Una semana, dos semanas y el tiempo pasaba cada vez más lento, como si se tratara de una mala broma del destino.

Recuerda como ese atardecer Sakamichi se mantuvo con su frente en sus rodillas intentando asimilar todas las emociones que atravesaban su pecho en aquel entonces; Amor, terror, felicidad, tristeza… amor. ¿Por qué le costaba tanto manejar todo eso? Tal vez porque todo llegaba al mismo tiempo. Así estuvo por un par de horas, sin ser capaz de dejar que las pocas lágrimas que brotaban se deslizaran hasta su mentón. Sus palabras "Eres un tonto sin escrúpulos", cada una emitida tras otra no menos dolorosa

"Lo estoy matando"

"¿Por qué me empeño en destruirte?"

No quería, no sabía por qué lo estaba haciendo, cuales eran esos sentimientos tan abruptos que Midousuji representaba como un dolor insoportable.

Después de tres semanas ninguno había llamado al otro. Sakamichi no pensó en hacerlo porque pensaba que sería una molestia, y después de aquel momento quería darle espacio para que decidiera que hacer con sus emociones. No supo en qué momento la situación se había tornado de esta manera, donde la víctima al parecer era Midousuji Akira. Dejando de lado esa laguna de ideas, tomó su celular y audífonos para salir de su hogar directo a la Universidad… día tras día haciendo la misma rutina, completando sus pendientes y cuidar de su pequeño oasis, pero que lo hacía sentirse como si no hubiera nada en especial o un porque para emocionarse, los días eran un poco más vacíos.

Con poco interés o atención por el camino, se dirigía de regreso a casa en un atardecer temprano. Uno de los —openings— de alguno de sus animes favoritos sonaba a través de los audífonos que lo separaban de la realidad. En un instante, siente unas manos pasearse por debajo de sus brazos y rodearlo por la cintura presionándolo hacia atrás, dejándolo sentir a la delgada figura que lo sostenía; Su primer instinto fue darse la vuelta para descubrir de quien se trataba, no se asustó, era como si ya cual sea la persona que lo hiciera debía ser alguien cercano… Aún con la música cubriendo sus tímpanos, se dio la vuelta aún entre los brazos de la persona y la sorpresa cubrió su rostro al ver de quien se trataba… ¿A quién esperaba? ¿Por qué creyó que al girarse encontraría a Midousuji rodeándolo con sus brazos? —Manami-kun…

Una sonrisa característica brotó de los labios de Sangaku al ver a Sakamichi, observándolo fijamente a lo que Onoda lo describiría como mirada a lo "Kaworu Nagisa". —Serias muy fácil de robar, Sakamichi-kun —Habla por fin Manami, ajustando aún más a Sakamichi a su cuerpo; La diferencia de alturas ya era notoria, las manos de Onoda se mantenían en el pecho propio debido a la inexistente distancia entre ambos. Sakamichi se había quedado sin palabras, solo unos débiles gemidos por parte del chico de ojos celeste en respuesta a la presión de los brazos del de Hakone

—Manami, ¿Qué tal? Me sorprende verte por aquí

—Heh, me he aprendido bien el camino al parecer Onoda-Kun, ¿No te alegra?

— ¡Por supuesto! E-Es solo que me has tomado de sorpresa, no esperaba ver a nadie importante hoy

— ¡Soy importante para Sakamichi-kun! —Exclama el joven sonriendo ladinamente, separándose de Onoda y tomando sus manos entre las suyas. — ¿A dónde te dirigías?

—A casa… ¡Ah! ¿Quieres venir? ¡Podemos cocinar algo!

"Que estás haciendo"

— ¡Me encantaría! Aunque no se me da muy bien la cocina, pero por ti seguro que puedo intentarlo.

Después de esa breve charla, ambos se dirigieron al departamento del megane. Al llegar, Sakamichi agradecía que hubiera limpiado todo por la mañana, a pesar de que tener invitados inesperados no era común en su vida cotidiana. Decididos, solo quisieron preparar un poco de ramen casero, el cual no resultó ser un desastre para el bien de ambos

—Me da gusto que tu vida vaya tan bien, Sakamichi Onoda —Interrumpe al chico de lentes, quien contaba una de las cuantas historias que tenía por decir

—G-Gracias, Manami-kun… He notado que no sueles contar mucho de ti ¿no es así?

—Disfruto más de las charlas de la gente que me interesa, escucharlos contar con esa emoción me da… vida.

