DISCLAIMER: KUROKO NO BASUKE NO ME PERTENECE. LOS PERSONAJES NOMBRADOS EN ESTA HISTORIA SON PARTE DE LA OBRA DE FUJIMAKI TADATOSHI. LA HISTORIA ES TRADUCIDA DESDE EL INGLÉS Y PERTENECE A NEKO-NYA.
Que lo disfruten~
Yellow
Capitulo VIII
La historia de ellos giraba en torno al básquetbol.
Estaba saltándose las clases y tomando una siesta en la azotea como de costumbre, cuando alguien se acercó a él, poniéndose entre él y el sol, haciendo una sombra sobre él. Abriendo sus ojos de mal humor, le preguntó al intruso. "¿Qué es lo que quieres?"
"Aominecchi, no deberías saltarte las clases tan seguido."
Eso hizo que pestañeara y se sentó. "¿Huh? ¿Kise? ¿Qué haces aquí? Aun no comienza la práctica, y la verdad es que no podría haber dormido todo el día ¿no?, Prometo que fue al almuerzo, hace como, ¡cinco minutos atrás!."
Kise se rió y sacudió su cabeza. "El almuerzo fue hace media hora atrás. Se suponía que iría a preguntarle a uno de los profesores de tercero sobre un vídeo que supuestamente veríamos hoy en clase, pero decidí tomar un atajo y venir a ver si es que estabas aquí."
Bostezando, frunció el ceño. "¿Por qué? ¿Así podrías interrumpir mi siesta?"
"No, eso no es lo que quería. Es solo que..." Hubo una pausa inusual. Le recordó la época en que Kise se unió al club de basquetbol. El modelo miró a su alrededor, buscando las palabras adecuadas. "Me di cuenta de algo recientemente y pienso que..."
Impaciente, Aomine instó al otro a que se fuese breve para que el pudiera volver a su siesta. "¡Apresúrate y dime ya! ¿Qué es? ¿Una confesión?"
Ojos ámbar se abrieron. "¡S-sí! ¿Cómo supiste?"
Hubo una incómoda pausa entre los dos.
"Oh." Eso fue lo único que logró sacar de su boca.
Viéndose igualmente tímido, Kise mantuvo la mirada centrada en sus pies. "Sí... Solo me di cuenta hace un tiempo atrás. Creo que me gustas, Aominecchi..."
Sosteniendo una mano arriba, trató de ordenar sus pensamientos. El otro chico 'amaba' todas las cosas y a todos, ¿así que que es lo quiere decir? "Espera. ¿Qué hay del básquetbol?"
Kise parpadeó y inclinó su cabeza ligeramente. "¿Huh? ¿El básquetbol? Amo mucho el básquetbol."
Enarcó una ceja. "¿Y Tetsu?"
Había una gran sonrisa en el rostro del otro así como respondía entusiasmadamente. "¡Amo a Kurokocchi!"
"¿Y todos en el equipo?"
"¡Me gustan todos ellos también!"
Suspirando ante el excesivo uso del la palabras 'gustar' y 'amar', descansó su cabeza sobre su brazo. "¿Entonces sobre qué tipo de gustar estás hablando cuando hablas de mí?"
El rostro de Kise rápidamente se sonrojó y desvió la mirada. "La manera en que me gusta Kurokocchi y Aominecchi es distinta."
Aunque Aomine estaba seguro de que entendía correctamente lo que el otro quería decir con esas palabras, tenía que asegurarse solo por si acaso. "Entonces esta es una confesión de verdad y no una de 'me di cuenta que eres un tipo realmente agradable'?"
"Sí, o sea, difícilmente eres un chico agradable, en la mayoría del tiempo." Kise espetó.
"Oye, ¿quieres que te golpeé?"
"La verdad, no."
"Bien," comenzó lentamente, "¿ahora qué? ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres que sea tu novio o algo?"
El rubio lo miró sorprendido y pestañeó un par de veces. "¿Huh?"
Aomine podía sentir el calor invadiendo su rostro y dejó salir un jadeó exasperado. "¿Qué sucede con esa estúpida cara? ¿No acabas de confesarte? No estoy diciendo que no o algo todavía. ¿Qué sigue ahora? La mayoría de las chicas quieren de inmediato salir a citas, pero no sé que es lo que tú quieres."
La confusa expresión en la cara de Kise no desaparecía. "Aominecchi, no...¿no piensas que es asqueroso que un chico se te haya confesado?"
