Canción de inspiración: I can't make you love me - Bon Iver
(pssst…escúchenla… le pone más sentimiento mientras leen esto)
"Onoda" Reclamó su nombre mientras deslizaba sus labios por su cuello subiendo lentamente a su rostro. "¿Ah?". El chico de lentes sentía algo similar en su interior, algo ya conocido, la fricción que recorría ese algo a través de su torso lo hacía querer deshacerse de sus brazos que ahora cubrían su rostro. No podía deshacerse de ellos, desesperado apenas pudo susurrar "¿Quién… eres?..." mientras levantaba sus brazos. "Apuesto a que lo sabes" escuchó como respuesta, aquella voz fue siendo más clara mientras con su vista borrosa pudo ver una media sonrisa, una característica sonrisa…
—¡Ah!
Sakamichi abrió los ojos solo para encontrarse con su poster de edición especial de su anime de temporada favorito en el techo. Levantándose un poco y deshaciéndose del sudor de su rostro, soltó un suspiro de alivio. Observando a la nada, trató de recuperar un poco del sueño –o pesadilla- que había durante la noche… De quien se trataba, apenas podía recordar poco de las palabras que su inconsciente formo, pero entonces recordó eso. Una enorme sonrisa de quien no podía negar su dueño. El color carmesí se apodero rápidamente de su rostro. No podía ser posible, acaso de alguna manera su mente logro recrear aquella emoción de la noche anterior, donde él se encontraba acorralado por su "amigo" a altas horas de la noche, y recrearla de una manera más...
—Q-que… ugh… —Susurró, para después cubrir su rostro con sus manos. Aún más vergonzoso, esperaba que aquello no hubiera creado una incomodidad en su entrepierna, a través de sus dedos, tembloroso miró hacia abajo.
—Menos mal. —Suspiró aliviado. Preocupado por la posibilidad de que Midousuji provocara ese tipo de despertares, su cabeza daba vueltas al asunto. El mensaje de la noche anterior. Lo recordó. — ¿¡Ahhhh!?
—¿¡Onoda-kun?! —Exclamó su madre de lo que parecía al otro lado de su casa, que pocos segundos después asomo su cabeza por la puerta de su habitación. —¡¿Onoda?! ¿¡Está todo bien?!
La actitud de su madre era lo que más extrañaba de vivir con ella. Atenta y distraída a la vez. A pesar de la edad de su "pequeño hijo", el cual ya había ganado una altura a través de los años, su madre lo veía como un niño, recordando cada noche que coloque su alarma para ir a la Universidad, incluso en otros pequeños detalles, con lo que parecía un teléfono sin costo.
—Si… ¡Sí! —Respondió Onoda en cierta forma despistado.
—¡Menos mal! Mi hijo no podría estar en peligro en casa de sus padres. —Continuó haciendo referencia a la decisión de Sakamichi por vivir solo. —Te he preparado el desayuno, baja en cuanto te cambies, a no ser que quieras bajar con tu pijama.
—No, ya me cambio M-Mamá.
Quedaban pocos días en su estancia ahí, y todos los había dedicado completamente a asistir a las tiendas que frecuentaba cuando chico. Y por supuesto con Midousuji Akira. Nada por arrepentirse, pero pensar en aquel chico lo hacía revolver su estómago, o así lo sentía. En un vasto intento por ignorar esas emociones incomodas, un día después lo llamó. No sabía si él tendría inconvenientes o que tan lejos o cerca él vivía como para acompañarlo tantos días, pero presentía que si lo preguntaba no obtendría respuesta.
—Que —Se escuchó al otro lado del teléfono con un tono insípido.
—Uh, ¡Hola Midousuji-kun! —Respondió nervioso, y para empeorar, Akira no respondió nada hasta después de unos momentos que parecían eternos. —Que es… que es lo que quieres Sakamichi…
—Hm… Y-yo solo quería mencionarte un plan que… bien… ¿planee? L-la noche anterior y bien podemos ir a la colina que está a lado de la carretera que lleva a Hakone, es un poco lejos, la dis…
—Iremos en bicicleta, será más fácil —Interrumpió con el mismo tono, parecía que su expresión fuera de una llamada de secuestro.
—¡Bien! Entonces podemos llegar a un restaurante antes de salir de la ciudad conozco uno muy bueno cerca del centro. —Comentó emocionado el chico de lentes.
—¡Lo que sea! Deja de ser tan… asqueroso… ¡Sakamichii! —Gritó el chico de Kyoto para así colgar la llamada. Divertido, el megane solo sonrió y dejó su celular para prepararse.
