Los días fueron pasando lentamente hasta el 1 de Septiembre, aunque Albus se figuraba que si para el habían sido malos, no podía ni hacerse una idea de lo mal que lo estaba pasando Rose, aun no se sabía nada nuevo de la Directora McGonagall…
Tanto su padre como el resto del Ministerio (su tío Ron especialmente) se habían volcado totalmente con encontrar a la Directora McGonagall incluso dentro de los escuadrones se encontraba Teddy, como alumno de la Señora Prince, pero todos los esfuerzos habían sido en vano, su padre le había comentado que desgraciadamente, la Directora contaba con el mejor camuflaje para pasar inadvertida y tal vez los secuestradores le obligaban a permanecer en su forma animal en la que además los poderes del mago se limitan, Albus recordó su forma de animaga, y el animal en el que se podía y transformar era un gato, hasta el momento Albus había conocido a animagos, como el propio Matt y el Señor Malfoy, pero un tigre y más un dragón atrae mucho la atención en cambio un gato común no guarda ningún interés, ni atrae las miradas.
Albus, aun triste y pensativo se vistió y dejo todo preparado, el no tenía una relación con la Directora al igual que Rose, pero estaba acostumbrado a su presencia, después de la última guerra se había convertido en alguien muy allegado a la familia y en un apoyo para su padre y su tío, se había hecho cargo del castillo en ruinas de Hogwarts y había conseguido fondos privados para restaurarlo… muchos dicen que sin el empeño de Minerva McGonagall, Hogwarts sería un monumento en ruinas más que una escuela, además la Directora McGonagall era una mujer extrita, pero era difícil, para Albus y aun mas para Rose, no verla ni recibir su saludo de bienvenida en el banquete de apertura.
Bajo a la cocina, para comer algo antes de irse y solo se encontró a su padre leyendo un pergamino y sin su expresión dura de los últimos días, parecía más relajado y tranquilo.
-Hola, papa-le saludo Albus al sentarse-¿Hay… noticias?-quiso saber de inmediato mientras centraba toda la atención sobre su padre.
-No…-dijo cansado, mientras se quitaba las gafas y se frotaba los ojos, Albus se imagino que llevaba casi todo el día sin dormir, desde el secuestro su padre hacia los dos turnos, la madre de Albus empezó a preocuparse y por lo visto le había convencido para que descansara, pero Albus sabía que su tío Ron no pararía, lo peor para su tío era ver a "su princesita" mal.
-¿Cómo estás?-pregunto preocupado Albus, últimamente había visto mas arrugas en el rostro de su padre, para el también el secuestro de la Directora McGonagall, tenía que ser un batacazo, fue su profesora y después mentora, le había ayudado a entrar en la Academia de Aurores sin las acreditaciones necesarias, los EXTASIS, como a su tío Ron.
-Mejorare, solo necesito descansar…-le dijo mientras su padre volvía a ponerse las gafas, tenia mal aspecto-lo siento, pero hoy no podré ir a acompañarte ni a ti ni a tus hermanos a la estación…-le dijo mientras le miraba un tanto culpable-Gin se encargara de todo…-le dijo un poco entristecido.
-No pasa nada, papa-le dijo rápidamente Albus-tú preocúpate de devolverme a mi Directora-le contesto con una sonrisa un tanto forzada, pero que Albus se preocupo de que pareciera sincera.
-Eso haré-le dijo su padre aun cansado, pero con un poco mejor aspecto-y me sorprendes Albus, en muy poco tiempo has madurado muchísimo…-le dijo pensativo.
-No, para nada-le contesto Albus un poco avergonzado-¿y qué leías antes?-quiso cambiar de tema Albus, no quería hablar con su padre sobre la razón por la que cambio tan radicalmente.
-Ten, seguro que a ti también te anima un poco-le dijo su padre a Albus, Albus cogió el pergamino y se puso a leerlo.
ACADEMIA DE AURORES
"ALERTA PERMANENTE"
In memorian
ALASTOR (Ojoloco) MOODY
Lista de Admitidos:
Nott XIII, Theodore Andrew
El Director:
Ronald Weasley
-¡Habéis cogido a Theo!-le dijo emocionado Albus a su padre.
