-Matt…-dijo lastimosamente Homelore, mientras se acercaba con cuidado-Matt, no puedes hacer nada…

-No…-decía Matt mientras intentaba reanimar a Eleine con un masaje cardiaco que no daba resultado.

Albus no sabía a dónde mirar… no era capaz de mantener la mirada en los inútiles intentos de Matt para reanimarla, llevaba mucho tiempo sin aire, Albus empezó a sentirse culpable, si el antes lo hubiera intentado antes podría haberla salvado pero ahora ya era demasiado tarde…

-Matt-le llamo una vez mas Homelore, era el único que podía articular palabra, el resto no-déjala ir…

Pero Matt, no le escucho e intento por enésima vez, pero por enésima vez Eleine no daba señales de volver. Matt siguió luchando cada vez más desesperado, se negaba a aceptar esa realidad, realidad que Albus había presenciado sin poder hacer nada para remediarla.

-¡NO!-vocifero Matt fuera de sí golpeando con fuerza descomunal en mitad del pecho de Eleine…

Pero en ese instante sucedió algo que Albus no esperaba, hizo gritar de miedo a muchos de los presentes y tanto Rose como Scorpius dieron un paso atrás asustados por la gran impresión de ese instante.

Después del terrible golpe de Matt, Eleine empezó a toser lastimosamente como si se estuviese ahogando una vez más, Albus no podía creer lo que veía, Eleine… Eleine… volvía a respirar…

-Eleine…-dijo Albus en un suspiro esperanzador, acercándose lentamente a ella, aun no era capaz de creerlo ciertamente, pensó que su subconsciente le estaba jugando una mala pasada.

Eleine empezó a toser más fuerte y Albus empezaba a entrever unas gotas de sangre salir de su boca, algo malo le estaba pasando, Matt sin perder tiempo y logrando una tranquilidad que Albus no tenia desapareció con Eleine en los brazos ante el asombro generalizado.

-¿Ha pasado lo que creo que ha pasado?-pregunto su tío George alucinado.

Albus instintivamente miro a la Señora Prince que se quedo en su lugar estática mirando el lugar donde su marido y Eleine habían desaparecido, sin ninguna emoción en su frió rostro, Albus si que no daba crédito a eso, había visto a su hija muerta y ahora que podía salvarse tenia la misma expresión estática, sin alterarse ni lo más mínimo.

Albus sintió deseos de gritarle, pero la esperanza que notaba en su cuerpo era más grande que el odio y rabia que sentía por esa mujer, no sabía donde había ido Matt pero el necesitaba ver a Eleine, había una cosa que aun tenía que hacer.

-¡¿Donde se han ido?!-pregunto Albus en un grito pero miraba directamente a Homelore, era su maestro y conocía mejor que nadie a Matt.

-Estoy seguro que al hospital…-dijo pensativamente-Rose, tu también debes ir, para que ayuden a Minerva…-le dijo a su prima, que Albus la miraba por primera vez, tenía unos pequeños rasguños en el rostro, pero parecía bien, tenía los ojos fuera de sus orbitas como muchos mirando el hueco en el que había estado Eleine y solo asentía con la cabeza con un pequeño bulto que guardaba dentro de su chaqueta, Albus tuvo el presentimiento acertado de que era esa la Directora McGonagall.

-Ginny lleva a Rose al hospital con McGonagall-dijo con iniciativa su tío Ron, parecía que nadie mas había salido de su asombro, solo el-Luna y Rolf, llevaros a vuestros hijos, Hugo, Lily, Albus y a Malfoy a Hogwarts, que la Señora Pomfrey se ocupe de ellos- los Señores Scamander simplemente asintieron-Hogwarts, ya está libre de las acromándulas, Hagrid ha cumplido con su parte, todos están bien-añadió ante el rostro de preocupación del resto de los presentes, por lo visto, solo su tío Ron sabia del ataque al colegio, ya que los padres de Albus le miraban molesto-los demás necesito que nos ayuden para mantener a esta escoria en Azkaban-añadió con decisión su tío, pero se volvió al Señor Homelore- Señor -añadió con respecto, Albus observo que ahora si Homelore, se había ganado la confianza de su tío mas difícil- usted debería ir también al hospital…

-De eso nada muchacho-le contesto con firmeza Homelore-aun me tengo en pie-dijo con aplomo dando la disputa como resuelta.

-Pero… ¿y el profesor Slughorn?-pregunto Lily intentando contener las lagrimas-no… no quiero dejarlo aquí…

-Yo me ocupare del viejo Slughorn-añadió con amabilidad y tacto Albertfort Dumbledore, por primera vez desde que Albus le conoció.

-Mama… necesito ir contigo…-le pidió Albus a su madre, que cogía con cuidado a una asombrada Rose, mientras los demás se acercaban a los Señores Scamander…

-Claro que si Albus-le dijo con cariño su madre acercándole hacia él con mimo, al igual que lo hacía con Rose, Albus volvió a mirar a su prima, que tenía los ojos llorosos.

