ANTES QUE NADA,
PRIMERO, QUERIDO 'GUEST', ESTO ES FANFICTION, QUÉ ENTIENDES POR ESTO? EN MI CASO, SOY AUTORA DE ESTA HISTORIA EN LA QUE ME IMAGINO A QUINN Y SANTANA JUNTAS, SOY PARTIDARIA DE ESTA PAREJA Y ME SIENTO LIBRE (PORQUE MI MENTE ESTÁ LIBRE DE HACERLO) DE PENSAR EN ELLO. DISCRIMINA TODO LO QUE QUIERAS, ME DA LÁSTIMA TU MENTALIDAD... NO CONSEGUIRÁS NADA ASÍ. Y SI NO TE GUSTA, RECUERDA QUE NADIE TE APUNTÓ CON UN ARMA PARA LEER ESTA CLASE DE HISTORIA ;)
AHORA SÍ, GRACIAS A LOS DEMÁS REVIEWS QUE SIEMPRE ANIMAN A SEGUIR ESCRIBIENDO :) NO TENGAN MIEDO EN OPINAR O ACONSEJARME COSAS.. SON MÁS QUE BIENVENIDAS! TODO ES BIENVENIDO MENOS DISCRIMINACIONES, CADA PERSONA ES LIBRE Y TIENE DERECHO DE HACER LO QUE QUIERE SIN PERJUDICAR AL OTRO.
bandida: Gracias! Aquí tienes otro capítulo, espero que te guste :)
Guest: Espero haber cumplido con la promesa de actualizar más frecuente jajaj gracias por comentar!
Guest: Aww, I'm so glad to read that! Hope you'll enjoy this chapter :)
hina2310: Me alegra saber que te gusta! Aquí tienes la continuación :) gracias por comentar!
fulana: A qué te refieres en que escribo algo diferente? Creo que simplemente con los años voy cambiando o 'madurando' (espero jajaja), no recuerdo haber mencionado algo sobre mi madre... pero está bien :) Gracias por escribir y me alegra saber que le gusta cómo escribo aunque haya cambiado ;)
sidspa: Me alegra saber que te encanta :) Espero que te guste también este capítulo ! gracias por comentar!
You lift my heart up
when the rest of me is down
You, you enchant me even
when you're not around
If there are boundaries,
I will try to knock them down
I'm latching on, babe,
now I know what I have found
"Quinn! Me voy! Te dejo la llave sobre la mesa!", Natalie le informaba a la Quinn que se iba a trabajar, mientras ésta se estaba despertando para empezar a estudiar. Millones de veces escuchó a su compañera diciéndole por qué no aprovechaba a dormir y trasnochar ya que ella podía, pero Fabray era una persona muy responsable y pensaba como adulto (aunque muchas veces era peor que un niño). Quinn, gritó uno 'Ok' como podía mientras comenzaba a lavarse los dientes. Siempre hacía esa rutina, se levantaba, se lavaba los dientes y luego se bañaba o preparaba lo que iba a hacer mientras desayunaba lo que su compañera le había dejado.
"Oh, casi te llevo por delante", la pelirroja se disculpó una vez que había abierto la puerta para irse. La persona que se encontraba frente a su puerta era Santana, que venía junto con una valija mediana. Aparentaba tener ganas de quedarse allí por unos días. "Buscabas a alguien?", la chica quiso ser cortés.
"Diría que a ti si no tuviera nada planeado, pero busco a la princesa que tienes de compañera", la morena sonreía coquetamente mientras se apoyaba en el marco de la puerta y observaba detenidamente a la colorada que tenía en frente.
"Debe estar en el baño, oh… y cuando quieras podemos organizar alguna salida juntas", Natalie dio la idea sonrientemente, sin saber que la latina que acababa de conocer era la pesadilla para Quinn, pero a ella le había caído bastante bien. La respuesta que obtuvo fue un guiño de Santana, dejándola entrar al departamento.
Santana sonrió ampliamente una vez que se encontraba en el lugar que había planeado y sabía muy bien que Quinn debía estar en el baño cepillándose los dientes. La rubia era fanática de la limpieza y tenía una obsesión con su perfecta dentadura.
"Te aviso que no pienso esperarte dos horas para que me hagas el desayuno", habló justamente para sorprender a su compañera que casi se tragó su cepillo del susto, y se asombró el doble al ver que Santana estaba apoyada en la puerta mirándola.
"Dios! Santana? Casi me matas! Qué haces aquí?", la rubia no sabía qué decir primero y los nervios se apoderaron de ella al notar cómo la latina observaba detenidamente su cuerpo. Era entendible, Quinn sólo tenía un camisón que justo era demasiado corto para este tipo de ocasiones y la forma en que Santana la miraba… la intimidaba.