-Si, por lo visto ha sido el único que ha superados las pruebas de Ron…-dijo su padre con un sonrisa resignada-si esas pruebas no desistieron al muchacho, nada lo hará…-dijo mas conforme.
-Theo es estupendo, papa, no es ningún cobarde, es muy valiente y fue estupendo conmigo cuando…-pero Albus se avergonzó y se sonrojo-es un tío genial-resolvió rápidamente Albus, aunque su padre aun le miraba un poco extrañado.
-Pues espero que le vaya bien a él… y a ti también Albus, empiezas otro año, cuarto…, como pasa el tiempo-dijo su padre.
-¡Papa!-le dijo Albus ahora preocupado-¡empiezas a hablar como los abuelos!
-Nada, no te preocupes-resolvió rápido su padre-quiero despedirme de tus hermanos antes de iros, buen viaje, Albus Severus…-dijo su padre y puede que fuera por la sorpresa de escuchar su nombre completo, pero juraría que en su tono… había orgullo.
Después de que su padre se despidiera de todos, los tres hermanos, con su madre se subieron al coche (la madre de Albus había sacado el permiso de conducir ese verano y se habían comprado un coche) Albus noto el viaje más seco que de costumbre, normalmente sus hermanos se peleaban pero ahora James estaba muy serio y formal últimamente, Albus empezó a sospechar que su padre le había contado su historia y como le había pasado a Albus (con fatales consecuencias) tardaría un tiempo en asimilar toda la información pero Albus se abstuvo de preguntarle algo a su hermano, en cambio su hermana simplemente estaba triste, a ella le gustaba la Directora y también gracias a ella pudo jugar al quidditch cuando estaba prohibido.
-Chicos-les llamo su madre- asegurar a Fher y a Lunita, ya estamos llegando-Albus también se fijo que su madre estaba tensa los últimos días, además podía vislumbrar su varita que la dejaba a mano, algo poco frecuente en ella, las cosas habían cambiado y todos permanecían en alerta y mejor pensado no era de extrañar… la Directora McGonagall era una bruja poderosa… por encima de los magos medios, aunque Albus sabía que su madre era extraordinaria.
Ya habían llegado a la estación de Kings Cross y Albus no pudo pasar inadvertido el hecho que su madre parecía más tensa, no se separaba del lado de Lily y ocultaba su brazo por debajo de la chaqueta que llevaba, estaba más que seguro que sostenía su varita, también Albus noto que James permanecía a su lado igual de tenso, seguro que sus padres le habían pedido que cuidaran de ellos, pero Albus sin mediar palabra les imito como su hermana pequeña.
Los cuatro juntos atravesaron la barrera del andén nueve y tres cuartos y Albus pudo ver lo que estaba deseando desde Junio, la locomotora escarlata de Hogwarts, con ella solo significaba una cosa… más tiempo con Eleine.
Miro a su alrededor y se encontró con muchos conocidos y gente que desearía no haber conocido nunca, los Borgias con los que parecían sus padres, también del mismo aspecto enfermizo pero de porte majestuoso, decían que era muy ricos, pero nada comparados con los Malfoy…, o eso decían.
Albus se acerco automáticamente al grupo de cabezas pelirrojas, muy reducido, también faltaban, el tío Ron como se había imaginado, los tíos, Percy, Audrey, Fleur y los abuelos. Albus se fijo que Lucy permanecía con la cabeza baja al lado del tío George, supuso que se avergonzaba un poco ante la presencia del tío Bill y Louis estaba al lado de su padre, pero Albus sabía que aun no habían limado todas las asperezas, las que también faltaba eran sus primas mayores, a Albus le habría encantado despedirse de Dominique, su madre les había dicho que estaba muy guapa (más de lo normal) porque se le están pasando los primeros síntomas del embarazo.
A quien si vio… fue a Rose, y parecía enferma, tenía el pelo muy ralo y poseía muchas ojeras, seguro que ni había dormido en los últimos días y estaba cerca de su madre y su hermano le daba la mano pero tenía la mirada perdida en algún punto.
-¿Qué tal?-les pregunto su primo Fred que se había acercado a ellos.
-Mejor que Rosie…-le contesto Albus pensativo.
