Okay okay, lamento la falta de rewiew's replys pero habia ciertas cosas que pensé que era mejor aclarar aquí en el capítulo en vez de responder a ellas por separado; pero, primero, gracias a The Black Tales of Debano, Catra Ivanov, Kain Dark Label e Izzy Meadows por sus reviews y comentarios. :3
Así que el problema (o problemas) es el siguiente: Este fic es viejo, muy, muy viejo, iniciado cuando estaba pasando por mi etapa de '¡Wheeee, Kaaa~i!' y todo eso, así que sin la debida motivación me es dificil concentrarme o interesarme mucho; pero lo intento. De verdad que quiero completarlo. Lo que me lleva al siguiente problema: originalmente, esta cosa tenia treinta capítulos, más prologo y epílogo, del largo que los primeros capítulos; pero era mucha paja (escenitas que encontraba divertidas más que algo realmente importante).
El asunto es que, debido a que esto se está prolongando ridiculamente (lo reconozco), hare una revisión general de todo loq ue llevaba escrito y lo macheteare cual censurador de televisión abierta, intentando dejar lo más esencial del fic y quitando todos los sobrantes y rellenos.
Me disculpo por eso, pero me parece que es lo mejor que puedo hacer so quiero terminar este fic algún dia. Esto es anda un aviso de eso, eh, no quiero decir que voy a empuajr a todos los personajes extras al fondo de un barranco ni nada por el estilo; y nada más espero que disfruten lo que quede de la historia--hare mi mejor esfuerzo.
Ah, por cierto, ya de vuelta a este capítulo, es su personaje quien está soñando, ¿bien? Bien.
Oh, y algo de violencia y una cantidad minima de sangre; nada importante, por cierto, pero pensé que les advertiria. ^-^
Aclaraciones:
- Blah. --- Dialogo
"Blah." --- Stân. (No pregunten)
« Blah » --- Pensamientos, citas.
Earthian Angels
Sueños Extraños
« Have I forgotten the dream
Or has the dream forgotten me?
But surely there was a dream »
Atelier Iris III: Grand Phantasm
Es hora de abrir tus ojos.
Se esforzó por obedecer esa silenciosa petición, pero le resultaba imposible, era como si una intensa luz estuviera lacerando sus ojos, pero no sentía ninguna clase de calidez; solo una especie de aire pegajoso e iridiscente que le envolvía como una sabana mortuoria.
Abre tus ojos.
Esta vez la voz sonaba más insistente y, tal y como le había ordenado, sus ojos se abrieron lentamente, aunque la imagen estaba borrosa; volutas de gris se mezclaban con espirales de blanco que, a su vez, danzaban con ráfagas de negro. Pronto los colores comenzaron a unirse, girando en un torbellino de distintas sombras y matices. Ni siquiera se percato de que estaba cayendo hasta que su cuerpo hizo contacto con un aire frío que le servia de soporte; era como recostarse en una cama hecha de hielo. Se incorporo lentamente.
Viniste...
Sus pies rozaron el suelo; en una reacción impredecible, este se volvió de hielo, el cual se extendió por todas partes, encerrándole sin remedio en un cuarto helado y hermético; estalactitas y estalagmitas se formaron alrededor suyo, formando figuras fantásticas e irreales. Se rodeo el cuerpo con los brazos, buscando calor, mientras su respiración se entrecortaba y veía a su aliento convertirse en frío vaho.
Deja de esconderte…
Se cubrió la cabeza con los brazos, intentando acallar la molesta voz, - ¡No estoy escondiéndome!
El eco de su grito resonó a su alrededor, formando grietas en el hielo; por esas grietas algo parecido al petróleo comenzó a filtrarse en su prisión frígida. No, no era petróleo, ni brea, ni agua negra; era simplemente oscuridad en forma líquida. Una oscuridad que se arrastraba como un ente vivo y devoraba el hielo que, hasta ese momento, le había resguardado de su toque. Retrocedió, el miedo crecía en su interior, en contra de su voluntad, al mismo paso que el abismo reptante consumía su prisión.
Deja de esconderte...
Un haz luz brotó de su cuerpo.
Un resplandor como el de mil soles que hirió de muerte a la oscuridad, y entonces cayó en el vacío profundo que su propia luz había creado.
