DISCLAIMER: KUROKO NO BASUKE Y LOS PERSONAJES NOMBRADOS EN ESTA HISTORIA NO SON DE MI AUTORÍA. PERTENECEN A FUJIMAKI TADATOSHI. ADEMÁS, ESTA HISTORIA ES UNA TRADUCCIÓN DE NEKO-NYA~.
Yellow
Epilgo:
Aomine Daiki sabía que nunca volvería a este lugar de nuevo.
Mientras la gente se iba, el siguió de pie ahí; mirando las flores que rodeaban el retrato del chico que alguna vez amó. Eventualmente, incluso Momoi le dio una triste sonrisa y se fue del lugar.
Pero él se quedó.
Por horas, estuvo parado ahí con la mente en blanco a causa del dolor.
La única cosa que sabía con certeza era que nunca volvería al lugar donde el memorial de Kise estaba, o a la azotea en donde Kise se le confesó, o a la cancha de basquetbol en donde compartieron su primer beso. Nunca volvería a algún lugar que le recordara a Kise. Eso fue lo que decidió.
Después de que todo fue dicho y hecho, todo lo que sintió fue cansancio.
El sol se estaba poniendo cuando finalmente se forzó a sí mismo a dejar el parque.
-x-
El agotamiento que vino con el dolor y furia permaneció por días.
Pasó la siguiente semana escondido bajo las ropas de su cama, no contestando su teléfono ni viendo quien golpeaba en la puerta, aun cuando seguía sin poder dormir. Se aisló completamente, no veía televisión ni escuchaba la radio, no quería arriesgarse a oír el nombre de Kise en las noticias – no quería recordar lo traicionado que se sentía por el deporte que amaba y por el cual vivía. También evitó ver el sobre que Kagami le entregó; el contenido permaneció inmóvil en su mesa de noche.
Envuelto por la seguridad y comodidad de su cama, cerró sus ojos y pidió un deseó.
Estaba tan cansado, que lo único que quería era olvidarse de todo y dormir.
Y eso exactamente hizo.
-x-
Estaba de pie en la cancha de básquetbol que estaba cerca de su casa.
Mirando hacia sus manos, encontró un balón en ellas. No le importaba demasiado saber cómo había llegado ahí o de dónde sacó la pelota, solo comenzó a driblear. Distraído, miró a la canasta y sin pensarlo dos veces, lanzó la pelota mirando como entraba en ella.
Algo estaba mal.
Tomando la pelota, lanzó de nuevo, preguntándose cuál era el problema. No fue hasta un rato, después de haber lanzado muchos tiros, que comenzó a preguntarse qué es lo que estaba haciendo ahí. Mirando a la pelota entrar, tiro tras tiro, comenzó a cuestionarse su elección profesional.
'Me aburrí del básquetbol en secundaria, ¿no es así? ¿Por qué seguí jugando? ¿Por qué sigo jugando?' se preguntó, anotando otro punto.
En el fondo de su mente, una imagen comenzó a surgir. Un destello amarillo. Con miedo de que los recuerdos salieran a la superficie, Aomine reprimió sus pensamientos y continuó jugando.
Luego una voz le habló, "¿Te importa si me uno?"
Volviéndose, pestañeó al ver a un adolescente rubio. El chico era innegablemente guapo y tenía una pequeña sonrisa en sus labios. Aomine se encogió de hombros y le lanzó la pelota. "Claro. ¿Eres bueno?"
El rubio sonrió ampliamente hacia él y provocativamente, respondiéndole, "¡Creo que solo hay una forma de averiguarlo! Tengamos un one-on-one."
Y lo tuvieron.
Cuando acabó, él se quedó de pie ahí riéndose, disfrutando su victoria; con la respiración agitada pero complacido. "Nada mal, pero te hacen falta cien años para vencerme."