-Lo siento mucho…-le dijo Rose en un susurro angustiado.

-Tranquila, tú has cumplido con tu parte-le dijo Albus con seguridad, pero no se sentía capaz de articular una sonrisa, para bien o para mal él no tenía a Eleine cerca.

Antes de desaparecerse con su madre, Albus miro hacia donde estaba la Señora Prince, que ahora si al contrario que todos aun no había reaccionado, seguía en su posición estática de siempre, mientras el profesor Homelore se acercaba a ella con cuidado.

-¿Se va a salvar?-pregunto en un susurro la Señora Prince, pero su rostro ni su temple no cambiaba ni lo más mínimo.

-Por supuesto que sí, Alda-le dijo con cariño el Señor Homelore, mientas la acerba a él-Matt nunca se rinde…

En ese momento Albus sintió un vació en el estomago, se estaba desapareciendo con su madre y con Rose, pero aun tenía en mente lo que le había escuchado a Homelore, Matt nunca se rinde, pero ese día había dejado escapar al peor asesino de los últimos años, les había traicionado a todos, pero gracias a él y solo por el Albus tenía la esperanza de volver a ver a Eleine, ese secreto, Albus se prometió a si mismo guardarlo para lo que le restase de vida, porque Matt al igual que el mismo, solo haría lo mejor para Eleine, a pesar de las consecuencias.

Albus abrió los ojos de pronto al sentir que su cuerpo empezaba a estabilizarse, solo vio un lugar de gran ajetreo y muchos magos de batas verdes se acercaban a ellos en el lugar donde habían aparecido, seguro que alguien les había dado el aviso de que la autentica Minerva McGonagall estaba viva y con ellos.

-¿Donde está?-pregunto el medimago que parecía el más mayor mirándoles con detenimiento y nerviosismo.

A sus palabras Rose con mucho cuidado y mimo saco a un gato viejo y desnutrido de entre su chaqueta, los demás medimagos que acompañaban al hombre se pusieron en movimiento, trajeron camillas y el resto de utensilios que Albus no conocía.

Rose puso a la gata sobre la camilla y se acerco de nuevo hacia ellos dejando a los medimagos hacer su trabajo, el medimago, que parecía el más mayor de todos con un complicadísimo movimiento de muñeca, a él se añadieron otros tantos que empezaron a hacer las mismas florituras que él y ante el asombro de todos la pequeña gata se empezó a transformar poco a poco en una mujer mayor, Albus la reconocía a pesar del deplorable aspecto que tenia, era sin dudas la Directora McGonagall, Rose no pudo contener un grito angustiado mientras veía como los medimagos se llevaban a su madrina.

-Quiero ir…-dijo Rose, pero no se atrevía a dar el paso, ya que también miraba en todas direcciones, Albus supuso que también buscaba a Eleine.

-Rose, ve tranquila-le dijo la madre de Albus con voz tranquilizadora-nosotros iremos con Eleine, y te iré a buscar para verla, pero ahora la Directora McGonagall te necesita, necesita que cuides de ella, ¿vale?-le pregunto con cuidado, pero Rose ya se había ido siguiendo a los medimagos nerviosa sin dar ni una sola contestación mas.

Albus se quedo en el mismo sitio donde estaba, intentaba oír algo dulce como la voz de Eleine… pero el ajetreo del hospital le impedía oír algo como eso, su madre había parado a una de las medimagas, preguntándole donde podía estar Eleine, pero ninguna le contesto a sus dudas, Albus sabía que la Directora McGonagall era una personalidad muy importante en el mundo, pero no se había considerado a pensarlo en serio hasta ese año, pero una mujer al ver a su madre tan desesperada se acerco a ella, parecía una paciente en espera mas, les indico que un joven rubio muy guapo llevaba en brazos a una niña del aspecto de Eleine arriba a los quirófanos.

Con esa información ni Albus ni su madre esperaron ni un minuto más y empezaron a subir los escalones corriendo, Albus no era el más rápido de sus hermanos, pero la perspectiva de verla, era suficiente, siguió subiendo no sabía cuántas plantas, en todas era un caos, por lo visto los criminales que huían para hacerles perder la pista a sus rastreadores, provocaban todo tipo de altercados y eran difíciles de proteger y prever.

Albus siguió corriendo hasta que por fin noto una zona más en calma, estaba más que convencido que esa era la zona de quirófanos, el jaleo y el nerviosismo quedaban prohibidos en esa parte, Albus empezó a mirar a los lados en busca de algo que le pudiera indicar el paradero de Eleine, pero no veía nada, noto a su madre a la espalda, que le indicaba una puerta a la izquierda, entraron y era una sala de espera, desierta, al contrario que todo el hospital, estaba desierta a excepción de un hombre… era Matt.

-¡MATT!-grito Albus provocando un sobresalto en el hombre.

-Albus, Señora Potter…-dijo Matt impresionados, algo le dijo a Albus que no eran a ellos a quien esperaba Matt-¿que hacen…?-intento preguntar Matt, pero su rostro delataba su preocupación y mas que miedo… terror.