Todo es un sueño... Una vez que dejas de creer, todo se desvanece...
Seguía cayendo... girando en un abismo sin fondo, y un aterrador pensamiento logró colarse en su mente, ¿alguna vez dejaría de caer?
¿Qué pasaría entonces, cuando hubiera tocado el fondo?
Su mente emitió una señal de pánico y giró su cabeza bruscamente al sentir otra presencia junto a la suya; no, era más de una presencia... No tuvo tiempo de registrarlo del todo, porque la voz hablaba de nuevo.
Las personas se esconden de los sueños... Ni siquiera saben que ellos mismos son un sueño...
Casi con alivió se percato de que, al menos, ya no estaba cayendo; se encontraba flotando, ¿pero dónde? Miró hacia abajo.
Cuatro personas se encontraban arrodilladas alrededor de un altar; cuatro personas que no podía reconocer. Por más que se esforzaba no lograba distinguir los colores, ni las facciones, ¡nada! Todo era demasiado confuso.
Y cuando empiezas a desvanecerte, ¿a dónde va tu cuerpo? ¿A dónde va tu corazón?
Las cuatro siluetas miraron hacia arriba, sus ojos clavados en su persona... O, al menos, lo habrían estado de haber tenido ojos en esas cuencas vacías. Vio con horror como la piel se caía a pedazos, casi derritiéndose, formando un charco rosáceo a sus pies; de las espaldas de los esqueletos brotaron alas enormes hechas de hueso, en sus otrora cuencas vacías brillaban puntos de luz, cada uno poseía un color diferente.
Rojo
Amor. Cólera
Azul
Piedad. Sabiduría
Verde
Esperanza. Afecto
Blanco
Pureza. Fe
No tienes alma... No tienes corazón...
Tres de los cadáveres con alas se abalanzaron hacia donde estaba, cada uno portaba un arma distinta: un látigo, una espada, una lanza. El cuarto se quedo arrodillado mientras de sus cuencas brotaba sangre a borbotones y llenaba la parte delantera de su cráneo, dando la grotesca impresión de que estaba llorando.
Una ráfaga de viento ardiente sopló del oeste y una ventisca helada del este, ambas chocaron y todo el escenario que tenía en frente se desgarró como si se tratara de un papiro antiguo.
Y esta vez, en vez de encontrarse contemplando el vacío o de estar cayendo de nuevo, muy para su sorpresa estaba en frente de un lago, ¿donde lo había visto antes?
No lograba recordar...
Las luciérnagas inundaban la noche, confundiendo sus diminutos fuegos de oro con las plateadas estrellas. La hierba alta y lozana se movía suave y acompasadamente con la brisa nocturna, los sonidos de fondo -- insectos, algún pájaro que no podía reconocer y el murmullo del agua -- todo se mezclaba tan perfectamente que parecía irreal.
Pero no era nada comparado con la fantasmagórica silueta que tenía enfrente.
Si continuas olvidando lo que es importante... nunca obtendrás lo que buscas.
Estuvo a punto de ahogarse con su propio aire al ver de quien se trataba, los brazos translucidos de la figura tendidos con añoranza, como en espera de un abrazo que le había sido arrebatado, y la expresión de sus ojos era melancólica, casi triste, mientras le miraba.
Se había acercado hacia donde estaba la aparición, deseando creer que era verdadera, pero antes de poder tocarle sus ojos se agrandaron con horror. La boca del fantasma se había abierto en un grito silencioso, en el lugar donde se encontraba su corazón había ahora un agujero que derramaba oscuridad, y si miraba dentro de su pecho desgarrado podía ver una intensa luz que cambiaba continuamente de color. La figura transparente cayó al suelo y pareció hundirse en el hasta desaparecer; sus ojos se llenaron involuntariamente de lágrimas ante la perdida.
Escuchó unos pasos a su espalda y cuando se giro se encontró cara a cara con los demás miembros de su equipo que le miraban impasibles; sus bocas se movieron silenciosamente pero, en vez de palabras, brotó una cacofonía que comenzó a taladrar sus tímpanos; no eran voces lo que escuchaba, eran ruidos extraños, que subían y bajaban el tono y el volumen, torturándole lentamente. Se llevó las manos a los oídos y estuvo a punto de gritar, pero antes de que tuviera oportunidad de hacerlo el escenario se resquebrajo como un espejo rompiéndose, dejándole de nuevo en la oscuridad que pugnaba por devorarle.
