Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
La pelea
La mañana del domingo parecía que iba a nevar, sin embargo comenzó a salir el sol tímidamente y la sensación de frio no era tan grande. El comedor se llenaba poco a poco de estudiantes que bajaban perezosamente a desayunar en su último dia de vacaciones antes de empezar las clases de nuevo. El castillo había estado muy tranquilo, demasiado. La gente que se quedo aprovechaba su tiempo y no se habían visto muchos paseos de estudiantes por los terrenos. De las pocas que se atrevía a pasear, en parte por obligación, era ella. Estudiar y pasear se habían convertido en sus dos obsesiones y a la vez métodos para tratar de distraerse. Desde aquel dia ella no estaba igual que antes, notaba que la rabia se iba acumulando en su interior gradualmente y que se hacía más fuerte y resistente con el paso de los días. No le había vuelto a ver. En los días posteriores la intención de los paseos era encontrarse con él, pero tras pasar los días y comprobar que no estaba en el castillo desistió. ¿Por qué? era la única pregunta que rondaba por su mente. Era una pregunta que se podía interpretar de muchas maneras, quería saber el porqué del rechazo, el porqué de la huida, el porqué de sus palabras.
Para ella era como si él la hubiera incitado a seguir pero luego la hubiera apartado de la manera más cruel. Un juego. Eso es lo que había sido ella para él, eso la irritaba profundamente, le dolía casi más es que la considerara un juego que el propio rechazo. Nadie se había atrevido nunca a jugar con ella, ella era quien jugaba con los demás.
Sus amigas, en especial Rominna, la notaron diferente desde esa noche. Cuando ellas volvieron del baile ella no estaba en la habitación, Helena se preocupo porque la había visto salir hacia mucho rato y se preguntaba donde estaría entonces. Ella no volvió en toda la noche y no apareció al desayuno. Se la encontraron en la sala común antes de bajar a comer, con un aspecto preocupante. Todas habían querido hablar con ella pero se negaba, decía que solamente se encontraba cansada, eso era todo. Cuando sus amigas le contaron cómo les fue la noche a ellas apenas prestaba atención. Rominna insistió varias veces, pero no logro sacar nada.
A medida que los días pasaban sus amigas dejaron de insistir y se concentraron en sus propios problemas y preocupaciones.
Aquel dia no tenía entrenamiento de quidditch, porque muchos de sus jugadores no se encontraban en el castillo, así que decidió aplazarlos hasta después de vacaciones. Sin embargo a ella le apetecía despejarse y uno de los mejores modos en que lo lograba era volando. Se dirigió a su habitación a por la escoba, tenía una de las mejores, regalo a medias de su padrino y de Sirius. Se puso una capa más gruesa y se dirigió hacia el exterior. Observó el cielo y confió en que el sol durara mientras ella volaba. Despegó y puso rumbo hacia el cielo a toda velocidad, sin una dirección fija. Solo quería deleitarse con la impresionante vista que su posición le otorgaba.
Mientras disfrutaba haciendo piruetas, cambios y practicaba nuevos movimientos ella ignoraba que estaba siendo observada por alguien que parecía fascinado viéndola.
Oliver estaba en el segundo piso y se dirigía hacia la lechuceria para mandar unas cartas a su familia, cuando de repente vio algo extraño en el aire. Fijo su vista en el cielo a través de una ventana que daba al campo y vio a una persona volando sobre su escoba. Al principio se extraño porque estaba sola y se preguntaba quien seria. Sin embargo reparo en el dia que era y en cómo se movía. Esa era la forma única de volar de una persona, el la conocía muy bien. Sonrió y sin pensarlo dos veces se dirigió hacia el campo donde ella estaba.
Tarareaba una canción muggle que había escuchado el verano en casa de sus abuelos mientras daba el último giro sobre su escoba cuando vio que algo se movía en el césped. Se dio cuenta que una persona avanzaba hasta donde ella estaba y descendió para ver mejor quien era. Cuando estaba a unos metros vio de quien se trataba. Suspiro tranquila al saber que no era algún profesor que vendría a castigarla.
-Hola Oliver, me has asustado.
-Hola Sidney, perdona, no pretendía hacerlo. Es solo que te vi volar y no pude evitar acercarme.
-¿Sabías que era yo?-comento sorprendida.
-Si. Bueno, no sé, tú tienes un modo especial de volar al del resto. Eres muy fácil de distinguir-cuando vio que ella no entendía a que se refería añadió-Solo tú eres capaz de hacer esas piruetas y dejar a todos sorprendidos.
-Gracias, tampoco es para tanto.
-Si que lo es, de no ser por ti los partidos serian un aburrimiento.
Esta vez ella se sonrojo y le sonrió. Observo que llevaba unas cartas y le dijo.