-¿Cómo está Eleine?-pregunto rápidamente la madre de Albus, mientras este aun miraba el hombre con desesperación, empezaba a temerse una vez mas lo peor.

-A Eli le están haciendo pruebas… la falta de oxigeno pudo causarle daños cerebrales… los medimagos ahora intentan estabilizarla ya que…- a Matt por lo que parecía le costaba seguir-el golpe que le di en el pecho le partió el esternón y una costilla perforo el pulmón…-se sincero abatido-por mi culpa…

-Por su culpa se va a salvar-dijo Albus con fe y seguridad, ese golpe había conseguido reanimar a Eleine, no le parecía menospreciable, con ese golpe Eleine viviría.

-Tranquilícese Matt, seguro que todo va a ir bien-le dijo con cuidado su madre estándose al lado de Matt, para transmitirle apoyo.

-¿Donde está Aldara?-pregunto Matt serio, Albus sabía que era a ella a quien esperaba y no a ellos.

-Se ha ido con mi marido y mis hermanos a Azkaban para encarcelar a los fugitivos, solo ella era capaz de controlar los inferís…-le informo con cuidado su madre-además, hemos visto que los criminales atacan todo a su paso, el hospital es un absoluto caos…

Pero no continúo informando a Matt ya que un medimago, pero este con la ropa blanca apareció en la sala de espera.

-Señor Prince, me complace comunicarle que hemos logrado estabilizar a su hija, no podemos seguir con las pruebas… pero no creo que debamos lamentar daños irreparables, en el día de hoy ha sido muy afortunado tanto usted como su esposa-dijo el medimago mirando también a su madre.

-No soy la madre de la niña…-dijo rápidamente su madre.

-Soy yo-dijo la voz fría de siempre de la Señora Prince, había aparecido en la estancia acompañada del padre de Albus.

-Disculpe…-el medimago perdió toda la seguridad que tenia ante la Señora Prince-si quieren verla…

-¡Tengo que verla!-grito al momento Albus sin importarle nada.

-Joven solo puede entrar sus familiares…-intento decirle el medimago.

-Déjele ir-dijo simplemente la Señora Prince-el ha estado con ella-añadió simplemente, Albus miro a Matt que afirmaba con la cabeza como dando su consentimiento, Albus se dispuso a seguir al medimago…

-Albus, serán solo unos minutos-le pidió su madre-después baja directamente, por favor, debemos estar todos juntos con Lily…-le dijo en un susurro su madre, era cierto, el ese día, al contrario que Lily no había perdido a nadie, por muy poco.

Albus siguió al medimago, que lo llevo a una sala y le dejo pasar a él solo para que tuviera un poco mas de privacidad, Albus miro la estancia blanca y se acerco con cuidado a una cama y corrió las cortinas de tela que separaban a Eleine de él.

Albus se quedo en pie mirándola, no había muchas diferencias a como la había visto antes, pero lo que más le importaba es que veía como poco a poco notaba su abdomen subir y bajar por una suave respiración, ella había vuelto, Eleine estaba viva.

-Eleine…-le llamo en un susurro ahogado Albus, notaba ahora las lagrimas correr por el rostro, no era capaz de creerlo, aun tenía un oportunidad-Eli, te quiero…-le dijo una vez mas Albus, pero Eleine no reaccionaba a sus palabras, supuso que la anestesia aun le hacía efecto- Eli siento mucho todo, siento mucho no haber sido lo suficientemente valiente para decírtelo antes… y casi te pierdo-le dijo intentando serenarse- Eli, necesito que te pongas bien, te necesito conmigo…-le pidió en un susurro, noto como el medimago golpeaba la puerta apurándole para salir, Albus no quería irse, pero recordó que su hermana pequeña también le necesitaba y recordó también la cara de miedo de Scorpius y Rose al ver a Eleine, el era una afortunado al estar allí-Eli lo eres todo para mi…-dijo simplemente Albus.

Se acerco todavía más a ella, acariciando su mejilla y la beso, como siempre había deseado, no noto ninguna reacción por parte de ella, pero se conformaba al notar su aliento sobre los labios, no era el beso que había soñado con Eleine, pero era el que necesitaba, para saber que no la dejaría ir nunca más de su lado.

Albus salió más que nada obligado del lugar donde estaba Eleine, al pasar una vez más por la sala de espera vio a los Señores Prince reconciliados y abrazados, Matt aun le costaba mantener la compostura, pero Albus no vio el rostro de la Señora Prince, pero no la consideraba capaz de llorar por nada y así bajo hasta el vestíbulo donde le esperaban sus padres para ir a Hogwarts.


Rose solo veía pasar de un lado a otro medimagos, ella no sabía qué hacer en medio de todo ese tumulto, se preguntaba que había pasado con Eleine… tenía miedo además el sentimiento de culpabilidad constantemente presente en ella.