No olvides que tu mayor fortaleza esta en ti...
Esta vez se encontró empuñando su lanzador como si fuera un arma y al volverse a mirar sobre su hombro se encontró con su bestia bit, que le miraba fijamente. Ambos se colocaron espalda con espalda, preparándose para atacar, mientras las sombras que acechaban parecían cobrar forma humanoide con brillantes ojos amarillos y se acercaban lentamente.
Invocó su ataque más poderoso, mientras aquellas figuras de oscuridad caían destrozadas y se disolvían en pequeñas luces doradas.
Entonces una sensación extraña recorrió su cuerpo. El sentimiento entre estar y no estar, disolverse lenta e inminentemente...
« ¡No! »
Intento gritar pero su voz se rehusaba a pasar de sus labios, su vista comenzó a volverse borrosa. Su bestia bit le miraba con preocupación e intentaba alcanzarle, pero algo invisible lo impedía.
Una vez que encuentres esa fuerza interna serás capaz de lograr muchos milagros...
Antes de perderse entre la bruma que le consumía extendió una mano hacia su acompañante y alcanzo a divisar una imagen extraña... mejor dicho dos símbolos que intentaban sobreponerse el uno al otro, un círculo atravesado por un rayo y una estrella de siete puntas... Plata que cambia a oro, oro que se disuelve en plata... Sus ojos se cerraron.
« Yo... no lo entiendo... »
No dejes de creer...
Un grito desgarrador surgió de lo más profundo del abismo, uno que contenía todo el dolor, el terror y el sufrimiento que abarcaría una existencia de eones... Todo resumido en apenas una fracción de tiempo. Y luego...
Nada.
Se despertó, su respiración agitada y con el corazón latiendo desbocado.
«Un sueño,» se repitió con firmeza, «tan solo un sueño.»
Salió de la cama y comprobó que era apenas de madrugada, aun así los copos de nieve continuaban cayendo lentamente, se acomodo bajo las cobijas y volvió a dormir. Esta vez, no soñó.
Fear of the dark, fear of the dark
Había una especie de sonido que martilleaba desde detrás de sus sienes cuando despertó—no, no; en realidad no estaba del todo despierta. Su piel se sentía demasiado suelta, sus músculos demasiado agarrotados, su cerebro demasiado entumecido; no podía ponerse en pie; no recordaba cómo hacerlo, no creía poder hacerlo con el piso dando vueltas, trazando círculos, cuadrados, rectángulos, paralelepípedos…
Aunque no podía estar segura de la figura con el cuarto tan, tan oscuro; el aire húmedo, rancio y pestilente se adhería a ella y le cerraba los poros. No había aire, no podía respirar, necesitaba… necesitaba…
Algo que no era del todo un chillido se le escapo de la garganta cuando intento arrastrase hacia algún lugar que tuviese-donde hubiera… una corriente de aire, un rayo de luz, cualquier cosa que no perteneciera a ese maldito lugar. No sabía cuánto tiempo llevaba ahí, no podía ser mucho, pero ya no lo soportaba; tenía que alejarse, tenía que salir, escapar, fuera, fuera, fuera…
No alcanzo a registrar el chirrido metálico proveniente de algún lugar a su derecha, pero fue incapaz de ignorar el violento tirón en una de sus piernas, un alarido y se fue de bruces contra el suelo, llenándose la cara de raspones contra la piedra y sintiendo que en cualquier momento comenzaría a vomitar. No entendía que pasaba, así como no podía comprender el intercambio de palabras (sonidos bruscos y cortantes, articulaciones sin sentido) sobre su cabeza. Quería ponerse de pie, su primer instinto al ser atacada por la espalda era voltear y defenderse, pero… pero…
Algo que podía haber sido acido fue derramado sobre su espalda y la piel siseó y punzó ante el contacto; otro sonido, algo infinitamente más anomalístico que su primera exclamación, reverbero desde la profundidad de sus pulmones, desgarrando su garganta y chocando con sus dientes a la hora de salir. Su cuerpo se torció y culebreó débilmente, bajo el fuerte agarre y peso de sus atacantes. Uno de ellos le estrelló la cabeza contra el suelo y el hedor que flotaba en el cuarto fue reemplazado por el sabor argentino y salado de su propia sangre que brotaba a borbotones de su boca. Casi intento gritar de nuevo; no lo logró, en lugar de ello por poco se atragantó.
