NA: Recuerden que las tortugas tiene 10 años, esta es una edad donde se considera que los niños tiene un buen nivel de razonamiento y compresión, pero en el cual siguen siendo… bueno: niños :P


Habían pasado ya cinco noches desde que había traído a Spike y recién hoy tenía la oportunidad de salir e ir a dejar a su amigo a un mejor lugar.

Raphael estaba convencido de que Spike era o una tortuga muy inteligente o entendía español, alguna tenía que ser la razón de que no lo hubieran descubierto. Sus hermanos habían entrado más de una vez a su habitación por distintas razones y aunque encontraron la cueva de Spike no fueron capaces de notarlo en su habitación, también estaban las veces en que alguno de sus hermanos había dejado entreabierta la puerta de su cuarto y Spike había salido a caminar por la casa, en ningún momento algún miembro de su familia menciono haber visto u oído nada extraño, mucho menos hablaron de tortugas mascotas.

Era una tortuga realmente excepcional y durante esos ratos que pudo pasar en su habitación con su pequeño amigo se había divertido mucho y al mismo tiempo se había sentido en calma. Spike aunque un tanto callado y chico era una tortuga con actitud, no importaba lo rudo que él fuera Spike devolvía los gestos con igual rudeza.

Había pasado un buen tiempo con él, pero ahora mientras se dirigía a Central Park por los túneles de drenaje bajo el parque Raphael miraba con tristeza a su amigo. Desde que lo trajo sabía que este momento llegaría, sabía desde un principio que no podía conservarlo en casa, pero aún así se había encariñado con la pequeña tortuga. Spike solo miraba con curiosidad, tratando de saber que causaba tan extraña expresión en su amigo gigante y parlanchín.

Raphael dejo a Spike en el suelo y con cuidado levanto la pesada tapa metálica que servía de entrada y salida a la alcantarilla. No había humanos a la vista. Rápidamente salio con Spike y se oculto en los frondosos arbustos que crecían cerca de uno de los lagos del parque, miro por ultima vez a su amigo y lo dejo en el césped.

- Fue un gusto Spike, creo que aquí nos separamos – Spike seguía mirándolo – Estoy seguro que serás feliz aquí, ya no tienes porque esconderte de nadie – Se levanto mientras Spike miraba a su alrededor – Vez, este es un mejor lugar. Es verde, tiene agua fresca y estarás bajo el sol en lugar del techo de las alcantarillas… cuídate Spike.

Con eso Raphael se alejo dejando atrás a la pequeña tortuga que aún continuaba mirándolo fijamente, cuando puso la pesada tapa de vuelta en su lugar Spike comenzó a caminar tras él, una vez que llego al lugar por donde su amigo había desaparecido comenzó a golpear aquel frío obstáculo que le impedía el paso.

- Mew – se dejo escuchar un alarido pequeño únicamente oído por quien lo había emitido.

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Hora de entrenar. Mikey, Donnie y Leo disfrutaban de entrenar, cada uno a su manera, cada uno con su estilo, cada uno en diferente grado. Los tres hermano entraron al dojo y se sentaron en espera de su maestro y su hermano faltante. Poco después de ellos entro Raphael y para su consternación se veía algo desanimado y enojado, no tardo en sentarse junto a ellos. Los tres intercambiaron miradas, ninguno tenía idea por qué quien con más ansias y euforia disfrutaba del entrenamiento se veía desganado y enojado al mismo tiempo.

- Mis hijos – Splinter se paro frente a ellos y los cuatro inclinaron levemente la cabeza en respuesta. Splinter levanto una ceja, ¿era él o Raphael se veía un poco abatido y enfurecido?

Se aclaro la garganta, ya hablaría después con él para saber el por qué de su estado de animo – Hoy harán entrenamiento libre, quiero que practiquen la lucha con diversos oponentes así que pelearan los unos contra los otros - Sus hijos asintieron – Leonardo quedas a cargo del entrenamiento - Splinter se retiro, era su turno de preparar la cena y sabía que apenas sus hijos terminaran de entrenar tendría cuatro hambrientos niños para alimentar.

El entrenamiento continuo, para alivio de sus hermanos Raphael parecía haber recuperado un poco su estado de animo habitual mientras peleaban. Sus hermanos dejaron la preocupación de lado, sea lo que sea que había entristecido y molestado a su hermano no era lo suficientemente grave como para quitarle las ganas de luchar, además sabían que el maestro Splinter hablaría con él después.

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Splinter se sentó en su habitación junto a su mesa para el té. Al terminar de servir dos tazas con té de jazmín entro su hijo Raphael, este se sentó frente a su padre.