"Te noto tensa. Te he visto con mucha menos ropa que eso Quinnie, recuerdas?", no era necesario para Quinn que le recordara eso, pero la latina siempre iba a aprovechar para sacar ese tema, no por mala ni porque su ego estaba más alto de lo común por haberse acostado con ella (aunque en cierto sentido sí lo tenía), pero su intención era conseguir que la rubia se relajara con lo que había sucedido, que lo aceptara y que las cosas entre ellas no fueran perturbadoras como lo estaban ahora.
"Lo sé muy bien, pero tengo que informarte que para tu desgracia sólo será la primera y única vez… así que hazme el favor de dejarme tranquila y SOLA en el baño. Gracias", Quinn había vuelto en sí y le dio a entender a la morena de que ya había tenido suficiente con esa noche (aunque la verdad era que en sus sueños continuaban los rounds). Cuando iba a cerrarle la puerta a Santana para que la dejara tranquila en el baño, ésta se resistió.
"Y el desayuno? El mundo debería saber que detrás de la famosa respetuosa y educada Fabgay, lo que en verdad eres es una desconsiderada y mala recepcionista", Santana se quejó, sabía que no iba a contar con una Quinn abriendo sus brazos y millones de sonrisas y alegrías al verla… pero tampoco esta reacción. Aunque… si la rubia iba a actuar de esta forma, la morena sabía perfectamente cómo fastidiarla.
"Yo no cocino ni para mí, menos a otra persona… además, tienes tus propias manos. 'Mi casa, su casa'… sé libre de hacer el desayuno que quieras", Quinn respondió sonrientemente e inmediatamente cerró la puerta, dejando a una Santana algo malhumorada.
…
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Cuando Quinn se dignó a salir del baño, Santana estaba acostada en el sofá haciendo zapping. Ésta se había tomado el trabajo de dejarle preparado el desayuno exclusivo para Quinn, y esto suavizó un poco el corazón de la estudiante de Yale. Sin decir nada, se sentó a desayunar y mientras lo hacía, vio una valija que asumió directamente que era de Santana.
"Por cuánto tiempo vas a usurpar mi departamento?", la rubia le preguntó mientras tomaba su café.
"Vine a alegrar tu vida y ya quieres que me vaya?", Santana le respondió sin romper su concentración del televisor.
"Pff, que me hayas hecho el desayuno no quiere decir que alegraras mi vida, era lo mínimo que podrías haber hecho por haber venido sin avisar", Quinn le retrucó.
"Podría alegrártelo de otra forma si quieres", Santana giró su cabeza para mirar a su amiga, moviendo sus cejas ante la propuesta que le había hecho y Quinn enseguida revoleó los ojos.
"Ya te lo he dicho, fue una sola vez para mí… y recuerdo haberte escuchado decir que no ibas a venir con un camión de mudanzas", Quinn hizo ademán hacia la valija que todavía permanecía intocable pegada a la pared, en donde la había dejado la latina. Ante lo que ésta dijo, Santana suspiró y se sentó en el sofá para mirar seriamente a la rubia.
"Y no pretendo hacerlo, esa valija significa que quiero visitar a mi única mejor amiga que me queda y quedarme un par de días, los cuales planeo salir cada noche y que me lleves a conocer 'tu paraíso' en el que vives", la morena fue honesta y Quinn no respondió nada. Santana sabía muy bien qué era lo que estaba pensando la rubia, así que se dirigió hacia la otra silla que estaba enfrente de ella para hablar seriamente y darle fin a la situación. "Sólo quería chequear que no voy a perder tu amistad por lo que pasó esa noche, Q. No podría soportar saber que volví a tropezar con la misma piedra".
Y ahí surgió el primer problema.
Quinn interpretó de otra forma a lo que la morena había querido decir.
Cada una tenía su forma de pensar y ver las cosas, por lo que nunca se entendieron ni tampoco lo iban a hacer en un futuro.
Santana había querido decirle indirectamente que Quinn significaba demasiado para ella como para perderla. Quinn, interpretó que ella iba a ser su segundo error.
…
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"Esto es lo que haces todo el día, todos los días?", la morena rompió el silencio al ver que Quinn estaba llenando la mesa con todos sus libros.
"Sí, y no me molesta en lo absoluto mientras la meta sea un diez", la rubia contestó simplemente mientras abría uno de sus libros.
"Ugh, realmente eres triste Fabray", la morena opinó y la rubia se molestó ante su respuesta.
"Por lo menos sigo en la universidad", el instinto agresivo respondió antes de que su mente procesara su pensamiento. Y como siempre… uno suele arrepentirse cuando habla sin pensar previamente. "Santana–"
"Vete a la mierda, nose a qué vine… dije que quería cuidar nuestra amistad, pero para tener una amistad así, prefiero perderla", Santana confesó y estaba yendo por su valija, cuando sintió que una mano la había tomado de su brazo para detenerla.
