¡Hey! Adivinen, las cosas se ponen fuertecitas a partir de este capítulo, así que agarren sus pañuelos y a leer.

Nota: Cambiaré la clasificación si tengo problemas o a alguien no le parece que deje esta categoría a pesar del contenido.

Recostado en su cama se preguntaba una y otra vez porque había hecho eso. Esa acción tan asquerosa le había costado días sin ver al chico de lentes, se repetía así mismo. Inexpresivo, daba vueltas en su cama escuchando música y tratando de ignorar el hecho de que tal vez Onoda jamás lo volvería a ver a los ojos, había olvidado el pequeño detalle de que no todos pensaban como él, el amor venia en muchas formas y tamaños, pero jamás con los mismos efectos.

No tomaba el valor para buscarlo, no estaba en sus planes disculparse, por lo que una llamada no sería tan fácil de llevar ignorando lo que había pasado aquel atardecer y como Sakamichi salió huyendo del lugar. "Patético."

Onoda salía del hogar de su Madre para así volver de sus vacaciones, un fuerte abrazo y unas cuantas palabras fueron todo antes de que montara su bicicleta y volviera a su departamento en la ciudad vecina. Desde ese día no podía sacarse de la cabeza a Midousuji, de pronto golpeaba su frente pensando en lo grosero –a su criterio- que había sido al salir de ahí de esa manera; Estaba confundido, como nunca, no sabía por dónde empezar. Varias veces dando vuelta en la habitación, no dudó en tomar su celular y escribir un mensaje de "lo siento" al chico de Kyoto, pero justo antes de enviarlo un estrago atravesaba su garganta haciendo que cerrara el aparato y lo lanzara al lugar de mejor aterrizaje cercano. Al final, en una decisión que ni él esperaba eligió por hablar con Akira el día de su regreso a casa.

Escuchó el vibrar de su celular en el suelo, levantó uno de sus largos brazos y revisó de quien se trataba… Al verlo, lo ignoró y lo colocó en su bolsillo.

—Desagradable… Sakamichi… —Susurró para sí. No sirvió de nada ignorarlo, después de varios intentos de llamada, recibía un mensaje. Uno tras otro, solo lograban encender más la curiosidad y enojo de Midousuji, sin embargo, fuerte a su decisión no revisó ninguno, no pensaba soportar una conversación incómoda.

Confundido y preocupado Onoda había decidido parar.

—Midou-kun. —Dijo mientras guardaba el móvil y dirigía su vista a la carretera, decidido a regresar a casa lo más rápido posible.

Todo el trayecto había sido un dolor en el trasero, casi literalmente, no había tomado en cuenta las consecuencias de recorrer una distancia así como un paseo en el parque, divirtiéndose por su puesto, pero su cuerpo temblaba y podía apenas con un gran esfuerzo mantenerse de pie. Subió el par de escaleras que lo alejaban de la entrada de su departamento, buscó las llaves y abrió la puerta. Justo como lo había dejado, un orden perfecto y acogedor en aquel lugar que llamaba hogar.

Como pudo se adentró en la bañera, soltando un fuerte suspiro de felicidad, la cual solo duró poco cuando la imagen de Midousuji apareció ante él. Ahí estaba, trataba de imaginar la expresión que tenía al plantar aquel beso en sus labios, su respiración entrecortada, el tacto de sus manos en el césped y el roce de la delgada y suave palma de Akira en su rostro, todos los factores que lo hicieron enrojecer su rostro al límite, su corazón se agitó fuertemente y podía sentir que sus manos se enfriaban al contacto del agua… frente a él se encontraba la verdad. Por qué se sentía de aquella manera, por qué tenía la urgente necesidad de revivir inconscientemente ese atardecer que disfrutaban juntos, su corazón acelerándose y su cuerpo tembloroso, era algo más, por supuesto que lo era. Sus ojos se mantenían mirando a la nada pero de alguna forma sorprendidos; Ahora estaba en una situación que jamás pensó enfrentar y mucho menos con alguien de su mismo sexo.