-Ya…-le dijo Fred apesadumbrado-no sé ni que decirle…
-Ni tu ni nadie…-le contesto James también pensativo.
-Freddie-le llamo Lily aun triste-¿has visto a Lys?
-¿A los mellizos? Si…-dijo Fred distraído-esta… allí-le dijo señalando un punto-¿Los ves, canija?
-Sí, gracias…-dijo Lily sin molestarse y se fue.
-Creo que es la primera vez que Lily no me grita-dijo Fred sorprendido.
-¿Que esperabas, Freddie?-dijo una voz burlona a su espalda-sin la profesora, volver a Hogwarts no es lo mismo…-termino con tristeza.
-Ya lo sabemos, Jordan, será raro oírte retransmitir el quidditch sin sus reproches-le dijo Fred mientras tanto él como James, recibía un abrazo por parte de su amiga.
-Alex, ¿sabes donde esta…?-empezó a preguntar James.
-Longbottom-contestaron al unísono, Fred y Alexandra y los tres se empezaron a reír, un poco más animados.
En cambio Albus empezó a caminar para acercarse a Rose que aun estaba un poco alejada, pero a pocos pasos de ella, ve como de la nada, alguien aparece, con un pájaro negro y este vuelve a desaparecer, esta persona con el uniforme de Hogwarts, que representa a Slytherin y sin mediar palabra con nadie más se acerca a Rose y la abraza, por lo que vio después Albus, pensó que era la que Rose necesitaba, ella era magnifica, sabía lo que cada uno necesitaba en el momento.
-Albus, te agradecería que cerraras tu boca y dejaras de babearte, mi calzado no es el adecuado para el agua, ahora-le dijo una voz que arrastraba las palabras a su espada cargada de arrogancia y ironía.
-Scorpius, tu tan gracioso siempre-le contesto muy avergonzado Albus y miraba al suelo intentando disimular su rojez.
-Tranquilo-le dijo Scorpius con una sonrisa-¿Cómo esta Rose?-le pregunto preocupado.
-Está mal…, bueno sinceramente, creo que nadie está bien…-dijo pensativamente Albus.
-Ya lo he visto, la verdad… la vimos pelear-dijo Scorpius incrédulo-¿Cómo pudieron vencerla?-pregunto Scorpius mas a sí mismo, pero Albus también se lo preguntaba muy a menudo.
-Simplemente, porque nadie es invencible, Hyperion-dijo una voz que les sobresalto, pero Albus seguía mirando al suelo avergonzado, no era capaz de mirar al Señor Malfoy a la cara después de lo que había dicho hace casi un año, y que lo mortificaba aun.
-¿Cómo estas, Albus?-le pregunto amablemente la Señora Malfoy, a Albus no quedo más remedio que levantar la mirada y cruzarla con el Señor Malfoy.
-Bien, gracias-le contesto respetuosamente.
-Por lo visto no podemos decir lo mismo de la hija de Weasley-dijo el Señor Malfoy que miraba Rose.
-Se llama Rose, papa…-dijo cansado y repetitivo Scorpius, Albus se imagino que se lo repetía a menudo, Albus aun se sorprendía de la adversidad que se profesaban su tío Ron y el Señor Malfoy, pero lo que más le sorprendía era que Rose y Scorpius seguían tal cual, sin importarles- y la Directora McGonagall era su madrina.
-Pobre niña…-dijo pensativamente la Señora Malfoy-Draco, voy a acercarme y ofrecer nuestra-remarco con énfasis nuestra-ayuda a ella y su familia-dicho esto se fue con paso noble, Scorpius parecía contento, en cambio su padre no.
-Scorpius, no sé lo que queréis tu madre y tu, no soporto a Weasley y ni él me soporta a mí, tengo más que entendido-le dijo, pero mirando a Albus-¿o me equivoco?-le pregunto con ironía, Albus esbozo una sonrisa como Scorpius y no quiso contestar, estaba más que claro que jamás se llevarían bien, pero lo que si animo a Albus es que el Señor Malfoy le hablo de la misma forma en la que ya le hablaba antes, y eso le alegro muchísimo.
