Albus se quedo helado aun mirando la carta de Thor, mientras oía aun llorar a su prima, Eleine le decía algo consolador, en cambio Scorpius quería alejarse del sonido que emitía Rose, Albus sabía que no llevaba bien las situaciones difíciles, y el tampoco, no sabía que decirle a Rose.
-Rosie…-le llamo Eleine- la Directora es muy fuerte… seguro que algo podemos hacer… ¿verdad?-pregunto Eleine mirando a su padre esperanzada.
-Haremos todo lo que esté en nuestras manos eso te lo puedo prometer-le dijo Matt con cuidado a Rose mientras, junto con Eleine ayudaba en poner en pie a Rose.
-Rosie…-llamo Albus y se acerco a su prima favorita, no sabía que mas decirle, pero ella le debía de entender porque le abrazo y siguió llorando, Albus simplemente le devolvió el abrazo y intento controlarse, se fijo que en los ojos verdes de Eleine también dejaba caer unas lágrimas que rápidamente limpiaba, Matt también tenía el rostro desencajado, Scorpius seguía sin querer mirar a Rose directamente, la única que permanecía sin afligirse era la Señora Prince.
-Al… yo tenía razón…-dijo Rose entre suspiros.
-Rosie…-le intento decirle Albus, pero no pudo continuar, deseo mentirle para tranquilizarla, pero no sabía que decirle.
Albus volvió su mirada a Scorpius, y él le miro, Albus sabía que Scorpius tenía el talento de sacar a la Rose de siempre, pero por su cara veía que tampoco sabía qué hacer, luego miro a Eleine, ella no le sostuvo la mirada, estaba muy triste… Albus no sabía que mas hacer, era Rose la que lloraba y Rose casi nunca lo hacía…
-Rose…-le llamo con cuidado Matt, separándole de Albus-agárrate a mí, aquí no estamos seguros, te llevare con tus padres…-le dijo con cuidado, Rose le hizo caso, se agarro a su mano con fuerza y desaparecieron los dos.
Albus se quedo mirando el lugar donde antes estaba Rose, si era una buena idea la de Matt, llevar a Rose con sus padres, tal vez ellos podrían decirle algo.
-¿Mama?-dijo Eleine con cuidado, la Señora Prince actuaba como si no escuchase nada-¿Cómo estás?-se preocupo Eleine acercándose a ella, ella no le contesto, Scorpius se acerco a Albus para tranquilizarlo, Albus se había sincerado con él, no le gustaba como la Señora Prince trataba a Eleine, y en esos momentos Albus no entendía lo que le pasaba por la cabeza a esa mujer-¿Qué vas a hacer?-le pregunto una vez mas Eleine a su madre, pero esta vez le toco el brazo para que no pudiera seguir ignorándola.
-Os llevare al Ministerio-dijo simplemente la Señora Prince sin hacer caso a Eleine, hizo un gesto con su brazo y la sensación de vació que Albus relacionaba con la desaparición se hizo presa de él, pero esta era más ruda e incómoda hasta el momento de cuantas vivió.
De repente nota un suelo duro a sus espaldas y poco a poco empieza a abrir los ojos y una luz muy brillante le deslumbra por unos instantes, intenta acostumbrar su mirada a esa claridad y distingue a su lado a Scorpius que también se había caído, en cambio Eleine sigue en su posición, Albus supuso que estaba acostumbrada al brusco trato de su madre y no la pillo por sorpresa.
Albus miro a su alrededor y no le cabían más dudas, estaban en el Ministerio de Magia, miro a su alrededor y distinguió el elegante vestíbulo, la nueva fuente erigida a un elfo, Dobby, por petición de su padre y como un salvador e icono de la libertad que se quería conseguir en el mundo mágico, las paredes lisas y brillantes, también había magos que pasaban de un lado a otro ocupados, otros en cambio los miraban tanto a él como a Scorpius y murmuraban.
-Rose me dijo que hoy solo seria Paul…-se lamentaba entre susurros Scorpius mientras se levantaba.
-¿Qué?-quiso saber Albus, pero empezaba a preocuparse por Rose no la veía por ninguna parte, y Eleine aun seguía a una distancia de ellos.
-Nada-resolvió rápidamente Scorpius-¿Dónde está Rose?-le pregunto.
-No lo sé…-dijo Albus miraba como un guarda de seguridad con aspecto amenazante se acercaba a Eleine y a ellos también.
