Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Esta noche

Ella le observaba sin un ápice de arrogancia aunque sabiéndose hermosa y que eso era lo que él estaba admirando, cuan hermosa era ella. Se relajo sabiendo el impacto que provoco y sintiendo algo de liberación porque había podido notar por fin una reacción notable en el. Se acerco lentamente hasta estar en la mitad de la sala, a unos pocos metros de el, no sabía si el seguiría el protocolo de los chicos, tras ver a una mujer arreglada le dedicaban unas palabras de admiración, así que tomo las riendas de la situación hablando ella primero.

-Estas muy elegante Severus-dijo mirándole a los ojos-Sin duda debería verte así más a menudo.

El trago saliva, no estaba acostumbrado a recibir halagos, menos aún por su aspecto físico y mucho menos de una mujer guapa. No sabía que contestar, sin duda verla le había dejado sin otra cosa que pensar que fuera lógica, trato de reaccionar como pudo.

-Tu también lo estas-dijo tímidamente el profesor rogando porque ella no hubiera notado su nerviosismo.

Sidney lo esperaba en el centro con los brazos alzados en dirección a él, Severus no entendía muy bien que trataba de hacer ella así que la miraba receloso.

-¿Comenzamos?-dijo ella con una sonrisa

-Ah, si, si, por supuesto-el dio un toque a su varita e hizo aparecer la música con la que habían estado ensayando ese tiempo, se acerco a paso lento hasta ella sin saber muy bien donde posar sus manos.

-Vamos Severus, lo has hecho muy bien todo este tiempo, no me digas que de repente ¿te has olvidado de todo?-ella poso su mano en su hombro y entrelazo sus dedos en la otra mano de Severus.

El dejo que su mano se entrelazara con la de ella y dejo la otra quieta, sin saber muy bien qué hacer con ella. Ella retiro su mano de su hombro, agarro la de Severus y la coloco en su cintura, esta vez a una altura algo más baja que otras veces. Volvió a poner su mano en su hombro y comenzaron a bailar.


Durante un buen rato él se había dedicado a esquivar la mirada de ella, trataba de controlarse y pensaba en recetas e ingredientes de pociones, miraba en otras direcciones e incluso repetía mentalmente los pasos que debía de dar. Pero siempre acababa encontrándose con la visión del cuerpo de ella, delicado, fino y hermoso. Ella le notaba algo más tenso, parecido al Severus del principio, trato de relajarle acariciando su hombro y acercando más su cuerpo al de él. El no podía resistirse así que sin que ella se diera cuenta se dedico a observarla atentamente, no quería perderse detalle de su cuerpo y de los movimientos que hacía.


Sidney por su parte notaba los ojos de él en ella, trataba de darle la mejor visión que pudiera, quería que no se perdiera detalle alguno de lo que estaba haciendo. De vez en cuando cerraba sus ojos y se dejaba guiar completamente por él, se imaginaba esta misma situación en un par de días en el gran comedor. Probablemente al no haber tanta intimidad el baile con el seria más rígido que el que pudieran estar teniendo ahora, así que trataba de disfrutar todo lo que estaba teniendo ahora.


Llevaban más de una hora bailando cuando se dio cuenta de las finas gotas de sudor que atravesaban poco a poco el cuello de la joven. Se preguntaba internamente si sería demasiado atrevido quitárselas, en un impulso con la mano que estaba entrelazada a la de ella la acerco hasta su cuello y tomo cada gota con sus dedos, lo había hecho tan lento como pudo originando unas suaves caricias con las que ella había inclinado su cabeza hacia atrás y cerrado sus ojos. De este modo le permitía mejor el acceso, cuando hubo secado todas las gotas sus dedos aún estaban deslizándose por su piel de arriba a abajo dulcemente. No solo sus dedos sino también sus ojos, no hacían más que mirar su piel, tenía unos deseos irresistibles de acercar sus labios hasta su cuello y besar cada centímetro de él. Ella fue incorporando su cabeza poco a poco y abrió sus ojos encontrándose con unos negros que la miraban intensamente. Por primera vez ella pudo ver deseo en ellos y se sintió satisfecha y nerviosa.