-Veo que ibas a algún sitio y te estoy entreteniendo, lo lamento mucho-se iba a retirar cuando él la agarro suavemente del antebrazo.
-No por favor, tranquila. Solo iba a la lechuceria pero eso puede esperar.
-Oh, bueno, en todo caso no pretendo quitarte tiempo.
-Insisto, bueno si quieres, es decir si, po, podrías acompañarme-se puso nervioso porque era la primera vez que la invitaba a hacer algo y no había deberes o trabajos de por medio. Estaba esperando su negativa y a punto de decir que no pasaba nada cuando escucho su respuesta.
-Vaya, bueno porque no. Sera un placer, así podremos hablar un rato más-sonrió y se cargo la escoba en un brazo.
Durante el camino a la lechuceria conversaron animadamente sobre lo que les habían regalado en navidades. Al parecer a Oliver le mandaron una cantidad exagerada de libros pensando en que le gustarían y el pobre se lamentaba viendo que su montaña de libros se acumulaba.
-Ahora no solo tengo que leer los libros de la escuela, sino todos los que me han regalado. Por Merlín ¡me encanta leer! pero creo que se han creído que soy la señora Pince. Podrían haberme regalado algo de chocolate.
Ella se reía ante sus protestas y bromeaba amenazándole con decirle a la señora Pince sobre el poco cariño que le daba a sus queridos amigos los libros. Después le conto sobre lo que le habían regalado a ella. Oliver se quedo impresionado ante algunos regalos, sobre todo el de la motocicleta, de parte de Sirius quien prometió no dársela hasta que cumpliera los 17, lo cual sería muy pronto, y pudiera enseñarla a montar en ella. También le gusto el regalo de su padrino, un álbum de fotos que contenía fotografías de lugares que el había visitado y que sabía que a ella le gustaría conocer algún dia. También ella se quejaba de no haber recibido chocolate suficiente y ambos rieron.
Cuando el término de mandar las cartas se dio cuenta de que ella estaba algo cansada de llevar la escoba y se ofreció a llevársela, ella lo agradeció y siguieron su camino de regreso charlando animadamente. Ella no supo muy bien cómo pero en una de las últimas bromas de él, se había reído tanto que término cogiéndose de su brazo para no doblarse de la risa. Lo cierto es que no le soltó y ese fue un detalle del que Oliver se dio cuenta. Llegaron al castillo y continuaron conversando mientras reían. Cuando habían avanzado por un pasillo para subir las escaleras hacia la torre de Gryffindor vieron como se paraba ante ellos una figura conocida por ambos.
Acababa de regresar al castillo, tras muchos días ausente volvía. Las misiones que le había encomendado Voldemort las llevó a cabo a pesar de ser peligrosas, aunque claro, el señor oscuro nunca mandaba algo sencillo. Por fin podría volver a la tranquilidad que le proporcionaba la escuela. Tras contarle las novedades a Dumbledore se dirigió hacia las mazmorras bajando las escaleras y se encamino por el pasillo cuando escuchó la risa que venía de él y vio a las dos personas que tenía delante. Se quedo parado frente a ellos, esperando a que se dieran cuenta de su presencia. Su bilis comenzó a revolverse. ¡Por Merlín! ella estaba pasándoselo bien con otro chico, iba agarrada a su brazo y por la indumentaria que llevaba al parecer él le estaba llevando la escoba. Chasco la lengua molesto.
-Buenos días profesor Snape-dijo Oliver retomando la seriedad cuando le vio, el iba a retirar su brazo para que no los viera así pero sin embargo ella se lo impedía. La miro extrañado.
-Buenas serán para usted señor Hicks ¿o me equivoco?-alzó la ceja y miro de arriba a abajo a la chica que lo acompañaba.
Ella se dio cuenta y mostrando absoluta indiferencia para no estallar en acusaciones en medio del pasillo dijo:
-Vámonos Oliver.
Le agarro de brazo aun más fuerte, tirando prácticamente de él, cuando iban a subir las escaleras escucharon:
-1O puntos menos para Gryffindor por su falta de respeto a la autoridad señorita Potter-se giro para continuar hacia su despacho.
-¿Autoridad? Yo no veo ninguna-contesto ella y siguió su camino junto a Oliver, dejando atrás a un profesor mirando cómo se marchaban con todo el odio del mundo.
Pegó un portazo a la puerta de su despacho que provoco que algunos de los tarros de sus estanterías se tambalearan peligrosamente. La reacción de ella era en estos momentos el menor de sus problemas, sin embargo no podía negar que le había molestado. ¿Pero qué esperabas Severus? ¿Un abrazo? ¿Un beso quizás? Se preguntaba internamente el profesor, maldiciéndola por la indiferencia mostrada ante él. ¿Cómo era posible que con lo que ocurrió la última noche que se vieron ella actuara así? Esa situación había conseguido una cercanía entre ambos muy peligrosa. Había evitado pensar en ello puesto que no quería saber que sucedería, pero al verla tan indiferente a él y encima acompañada, se sintió como un imbécil por haber esperado otra cosa. Destapo una botella de whisky y se hecho bastante en su vaso. Definitivamente esa no era la cálida bienvenida que el había soñado varias noches.