-¡TU!-le grito el guardia a Eleine, ella se quedo plantada mirándole un poco abrumada-¡Niña! ¿Quien eres?-le pregunto el guardia de muy malas maneras.
-Yo…-empezó a decir abrumada Eleine.
-Es mi hija-dijo una voz fría y cruel que salió de la nada y altero al guardia de seguridad.
-McK… McKinnon, no sabía… la seguridad… el deber…-empezó a balbucear el guardia-yo… no sabía… que-decía el guardia en el que desapareció toda amenaza y parecía realmente asustado.
-Tranquilo, le entendemos-dijo Eleine con su dulzura característica interponiéndose entre él y la mirada cruel y despiadada de su madre.
Albus observo como aun el guardia no parecía tranquilo, pero miraba a Eleine con curiosidad, seguro que el también, como muchas otras veces se pregunto Albus como era posible que de alguien cruel y despiadado, haya nacido el ser más dulce del mundo… Albus ya había llegado a la respuesta hacía mucho tiempo… Matt.
-Seguidme-ordeno la Señora Prince, Eleine, Albus y Scorpius obedecieron, Albus observaba como la gente, se apartaba al paso de su profesora y la miraba también entre temor y admiración, Albus desde ese momento tuvo claro que la Señora Prince no dejaba a nadie indiferente.
Llegaron a un ascensor y las personas que había en el salieron, Albus dudaba que el vestíbulo fuera la parada de toda esa gente, pero nadie quería permanecer en el ascensor con la Señora Prince, en cambio ellos entraron con ella.
-Décima Planta-ordeno la Señora Prince y las puertas del ascensor se cerraron, Albus se impresiono, sabía lo que había en la Décima Planta.
-Al, ¿A dónde vamos?-le pregunto en un susurro Scorpius, ellos estaban a una distancia de la Señora Prince y Eleine, Eleine aun seguía mirando a su madre, pero esta la ignoraba completamente.
-En la Décima Planta está el despacho del Ministro Shacklebolt, solo muy pocas personas tienen el privilegio de poder acceder-le dijo Albus a Scorpius, pero ninguno se sorprendió de que la Señora Prince gozara de ese privilegio.
Cuando el ascensor se paro, se encontraron ante una estancia de pareces lisas, tan elegantes como la del vestíbulo y había tres puertas, en dos Albus se sorprendió de leer "Percy Weasley, Secretario del Ministerio" en la puerta de la derecha, en la puerta de la izquierda "Audrey Weasley, coordinadora de la oficina mágica y muggle" y en la central, "KIGSLEY WORRIER SHACKLEBOLT, MINISTRO DE MAGIA".
Y sin pararse ni llamar, la Señora Prince se interno en la puerta central, el despacho del Ministro, Albus, Eleine y Scorpius se quedaron mirando entre ellos, conocían al Ministro, pero no sabía se podía entrar, cuando los chicos aun no había decidido nada, oyeron que desde el despacho se escuchaba sollozos… ni Albus, ni Eleine y ni Scorpius dudaron y entraron, esos sollozos solo pertenecían a Rose.
Albus entro seguido por Eleine y Scorpius, allí se encontró, con su padre, sus tíos que consolaban a Rose, Matt y el Ministro.
-Aldara, por fin has llegado-dijo Matt mirando a su mujer, mientras que tanto Albus como Eleine se acercaban a Rose, en cambio Scorpius quiso quedarse un tanto alejado, Albus recordaba perfectamente la rivalidad entre el padre de Scorpius y su tío Ron.
El Ministro se levanto y saludo con afectuosidad a la Señora Prince, pero Albus observaba que la Señora Prince le devolvía el saludo de forma respetuosa, más que con cariño, y luego el Ministro se giro, les saludo y le hizo una seña a Scorpius para que entrara y no se quedase en la puerta.
-Albus, tu y Scorpius, ¿Qué hacéis aquí?-le pregunto serio su padre.
-Estábamos juntos y fuimos a ver a Rose…-dijo Albus con cuidado, para no meterles en un lío a ambos.
-¿Cómo os habéis enterado antes que nosotros?-le pregunto aun más serio, pero no parecía muy enfadado.
-Rose reconoció la casa en las noticias muggles-le dijo con seguridad.
-Tendríais que habernos avisado-dijo el tío Ron, muy serio porque aun veía a Rose muy mal.
-Fue… mi culpa, quería ir…-dijo Rose aun con la voz muy tomada.
-Lo entendemos, cariño-le dijo su madre con cuidado.
