Pyro POV

Eran las 10 A.M. Llevábamos 7 horas fuera de casa.

—¿A dónde vamos? —preguntó Rogue.

—No lo sé —volví a mentir.

—Oye, creo que ya va siendo hora de volver —opinó Bobby.

—¡Buuuuh! —lo abucheó Boom boom—. Aún no hemos hecho nada divertido.

—Ya deben haber descubierto que no estamos "Paleta congelada". Estás en problemas, aunque volvamos ahora. Así que disfruta tu libertad, porque la perderás un tiempo —le advertí, obligándolo a callar. Rogue tomó su mano, para transmitirle paz.

Nos quedamos en silencio unos momentos antes de que Tabitha hablara.

—Oigan… —comenzó, con su mirada dirigida al paisaje que veía por su ventana— ¿Alguna vez pensaron en cómo sería tener una familia? Me refiero a hijos y esas cosas —explicó.

—¿Piensas en cómo suena "Señora Allerdyce"? —la puncé.

—Sí. —Rió, siguiéndome el juego—. Eso y en cómo sería un mini Johnny o mini Tabitha —replicó riendo— ¿Se imaginan un hijo nuestro?

—¡Sería una maldita bomba nuclear! —exclamé yo. Haciendo reír al resto.

—¿Y el de ustedes? —Se giró para mirar a Bobby y Rogue.

—No creo que eso sea posible —susurró Rogue, con un dejo de tristeza.

Tabitha notó al instante que había metido, un poco, la pata.

—¿De qué hablas? Existe la fertilización in vitro y esas cosas —explicó— ¡No todo es sexo, Marie! —bromeó, haciendo reír a Rogue.

—Pero Tabitha, lo dañaría. Estaría dentro de mí 9 meses.

—¿Eso está comprobado? —inquirí yo.

—Bueno… —Dudó, Rogue—. No, pero… me estaría tocando… ¿o no? —preguntó al fin.

—Deberías hablar de eso con el Dr. Mc Coy —le aconsejó Tabitha. Rogue asintió sonriendo. Le habíamos levantado el ánimo.

—De hecho… —hablé yo—. Podríamos comprobarlo ahora.

—¿Cómo? —preguntó Rogue, incrédula.

—Toca la lengua de Iceman con tu lengua.

—¡¿Qué?! —cuestionaron todos al mismo tiempo.

—Bueno… —me traté de explicar—. La lengua no está hecha de la misma piel que la de afuera ¿no? Es una parte del interior. O sea, que si tocas a Iceman así y no sucede nada, es porque tus poderes no incluyen la piel de tu interior. Podrías llevar a un bebé dentro —concluí.

—Suena tan estúpido —replicó Rogue.

—A mí me parece muy lógico —me defendió Boom boom.

—¡Vamos! ¡Hazlo! —le ordené.

—¡No lo haré! —se negó.

—¡Iceman, bésala o lo hago yo! —lo amenacé riendo.

—No tengo problemas —le dijo a Rogue, dedicándole una sonrisa tranquilizadora.

—¡Bobby! —lo regañó, sin poder ocultar una risita.

—¡Háganlo! —los arengó Tabitha.

Rogue rió exhausta, sabía que no la dejaríamos en paz hasta que nos hiciera caso (especialmente Tabitha). Finalmente sacó la lengua.

Bobby se acercó con la lengua afuera, para tocar la de ella. Cuando lo hizo, se quedaron así unos segundos.

Nada ocurrió.

—¡Siiiiiii! —vitoreaba Tabitha.

—¡Lo sabía! —grité, golpeando el volante con un puño.

—¡Bien! ¡Podrán tener bebés en probeta! —Se rió.

Rogue y Bobby no dijeron nada, solo sonrieron tranquilos, tomándose de la mano. Estaban felices con el descubrimiento, a pesar de lo dudoso de la teoría.

Luego de estar unos minutos en silencio, Tabitha se aburrió y nos propuso un juego que, personalmente, estaba bastante seguro de que era una forma modificada de Verdad o reto, pero discutir con ella no era algo posible.

Básicamente: uno hacía una pregunta y todos debían contestarla, terminando con el que la había formulado en primer lugar. Luego le tocaba a otro.

