DISCLAIMER: KUROKO NO BASUKE NO ME PERTENECE. ÉSTE Y LOS PERSONAJES DENTRO DE ESTA HISTORIA LE PERTENECEN A FUJIMAKI TADATOSHI. ESTA HISTORIA TAMPOCO ES OBRA MÍA, ES DE NEKO-NYA. YO ME ENCARGO DE LA TRADUCCIÓN.

Queda cada vez menos para el final...

Espero de su agrado~


Yellow

Capitulo XI

Recorriendo sus anotaciones, recordó que Kuroko le había mencionado una nota que nunca apareció en el inventario. "Nunca vi una nota en nuestra caja de evidencias."

"Eso es porque nunca se la di a la policía. En ese entonces estaba convencido de que Kise aparecería de nuevo y por eso no me molesté en hacerlo." El profesional admitió un poco renuente.

"¿Sigue en tu poder?" Después de escuchar la historia del otro, no tenía dudas de que aun la tenía, pero decidió que le preguntaría directamente para ver si resultaba efectivo.

Hubo una pausa antes de que Aomine asintiera. "Si, está en algún lado, supongo."

"Bueno, podríamos beber algo después a ver si es que podemos encontrarla." Kagami sugirió relajadamente.

El profesional negó con su cabeza. "No bebo. Beber hace que…"

Beber hace que lo recuerde.

Las palabras no dichas hicieron eco en el aire.

"Al entrenador no le gusta que bebamos." El más alto se apresuró al hablar, cambiando la dirección de su respuesta.

"Bien supongo que solo pasaré a buscarla más tarde. Espero que no te interrumpa nuevamente."

Aomine dio un bufido. "Dudo que pueda traer a alguien hoy, gracias a esta conversación tan deprimente. Y hablando desde la experiencia, las mujeres no encuentran particularmente atractivos a los hombres deprimidos."

Viendo sus notas, Kagami golpeó su lápiz contra algo que Tatsuya había encontrado. "Dime, ¿tu entrenador de secundaria es el mismo tipo que los entrenaba en Touo?"

"¿Huh? Sí, ¿qué sucede con él? El entrenador se integró al equipo un par de años atrás. Fue de una ayuda sorprendente luego de que Kise desapareció. Después de ese día, mandé prácticamente todo al carajo, estaba preparado para vivir como un vago por el resto de mi vida." El profesional suspiró abatido mientras hablaba de sus recuerdos. "Yo… La única manera de describir lo que sentí cuando Kise desapareció es como si el sol hubiese ido con él. En esos momentos, recuerdo que el entrenador me dijo…"

"Mira Aomine, puedes continuar esto o volverte un inútil que si el rubiecito viera se sentiría tan culpable que no podría volver contigo, o bien, puedes hacer algo con tu vida y volverte tan exitoso que él volverá y se arrastrará para solo poder verte de nuevo. No me importa que es lo que hagas con tu vida, pero no la desperdicies así como así."

"Así que decidí que me volvería tan famoso que no importa en donde estuviera, él escucharía mi nombre. Entonces tenía otra decisión que tomar. ¿Elegiría el camino que se me había abierto hacia el mundo o el continuaría con el básquetbol?"

"…si te conviertes en un profesional, probablemente también querría volverme uno cada vez que te vea jugar, ¡querré jugar yo también!"

"Y escogiste el básquetbol porque Kise no podría haber sido nunca capaz de resistirse."

"Básicamente. Parece que fue una idea estúpida, considerando como es que nunca habría una posibilidad de que apareciera de nuevo." dijo Aomine cínicamente.

Viendo al otro, pudo ver porque Kuroko y Momoi simpatizaban tanto con él. Escogió ese camino con la esperanza de ver esa persona de nuevo algún día. Momoi estaba en lo correcto cuando ella dijo que él debió haber sido el que esperaba por un milagro más que nadie.

Kagami tensó sus labios en una línea. "¿Puedes pensar en alguien que quisiera hacerle daño a Kise? ¿O alguien que desaprobaba tu relación con él?"

El hombre movió su cabeza negándolo. "No puedo pensar en alguien que aprobara realmente nuestra relación. No se quejaban directamente, pero nunca lo aprobaron. Si, tal vez, diría que lo toleraban. Aunque no puedo pensar en alguien que quisiera dañar a Kise. Eso además de Haizaki, pero él probablemente corrió como gallina luego de la golpiza que le di." Soltó otro suspiro. "Solo Kise podría meterse en este tipo de problemas. Qué idiota… me enfurece pensar en ello. No puedo creer que consiguió que lo mataran así nada más. Dejándonos a todos atrás."

