CAPITULO XII
…
Referencias:
- Diálogos -
"Citas"
/Pensamientos/
Redacción
[…] Flash Back […]
…
CAPITULO XII
…
- Bueno, eso es algo que yo puedo solucionar -le sonrió con delicadeza y vio cómo los castaños ojos se iluminaban de esperanza y sorpresa.
- ¿Cómo? -le dijo en un susurro. Ron hinchó el pecho y respondió, denotando la ironía de la situación.
- Con la ayuda de Draco Malfoy… - Hermione desvió la vista y bufó algo fastidiada.
- Ron, no es momento de hacer bromas – le dijo. Estaba por alejarse de él y seguir analizando las posibilidades de escapar, cuando Ron le apretó la muñeca y ella se volvió a sus ojos. Él descargaba su mirada azul sobre su rostro con una seriedad solemne que a Hermione le erizó los vellos de la nuca. A ella ya no le importaba quién daba el primer paso, estaba a punto de volver a besarlo.
- No es una broma… Draco Malfoy está, en este mismísimo momento, en Borgin & Burkes con el desiluminador en la mano – le dijo con la voz grave. Ella había frenado el trayecto hacia sus labios para dejarlo hablar. Cuando calló, hubiese seguido con sus planes de besarlo, si no fuese porque el hecho de pensar que Draco los estaba ayudando le llamaba poderosamente la atención.
- ¿Cómo es que Malfoy está ayudándote? … Aún más llamativo: ¿Cómo es que Malfoy está ayudándoME? – comenzó a hilar teorías y lo miró con el ceño fruncido – Fue él con quien fuiste a Hogwarts y hablaste con McGonagall… - habló más para sí que para él, ya no preguntaba, sino que afirmaba sus hipótesis en calidad de verdades absolutas. Se llevó un índice al mentón y se mordía el labio inferior mientras, mirando a ninguna parte, hacía conjeturas – Es claro, tu recordaste lo del libro y él fue quien sugirió lo de Borgin & Burkes…- Hermione estaba tan concentrada en su teoría que no podía advertir la diversión en el rostro de Ron, sus ojos brillantes y su media sonrisa – Pero, ¿cómo es que él fue contigo a Hogwarts? – le preguntó curiosa, pero antes de que Ron pudiese responder, alzó las cejas con sorpresa y comenzó a negar con la cabeza – No, no, no. Por favor, dime que no lo llevaste a Australia contigo. ¿Por qué lo llevarías? Dime que esa asquerosa rata no conoció a mis padres… - su ceño se había arrugado nuevamente y tenía ambas manos apoyadas contra las mejillas. Abría los ojos de manera exagerada y miraba a Ron como suplicándole.
Ron le sonrió con ternura y, lentamente, alzó los brazos y tomó sus manos. Cuando ella sintió las manos cálidas de él, se tranquilizó un poco.
- Hermione, tranquila. – le dijo en un susurro, y su voz la calmó tanto que volvió a elucubrar los planes para besarlo otra vez – Malfoy no conoció a tus padres, él sólo me acompañó hasta Borgin & Burkes (y de muy mala gana, déjame decirte). Fui a Hogwarts con Harry. No Malfoy, Harry. – a estas alturas, Ron bromeaba, tratándola como si realmente tuviese problemas. Ella lo notó, y dejando escapar una risita, suspiró.
- ¡Claro! Harry, por supuesto. – dijo, destensando los hombros. Ron soltó sus manos – ¿Y dónde está Harry ahora? – volvió a alzar las cejas alarmada – ¡Oh, no me digas que está sólo en Borgin con Malfoy! – Ron soltó una carcajada fresca.
- Hermione, respira. – le dijo, para hacerla reír. Ella lo miró ceñuda, él borró apenas su sonrisa – En Borgin sólo está Malfoy. Harry está en la Madriguera. Me acompañó hasta Hogwarts, después a buscar al hurón y luego me dijo que debería seguir yo sólo. Y volvió a la Madriguera…– ya no sonreía, sino que traspasaba a Hermione con la mirada, absorto en sus propios pensamientos.
- Sí, Ron. Está con Ginny… - le dijo ella con impaciencia – supéralo ya. – Él no respondió. Pasados unos segundos, ella lo miró con ternura y le tomó una mano. – Ella es tu hermana y él, tu mejor amigo. Ella es mejor que nadie para Harry, y tú no aprobarías a nadie más para Ginny. Así que tranquilo… - Ron había vuelto a mirarla, ahora sus ojos hacían un puchero que derretía el corazón de la castaña.
- ¿Y qué crees que estén haciendo? – le dijo, con absoluta y transparente inocencia. A Hermione le brillaron los ojos de dulzura.
- Bueno, creo tener una idea de lo que pueden estar haciendo… - le dijo, sonriendo. Él, muy contrario a lo que ella esperaba, se puso un poco pálido y alzó las cejas asustado.
- No me lo digas, no me lo digas – le dijo con la mirada congestionada. Hermione se mordió el labio y se acercó a él. Con una de sus manos tomó la muñeca izquierda del pelirrojo y la guió hacia la parte lumbar de su espalda, Ron la miraba sin pestañear. Ella alzó su otra mano hacia la parte trasera del cabello de él y comenzó a enrular varios mechones pelirrojos. Sintió cómo el color ascendía a sus mejillas, pero no se detuvo. Se puso en puntitas de pié y, muy cerca de su rostro, le dijo:
- No iba a decírtelo, Ron… iba a mostrártelo– a Ron se le estiró la comisura izquierda del labio casi involuntariamente. Con esa media sonrisa, y todavía sin pestañear, alzó la mano que no tenía aferrada a la cintura de Hermione y, acomodándole un mechón detrás de la oreja, tomó su rostro y se acercó a ella.