Llevábamos un rato en eso y gracias a él ya sabíamos que los padres de Bobby no sabían que era un mutante; que los de Rogue la habían aceptado, pero ella decidió marcharse a pesar de todo; que los de Tabitha la rechazaron, al igual que a mí. Luego aprendimos que Bobby dio su primer beso a los 13 con una niña de su escuela, cuando jugaban a la botella; que Rogue casi mata al podre tipo que se atrevió a besarla, dejándolo una semana en coma; Tabitha, por su lado, besó a un idiota que vivía en la calle al igual que ella y yo a una niña que jugaba conmigo en el parque, quien luego me golpeó.


Boom boom POV

Llegó mi turno, nuevamente.

—Díganme: ¿Cuándo fue la última vez que vieron a sus padres? —pregunté— ¿Bobby?

—En las últimas vacaciones de invierno. —Se encogió de hombros al responder— ¿Rogue?

—A los adoptivos, cuando descubrí mis poderes, a los 16 años… Algunas semanas después huí de casa. Pero a los biológicos jamás los conocí.

—¿Qué sucedió con ellos? —le preguntó John.

—No lo sé, realmente —contestó, sin darle mucha importancia— ¿Y tú, John?

—Cuando murieron, a los 12 —contestó.

—¿Qué les sucedió? —Al parecer Rogue sentía que podía preguntarle ahora.

—Murieron en un incendio —respondió algo cortante— ¿Tabitha?

—Cuando descubrí mis poderes. Mis padres odiaban a los mutantes, así que me fui de casa. —Sentí que los demás se incomodaron un poco. Así que corté el silencio —Bobby te toca, debes preguntar.

—Bien… —Pensó un poco— ¿Qué quieren ser cuando crezcan? —preguntó—. Es decir, cuando terminen la escuela —aclaró— ¿Tabitha?

—Viajaré por el país de mochilera —contesté, sacando la mano por la ventanilla. Realmente deseaba deambular, casi como lo estábamos haciendo ahora, con mi chico a mi lado. No quería estar sola, no de nuevo. Y sabía que él no me dejaría, porque lo había prometido. John no rompía sus promesas:"Tu y yo contra el mundo". Era lo que siempre me decía— ¿Marie?

—Yo también planeaba viajar. Por lo menos, ese era el plan antes de la primera manifestación de mis poderes. De hecho podríamos hacerlo juntas ¿No crees?

—Claro. Invitaremos a Kitty y Jubilee también. John irá aunque no quiera —comenté como si nada, haciendo que John sonriera de costado.

—Genial. Y después supongo que enseñaré en la escuela. No lo he decidido realmente ¿John?

—Escritor… o periodista. —Se encogió de hombros. —¿Bobby?

—Aguarda… —lo detuvo Iceman— ¿Hablas en serio? —le preguntó incrédulo, con una risita.

—¿Te parece que tengo cara de payaso? —le cuestionó molesto.

—Oh, no, lo siento —se disculpó, retrocediendo—. Sólo, me sorprendí, no sabía que escribías.

—Tengo un promedio de 10 en Literatura, sabiondo —le comentó, sobrado—. Incluso, Storm suele darme trabajos extra, solo por diversión. Los califica y me da algunas críticas… Ahora te toca responder.

John era realmente muy inteligente. Aunque era verdad que no muchos lo sabían.

—Quiero estudiar contaduría y seguir enseñando en la escuela. Nada especial —respondió sin más—. Rogue, te toca preguntar.

—Bien: Cuenten la historia de cómo descubrieron sus poderes y cómo conocieron al Profesor Xavier, luego.

—Oye, eso es injusto, tú ya contaste eso —protesté.

—No, no es cierto. Yo conté la historia de mi primer beso —argumentó.

Genial, estábamos descubriendo porqué se llamó a si misma Rogue (N/A: Pícara, en español).

—Tiene razón —la defendió Bobby, con una risita cómplice.

—Tabitha, tu empieza —Marie me pidió.

—Ok —acepté, comenzando con mi historia—. Descubrí mis poderes a los 13 años. Estaban molestándome unos niños en el parque y me asusté, entonces disparé una bomba. Pero no lastimé a nadie, no se asusten —me apresuré a aclarar—. Luego corrí a casa, estaba totalmente aterrada. —Reí un poco—. No le dije a nadie lo que pasó, sólo me encerré en mi habitación.

—¿Y tus padres? —me preguntó Bobby.