"Lo siento", Quinn se disculpó mirándola fijamente. La rubia decidió ceder un poco su orgullo. Le importaba demasiado Santana, y ella tenía que asumir que la morena era la única amiga que tenía y no quería perderla. Más allá de que su relación era muchas veces explosiva y hasta cansadora, se había acostumbrado a esa interacción y sabía muy bien que si necesitaba algo, Santana era la única y primera persona en aparecer a su lado. Quinn tenía la costumbre o hasta se podría decir… ocasionaba el efecto de ahuyentar a las personas. "Quiero que te quedes", Quinn demandó y trató de mostrarle su sinceridad a Santana con su mirada.
"Sólo porque es la primera vez que escucho que te disculpes ante alguien", la morena sonrió con triunfo y volvió a sentarse en el sofá. Quinn sacudía su cabeza sonriendo y revoleando los ojos.
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"Al fin, hogar dulce hogar", ambas escucharon a Natalie entrar al departamento. "Hay algo para comer?", la pelirroja preguntó sonrientemente, esperando una respuesta afirmativa.
"Santana va a cocinar dentro de un rato", Quinn le respondió sin quitar sus ojos de su libro, provocando que la morena se sentara rápidamente en el sofá para mirarla seriamente.
"Qué? Por qué yo? No vine para ser tu pequeña sirvienta, Fabgay", la latina le respondió bastante enojada.
"Qué esperas? Eres la única que sabe cocinar aquí", la excapitana continuaba leyendo indiferentemente.
"Sabes cocinar? Genial! Puedes quedarte cuando quieras, mientras nos alimentes", Natalie dijo alegremente y se dirigió hacia Santana, "Por cierto, soy Natalie", la colorada estiró su mano para presentarse y Santana sonrió coquetamente aceptando su saludo.
"Santana López", se introdujo la morena, "Espero que al menos tú sepas cómo tratar a un huésped", dijo refiriéndose al poco interés que le prestaba Quinn, la cual elevó su mirada al oír su nombre.
"Oh, ya veo… no esperes demasiado de Quinn, menos ahora que en estos días hay exámenes", comentó la pelirroja y Santana revoleó los ojos al saber que justo en los peores días ella decidió aparecer en New Haven. "Pero, tengo que informarte Quinn, que los chicos del curso organizan una fiesta esta noche… y aunque sea ahora que está tu amiga, debes salir", Natalie le dijo y Quinn levantó su ceja.
"Nose si te acuerdas que el lunes tenemos un examen de derecho penal", Quinn intentó recordarle que no era cualquier examen, sino que era de una materia muy difícil y crucial para todo el año.
"Vamos, Quinn… estoy segura que la última vez que saliste fue la noche del casamiento", Santana decidió meterse y Natalie le asintió la cabeza dándole razón a lo que ella decía. "No puedes estudiar las veinticuatro horas del día, por más brillante que sea tu cerebro… además he venido aquí no para sentarme y mirar tu trasero aplastado en la silla, así que podríamos salir hoy y si estás cansada, tú puedes volverte… yo puedo quedarme con Natalie", Santana ofreció su idea y miró a la pelirroja para ver si recibía alguna queja, pero ésta sonrió ampliamente y le guiñó el ojo.
"Un rato", Quinn aceptó y sus dos compañeras aplaudieron de emoción.
"Perfecto, ya me voy a ir preparando para salir entonces", dijo la morena mientras buscaba su ropa rápidamente y luego se dirigió al baño.
"Ok, primero… nunca me avisaste que habías invitado a una amiga a pasar el fin de semana, si hubiera sabido eso habría acomodado un poco mis cosas. Segundo, por qué nunca me hablaste de ella? Ella fue con la que–"
"Ella es mi mejor amiga, nada más y no. No fue ella. Respondiendo tu pregunta anterior, ella vino de sorpresa, cómo piensas que te avise antes?", Quinn le respondió brevemente y le mintió. Sintió que era algo muy personal y que no tenía la obligación de contarle cada detalle de su vida a su compañera de cuarto, aunque la apreciaba demasiado y le parecía muy buena chica. Además, ella sostenía que cuando uno comienza a hablar mucho de sí mismo, da lugar a que los demás hablen sin saber y rumores comiencen a correr sin piedad.
"Todo bien, igual… una lástima que no fue con ella, tienes que admitir que tu mejor amiga es muy sexy", Natalie le confesó y Quinn se tensó.
"Acaso no eras hétero?", Quinn le preguntó con ironía al escuchar cómo la pelirroja se sentía atraída por su amante de una noche.
"Oh, vamos! Dime que nunca envidiaste su cuerpo o esos labios carnosos que tiene", la colorada insistió y Quinn no respondió nada, ya había mentido una vez… no iba a hacerlo otra vez más. "Me gustan preferentemente los hombres, recuerda que estuve con una chica una vez… no hace falta una etiqueta, Quinn…"
"Lo que sea, necesito terminar de leer este libro. Avísame cuando termines de usar el baño", Quinn le pidió a su compañera mientras tomaba el libro para retomar su lectura.