Mirando hacia otro lado avergonzado, habló en voz baja. "No particularmente. Digo, no tienes tetas ni nada de eso, pero eso no hace que tu confesión sea asquerosa. Las palabras y los sentimientos no tienen tetas así que solo puedes juzgarlas por su nivel de sinceridad. Además, puede que no funcione ya que estoy seguro de que me gustan solo las chicas. Pero supongo que estoy dispuesto a probar y ver si es que me puedes llegar a gustar de ese modo. No te ilusiones demasiado."
"Aominecchi..."
Hubo un ruidoso sollozo, causando que volviera su atención al rubio. "¿Qué...? Oye, ¿por qué estás llorando? ¡No te rechacé o algo así! ¡Deja de llorar, Kise! Si alguien te ve llorar, tendré problemas con tus fans, ¿sabes? ¿No deberías estar feliz ahora mismo, idiota?"
Kise sacudió su cabeza, secando sus ojos apresuradamente. "¡Estoy muy feliz! Fue inesperado, eso es todo. Aominecchi es muy amable, ¡me encantas! No esperaba que me tomaras en serio para nada. Es como en básquetbol, incluso aunque comencé hace poco, juegas contra mí seriamente."
Aunque nunca lo admitiría en voz alta, había algo dentro de él que le decía que si no tomaba al rubio en serio, fuera en el amor o en el básquetbol , se arrepentiría toda su vida. Aomine rió. "¡No seas estúpido! Siempre tomo el básquetbol seriamente. Además, solo trato esas cosas tan seriamente como lo hago contigo. No habría tomado tu confesión seriamente sino lo hiciera, pareciera que huirías y llorarías hasta que tus ojos se caigan."
El rubio resopló y protestó. "¡No haría eso! Pero si pensé que mi corazón explotaría o algo así, ¡estaba latiendo muy fuerte!"
Dando palmaditas al otro en el hombro con medio burlándose con simpatía, Aomine dejó salir otro suspiro. "Sí, sí, me doy cuenta de que debió haber sido muy duro. Pero ya lo hiciste y está todo bien ¿no? ¿Qué se supone que haremos sobre esto ahora?"
"Para serte sincero, no había llegado tan lejos en mi mente. Ummm, por ahora, hasta que te decidas sobre lo que sientes por mí, quiero seguir jugando basquetbol contigo." El modelo respondió con una sonrisa radiante dibujada en su rostro.
Enarcando una ceja, no podía evitar soltar una pequeña carcajada ante la simpleza de todo. "¿Básquetbol? Definitivamente puedo estar de acuerdo con eso. Supongo que te veré en la práctica entonces. Oh, a todo esto, ¿no se suponía que irías a conseguir un vídeo para tu clase o algo por el estilo? ¿No se estarán preguntando a dónde te fuiste por tanto tiempo?"
Dando un salto, los ojos de Kise se abrieron y al momento abrió la puerta hacia la escalera. "¡Diablos! ¡Lo olvidé totalmente! ¡Tengo que irme! ¡Nos vemos en la práctica, Aominecchi!"
Por el resto del día, Aomine solo podía pensar en lo inesperada que era la confesión de su amigo. Luego, pensó lo diferente que sería a las otras relaciones que tuvo. La mayoría de ellas terminaban de la misma manera. Era 'Perdón, no eres la persona que creí que eras' o 'Claramente atesoras más el básquetbol demasiado y respeto eso, pero necesito alguien que se haga tiempo para mí'. Y cuando le pedían que escogiera entre la chica y el básquetbol, nunca demoraba en escoger al último. Después de todo, el básquetbol era constante mientras que las chicas eran volubles y la mayoría era reemplazada por otra chica con pechos más grandes.
Se preguntó si sería diferente con Kise. El rubio sabía qué tipo de persona era en sus peores momentos: franco, insensible, cabezota, un perezoso en lo académico y agresivo. No habría decepciones en ese sentido. Y el problema del básquetbol no sería una cuestión de la que preocuparse ya que el otro chico era tan apasionado como él en el deporte, y pasar tiempo juntos no sería un problema ya que ambos estaban en el mismo club. Canturreando para si mismo mientras pensaba más y más en ello, la idea completa no sonaba mal. "Puede funcionar muy bien..."
El único problema ahora era figurarse si es que él podría o no llegar a sentir por el rubio lo mismo. Y mientras estaba pensando en eso, ¿desde cuándo a Kise le gustaban los hombres? Lo último que recordaba era que el rubio tenía a chicas haciendo fila para salir con él y él había salido con algunas de ellas, incluyendo aquella que Haizaki le robó. Mentalmente, decidió que tendría que preguntarle al otro después. O tal vez le preguntaría a Momoi desde que ambos han estado hablando bastante desde que se volvió un regular.