"Gente que me interesa"

Esas palabras le hacían sentirse conmocionado, gente que le interesa… ¿en qué categoría entraba Sakamichi?

—Y-Ya veo…

— ¿Lo has escuchado, Sakamichi-kun?

—Fuerte y claro

—Pensé que ya te habrías dado cuenta —Responde mirando con firmeza a Onoda, dando una media sonrisa —Escucharte me da vida, Onoda-kun… podría hacerlo hasta el resto de mis días.

Un estruendo cubrió su interior al escuchar aquella declaración. No pudo evitar recordar todos los momentos en los que pensaba que "malinterpretaba" las palabras de Manami, sin embargo, hasta este momento fue en el que se dio cuenta de que llevaban un significado más profundo, vaya tonto…

—Manami…

—Tienes un poco, aquí —Interrumpió Sangaku, señalando en una de las comisuras de los labios de Onoda lo que parecía ser un resto de la sopa, procediendo de inmediato con una servilleta en mano a limpiarlo —Solo… es un poco… —Susurró acercándose a Onoda de manera peligrosa con esa excusa

—Manami-kun… Yo…

—Sakamichi —Exclamó su nombre mientras con aquella mano, acaricia su mejilla posándola completamente en él, continuando así —Eres increíble.

No sabía a donde llevaría esto, la tensión incrementaba gradualmente deslizándose de entre sus dedos sin retorno alguno. El megane no pudo decir nada, al igual que hacer algo en contra, estaba congelado; Sangaku se acercó aún más, así hasta desaparecer la distancia entre sus labios. Ahí estaba, permitiendo que la boca de Sangaku se abriera paso a través de la suya

"Que estás haciendo"

No lo detuvo, algo que sorprendió al mismo Sakamichi. Lo invadió por completo, era como si estuviese correspondiendo a aquel beso en forma de venganza, Midousuji lo había dejado y sus llamadas eran ignoradas de igual manera, era egoísta, ¿Por qué es egoísta? Por qué se atrevió a pensar así de Akira, le estaba diciendo una característica que jamás cruzó por su vaga mente. Algo más le mantenía ahí, era una sensación tan pura y agradable, como si el joven de cabello azulado colocara su cuerpo y alma en aquel simple tacto. Manami se separó de él, observándolo con sus enormes orbes azules que hacían juego con los del contrario, mientras aún sostenía su rostro con su mano

—Sakamichi Onoda… Justo como lo esperé, lo siento tanto —Emitió al ver inexpresivo al megane, a lo que el de Hakone solo da una característica y neutra sonrisa

—N-No, Manami-kun… No te disculpes

Por alguna razón el rostro de Onoda no había cambiado más que por un muy leve sonrojo en sus mejillas. Un silencio sepulcral y no más que miradas, Sangaku se encontraba mudo frente a él, solo disfrutando del rostro del otro, tal vez esperando una respuesta que lo salvara de aquella situación, la cual jamás recibió.

Llego a su habitación, se deshizo de sus zapatos y se desliza a través de su cama en busca de descanso; Solo recuerda como Sangaku se levantó, agradeció la comida y al despedirse le dio un fuerte abrazo sin mediar palabra, eso había sido todo.

Al día siguiente, sin dudarlo una vez más, llamó al chico de Kyoto. No le importaba ya, ¿Lo molestaría? No importaba, quería saber de él

¡Zakuuu!

— ¡Midousuji-kun!

Ambos contestaron al unísono una vez que la espera se había cortado y la línea estaba activa

¿Dónde has estado escalador de poca monta? Persona egoísta

—Creí que te molestaría

No lo has hecho —Respondió Midousuji, y por primera vez en mucho tiempo, Sakamichi se quedó en silencio como respuesta, a lo que decide continuar —Solo… kimo… quería saber cómo estabas

—Me encuentro bien, gracias Akira-kun…

Tal vez te llame más tarde, así que no seas un distraído zaku y mantente alerta. Adiós. —Terminó el de Kyoto para así colgar, dejando satisfecho al megane.

La culpa lo consumía, no había duda de ello, sabía que si no lo llamaba la simple idea de que el chico larguirucho perdiera el interés en él se hacía más nítida con el paso de los días; Un pensamiento infantil, por supuesto que lo era.