Ella no sabía qué hacer, si se acercaba y le besaba quizá fuera rechaza aunque tras haber visto esa mirada estaba segura de que el correspondería, pero no quería tentar a la suerte. Acerco su cara a un lado de él y susurro cerca de su oído con sus labios en contacto con la piel del profesor.

-Gracias, Severus-coloco especial énfasis a su nombre.

Cuando este noto sus labios en su piel y su nombre no pudo evitar notar que estaba comenzando a excitarse. ¡Por Merlín! jamás una mujer había pronunciado su nombre de una manera tan sensual como esa. Quería poner algo más de distancia entre sus cuerpos para que ella no notase nada, a pesar de que lo que en esos momentos él deseaba era estrecharla con sus brazos y sentir cada poro de su piel. Sin embargo ella no le dejo, se aproximaba más a él, ambos cuerpos estaban en contacto cada segundo. La mano de Sidney en el hombro de él lo atraía aún más hacia ella y se dirigía a acariciarle tras su nuca.

El se dedico por unos segundos a disfrutar de las caricias que ella le estaba proporcionando, a sentir la proximidad con la que estaban, a sentir el deseo de ella de tenerlo aún más cerca y a oír su respiración tan cercana a la suya. Sin embargo decidió poner fin a eso, paro el baile en seco dejándola aturdida sin saber qué hacer. Trato de contener su voz como pudo.

-Creo...que por hoy, es...suficiente-dijo arrastrando lentamente las palabras.

-¿Seguro? No tengo ningún inconveniente en seguir-trato de poner especial seguridad a sus palabras para que el notara la doble intención con la que las decía.

-Si, puedes retirarte-se giro hacia la chimenea dándole la espalda a ella.

-Voy a ir a cambiarme entonces.

Salió del aula dejando la puerta abierta, al igual que lo hizo con la de la habitación, sin embargo el no entro por ninguna. Se puso su uniforme, dejo el peinado y el maquillaje tal cual estaban y salió de la habitación algo frustrada por el brusco cambio que había tenido el. Entró en el aula donde él seguía luciendo la túnica de gala, comprendió que él no iba a acompañarla hoy. Seguía parado en el mismo punto donde lo dejo antes.

-¿No va a acompañarme?

-No- respondió el sin girarse-Estoy seguro de que sabe el camino y que nada malo la pasara. Buenas noches señorita Potter.

-Buenas noches-respondió ella algo triste-Severus.

Salió de su despacho y se dirigió la torre de Gryffindor. Sabía que no podía forzar las cosas, que él era diferente al resto de chicos que había conocido, pero aun así lo único que quería en esos momentos era regresar y lanzarse a sus brazos. Fue paciente y dejo que las cosas se quedaran donde habían dejado, sabía que esta sería una noche muy larga porque no haría más que recordar todo lo vivido en estas últimas horas.


Severus se encontraba aún frente a la chimenea rato después de que ella se fuera, se deshizo de ella en el momento justo antes de que ella pudiera notar las consecuencias que había provocado en su cuerpo. Se maldecía a sí mismo por haber parado y por desear que ella continuara. Durante años solo había deseado el roce, el cuerpo y los besos de una sola mujer, Lily, su Lily. Ahora notaba eso en otra mujer, ni más ni menos que en su hija. Demonios, el no quería tener esa clase de pensamientos y ese deseo hacia ella pero lo ocurrido esa noche no hacía más que agravar la situación que venía arrastrando desde hace varias semanas.