Ella veía las pecas de él en primerísimo primer plano, y él podía contar cada una de sus innumerables pestañas. Se miraron a los ojos durante un tiempo, rozándose las narices. Luego, y sin cerrar los ojos, Ron aventuró a rozar los labios de ella con los suyos. Ante el contacto, Hermione dejó caer sus párpados resignada, y atrajo hacia sí a su ahora más que amigo, para besarlo con entregada pasión. Ron cerró sus ojos al fin y le devolvió el beso con infinita ternura, concentrándose sólo en ella.
¿Cómo haberse sentido completo alguna vez? Ahora lo comprendía todo: su razón de ser era ella, y eso estaba decidido incluso desde antes de conocerla. La piel existía sólo para erizarse con su tacto; el olfato, sólo para sentir su perfume; la ira, para discutirle hasta el hartazgo; los dedos existían para enredarse entre sus rizos; la voz, sólo para decir su nombre.
- Hermione…- susurró y, sonriendo, volvió a besarla.
Ella, como siempre, tenía la punta de los dedos heladas, podía comprobarlo ahora en la base de su cuello, porque sus yemas recorrían el camino de sus cervicales llenándolo de escalofríos. Ella respiraba con pesadez contra su piel, él podía sentir las columnas de aire que ella liberaba rozarle las mejillas.
Cuando Hermione cortó el beso, se apoyó contra su pecho y lo abrazó por la cintura. Él se dejó envolver con los ojos cerrados y permitió que cayeran todas las barreras. Su corazón galopaba libre dentro de su pecho, y empujaba desde su estómago la declaración final, la verdad más dulce. Tomó aire para entregarse por completo, pero ella lo devolvió a la realidad.
- Ron… - dijo con los ojos abiertos y perdidos; el gesto serio – Explícame cómo es que Malfoy va a ayudarnos a salir de aquí…
El pelirrojo tragó saliva, y con ella, las palabras que se habían alojado en su garganta descendieron pesada y secamente hasta su estómago. Suspiró y sonrió levemente.
- En realidad no lo sé… - se encogió de hombros. Hermione cerró los ojos – pero me sorprendió, ¿sabes?, Malfoy. – ella levantó el rostro y lo interrogó con el gesto. Él volvió a encogerse de hombros y acomodó los brazos alrededor de su cuerpo antes de hablar – No lo entiendo bien, pero puso demasiado empeño en arreglar ese armario para que pudiésemos entrar. Yo creía que haría un par de intentos para cumplir y se iría riéndose de mí… pero allí estaba… – Ron perdía la mirada en la oscuridad, como si pudiese ver a Draco frente a él – probando una y otra vez… como si realmente quisiera ayudarnos. – meditó esta última frase y, luego de un segundo de silencio, dejó escapar una pequeña carcajada. Hermione rió suavemente con él.
- A veces me sorprendes… - le dijo, volviendo a acomodar la cabeza en su pecho – quizás haría falta rememorar nuestros primeros años en Hogwarts para que recuerdes quién es Malfoy…
- Quizàs… - la interrumpió él – lo que haría falta sean más trolls en el mundo…
Hermione se separó de él y lo miró azorada, luego relajó el gesto y comenzó a reír suavemente.
- ¿Qué? – le preguntó, en medio del brote de risa.
- Que quizás, y sólo quizás, la mayoría de nuestros enemigos lo sean porque no nos dimos el tiempo de conocerlos realmente… – hizo una pausa y la miró con amor infinito – Si ese troll no hubiese entrado al baño de donde te rescatamos con Harry, posiblemente hoy seguirías pensando que soy un caprichoso irresponsable, y yo, que eres una pesadilla mandona insufrible… - Hermione arrugó el ceño…
- ¡Ron...! – comenzó a regañarle.
- Sólo digo, - la interrumpió, esquivando su mirada acusadora – que quizás, y sólo quizás, si hubiésemos conocido a Malfoy en otro contexto, hoy tendríamos una opinión muy diferente sobre él… - descolgó su mirada del infinito y, mirándola, rió levemente – sólo quizás… - y, encogiéndose de hombros una vez más, le dedicó una media sonrisa.
Hermione lo miró a los ojos durante unos segundos y luego, estirándose al máximo sobre la punta de sus pies, volvió a besarlo con delicadeza. Ron rió suavemente sobre sus labios antes de profundizar el beso. De repente, Hermione se separó de él.
- Ron… - dijo en un susurro cargado de sorpresa, el pelirrojo abrió los ojos – ¡Ron, estás brillando…! – habló, señalando su pecho, que transparentaba un pálido pero perceptible brillo plateado. Ron se miró el torso y tomó la mano de Hermione.
- ¡El él! – le dijo, acercándola a sí con brusquedad involuntaria.
- ¿Él, quién? – preguntó Hermione, entre el miedo y la incertidumbre.
- Malfoy… ¡No me sueltes! – le dijo finalmente y, abrazándola con fuerza, cerró los ojos para desaparecerse.
...