—No me llevaba bien con ellos, no me prestaban mucha atención. Inclusive… —Me detuvo un segundo, tratando de tomar fuerzas—Mi padre me golpeaba —susurré.

Vi cómo John contrajo el rostro, tratando de contener la ira. Él apretaba con fuerza el volante, haciendo que sus nudillos se pusieran blancos. Ya conocía la historia.

—En fin… —continué— Unos días después, hice explotar una bomba frente a mi padre, cuando me estaba gritando. Él se enfadó aún más, diciendo que era un bicho raro. —Suspiré—. Luego me harté de estar ahí, así que me marché de casa y viví en la calle un tiempo. Hice amigos y todo, aunque… —Dudé un poco antes de seguir. Trataba de buscar las palabras correctas—. No eran exactamente buenas personas. —Me quedé en silencio unos segundos, hasta que decidí que no era momento para comentarles sobre mis "amigos"—. Hasta que un día llegó el Profesor Xavier con Scott y Storm, diciendo que tenía un don y que podía ayudarme. Y ya saben el discurso de siempre —les dije, riendo.

—¿A todos nos da el mismo maldito discurso? —preguntó John, entre risas.

—Al parecer —acepté, encogiéndome de hombros. Los demás reían. Se había relajado el ambiente— ¿Bobby?

—Bueno… Mi historia no es tan genial, pero en fin: descubrí mis poderes cuando estaba caminando con mi novia en Port Washington, Long Island…

—¡¿Qué?! —chilló Marie— ¿Novia?

¡Diablos! ¡Iceman estaba en problemas! Y como John y yo somos grandes amigos no pudimos hacer otra cosa que no sea… reírnos disimuladamente.

—Sí ¿Por qué? —preguntó Iceman. Al parecer no comprendía que estaba en problemas.

—¿Cuál era su maldito nombre?— inquirió Marie.

¡Diablos! Los celos la hacían olvidar su rol de dama sureña.

—Judy Harmon —contestó sin prestar mucha atención, antes de continuar con su historia—. En fin… —prosiguió. Ese tipo era muy inocente o idiota ¿Acaso no notaba la expresión furiosa de su novia?—. Estábamos en una cita, cuando un matón de mi pueblo trató de golpearme, entonces… lo congelé en un bloque de hielo.

John y yo explotamos en una carcajada.

—¡Oigan no es gracioso! —nos reprochó, Bobby.

—Oh vamos, es un poco gracioso —traté de defendernos sin dejar de reírnos.

—No, no lo es. Luego de eso, se comenzó a correr la voz sobre lo que hice y comenzaron a hostigarme. —Su semblante se ensombreció al recordar eso. Así que le di un golpe a John en el brazo para que parara de reír. Este obedeció, aunque no creo que haya comprendido porqué. A fin de cuentas, mantenía la vista puesta en la carretera—. Por suerte estaba planeado mudarnos a Boston, por lo que mis padres me salvaron de un linchamiento sin siquiera saberlo. Poco tiempo después, el Profesor y Storm fueron a buscarme a mi hogar. Y me marché, haciéndoles creer a mis padres que iba a una escuela "normal" para superdotados.

—¿Y qué pasó con Judy? —Ahí estaba Marie, de nuevo, con sus celos.

—Me dio la espalda. Al igual que todos…Oye ¿Acaso estás celosa?

¡Al fin comprendió!

—Claro que no. —Marie se encogió de hombros, desviando su mirada hacia la ventana.

—¡Rogue, tu besaste a Cody!

¡¿Le reprochó sobre el chico comatoso?! Este chico era un idiota, estaba decidido.

—¡Bobby! Cody quedó en coma una semana por tocarme.

—¿Cuál es la diferencia? Salías con él, lo besaste. También puedo ponerme celoso. Es la misma situación que con Judy: salíamos, la besé y ahora te amo a ti. —Concluyó con una enorme sonrisa.

Debía darle puntos al muchacho, era bueno.

Marie se ablandó, le devolvió la mirada con una sonrisa de enamorada, muy propia de la dama sureña que era.

—¡Diablos, Drake! ¡Bésala! —gritó John, luego de unos segundos.

Lo golpeé en el brazo. Era un idiota arruina momentos.

—¿Tengo que volver a repetir que dejé en coma al último chico que besé? —preguntó Marie, con un tono exasperado.