Esa joven había logrado introducirse en los pensamientos de el asiduamente, a menudo se acordaba de su sonrisa, de su mirada y del roce de su piel. En las clases hacia todo lo posible por disimular pero en los ensayos el notaba como se relajaba y se mostraba más cercano. Lo que esa chica había conseguido con el solo lo había logrado otra antes. Se dirigió a su habitación tras trasformar de nuevo el aula de ensayo en el aula de pociones, cerró la puerta y vio algo que le puso más nervioso. El vestido que ella había llevado esa noche, estaba sobre la cama de él, parecía como si estuviera esperándole. Sin duda ella lo habría olvidado pensó Severus, o quizá lo dejo aposta para que fuera tras ella..."No Severus, contrólate, no puedes pensar esas tonterías, seguro que se le olvido." Pensaba mientras irremediablemente se acerco hasta él y lo toco, como si de una pieza delicada se tratara. Una ligera sonrisa se formó en sus labios, acarició el borde del vestido como si la estuviera acariciando a ella. Como si ella estuviera tumbada en su cama y el pasara sus dedos por su costado hasta su pierna, lentamente, sin prisa alguna. Agarró el vestido y lo colocó en su armario. Quería relajarse antes de dormir, sabría que en estos momentos no podría, así que tras casi media botella de whisky de fuego y una ducha de agua helada se metió en su cama, perdiéndose en los detalles de esa noche y soñando de nuevo con esa piel, una piel que anhelaba volver a tocar.


El desayuno había trascurrido de una manera rápida, entre ambos habían surgido breves miradas pero no duraban mucho y en cuanto se descubrían dejaban de mirarse. El sabía que tendría que hablar con ella así que aprovecho cuando la vio salir de la biblioteca para caminar tras ella y cerciorarse de que nadie les veía ni les oía.

-Señorita Potter

-Buenos días Profesor ¿qué sucede?

-En la última clase dejo un pergamino sin acabar, me gustaría mostrárselo para saber el por qué.

-¿Un pergamino?-se quedo mirándole extrañada, no había dejado ninguno-Creo que se confunde profesor yo...

-Insisto, créame no suelo confundirme-se giro y se dirigió hacia su despacho para no darle la opción a replicar, no quería decirle directamente que se había dejado el vestido por si alguien les escuchaba. El no quería incentivar esa clase de rumores.

Cuando entraron al despacho ella se quedo esperando en una silla mientras el entraba a la habitación, si ella se había olvidado un pergamino ¿por qué el entraba en el dormitorio? A ella le parecía una situación muy extraña. Su voz sonó desde dentro del cuarto.

-En realidad olvidó esto-el se dirigía hacia el despacho llevando con él la prenda-Solo que no quería que los demás supieran, no me parece...adecuado.

¡Oh! ¡Mi vestido!-sus ojos se sorprendieron-¡Que tonta fui! Lo lamento profesor me olvide completamente de él.

Sinceramente se había olvidado de él, al ser un vestido de un tono tan oscuro y la ropa de cama de Severus de tono oscuro también no pudo distinguir apenas, además en ese momento la mente de ella se preocupaba más de otras cosas.

-No importa-le tendió la prenda-Tenga más cuidado con él, podría extraviarlo y se quedaría sin vestido para el baile.

Ella recogió la prenda.

-En realidad, este no es el vestido que llevaré al baile señor-le dirigió una tímida sonrisa-El vestido del baile lo tengo bien guardado. Algo tan hermoso no se puede dejar a la vista, ¿no cree profesor?

El asintió, algo confundido, ese vestido le parecía tremendamente hermoso ¿por qué no llevaría ese? Severus rogaría por verla de nuevo con ese vestido puesto.

Ella salió del despacho dándole las gracias y dejo a un Severus pensativo tal cual ella quería, imaginándose que se pondría ese dia que fuera más hermoso que lo que había visto.


La semana en la que tenía lugar el baile trascurrió con rapidez, los estudiantes que se habían quedado en Hogwarts estaban absortos en estudiar y en terminar trabajos, otros por su parte se divertían paseando con sus amigos por el castillo o por los terrenos nevados cercanos a él. El paisaje se veía hermoso, todo lo que rodeaba a la escuela estaba nevado, además el ambiente era muy familiar y se respiraba alegría. Tanto McGonagall como Dumbledore coincidían en que era de las veces que la escuela respiraba tanta paz.