- Raphael, hijo mío – Le tendió la taza y este la acepto. Su rostro aún mostraba despojos de abatimiento y rabia – Raphael, ¿Hay algo que te moleste?

Raphael lo miro – No padre.

- ¿Seguro? Porque eso no es lo que me pareció en el dojo. Siempre eres el más ansioso y entusiasta cuando se trata de pelear, pero hoy te veías sin muchos ánimos de estar en la practica.

Raphael poso la vista en el té en sus manos – Solo estaba un poco cansado, eso es todo – Levanto la vista, en sus ojos se mostraba decisión y determinación – No hay nada de que preocuparse, no pasa nada grave.

Splinter sonrío a su hijo, fuere lo que fuese que realmente había perturbado su estado de animo era algo que podría superar por si solo – Esta bien Raphael, puedes retírate a dormir si lo deseas.

Raphael asintió con la cabeza – Gracias.

Su hijo se retiro de la habitación y Splinter termino de beber su delicioso té aromático. Ahora solo necesitaba meditar sobre aquel extraño verde intruso que sus otros hijos le habían comentado haber visto. Los tres habían dicho creer haber visto alguna clase de reptil, pero que cuando habían mirado más detenidamente este ya no estaba. Le parecía muy extraña tal coincidencia, ¿tal vez una lagartija o algún otro animal había adoptado su casa como la suya también?

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Nuevamente se encontraba en aquel mismo lugar, bajo aquella misma rejilla por donde su pequeño amigo había sido cruelmente abandonado. Solo había pasado cinco días con el pequeño y ya le había costado dormir sin él en la misma habitación. Los humanos pasaban sobre él sin notarlo mientras se escondía en las sombras. Necesitaba un tiempo a solas, sabía que Splinter y sus hermanos habían notado algo anoche y sabía que si ahora se desahogaba con su saco de boxeo notarían algo también.

No le gustaba que los demás pudieran ver tan fácilmente atreves de él, no le gustaba que su familia pudiera notar tan bien sus emociones. Habían cosas que él simplemente no quería compartir, había cosas que no se podía permitirse compartir y Spike era una ella de ellas. Sabía que su padre se enojaría si se enteraba que había traído un animal a casa y que lo había escondido unos días en su habitación, lo sabía y por eso no podía decírselo a nadie, porque si lo decía sabía que estaría en problemas y no solo él, también su amigo, era mejor que nadie lo supiera… Golpeo con rabia la pared. Al menos su familia le había permitido guardar su espacio, habían notado algo, pero también habían notado que no era algo de lo que quisiera hablar o que necesitara ser hablado.

Se sentó en las sombras, solo desearía haber podido pasar más tiempo con Spike.

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Pequeñas e inaudibles pisadas se dirijan hacia aquella entrada oculta en las paredes de las alcantarillas. Un pequeño pero decidido animal se dirigía a aquel lugar lleno de compañeros gigantes. Una tortuga bebe que con determinación se decidía a encontrar a su amigo gigante, aquel que lo había llevado a ese lindo lugar con agua y plantas verdes. Una tortuga que no quería un lugar bonito, una tortuga que quería a su amigo de vuelta se adentro por un pequeño agujero en la puerta que daba al hogar de su amigo.

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Donnie, Leo y Mikey movían almohadas, sillas, mesas, veladores. Su padre les había contado sobre la posible presencia de un visitante en su hogar y sobre la "coincidencia" de que los tres creyeran haber visto a un pequeño reptil, ahora guiados por su curiosidad decidieron encontrarlo.

No había nada en la cocina, el baño, el dojo o sus cuartos. Solo quedaba la gran repisa llena de libros y otros objetos y sin Raphael para ayudar estaban teniendo dificultades para moverlo.

- ¿No hubiera sido mejor sacar los libro y las demás cosas antes de moverlo? – Donnie tiraba desde el lado izquierdo, sus dedos entre la pared y el mueble mostraban un verde pálido.

- Pero después tendríamos que poner todo en su lugar – Mikey a su lado tiraba desde un poco más abajo.

- No tendríamos que hacerlo si Raph estuviera aquí, al menos moveríamos esta cosa más rápido – Leo tiraba desde el lado derecho. Muy lentamente los tres hermanos movían el pesado mueble lleno de diversos objetos.

- Supongo que sí, pero ¿no han notado que ha estado algo distraído estos ultimo días? – Donnie se fue hacia atrás, se había soltado y con el impulso cayó de espaldas.

- Sí, también ha pasado mucho más tiempo encerrado en su cuarto – Mikey y Leo lo ayudaron a levantarse.

- Además de que ayer había estado un poco raro – Leo les recordó.