Dejando salir un suspiró, Aomine le frunció el ceño al cielo. Si solo Kise tuviera pechos, quizá eso resolvería todo.
Ambos se quedaron hasta tarde ese día para jugar un 1-on-1 como siempre. Momoi se había ido a casa temprano para estudiar para una prueba que venía que ellos conscientemente decidieron olvidar. Y como era usual, Aomine ganó sin mucho esfuerzo.
Kise yacía en el suelo jadeando. "¡Esto no es justo! ¡No puedo creer que perdí de nuevo! ¡Definitivamente te venceré la próxima vez, Aominecchi!"
Aomine rió. "Sí, claro, por supuesto que podrás vencerme. Estás a mil años de distancia para incluso pensar en vencerme en un partido, idiota."
El rubio le devolvió la risa al otro. "Tú solo sigue diciéndote eso a ti mismo. Ganaré eventualmente, ¡y entonces veremos quién se ríe de quién!"
"El único lugar en que alguna vez me ganarás será en tus sueños." Caminando a la banca para tomar su toalla, y le lanzó al rubio la suya. "Vamos, se está haciendo tarde. Apresúrate y cámbiate así podemos ir a casa."
Sentándose, Kise tomó la toalla y le preguntó ansioso. "Oh~ ¿Podemos comprar helado de camino a casa? ¿Por favor~?"
Se encogió de hombros. "Claro, no veo por qué no."
En el camino hacia el almacén, hablaron sobre cosas que no habían hablado antes. Descubrió que la razón por la que Kise se había vuelto modelo y como era la situación en su casa. Considerándolo bien, era muy diferente en comparación con los padres de Momoi y lo suyos, que también estaban mucho tiempo fuera de casa para proveerles y darle todo lo que pudieran necesitar. También supo que ambos dependían demasiado en los lapices de la suerte de Midorima durante las pruebas. Y luego de que compraran el helado y se dirigieran a sus casas, le preguntó (sin rodeos, como siempre) "Entonces, ¿cuándo te comenzaron a gustar los chicos?"
El rubio pareció pensarlo y respondió honestamente. "No estoy seguro. No pienso que me gustan todos los chicos, o incluso la mayoría de ellos. No me malinterpretes, aunque me confesé a ti, sigo creyendo que las chicas son realmente lindas y las encuentro atractivas, así que estoy seguro que es solo porque eres tú."
"Oh." Estaba contento de que estuviese oscuro ya, porque él pudo sentir como una ola de bochorno lo golpeaba. "De entre todas las personas, ¿por qué yo? Hubiera esperado que te gustara Tetsu primero o algo."
"Me gusta mucho Kurokocchi. ¡De verdad lo amo! Como un amigo, ¡lo escogería a él antes que a ti en cualquier momento! ("¡Hey! ¡No digas eso tan feliz!") Pero no es lo mismo. No estoy seguro de como describirlo." Kise lo miró. "¡Puedo decirte porqué me gustas! Si te preguntara que opción escogerías entre el básquetbol y yo, ¿cuál sería?"
Parpadeó e hizo una pausa por un momento. No había esperado tener que escoger entre los dos antes, incluso aun no había decidido si es que le gustaba el chico. Pero como siempre, su repuesta fue, "Escogería el básquetbol, claro."
Kise sonrió. "Es por eso que me gustas, Aominecchi."
No entendiendo que es lo que acababa de pasar, dejó salir un inteligente "¿Huh?"
Comiéndose su helado felizmente, el rubio mencionó despreocupadamente, "Si alguna vez te llegara a gustar yo más que el básquetbol, probablemente rompería contigo," Luego rápidamente añadió, "Eso es, basado en la asunción de que realmente terminemos saliendo, claro."
Aomine permaneció en silencio por un momento, inseguro de que pensar de esa declaración. Pero para entonces, ellos estaban cerca de la intersección donde normalmente separarían sus caminos y tenía una opción que elegir. Aunque ellos no estaban saliendo o algo por el estilo y Kise era un chico, el hecho de que se le confesó le hacía sentir la obligación de acercarlo un poco más a la estación del tren.
"Bueno, creo que así es como soy." El rubio se fue apagando al ver como el chico más alto seguía caminando a su lado. "¿Aominecchi?"
"Cállate y sigue caminando. La estación no está muy lejos de todos modos. Solo estoy quemando el helado." habló más fuerte de lo necesario porqué estaba avergonzado. Se sintió incluso más cohibido cuando empezó a pensar sobre como las parejas normales se sostendrían de las manos en situaciones como estas.
