John POV

Estaba caminando por los pasillos de la mansión. Me iba a reunir con mi novia, la "heladera andante" y Rogue, para dirigirnos a la clase de historia. Me esperaban frente al gran ventanal, como siempre. Habían descubierto que esa era la única manera de obligarme a asistir a clases a tiempo, ya que si llegaba tarde, debía soportar la perorata de todos por hacerlos esperar. Puse los ojos en blanco cuando los vi allí de pie: Bobby y Rogue tomados de la mano, y mi novia de brazos cruzados, dando saltitos en su lugar. Seguramente llegué más tarde de lo usual, haciéndola impacientarse. Pero para mi suerte, una sonrisa alegre surcó su rostro cuando me vio llegar.

—¡Johnny! —exclamó, saltando sobre mí para besarme— ¿Dónde diablos estabas? —me reprochó sin soltarme de su abrazo.

—Buscando una excusa para faltar a clases, pero fallé en el intento. —Le sonreí de lado— ¿Porqué tanto sufrimiento? —Ella me soltó para alejarse un paso antes de hablar.

—Rogue dijo que no podía hablar hasta que llegaras ¡Fueron los 5 minutos más horribles de mi vida! —se quejaba con una expresión triste en su rostro, que me obligó a tomarla por la nuca para besarla. Era demasiado tierna, algunas veces.

—Apresúrense tortolos. Tendrán trabajo extra si llegan tarde, ya lo saben. —Logan pasó a nuestro lado, sin apenas mirarnos. Se dirigía al salón de clases. Hacía un tiempo que era profesor, aunque dejaba mucho que desear en su rol.

Bobby y Rogue lo siguieron.

—¡Maldición Logan! ¡El día está hermoso! ¡¿No podemos saltarnos la clase?! —le grité desde mi lugar.

Sabía que nadie se atrevía a hablarle así al estúpido lobo. Porque además de ser un profesor, no era alguien que tuviera problemas en asesinarte por ser irrespetuoso con él.

¡Pero al demonio con él! Odiaba su clase.

Logan detuvo su marcha, girando para mirar sobre su hombro.

Mi novia se tensó a mi lado, quizás esperando que Wolverine sacara sus garras.

—Si llegan antes que yo al salón... —hablaba con una sonrisa— y mantienen la boca cerrada mientras hablo, puede que los deje irse antes. —Cuando concluyó la frase, continuó su camino—. De cualquier forma, sería lindo dar un paseo en motocicleta con este día —susurró. Y pude escucharlo gracias a que comencé a correr como alma que lleva el diablo, para acabar con la distancia que nos separaba y llegar antes que él al salón. Escuchaba la risa de mi novia pisándome los talones, y las de Rogue y Bobby justo detrás de ella, alejándose de a poco.

Podía imaginarme a Wolverine riendo de nuestro comportamiento infantil. Pero me daba igual, quería beber una cerveza en el césped del bosque, mientras jugaba con mi encendedor.

Gracias a mi visión periférica, pude ver a una rubia que me sobrepasaba entre risas, justo en el momento en que llegábamos a la puerta.

—¡Gané, gané, gané! —vitoreaba una vez entró al salón, donde algunos compañeros la miraban extrañados y otros reían acostumbrados a la actitud burbujeante de Boom boom— ¡Te gané Pyro! —se burló de mí, apuntándome con el dedo índice.

Yo solo le sonreí, volviendo a abrir y cerrar mi encendedor, como siempre. La tomé de la mano para dirigirnos a nuestros lugares. De todas formas una parte del trato con Wolverine era comportarnos. Luego habría tiempo de discutir sobre su dudosa victoria. A fin de cuentas, no estaba compitiendo con ella, por lo que técnicamente no había perdido nada (Sí, no me gusta perder).

Cuando nos sentamos, Bobby y Rogue entraron riendo ¡Diablos que eran lentos!

Logan llegó luego.