- ¿El maestro Splinter no te dijo nada Leo?

- Solo dijo que lo dejáramos tranquilo, que no era nada grave Donnie.

- Sea lo que sea, seguro que se le olvida cuando le mostremos a nuestra nueva mascota – Mikey sonrío.

- ¿Mascota? – sus hermanos levantaron una ceja.

- ¡Sí! ¿No seria genial que el maestro Splinter nos dejara conservarla? – Mikey los miraba con unos grandes ojos soñadores y animados.

- Lo dudo Mikey, ya sabes que papá no quiere que tengamos una – Donnie puso una mano en su hombro, trayéndolo de vuelta a la realidad.

- Recuerda que cuidar de un ser vivo es una gran responsabilidad.

- Agh esta bien, sí piensan eso, ¿para qué me ayudan a buscarlo?

- Bueno, hasta donde sabemos es probable que sea un reptil, de ser así seria como un primo. Me gustaría construirle una casa más cómoda si se ha mudado aquí – Donnie le sonrío a su hermanito.

- Nuestro padre siempre nos dice la importancia de recordar lo básico, nuestras raíces en el futuro. Estoy seguro que podré aprender algo de él – Leo dijo tranquilamente, ambos se enfrentaron a la mirada irritada y al puchero de su hermanito - ¿Qué? – dijeron en respuesta.

- Ustedes también lo quieren conservar como mascota – dijo con tono acusador.

-Claro que no.

-Claro que sí. Los dos acaban de admitirlo, pero con otras palabras – A la mirada irritada y al puchero se agregaron dos brazos cruzados sobre el pecho. Ambos se frotaron el cuello, tenían que ser sinceros: Mikey no estaba tan lejos de la verdad.

Spike observo a las tres grandes tortugas junto al gran mueble café. Recordó a su amigo y tan rápido como su pequeño cuerpo se lo permitió se dirigió hacia una almohada verde tirada en el piso y se oculto en su caparazón.

- De todos modos ¿por qué no terminamos de buscar tras el librero? – Donnie señalo cambiando de tema.

- Estoy de acuerdo, ya lo hemos movido suficiente para buscar alguna pista – Leo asintió y ambos pasaron junto a su hermanito, que aún con el puchero los seguía mirando. Nunca nadie reconocía cuando tenía razón y generalmente la tenía.

Mientras sus hermanos revisaban tras el librero, él se dirigió a ordenar las almohadas en el piso ya sin ganas de buscar al animalito con sus dos hermanos mayores. Apenas Raph volviera a casa le contaría lo de la mascota y lo seguiría buscando con él, así también aprovechaba de contarle sobre la película que encontró. Sí el asunto de la mascota no lo alegraba, la broma estaba seguro lo haría.

Termino de acomodar los cojines del sofá y se dirigió a recoger uno cerca de la entrada, al levantarlo noto algo pequeño como del porte de su mano que parecía un caparazón de tortuga en el piso… ¡no parecía, era un caparazón de tortuga!

- ¡Chicos, chicos. Lo encontré miren! – Tomo al pequeño animal en sus manos y este ya viéndose encontrado salio para encontrarse de sopetón con dos grandes y redondos ojos celestes. La pequeña tortuga solo se quedo parada sin saber que hacer, sabía que estos seres no representaban peligro, pero también sabía que su amigo le había dicho que se escondiera y ahora estaba rodeado por tres grandes tortugas perecidas a su amigo.

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Raphael se detuvo frente a la puerta de su casa decidido a no dejar que nada lo desanimara, sabía que había echo lo correcto al dejar a Spike en el parque y sabía que al igual que Spike él debía seguir adelante. Abrió la puerta para encontrarse con sus hermanos en un living bien desordenado, estos estaban formando un circulo mirando a algo en las manos de Mikey e ignorando el caos a su alrededor. Su hermanito pequeño lo miro y con una sonrisa se abrió paso hasta él, en sus manos traía a… ¡Spike!

- Raph, mira tenemos una tortuga viviendo en casa – Mikey dijo acercando a Spike a su cara, Raphael sabía que era él, esos ojos, esa cara, esa como sonrisa que traía en el pico.

- ¿No es lindo? Es una tortuga macho y es muy pequeña – Donnie se paro tras Mikey, apoyándose en su hombro para seguir viendo a la tortuga.

- ¿Cómo sabes que es macho?

- Por las manchas en el caparazón Leo.

- Tenemos que preguntarle al maestro Splinter si podemos quedárnosla, después de todo ya lleva unos días viviendo aquí – La sonrisa de Mikey parecía hacerse más grande. Ninguno prestaba atención a la tortuga que trataba de alcanzar a Raphael.

