Pyro POV

Estábamos paseando por las calles de una ciudad, a la que habíamos ingresado hacía unos minutos.

—John ¿Cuándo me dejarás conducir? —preguntó Bobby.

—No pienso dejarte conducir —le respondí sin darle mucha importancia.

—¡Oh, vamos! Ya debes estar cansado. Déjame conducir a mí unos kilómetros.

—Drake, yo robé el auto. Yo conduzco. Punto —le expliqué.

—Johnny, no seas aguafiestas —me instó Tabitha—. Deja conducir al niño —habló como si Bobby fuera nuestro hijo, pero a Iceman no pareció molestarle.

—Ni siquiera sabe a dónde nos dirigimos —protesté yo.

—¿Y tú sí? ¿No se supone que solo paseábamos? —cuestionó Bobby, adelantándose para sacar la cabeza entre los asientos de adelante. Lo miré de reojo y pude notar su seño fruncido. Había metido la pata, aún no estaba listo para decirles a dónde íbamos.

—Sólo estoy tratando de que me dejes en paz —le mentí—. Ahora siéntate y ponte el cinturón. No tengo ganas de que mueras y me regañen por eso también. —Le di un codazo en el pecho para que retrocediera, cuando me detuve en un semáforo rojo.

Boom boom POV

Cuando John se detuvo en un semáforo en rojo, un tipo gordo; digno de haber salido del bar del que huimos un rato antes; en un Mustang rojo, comenzó a acelerar el motor, retando a John a una carrera.

—¡Vamos, niño bonito! ¡¿O acaso eres un cobarde?! —le gritaba en tono burlón.

John sonreía de costado, con su usual actitud sobradora. No iba a caer en la provocación del otro idiota. Porque, a pesar de ser el chico malo que busca problemas, era lo suficientemente inteligente como para saber que una carrera en medio de un suburbio era algo peligroso para los demás. Y como había dicho: no quería que lo regañaran por nuestras muertes, también.

—¡Vamos, maricón! —seguía gritando, mientras hacía rugir el motor— ¡A la puta de tu novia le gustaría una carrera!

¡¿Qué diablos?! ¡¿Me acaba de llamar "puta"?! ¡¿Ese repugnante imbécil me acaba de llamar "puta"?! ¡A Boom boom, nadie la llama puta y vive para contarlo!

Extendí mi mano izquierda con la palma hacia arriba, en paralelo al piso, lista para hacer volar al otro auto, cuando mi Johnny atrapó mi mano, entrelazando sus dedos con los míos. Me dedicó una mirada, con una sonrisa torcida. Me estaba indicando que él se encargaría.

Vi cómo abrió su mechero, con la mano izquierda, dejando colgar su brazo por la ventanilla. No sabía qué haría, pero estaba segura de que sería genial. Pyro no me decepcionaba nunca. Y esa expresión maliciosa en el rostro de mi novio, era propia de Pyro, no de John.

—¡Vamos, niño bonito! —el tipo gordo seguía gritando e insultando, cuando la luz cambió a verde y trató de acelerar… pero su auto no avanzó. Su cara fue impagable.

John, giró el rostro a verlo. Podía imaginar esa expresión de superioridad que irritaba a cualquiera, en su rostro, con ese eterno puchero, que yo tanto amaba.

—¡Adiós, amigo! —exclamó, cuando avanzó tranquilamente por la calle.

—¿Qué fue eso? —pregunté, sin llegar a entender.

Bobby y Marie giraron en sus asientos para ver al otro auto, que seguía sin moverse.

—¿Derretiste sus llantas? —Bobby le preguntó a John, tratando de ocultar su risa.

—La sutileza puede ser un arma encantadora en la batalla —explicó, arrogante, sin dejar el juego con su mechero.

Me puse de pie, girando para extender ambos brazos hacia arriba, enseñándole los dedos del medio al tipo, que aún podía ver a la distancia. John conducía de lo más lento, como provocando al pobre imbécil.

—¿Acaso lo viste en "Los 4 fantásticos"? —le preguntó Marie.

—Gran película —aceptó mi novio. Todos reíamos, tratando de recordar la escena de la que hablaban.

—Oye... ¿La "Antorcha humana" no se llamaba John, también?

—Creo que sí… —balbuceé entre risas—. "Johnny, para las chicas" —cité al personaje. No sabía si estaba inventando la frase, pero me resultaba familiar.

—Rayos… —blasfemó… ¿Bobby? Giré para verlo, cuando escuché su carcajada. Tenía esa expresión de haber descubierto algo graciosísimo—. John… ¡Eres un maldito plagio de la "Antorcha humana"! —exclamó, antes de explotar en una carcajada. Marie y yo nos unimos, aunque mi Johnny se sonrojó, molesto.

—¡Vete al diablo "Cubito de hielo"! —lo insultó.

—¡Oh, vamos, Dyce! —Bobby lo llamó así, como solo él lo hacía. Nunca oí que alguien más lo hiciera—. Sabes que fue gracioso —trató de convencerlo, cuando se adelantó, metiéndose entre mi asiento y el de mi novio.

—¡Púdrete! —volvió a insultarlo, tratando de mantener el mal gesto, pero pude ver ese brillo de humor en sus ojos grises.

—¡Vamos, admítelo! —le rogaba, con un tono juguetón, extendiendo un puño recubierto de hielo, para que John lo chocara con él.

—¡No lo haré, lárgate! —se negó, dejando escapar una risita. Estaba cayendo.

—¡Vamos! ¡Por los viejos tiempos! —seguía insistiendo. Era extraño ver a Bobby actuar como un niño. Siempre era un chico maduro, que sabía comportarse como el joven adulto que era.

—No… no… —John trataba de negarse, pero la risa se escapaba por su garganta, interrumpiendo su protesta.

—Vamos, Dyce. Yo sé que quieres hacerlo —no se detuvo, sabía que estaba por ganar.

—Oh, rayos… —murmuró, sin dejar de reír. Hasta que encendió su mechero, cubriendo su puño de fuego, para chocarlo con Bobby, haciendo elevar una nube de vapor en el aire.

—Genial… ahora ¿me dejarás conducir?

—Tal vez después.

Bobby se sentó en su lugar, con una mueca de disgusto. De cualquier forma, fue un buen intento, debo admitirlo.


Nota: Pyro tiene mal gusto por las pelis XD

Bueno, sé que Pyro y la Antorcha Humana no tienen el mismo nombre. Pyro es St. John (de verdad. "John" no es abreviado) y la Antorcha Humana se llama Johnatan. Pero en una conversación de amigos, en medio de esta pequeña confusión surgió el chiste de que Pyro era una mala copia de Johnny Storm.

Si hay alguien con ganas de opinar, tienen la cajita de comentarios aquí abajo. Be free, be happy.