Enarcó una ceja en sorpresa. Aunque el enojo era una reacción común, no esperaba este cambio de emociones. En un momento el más alto recordaba desanimado sus días con el rubio y luego se quejaba sobre él. No pudo evitar preguntar. "Entonces, ¿qué era realmente Kise para ti? Quiero escucharlo de tu boca." Aunque notó el tono cariñoso y la nostalgia en la voz del otro, quería escucharlo decirlo fuerte y claro.

Aomine se rascó el cuello pensativo, frunciendo sus labios. "El ponerle un nombre lo rebajaría. Kise era, más que cualquier hombre o mujer que he conocido, muy valioso para mí." Sus ojos se entristecían mientras continuaba, su voz ronca por la emoción. "Claro que, con todo lo que sé, podríamos haber roto el siguiente día o podríamos haber seguido juntos hasta ahora. Quizá lo estoy poniendo en un pedestal en mis recuerdos, pero ese idiota tenía una forma de entrar en tu corazón." Luego levanto la mirada y lo miró fijamente. "No me des esa estúpida mirada compasiva. No necesito tu preocupación, imbécil. Ya es suficientemente malo tener que decir este tipo de cosas."

"¿Quién dijo que estaba preocupado?" Resoplando, Kagami hizo su última pregunta. "Solo una cosa más y te puedes ir. También encontramos un pendiente con el cuerpo. Presiento que sabes de lo que hablo. ¿Podrías hablarme de ello?"

El profesional se congeló por un instante y luego se encogió de hombros. "Si, sé de lo que hablas. Un pendiente azul circular, ¿cierto? Fue un regalo de cumpleaños que le hice. Se veía tan idiotamente feliz sobre el pendiente que no quiso sacárselo desde ese momento. Oye, antes de que te vayas, ¿puedes decirme cómo sucedió?"

Complicado por un momento, Kagami decidió que lo peor que podía hacer era evitar la pregunta. Después de explicarle todo lo que habían encontrado sobre el asesinato, solo pudo desviar su mirada y pretender que no había notado el horror en los ojos azul oscuro. "Y eso es lo que sabemos hasta ahora." Cerró su libreta silenciosamente y notó que algo sobresalía por el lado. Sacándolo, recordó lo que tenía planeado hacer. Deslizando la foto por el escritorio sin decir nada, miró como los ojos de Aomine se abrieron como platos y su cara se encendió con la emoción. Rápidamente poniéndose de pie, frotó su cuello. "No dejes esta habitación hasta que te diga que lo hagas, ¿bien? Puedes tomar un momento. Ahora necesito salir y hacer una revisión con mi jefa a ver si perdí algún detalle, ¿está bien?"

Saliendo de la habitación, hizo su mejor esfuerzo para sacar la imagen de las lágrimas cayendo en el rostro del otro fuera de su mente.


Al dejar la habitación Alex se le acercó, "Te ves exhausto. ¿Qué tal fue?"

Se encogió de hombros. "Salió todo bien. Conseguí que hablara. Quiero darle un poco de espacio después de todo. Necesito estar listo para la siguiente entrevista de todos modos."

Alex negó con la cabeza. "Yo me encargo de la mujer. Ahora mismo te ves terrible y posiblemente no estás en condición de tomar otra entrevista. Además, eres muy amable con las mujeres. Así que no te preocupes y déjamelo a mí, ¿bien? Puedes ir ver todo desde la sala de observación."

"Bien, solo trata de no hacer nada que nos cargue encima una demanda."

Luego Tatsuya volvió a la oficina. "Oh oye, Taiga. ¿Acabaste ya? ¿Has visto el periódico? De algún modo tu caso se filtró a la prensa. Está en todos los periódicos y noticiarios."

Kagami frunció el ceño mientras tomó el periódico de las manos de su compañero y miró los titulares. "¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién fue y les dijo a los reporteros? Demonios, aunque tratamos de ser discretos."


Aomine sentado allí, en esa habitación, solo con sus pensamientos. Un poco enojado con el mismo, secó sus lágrimas, mentalmente deseando que se detuvieran, pero fue en vano. Aunque estaba agradecido de que el detective hubiera abandonado la habitación, jamás lo reconocería. No había planeado derramar lágrimas, sin embargo al hablar sobre el rubio tanto tiempo y que de pronto le mostraran una fotografía fue mucho para él para manejar todo de una vez.

Diez años.

En todos estos años, nunca había sido capaz de ver fotos del rubio, inseguro de cómo reaccionaría a ello. Nunca se dio cuenta de las muchas esperanzas que albergaba hasta que todas fueron rotas. Incapaz de alejar sus ojos de la foto, con manos temblorosas, la tomó y la sostuvo cerca de su rostro intentando leer lo que estaba escrito a través de sus lágrimas.

