John POV
Ya empezaba a amanecer. El cielo se tornaba de un rosa fuerte.
—Oigan, abriré el techo —les avisé, apretando un botón—. Es hora de disfrutar este auto como se debe.
Tabitha se desabrochó el cinturón para ponerse de pie y que el aire le diera en el rostro, extendiendo sus brazos a los costados.
—¡Woooohoooo! —gritó excitada.
Yo acababa de encontrar un motivo por el cual no era tan genial conducir. Aunque valía la pena por ver a mi chica feliz.
—Oigan ¿no creen que sea hora de volver? —preguntó Bobby, tratando de fingir que era solo un comentario sin importancia.
—¿Desayunemos primero? —propuse, ignorándolo.
Tabitha se dejó caer en su asiento para abrocharse el cinturón.
—Perfecto —aceptó—¿A dónde iremos?
—¿Al centro comercial? —Estábamos llegando a la ciudad de cualquier modo.
—Genial. Podemos pasear un poco, también.
—¿Están seguros? —nos detuvo Rogue.
—Sí ¿por qué?
—Por su incidente con las velas —nos recordó con un tono obvio.
—Oh, no te preocupes. El Profesor se encargó de borrar mentes y esas cosas. Estamos limpios. —Agitó una mano en el aire, restándole importancia.
—¡Todo arreglado, entonces! —exclamé, pisando a fondo el acelerador.
Llevábamos 4 horas fuera de casa. En cualquier momento descubrirían que no estábamos.
Logan POV
Caminaba por la mansión con un habano en la boca. Me dirigía al garaje para buscar mi motocicleta y dar un paseo antes de la primera clase del día.
—¡Mi auto! —escuché un grito histérico de… ¿Scott? No podía creerlo.
Scott abrió la puerta de repente, desencajado.
—¿Qué diablos…? —farfullé cuando lo vi.
—¡Logan! —me gritó, lanzándose sobre mí para tomarme del cuello de la camisa—¡¿Dónde demonios está mi auto?! —interrogó.
—Oye, yo no toqué tu chatarra, así que suéltame. —Lo alejé de un manotón.
—Scott ¿qué sucede? —Jean se acercó, un poco acostumbrada a nuestras peleas, pero no a tantos gritos. Ya saben, niños presentes, siempre.
—¡Mi auto no está!
—¿Estás seguro? —Bien, mi querida Jean acababa de hacer una pregunta de por más estúpida.
—Bueno… —Scott fingía hablar en serio—pues, es un Mercedez, dudo poder extraviarlo en el garaje, Jean —le dijo irónico.
Jean se cruzó de brazos, molesta por su actitud.
—No te desquites conmigo —lo regañó—. Lo encontraremos.
—Pues lee su mente. —Me apuntó acusatoriamente—. Sé que fue él.
—¡Púdrete! —lo insulté riendo. Estaba realmente histérico.
Jean me miró un segundo.
—No fue él —le informó a Scott.
—¿Entonces quién? —preguntó desesperado. Hasta que, al parecer, tuvo una idea—¡El Profesor! —exclamó antes de empezar a correr.
Yo lo seguí. Esto era más divertido que pasear en moto.
Jean me miró reprobatoriamente cuando me fui, aunque no pudo contener una risita.
—¡Profesor! —Scott hablaba cuando entró, sin tocar, a la oficina de Charles— ¡Mi auto no está! ¡Necesito su ayuda! —rogó.
El Profesor lo miró unos segundos, antes de llevarse una mano a la cara, con frustración. Storm se encontraba junto a él.
—¿Qué sucede? —inquirí curioso. Scott me miró, al parecer no se había percatado que lo seguí para búrlame.
—Fueron los niños. —Nos miró, tratando de recobrar la compostura al hablar.
—¡¿Qué?! —exclamamos Scott y yo al mismo tiempo. Nos miramos por eso, pero no dijimos nada, solo volvimos a mirar a Charles.
—Sí —respondió más tranquilo—. Bobby, Rogue, Tabitha y John lo tomaron para hacer un viaje.
No me lo podía creer. Es decir, esa estupidez era propia del pirómano y Tabitha, pero se suponía que Bobby y Rogue eran los niños buenos, demonios.
—¿Y en dónde están? —Scott estaba realmente molesto. Incluso más que yo.
—No te lo puedo decir.
—¡¿Acaso bromea?! —volvimos a exclamar al mismo tiempo. Nos miramos, sin decir nada.
—No. —El Profesor estaba irritantemente tranquilo—. Los chicos necesitan hacer esto. Confío en que sabrán cuidarse.
—¡Pero tomaron mi coche! —protestó Scott con un tono de niño berrinchudo.
Storm ocultó una risa tras su mano. Aunque pude verla.
—Son unos niños. No pueden deambular por ahí, sin supervisión —argumenté.
—Apenas obtuvieron sus licencias —repuso Scott.
—No se puede confiar en "Flamitas" —espeté molesto—. Ese chico es un inconsciente.
—Me recuerda mucho a alguien —balbuceó Scott.
—¿Acaso dijiste algo? —le pregunté molesto, sacando mis garras.
—¡Logan, Scott! —nos regañó Storm—. Si el Profesor lo está diciendo, deberíamos confiar en su buen juicio. Debe saber de lo que habla.
—Gracias, Storm —le agradeció el Profesor.
—Si no vuelven esta tarde, los saldré a buscar —sentencié saliendo del salón.
Iba a matar a "Flamitas" y la "Cubeta de hielo parlante", por estar metiendo en problemas a Rogue y Tabitha, aunque les advertí sobre sus sangrientas muertes si lo hacían. Estaban en grandes líos. Y más vale que tuvieran una buena explicación para lo que hicieron. Además... ¿Qué diablos ocultaba el Profesor? ¿Por qué no nos decía a dónde se dirigían esa bola de mocosos? Esto estaba de por más raro e irritante.
—Es hora de tu clase, Logan. Relájate y confía en mí —el Profesor hablaba en mi cabeza.
—Siempre lo hago. Si no fuera así, ya estaría en mi motocicleta para patearles el trasero a esos niños —le recordé molesto, antes de entrar al salón de clases. El pirómano me había arruinado el paseo, sin siquiera estar en la mansión. Tenía un don para molestarme, eso era seguro.
Nota: ¡Logan enfadado! No sé por qué siempre me lo imagino así XD Crítica, tomatazo, lo que sea, comentennnn… graciassss… No sé por qué escribo asiiiiii XD