… ¿en dónde estaba su lengua?
I have constant fear that something's always near
El entrenamiento había mantenido a casi todos muy ocupados mientras nevaba, así que, casi sin darse cuenta había caído la tarde. La nevada había cesado hace rato, siendo remplazada por una fría llovizna que impedía que las personas salieran de sus casas; asimismo la gran mayoría de los equipos se habían refugiado dentro del estadio, donde se hallaban practicando cuando comenzó a nevar, mientras algunos pocos habían regresado al hostal, tal era el caso de los restantes miembros de los Wayward Souls y los Bladebreakers, quienes habían preferido no entrenar aquel día.
Rong se había esfumado.
Como por arte de magia, y su equipo se encontraba bastante alterado. Así, en tanto Cloud y Beirekêr discutían la situación, Kirei y Kakeru se mantenían a parte de la conversación, entreteniéndose en mirar por la ventana las gotas de lluvia que acribillaban la nieve recién caída, formando charcos de lodo. En ese momento el líder de los Bladebreakers paso por casualidad por allí, no tardo ni medio minuto en dar la vuelta y volver a subir las escaleras; Kakeru se acerco más a la chimenea y Kirei se arrebujo en el edredón que tenia encima, el castaño la miro de soslayo y luego volteo asegurándose de que nadie pudiese escucharlos, no quería a nadie entrometiéndose en la vida de sus amigos, además de si mismo.
- ¿Lo amas? - Preguntó finalmente, aunque bien conocía la respuesta.
Al cabo de un unos momentos de incómodo silencio ella se decidió a responder, - Supongo...
- Pero... bueno; mira yo sé que no soy nadie para decirte esto, pero... está mal...
Sus ojos reflejaron el dolor y su voz era un grito contenido, - ¿Y crees que no lo sé? ¿Crees que no sufro cada noche pensando en lo que no podrá ser nunca? ¿Qué sabes de un amor prohibido? ¿Qué sabes de amar desde la oscuridad? ¿Qué sabes de amar y saber que nunca serás correspondido? Pero te diré una cosa: ¡No me importa! – Su voz subió de tono y continuo, aun intentando volver susurros sus gritos, - ¡No me importa condenarme por esto!
- Kirei...
- ¡Yo lo amo y es lo único que me interesa!
Kakeru bajo la cabeza, - No lo dije con el afán de que te pusieras así... lo siento...
Kirei permaneció mirando las llamas, aquella demostración de ira nunca debió haber ocurrido. Nadie debía de saber si ella sufría o no, si estaba triste o no; ella no importaba en absoluto y su único deber era brindar ayuda a quien lo necesitara, no ser ella quien la recibía. Cerró los ojos, intentando apagar la llama de su furia, hundiéndola en el cieno que se había formado dentro de ella misma, cieno de ecos muertos, de sentimientos reprimidos, de deseos ocultos...
- No... No tienes de que disculparte...es mi culpa... yo... - Kirei comenzó a decir, pero sin tener la suficiente fuerza para mantenerse firme por más tiempo, se oculto en el regazo de Kakeru, cómo una niña pequeña que busca consuelo.
Kakeru volvió sus ojos a la ventana, parecía que ahora eran dos quienes lloraban...
Fear of the dark, fear of the dark
« ¡Fantaaaaaastico! » Tala resopló y, acto seguido, estornudó.
Se encontraba caminando, perdido, completamente solo, bajo la lluvia helada; le castañeaban los dientes y estaba casi seguro de que no saldría de esta sin tener que hacer un par de visitas al hospital. Mientras volvía a estornudar, sin darse cuenta, su pierna derecha se hundió hasta la rodilla en un profundo charco que se encontraba a un lado del camino. Estornudo otra vez.
« Suena muy bien: chico ruso de famoso equipo de beyluchadores se convierte en el primer caso médico de hipotermia, neumonía, pulmonía y fobia hacia la nieve. A la prensa le encantaría, » pensó con sarcasmo. Estaba acostumbrado a las heladas de Rusia y a las montañas ridículamente altas de nieve apilada; no a trampas mortales en forma de lagunas semi-congeladas disfrazadas de inocentes charcos y la mezcla insana de nieve y lluvia. Y nieve y lluvia. Y NIEVE Y LLUVIA TODO EL CONDENADO DÍA.