'¡Mi amado Aominecchi y yo!'

No pudo evitar bufar. Honestamente, ¿qué tipo de chico dibujaría tantos corazones en una foto?

Mientras lo releía, todo repentinamente lo golpeó.

Kise realmente se había ido.

"Creo que me gustas, Aominecchi…"

Nunca escucharía ese nombre de nuevo.

"¡Juguemos un 1-on-1! ¡1-on-1!"

Nunca vería su rostro lleno de lágrimas nuevamente.

"¡Kurokocchi, Aominecchi está siendo cruel conmigo!"

Nunca escucharía de nuevo su gimoteo constante.

"¡Despierta! ¡Vamos, estás tarde para la práctica otra vez!"

Nunca vería su sonrisa de 100 watts de nuevo.

"¡Un juego más! ¿Por favor, Aominecchi? ¡Solo un juego más! Será la última vez, ¡Lo prometo!"

No habría más 1-on-1 u holgazanear por ahí, leyendo revistas juntos en la tarde de los domingos.

"¿Le enseñaste a Kurokocchi como lanzar tiros? ¡Eso no es justo! ¿Por qué no me llamaste? …¡claro que estoy celoso! ¡Lograste pasar tiempo con Kurokocchi! ¡Ouch! ¿Por qué fue eso?"

Ellos nunca tendrán otra cita secreta en las partes llenas de gente en Tokio o seguir y vigilar las citas de Momoi desde lejos.

"¡Te derrotaré a la próxima, Aominecchi!"

Habían muchas cosas que no volverían a hacer de nuevo, tantas cosas que nunca se dio cuenta que extrañaba hacer hasta ahora.

"¡Aominecchi, te amo demasiado!"

Lo peor de todo es que se dio cuenta de que su relación nunca tendría un final.

Nunca sabría si serían capaces de soportar las dificultades y obstáculos o si tal vez cederían ante la presión. Nunca sabría si ellos estaban realmente 'hechos el uno para el otro' o si estos sentimientos fueron algo temporal que su mente adolescente ideó. Y de algún modo, todos eso si-es-que y nunca-más hicieron que extrañara mucho más a Kise.

Si realmente te fuiste, ¿entonces para qué trabajé tan duro, por todos estos años?

Otra ola de dolor lo golpeó, y el escozor de las lágrimas reaparecía en sus ojos de nuevo.

No pudo recordar la última vez que había llorado por algo.

¿Desde cuándo el rubio se volvió tan valioso para él?

Con los hombros temblando, hundió su rostro en sus brazos y trató de silenciar sus sollozos.

Era la segunda vez en su vida que sentía que el sol había ido y que el mundo dejo de moverse.

"Demonios, Kise…"

¿Qué se supone que haré ahora?


Después de un largo rato, Kagami entró en la habitación tentativamente. Mientras él quería darle al otro privacidad para llorar y calmarse, tampoco quería que el profesional cayera dormido allí. El más alto estaba sentado ahí, mirándolo con los ojos rojos, viéndose igualmente exhausto y un poco molesto. "Te tomó tiempo. Así que, ¿puedo irme ya?, ¿o quieres saber más sobre mi vida personal?"

Kagami sacudió su cabeza, escogiendo ignorar lo rojo en los ojos del otro. "Mi error, algo salió. Pero no, estamos listos por ahora. Iré esta noche a buscar la nota."

Suspirando ruidosamente, el profesional se paró. "Supongo que eso significa que tendré que buscarla entonces."

Aunque presentía que el hombre sabía exactamente donde estaba, asintió. "Sí, con bastante suerte, serás capaz de encontrarla. Te avisaré cuando esté por llegar."

"¿Tetsu vendrá también?"

"No sé, quizás. ¿Por qué? ¿Te molestaría si va él?"

Un encogimiento de hombros. "No realmente. Creo que no."

"En realidad, ¿podrías venir más tarde a recoger a Momoi? Siento que ella podría necesitar tu apoyo después." Él podía decir tan solo mirando al otro que comprendió en la difícil posición en que había puesto a su amiga de infancia y cuanto ella sería capaz de soportar por el bien de él.

"Bien, solo llámame." Dejando su tarjeta atrás, Aomine se dirigió a la puerta y se detuvo para darle una mirada. "Mira, no me gustas ni nada por el estilo, pero este caso… Lo dejo en tus manos. Descubre quién demonios le hizo esto a Kise y haz que pague."


Esas palabras persistían en su mente cuando Momoi entró en la oficina. "Hola, Kagami-san."