Esa llamada había bastado para que Sakamichi tuviera una simple razón más alegrarse, algo fuera de la rutina. Este nuevo tiempo traía eventos más prometedores, en un par de semanas vería a sus dos grandes amigos que lo acompañaron en todo momento del interescolar, Imaizumi y Naruko, a los que ansiaba ver después de tanto tiempo; Su último encuentro fue en Chiba, cuando Imaizumi había regresado de un tour completo en Yuzawa, una de las ciudades destinadas a carreras en bicicleta, el chico se había convertido en un ciclista profesional. Naruko había continuado con aquel deporte, pero decidió entrar de igual manera a la Universidad, acabando poco a poco con su estabilidad mental con tanta presión, pero al parecer no se quejaba de ello.

Entró en el pequeño establecimiento, un restaurante común que tenía buena pinta; El otaku se adentró en busca de sus amigos, con ojos curiosos observaba en cada rincón intentando ubicar una gran cabeza roja o a alguien de cabello azabache y expresión intimidante a su lado… Fue en ese momento cuando escuchó un estruendo detrás suyo, como si algo pesado hubiera caído, seguido por una voz familiar gritando el nombre de…

— ¿I-Imaizumi? —Dice el megane al ver al susodicho a la distancia, levantando y saludando en el instante con un rostro resplandeciente

— ¡Naruko! —Interrumpió el chico de mayor estatura, en ese instante Sakamichi se gira y se encuentra con aquel joven de cabellos pelirrojos corriendo a toda velocidad hacia él; Puede apenas sonreír de la emoción al ser impactado de tal forma por parte de Shoukichi, ambos casi pierden el equilibrio, pero se mantienen lejos del piso. Palabras entrañables y llenas de sentimiento envuelven a Onoda al estar con sus antiguos compañeros y actuales mejores amigos; Un Naruko ansioso por saber qué tal va su "vida de soltero" en aquel nuevo departamento, mencionando la latente envidia que lo envuelve ya que él compartía departamento con uno de sus hermanos, mientras Imaizumi solo mantenía una actitud reservada y expectante a Sakamichi… Suele compartir más momentos con Naruko, lo cual hacía al chico de lentes la novedad

—Y Naruko-kun… ¿De dónde venias? O ¿Por qué has llegado después de Imaizumi? —Pregunta el megane

— ¡Ah! Vengo con el ganador desde antes de Chiba, hemos dado un pequeño tour por Ibaraki antes de dirigirnos hacia acá, llegamos y yo salía del W.C cuando te avisté ¿Ha sido un largo viaje, no lo crees Imaizumi? —Exclama Naruko, mirando al antes mencionado, asintiendo éste simplemente como respuesta, para enseguida mirar al joven de lentes

—Oi, Sakamichi… Mi familia me ha facilitado unos pases para asistir a un pequeño lugar con cabañas en las montañas de Nagano, no a mucha altitud, pero es un clima muy bueno cuando se tiene aguas termales —Habla y observa como capta la atención del megane

— ¿Ah? ¡Gee! Suena fantástico aunque… No creo poder aceptar —Responde un poco desanimado

— ¿¡Ah?! —Se escucha al unísono por parte de Naruko e Imaizumi — ¡Qué cosa dices Onodaaa! —No evita exclamar el pelirrojo, siendo calmado por Imaizumi, quien le propició un golpe en la nuca

—Mis recursos no son muy… extensivos… ahora mismo

—Onoda, es un pase con todo incluido —Dice Shunsuke con un tono calmado

— ¡Tenemos el poder con Primeizumi en la maleta, Onoda-kun!

Termina Shoukichi con una gran sonrisa burlona, invadiendo de forma abrupta el espacio personal de Imaizumi para enfrentar a Sakamichi en aquella pequeña mesa de café, tardando solo un instante para que el chico de más alta estatura lo empujara fuera de sí con su brazo

—E-En ese caso… ¡Sí! —Confirma el megane con una enorme sonrisa, esa que el pasar de los años no había borrado

—Las vacaciones comienzan pronto, y será lo que parecen cuatro días y tres noches, aunque salir de noche después de estar en un lugar así no es lo mío… —Contesta Imaizumi con aquella actitud que nadie podría cambiar, actitud también conocida como "pensar con la cabeza fría", algo que ni de chiste caracterizaba a los otros dos integrantes del trío —Me han dado 5 pases, mañana les entregare en el que solía ser el hogar de mis padres en Chiba, supongo que recuerdan la dirección, podemos comer algo y… —Dice por ultimo Shunzuke antes de ser interrumpido por Naruko

— ¡Así que Primeizumi se ha quedado con la gran propiedad de sus padres! Si no mal recuerdo no era cualquier residencia "estándar", kakaka!