-Rose-la llamo una voz, Rose se giro y pudo ver al fin a su madre, parecía tan nerviosa como ella y corrió hacia ella-Rose, ¿estas bien?-le pregunto preocupada mientras miraba con detenimiento algunos rasguños que Rose sabia que se había hecho por culpa de la pelea con Mutip.

-Si, mama…-le dijo Rose nerviosa y preocupada mirando en todas direcciones, intentando buscar algo de Eleine-mama por mi culpa, Eleine…

-Eleine está bien-le dijo el Señor Homelore de forma tranquilizadora, el se había acercado a ellas acompañado del padre de Rose.

-Hermione, ¿Qué haces aquí?-le pregunto preocupado su padre.

-¡RONALD!-le grito a voz en grito la madre de Rose a su marido-¡¿Cómo has podido ocultarme algo como eso…?!

-Hermione solo protegía a mi familia…-le dijo su padre como excusa.

-¡No me vengas con esas…!-le grito indignada su madre-¡¿Acaso no he estado yo con Harry y contigo durante la última guerra contra Voldemort?!-le pregunto furiosa.

-Hermione no entiendes que…-empezó a decir su padre.

-¡Si que entiendo!-le grito su madre-¡Kingsley me dijo que estaba entre las sucesoras a su cargo! ¡Me contó que esa era la razón por la que habían secuestrado a la Directora McGonagall! ¡¿Cómo me has podido ocultar semejante cosa?!-le pregunto furiosa, pero la cabeza de Rose empezó a dar vueltas… su madre… su madre era una de las candidatas a suplir en el cargo al Señor Shacklebolt, era una de las candidatas a convertirse Ministra de Magia, Rose estaba impresionada.

-¡Señores!-grito un medimago indignado por los gritos, los padres de Rose se ruborizaron-la Señora McGonagall ha recobrado el conocimiento, pero no sabemos el hechizo de amnesia que le realizaron… no podemos recobrar sus recuerdos…-pero el medimago paro de hablar al ver que el Señor Homelore se reía con tranquilidad ante el desconcierto generalizado.

-Creo que puedo ayudarle en eso, claro está, si el guardia me deja pasar-dijo Homelore mirando al padre de Rose que este asintió sin más-bien, ¿quieres acompañarme Rose?-le pregunto amablemente Homelore-voy a necesitar tu ayuda.

-Pero…-intento decir pero Homelore le dejaba entrar antes que él, Rose respiro profundamente y entro en la estancia con el particular hombre, se acerco y vio a su madrina acostada mirando fijamente al techo, tenía un aspecto muy desmejorado y sus ojos delataban impaciencia y miedo, nada mas acercarse ellos les miro y se aparto de ellos con miedo.

-¡¿Quiénes sois y que es lo que queréis?!-le pregunto asustada su madrina a Rose y a Homelore.

Rose se quedo de piedra, con todo el tiempo que llevaba sin verla y ahora no la recordaba y no sabía que debía hacer, pero el Señor Homelore no se lamento si no que avanzo hacia ella sin miedo.

-Minie… tranquila, todo ya ha pasado-le decía con cariño mientras se acercaba con cuidado a ella.

-¿Quién eres tú?-le pregunto asustada mientras intentaba alejarse de él, pero aun estaba débil y apenas se podía mover, solo se revolvía nerviosa.

-Minie… mírame bien… la tortura no pudo provocar que te olvidaras de mi…-le dijo en el susurro cariñoso el Señor Homelore, Rose estaba impresionada, solo en ese tono le había escuchado hablarle a la Señora Prince y a Matt pero a nadie más.

-Abundio…-dijo emocionada la Directora McGonagall-tus ojos…-le dijo abrazándole-pero… ¿Cómo has envejecido tanto?-le pregunto mirándole.

-Lo mismo que tu Minerva, mira tus manos…-le dijo en el mismo tono cuidado-has olvidado muchas cosas…

-Pero… ellos me torturaban… me hacían preguntas… no sabía nada…-le decía con miedo, Rose se dio cuenta que por la forma de hablar… no era su madrina la que lo hacía, sino la chica de veinte años… porque lo último que recordaba era su noviazgo con el Señor Homelore-tenía miedo… Aby…-le susurro con cariño, Rose empezaba a sentirse incomoda, no sabía cómo podía ayudarle.

-Recordaras… siéntate y tranquila-le pidió Homelore y el se volvió a Rose-¿recuerdas el broche que te di, el que le has regalado a tu madrina?-le pregunto Homelore, Rose se impresiono, claro que lo recordaba, siempre lo llevaba encima y lo saco del bolsillo de su pantalón-dámelo, por favor-y Rose hizo lo que le pidió sin dudar-Minie… -dijo simplemente y rompió el broche a la mitad…

Rose no se lo podía creer, una nube blanca, muy poco densa se arremolino en el aire, enfrente a los dos adultos, esta poco a poco empezó a introducirse en la mente de la Directora McGonagall que los recibía con los ojos cerrados, por unos breves segundos se quedo en tensión, pero al poco su cuerpo se relajo, a Rose le parecía increíble, ella tuvo en todo momento sin saberlo la clave que deseaban los criminales.