Inclinó su cabeza a modo de saludo. "Hola, espero que hayas dormido algo la noche anterior."

"Algo pude. En cambio tú no te ves muy bien, Detective. ¿Fue Dai-chan?" Ella frunció el ceño. "No te hizo problemas, ¿cierto?"

"No, fue de mucha ayuda de hecho, incluso si estaba reacio al principio."

La comprensión brilló en sus ojos. "Es duro hablar de este tema con él." Luego ella le dio una triste sonrisa. "Lo siento, cebe ser extraño para ti que siga preocupándome por él de este modo. Creo que soy algo sobreprotectora con él luego de crecer con él."

Kagami masajeó la parte trasera de su cuello distraído. "No realmente, no creo que sea extraño. Es natural preocuparte por las personas que quieres y todo eso." Viendo a Alex, que estaba saliendo de su oficina, recordó que no era él quien haría la entrevista. "Mira, esa mujer de ahí es Alex, mi superior. Ella me está ayudando con el caso así que hoy hablarás con ella. Probablemente quieras hablar con otra chica, ¿no?"

Momoi negó con un movimiento de su cabeza. "No me molesta hablar con ella. Si ella está trabajando en este caso, ayudaré lo más que pueda."

"Gracias por todo. Si hace algo estúpido, solo grita o algo así."

"¿Cómo-?"

Justo en ese momento, Alex caminó hacia ellos con su mejor sonrisa profesional y sostuvo su mano en alto hacia la otra mujer. "Tú debes ser Momoi Satsuki. Soy Alexandra García y estaré ayudando a Taiga en este caso. Ven, podemos ir allá a hablar."

Fatigado suspiró para sí mismo. Él entro en la sala de observación para escuchar la conversación de ambas.


Parándose al otro lado del vidrio, sintió la urgencia de entrar y decirle a Alex que se comporte incluso aunque aun no haya hecho nada aun. Tuvo que recordarse a si mismo que ella era una detective, así como él, y su superior por lo demás. "Vamos, Taiga, ella puede ser profesional cuando lo necesita…" trató de convencerse a si mismo con muy poco éxito.

Alex no desperdició tiempo en bromas y se apoyó en la mesa, descansando sus codos en ella. "Entonces, ¿cuál es tu relación con Aomine Daiki?"

La otra mujer respondió igualmente seria. "Bueno, es un miembro del equipo que dirijo. Además somos amigos desde la infancia. Crecí con él."

"¿Y Kise Ryouta?"

"Era mi mejor amigo."

"¿Te has interesado alguna vez en alguno de ellos?"

"No. Estaba interesada en alguien más."

"¿Así que la relación de ellos dos no te molestaba en lo más mínimo?" Momoi dudó por un momento. Su jefa tomó la oportunidad inmediatamente. Había olvidado lo perceptiva que era cuando estaba en su trabajo. "¿No te gustaba que estuvieran juntos? ¿Por qué? ¿Porque ambos eran hombres?"

Negó con su cabeza. "No, no, ¡no es así! ¡Estaba feliz de que estuvieran juntos! Estaba… aliviada."

La rubia enarcó una ceja. "¿Aliviada?"

No había crítica alguna en sus ojos mientras ella hablaba. "Cuando se trata de salir o relaciones, Aomine-kun no tiene los mejores registros. Tiende a ser insensible y torpe, aunque no quiera. Y desde que éramos niños, nada ni nadie había sido capaz de meterse entre él y el básquetbol. Aleja a la gente inconscientemente con sus palabras despreocupadas y con la dedicación a lo que la mayoría de las personas ven como un simple deporte. Entonces cuando Ki-chan… Digo, Kise-kun…"

Alex se encogió de hombros. "Llámalo de la manera en que acostumbras, o de la forma en que te sientas más cómoda."

"Cuando Ki-chan me dijo que estaba pensando en confesarse, me preocupé. Temía que Dai-chan pudiera ser descuidado, tal como lo era siempre, y dañar a Ki-chan. Pero al día siguiente, vino y me dijo: 'Aominecchi es sorprendentemente tierno, ¿no crees?' De algún modo, todo había funcionado entre ellos. Había estado preocupada de que Dai-chan nunca encontraría a alguien, y yo tendría que velar por él por el resto de mi vida porque él no es realmente independiente como hace a la gente creer. Digo, amo a Dai-chan como un hermano, pero eso habría sido demasiado. Así que puedes imaginarte mi alivio cuando Ki-chan apareció."

"Pero luego Kise desapareció. ¿Te volviste la entrenadora solo para cuidar de Aomine?"