Yo abría y cerraba mi encendedor. Los profesores se habían cansado de pedirme que lo dejara, pero nunca pudieron con mi tic. Así que se había vuelto la banda de sonido de las clases a las que asistía.

—Pyro. —Logan llamó mi atención—. Una parte del trato es que dejes ese maldito encendedor.

Yo gruñí. El infeliz sonreía satisfecho, regodeándose por mi expresión.

—Vamos Johnny, hazlo por la causa —susurró Tabitha, tomándome de la mano y dedicándome una cálida sonrisa. Una de esas que nunca compartía con nadie más que conmigo.

Obedecí a regañadientes, realmente quería evitar esa clase.

—Bien. Continuemos. —Logan comenzó con su estúpida clase, hablando, solo por una hora, antes de pedirnos que nos largáramos.

Su vocabulario era el motivo por el que no daba clases a los alumnos más pequeños, eso era seguro... Bueno... quizás también se debía a su hábito de sacar las garras ante el mínimo malestar.

Una vez fuera, me dirigí a mi habitación para sacar las cervezas de mi escondite personal. De camino, vi a Logan por el ventanal, pateando su moto para marcharse. Esperaba que se callera por la carretera a muy alta velocidad. A fin de cuentas nadie tendría que sufrir por él, sus habilidades le salvarían la vida y mañana estaría en clases a tiempo. Para mi importunio.

No tenía nada en contra de Wolverine, solo que sobreprotegía a Tabitha, y las demás niñas, quienes lo consideraban como un padre o algo así. Por ende, el piro maníaco peligroso, era un motivo para mantenerse alerta, ya que podía poner en peligro a Boom boom. Como si ella no lo pudiera hacer por sí misma. Como si yo no la protegiera con mi vida.

En mi habitación, tomé una mochila negra, metiendo 4 cervezas envueltas en una toalla para que no hicieran ruidos que me delataran. Me la colgué al hombro para dirigirme a la habitación de Boom boom. Apenas salí de mi cuarto la vi caminando por el pasillo.

—Hey, chico malo ¿Porqué corriste luego de clases?

—Planeaba nuestro día libre —le susurré a pocos centímetros del rostro. Amaba cuando me llamaba así—. Tu, yo, cervezas en el bosque, ahora ¿Qué te parece? —Mi voz se volvía ronca cuando le proponía hacer algo que podía meternos en problemas. Me gustaba verla con su mirada turbia y la sonrisa rebelde en respuesta.

—Mueve el trasero, chico malo —me ordenó, caminando sin esperarme—¿Invitaremos a los niños buenos? —me preguntó, cuando la alcancé.

—Como quieras —respondí indiferente.

—Siempre es así —replicó arrogante. Esa chica no tenía idea de lo sexy que era cuando me hablaba así. Algún día me terminaría por volver loco.


Golpeó la puerta de la habitación de Bobby cuando llegamos. Y la "Cubeta de hielo parlante" abrió.

—Drake, muévete. Vamos al bosque. Tengo contrabando y busca a tu novia —le informé, no le pregunté. Sabía que él se opondría a cualquier regla rota, lo conocía hace demasiado tiempo. Por eso sabía también que su mueca de disgusto significaba que Rogue estaba adentro y saldría en ese momento.

—Hola, chicos —saludó la sureña, mirándonos sobre el hombro de su novio.

—Rogue, vamos. Es hora de una aventurilla. —Tabita la animaba, sabiendo que Rogue nunca le decía que no.

—Por supuesto ¿Vamos Bobby? —Lo tomó de la mano al formular la pregunta.

—Sabes que está prohibido —susurró con cierta congoja.

—Nadie se enterará. No quiero quedarme en el cuarto todo el día —suplicó en tono coqueto. Iceman estaba perdido con eso, lo sabía.

—Vamos, niños buenos —les ordené, tomando nuestro rumbo sin esperar a que Bobby respondiera. Escuchaba sus pasos tras de mí y el sonido de la puerta al cerrarse.