El chico simplemente se secó el sudor de su frente e hizo un puchero. "¡No es justo! ¡No puedo creer que perdí de nuevo! ¡Casi la tenía! ¡Te venceré la próxima vez!"
Aomine se congeló, toda la situación se le hacía familiar. Atónito, se volvió al adolescente. "¡Tú! ¡Es por ti! ¡Tú eres la razón por la que continué en el básquetbol por todo este tiempo!"
El rubio asintió y sonrió afectuosamente hacia él. "Y sigues siendo tan genial como siempre. Te extrañé, Aominecchi."
Y así tal cual, los recuerdos que trató de reprimir, volvieron a su mente.
"Kise…" Quería correr al rubio y abrazar al rubio, pero tenía miedo de que si se movía, él otro desaparecería. Atrapado entre el enojo y la felicidad, preguntó, "¿Por qué estás aquí ahora? Después de todos estos años – esperé a que vinieras por tantos años, ¿por qué ahora?"
El adolescente lo miró entristecido. "Quería hacerlo, pero no podía. Nunca creíste que me había ido. Incluso cuando Kurokocchi y el Sr. Detective aparecieron, nunca lo creíste realmente."
"Sigo sin creerlo," Aomine insistió tercamente,
"Pero lo haces. O sino, no podría estar aquí. No quieres creerlo, pero sabes que es verdad."
Tomándose un minuto para buscar en su interior, se dio cuenta que el rubio tenía razón. Trató de negar todo lo que había sucedido, pero nada cambiaría los hechos. Soltando la pelota de básquetbol, Aomine bajó su cabeza y espetó, "Lo siento."
Kise pestañeó y caminó hacia él. "¿Huh? ¿Por qué?"
Con los puños apretados, confesó. "Porque por diez años estuve molesto por tu repentina desaparición, cuando en realidad, yo fui la causa de tu muerte – por eso, perdón. Es por mi culpa que sucedió. Perdóname por no haber estado ahí ara ayudarte. Debí haber estado, de algún modo…"
Los ojos ámbar se suavizaron. "Eso no es verdad, Aominecchi. Por favor no digas cosas como esas. Si lo haces, comenzaré a llorar."
Aomine resopló y respondió instintivamente, "Entonces llora. Eres el mejor en eso."
El modelo dejó salir una risa suave. "Qué malo eres, Aominecchi." Luego, quedamente continuó, "Yo debería ser el que tiene que disculparse. Estos últimos diez años has sufrido tanto – lo siento." Mordiendo su labio inferior vacilantemente, preguntó, "Pero ahora que sabes la verdad, ¿no crees que es hora de dejar todo ir – de dejarme ir?"
En vez de responder, preguntó, "Oye, Kise, si te toco, ¿desaparecerás?"
Kise negó con un movimiento de su cabeza.
Tentativamente, lo tomó y puso sus brazos alrededor del rubio. Acercándolo más a su cuerpo, aguantó sus lágrimas y murmuró, "Diez años. Por diez años, he esperado hacer esto. Si de verdad hubiera querido avanzar en algún punto de mi vida, lo hubiera hecho, idiota. No estoy listo para dejarte ir."
Los ojos del modelo se llenaron de lágrimas mientras cerraba sus ojos y abrazaba de vuelta al más alto. "Pero tienes que hacerlo. No puedes huir de la verdad por siempre. Yo no volv-"
Sacudió su cabeza obstinadamente. "¡No quiero escucharlo, Kise! ¡Estás aquí ahora! ¡Eso es lo que importa! Si esto es un sueño, ¡pues bien! ¡No quiero despertar! ¡Demonios! ¡Estaba pensando en dejar el básquetbol de todos modos!"
Hubo una pausa entre ellos.
Soltándolo, Kise retrocedió un paso y cogió el balón del suelo. Los ojos ámbar miraban la pelota y con una de sus manos le quitaba el polvo. "¿De verdad dejarás el básquetbol? Nunca pensé que oiría esas palabras salir de tu boca."