—… Yo… ah… —Trataba de formular palabras sin éxito. Sonrió nervioso al pensar que tal vez ahora era el protagonista de su propio manga "yaoi", donde el protagonista se negaba a sus sentimientos por otro hombre, pero que por supuesto terminaba aceptándolos con un toque cliché y venerado por todos aquellos lectores que gustaban de esa categoría. —N-no… —Suspiró, y rápidamente negó con la cabeza en un movimiento brusco salpicando agua por toda la habitación de baño — ¡No! ¡Esa es la primera evidencia de que el protagonista niega sus sentimientos por el chico de sus sueños! ¡No…! —Dijo casi en un tono de voz desesperado, pero paró repentinamente cuando una imagen de Akira Midousuji vestido de uniforme universitario rodeado por un aura rosa y pétalos de rosa volando alrededor invadió su mente —¿¡AH!? —Gritó y hundió su rostro en la bañera tratando de eliminar de inmediato esa imagen que, de nuevo manejada por su inconsciente, apareció abrumadoramente dejándolo casi ciego.

Dejo caer su cuerpo en el sofá, solo vestía la parte inferior de su pijama que era una tela de algodón color azul, y cerró sus ojos en un intento por conciliar el sueño antes de dirigirse a su habitación.

Mientras tanto el chico de Kyofushi regresaba a casa después de su empleo de medio turno, había dejado su celular para evitar cualquier distracción. Lo había decidido, regresando a su habitación, revisaría cada uno de los mensajes y tomaría el valor para llamar a Sakamichi, simplemente para saber si se encontraba bien, patético al parecer de Akira, pero el pasar de los días y su afecto por el chico de ojos celeste incrementando cada vez más le hacía necesario saber de él.

"Hola Midousuji kun! Esta todo bien?" "Me he querido… he querido hablar pero al parecer no puedes responder" eran unos cuantos mensajes que no parecían tener mucha atención en los signos o en la coherencia, parecía que no pudiera enviarlos con un solo mensaje en claro. Podía comprenderlo, de una manera ajena, pero podía hacerlo. Ahí lo tenía, el móvil estaba en sus manos con el nombre de Onoda listo para llamarlo, acercó su pulgar para hacerlo.

— ¡Midousuji-kun! —Exclamó Onoda al ver el remitente, contestando de inmediato — ¡Hola!... ¿Hola? —Repitió ese saludo al no recibir respuesta. Al otro lado del teléfono se encontraba el chico de ojos azabache mirando a la oscuridad de su habitación, se había quedado sin palabras, escuchaba al chico insistir por la línea, pero sin más, colgó.

—¿Uh? ¡Midou-kun! —Dijo por una última vez, pero al comprender lo que había pasado, cerró el aparato. "Al menos… aun me recuerdas…" Pensó Sakamichi dando una tierna media sonrisa. Lo sabía, no era tonto como para ignorar llegar a esa conclusión. Él quería hablar, él lo quería.

Ahí, rendido y sintiendo sus músculos anestesiados, miraba al techo recordando los momentos que lo habían hecho llegar a esto. Aquella noche, la presión que hizo por un momento contra su cuerpo haciéndolo estremecer, su figura cubriéndolo, su voz en un susurro que hacía que un choque eléctrico recorriera su espalda. Todo en aquel breve e inminente momento. Luego aquel sueño, donde su mente había transformado las sensaciones de aquella noche en algo más intenso; sus labios se deslizaban a través de su cuello… sus ojos se cerraron al recrear aquel sueño en su imaginación, haciendo más nítidos los recuerdos. Su respiración, su cuerpo abriéndose paso y devorando su ser… esa presión que se formaba poco a poco en sus pantalones al escuchar los suaves y continuos gemidos de Akira que había creado, yendo más allá del sueño. Abrió sus ojos, y al enfrentarse a la realidad podía sentir aun ese placer concentrado en su entrepierna. Deslizo su mano a través de su torso llegando así a la prominente erección que tenía ahora. Avergonzado, se reacomodó en el sofá poniendo su espalda más recta y totalmente hacia el mueble. La mano que ahora se paseaba por su muslo, acariciaba su pene por encima de la tela, abriendo paso a su imaginación. Lo sentía, sentía que aquella mano era del hombre que hacia su cuerpo y mente temblar, sentía como la deslizaba por su punta, satisfaciendo sus puntos más sensibles. Con su mano libre, cubría su boca tratando de impedir que gemidos salieran, la poca cordura que le quedaba en una situación así le indicaba que lo que hacía era realmente vergonzoso, y más por quien tomaba la situación. Había sido rápido, su cuerpo tembló y sus brazos perdieron fuerza al llegar al clímax, había logrado mojar la tela de su pijama. Lo había logrado tan solo con el tacto por encima de la prenda, pero había sido suficiente conseguir el placer que había buscado con aquellas fantasías.