La Directora McGonagall abrió los ojos despacio, al primero que vio fue al Señor Homelore, el que le dedicaba una gran sonrisa al igual que ella, pero ella más sombría y luego miro a Rose.

-Rose…-la llamo con un susurro, a Rose solo le basto eso para saber que la había reconocido, grito emocionada y se abalanzo sobre ella como acostumbraba hacer con todos menos con su madrina por el respecto que le transmitía.

Sus padres entraron al momento preocupados por su grito, pero al ver que era de felicidad se relajaron.

-Rose… será mejor que la sueltes esta débil y necesita descansar-le pidió su madre, pero ella también sonreía emocionada por ver de nuevo a la Directora bien.

-¿Por qué?-le pregunto Rose mientras se separaba de ella.

-¿Por qué?-le pregunto su madrina sin entender.

-¿Por qué has hecho todo esto?-le pregunto Rose con lágrimas en los ojos-¿Por qué has soportado todo eso?-quiso saber Rose nerviosa.

-Porque si descubrían que tu madre ostentaba el cargo… llegarían a ti también, solo quise protegerte Rose…-le dijo sinceramente mientras arreglaba con cuidado su pelo.

-Gracias…-le dijo Rose en un suspiro.

-Muchas gracias por todo lo que ha hecho por nosotros-le dijo de corazón su madre

-Soy la Directora de Hogwarts y velo por mis alumnos-dijo simplemente, pero se veía enormemente cansada.

-Creo que debemos dejarla sola para que descanse-observo su padre y Rose con un gran esfuerzo se levanto y siguió a sus padres afuera, pero el Señor Homelore quiso permanecer dentro con su madrina.

-¡¿Cómo está Eleine?!-pregunto de repente Rose nerviosa.

-Se recuperara-le dijo rápidamente su madre-Ginny se acerco mientras estabas dentro, pero hoy no puedes verla, sus padres estarán con ella y al igual que Albus te llevaremos a Hogwarts, el hospital está colapsado y tus heridas podrá sanarlas con profesionalidad la Señora Pomfrey-le informo su madre, Rose asintió resignada, en ese momento, sabiendo que su madrina estaba bien, lo daría todo por ver a Eleine., pero de golpe también recordó otra cosa…

-Papa perdona la carta que te envié…-le dijo arrepentida Rose a su padre, ahora si era capaz de entender todo lo que había hecho para salvarles.

-Rose no se de lo que me hablas…-le contesto su padre preocupado.

-La carta que te envié…-dijo Rose indecisa, recordó que ella no la había mandado, sino que se la había dado a Scorpius.

-Rose, solo recibí una carta de tu hermano diciendo que estabas mal y que deseabas estar sola… ¿Hay algo más?-le pregunto preocupado.

-No…-dijo Rose al momento emocionada, Scorpius no había mandado la carta, su padre no la odia y él se las había arreglado con Hugo… además solo él la había seguido… en el fondo de su alma, el cariño que tenia por Scorpius había crecido enormemente ese día.

Rose siguió caminando hasta la red flú del hospital para llegar a Hogwarts, estaba deseando encontrarse con el resto de su familia, pero sobre todo con Scorpius.


Albus deambulaba en silencio por los pasillos del colegio camino a la enfermería, sinceramente no quería encontrarse con nadie en su camino, quería rememorar una y otra vez aquel momento con Eleine, pero ahora que sabía que ella estaba bien notaba un pequeño pinchazo en su costado derecho, sobre el que se había caído cuando Teddy lo empujo para salvarle de los inferís, que no le gustaba nada… hasta que paso por delante de una puerta entre abierta y escucho una voz más que conocida para él.

-Papa… no entiendo por qué me dices eso…-le dijo Scorpius molesto y abatido.

-Hyperion, solo te advierto-le dijo el Señor Malfoy a Scorpius sin abatirse ni lo más mínimo, Albus sabía que era una conversación privada de su amigo, además no tenía intención de seguir escuchando-por la forma en la que la seguiste... ¡solo tú! ¡Ni su hermano ni su familia! En cambio tu sí, es normal que te haga estas preguntas… por la forma en la que has corrido tras ella… además para colmo el Patronum de ella es un escorpión…

-¡Papa, Rose es solo mi amiga, no pretendo nada mas con ella!-le grito molesto Scorpius, pero Albus se paro al escuchar el nombre de su prima y se sorprendió.

-Si tú me dices que es solo tu amiga, te creo, pero quiero advertirte antes de consecuencias mayores, Hyperion-le soltó el Señor Malfoy directamente- Weasley ya me ha advertido que jamás permitiría que su única hija acabase con un Malfoy, además la familia es lo más importante para un Weasley, no sé lo que pretendes con ella, pero si era algo más que esta amistad, que ni siquiera ve bien, desiste a tiempo o sufrirás -le aconsejo el Señor Malfoy, Albus no daba crédito a lo que estaba oyendo.