Por otro lado los últimos ensayos entre Sidney y Snape volvieron a ser como los de antes, no se habían puesto la ropa que llevarían al baile y el ambiente entre ellos era relajado pero no tanto como "aquel" dia. El no quería confesarlo pero cada vez que ella entraba por su despacho esperaba encontrarla con un vestido entre los brazos para saber que la volvería a ver de nuevo así. Sin embargo ella nunca lo traía.

Las reuniones entre Snape y Dumbledore eran cada vez más constantes, ambos tenían la certeza de que Voldemort atacaría muy pronto y tenían que estar preparados ante cualquier signo de amenaza.


Ella por su parte no recibió ninguna noticia sobre su familia, hasta el dia del baile. Por la mañana con la llegada del correo tres lechuzas se dirigieron hacia ella, una traía su habitual "El Profeta" que leía cada mañana con el desayuno y las otras traían varias cartas. Dejo el periódico a un lado, lo leería después y se dedico a desenrollar las cartas de las patas de las lechuzas. Les dio a todas uno trozos de bollo que estaban comiendo y se marcharon. Miró los remitentes de las cartas, una era de unas amigas de Ravenclaw quienes se habían ido y prometieron escribirla para felicitarle las fiestas. Otra carta era de Remus Lupin, no se extraño en recibirla, al fin y al cabo su padrino siempre se acordaba de ella en fechas especiales y la felicitaba y alguna que otra vez le mandaba algún regalo. La otra carta era de Sirius Black, esa le extraño algo más puesto que el solo la escribía pocas veces y generalmente para felicitarla por su cumpleaños. Por último estaba una carta que no le hizo falta girar para saber de quién era. Su madre. No quiso abrir ninguna así que desayuno rápido, cogió el periódico y las cartas y se fue hacia su habitación, allí las leería tranquilamente.

Se dirigía a paso rápido cuando al doblar por una esquina para tomar las escaleras del primer piso chocó contra alguien y cayó al suelo de espaldas tirando toda su correspondencia y el periódico.

No vio contra quien se había chocado y comenzó a chillarle:

-¿¡Acaso no miras por dónde vas! Deberías tener más cui...

-¿Qué es lo que debería tener Señorita Potter?-interrumpió Snape ofreciéndole una mano para ayudar a levantarla.

-Oh, disculpe profesor, no sabía que era usted-le dijo algo sonrojada.

-5 puntos menos para Gryffindor por no moderar su tono con un profesor, y de nada.

-Gracias-respondió ella dándose cuenta de que no le había agradecido que la levantase.

Se inclinó hacia el suelo para recoger las cosas y Snape hizo lo mismo ayudándola, recogió el periódico y una carta y se levantó para dárselas. Miro brevemente la carta y supo de quien era esa bonita caligrafía. Ella sostenía las otras cartas y le miraba para que le diera las otras cosas, el dudando se las dio.

-Muchas gracias profesor.

Sus manos se rozaron y ella le miró anhelando que ese roce fuera eterno, sin embargo el separo su mano rápidamente.

-¿Nerviosa?-pregunto Snape para tratar de aligerar la tensión refiriéndose al baile.

-¿Cómo dice?-ella malinterpreto sus palabras, creía que se refería a si él la estaba poniendo nerviosa así que se sonrojo considerablemente. El se dio cuenta y agrego.

-Por el baile, quedan pocas horas.

-Ah, no, no tengo porque estarlo. Sé que estaré hermosa y bien acompañada. ¿Qué más me haría falta?-le dedico una sonrisa-¿Y usted?

-En absoluto Señorita Potter, confió en que el baile será una velada agradable, recta y sin distracciones.

-Yo que usted...-giro su cara hacia ambos lados para comprobar que nadie les veía y se acerco para susurrarle-No estaría tan seguro.