- ¿Có-cómo que lleva viviendo aquí unos días? – Raph pregunto algo nervioso y para su suerte estaban tan preocupados sobre quedarse con la tortuga que ninguno lo noto.

- Sí, los tres ya habíamos visto algo escondido por aquí y el maestro Splinter dijo que posiblemente teníamos a alguien más viviendo con nosotros – Donnie le informo.

- Vamos a preguntarle a papá.

- ¿Preguntarme qué Mikey? y ¿por qué esta el living tan desordenado? – Splinter salio del dojo, su cara mostraba cansancio ante otro de sus desordenes, pero al igual que sus hijos cambio a una expresión de curiosidad al ver a la pequeña tortuga en la mano de Mikey que ya casi se subía a la cara de Raphael.

- Padre, hemos encontrado a nuestro visitante – Dijo Leo sonriente.

- ¿Podemos quedárnoslo? - Mikey se dio vuelta aún con la tortuga en sus manos, cuando la levanto para mostrádsela a su padre esta miro con enojo a la mano verde y la mordió - ¡Ah!

Todos miaron con sorpresa a Mikey que agito su mano y a la tortuga en ella, al final esta se desprendió dejando una pequeña herida en la mano de la tortuga de antifaz naranja.

Raphael miro con horror como su amigo había mordido a Mikey y ahora se encontraba volando por los aires, antes de darse cuenta estaba corriendo para atraparlo - ¡Spike! – Grito mientras saltaba en un intento por alcanzarlo antes de que cayera al suelo. Lo agarro justo a tiempo y se deslizo hasta los pies de su padre.

- ¿Spike? – Escucho a Donnie tras de si. Raphael quedo congelado en el piso con Spike en su mano frotando su cabeza contra sus dedos.

- Raphael, ¿Hay algo que quieras contarnos? – Levanto la vista para encontrase con la mirada de su padre fija sobre él. Ya no había marcha atrás, junto sus dos manos mientras se levantaba con la vista fija en Spike.

- Raph, ¿conoces a esa tortuga? – Leo pregunto.

- No me sorprende, es tan feroz como tú – Mikey se frotaba la mano, no era una herida muy grande pero igual estaba sangrando un poco.

Raphael suspiro – Yo… lo encontré el otro día, un humano lo tiro a la alcantarilla y lo traje a casa.

- Raphael, ya les he dicho que no traigan animales – Splinter volvía a mirar cansado, este era el por qué del cambio de animo de Raphael.

- ¡Lo sé! No era mi intención quedármelo, solo lo oculte hasta poder llevarlo a otro lugar.

- ¿Y por qué esta aquí? – Donnie lo miro compartiendo la mirada curiosa de sus hermanos.

- No lo sé, ayer lo fui a dejar a Central Park – Raph miro a su padre. Tanto esfuerzo y su padre igual se había enterado de Spike, tanto esfuerzo y ahora los dos estaban en problemas - Maestro Splinter lo… lo siento. Se que no debemos traer animales a casa, pero no podía dejarlo en la alcantarilla, ese chico lo abandono y lo tiro sin remordimiento… el también fue rechazado por los humanos y ni siquiera es como nosotros, yo, yo…

Volvió a bajar la cabeza, no sabía que decir, sentía rabia, se sentía impotente, debió haber echo algo más. Sabía que sus hermanos lo miraban preocupados y no sabía que esperar de su padre. Seguramente le quitaría todo permiso para salir de casa.

- Esta bien Raphael – Levanto la cabeza sorprendido ante las palabras de su padre – Entiendo porque trajiste a… Spike, aunque no estoy contento con que lo hayas mantenido en secreto y que hayas salido solo a la superficie – Splinter guardo silencio por unos momentos – ¿Cuando lo fuiste a dejar al parque?

- Ayer en la tarde, antes del entrenamiento.

Splinter asintió en la comprensión de los últimos sucesos. Él también se había dado cuenta del cambio en el comportamiento de Raphael y ahora veía la razón de aquel cambio. Las largas horas en su habitación, las entradas a escondida en la cocina y el estado de animo en el entrenamiento, ahora todo tenía su explicación. Su hijo había traído una tortuga y había cuidado de ella desde hace algunos días, Raphael el más violento de sus hermanos había cuidado de un ser pequeño e indefenso. No podía evitar sentir orgullo por ello. Tal vez las mascotas no eran una mala idea.

- Raphael – Dijo centrando la atención de sus hijos en él – Puedes conservar a Spike.