"Asqueroooso" Se repetía un Midousuji con el rostro contra la pared. Sakamichi lograba una enorme tensión en sí mismo que no le permitía pensar con claridad las cosas. ¿Cómo lo hacía? Era lo mismo que se preguntaba una y otra vez. Para Akira el amor era una cosa simple, las etiquetas eran una tontería, si quieres a una persona, la quieres, no hay ciencia ni reglas. Mas nunca había enfrentado a aquello tan patético como el amor y, aunque lo golpeara directo en la cara, lo negaría con todo su ser. Solo era una pérdida de tiempo. Por su puesto que lo era.
—Patético… y asqueroso…
Recordó aquellas emociones que lo hicieron débil. La vista de una colina, su respiración entrecortada en un intento por que sus en aquel entonces pequeñas piernas alcanzaran la cima y poder ver a lo lejos un hospital. Esa habitación llena de luz que hacían brillar a su fuente de felicidad. Su madre que lo recibía con una enorme sonrisa y unos ojos cansados, sus brazos siempre ansiosos por abrazarlo y pegarlo así misma sin importarle la apariencia que tuviera. Día tras día, pedalea por lo que quiere, por lo que añoraba en aquel tiempo, por lo que ahora, viste unas gafas e irradia un fuerte color amarillo cada vez que se encuentra a su alrededor.
"Desagradable"
Vistió casual, camisa negra, jeans desgastados y una chamarra gris y aquella mochila cruzada que paseaba por su costado diariamente. Así pues se dispuso a salir de su hogar.
Parecía un día prometedor. Midousuji anduvo en su DeRosa hasta la casa de Onoda, con pensamiento incesante, no dejaba de recordar esa noche. Sabía que lo había arruinado, mas no que magnitudes tuvo. —Asqueroso, como pude decir eso. —Exclamó en voz alta, que de ser posible merecería un golpe suyo de no ser porque necesitaba ambas manos en los manubrios.
Atravesó el umbral de la casa. No esperaba que se viera tan pequeña por fuera. Se acercó y tocó. Una mujer de muy baja estatura, cabello esponjado y color marrón lo recibió. Lo observó de pies a cabeza y se mantuvo con una característica mirada directo a los de Midousuji. Por primera vez en un tiempo se sintió intimidado por la mirada de un adulto.
—Uh… Sakamichi…
—¡ONODA!
El grito inesperado de la mujer logró sacar un susto de Akira, quien solo emitió un sonido extraño en respuesta.
— ¡Debes ser amigo de Onoda-kun! No creo que alguien además de las amigas del club alguien viniera por aquí… ¡El ya viene! Seguro que aún está buscando calzoncillos…
— ¡MAMA! —Exclamó Onoda sorpresivamente colocándose delante de su madre. — ¡Midousuji-kun! —Continúo para así salir de la puerta y adelantarse a Akira. — ¿Nos vamos?
Se notaba claramente nervioso, y la rápida presentación de la madre de Onoda no había sido de ayuda, así lo había supuesto Midousuji.
Ambos en bicicleta, después de comer en el aclamado restaurante que Onoda había mencionado, decidieron ir un poco más lento, el día pasaba lento y por alguna razón el chico de lentes quería perder el tiempo antes de dirigirse a la carretera.
Por las calles, un entre semana indicaba poca gente, lo cual Midousuji realmente agradecía.
—Y… ¿Qué t-te ha parecido la comida? —Habló Onoda intentando abrir la conversación.
—No tan desagradable. —Contestó indiferente.
—Ya veo… Y… uh…
—No es necesario que a fuerzas tengamos un tema de conversación Asquimichiii —Dijo interceptando su mirada.
— ¡M-Muy bien! —Dijo el de ojo celeste sonriendo y dirigiendo su mirada al frente. El sol se mantenía oculto y el clima estaba algo húmedo, cualquiera diría que estaba por llover, pero para la actitud de Sakamichi aquello no era suficiente, el aún tenía esperanzas de que el sol se ocultara y pudiera ser visto como lo planeado.
Con discreción, Onoda reviso su reloj, que al parecer indicaba que era tiempo de irse. Midousuji odiaba sentirse manejado por gente tan despreciable como el chico de lentes, él no tenía por qué obedecer sus peticiones, pero lo pasaría por alto… solo esta vez…
Detrás de Sakamichi, Akira aún se preguntaba por qué hacer un trayecto de 30 minutos hasta no se dónde valdrían la pena. Reconocía la carretera, mas no el desvió que Onoda tomó.