Ya en el expreso de Hogwarts, Rose se sentó con sus amigos y su primo en el mismo compartimiento, Rose le agradecía mucho a Eleine su presencia pero no conseguía animarla, también les agradecía que se pusieran a hablar de temas triviales para distraerla, pero tampoco lo conseguían, no podía pensar en nada mas que no fuera su madrina.
-Rosie, ¿Por qué no duermes un poco?-le dijo Eleine con cariño, les había quedado ya claro que su plan para distraerla en otras cosas había fracasado.
-No, gracias-le dijo Rose intentando sonar convincente-no tengo sueño.
-Eso no te lo crees ni tú-dijo Scorpius ácidamente-tienes tantas ojeras que parecerás un panda-le dijo.
-¡Scorpius!-le grito Eleine-un poco menos sutil y podrías partir piedras con tu cabeza- y Albus se empezó a reír a carcajadas, Rose también pero pronto se le paso-Rosie-dijo Eleine volviendo al tono cariñoso de siempre-tienes que cambiarte, vamos te acompaño-le dijo Eleine poniéndose en pie y cogiendo su túnica-Albus, tu y el Neardenthal, deberías hacer lo mismo-le dijo a los chicos, pero antes de que Eleine cerrara la puerta, escucho a su primo decirle a Scorpius "Imbécil"-¿vamos?-le pregunto y Rose acepto.
-¿Cómo estás?-le pregunto Eleine sinceramente después de que terminase de poner la túnica.
-Eli, no puedo estar bien-se sincero Rose-pero siento mucho que te estés perdiendo el mejor momento de tu padre…-le dijo Rose.
-Rosie ven-le dijo Eleine mientras entraba en uno de los escasos compartimientos que aun quedaban vacíos-mi padre no quería ser el Director en esta situación, no me pierdo nada, ¿vale?-le dijo Eleine.
-Me lo imagino…-le dijo Rose.
-¿Puedo hacer algo por ti?-le pregunto Eleine preocupada.
-Si…-le dijo pensando Rose-necesito estar sola…, no te lo tomes a mal-le dijo al momento-solo que quiero descansar-le explico.
-Claro, Rose-le dijo amablemente Eleine, toma el tiempo que quieras y si necesitas algo avísame, ¿vale?-le dijo Eleine con una gran sonrisa.
-Gracias, Eleine-le dijo al salir y Rose se preguntaba que había hecho para ganarse a una amiga como Eleine, que se preocupaba tanto por su bienestar y que le daba todo lo que necesitaba en el momento más adecuado, siempre.
Se recostó en el asiento, no sería capaz de dormir, pero quería permanecer sola, no era capaz de nada, el vació en su interior le pesaba enormemente y no sabía que debía hacer, en los últimos días solo pensó en la palabras que le había dicho el Señor Homelore y como en las sabia, porque su madrina en un último intento le hizo llegar el broche a él, y Rose también se preguntaba porque a él y no a ella directamente, le gustaría preguntárselo, pero no podía y no sabía si lo lograría siquiera.
Pensaba en todo esto cuando volvía a escuchar como la puerta del compartimiento se volvía a abrir y sin abrir los ojos.
-Eli, estoy bien no te preocupes…-le dijo Rose.
-No soy Eleine-le dijo Scorpius, quien era quien había entrado.
-¿Qué haces aquí?-pregunto Rose sorprendida.
-Albus y Eleine me obligan a venir y pedirte disculpas por lo del panda-le dijo Scorpius mientras se sentaba enfrente.
-Ah, vale, gracias-le contesto y Rose se volvió a recostar.
-Pero quiero que conste que no te pido disculpas-le dijo Scorpius serio-y menos ahora.
-¿Por qué?-le pregunto Rose molesta, pero no lo estaba por lo que le había dicho, sino porque quería permanecer sola.
-¡Por fin!-dijo Scorpius mas contento, Rose lo miro preocupada-¡esa es mi Rose!-le dijo con un guiño.
-Tu… ¿qué?-le pregunto Rose aturrullada y reconocía que un poco colorada.
-Rose, entiendo por lo que estas pasando, pero echo de menos a la Rose que se pone como una furia siempre que hablo, por eso intento enfadarte, y me da igual lo pesados que se pongan Eleine y Albus, quiero a la Rose de siempre…-le confesó Scorpius.