La hora de la comida estuvo marcada por una mirada incesante del profesor hacia Sidney, ella ni parecía inmutarse porque estaba muy entretenida hablando con Oliver y con Helena, bromeaban sobre futuras evoluciones en animales. Aunque ella noto que él la estaba mirando y se lo confirmo la propia Helena.
-No entiendo nada-frunció el ceño-¿Te está mirando? Si, te está mirando.
-¿De quién hablas?-dijo ella.
-Snape, lleva mirándote un buen rato.
-Déjale-dijo Oliver-Solo busca excusas para quitar puntos.
Siguieron conversando y ella notaba como su cuello gritaba y desesperaba por girarse hacia la izquierda y mirarle, sin embargo se contuvo, nunca supo de donde saco el control.
Los días fueron pasando y se convirtieron en semanas, la atmósfera de felicidad que se creó a la vuelta de vacaciones había desparecido, ahora solo quedaban los trabajos y el estrés. Si todas las responsabilidades que tenia ella ya la agobiaban, ahora tenía que lidiar con la tensión que se vivía entre Oliver y Marcus. Tras el dia anterior al comienzo de clases Oliver fue tomando confianza y ahora conversaba más con ella, aún se le notaba nervioso pero mostraba constante atención y siempre le dedicaba la mejor de sus sonrisas. Este hecho no paso desapercibido para Marcus y sus amigos, quienes se habían burlado de el diciéndole que le habían quitado a la chica. Eso provoco que la rabia se fuera acumulando, sobre todo cuando les veía juntos. Cuando compartían clase las chispas se notaban y eso hacía presagiar peligro.
Pero la explosión comenzó cuando ella estaba haciendo su ronda nocturna, se encontraba en el 6º piso, en una zona alejada donde la mayor parte de las aulas estaban en desuso. En el fondo trataba de aprovechar esos ratos para despejarse y no le apetecía mucho tener que encontrarse con compañeros para que tuviera que sancionarles. Se apoyo en la barandilla de la escalera, dejando que sus brazos reposaran mientras ella miraba hacia abajo el conjunto de escaleras y los movimientos que hacían. Estaba concentrada pensando en el próximo partido de quidditch, sus rivales eran Slytherin y quería una victoria aplastante. Pensaba en la estrategia del partido cuando unas manos comenzaron a recorrer sus brazos. Ella de espaldas giro la cabeza asustada y vio a Marcus sonriéndola, pero su sonrisa era distinta a otras veces.
-Marcus, me has asustado ¿qué haces aquí?
-Quería verte pequeña, últimamente estas muy esquiva conmigo.
-Tengo muchas cosas que hacer, al igual que tu. Ahora si me permites-ella iba a girarse para irse pero él se lo impidió, puso sus fuertes brazos a los costados de la joven, apoyándose en la barandilla.
-Shh, ¿a qué tanta prisa?-acerco su cuerpo al de la joven y comenzó a inhalar su cuello dedicándole suaves caricias con su nariz.
Ella estaba algo asustada, el la había cogido de imprevisto y tardo bastante en reaccionar, la verdad es que era guapo pero ella tenía la mente en otro sitio.
El se dio cuenta de que ella no se oponía así que acerco sus manos hasta el cuerpo de la joven y le quito la túnica, dejando que esta cayese en el suelo.
-Marcus para.
El siguió, esta vez deslizó sus manos con insistencia por sus costados, atrayéndola más hacia él, cuando llego a su falda dudo unos instantes y deslizó ambas manos por debajo de ella hacia la parte trasera de ella, estaba siendo muy rudo.
-¿Acaso no te gusta? ¿Hmm?-beso su cuello-Te deseo, he esperado mucho tiempo para poder hacer esto-continuo apretándola mientras se echo sobre ella para que notara lo que había provocado-¿Lo sientes? Eso es lo que provocas.
Ella estaba en shock, jamás un chico se había excedido tanto con ella si ella no lo había permito, el la estaba tocando y aunque al principio le gustaba ahora se dio cuenta de la situación y se afano en separarse de él, este se lo impedía y ella no quería tener que gritar, no quería armar un escándalo. Tras varios empujones trato de hacerse un hueco y pudo golpearle en la entrepierna. El la soltó y se dobló del dolor, quería alejarse cuanto antes pero estaba tan enfadada que quiso que pagara por lo que había hecho. Se acerco a él y arañó su cara, lo hizo con tanta fuerza que inmediatamente salió un color rojizo y de sus marcas sangre.