Kise lo miró incrédulo por un momento antes de sonreírle ampliamente. Era una sonrisa que no había visto antes, una que era tímida pero llena de felicidad, lo llenó con una calidez, no es como si fuera a admitirlo alguna vez. El resto del camino lo pasaron en silencio con el rubio sonriendo para si mismo mientras evitaba él contacto visual con el otro chico, tratando de sacar de su cabeza los pensamientos vergonzosos.
Su relación siguió igual que siempre y Aomine no había decidido nada hasta un par de semanas, después de que despertó de un sueño inquietante.
Estaban jugando en la cancha que estaba fuera de la escuela porque era época de exámenes y el gimnasio estaba siendo usado como siempre. Como se esperaba , jugaron hasta que el sol comenzó a ponerse y ellos eran los únicos que quedaban en el área. Kise estaba tirado en el piso, habiendo perdido de nuevo, y Aomine estaba sentado a su lado, riendo. "¿Estás seguro que deberías estar ahí en el piso, Señor Modelo? ¿No estarán tus fans enojadas porque ensuciaste tu perfecto cabello?"
El rubio resopló. "Lo que sea, me daré una ducha después de que llegue a casa de todos modos. ¡No puedo creer que perdí de nuevo! ¿Por qué no te puedo ganar? ¡Aominecchi, juguemos de nuevo!"
Frunciendo el ceño, Aomine lo miró con asombro. "¿Huh? ¿De nuevo? ¡De ninguna manera! ¡Se está haciendo tarde! ¡Me iré a casa!"
Kise comenzó a patear el aire con sus pies, como un niño. "¡De nuevo! ¡De nuevo! ¡Por favor!"
"Dije que no, ¡así que déjalo ya!"
"Pero Aominecchi, ¡solo una más! Por favor-"
Interrumpió al rubio con un beso. "Dije que no, Idiota."
El modelo no respondió y simplemente se le quedó mirando, con los ojos abiertos como platos y con la mandíbula caída. Luego lentamente, el color comenzó a invadir sus mejillas. "Aominecchi... ¿acabas de...?"
"¿Huh? ¿Eso? Sí." Rascó su cuello tímidamente mientras hablaba. "He llegado a una conclusión. Y esa era."
Kise hizo una pausa, luego preguntó más calmado que lo usual, "...¿y cómo llegaste a esa conclusión?"
Aunque esperaba que no le preguntara eso, no podía hacer nada más que responder con honestidad. Con un ligero sonrojo en su rostro, desvió la mirada al responder. "Tuve ese sueño muy erótico contigo esta mañana. Digo, si me puedo masturbar imaginándote, eso debe significar que me atraes, ¿no?"
Ante eso, Kise cubrió su cara con ambas manos avergonzado. "Ser capaz de decir algo como eso tan directamente... Aominecchi, eres de lo peor."
"¿Qué? ¡Tú preguntaste y yo te respondí! ¿Me estás diciendo que nunca te has tocado pensando en mí?"
Mucho para su diversión, nunca antes había visto al rubio tan sonrojado y sin habla.
El profesional le lanzó una mirada molesta. "Sabes, la última noche, gracias a ustedes, no pude ser capaz de disfrutar de disfrutar la compañía de mi invitada apropiadamente. En vez de eso, terminé yendo a Teikou. Es estúpido, pero comencé a recordar todas esas cosas. Si alguien me hubiera preguntado antes de ayer, no habría sido capaz de responderle." Aomine habló pensativo, aun mirando el techo.
Kagami le ofreció un asentimiento comprensivo. "Los cerebros tienen una forma de hacer eso, recordar cosas en distintos momentos y eso. ¿Así que continuaron saliendo incluso después de la escuela media?"
"Así es. Kise me hizo trabajar duro en la escuela media. Cuando tienes a alguien cercano que te admira mucho, como Kise, no quieres decepcionarlo. Pero al mismo tiempo, mientras más duro trabajaba, menos interesante era el básquetbol, solo porque nadie podía vencerme." Exhaló un suspiro. "Teikou... Esos fueron buenos tiempos. Si quieres saber, no tuvimos sexo realmente hasta el día en que nos graduamos. Pero eso fue, en su mayoría, porque Akashi nos habría matado si algo deterioraba nuestras habilidades durante la práctica o los partidos. Así que a la mierda todo lo que Haizaki dijo."
El detective no se dignó a darle una respuesta.
Aomine dejó salir una carcajada. "¿Qué? ¿No eras tú quien quería saber todo?"
