CAPITULO IV

Referencias:

- Diálogos -

"Citas"

/Pensamientos/

Redacción

[…] Flash Back […]

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CAPITULO IV

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"Querido Ron,

"He llegado a Australia hace ya quince horas. He querido escribirte desde que llegué pero no podía encontrar rastros del mundo mágico. Imaginarás que encontrar una lechuza para enviarte esta carta me ha costado horrores.

"Aún no he hallado a mis padres, pero estoy convencida de que están por aquí. Estoy ansiosa por verlos de una vez y terminar con todo esto. Australia es un país bellísimo, pero el hogar se extraña bastante.

"¿Cómo está todo en La Madriguera? Los extraño y espero volver lo más pronto posible. Cuida de Harry y de su culpabilidad constante, y cuida sobre todo de George. Yo cuidaré de ti cuando regrese.

"Te acercaré noticias en cuanto las tenga, te abrazo fuerte.

"Tuya,

Hermione."

En menos de media hora el suelo de su cuarto se convirtió en un regadero de pergaminos abollados. Ron se revolvía el pelo ansiosamente, pero hasta entonces no había podido escribir nada más allá de "Querida Hermione". Las manos le temblaban con brutalidad, como manifestando sus ansias de tener ya en su poder la respuesta a la carta que todavía no había redactado. Y es que nunca le había enviado a Hermione una carta estando en esa situación, y no es tampoco que supiese en qué situación estaba exactamente: Hermione y él no habían escatimado en manifestaciones de cariño desde el fin de la batalla, aunque era cierto que el famoso beso no se había repetido. Al recordarlo, el pelirrojo sintió cosquillas en el labrio inferior, se lo mordió con delicadeza, sonriendo sutilmente, y cerró los ojos.

Por un momento, sintió que el año anterior fue la invención de algún artista loco, que dio rienda suelta a la creatividad de una pluma violenta y cínica. Sintió que abriría los ojos y se encontraría en el expreso de Hogwarts, acompañado de sus mejores amigos, a punto de cursar su último año. Pero luego recordó a Fred y sintió que la sangre se le espesaba dentro de las venas. Nadie podría imaginar un dolor como ese, esa era la prueba de que las cosas sucedieron con el mismo realismo y la misma densidad con la que se habían enterrado en su piel y en su retina: indeleblemente.

En un hábito que se le había hecho costumbre, Ron comenzó a recordar, mientras la lechuza parda, luego de esperar improductivamente una respuesta, se perdía en el horizonte.

[…]

Harry parecía flotar de alivio. Relajó su mano de golpe, dejando caer la varita de espino con un chasquido imperceptible. Se hubiese dejado caer de rodillas si la marea de gente no hubiera aparecido de golpe a su alrededor. Voldemort había desaparecido y, como si quisiese ocupar su lugar vacío, una ola de euforia incontenible se precipitó sobre los presentes, que forcejeaban en el intento de acercarse al "Niño que Vivió".

Ron miró el espectáculo circense durante unos segundos, luego extendió levemente los brazos en señal de libertad y, con una sonrisa y los ojos cerrados, levantó el rostro al cielo, como suplicando que se precipitase una tormenta que les lave el rostro y los espíritus, al menos por un tiempo. Al lado suyo oyó un sollozo, y sin prácticamente cambiar de posición, movió su brazo derecho y rodeó con él a Hermione, mientras seguía respirando profundamente con la cabeza erguida hacia las alturas. Lo sorprendió sentir que ella lo abrazaba por el pecho con más fuerza de la que el momento sugería, y antes de terminar de rodearla con ambos brazos, la interrogó con la mirada, bajando finalmente la cabeza.

Hermione lo observaba con los ojos bien abiertos, tenía la mirada brillante de esperanza, y las lágrimas, que caían con la misma desesperación con que la multitud seguía acercándose a Harry, eran la manifestación vívida de lo que ella había estado guardando durante tanto tiempo. Fue entonces cuando descifró acabadamente el significado del plomo en el estómago y esa incómoda sensación de tener los poros muy abiertos: estaba irreparablemente enamorado de su mejor amiga.

Con sus manos le tomó la cara con suavidad, haciendo que Hermione cerrara los ojos; y sorprendiendo tanto a ella como a sí mismo (ambos esperaban que él la besase en ese preciso momento), comenzó a controlar cada centímetro de su cara y de su cuerpo, para luego abrazarla con el alivio, ahora consciente, de saberla definitivamente a salvo. Le besó la coronilla con profundo amor y, apoyando la mejilla en su cabello, la acompañó en el llanto curiosamente amargo y silencioso de la victoria.

Casi con miedo a perderla, Ron le tomó fuertemente de la mano cuando, minutos más tarde, interrumpieron el profundo abrazo y decidieron ingresar al castillo. - Ven, vamos a ayudar a acomodar este desastre -le dijo sonriendo y señalando el ingreso, para evitar comenzar a hablar de algo más profundo y doloroso. Ya habría tiempo para eso.

Hermione lo miró con profundo cariño - Gracias -le dijo, simplemente. Ron le devolvió una mirada inquisidora, arrugando las cejas sobre sus ojos curiosos. Ella se rió sutilmente, casi con timidez, y sosteniendo la mirada respondió el azul interrogante de los ojos de Ron: - Gracias por estar conmigo -.Ron se limitó a bajar la cabeza y sonreír tímidamente, entrelazó sus dedos con los de ella y presionó su mano en la de él, en un tácito juramento de nunca más dejarla sola.

[…]

/Juramento que rompiste/. Abrió los ojos de golpe y se encontró todavía sentado en el escritorio de su habitación, rodeado de papeles abollados y con la pluma sujeta en su mano derecha. /Prometiste estar con ella y la dejaste ir a Australia sola/, se dijo en un nuevo acto de remordimiento. Decidido a acompañarla ha como dé lugar, tomó la pluma y garabateó en el pergamino desplegado en su escritorio.

"Querida Hermione,

"Estás sola en un país desconocido a punto de encontrarte con personas que no te recuerdan para confesarles que eres su hija, además de una bruja que les quitó la memoria para ir a perseguir al mago tenebroso más grande de todos los tiempos.

"No te hagas la fuerte conmigo, sé que necesitas compañía. La Madriguera está en orden: Harry no aleja sus ventosas de mi hermanita y George ha vuelto a tomarme de punto. Todo vuelve a la normalidad. Sólo me faltas tú.

"Voy a decirle a papá que gestione una chimenea en el ministerio.

"Nos vemos lo antes posible,

Ron"

La leyó rápido, intentando convencerse de que no sonaba tan brutamente como creía, pero no tenía tiempo que perder. Dobló la carta como pudo, la puso en el mismo sobre en el que la carta de Hermione había llegado, agregó las palabras "Para Hermione, de" encima de su propio nombre y se precipitó escaleras abajo, buscando desesperadamente a Pig.

...

¡Y allá va Ronnie!

Pronto, el Capítulo V

¡Espero comentarios!