"No, claro que no. Creo que parte de mí tenía miedo de que volviera a asumir ese rol de nuevo, pero no sucedió. Luego de la desaparición de Ki-chan, Dai-chan se volvió muy independiente. Ambos trabajamos duro y así por casualidad terminamos siendo reclutados en el mismo equipo."

"Ya veo."

"Soy… ¿soy sospechosa en este caso?"

La rubia se encogió de hombros de nuevo. "Todos son sospechosos. No creo que hayas sido la asesina en sí, pero siempre hay una posibilidad de que estuvieses envuelta en esto. Lo que quiero decir es que en mayoría de los casos, entre aquellos más cercanos a la víctima, se encuentra el asesino. Entonces en el caso de Kise, hay una alta posibilidad de que estuvieses envuelta de algún modo."

Incluso él dio un respingo ante la dureza del tono de la detective.

Momoi permaneció calmada, aunque se veía tensa. "Si soy una sospechosa, incluso aunque dijera que nunca haría algo que dañara a Ki-chan, hay una posibilidad de que no me creas, ¿cierto?"

"Supongo. Al final del día, vemos a quien sea que la evidencia y los testimonios nos acerquen. Hablando de eso, ¿Aomine o tú, hablaron de este caso a alguna persona?"

"No, he estado en mi casa desde que Kagami-san y Tetsu-kun me llevaron la noche pasada. Dudo que Dai-chan pudiera haberle dicho a alguien. No tenemos practica hoy, así que no teníamos que hacer alguna excusa para poder faltar."

Asintiendo, Alex frunció sus labios mientras su cerebro procesaba toda la información que estaba recibiendo. "Bien. Continuemos. Háblame sobre la noche en que Kise desapareció. ¿Dónde estabas tú?"

"Estábamos en el banquete de la Copa de Invierno…"


Se encontraba sentado, tomando notas por las suyas mientras la mujer hablaba. Perdió la noción del tiempo que había pasado. Mientras más hablaba Momoi del rubio, más cerca de llorar estaba.

"Recuerdo a Ki-chan diciéndome que estaba muy feliz de que Tetsu-kun haya derrotado a Dai-chan. 'Cuando jugamos un 1-on-1, estaba sonriendo de nuevo. Desearía haber sido yo quien encendiera nuevamente su luz', me dijo. Creo que él era quien estaba preocupado por el interés de Dai-chan en el básquetbol. Más que nadie."

"¿Por qué era así?"

"Temía que si Dai-chan podía aburrirse de algo que amaba tanto como amaba el básquetbol, entonces él podía aburrirse de Ki-chan igualmente de fácil. Esa es la razón por la que Ki-chan le decía a Dai-chan que escogiera entre él y el básquetbol todo el tiempo. Los hombres pueden ser muy estúpidos a veces…"


Ambas continuaron con la discusión del caso mientras Momoi tenía que secarse constantemente las lágrimas que amenazaban surcar sus mejillas. Hubo un suave golpe en la puerta. Dándose vuelta para ver quién era, enarcó una ceja cuando Tatsuya metió su cabeza. "Taiga, Aomine está aquí."

"Oh, bien." Había olvidado que le había pedido al profesional que viniera. "¿Puedes decirle que entre?"

"Está bien."

Volviéndose a la entrevista, no logró escuchar lo que Alex había dicho pero eso provocó que la chica más joven llorara, a tal punto que no podía hablar claramente.

Aomine entró en la habitación, viéndose un poco mejor que hace un rato. Kagami concluyó que el más alto debió haber tomado una siesta o que cayó dormido inmediatamente luego de que llego a casa. "Hey."

"Hey…" El profesional se fue apagando al ver a Momoi en la otra habitación, llorando. Frunció el entrecejo enojado. "Diablos, ¿qué es lo que están haciéndole allí adentro?"

Y antes de que él pudiera responder, Alex se paró, se posó en la mesa y besó a la chica.

Momoi parecía aturdida, mientras seguía en su asiento.

La mandíbula de Aomine cayó, olvidando cualquier tipo de protesta que pudo haber tenido.

Mientras tanto, Kagami se puso de pie y corrió a la otra habitación para alejar a su jefa de la otra mujer. "¡Demonios, Alex! ¡Te dije que no hicieras nada estúpido o ilegal!"


Nota de Traductora:

Hola~ Debo admitir que lloré cuando Aominecchi recordó y vio la foto de Kise...

Buneo, ahora que estoy cada vez más cerca del final, debo decir que amo esta historia y los personajes. Espero que a ustedes les guste y les complazca esta traducción.

Nos vemos en el diez~


Próximamente...

Akashi aparece y Aomine... Pues Aomine y sus sentimientos.