Titulo: Alma Rota
Capítulo 3.- Antes del Amanecer
Pareja: Hermione Granger / Draco Malfoy
Disclamer: Los personajes usados no me pertenecen, solamente, los tengo prestados para pasar un buen rato.
Notas de la Autora: Este capítulo es extraño, imagino que a pesar de todo, tiene su base y espero sepan comprender que Hermione, dentro de todo su dolor, busca desesperadamente una luz, una roca para sostenerse, aun sea la equivocada.
Capítulo 3. Antes del Amanecer
No sabía cuánto tiempo había estado ahí, solo un día, de la nada, esos dos hombres la desencadenaron y la llevaron a otra mazmorra con más espacio, esta vez, los grilletes solo unían sus manos con una larga y pesada cadena.
Todos los días, recibía dos comidas asquerosas que apenas si probaba, aunque su estómago le exigiera más, estaba asqueada, ya se sabía la rutina. Cerca del mediodía, llegaba la primera bandeja de comida repugnante, le dejaban alrededor de una hora o dos horas para que comiera y es entonces que uno de los hombres aparecía con apenas el pantalón desabrochado y la camisa puesta a medias.
Si era el rubio, le decía que se pusiera a gatas y comenzaba a palmearle su trasero con las manos, como castigándola, ella apenas su podía soportar esa humillación, se había resistido a las primeras veces, claro que sí, pero había sido en vano, si se negaba, la colocaba a gatas sin miramientos y la penetraba con fuerza, haciéndola sangrar y gritar.
Si cooperaba, no dejaba de doler, pero era menos agresivo y aunque no lo disfrutaba, si aprovechaba esas situaciones para sacar información ya que el rubio era siempre el que perdía la cabeza entre sus piernas.
Era una leona, tenía su orgullo y su dignidad, pero todo quedó reducido cuando temió por la vida de Harry y la integridad de la hermana menor de Ron y poco a poco, entre gemidos y gritos del asqueroso rubio, le había dicho, con el objetivo de humillarla, que ellos habían logrado atrapar a Harry Potter con su novia en un callejón en una ciudad Muggle, sin protección del Ministerio.
Y que cuando ya lo tenía casi atrapado, un pelirrojo, al parecer hermano de la novia de Potter, los había sorprendido, sin embargo, lograron atrapar a ambos chicos y a la mocosa.
-"Sus gritos eran tan… Hmmm –se mordió el labio aun moviendo sus caderas- eran deliciosos, así como los de tu madre, ¿los recuerdas?... Ahhh, si, aprieta así… -gimió y apretó los muslos de ella con fuerza, apresurando sus embestidas- pero me gusta más cuando me abren las piernas solicitas, así como tú perrita sucia…"
Todavía lo recordaba con asco, mientras ella cedía abriendo sus piernas, dejando que ese idiota la penetrara y la hiciera como una prostituta, le contaba, le decía, pero no toda la historia se la había contado ese rubio, el moreno también era una gran fuente de información.
Recordó, con asco y repulsión, como aquel idiota la había obligado a que se metiera a su boca todo su miembro y se lo tragara, lo chupara como si fuese un pedazo de chocolate, le sostenía de su cabello para mantener el ritmo que él quería mientras le contaba como si fuese un cuento, lo que pasó esa noche.
-"¿Sabes cómo dimos contigo, zorra asquerosa? –ella tuvo que contener el impulso de morderlo- ellos nos lo dijeron, para que no tocáramos a su preciosa puta pelirroja, el idiota pelirrojo, ese con cara de imbécil, nos dijo que tenía a una amiga sangre sucia, que era una zorra y una puta… Ahhh, recuerdo que lo escupió con rencor ¿no se llevaban bien? –Preguntó con inocencia- la cara de Harry Potter fue un poema mientras nos decían donde localizarte, a ti y a tus asquerosos padres muggles…-se mordió el labio- ¡Lame bien, Zorra!- le gritó para hacer que sacara la lengua, ella apretó los ojos llenos de lágrimas- ¿Te imaginas?, seguir a una puta lechuza blanca en la nieve, fue jodidamente difícil…-"
Apretó los puños mientras se hacía un ovillo en el rincón de su celda, Harry y Ron le habían dicho a ese imbécil donde se encontraba para salvar a Ginny y a sus traseros, y comenzó a sentirse dividida, su mente la traicionaba.
Seguramente les dieron Veritaserum, por eso confesaron.
-Pero no tenían que mandar a Hedwidg a guiarlos, Harry puede contenerse ante un Imperio-
Seguramente le amenazaron que matarían a Ginny si no lo hacía.
-No tenían que mandarla a la verdadera ubicación, pudieron mandarme un patronus antes… si lo mandaron a la Orden antes para que los salvaran, ¿Por qué no a mí también?-
Seguramente no les dio tiempo, sabes que solo suelen darse una sola oportunidad en esos casos.
-¿Por qué no le dijeron a la Orden que me habían delatado?
Creyeron en ti, confían en ti, saben que sabrás hacer las cosas bien y te cuidarías.
-¿Porque en su nota no me dijeron nada?-
Los hubieran atrapado y pudieron matar a Ginny en el proceso. Ellos Confiaban…
-¿Y esa confianza la pagaría con mis padres y mi cuerpo?... y muy posiblemente mi vida también…-
Ellos no pueden traicionarte, son tus amigos, siempre han estado ahí para ti.