-No intento nada con Rose-dijo molesto Scorpius-pero, ¿qué pasa si lo hiciera?-pregunto desafiante Scorpius-¿tan malo soy?-concluyo aun molesto.

-No, pero por muchas cosas buenas que hagas, nunca podrás cambiar que eres mi hijo-dijo compresivamente el Señor Malfoy- siento ser una lacra para ti hasta estos extremos, me siento mal con esta situación… que estés marcado, solo por tu apellido… por ser la razón por la que te cierren tantas puertas…-dijo resentido el Señor Malfoy.

-No me siento mal por ser un Malfoy-dijo Scorpius con seguridad y aplomo-¿de qué forma crees que puedo demostrar al Señor Weasley que nunca me acercare a Rose?-le pregunto a su padre Scorpius, Albus llegado a ese punto sabia que jamás podría decirle a Scorpius que había escuchado algo como eso.

-Supongo que tu abuela ya te insinuó una salida, te sugiero que te relaciones con otras chicas, tal vez así Weasley vea que dejas a su niña en paz y… te demuestras a ti mismo con respecto a la chica que estas en lo cierto… o equivocado-dijo simplemente el Señor Malfoy, Albus simplemente empezó a correr sigilosamente porque notaba pasos del Señor Malfoy acercándose al pasillo y no quería que le pillasen a él, pero antes de irse escucho una última pregunta de Scorpius.

-Papa, ¿qué querían esos vampiros de ti?-le pregunto con curiosidad Scorpius-dijeron que dinero no…-añadió pensativamente

-Hyperion, solo puedo ofrecer dinero, si no querían mi dinero, no lo sé…-añadió simplemente el Señor Malfoy, pero Albus no sabía porque pero las palabras del Señor Malfoy no le parecían del todo sinceras.

Albus siguió caminando a la enfermería, nunca se había planteado la idea de que entre Rose y Scorpius pasase algo mas, lo cierto es que no prestaba atención, Eleine ocupaba su cabeza en todo momento, pero a decir verdad Rose y Scorpius si tenían una relación especial, que por la intensa rivalidad que mantenían sus dos progenitores no estaban conformes con ella y Albus lo lamentaba verdaderamente, Rose y Scorpius no podían ni ser amigos, muchísimo menos algo parecido a pareja.

Llego a la enfermería y vio a muchos de sus familiares que se abalanzaron sobre él preguntándole un montón de cosas a la única que contesto fue a la de que Eleine se iba a recuperar, pero no sabía nada de la Directora McGonagall ni de nadie más.

Al poco de pasar una hora más o menos Rose llego casi llorando a la enfermería, por su aspecto todos se preocuparon, pero ella juraba que todo con la Directora estaba bien y que solo lloraba por que había sido un día muy difícil, pero Albus sospechaba que eso era mentira, además Rose tuvo que soportar las broncas monumentales de todos sus primos por su huida, pero Rose no parecía oírles, lo que si sorprendió a Albus es que Scorpius no había aparecido por allí y Rose había preguntado por todos menos por él.

En Hogwarts todo había ido bien, Hagrid se tomo al pie las palabras de protector del castillo porque logro controlar a las acromándulas, siempre con el apoyo de los hipogrifos desde el aire y Mosag había perdido una vez más unos pares de ojos enfrentándose a Humberto y a Berta, el resto de las personas que habían ido a la mina se recuperaban más o menos bien, Teddy parecía el más grave, pero no lamentaron mayores consecuencias para él, el día siguiente a la luna llena generaba mucho dolor en el cuerpo.

Con respecto a los criminales… Albus ya sabía que Donovan Thor había escapado, pero increíblemente sus secuaces… Adbel Hadi y Samir Mutip, también habían escapado, un par de hermanos vampiros que se llamaban Izaskun e Iskander Dorian, altos asesinos buscados por el gobierno rumano. Quienes también lograron escapar lamentablemente para Albus fueron Gorka y Jamare Umara, en el caos de los inferís huyeron… quien si habían apresado e iba ser duramente juzgado seria al asesino de Slughorn que se llamaba Julius Harpon así como otros criminales menores…


Albus caminaba nervioso hacia el despacho del Director, que volvería a McGonagall, Matt le había llamado, Albus tuvo un mal presentimiento y estaba nervioso, pensó que había malas noticias por Eleine…

-"El amago de Wronski"-pronuncio rápidamente la contraseña Albus y subió sin perder tiempo la escalerilla de caracol que lo llevaba al despacho del Director de Hogwarts.

Albus entro nervioso sin llamar esperándose encontrar allí solamente a Matt, pero se equivoco, con su abrupta llegada interrumpió una conversación que mantenían, la Directora McGonagall, el Señor Homelore, el profesor Dumbledore y Matt.

-¿Potter?-pregunto sorprendida la Directora McGonagall

-Disculpe, le he mandado llamar, no esperaba esta reunión improvisada-dijo Matt rápidamente-Albus vuelve en otro momento…-le pidió Matt seriamente.