"No quiero seguir jugando el deporte que robó lo que más amaba," admitió.
"Pero también te lo dio, ¿no es así? No puedes renunciar al mundo real, Aominecchi. Hay personas que te necesitan. Tus compañeros y Momoicchi - ¿de verdad los vas a abandona?" Podía escuchar algo sonando suavemente en la distancia. Kise lo miró con nostalgia. "¿Escuchas eso? Ya casi es hora."
Aomine frunció el ceño. "¿¡A qué te refieres con que ya casi es hora!? ¡No puedes dejarme de nuevo! ¡Te amo demasiado!"
La voz del rubio ahora era un susurro. "Me amabas, Aominecchi. Me amaste demasiado, y siempre estaré agradecido por eso – pero eso no me traerá de vuelta. No existirán los milagro-"
La verdad lo golpeó crudamente y él tuvo que tomar aire profundamente para contener sus lágrimas. Negó con su cabeza. "Cállate. No quiero oírlo, Kise."
"–no existirán los milagros, pero estoy muy feliz por haber podido jugar otra vez básquetbol contigo." Secándose las lágrimas de los ojos, Kise sollozó. "Lo siento. Me dije a mi mismo que no te haría esto más difícil y que no lloraría. Pero la cuestión es que aunque no podremos estar juntos nunca más… aunque sé que estarás bien y que seguirás con tu vida, te amo, Aominecchi. Y yo sé que debería estar diciéndote que solo te olvides de mí si te duele recordar todas estas cosas, pero la verdad es que… no quiero que me olvides.
"Quiero que avances y que tengas una larga y feliz vida, ¡de verdad lo quiero! Pero tengo miedo de ser olvidado, Aominecchi. Puede sonar egoísta de mi parte, pero quiero que me recuerdes de vez en cuando hables con Kurokocchi o con Kasamatsu-senpai. Incluso si es solo una vez cada mucho tiempo, quiero que pienses en mí. ¿Estaría bien si te pido que no te olvides de mí, Aominecchi?"
Trayendo al rubio a sus brazos, frunció el ceño. "¡No seas estúpido! ¡Como si pudiera olvidarme de ti – como si cualquiera pudiera olvidarse te ti! ¡Eres lo mejor que me ha pasado en la maldita vida!"
"Aominecchi…"
El sonido se volvió más fuerte.
Aomine presionó con fuerza al otro contra su cuerpo, aun cuando podía sentir que algo lo estaba sacando de ahí.
Los ojos ámbar lo miraron con tristeza. "Es hora. Debo irme y tú tienes que despertar, Aominecchi."
Luchando contra la fuerza invisible, frunció el ceño y alcanzó al otro. "No. Por favor no te vayas, Kise. Te lo ruego… ¡No quiero perderte de nuevo!"
El rubio se alejó un paso más y sacudió su cabeza. "Tengo que irme. Mejor dicho, tú eres el que tiene que irse. Este no es el lugar de los vivos."
Podía sentir como las lágrimas surcando sus mejillas mientras era arrastrado al mundo de los vivos. "¡Kise! ¡No te olvidaré! ¡Lo prometo!"
Las lágrimas caían libremente por los ojos del adolescente. "Gracias, Aominecchi. Muchas gracias por todo – gracias por amarme. No tienes idea de lo mucho que te extrañaré…"
"Kise…"
Con los hombros temblando al tratar de contener sollozos, Kise se despidió. "Adiós, Aominecchi. Por favor, se feliz."
La última cosa que vio fue la más desgarradora y hermosa sonrisa había visto en su vida.
-x-
Los ojos azul marino se abrieron y se sentó asustado. Sintiendo las lágrimas cayendo de sus ojos, rápidamente las limpió con sus brazos y miró a su alrededor. Estaba en su habitación con el sol brillando en el exterior. Revisando su celular, encontró docenas de llamadas perdidas y mensajes de preocupación de sus amigos y familia. Por un momento, sopesó la idea de dejar todo sin responder pero decidió lo contrario.