—¡Al diablo, solo es un segundo! —repuso John—. Drake, si eres hombre y la amas, te va a importar una mierda un poco de dolor —argumentó Pyro. Cuando tenía razón, tenía razón— ¡Hazlo!

Bobby asintió lentamente, con una leve sonrisa. Era como si estuviera procesando lo que oía.

Luego, en un solo movimiento, tomó a Marie del brazo para acercarla a él, dándole un corto, pero apasionado beso en los labios. Cuando se alejó, dio dos bocanadas de aire, recuperándose.

—¡Ese es mi maldito amigo! —exclamó John, golpeando el volante.

—¡Son lo más tierno del maldito mundo! —grité con una voz, un tanto, temblorosa. Me habían emocionado. Lo admito.

—Bien… Ahora es tu turno, John —Bobby habló, sin soltar la mano de Marie. Trataba de dejar de ser el centro de la atención— ¿Cuál es tu historia?

—Oh, no quieren escucharla —se negó a hacerlo.

—Vamos John, todos estamos jugando, debes hacerlo —lo animó Marie.

—Arruinaré el juego —argumentó en su defensa.

—A nadie le importa. Debes responder. Es tu turno —le refutó Bobby.

—Diablos… —blasfemó por lo bajo—. Muy bien… —comenzó—. Mis poderes se manifestaron cuando tenía 12 años. Maté a mis padres.

—John, eso no es gracioso. —Marie lo regañó.

—No estoy jugando... Hice explotar la caldera en casa de mis padres. Eso fue en Sydney, Australia. La casa se incendió y mis padres murieron carbonizados.

Comprendía por qué Marie había creído que mi novio bromeaba: John parecía no sentir nada por lo que estaba contando, parecía no experimentar ningún dolor.

—Me quedé acurrucado en una esquina —continuó—, esperando a que alguien me ayudara o que las llamas me alcanzaran, pero nunca lo hicieron, no me tocaron... Los bomberos me rescataron, finalmente...Nadie entendía cómo pude salvarme, ni yo tampoco. —Negó con un movimiento de cabeza—. Me enviaron a vivir con mi abuela, en Westchester, Nueva York. Hasta que entendí que yo era el que hacía crecer las llamas de la cocina y las velas que mi abuela prendía junto a las estatuillas de Santos. Cuando se lo dije a ella me rechazó y me abandonó en un orfanato —dijo, al fin, con algo se sentimiento en su voz. Ira, quizás, o dolor, no lo sé con precisión—. Ahí comencé a meterme en problemas, incendiando cosas, robando y haciendo desastres por doquier. Pasé un año así, hasta que un viejo colega del Profesor me vio jugando con fuego y lo llamó. Entonces, la única solución que tenía era obtener mi custodia. Ya que mi abuela se negó a tener algo que ver con el pequeño mutante. —Se refirió así mismo con desdén—. Y así lo hizo, terminando conmigo en la mansión.

El auto se quedó en silencio. Yo conocía la historia, pero mis amigos no.

—Les dije que arruinaría el juego —sentenció con una media sonrisa—. Tabitha, pon el disco que compré. Odio los silencios incómodos.

—John. Somos mutantes. —Marie habló, mientras yo buscaba el CD y lo reproducía—. Todos tenemos historias de rechazo y dolor. Ahora sabes que no estás solo. Y te entendemos… un poco, por lo menos.

—Gracias, Rogue —susurró John, aún incómodo por mostrar tantos sentimientos. No éramos buenos en esto. Ni él ni yo. Por eso dejé que la música inundara el auto por un rato. Mientras seguíamos el viaje... a no sé dónde. John seguía negándose a decirnos a dónde nos dirigíamos. Yo no me creía esa estupidez de que solo paseábamos. Pero no me parecía el momento de preguntar. Luego podía hacerlo.


Nota: Algo de drama nunca viene mal ¿Críticas? ¿Algo? ¿Alguien? Grcias de cualquier forma.

Los lugares de nacimiento de los chicos son de los comics. Al igual que las historias de manifestación de los poderes de Bobby y Rogue (aunque le di mis propios detalles). Lo de Boston (en el caso de Bobby) es por la segunda película; debía darle alguna explicación al cambio de ciudad.

Además, lo de sus sueños de qué harán cuando crecieran, en el caso de John y Bobby también sale de los cómics. Ellos en realidad siguen esos caminos.

Saludos. Be free, be happy.