-No hace falta, el Señor Potter no molesta-dijo amablemente la Directora McGonagall, Albus se impresiono, desde su regreso era más amable y tranquila, casi no gritaba y no era para nada estricta, había visto lo importante que era para el colegio y se había ablandado un poco.

-Minerva, ¿me has hecho ese favor?-pregunto directamente Dumbledore.

-Por supuesto, el Ministerio te devuelve la licencia del bar, no tendrás que seguir enseñando en Hogwarts…-le dijo la Directora McGonagall.

-¡Por fin!-dijo el hombre emocionado recogiendo los papeles que le tendía la Directora-¡no tendré que soportar a esos niños mimados!-dijo con una gran sonrisa, Albus simplemente puso los ojos en blanco, ese hombre no cambiaria en la vida y así de alegre se fue del despacho.

-Creo que hay personas que a pesar del paso del tiempo no cambian ni lo más mínimo…-añadió pensativamente Homelore con una sonrisa.

-Matt, como has pedido quedas relevado de tus funciones en la Dirección del colegio y volverás a tu puesto de profesor de Transformaciones-le dijo amablemente la Directora McGonagall.

-Muchísimas gracias, Directora-dijo con orgullo Matt también contento-creo que el respecto del alumnado es directamente proporcional al número de arrugas…-le dijo con una sonrisa-aunque hay algo que aun quiero saber… ¿Por qué me ha elegido a mi?-quiso saber Matt.

-Porque con tu edad, tu y yo no somos tan distintos…-le dijo simplemente la Directora McGonagall-ahora, lamentablemente, solo me queda encontrar a alguien que de Pociones, pero tengo alguien en mente… solo me queda convencerle…-dijo la Directora McGonagall mientras se levantaba de forma majestuosa de su asiento ante algún que otro aplauso de sus colegas colgados en la pared.

-Buena suerte-le deseo Homelore y la acompaño afuera y juntos se fueron-Matt nos veremos esta tarde en el entierro-le dijo Homelore y Matt simplemente asintió y se fueron dejando a Albus y a Matt solos.

-¿Cómo está Eleine?-pregunto ansiosamente Albus a Matt.

-Bien, ha recuperado la conciencia-a Albus empezó a ensancharse una enorme sonrisa en la cara-Aldara está con ella y Hagrid, y este hizo saltar las alarmas del hospital con su regalo… no sé nada mas-dijo simplemente, Albus empezó a reírse, cualquier cosa inofensiva de Hagrid haría saltar cualquier alarma-pero hay algo de lo que quiero hablarte, acompáñame…-le pidió Matt mirando con cierto recelo el cuadro que Albus sabía que pertenecía a Severus Snape, porque este también le devolvía la misma mirada.

Salieron del despacho de la Directora McGonagall y empezaron a andar por el corredor sin una palabra más pero Albus notaba más serio a Matt a cada paso.

-Lo sabes, ¿cierto?-le pregunto sin más, Albus estaba seguro a lo que se refería y no se hizo el tonto.

-Que dejo huir a Thor apropósito… si-le afirmo Albus.

-Comprendo que no puedes traicionar a tu familia, Alda no lo entenderá y Eleine… menos-dijo Matt abatido-dame unos días, hasta que Eleine se cure y iré a Azkaban.

-No diré nada-le dijo con firmeza Albus-no se lo contare a nadie, ni a Eleine y no será arrestado por traición, no le acusare-le contesto Albus fielmente.

-¿Por qué no vas a acusarme?-pregunto Matt impresionado.

-No puedo acusarle de algo que yo mismo haría-le dijo Albus sinceramente, Matt aun no sabía lo que sentía por Eleine, pero el día que lo descubriese su expresión de sorpresa de ese instante desaparecería-nos veremos a la tarde, en el entierro, Señor Prince-concluyo Albus con desafió, solo en ese momento vio a Matt como lo que era, el otro hombre que más quería a Eleine en el mundo, su padre.


El entierro de Slughorn fue oficiado por la Directora McGonagall como una forma de agradecimiento por intentar salvarle, a pesar, de cómo ella misma había dicho, no tenía grandes cosas en común con él, solo profesaba amor por sus alumnos.

Albus se encontraba en las filas más cercanas al ataúd de Slughorn, con una llorosa Lily entre él y James, había llegado muchas personalidades del mundo mágico a rendirle el ultimo adiós al profesor Slughorn, Albus sabía que prácticamente todas esas personalidades habían sido en algún momento favoritos de Slughorn.

Hugo y Lorcan permanecían en la última fila un tanto afligidos, ellos no respetaban mucho a Slughorn, pero había muerto delante de ellos y Albus sabía que no serian capaces de olvidar eso, también estaba Scorpius cerca de ellos… con Patsy Zabini, Albus no podía creerse que Scorpius estuviese saliendo con esa chica tan frívola, instintivamente miro a Rose que estaba a su otro lado, esta simplemente miraba al frente sin inmutarse lo más mínimo, pero algo le decía a Albus que no le caía bien la novia de Scorpius…

Las únicas que faltaban ese día, eran la Señora Prince (Albus no la volvió a ver desde el día de la Mina de Hollyhead) y Eleine, por lo que le escucho decir a Matt, los medimagos, aun querían seguir haciendo pruebas a Eleine, por miedo de daños a largo plazo.