Después de que Aomine les respondió a todos con un 'Estoy bien', le dio un vistazo a su mesa de noche, en donde estaba el sobre que Kagami le había entregado. Apoyándose para tomarlo, lo sacó de la mesita y lo colocó delante de él en la cama. Había una pequeña nota pegada en él y una bolsa transparente que contenía un pequeño arete dorado.
Aominecchi,
¡Ahora te toca a ti! ¡Feliz navidad~!
Con amor,
Ryouta
Observó la nota y al arete por un rato, tratando de decidir lo siguiente que haría. Internamente, ya sabía que lo terminaría haciendo antes de que los decidiera. Tomando una respiración profunda, se dirigió al baño con el arete en la mano. Volvió unos minutos más tarde y comenzó a remover las cosas en la caja de 'cosas que tienen que ver con Kise', buscando su antiguo teléfono. Cuando finalmente lo encontró, conectó el cargador al enchufe del muro y lo volteó para tomarse una foto con su nueva perforación.
25/08/18 14:25
To: Kise Ryouta
Gracias por el regalo. Se ve genial, ¿cierto?
[Foto adjuntada]
*Mensaje no pudo ser enviado*
25/08/18 14:26
To: Kise Ryouta
No sé qué hare ahora. Demonios.
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Supongo que debo pensar alguna forma de avanzar…
*Mensaje no pudo ser enviado*
25/08/18 14:26
To: Kise Ryouta
No te preocupes. Algo se me ocurrirá.
*Mensaje no pudo ser enviado*
Días después, Aomine finalmente pudo salir de su departamento a encontrarse con Kagami y Kuroko en el bloque de almuerzo. Los ojos azules claros lo estudiaron por un momento antes de lanzarle una mirada aliviada. "Te ves mucho mejor que hace unas semanas, Aomine-kun."
El profesional se encogió de hombros y asintió. "Gracias."
Kagami alzó una ceja, dejando a un lado su hamburguesa. No mencionó el arete aunque era obvio que lo había notado. En vez de eso, dijo, "Entonces… ¿de verdad dejarás el básquetbol?"
Aomine negó con un movimiento de su cabeza, su mente volvió inmediatamente al sueño que tuvo. Aunque tenía una respuesta más extensa, simplemente replicó, "Nah. Lo pensé bien y no puedo odiar realmente al deporte que he jugado toda mi vida. Además, se viene un partido y no puedo llegar y abandonarlos ahora – Satsuki no lo permitiría." Hizo una pausa y agregó, "Sabes, nunca te agradecí por haber resuelto el caso de Kise… así que gracias. De verdad. Te lo agradezco."
El detective sorprendido por la sinceridad del otro, replicó, "No te preocupes."
El profesional tensó sus labios en una línea por un momento. "Entonces, ¿están saliendo ahora o qué?"
Los ojos rojos se abrieron en sorpresa. "¿Cómo sabes?"
Le lanzó al pelirrojo una mirada indiferente. "No te preocupes. No tengo nada en contra. La verdad es que estoy sorprendido de que no haya pasado antes. Digo, era un poco obvio que había algo entre ustedes. Y no estás siendo muy sutil que digamos – puedo ver que se están tomando la mano bajo la mesa." Lamiendo sus labios vacilantemente, continuó con un tono más serio, "Oye, Kagami, cuida a Kuroko ¿bien? No tomes nada de lo que tienes por sentado."
Kagami asintió solemnemente. "No lo haré."
Luego de una pausa, decidió cambiar el tema y sonrió burlonamente. "Así que Tetsu, además de besarse - ¿ya tuvieron sexo? ¿Es bueno en la cama siquiera? Apuesto que no – no se ve del tipo de persona que tiene mucha experiencia, ¿no es así?"