Bajaron y estacionaron las bicicletas contra un árbol. Después de atravesar uno de los pequeños muros de contención del camino, y el espectro ante sus ojos apareció. Era una vista completa de chiba junto con el lago vecino, el sol se ocultaba a través del lago. Una vista única.
—¿Y bien? —Habló Sakamichi después de que ambos observaran el paisaje por unos momentos. El rostro del chico poco y más e indicaba un "Ta daan". Más el de Akira se mostraba confuso. Ahora todo estaba ahí. Onoda había tomado el tiempo para que apreciaran justo la puesta de sol desde este punto, no sabía que quería lograr, pero lo que fuese, Midousuji aún no lo entendía. Hasta que observó su rostro, ahí, incandescente a pesar de la tenue luz del sol.
—Asqueroso
Sakamichi no sabía que más esperar. Un pequeño rayo de esperanza le indicaba que una simple sonrisa por parte de él sería suficiente, que esta vista lo haría de alguna manera decir algo más… El mismo quiso descartar la idea, por lo que simplemente dedicó su vista sonriendo levemente al paisaje, en verdad disfrutaba de él, junto con Midousuji.
Ambos tomaron asiento en el pasto, era cómodo en verdad, y estar cuesta abajo hacia que nada impidiera su vista.
Akira en ese momento dedico su mirada hacia Onoda. Hipnotizante en cierto modo. ¿Qué cosas tan asquerosas pensaba?
—Onoda-kun —Dijo el chico de Kyoto mirando al frente.
— ¿Si, Midousuji-kun?
"Que estás haciendo"
—Cierra tus… ojos. —Comentó en una voz que era en todo parecido menos a su actitud fría, que incluso parecía difícil de hacer para él.
— ¿Ah? Uh… ¡C-Claro! —Contestó cerrándolos. Por su mente no pasaba ninguna posibilidad, solo obedeció. Midousuji, con una de sus manos tomo el rostro de Onoda como si fuera a corregir a alguien por no decir "kun", pero con más suavidad, sintiendo la textura del rostro del megane —M-Midousuji… —Susurró el chico de lentes. Ahora sabía que lo que sea que fuese a pasar por los siguientes segundos no sería cualquier asunto.
—Cállate. —Dijo casi en una orden, con voz tenue. Acercó su rostro al de él, deslizo muy levemente sus labios por la frente de Sakamichi, deslizándose lentamente hasta rozar su nariz. Sosteniéndose un momento así, sintiendo la respiración lenta y pesada de éste, pudo apenas hablar
—No… los… abras… —Susurró de nuevo Akira con un tono que parecía causarle problemas.
Onoda sentía sus latidos golpear con fuerza su pecho, sus labios temblaban y sus ojos pedían a gritos ser abiertos.
Sus labios fueron poco a poco haciendo contacto con los del chico, suaves y cálidos los del megane hacían un contra efecto en los de Midousuji, que eran rígidos y delgados. Un beso simple, que hacia al chico de ojos azabache presionarlos contra los suyos.
Solo un instante que duró por tanto. Midousuji alejándose un poco hizo que Onoda abriera sus ojos, su mirada estaba perdida y sus pupilas se dilataban fuertemente. Un silencio sepulcral invadió a ambos. Tembloroso, Sakamichi se levantó en sus rodillas y torpemente cayó hacia atrás.
—No… No Midou… L-Lo siento… Esto… —Habló con pocas palabras y se levantó corriendo rápidamente colina arriba por su RCZ.
Midousuji en silencio, observó el resto de la puesta de sol, inexpresivo.
—Esto… no lo he planeado.
AAAHHH LO siento. No sé que ha pasado, fui débil y me agarraron más sentimientos desastrosos. Ese ultimo dialogo no se si lo dijo Midousuji o yo xD.
¿Que pasara en el prox capitulo? Ni yo se. Nah mentira, ¿acaso es más situaciones con muchos clichés shoujo? ¿Sexo desastroso? ¡No!... Aún no… ¡PERO! Algo pasará e.e
REVIEEEWS (si, si hay)
milokett: ¡Muchas gracias! Actualizaré seguido esto, espero no perder coherencia con estudio y todo xD
ZRA: Disculpa si no fue tan fuerte ;w; metí mucho drama pero creo que estoy dejando lo mejor para el final… ¡Muchas gracias! *llora* Es gracias a gente como tú que aún existen cachorritos(?)
Hanako: jajajajaja Asquimichi merece más amor por parte de Mido, todos lo sabemos. *rueda en círculos*
¡Pueeees! ¡Hasta el próximo capítulo!