El pelirrojo tosió incomodo, claramente tratando de permanecer compuesto. "No creo que necesite saber cada detalle de tu vida sexual adolescente, gracias. Avanzando, entiendo que no iban a la misma secundaria."
El más alto se encogió de hombros. "Por un largo tiempo, pensé que iríamos a la misma. Ese chico siempre hablaba de lo genial que que eran los uniformes y todo, pero al final, escogió Kaijou. Escogí Touo porque escuché que tenían buena reputación en el básquetbol en los recientes años, y pero no era una de las escuelas más prestigiosas en cuanto a lo académico. No soy como Midorima donde todo era renombre y prestigio, ¿sabes? Le pregunté a Kise por qué cambió de opinión y él dijo que en vez de jugar conmigo todo el tiempo, quería jugar contra mí. Sonaba como algo que él diría así que no lo presioné."
Kagami dio golpecitos con el lápiz en su mejilla mientras escuchaba al otro. "No te oyes particularmente convencido, incluso ahora."
"No, en retrospectiva, él probablemente sabía que si íbamos a Touo, habríamos roto. De la forma en que estaba saltando las clases y la práctica en primer año, me sorprende que no me echaran de la escuela. Muchas veces vino a visitarme, me forzaba a ir a la práctica antes de considerar salir. Traté de sobornarlo con todo lo que puedas pensar: 1-on-1, sexo, comida, dinero, revistas porno... no cedería."
"¿Entonces todos en tu equipo sabían de tu relación con Kise?"
"¿Ah? Sí. Todos en ambos equipos y los chicos de Teikou sabían, hasta podría decir que todos los que jugaban básquetbol sabían de lo nuestro. Mi equipo no estaba muy feliz con la situación, pero nunca dijeron algo sobre ello y nunca les importó realmente. Se llevaba bien con Ryou, y Satsuki y él se llevaban perfectamente como siempre."
"¿Eso no afectaba los partidos en tus partidos? ¿Incluso cuando jugabas contra Kaijou? Estoy seguro de que tu equipo pudo haber estado preocupado de cómo ibas a jugar."
"Ese es el problema de tener una relación que gira en torno a un deporte. Te consume hasta el punto en que pierdes de vista las cosas y no sabes distinguirlas. Algo como, ¿qué harás cuando tengan que jugar un partido uno en contra del otro? No puedes perder porque no quieres decepcionarlo, pero ganar no es una opción tan genial tampoco, no es como si puedes ir a consolar al perdedor, alguien que hizo lo que pudo contra ti, y decirle que no era un gran problema. Todo lo que puedes hacer es pararte ahí y mirar. Estar estancado en ese tipo de situación agota."
Kagami parpadeó. "Oh, creo que he escuchado ese tipo de cosas antes cuando me encontré con Midorima y Takao."
"Oh, ¿siguen juntos? Vaya..." El profesional se animó un poco interesado por la mención de sus antiguos compañeros pero no indagó más. "Durante mi primer año de secundaria, estaba realmente estancado. El básquetbol se había vuelto aburrido desde que nadie representaba un desafío real para mí, pero tampoco deseaba dejarlo. Era parcialmente, a causa de esa estúpida pregunta que Kise siempre me hacía. '¿El básquetbol o yo?' Si dejaba el básquetbol entonces obviamente estaría mintiendo si le respondía 'básquetbol', ¿no es así? Así que si lo dejaba, perdería ambas cosas." Dejó salir un suspiro. "Pero las cosas entre nosotros después del interescolar estaban muy tensas. Ambos dijimos mucho en ese partido."
"Voy a dejar de admirarte..."
"¡Eres al único que no puedo soportar!"
"Y nos tomó un tiempo para que volviéramos a hablar con normalidad..."
La atmósfera estaba tensa.
Aunque ellos están sentados ahí, viendo televisión y leyendo una revista, la situación era imposible de ignorar. Echándole un vistazo al otro, Aomine se preguntó si es que Kise seguía pensando en el partido que habían tenido; no tanto sobre como las palabras que dijo descuidadamente. Pensando detenidamente, nunca se dio cuenta de que tan diferentes habían crecido. Kise había seguido los pasos de Kuroko mientras él continuaba solo, confiando en nadie más que en si mismo.