Se levantó del sofá y se dirigió a su habitación. Cambio su pijama y exhausto cayó sobre su cama, unos minutos después había quedado completamente dormido.

Un sonido repetitivo y continuo lo hizo poco a poco abrir los ojos, la habitación estaba aun completamente obscura. Buscó el reloj de su mesa de noche y pudo ver que eran las 3 am, así enseguida se levantó tambaleándose buscando entre el cesto de ropa el aparato del que provenía el tema de "Love Hime".

—… ¿Si? —respondió pero aclarando un poco su garganta lo repitió. — ¿Si?

—Es tarde Asquimichiii… —Escuchó al otro lado de la línea.

— ¿¡Midousuji?!

—… kun

—Q-que es lo que d-deseas… —Continuó tratando de ignorar que era una llamada a las 3 de la mañana.

— ¿Estás bien? —Dijo Akira en un tono que parecía salir arrastrándose de su garganta.

— ¿Qué?

—Si lo estás, bien, adiós.

— ¡No! ¡No no! ¡Akira!

Siendo un intento desesperado por mantener a Midousuji en la línea, lo había llamado sin formalidades y por… su primer nombre. Nunca supo que pasaba si alguien se dirigía a él con su primer nombre, o al menos que haya vivido para contarlo, de alguna forma se había enterado que llamar al chico por otro que no fuera kun u otra reverencia, era un grave error.

—Seguro que es importante la razón que sea para mantenerme aquí. —Respondió Akira amenazante.

—Midousuji-kun… yo, solo quiero saber si estás bien… —Habló Onoda con una expresión tranquila mientras se dirigía a su futon.

—Estoy bien.

—Me alegra, esto… yo estoy feliz por el hecho de que me hayas llamado, Midou…

—No digas nada, estás siendo tonto y asqueroso Sakamichi —Interrumpió.

—Bien. —Respondió Onoda sonriendo y reacomodándose en su aposento. Ambos se mantuvieron en silencio, no uno incómodo, si no uno tranquilizante, ambos estaban en sus determinados hogares y en posición para dormir, por su puesto a una ciudad de distancia. Onoda estaba decidido a hablar, pero antes de ello Akira interrumpió nuevamente —El beso del otro día… —Exclamó guardando silencio al final. —Midousuji-kun… fue algo inesperado

—Asqueroso, no debí hacerlo, como se me pudo ocurrir besar a alguien tan estúpido como tu ¿eh? Sakamichiii

— ¿Ah? No… lo se, debería preguntarlo. ¿Por qué me besaste?

Lo escuchó fuerte claro y sintió como su cuerpo caía al vacío, Midousuji estaba con la espada al frente suyo, que tonta excusa podría darle cuando no hay ninguna, al menos así lo pensaba.

— ¿Y si he querido hacerlo? ¿Me enfrentarás? ¿Qué harás al respecto Asquimichi?

—D-Dejar de verte

—Te buscaría hasta tener una explicación razonable —Respondió Akira de inmediato.

— ¡¿Lo ves?! ¡No comprendo que quieres hacer Midousuji-kun!

— ¡Aaaasquerooso! Pensé que eras más inteligente O-no-da kun —Susurró el de kyofushi. La verdad era que incluso Akira estaba confundido. —Sakamichi… tengo que dormir, deja de distraerme. —Continuó para así colgar el celular.

—Buenas noches… —Se respondió a sí mismo el chico de lentes, como cada vez, su corazón volvía a su estado normal.

"Gracias por llamar." Escribió el megane enviando el mensaje, para así dormir de nuevo.

Mientras tanto con el rsotro contra la almohada, se dignó apenas a mirar el mensaje entrante —Ugh… Asquimichii que quieres lograr… —Dijo a sí mismo al ver el texto.

Bruuuuhhh… ¿Qué tal? ¿Esta pasable? ¡Bien! Tal vez me tarde un poco más en actualizar debido a que estoy en clases… pero haré todo lo posible tbh.

Reviews:

Hanako: Honestamente no sé si alegrarme por llenarte de feels xD para una shiper es peligroso tener sobrecargas(?)

Laura Ximena: Jaja ¡me alegra que hayas comentado! Que me hagan saber que gustan del fic inspira bastante :D

Y como saben, ¡lector feliz autor feliz! Muchas gracias por sus reviews *cries* ¡Hasta el prox. Capitulo!