Una vez que su amiga desapareció de su vista, Quinn suspiró profundamente.
Si antes tenía estrés, ahora más que nunca. Tenía terror de lo que podía pasar en estos días con Santana, aunque ella tenía grabado en su mente que no iba a permitir ser catalogada como 'otro error'.
…
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"Ok, debo admitir que esperaba mucho menos de New Haven. No es New York, pero esto está muy bueno. Sigo sin entender por qué no vives un poco, Lucy Q", dijo Santana, una vez que habían entrado a una increíble mansión donde habían organizado una fiesta.
"He cometido suficientes boludeces para toda mi vida gracias al alcohol", la rubia contestó con desinterés ante lo que veía.
"Beth no fue un error, Q, tienes que grabártelo… que haya sido en un mal momento y con el estúpido de Puck es una cosa", Santana trató de aconsejarle y de hacerle ver que no todo fue su culpa, pero lamentablemente no fue para bien. Quinn congeló su mirada en su amiga mostrando sus ojos con espanto, y Natalie las miraba confusas. No entendía nada.
Mierda.
"Quién es Beth?", la chica preguntó y Santana quería que la tierra la tragara por meter la pata. No entendía por qué Quinn no le había contado a Natalie sobre su vida, parecía una chica en quien uno podía confiar tranquilamente sin tener miedo a ser jodido.
"Quinn– lo siento tanto –yo–"
"Quedé embarazada cuando era adolescente y la di en adopción. Fin de la conversación", la rubia dijo y enseguida se dirigió hacia una habitación en donde había alcohol.
"Mierda", Santana se sentía peor que nunca al ver que había descubierto una herida que todavía su amiga no había podido sanar. "Te conviene no contarle a nadie sobre esto, porque no sólo contarás con el rastreo de Quinn tras de ti, sino que yo también estaré buscándote con un bazuca en mi hombro", le advirtió la morena a Natalie, quien estaba con la boca abierta, tratando de procesar y corregir la imagen que tenía de Quinn en su cabeza. Definitivamente ella no sabía nada de las cosas que la rubia había vivido. Y Santana ya entendía por qué su mejor amiga amaba vivir aquí.
Quinn había comenzado de nuevo. Ocultó su pasado y dejó todo atrás para vivir la vida que ella debió haber seguido según sus padres. Y esto a Santana no le gustaba en lo más mínimo. Quinn era una mujer corajuda, más que fuerte y valiente. Ella tenía que sentirse orgullosa de sí misma por todas las cosas que vivió y logró superar. Pero la morena sabía que su amiga estaba avergonzada de lo que ella era… y Santana no sabía cómo ayudarla.
Las dos eran infelices y no sabían para dónde iban sus vidas.
Desde que Santana rompió con Brittany, estuvo perdida, sin saber qué era lo que quería, qué debía hacer, cómo seguir… todo lo que hacía era por y para Brittany. Su vida giraba alrededor de la chica holandesa.
Quinn, siempre estuvo perdida, y se sentía avergonzada por su embarazo a temprana edad, por su accidente que demostró cuán vulnerable era ante todos… nada de lo que había hecho era lo que ella había planeado hacer para lograr ser la chica perfecta que tanto le habían inculcado sus padres. Estaba decepcionada consigo misma.
Y ambas tenían algo en común.
Las dos estaban solas.
"Ni pensaba en hacerlo", Natalie respondió y Santana asintió con su cabeza como diciendo 'más te vale'. "Ahora entiendo de dónde viene su madurez, aunque haya sido madre siendo tan chica… es un cambio enorme para la mente", la pelirroja dijo y Santana estaba plenamente de acuerdo… y eso que la chica no sabía todo lo que la rubia había vivido.
Así que, la noche tranquila que había pensado Quinn para ella… se convirtió en un descontrol de alcohol.
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Esa noche, Santana decidió no emborracharse y mantenerse lo suficientemente sobria como para hacerse cargo de Quinn y llevarla a su departamento. Ni bien llegaron, Santana se tomó el trabajo de quitarle la ropa a su amiga, tratando de no revivir las imágenes que tenía de la primera vez que la había desvestido. Le colocó una remera limpia y la introdujo debajo de las sábanas. La morena se unió a ésta y cuando vio que Quinn estaba llorando silenciosamente, se acercó a ella y la rodeó con sus brazos, susurrándole que todo iba a estar bien.
Entre dos almas rotas, se podía intentar armar una, verdad? Esta vez le tocaba a Santana ser fuerte para Quinn. Ella sabía que juntas podrían salir de sus pesadumbres.
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Make me happy and leave a review 3