-¿Qué vais… a hacer?-pregunto Rose mirando a sus padres, ambos se miraron y bajaron la mirada.
-Rosie, me temo que no podemos… hacer nada-le dijo el tío Ron con cuidado y despacio.
-¡¿Qué?-pregunto Rose escandalizada, librándose de los brazos de su madre y su padre-¡Tenéis que hacer algo!-le dijo mientras los miraba con los ojos rojos.
-Rose, no sabemos que han hecho con… McGonagall-le dijo su madre a Rose, Albus la veía muy afectada, pero no entendía su posición.
-¡NO VOY A DARLA POR MUERTA!-les grito Rose fuera de sí, Albus se sobresalto al ver a su prima así, el único que no, fue Scorpius, sabía que él estaba muy acostumbrado a los gritos de Rose.
-Princesita…-le llamo el tío Ron, parecía rendido.
-¡No me llames así!-le dijo Rose-¡Ya no soy una niña pequeña!
-¡Rose!-le llamo la atención su madre-eso ya lo vemos, tu respuesta es normal… pero hija, McGonagall… temía esto…
-¿Qué queréis decir?-quiso saber Rose y miraba a todos los presentes, Albus se fijaba que los únicos que parecían entender la situación era el Ministro, su padre y sus tíos, en cambio Matt les miraba a todos muy desconcertado y la Señora Prince, permanecía en su sitio con su postura habitual… inerte, sin emoción ante la situación.
-McGonagall, ya había recibido amenazas… por esto ella quiso dejar todo cerrado… si esto sucedía-le explico el tío Ron.
-Papa, sigo sin entenderte-le dijo Rose con lágrimas en los ojos, aunque Albus sabía que en fondo ella si presentía algo de lo que iban a decirle.
-Dejo un testamento en el que te lo deja todo a ti-le explico su madre.
-Yo no quiero nada de ella… quiero que mi madrina vuelta-dijo Rose con sinceridad
-Eso te honra, Rose-dijo el Ministro con su voz profunda y tranquilizadora, todos prestaron atención a sus palabras-pero me temo que McGonagall fue clara si se daba esta circunstancia, desgraciadamente… era una mujer sabia, me temo que lo conveniente es seguir con sus hábiles y sabias palabras-concluyo respetuosamente.
-Habláis de ella como si hubiese muerto…-dijo Rose mirando a los presentes, Albus también lo había notado y no quería creer lo que le estaban contando, tanto él como Eleine y Scorpius permanecían en silencio, aunque él estaba seguro, como todos en su situación que tenía un gran nudo en el estomago.
-Rose-le llamo el tío Ron-ella nos dejo un escrito con su testamento, no le temían, pero es una mujer muy mayor… no hay posibilidad de que…-y el tío Ron paro al escuchar los terribles sollozos de Rose, ahora Eleine no se contuvo y se acerco a ella para transmitirle apoyo, Albus la imito y sorprendentemente, también Scorpius rodearon a Rose.
-No… no… quiero… ella… se merece… todo-dijo Rose entre sollozos.
-Rosie, buscaremos y investigaremos, pero debemos ponernos en guardia, pequeña, por nuestra propia seguridad y la de todos… esto desgraciadamente, nos demuestra que estaban en el país y no les hemos encontrado, tenemos que seguir adelante, pero en el camino, Rose-le llamo el tío Ron acercándose a ella-buscare a McGonagall hasta que encuentre el pequeño rastro de ella… por ti, hija-le dijo y Rose agrazo a su padre con fuerza.
-¿Qué pasara con el colegio?-pregunto Matt preocupado-sin McGonagall el colegio se queda muy desprotegido, hace dos años, dejaban a los niños en Hogwarts por la presencia de la Directora.
-Pues joven, esa es ahora tu responsabilidad-le dijo simplemente el Ministro, Matt se quedo mirándole sorprendido.
-Perdone, Señor… pero no he entendido lo que ha querido usted decir-le dijo Matt entrecortado, pero Albus se estaba formando una idea, como todos allí que los pillaba desprevenidos, menos a su padre y a sus tíos, ahora sí que la Señora Prince miraba a Ministro sin entender.
-Con su escrito, Minerva McGonagall delega en ti la responsabilidad del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, con el consenso del profesorado más veterano y la junta escolar-le explico tranquilamente el Ministro.