—Fue su decisión dejarla en mis manos, después de todo ellos han hecho su completa mudanza hace poco menos de 1 año… ¿Y por qué te doy explicaciones de algo así? —Exclama Imaizumi con una pequeña molestia, girando a ver al pelirrojo, el cual sin preámbulo alguno dio una repuesta no tan eficaz pero la cual dio inicio a una pequeña revuelta entre ambos

"Me alegra que no hayan cambiado"

Sakamichi no podía evitar recordar todos los momentos que estuvieron juntos, todo hasta aquel atardecer donde se graduaron y cada uno inconscientemente había tomado caminos muy distintos, complicando de forma brutal el contacto entre ellos, tanto que incluso podían pasar meses o como esta vez que fue un año sin comunicarse; Se alegraba que cada uno poco a poco se acercara a sus sueños, así que después de todo ese puro pensamiento reconfortaba el distanciamiento… Después había llegado Midousuji, de nuevo, directo y sin escalas a impartir su presencia sin darse cuenta, para pasar a ser una pieza importante en la joven vida del de ojos celeste… "Cinco pases" ¿Qué estás pensando? "Quedan dos de sobra, seguro que uno no habría problema…" ¡No!

—Ah… ¿Chicos?

"Lo harás"

Interrumpió el joven de lentes, guardando un silencio entre los tres, ganándose indefinidamente la atención de los otros dos individuos — ¿P-Puedo invitar a a-alguien más…?

— ¿Huh? —Imaizumi soltó un bufido ante las palabras de Onoda

— ¡No es necesario! ¡L-Lo siento mucho! No debí haber… —Continuó de inmediato al ver la reacción de su antiguo compañero, riendo con nervios

—No veo problema… me sorprende más el hecho de que invitaras alguien más —Aclara Imaizumi, dando un sorbo a su café

— ¿Es una chica? —Dice Naruko con sumo interés

— ¿Heh? —Onoda emite una expresión que incluso él es incapaz de descifrar

— ¿Tiene amigas? —Continúa el pelirrojo con brillo en los ojos, mientras que en ese instante recibe un golpe certero en la nuca por parte de Shunzuke — ¡¿Ah?! ¡Primeizumi! ¿¡Que mierda te pasa?!

—Deja hablar a Onoda, frijol rojo —Responde el de mayor estatura sin mirarle a los ojos

— ¿Q-Qué? ¡Ha sido por eso o acaso estás celoso Hotshot! —Exclama Naruko riendo burlonamente hacia el susodicho, el cual solo deja salir un "Tsk" en respuesta, evadiendo la mirada del pelirrojo

—Ah, bueno… ¿enserio quieren saberlo?

— ¡Sí! —Responden los dos chicos ante Sakamichi

Una lluvia de ideas invadió a Onoda, cualquier cosa podría salir mal si les dijera de quien se trataba, por supuesto que todo saldría mal, era Midousuji Akira de quien se trataba

— ¡Y-Yo les diré después! S-Supongo que primero debo saber si quiere acceder, así que no es necesario que les diga de quién se trata ahora mismo ¡ha! —Exclama Sakamichi sin tomar ni un poco de aire, dejando atónitos a sus amigos; Después de un momento, Imaizumi decide emitir la primera palabra

—Bien, trata de confirmar lo más pronto posible, le he dicho a mi Padre que solo iríamos tres, de cualquier manera…

—Sí, g-gracias, Imaizumi-kun.

Los tres chicos se despiden, Onoda ofrece su casa para que Naruko pase la noche o lo que su estancia en Chiba fuera a durar, sin embargo, ya se había organizado con Imaizumi; Fue buena idea, seguro que el chico le ofrecería más comodidad en su hogar que en su pequeño departamento. Las cosas parecían mejorar poco a poco, pasos pequeños… pero iban en ascenso. Faltaría casi un mes para que aquel "paseo" sucediera, y aun así el tiempo hacia que Sakamichi no se las viera fáciles, pasaría por diversos niveles antes de ser capaz de tomar su celular y anunciar su invitación al chico de Kyoto. Se había enterado que Akira estaba en mudanza hacia Tokyo, saliendo de su estancia en Fukushima, noticia que sobresaltó y por supuesto emocionó al joven de lentes al saber que tendría al chico en su misma ciudad.