Para él, la parte más difícil era la distancia que había surgido entre los dos luego de el partido terminó. Nunca se dio cuenta de lo difícil que sería, viendo al otro en el suelo siendo incapaz de darle su mano solo para ayudarle a ponerse de pie. Viendo como Kasamatsu ayudaba al rubio a hacerlo, no podía evitar pensar que él debió ser quien lo ayudara. En Teikou, cuando Haizaki lo venció, había estado ahí para darle unas palabras de apoyo y ánimo. Pero cuando era él el ganador, no había nada que pudiera decir o hacer para mejorar las cosas. No por primera vez, pudo sentir amargura a causa del deporte que los unió en primer lugar. No ayudaba que el rubio continuara hablando con todos los demás, incluso los de su propio equipo, excepto con él.
"Aominecchi, ¿por qué estás mirando tu revista de esa forma? ¿Hicieron que Mai-chan usara algo ridículo? Oh, ¡esa es la revista en que estoy este mes! ¡Y lo que tanto miras son las páginas centrales! ¿Sigues enojado conmigo porque copié tus movimientos?"
Pestañeando, Aomine lo examinó. "¿Crees que estoy enojado contigo? Eres tú el que está enojado."
Kise no lo negó. "Sí, lo estuve por un rato, pero estoy mejor ahora. Fue extraño, no ser capaz de vociferar sobre ello o no poder dirigirme a ti para pedirte que tengamos más juegos. Aunque me venciste, eso no significa que me voy a rendir, ¿sabes? Además, te veías tan genial, no pude evitar perdonarte. Supongo que solo estaba decepcionado."
"¿Huh? ¿De qué?"
"De mi mismo."
Hubo algo más sobre el partido que el rubio no estaba diciendo, pero decidió que no era el mejor tiempo para preguntar.
"...¿cómo está tu pierna? Luego del partido, ni siquiera te podías parar por ti mismo."
El modelo le dio una compungida sonrisa. "Oh, ¿recuerdas eso? Con suerte no empeorará. Senpai fue muy considerado. Lo hubieras visto. Me llevó a cuestas todo el camino hacia la estación aunque parecía exhausto. Y cada vez que le pedía que me dejara en el suelo, me decía, 'Cállate, ¡ya casi llegamos!' ¿No fue genial de su parte, Aominecchi?"
De mala gana, respondió, "Sí, qué genial."
La molestia lo invadió. Ahí estaba de nuevo. El sentimiento de que se encontraba en el lugar equivocado, en la escuela equivocada, haciendo las cosas mal. Debió haber sido él quien llevara a Kise en su espalda. Debió haberle dicho él a Kise que se callara. Debieron haber sido ellos los que ganaran el partido, no él solamente.
Ojos ámbar lo estudiaron por un momento antes de preguntarle juguetonamente. "Aominecchi, ¿estás celoso? No tienes que estarlo, ¿sabes? Sigues siendo muy genial, ¡Lo juro! Y sigues siendo el único que me gusta. ¡Aun te a-mo!
Él resopló. "Sí, sí. Como si pudiera tener celos de alguien tan idiota como tú."
El rubio hizo un puchero. "Eso es cruel, Aominecchi."
Feliz de que ya no había tensión entre ellos, se recostó en el sillón y descansó su cabeza en el regazo del otro. Le tomó un tiempo acostumbrarse, pero al sentir los músculos debajo de su cabeza, al contrario de la suavidad que las chicas tenían, se volvió una fuente de alivio para él. "Así que, ¿a qué te referías con eso de 'Voy a dejar de admirarte'?
Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. "Oh, ¿eso? Me refería a que la próxima vez, mi objetivo será jugar contra ti como tu igual, Aominecchi. Y la próxima vez, ganaré."
"Claro. Estás a cien años de poder vencerme."
Kise lo miró. "¿Y qué quisiste decir tú con 'Eres al único que no puedo soportar'?"
"Exactamente eso. Me volverás loco algún día. No puedo soportarte, Kise." Sonrió juguetonamente y acercó al otro para besarlo.
Las mejillas del rubio estaban levemente teñidas de rosa mientras murmuraba. "Eres tan cruel, Aominecchi..."
"Y luego las cosas volvieron a la normalidad después de eso. Nosotros no nos veíamos mucho ya que estábamos ocupados entrenando para la Copa de Invierno, cuando Tetsu logró vencerme."
Kagami alzó una ceja. "Eso lo encuentro difícil de creer."
"Sí, bueno, Tetsu no es un mal jugador. Sus habilidades son diferentes a las de la mayoría de las personas, pero es muy confiable en los partidos. Así que después de esa pérdida, repentinamente sentí que ganas de jugar básquetbol de nuevo para solo vencer a Tetsu y mostrarle quien era el jefe. Supongo que luego de ganar por tanto tiempo, perder un partido renovó las cosas para mí. Todas las cosas parecieron mejorar luego de eso. Kise estaba quedándose en mi casa durante el torneo. Llegó a las semi-finales, después del incidente con el bastardo de Haizaki."