Una vez más, estornudó.
Y entonces divisó un edificio a la distancia. Casi soltó un alarido de alegría, y antes de que pudiera preguntarse a donde iba, ya había comenzado a correr hacia la estructura. Cuando llegó finalmente se dio cuenta de donde estaba y pudo orientarse un poco; se encontraba a menos de tres metros de la entrada de Terpsícore. Haciendo un rápido cálculo decidió que lo mejor seria entrar y esperar a que amainase la lluvia, porque en sus condiciones y con semejante clima tardaría mínimo otra media hora en llegar al beyestadio y casi dos horas en encontrar el hostal. Con aspecto decidido se sacudió un poco el agua y empujo la puerta.
Tala vio que el lugar estaba vacío... totalmente vació. Se despojo de su chamarra, que a estas alturas ya estaba completamente empapada y se acerco al escenario. Con la curiosidad dominando a su sentido común en ese momento, se asomo a la parte trasera y descubrió varios instrumentos que servirían, sin duda, como acompañamiento de las personas que se decidían a dar un espectáculo allí... Sus ojos se detuvieron en una balalaica y brillaron un poco, no esperaba encontrar un instrumento propio de su tierra natal en un lugar tan alejado y extraño como Nueva Zelanda, menos aun en esta especie de ciudad olvidada. Se acerco y tomo el instrumento musical, rasgando todas las cuerdas a la vez. Sonrió... Desde afuera se escucho como una alegre melodía brotaba de la Peña, las notas creando una armoniosa disonancia con la propia música que creaba la lluvia. Si alguien hubiese pasado por allí en ese momento, jamás se habría imaginado que el ejecutante era el mismísimo líder de los Demolition Boys, Tala Ivanov; el mismo que ahora tocaba alegremente la balalaika como si no hubiese hecho jamás otra cosa.
I have a phobia that someone's always there...
De vuelta en el hostal (¿no les encantan mis saltos de escenario?), escaleras arriba, en la habitación de los Bladebreakers se desarrollaba una escena antinatural. Kenny estaba sentado sobre la alfombra armando de nuevo los beyblades de sus compañeros, Max estaba tirado boca arriba en una de las literas de abajo con la cabeza en la orilla de la cama, viendo todo al revés; Rei estaba sentado con las piernas entrecruzadas en la otra litera intentando razonar con Kai, que se encontraba acostado con una almohada sobre su cara y con los brazos cruzados, en la litera que quedaba justo por encima de Max, y Tyson estaba sentado al lado del chino, atragantándose con una bolsa de frituras.
Rei suspiro y repitió, como por quincuagésima vez, - ¡Kai! Solo viste a Kirei junto a Kakeru... ¡No es como si hubiesen estado besándose!
Una serie de sonidos amortiguados vino de alguna parte debajo de la almohada que Kai tenía en la cara. Tyson casi se ahogo mientras intentaba acallar su risa.
Max, a quien la sangre ya se le había ido a la cabeza, se incorporo a medias, - Kai, ¿por qué le estas dando tanta importancia a esto?
Esta vez, Kai se quito la almohada de la cara, con tal violencia, que esta termino golpeando a Tyson.
Y ante esa, oh, madura y significativa respuesta; Tyson le dio una, oh, aun más madura y significativa contestación...
- ... Amargado.
Darkangel.- ... Bueno, no creo que ese pedacito haya clasificado como gore; no realmente. .___.
An-Nai.- Hmm. ¿Y tú sabes quién es la voz?
Darkangel.- ¡Claro que lo sé!
Shiroi.- ¿Lo sabes, Darkangel, lo sabes? ¬¬
Darkangel.- ... No. T-T
Todos.- -.-
Darkangel.- No se preocupen, es parte de mi plan mestro magistralmente orquestrado, eventualmente revelaré (se me ocurrirá) de quien es la voz. :3
Cita en negritas:
« Fear of the dark, fear of the dark
I have constant fear that something's always near
Fear of the dark, fear of the dark
I have a phobia that someone's always there... »
Cradle of Filth, Fear of the dark
Ugh, está cosa no me deja centrar el texto...