Se alejo continuando con su camino mientras le miraba pícaramente y le sonreía. Esta chica definitivamente le estaba volviendo loco. El trataba de mantener distancia pero ella derribaba todos los muros que el ponía. Reanudo su camino tratando de mantener su mente ocupada, estaba claro que el baile de esta noche le ponía extremadamente nervioso así que quería retrasar sus cavilaciones y pensamientos sobre el todo lo que pudiera.


Mientras tanto Sidney llegó a su habitación y se dirigió a su cama, se tumbó y comenzó a abrir las cartas. Abrió la de Sirius ya que era la que más intriga le daba:

Querida Sidney:

Solo quería desearte que pases unas felices fiestas en el castillo, pensaba que estarías en casa con tus padres pero hable con James y me dijo que no. Disfruta y espero verte pronto.

Un saludo

Sirius

¡Vaya!, pensó, así que mi padre ya le fue con el cuento a su adorado amigo, que charlatán está hecho. Se dispuso a abrir la carta de sus amigas, quienes la enviaban una fotografía del bosque que estaban visitando junto con su familia, le decían que se lo pasara muy bien y que aprovechara la fiesta en Hogwarts además de contarle que ambas estaban bien y que se lo estaban pasando en grande.

Se alegro por ellas y miró la foto, la dejó sobre la cama y fue a coger la carta de su padrino.

Sidney,

Me acabo de enterar de que no vas a pasar las navidades en casa, planeaba ir a cenar un dia de estos por invitación de tus padres y así poder llevarte un regalo que te he comprado. Como es bastante grande no te lo puedo enviar vía lechuza, así que te lo guardaré hasta que te vea. Espero que pronto. Disfruta las fiestas y ten cuidado.

Un abrazo

R.

No le sorprendía el regalo, aunque si el tamaño ¿qué le habría comprado? No sabía si preguntarle o esperar. Dejo la carta junto a las otras y miró con recelo la carta de su madre, la abrió y se dispuso a leerla.

Cariño, ¿qué tal estas? Espero y supongo que bien. Nosotros nos encontramos bien, tu padre sigue tan atareado como siempre y yo me encuentro bien aunque con las molestias normales de mi estado. Cielo quiero que sepas que aunque no lo creas ambos te queremos y solo actuamos por tu bien. Tienes que comprender que las decisiones que tomamos son por ti, aunque a veces no te gusten. Jamás haríamos nada para hacerte daño.

Espero que te encuentres bien y si en algún momento quieres vernos o decides venir a casa te estaremos esperando con los brazos abiertos.

Un beso, te quiere

Mama

Miro la carta con el ceño fruncido y la dejo sobre las otras, sabía que la mitad de lo que ponía en la carta era falso. Su padre no la recibiría con los brazos abiertos, las decisiones que tomaban nunca eran por su bien y dudaba a veces de que la quisieran. Trato de contener el nudo que se había formado en su estomago y apilo las cartas guardándolas en su baúl. En estos momentos lo que menos quería era preocuparse por cosas como esas. Para su suerte entraron sus amigas y comenzaron a hablar de que ocurriría esta noche. Ese tema sin duda las distrajo durante toda la mañana y parte de la tarde. Todas tenían predicciones sobre que ocurriría con cada una, aunque casi ninguna quería hacer algo así con ella. Visto por sus amigas lo mejor que le ocurriría esta noche es que el profesor de pociones la castigara en cualquier momento de la noche obligándola a limpiar calderos. Ella se reía y continuaba las bromas aunque en el fondo sabía que no era así.


Christinne era una de las que más ilusión tenían porque llegara el momento, el chico que la había invitado a bailar parecía estar muy interesado en ella y durante varias semanas estuvo hablando con ella en todos los sitios en los que se encontraban. La mando varias rosas y notas en las que le decía cosas hermosas que ella se negaba a revelar. Pasaron parte de la comida y la tarde tratando de sonsacarle algo de información pero en vista a su negativa las chicas desistieron. Se estaba acercando la hora del baile y tenían que empezar a arreglarse, si era una tarea complicada para una mujer, lo era infinitamente más para cuatro mujeres a la vez. Todas se preguntaban y pedían ayuda entre ellas, el cuarto parecía la lechuceria, todo revuelto y patas arriba, apenas se lograban distinguir las cosas. Los baúles parecían pozos sin fondo de los que salía ropa sin parar y los zapatos se amontonaban en el suelo. Un solo espejo para todas, había pequeñas peleas entre ellas por verse.