-Esto para que aprendas a respetar a las mujeres-tomó su varita y le lanzó un hechizo, por su varita salieron unas serpientes que se enrollaron al cuerpo de él y lo apresaron con la fuerza de una cuerda, bien sujeto e inmóvil en el suelo. Ella se fue a paso rápido hacia su habitación, ese asqueroso le había arruinado la noche.
El sol brillaba con fuerza, las chicas comenzaron a levantarse y vestirse para ir hacia el gran comedor a desayunar, ella se quedo la última, había estado revisando por toda la habitación y no la encontraba. De repente se dio cuenta.
-¡Mierda!-la túnica se le quedo ayer olvidada en el suelo cuando él se la quito. Tenía otra así que tomo esa y se la puso, no sabía si ir a buscar la otra. Fue a desayunar y se dirigió a las clases, encima hoy martes compartía tanto trasformaciones como pociones con el grupo de Marcus y no quería verle la cara.
Durante la clase de McGonagall el ambiente fue muy tenso entre ambos, el se dedicaba a mirarla con desprecio mientras le mandaba notas diciendo que esto no quedaría así. Ella no estaba asustada pero si molesta, tras lo que él le hizo encima ¡se atrevía a amenazarla! Lo que le molesto aún más fue verla acompañada de nuevo de Oliver, quien se dio cuenta de las miradas entre ambos pero no dijo nada. Cuando fueron a salir de clase Oliver recibió un empujón de él y cayó al suelo mientras Marcus reía.
-¡Pero qué débil eres!-y se marcho riéndose.
Sidney le ofreció una mano y le ayudo a levantarse, fueron al comedor y se sentaron lo más alejados a la vista de Marcus que pudieron.
En la clase de pociones a la tensión de esas clases se le unió el enfrentamiento entre Oliver y Marcus, las miradas eran tan obvias que muchos compañeros estaban tan atentos a sus pociones como al duelo entre ambos. Snape tuvo que amonestar varias veces por despistes en los alumnos y eso tenso más el ambiente. La tormenta llego cuando tuvieron que levantarse a por polvos de colmillo de serpiente, los tarros estaban en un lugar alto y ambos estaban tratando de cogerlos a la vez cuando Marcus le dio un codazo en las costillas y cogió el tarro. Sonrió e iba a marcharse pero a ella le dio tanta rabia que lanzo un hechizo y este se cayó al suelo, antes de que el bote se rompiera lanzó un accio y la sostuvo entre sus manos. Cuando el comprendió quien le había hechizado se dirigió hacia ella varita en mano pero Oliver le agarro antes y ahí fue cuando comenzó la pelea. Los puñetazos se oían en toda la clase y en un empujón varias frascos se rompieron sobre ellos provocando un ruido de cristales cayendo sobre el suelo.
Snape a los pocos segundos los separo y les mantuvo a una distancia prudencial, se fue con ellos hacia el despacho del director y ordeno que todos continuaran con sus pociones.
-¿Pero qué rayos ha pasado?-pregunto Helena sorprendida.
-Se que Marcus puede ser muy agresivo, pero ¿Oliver?-contesto Rominna.
-¿No has visto el por qué Sid?
-No, no lo sé Helena-no quería contestar y siguió elaborando la poción.
El murmullo de la clase cesó cuando por la puerta entró el profesor, solo, se dirigió hacia la mesa para dejar un pergamino y pasó por los calderos revisándolos. La mayoría de las pociones tenían fallos, sin duda la pelea había provocado que todos se despistaran en cuanto a tiempo o ingredientes, Snape chasqueaba la lengua en gesto de desaprobación.
-Quedan 5 minutos para terminar la clase pero en vista del lamentable estado de la mayoría de sus pociones no quiero desperdiciar mi tiempo viendo estas porquerías. Limpien sus calderos y quiero para la próxima clase una redacción de 60 centímetros sobre los pasos a seguir para hacerla. Márchense cuando terminen de limpiar el caldero.
Todos estaban molestos pero hicieron lo que les pidió, cuando ella iba a meter sus cosas en la mochila para marcharse de allí su voz la detuvo.
-Señorita Potter, usted no, quédese.
Le miró preguntándose que querría, terminó de recoger sus cosas y se sentó esperando a que se vaciara el aula. Cuando el último alumno se marcho el cerró la puerta.
Muy buenas! Comienzo la semana de muy buen humor, en parte debido a todos los reviews que habeis dejado ^_^ Me alegra que os siga gustando y espero que continue así (toco madera xd)
Tengo varias ideas en mente pero es bastante frustrante cuando no te decides por una o cuando no sabes cómo conectarlas, si alguién tiene alguna sugerencia soy todo oidos =)
Un saludo!