Trató como pudo de esconder la diversión en su voz. "¿Al que le diste un puñetazo en la cara?"
El profesional se encogió de hombros casualmente. "Ese mismo. Fue su culpa por ser un idiota; primero por jugar sucio en la cancha, después por desafiarme. Le dije que detuviera cualquier idea estúpida contra Kise o Tetsu y dijo algo como 'Bueno, tendrás que detenerme por la fuerza.' Y así lo hice. Deseo haberlo golpeado un poco más. Digo, tuve que llevar a Kise en mi espalda porque su pie estaba herido y luego se quejaba sobre lo estúpido que había sido por haber golpeado al bastardo."
Aunque se encontraba reclamando, Aomine tenía un tono placentero en su voz mientras recordaba haber llevado al rubio en su espalda hasta su departamento. Aun podía recordar con gran detalle la calma que sintió al ser capaz de decir 'Fue un buen juego. Bien hecho, Kise.' y la sonrisa que recibió al hacerlo.
Kagami mentalmente notó la calidez en su voz mientras él continuaba, "¿Y pasó algo entre ese día y la noche del banquete?"
"Hmm...No realmente. Esa noche, después de que dejamos el banquete, cuando íbamos de vuelta, recuerdo que Kise llamó a sus padres para decirles que se quedaría conmigo por unos días más. Luego de eso, recuerdo que Kise comenzó a hablar sobre cosas relacionadas con la universidad y las carreras futuras, puesto que habían chicos en equipo que se iban a graduar pronto..."
Ambos estaban sentados en la sala de estar del apartamento de Aomine, viendo televisión (Aomine estaba leyendo una revista porno) esperando a que la bañera se llenara, cuando Kise lo miró y le preguntó, "Oye Aominecchi, ¿qué quieres ser cuando crezcas?"
Pestañeó y bajó la revista. "¿Huh? Eso es inesperado. ¿Por qué me estás preguntando?"
El rubio se encogió de hombros. "Es porque senpai se graduará pronto y estuvimos hablando de ello. Me dieron ganas de saber cuales son tus aspiraciones a futuro, eso es todo."
"No sé. Quizás continúe en el básquetbol y me vuelva un profesional. ¿Quién sabe?"
"¿Nada más allá del básquetbol? ¿Has considerado siquiera algo más?"
"¿Como qué?"
Kise miró el techo pensando por un momento. "Como, ¡un piloto o algo!"
Aomine dejó salir una carcajada. "¿Un piloto? ¿Eso es lo que quieres ser? Pensé que te quedarías como modelo hasta que te volvieras un viejo y arrugado anciano."
Un puchero. "¡Qué malo! El modelaje no es lo que quiero hacer por siempre, ¿sabes? Un piloto consigue volar y viajar a todos lados, siempre yendo a nuevos lugares, conociendo gente nueva y cosas así. Solo pensé que sería divertido. ¿Entonces? ¿Qué hay de ti? Debes haber soñado algo más que solo jugar básquetbol, Aominecchi."
Tensando sus labios, tarareó mientras pensaba. Por un momento, pensó en el incidente de Haizaki de hace unos días atrás y susurró, "Si no es jugar básquetbol, entonces... ¿un policía?"
Ojos ámbar pestañearon. "Oh, ¡eso es inesperado! ¡Pero genial! ¡Serías capaz de llevar tu arma a todos lados y luchar contra el crimen y mantener la ley!"
"¿Hmm? ¿Así que sería igualmente genial persiguiendo a los criminales y jugando básquetbol?" Preguntó traviesamente.
El rubio se encogió de hombros. "Pienso que serías igualmente genial sin importar qué hagas, siempre y cuando lo hagas seriamente, Aominecchi." Luego dejó salir una risa. "Ser policía te haría particularmente genial sí. ¡Creo que serías un asombroso policía, Aominecchi! Puedo verte holgazaneando y tomando siestas en los días tranquilos y luego perseguirías a los criminales por las calles en tus días ocupados."
"Un policía..." Apoyándose en el otro chico, Aomine frunció el ceño. "¿Por qué no puedo ser un jugador profesional? Eso es algo en lo que me puedo ver trabajando. ¿No es lo más natural para mí? Incluso mi entrenador dijo que sería aceptado si alguna vez quería."