Tras todo el caos, varios hechizos y algún que otro grito de desesperación, las cuatro chicas estaban listas mirándose entre ellas y sonriendo sin parar. Se juntaron en el centro del dormitorio y unieron sus manos.

-Porque esta sea una noche magnífica-dijo Rominna mirando a sus amigas.

-Y que no hagamos el ridículo-agrego Helena.

-Y que nos riamos sin parar-dijo Sidney.

-Una noche inolvidable-completo Christinne.

Se fundieron las cuatro en un abrazo un tanto extraño porque no querían despeinarse ni arrugar sus vestidos y salieron hacia la sala común en dirección al hall principal donde a todas las estarían esperando sus parejas.

Estaban a punto de bajar el último tramo de escaleras cuando Oliver las alcanzó y se puso delante de ellas.

-Un momento señoritas, ¿sabían que están ustedes hermosas?

-Oh Oliver muchas gracias-respondió Rominna

-Tu estas muy elegante-dijo Christinne

-Gracias, todo un detalle-el la estaba mirando a ella, sin embargo ella tenía su vista en la multitud del hall, como buscando a alguien-Sobre todo tu, Sidney.

-¿Qué?-dijo ella al oír su nombre.

-Oliver estaba diciendo lo guapa que estas-respondió Helena guiñándole un ojo.

-Muchas gracias Oliver, tu estas muy guapo también.

-Gracias, permitid que os saque a todas una foto ¿si?

Las cuatro se juntaron y sonrieron, mientras Oliver sacaba la foto alguien en el hall estaba empezando a impacientarse.


-Tranquilízate Severus, vendrá-dijo Albus dedicándole una sonrisa-La señorita Potter no estaría dispuesta a perderse un evento como este y menos en su compañía.

-Lo sé señor, estoy tranquilo.

Escucho su risa, la había oído, pero ¿dónde estaba ella? miro a su izquierda y a su derecha, levanto un poco la vista y tampoco, entonces fue cuando el director le señalo algo y el miro.

En las escaleras estaban cuatro chicas y un chico de espaldas tomándoles una foto. Ellas estaban riendo, se fijo atentamente y vio a las amigas de ella, por lógica ella también estaría allí, solo que el chico la estaba tapando. Vio que era Hicks quien estaba haciéndoles la foto cuando este se acerco hasta ella y le beso la mano. Bajo las escaleras porque unos amigos le estaban llamando y fue cuando Severus pudo verla por completo.

Se arrepentía de haber dicho que la noche del ensayo estaba realmente preciosa, es decir lo estaba pero ahora mismo aún más. ¿Cómo conseguía superarse? Se preguntó varias veces mirándola detenidamente. Ella bajaba con parsimonia las escaleras buscando entre la multitud hasta que le vio, fue en ese momento cuando le dedico la mejor sonrisa que le habían dado a Severus en toda su vida. Parecía una estrella resplandeciente, nadie podía apartar sus ojos de ella, a pesar de que el resto de chicas estaban arregladas y lucían lo mejor posible estaba claro que ella destacaba entre todas.


Gracias por la lectura! (Se que siempre lo repito pero es en serio ^^)

Por otro lado estoy muy contenta de la gente que ha entrado en el blog que di el capítulo pasado para el material adicional a la historia, prometo colgar para el próximo capítulo el vestido que luce, de momento os dejo con la intriga.

Vuelvo a repetir la dirección del blog que también teneis en mi perfil:

ellalahermana punto blogspot punto com (todo junto y donde pone punto lo sustituis por un . )

Un saludo!