-Siempre he estado yo para ellos, siempre yo sacrificándome por ellos, siempre son ellos antes que yo, siempre yo frente a ellos… -
Su conciencia se quedó callada, y su rostro se escondió entre sus piernas mientras sentía que toda su confianza en sus amigos, toda su vida, era una farsa, estaba desilusionada, estaba triste, se sentía traicionada, sucia, muerta, seca, inútil, usada…
-Los odio, los odio a todos…-murmuró apretando sus manos y sus piernas intentándose dar fuerzas mientras la luz de la luna se colaba por una pequeña ventanita que tenía a lo alto de la pared.
Unas dos o tres horas después, el frío de la celda comenzaba a calarle pero el sueño también estaba dando pelea para llevársela a los brazos de Morfeo cuando la puerta de su celda se abrió de golpe, los dos hombres entraron apresurados.
Ella levantó la mirada desafiante, furiosa, ya no se dejaría usar, ya no iban a tocarla de esa manera y si lo hacían, ella iba a estar bien muerta, pero la sorpresa y el miedo se apoderaron de ella cuando detrás de los dos hombres, la figura femenina se hacía ver por la luz de las antorchas.
Bellatrix Lestrenge.
-Veamos, ¿Qué tenemos aquí?... –se acercó con pasos lentos, su pose altanera y burlesca- Una sangre sucia y no cualquiera… la ¿amiga de Potter?- dijo girándose a los dos hombres que se encogieron y asintieron temerosos.
-Sí, la atrapamos y la hemos tenido retenida aquí, nosotr-…- pero fue cortado de golpe.
-¡Cállate!- y se giró a la castaña.- ¿Cómo es posible que la atraparan y no me dijeran nada?-se inclinó a verla a los ojos, desafiantes, los ojos caramelo brillaron y Bellatrix sonrió- Ya veo…
-Milian, ¿Dónde están sus padres? –los dos Mortifagos se giraron a verse preocupados y tragaron en seco, Hermione no perdía de vista los ojos peligrosos de Bellatrix sobre ella como si estuviese taladrándole la mente.
-Mu-Muertos… tuvimos que matarlos porque estaban…-guardó silencio.
-Sí, ya veo, la mujer se resistió tanto que sangraba mucho, ¿no?, sangrando por la boca y su entrepierna, dime Milian, ¿la sangre es buen lubricante?- los dos hombres retrocedieron, Hermione veía claramente como violaban a su madre como una película y sus ojos se oscurecieron de rabia, de odio.
Bellatrix también pudo ver en su mente el odio hacia Potter, hacia los hermanos Weasley, la confesión de principiantes de esos dos cada que abusaban de ella, sus planes para saber, y Bellatrix sonrió, sonrió satisfecha, como si hubiese encontrado un diamante en bruto que quería pulir con sus manos.
-Largo…-una sola orden, los dos hombres salieron y cerraron la puerta dejando en penumbras a ambas mujeres.
-¿Qué me vas a hacer…?- fue un susurro, el miedo y el desafío se mezclaron, Bellatrix sonrió más.
-Quería saber… ¿Qué estás dispuesta a hacer por venganza?- Hermione la miró sin entender, nada de lo que esa bruja pensara era bueno.
-…- no contestó pero por alguna razón no podía dejar de ver a esa mujer a los ojos, su locura, su demencia ya no se le hicieron ilógicas, se le hacían atrayentes, las quería para ella.
-Esta celda, es un lujo en Azkaban, ¿sabías? –Se sentó cómodamente en lo que había sido una especie de cama para ella- Te ofrezco algo que a nadie le ofrecería a cambio de algo insignificante… -cruzó la pierna y comenzó a jugar con su varita.
Hermione la miraba apretando sus manos contra sus piernas.
-¿Qué me ofreces?, a mí, a una sangre sucia…-pero no terminó de decirlo, sus ojos y los de Bellatrix se conectaron en la oscuridad, el brillo de la maldad, del poder hicieron que un escalofrío le recorriera la espalda, esa mujer estaba demencialmente perdida pero era demasiado astuta, demasiado… ella.
-Me han dicho que eres la mejor bruja de tu generación, pero ¿eres implacable?, ¿eres contundente?... ¿eres letal?- preguntó levantándose y sacó de entre sus ropas, la varita de Hermione y se la lanzó a los pies.
-¿Estás loca?... me estás devolviendo mi varita…-la miró con miedo, batirse a duelo con ella, era imposible. Moriría.
-Venganza, eso te ofrezco, caza a esos dos idiotas en la mansión, mátalos y te dará más poder… te daré todo lo que necesitas para vengarte de Potter y de los Weasley –los ojos de Hermione se abrieron sorprendidos, asustada, con la mano temblorosa, tomó la varita.
Apenas podía levantarse, sosteniéndose de la pared, encarando a Bellatrix se preguntó si eso era lo que quería, si quería matar a esos infelices que mataron a sus padres, que abusaron de su madre y que la usaban a ella de puta barata, se cuestionó si iba a cobrar la traición de Harry y de Ron, si iba a tomar por su mano la humillación que Ginny le ocasionó.
Venganza, poder, maldad, su propia justicia.
-¿Me matarás después de que todo acabe?...-susurró con los ojos fijos en su varita, Bellatrix sonrió.
-Ve a matarlos y cuando me des sus cabezas, hablaremos de un trato…-canturreó y Hermione caminó lentamente a la salida.
-¿Cuánto tiempo tengo?- se detuvo en la puerta de la celda sin mirarla, Bellatrix parecía fascinada.
-Debes entregármelos, antes del amanecer…-respondió, y Hermione comenzó su propia cacería.