Cuatro pares de ojos sorprendidos lo miraron atentamente – ¿En serio? – Se escucho a coro y ahora los cuatro hermanos se encontraban junto a Spike y Raphael. Mikey sin miedo acaricio su cabeza, Leo miraban entusiasmado y Raphael su hijo temperamental e impulsivo sonreía a su amigo en sus manos.

- Pero maestro Splinter, ¿por qué decidió cambiar de opinión? – Donnie lo miraba con una sonrisa y una mirada curiosa.

- Esta pequeña tortuga volvió desde el parque en la superficie a nuestra casa, no creo correcto romper el lazo entre tu hermano y Spike – Splinter sonrío a sus hijos – Además creo que Raphael seguirá cuidando bien de él, pero esta vez sin ocultarnos nada y sin aventurarse a la superficie – Miro severamente a su hijo que solo río nerviosamente.

Con ese incidente la casa Hamato había abierto sus puertas a más compañeros animales.

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La noche había caído sobre la ciudad de Nueva York, el momento donde la oscuridad trataba de cubrirlo todo, cuando los fantasmas salían a penar, cuando los monstruos salen del armario, cuando los niños se cobijan bajo las sabanas y cuatro hermanos se habían retirado a dormir tras ver la película El Aro, pero no cualquiera había sido la versión original japonesa y la más aterradora de todas las versiones.

Donnie abrió lentamente la puerta de su cuarto y una vez cerciorado de que no había nadie en el pasillo corrió a la habitación de Leo y entro. Su hermano sentado en su hamaca y lo miraba.

- Leo, ¿también estas despierto? – Donnie se acerco a la hamaca de su hermano. Leo se veía cansado, notaba que su hermano mayor tampoco había pegado el ojo.

- Sí Donnie. ¿Qué sucede?

- Yo, ¿podría dormir contigo esta noche?

Leo sonrío a su hermano menor – Claro – No lo diría en voz alta pero compañía era justo lo que necesitaba para quitarse la inquietud del pecho. Sabía que la película era inventada, pero aún así había quedado nervioso.

Donnie estaba apunto de subir cuando un ruido llamo su atención, provenía del living, como si algo o alguien hubiera entrado a la guarida. Los hermanos se miraron entre sí y reuniendo valor y algunos objetos para defenderse se dirigieron hacía el living de su hogar.

La oscuridad lo dominaba todo, pero ellos estaban acostumbrados a ella y sin grandes problemas llegaron al centro de la habitación sin localizar la fuente del extraño ruido. Ambos suspiraron con alivio cuando de repente cuatro fantasmas aparecieron desde el techo y los rodearon.

- ¡Ah! – Ambos hermanos gritaron antes de correr de vuelta a la habitación de Leo.

Tras el sofá Raphael y Michelangelo soltaron unos hilos y con ellos los fantasmas de sabanas y globos cayeron al piso.

- ¡Jaja! – Rieron en voz baja, tratando de no delatar su broma, dejarían que sus hermanos se quedaran con el susto hasta la mañana. Ambos hermanos recuperaron lentamente la compostura y se pusieron de pie. Una sonrisa traviesa y satisfecha adornaba sus rostros mientras estrechaban las mano celebrando el éxito de su misión.

Ambos estaban tan concentrados en su éxito que no notaron como dos figuras descendían desde el techo con las manos alzadas hacia ellos hasta que finalmente tocaron sus hombros. Ambos se paralizaron en su lugar y con horror vieron como dos cosas flotaban y los tocaban. Antes de que siquiera gritaran los dos corrieron a la habitación de Raphael.

Splinter dejo caer cuidadosamente los muñecos cubiertos por una frazada al piso y junto a Spike que reposaba en su hombro los llevo a su cuarto. Tal vez sus hijos ahora sí le harían caso cuando les diga que no pueden ver una película.

¡Fin!


NA: Eh, bueno... ¡tada! Aquí termina el fic, espero lo hayan disfrutado y les haya servido para pasar el rato. Fue divertido escribirlo y también espero que todas aquellas que están muy ocupadas últimamente se hayan relajado un poco con esto (si es que siquiera lo leyeron xD)

En fin, es la primera vez que escribo desde la perspectiva de unos niños de 10 años y aunque tengo a mi hermanito de 9 años como referencia y mis propios (no confiables) recuerdos, igual busque algunos pdf de estudio de las capacidad y desarrollo de las habilidades cognitivas de los niños y su desarrollo en la comprension y procesamiento de la información (si, soy una nerd :P), si a alguien le interesa leer algo dejo un link a un pdf de la U. de Buenos Aires:

www . psi. uba. ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/ informacion_adicional/obligatorias/053_ninez1/files/ el_desarrollo_de_los_ninos_en_edad_escolar . pdf