Fue una ceremonia bonita y triste, no era su profesor favorito, pero siempre estuvo allí, además era el profesor más sabio de todos y el más mayor, le había dado clase hasta a la misma McGonagall y descansaría en el cementerio de Hogwarts como reconocimiento a su labor en la escuela.


Las clases se habían suspendido las últimas semanas en señal de luto por la muerte de Slughorn, Albus asentaba sus cosas en el compartimiento solo con Rose, Scorpius y Rose habían tenido un enfrentamiento bastante fuerte, porque Zabini había insinuado que Rose parecía un arbusto y Rose monto en cólera, a Albus tampoco le gustaban los aires pretenciosos de esa y estaba seguro que a Scorpius tampoco, porque cuando cerró la puerta del compartimiento escucho a Scorpius y a Zabini discutir. Sabía que Scorpius lamentaba no poder pasar el viaje de vuelta con sus verdaderos amigos.

-Esa solo quiere a Scorpius por su abultada cartera…-gruño Rose sentándose echa una furia enfrente, Albus, a pesar de estar de acuerdo se abstuvo de comentar nada para no empezar otra conversación muy típica en su familia de "Odio a la usurera rastrera de Patsy Zabini" que se daba en los últimos días en las reuniones de la familia en la Sala de los Menesteres (siempre que Scorpius no estaba) y que curiosamente era Rose las que la comenzaba siempre

Aunque Albus sabia la autentica razón por la que Scorpius salía con esa, no quería que le prohibiesen ver a Rose y Rose no tenía ni idea y no iba a ser Albus el que se lo dijera a su prima, porque sería capaz de acabar con Scorpius por hacer caso a las prohibiciones y amenazas del tío Ron.

-¡ALBUS!-grito de pronto Rose sobresaltándole-¡ES ELEINE!

Albus instintivamente miro por el ventanal y la vio… era Eleine, estaba en el andén, Eleine había salido del hospital y estaba de pie y bien, corriendo a las personas que la saludaban desde el tren.

Sin perder tiempo y con Rose detrás de él corrieron por el vagón para encontrar una puerta desde donde poder bajar y verla, pero Albus notaba que el tren se iba a poner de un momento a otro en marcha, tenía poco tiempo, su carrera por el pasillo y ver a Eleine por la ventanilla atrajo la atención de todos sus primos que al igual que el empezaron a correr por el pasillo para llegar a la puerta, pero el tren empezaba a temblar, se iba a poner en marcha de un momento a otro.

Albus llego a la puerta del vagón, pero este ya se movía y por alguna razón no podía abrirla, parecía encantado para cerrarse herméticamente, así que no quedo más remedio que abrir la ventanilla que si que pudo.

-¡ELEINE!-empezó a gritar Albus al igual que el resto de sus primos y su familia para que ella les viese y lo hizo.

-Hola…-dijo Eleine radiante de alegría mientras apuraba el paso para verles aunque el andén pronto se iba a acabar.

-Eli, ¿quieres saber lo que te dije en el hospital?-le pregunto Albus emocionado, estiraba el brazo, pero el tren iba cada vez más deprisa y Eleine no era capaz de alcanzarle, además tanto, James, Scorpius y Fred sujetaban a Albus por miedo a que se cayese del tren en movimiento.

-Albus-le llamo emocionada pero el final del andén estaba cerca-no recuerdo nada del hospital, ¿qué me has dicho…? Albus…-le decía Eleine, había dejado de correr por que el andén se había acabado y el tren hacia más ruido e iba más deprisa.

-Te dije que te quiero…-susurro Albus más para sí mientras volvía a meterse dentro del tren mientras miraba como la figura de Eleine se alejaba cada vez más.

-Hermanito otro día la veras-le dijo Lily triste para animarle, Albus le sonrió a su hermana, ella llevaba razón…

-¿No tienes una novia que atender, Scorpy?-le pregunto burlonamente Lysander, llamándole de la misma forma que Lily, solo ellas le llamaban así…

-Tendría que haberle hecho caso a mi abuela cuando hablo de ti…-susurro Scorpius abatido mientras se daba la vuelta, porque Zabini ya le estaba llamando, dejando a Lysander sorprendida y confundida.

-Diréis que mi hermano es raro… pero este… es peor… no conocía a esa Señora-añadió Lysander mientras ella y Lily volvían a su compartimiento acompañados de Hugo y Lorcan, y el resto siguieron su ejemplo a excepción de Albus y Rose.

-Pronto la veras…-le dijo Rose para animarle-te espero en el compartimiento...

Y se fue dejando solo a Albus, este volvió a asomarse por la ventanilla, quería notar el viento y miraba fijamente como la majestuosa Hogwarts se alejaba en el horizonte…

Cierto… pronto la volvería a ver…

Fin


¡Volveré pronto! ¡Espero que os haya gustado!