Dirigiéndose a la Universidad, debate consigo mismo en la invitación, poniendo poca atención en el camino y chocando con algunos otros estudiantes que entraban y salían del instituto; A punto de entrar a clases es el punto donde, a su criterio, le parece buena idea informarle, un lugar donde sus nervios no solo se concentren en Midousuji y con la pequeña ayuda de la presión de darse prisa, decir lo que hay que decir, y adentrarse en clases

—Por favor no contestes no lo hagas no es necesario no contestes no lo…

Hah —Emite Midousuji al otro lado de la línea

—Akira-kun, ¡Hola! ¿Com…? Ah, ¿Midousuji-kun? —Dice Sakamichi con torpeza

¿Qué ocurre Asquimichi? Suenas nervioso, zaku

— ¿Q-Quieres ir conmigo…? no solo conmigo, aunque básicamente si lo seria…

—… —Midousuji trata de mantener una actitud perseverante, aunque solo podía presionar su palma contra su rostro en busca de paciencia

— ¿Midousuji-kun?

¡Aaahhh!

— ¿¡Quieres ir conmigo a un hotel en las montañas de Nagano!?

¡Kimoooo! ¿Era eso lo que querías decir? ¡Desagradable, muy desagradable persona!

—Es… tengo un pase, ¡solo tienes que acceder! ¡Es u-una invitación!

¿Y por esa simple razón tendré que aceptar? Asqueroso…

—Sabía que me arriesgaría a esto, ¡pero en verdad quiero q-que vayas! ¡Conmigo! —Exclama con temblor en sus palabras, decir cosas así sin pensarlo no iban con él, sobre todo por ese sin fin de emociones que lo inundaban

Ya lo pensaré… —Dice Akira con poco interés —…No te emociones, tonto.

— ¡N-No lo haré! —Dice irónicamente, por supuesto que se emocionaría, no escuchar un "No" rotundo subía sus expectativas. Presiona un pequeño botón para terminar la llamada y estando a un par de metros de la entrada de su aula, solo se acerca a la puerta; Atravesando el umbral solo se encuentra con un montón de miradas curiosas, algunas con sonrisas tímidas y otras un tanto burlescas, solo para en ese momento escuchar las palabras de su profesor

— ¿Una cita, Sakamichi Onoda? Pase a su asiento

El megane solo intenta ocultar su rostro completamente rojo mientras se dirige a su butaca

"De qué forma terminará este día…"

Por la noche, Sakamichi escucha un vibrar de su celular en la mesa de noche; Lo desbloquea y para su grata sorpresa, se trata de Midousuji

—"¿Habrá que llevar algo en particular?"

Onoda sonríe ladino, sabía que el chico no se arrepentiría de cual sea la decisión que estuviera tomando en ese instante y procede a escribir su respuesta

—"No lo creo, solo cambios de ropa y abrigos al parecer, tal vez mañana pueda llamarte para decirte más información :^)"

—"Da igual, espero que sepas que es lo que haces, Sakamichi."

—"Si! Gracias por aceptar, descansa, hablemos mañana!"

Manda por último aquel mensaje, sonriendo y abrazando su teléfono como si se trata de una colegiala enamorada, esperando con ansias ese viaje… sus mejores amigos y el posible amor de su vida en un mismo lugar… ¿Qué podía salir mal?


Tadaaaaa otro cap más de esta historia cheche, así es, mis niños se van de viaje y como lo dijo el lindo otaku… ¿Que puede salir mal? HAH

Reviews

Guest: ¡Muchísimas gracias! Un placer que gustes del fic. Sobre tu crítica, en verdad que te agradezco que te hayas tomado el tiempo para hacerme saber esos puntillos, no te puedo asegurar que ya lo trabaje mejor en este cap, pero espero ir mejorando ya sea a pasos gigantes o chiquititos, de nuevo, ¡Gracias!

xOphiuchusx: Jaja, ya ha terminado el anime… ja… *sobs* ¡Espero que esto sea un poco reconfortante! Aunque prometo más para el próximo capitulo.

Zafiro Rachel Any: Ahhh me dejas sin palabras querida heh :'0 Ahora no he podido traer mucha ración MidoSaka D': (Se me paso la mano con el ManaOno) pero el próximo capítulo seguro que te abastece por un buen rato con la lagartija y el otaku… Y gracias de nuevo 3 .

Guest:Maria: ¡Jaja! No sé si era esto lo que esperabas, pero aquí Manami atacó sin piedad.

lucia-nami 14: ¡Muchas gracias por mencionarlo! Ya lo tuve en cuenta en este capítulo… aunque para no sonar repetitiva tengo que nombrarlos de alguna otra manera :'v .

Y bien, las locas se sueltan en el próximo capítulo… sugerencias, amenazas, opiniones o ideas, todo es bienvenido *inserte corazón aquí*

¡Ya nos leeremos!