Rose se quedo de una piedra al escucharle, era cierto, antes si le llamara panda… ella lo llamaría copito de nieve y empezarían a discutir, seguirían por tres días sin hablarse y vuelta a empezar, para ellos era lo normal.
-Por eso no pienso pedirte perdón-le contesto tozudamente, mientras se levantaba Scorpius para irse.
-Nadie te las había pedido…-le grito Rose a la puerta-pero gracias…-dijo Rose contenta por primera vez, Scorpius tenía la habilidad de sacar todos su demonios, se volvió a acurrucar en su asiento y por fin el sueño la venció.
El Expreso de Hogwarts empezaba a minimizar su velocidad lo único que significaba que se estaban acercando a la estación de Hogsmeade.
-Rose está tardando…-dijo Eleine preocupada.
-Voy buscarla-dijo Albus también preocupado, pero antes de salir se giro-Eli siento una vez mas lo del zumo…-dijo Albus abatido mientras fulminaba con la mirada a Scorpius que se reía.
-No te preocupes-le dijo Eleine con una sonrisa mientras Albus cerraba la puerta, pero con tan mala suerte que se le quedo un trozo enganchado y tuvo que volver a abrirla avergonzado mientras Scorpius no se paraba de reír, para desengancharse.
Albus se fue bastante avergonzado, siempre que se quedaba a solas con Eleine o le sonreía era un patoso en potencia, en el momento que Scorpius se fue para disculparse con Rose el sin querer le había tirado todo el zumo de manzana por encima a Eleine y se preguntaba si eso era normal.
Llego al compartimiento donde sabía que estaba Rose y la encontró durmiendo, Albus desearía no tener que despertarla, pero no tenía más opciones.
-Rose…-le llamo con cuidado Albus, aunque sabía perfectamente que para despertar su prima necesitaba algo mas-¡Rose!-le grito.
-¿Qué pasa?-pregunto aun bostezando, se veía aun cansada.
-Siento despertarte, pero estamos llegando… pero quiero decirte algo antes-Albus aun no está seguro de lo que iba a decirle-Rose, siento sonar así de frívolo-su prima le miraba atentamente-pero no dejes que te vean así, tienes que expresar que crees que la Directora volverá, no puedes dejar que esos ganen, no le dejes tan fáciles las burlas a Borgia, necesitamos que la implacable y orgullosa Rose vuelva, tu eres la única a la que Eleine nunca se atrevería a hechizar, eres la única que aguanta a Scorpius las veinticuatro horas del día, y yo necesito que me ayudes a no meter la pata a cada paso que doy-Albus se fijo que los ojos de Rose estaban rojos, Albus se sobresalto-Rosie, lo siento si he dicho...
-Gracias-dijo Rose mientras le abrazaba-a ti, a Eleine e incluso al Neardenthal-le dijo con una sonrisa y se puso en pie orgullosa-vamos, debemos bajar ya.
Los cuatro, con una Rose un poco más animada y descansada, pero aun con la mirada triste se dirigían al castillo en un carruaje, al llegar al impresionante castillo entraron casi a la vez que el resto de sus amigos y sus primos con sus hermanos, que sus carruajes habían llegado más o menos al mismo tiempo, al entrar ya se dividieron, la mayoría se fue a la mesa de Gryffindor, unos pocos a la de Hufflepuff y a la de Ravenclaw, solo él y Eleine a la de Slytherin, Albus sin querer empezó a buscar por la mesa a Theo, pero recordó que no le vería, le habían admitido en la Academia de Aurores y pronto empezaría su nueva vida, pero a él se le hizo un nudo en el estomago, afrontar los años que le quedaban en Hogwarts sin verle, pero sin miedo se sentó al lado de Eleine, esperando a que comience la selección.
-Prince, Thor te envía recuerdos-dijo Lía Borgia mientras su sequito se reía, ahora nadie de Slytherin perdía la oportunidad de increparles, Theo no estaba.
-¡Cállate maldita…!-empezó a maldecir Albus.