"Porque eso es una respuesta muy obvia, ¿no es así? No estoy diciendo que no lo hagas, pero eso no es todo lo que hay en la vida. Tienes que pensar fuera de la cancha ahora y después, ¡idiota del básquetbol! Además, si te conviertes en un profesional, probablemente también querría volverme uno. Cada vez que te vea jugar, ¡querré jugar yo también! ¡Y luego realmente estaríamos atrapados juntos y para siempre!"
Internamente, Aomine pensó en como eso no parecía mala idea. Pero al mismo tiempo, lo que Kise dijo es verdad. Había todo un mundo ahí afuera, más allá del básquetbol, uno que él nunca había explorado. Mirando al rubio sonriente, para esconder su propia sonrisa, solo pudo empujarlo y darle un resoplido. "¿Quién querría estar atrapado por siempre con un idiota como tú?"
"¡Eres tan cruel, Aominecchi!" Luego, un momento después, el chico más bajo se repuso. "Oh, creo que la bañera está lista. ¡Supongo que iré primero! Puedes quedarte a esperar aquí, pensando sobre policías, pechos o lo que quieras, mientras me doy un baño, ¿bien?"
Frunció el entrecejo. "Hey, ¿por qué vas primero?"
Kise dejó salir una feliz carcajada. "¡Porque soy una visita y me amas! ¡Y no, no puedes unirte a mi baño porque la bañera es pequeña y planeo salir limpio!
Y mientras Kise se bañaba, Aomine pensó mucho y por un largo rato sobre su conversación. Incluso desde que el rubio se le confesó, el mayor problema que persistía era su elección sobre su pareja o el básquetbol. Y mientras podía tener problemas con ello ya que el deporte formaba una gran parte de sus vidas, como Kise dijo, había todo un mundo por afuera, mucho más allá del básquetbol. Si ellos iban a dar un paso hacia ese mundo, ¿todo caería y se destruiría? Siempre creyó que Kise le preguntaba sobre su amor hacia el básquetbol porque esa era la única cosa que los mantenía unidos. Sin esa pasión en común, ¿qué les sucedería?
¿No era inevitable que le gustara más el rubio que el básquetbol? Mientras que las chicas habían sido frívolas y volubles y el básquetbol estable, Kise era... diferente. El chico era especial, y lo que tenían era serio. Se preguntó si esa conversación tenía algún sentido que implicaría que ellos podían mover su relación mucho más lejos que solo el deporte. Después de todo, si el rubio había sido de así insistente con él pensado sobre sus carreras, que no eran solo básquetbol, eso debía significar algo, ¿no? Estaría bien que su amor por el básquetbol le diera paso a más oportunidades... ¿cierto? O tal vez no.
Soltando un quejido, Aomine pasó una mano a través de su cabeza. Tal vez estaba leyendo muy a fondo la conversación, y él no tenía suficiente experiencia en pensar demasiado las cosas para que algo saliera de ello. Aunque reflexionando, eventualmente tomó una decisión y tuvo algo como una epifanía mientras Kise acababa de salir del baño con una expresión satisfecha en el rostro y una toalla alrededor de su cuello. "Listo, Aominecchi, ¡es tú turno!"
Ansioso de conseguir una oportunidad para planear su método para ejecutarlo en la bañera, se levantó y comenzó a desvestirse mientras se dirigía al baño. "Vaya, te tomaste tu tiempo."
El modelo inmediatamente comenzó a protestar. "¡No comiences a desnudarte y lanzar tus ropas por el pasillo, salvaje!"
"¡Cállate! ¡Es mi departamento! ¡Correré desnudo si se me da la gana!" gritó antes de cerrar la puerta del baño.
"No recuerdo realmente cuanto tiempo pasé en la bañera esa noche, solo pensando en las maneras para decirle que incluso si fuera a escogerlo a él sobre el básquetbol algún día, había más para nosotros que solo eso. Y si no fuera así, entonces, sería porque había mucho más cosas que el básquetbol, encontraríamos algo... o algo como eso." Avergonzado, Aomine dejó salir un jadeo y rodó sus ojos. "Pasé todo ese tiempo en la bañera y todos estos años pensándolo y aun no ideo algo decente." Mientras continuaba, su tono cambió y se volvió más sombrío al hablar, "Pero sí, después de que salí, encontré mi teléfono al lado de una nota de Kise en la mesa de la cocina que decía 'Vuelvo pronto~'. Solo que... él nunca regresó."
Nota de Traductora:
Hola~ Quería traducir esto tanto, que no podía esperar... Esta historia me hace llorar, el AoKise es una de mis OTPs favoritas.
Espero les haya gustado~
¡Nos vemos~!
Próximamente...
"...Aominecchi."
Nunca volvería a escuchar ese nombre de nuevo.