Caminamos, mi novia y yo delante, Bobby y Rogue detrás. Cuando giramos en la esquina del pasillo, nos encontramos con Jean Grey hablando con unos niños. Me detuve en seco, con una mueca. Levanté los brazos con las palmas extendidas, obligando a los demás a detenerse y guardar silencio. Me di vuelta sobre mi eje, haciendo señas violentas en el aire con los brazos, para que volvieran sobre nuestros pasos. No podía descubrirnos, tenía contrabando en la mochila, y su habilidad me metería en problemas, arruinándome el día.

—John, Tabitha, Bobby y Rogue. —La escuché nombrarnos a mis espaldas, haciendo que nos detuviéramos de inmediato. Estábamos atrapados.

Todos giramos sobre nuestros hombros, lentamente y al mismo tiempo, con expresiones de temor.

—Vengan chicos. —Jean aún no se había vuelto a vernos. Se despidió de los niños que no comprendían lo que sucedía y giró sobre sí misma. Tenía un six pack de bebidas gaseosas en las manos—. Dame la mochila, John.

"Maldita telépata".

La obedecí. Ya era tarde para buscar alguna excusa o escapar. Lo único que podía hacer era evitar que descubriera mi escondite personal, así que llené mi mente del recuerdo de Wolverine diciéndonos que nos largáramos. Repetía la secuencia una y otra vez en mi mente.

—¿Qué ocultas, John? —Jean unía el entrecejo. Maldita sea, me iba a descubrir.

Seguí jugando con mi encendedor, fingiendo inocencia. Bajé la cabeza, mirándola a hurtadillas desde abajo.

—No creo que el Profesor Xavier apruebe que esté metida en mi mente sin mi consentimiento, doctora Grey.

—Créeme, sabrá disculparme. —Me miraba fijo. Estaba hurgando en mi mente.

Pero finalmente tuve una idea: comencé a imaginar a Boom boom sentada en el suelo del bosque. Toda belleza, con su mirada azul enturbiada por la excitación. Yo acercándome para besarla, con más y más pasión. Entonces…

Jean hizo una mueca de disgusto, sacudiendo su cabeza de lado a lado para sacar esa imagen de su cabeza.

Yo sonreí con superioridad. Le había ganado.

—Que tengan un buen día, chicos —nos deseó, entregándome el six pack.

—Ni siquiera están frías —murmuré molesto.

—Estoy segura de que Bobby puede solucionar eso ¿Verdad Bobby? —Lo miró por sobre mi hombro.

—Por supuesto, doctora Grey.

"Lame botas".

Retomamos el camino. Yo iba arrastrando los pies, desganado. El bosque sin cerveza no sonaba igual de interesante que antes.

—Y no pueden ir al bosque. —Jean nos advirtió a nuestras espaldas.

—¡Oh, por favor! —supliqué exhausto, cuando giré a verla.

—John y Tabitha aún están castigados —nos recordó, inclinando su cabeza a un lado—. No pueden salir del perímetro de la escuela y deben estar en sus cuartos a las ocho.

—Demonios, no es justo. —Tabitha dio un pisotón en el suelo.

—¿Qué hicieron? —nos preguntó Rogue.

—Nada que requiera un castigo tan injusto —se defendió Tabitha.

—¡Incineraron un puesto en el centro comercial! —gritó una indignada Jean Grey

—¡Solo fue un puesto de muestras gratis!

—No hay diferencia. Están castigados, el Profesor lo dijo. Ahora vayan a divertirse y a sus cuartos a las ocho. Luego te devuelvo la mochila, John.

—Ok —aceptamos al unísono nuestra derrota.

Por lo menos la noche será larga y podre...

—¡Cada uno en su propio cuarto, John! —gritó a mis espaldas.

—¡Está bien! —acepté enfurruñado.


Tabitha y yo estábamos recostados sobre la cancha de baloncesto con nuestras cabezas juntas. Bobby enfrío las estúpidas gaseosas y Rogue puso play a su I-pod, donde sonaba Linkin park. La parejita estaba sentada en uno de los bancos de jardín que rodeaba la cancha, frente a nosotros.