-¡Al! ¡Por favor!-le dijo en un susurro Eleine mientras le tiraba de la manga- no quiero que mi padre tenga más problemas el primer día…-le suplico Eleine, mientras Lía y los suyos aun se reían.
-Está bien-acepto Albus y se sentaron todo lo alejadamente posible de Lía-y, ¿a qué te refieres con "mas" problemas?-quiso saber Albus meditando las palabras de Eleine.
-Mira a la mesa-le dijo simplemente Eleine, con la mirada bajada, Albus lo hizo y vio a Matt en el asiento del Director, y como ahora Eleine, miraba hacia abajo y parecía preocupado, algo raro en él y que todos se habían parado a ver, sin lugar a dudas Matt era el profesor favorito de todos, a un lado estaba Flitwick y al otro su esposa, la Señora Prince, y a su lado un enorme asiento, que sabía que ocupaba Hagrid y nadie más, pero lo que le sorprendió, es que entre Flitwick y Slughorn había un asiento vació, ese debía corresponder con el de profesor de Transformaciones-creo que a mi padre el cargo de Director le está quedando muy grande…-se lamento Eleine.
-¿No ha encontrado un sustituto para Transformaciones?-pregunto Albus preocupado.
-Le ha ofrecido una oferta a alguien… pero es totalmente desaconsejable-le dijo Eleine preocupada-no sé que tenía mi padre en la cabeza-dijo Eleine, Albus no quiso preguntar mas porque acababa de aparecer el profesor Longbottom con los de primero para la selección. Hagrid ya había regresado y se sentó al lado de la Señora Prince, pero de vez en cuando cogía el pañuelo parecido a un mantel gigante para parar las lágrimas.
Albus en esta Selección solo vio a una niña de aspecto indio que se le hizo conocida, también al profesor Longbottom que le sonrió como le sonrió a él en su Selección, Hasika Finnigan, hija de los compañeros de su padre, Seamus y Parvati Finnigan, que fue a parar a Gryffindor, donde su familia le dio la bienvenida.
Cuando la ceremonia de Selección se acabo. Todos guardaron un respetuoso silencio, hasta que Matt se levanto.
-En primer lugar, os doy la bienvenida a vuestro hogar, a los nuevos y al resto-y cogió aire-supongo que a estas alturas nadie se pregunta qué hago aquí…-y paro un momento, en el que Hagrid se sonaba de forma estridente, Albus no pudo evitar imaginarse la reacción de la Directora McGonagall con su comportamiento-pero os aseguro que será temporal, solo soy el Director en funciones, Minerva McGonagall volverá, nadie lograra vencerla jamás y no dejaremos de buscarla, para su triunfal regreso-dijo con gran aplomo y confianza y la mesa de los profesores aplaudieron sus palabras imitados por todos los alumnos y Albus dirigió su mirada a Rose que dejaba escapar unas lagrimas-por eso os pido confianza y unidad…-pero un tremendo alboroto se produjo a las puertas del Gran Comedor sin que nadie se enterase porque prestaban atención a Matt.
-Déjame pasar, viejo conserje estúpido e inútil… ¿es que no sabes quién soy?-dijo un hombre, que se estaba librando de Filch y su gato para poder pasar al Gran Comedor. El hombre tenía una barba larga grisácea y sucia como su pelo, vestía una túnica remendada de color madera de barril y tenía un aspecto muy ofensivo y cascarrabias-¡tú!-grito de forma faltona, todos supusieron que se dirigía a Matt- ¡acepto! no me queda más remedio, ¡Los estúpidos del Ministerio me han cerrado el bar por falta de higiene!-grito sin preocuparse ni lo más mínimo de que se encontraba rodeado de cientos de estudiantes
-No…-dijo Eleine suspirando-más problemas para papa…
-Esto… bueno-intento seguir con el hilo Matt-chicos, os presento al nuevo profesor de Transformaciones-presento Matt mientras el curioso hombre se sentaba entre Flitwick y Slughorn, casi todos los profesores le miraban impresionados, seguro que ni ellos se lo esperaba, y ahora Albus también entendía las palabras de Eleine, tenía un carácter muy adverso el hombre-Aberforth Dumbledore-y ahora un grito general de sorpresa inundo el Gran Comedor.