El detective inmediatamente comenzó a protestar ruidosamente, con la cara roja como su cabello. "¡Oye! ¡No puedes llegar y preguntarle a la gente sobre esas cosas, Aomine!"
Aomine sonrió. "¿Y por qué no, Bakagami? ¿Qué harás para evitarlo?"
"¡Te patearé el trasero, eso haré!"
El profesional alzó una ceja ante la provocación y se puso de pie. "¿Oh? ¿Así que estamos con esas? ¿Tú vas a patear mi trasero?"
Picando el anzuelo, Kagami se puso de pie también. "¡Sí, te lo patearé!"
La electricidad y la tensión crecían entre ambos.
"¡Adelante! ¡Puedo con ambos a la vez!"
"¡Me parece bien! ¡Vamos, Kuroko! ¡Tenemos algo de tiempo antes de que el almuerzo acabe!"
Kuroko dejó salir un pesado suspiro. Mientras era arrastrado fuera de la hamburguesería siendo llevado a la calle por el par demasiado entusiasta, por el rabillo del ojo, creyó ver un brillo amarillo y sonrió.
No había duda en su mente de que Kise estaba observándolos.
"No te preocupes. Todo está bien, Kise-kun," le susurró al aire.
Desde la esquina de la calle, Kagami de dio vuelta y le gritó, "¡Oye Kuroko! ¿¡Qué haces parado ahí!? ¡Apresúrate! ¡No tenemos mucho tiempo!"
Volviéndose al detective, Kuroko asintió y trotó hacia ellos. "Voy, Kagami-kun."
-x-
Más tarde, Aomine estaba sentado en su cama observando su móvil viejo. De algún modo, en su corazón, sabía que el mensaje que planeaba escribir sería el último que le enviaría al rubio, así que necesitaba hacer que valiera la pena. Sabía que necesitaba escribir un mensaje que hiciera a Kise sonreír.
Recordó la triste sonrisa que Kise tenía en su rostro cuando lo vio en su sueño, escribió el mensaje y presionó el botón 'ENVIAR'.
Repentinamente, la pantalla del celular se apagó.
Pestañeando, Aomine trató de encender nuevamente el celular sin éxito. Luego de muchos inútiles intentos para encender el móvil con lágrimas de dolor y frustración cayendo de sus ojos, comenzó a reírse. "¿Entonces así son las cosas, Kise? Bien, lo entiendo." Mirando a la pantalla apagada a través de sus ojos inundados de lágrimas, murmuró, "… gracias."
Luego, cerrando su celular, se puso de pie y lo guardó. Siendo esa la última vez que ese móvil vería la luz.
28/08/18 21:32
To: Kise Ryouta
Creo que es un adiós por ahora…
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Gracias por todos los recuerdos.
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Y gracias por haberme amado.
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No te olvidaré
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Volvamos a jugar básquetbol la próxima vez que nos encontremos.
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THE END.
Y al final, luego de que todas las lágrimas fueron lagrimadas (?) debo agradecer a todos los que leyeron esta traducción. Agradezco a quienes me dieron su apoyo y a quienes me alentaron a continuar cuando quería mandar todo a la mierda.
La verdad es que este fic significa mucho para mí, y fui muy feliz traduciéndolo. Si, a pesar de habérmela llorado todas las veces que lo releía y traducía, fui feliz. - una gran masoquista xd-
Mi Aomine es tan hermoso al amar, que yo sé que nunca lo olvidará.
Espero hayan disfrutado de esta traducción y sé que los últimos capítulos los hice muy seguidos, no dándoles tiempo para asimilarlo. Pero, todo era ara aprovechar el poco tiempo libre que me fue dado.
Si es que pueden y quieren, por favor déjenle algunas palabritas pocas a Neko-nya, la autora. Esta historia a tocado muchos corazones y ella merece saberlo.
Con estas simples palabras, me despido hasta una nueva traducción o historia :D
Besos a todos~
P.D. Esto no es lo último que veremos de Yellow...