—Chicos, cuéntennos la historia del centro comercial. —Rogue pidió entusiasta—. Es extraño que el Profesor aceptara impartir un castigo.

Sonreí de costado ante sus palabras. En los años que llevaba ahí no había recibido demasiados castigos, considerando que mi comportamiento lo ameritaba, aunque yo no quisiera admitirlo.

—Oh, es una historia muy romántica —comenzó Boom boom, sentándose entusiasmada—. Estábamos en el centro comercial y una tipa de un puesto de muestras gratis nos invitó a ver velas aromáticas. Entones, Pyro…—No me llamó por mi nombre. Solo hacía eso cuando se mofaba, en batalla o... cuando se enfadaba—soltó mi mano y fue hacia ella.

—Fui hacia las velas, no hacia ella —murmuré, pero ella continuó, ignorándome.

—¿Velas aromáticas? ¿Para qué las querías? —me cuestionó Bobby en tono burlón.

Yo respondí, incorporándome sobre mi codo, y mostrándole la palma de mi mano con una gran lengua de fuego.

—Suele gustarme encender cosas —lo dije en tono amenazante. Pude ver como él y Rogue se encogían en su asiento. Así me volví a recostar, apagando la llama. El día había sido un fiasco como para soportar bromas. Había corrido como imbécil, guardado mi encendedor en clase y perdido mis cervezas. Fue mucho esfuerzo, solo para que Wolverine paseara en su moto.

"Maldito lobo".

—Entonces... —Tabitha retomó la historia—la estúpida con cabello coloreado comenzó a seducir a Pyro.

—Quizás solo estaba tratando de convencerlo de comprar —Rogue intentaba razonar con Tabitha, quien hablaba indignada.

—Se le acercó y le aleteó las pestañas falsas Rogue ¡No la defiendas! —la detuvo molesta—. Entonces... —continuó, bajando el tono de voz—yo me marché ofendida.

—Luego de que me mandaste al diablo —acoté.

—Y Pyro fue tras de mi...

—No entendía qué pasaba.

—Ok, lo admito: él no había hecho nada —se rindió.

Me incorporé en un solo movimiento, rodeando su cintura con un brazo.

—Gracias —ronroneé en su oído, para luego besar su mejilla. Y me volví a recostar.

—Y cuando le estaba gritando sobre lo idiota que era él y lo puta que era la tipa, ella me gritó ofendida algo como "No hables así de mi, bla, bla, bla" —imitaba una voz chillona que no era nada fiel a la realidad.

Me volví a sentar, recordando ese día. Sonreía divertido. La rodeé por los hombros con un brazo.

—Entonces, creó un montón de bombas que hicieron que la chica corriera por su vida apenas las vio —narré riendo.

—Y tu gritaste algo como: "No me importa una mierda...

—"…esa chica… —Estábamos hablando al mismo tiempo—ni las estúpidas velas, ni este estúpido centro comercial..."

—Entonces John lanzó una gran llamarada al puesto, incinerándolo por completo. Y terminó diciendo —Me miró a los ojos y hablamos al mismo tiempo, recordando ese día, también dedicándonos esa frase nuevamente—: "solo me importas tu".

—¿Y luego? —Rogue no soportaba la intriga, tuvo que interrumpir nuestro cruce de miradas.

—Luego llegó seguridad y salimos corriendo. En el camino encontramos a Logan, que era el que debía cuidarnos. Huimos juntos, prometiendo ocultar el secreto, ya que no tenía ganas de recibir reproches. Además nadie había salido herido.

—Pero Jean Grey nos descubrió apenas bajamos del auto y nos acusó con el Profesor —escupí molesto. Haciendo reír al resto a carcajadas. No tuve otra opción, me uní a ellos. Era un poco gracioso después de todo.


Nota: Este capítulo es para ponernos en ambiente. En el siguiente comienza la verdadera trama. Agradecería cualquier crítica, o lo que sea.

Be free, be happy.