-¿Me está… diciendo… que?-empezó a preguntar Matt muy entrecortadamente por la sorpresa y lo cierto es que todos le miraban impresionados, todos menos Rose y sus padres que parecían ajenos a la situación-¿Me ha hecho… Director?-acabo la pregunta Matt.
-Si-contesto simplemente el Ministro Shacklebolt, ante el asombro generalizado.
-No… puede ser-dijo Matt asombrado-yo no soy lo suficientemente fuerte para defender el colegio… Alda es quien debe serlo-dijo Matt mirando a los presentes.
-Matthew Prince, McGonagall te nombro como una última voluntad, debes de tener algo por lo que te ha elegido-dijo el Ministro.
-No merezco ese honor…-dijo Matt aun sorprendido pero convencido.
-Me temo que la Señora McGonagall no contaba con tu negativa-se lamento el Ministro- tendré que llamar al profesorado y al consejo escolar para tomar una decisión…-vaticinaba el Ministro Shacklebolt.
-¡NO!-grito de pronto Rose aun mal-Minerva te ha elegido… alguna razón tendrá…
-Pero Rose, gracias, pero creo que Filius o Neville serian mejores que yo…-le contesto Matt.
-Era lo que ella quería…-dijo Rose en un suspiro ahogado mientras se volvía a esconder entre los abrazos de sus padres.
-¿Prince?-le llamo el Ministro-debería volver a considerarlo, es muy querido por sus alumnos, le aclaman… y eso no se ve todos los días-le dijo el Ministro para convencerle.
-No se…-dijo Matt mientras miraba a Eleine, que esta le sonreía, pero no en su totalidad, aun pesaba la noticia de la Directora.
-Matt serás un gran Director-dijo sorprendentemente la Señora Prince, que hasta ese momento no había dicho nada- y también la única persona que conozco que ha derrotado a Donovan, me salvaste de él, dos veces-concluyo la Señora Prince ante el estupor de todos, su voz seguía fría y distante, pero era lo más humano que le había oído decir en mucho tiempo, Matt tenía la capacidad de sacar a relucir la humanidad de la Señora Prince.
-Acepto…-dijo Matt, algo inseguro, pero todos sabía que era capaz de hacerlo, además a Albus le impresiono lo que le dijo la Señora Prince, el había ganado a Thor y sobrevivido, tal vez, por eso la Directora McGonagall le había elegido a él, o eso pensó Albus.
-Me alegro de tu decisión, muchacho…-empezó a decir el Ministro pero de repente se empezó a escuchar a una potente alarma que resonaba por todas partes… casi dejándolos a todos sordos.
-¿Qué es eso?-pregunto Scorpius por encima del ruido.
-¡Están penetrando en el Ministerio!-dijo el padre de Albus por encima del estruendo-¡quedaros aquí!
-Minerva…-le escucho decir a Rose y se precipito por el ascensor.
-¡Rose!-grito el tío Ron, pero los únicos lo suficientemente rápidos para entrar en el ascensor antes de que se cerrara fueron él y Scorpius.
-¡No!-grito la tía Hermione asustada-¡Harry tengo que bajar!
-Eso no será problema-contesto la Señora Prince calmadamente-¡Traicy!
-Matt, bienvenido a tu nuevo cargo… Director de Hogwarts es la profesión más peligrosa que existe-le dijo el padre de Albus a Matt, que este mostraba una expresión de seguridad y serenidad únicas y tanto Albus como Eleine haciendo oídos sordos a las recomendaciones de sus padres se acercan a Traicy para desaparecer, no iban a dejar a Rose y a Scorpius solos.
-¡ROSE!-le grito su padre-¡¿QUE TIENES EN LA CABEZA?
-Puede…-pero Rose no sabía que decirle, cualquier cosa que la acercase a su madrina le bastaba.
-Y tu otro, Malfoy-le grito esta vez a Scorpius, del cual Rose notaba ahora su presencia- deberías haberte quedado en el despacho.
-No soy un cobarde, Señor Weasley-le dijo valientemente Scorpius-voy a plantar cara a esos como todos los demás, ahora no se trata de un nuevo gobierno, sino de pelear por nuestra propia existencia y en esa guerra voy a participar y mi nombre es Scorpius-concluyo desafiantemente Scorpius sin perder las formas ante el padre de Rose, aunque ella le conocía lo suficiente para ver en el pequeños detalles que delataban su nerviosismo.
-Valiente, muy bien, haber si eres valiente para todo… Malfoy-le espeto el padre de Rose sin tener en cuenta las últimas palabras de Scorpius.
Rose sabía que su padre jamás vería con buenos ojos su amistad con Scorpius pero ahora eso no le importaba lo más importante para ella en eses momentos era averiguar lo que fuera sobre su madrina, sin importa si era bueno o malo.
-Vamos a llegar, quedaos a mi espalda, no sé que nos vamos a encontrar-le dijo su padre en cuanto se abrieron las puertas del ascensor y veía el vestíbulo muy diferente a como lo recordaba… por que había algunas cosas rotas.
-¡Deténgase!-escucho una voz que aparecía de la nada, era su tío Harry con todos los demás, incluidos, Eleine y Albus que se acercaban a ella, pero debido al tumulto no sabía de quien se trataba.
-Rosie, ¿estas bien?-le pregunto Eleine mientras se acercaba a ella como su madre.
-No…-dijo Rose sinceramente, pensaba que jamás volvería a sentirse bien en la vida, el hueco en su interior cada vez se hacía más grande mientras veía como el personal de seguridad del Ministerio se encaraba de los invasores sin éxito, ya que todos era repelidos con gran facilidad.
-YA BASTA-grito una voz fría, Rose intercambio una mirada con Eleine, sabia quien era, pero sabían que no era un enemigo… o eso pensaba Rose-YO NO SOY LA AMENAZA.
-¡ALTO!-brazo el Ministro de Magia con su potente voz-¡vuelvan a sus puestos!-ordeno a todo el mundo.
-¿Profesor Homelore?-pregunto Matt incrédulo, en cambio la Señora Prince siguió en su posición de alerta.
-¿Cómo puedo saber que es usted?-pregunto mortíferamente al Señor Homelore, mientras él se acercaba al grupo donde ellos estaba.
-Chad te bautizo como Aldara, porque eras su pequeña piedra preciosa y la mía también, tu nombre significa eso-dijo el Señor Homelore con cuidado, al momento la Señora Prince bajo su varita.
Rose asombrada y esperanzada miraba al mentor de los Señores Prince y también el de Donaban Thor, desde siempre su madrina tuvo buenas palabras sobre él, era un mago poderoso, conocedor de las artes oscuras, pero él las utilizaba con el fin del bien, era un mago de porte majestuoso, alto y robusto a pesar de la avanzada edad, tenia multitud de arrugas, calvo con una larga barba blanca, pero lo más llamativo del Señor Homelore, era sus ojos de color morado.
-¿Por qué ha querido entrar por la fuerzo en el Ministerio?-pregunto el Ministro.
-Tus muchachos, Joven Shacklebolt, atacan antes de preguntar, pero no me ha costado nada llegar hasta aquí... debes mejorar al cuerpo de seguridad-le dijo duramente, Rose ahora que le veía de cerca, observaba que tenía el rostro sombrío y sus curiosos ojos destilaban tristeza, Rose no se lo tomo como algo bueno.
-Profesor, ¿qué hace aquí?-le pregunto Matt desconcertado.
-Solo vengo a traer una cosa…-y Rose asombrada ve como el Señor Homelore se acerca a ella-tu eres Rose, ¿no es así?-le pregunto mientras la miraba.
-Si…-dijo un tanto acongojada Rose.
-Minerva sentía autentico afecto por ti-le dijo el Señor Homelore, mientras le tendía un objeto.
Rose lo cogió sorprendida… y se emociono, era un pequeño broche de porcelana en forma de rosa que ella misma había hecho con siete años para su madrina, y esta le había prometido que nunca se lo quitaría… y no lo había hecho… hasta hoy.
-Ella me prometió que…-y Rose empezó a sollozar de nuevo, ya no poseía esperanzas.
-No te rindas-le dijo el Señor Homelore-se que ella está con vida… Minerva es la mujer más asombrosa de cuantas he conocido-dijo el Señor Homelore y de su voz había desaparecido todo rastro de frialdad.
-¿Cómo sabe usted eso?-quiso saber Rose mirando los ojos morados de ese misterioso hombre.
-La conozco, y sé que tu también, me lo dice mi interior que la volveré a ver-dijo el hombre con cuidado aunque su mirada estaba embriagada por la tristeza- su posesión más preciada es una rosa… y no se trata de ese broche, sino de ti-le dijo con cuidado el Señor Homelore-ese es el mensaje que me manda Minerva, y la razón por la que nunca será vencida ni olvidada-concluyo el Señor Homelore con tristeza-ella está contigo…
