Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Monstruos y obviedades

Ella se había quedado perpleja, no es que hubiera aprovechado la situación para mostrarse ni exhibirse, estaba tan nerviosa que no midió sus palabras cuando habló con él. Lo único que en esos momentos le importaba era no tener alguna marca en el cuerpo, algo que le dejara huella y que fuera tan horrendo como para que la gente la mirase espantada. Por eso le pidió que la examinara, no quería ni siquiera salir de la habitación y andar por el castillo para que la gente no la viese. Al parecer Severus había malinterpretado la situación y estaba tratando de esquivarla.

-Por favor, Severus-colocó sus manos en sus antebrazos-No quiero salir de aquí y que me vean, te lo pido, haz lo que sea pero no me pidas que salga.


En sus ojos comenzaban a formarse unas lágrimas, el trato de comprenderla, probablemente tenía miedo, quizás creía que la volverían a atacar de nuevo o que ella había resultado más dañada de lo que realmente estaba.

-Está bien, pero entonces permite que vaya a buscar a Pomfrey y que la traiga aquí-ella asintió y él se levanto pero aún estaba agarrado por ella-No te va a pasar nada, te lo prometo.

Ella le miro y se adentro en esos ojos profundos que tanto le gustaban contemplar, le creyó y lo soltó.

En cuanto salió de la habitación se dirigió hacia la enfermería, donde aviso a Madame Pomfrey de la situación y esta, entre alarmada y escandalizada se dirigió a la habitación de él con lo que creía que sería oportuno para asistir a la joven. Después volvió donde Filch y esta vez se llevo a rastras y de mala manera a Craig hasta el despacho de Dumbledore.


Tras contarle la situación el anciano considero que era una situación muy delicada como para tomarla a la ligera y que necesitaba de reflexión.

-¿Pero qué más tiene que pensar director? Este no es el primer ataque de este alumno hacia otra persona, exijo la expulsión inmediata e irrevocable, es lo justo.

-Severus, no deberías precipitarte, considero que lo mejor es tener una conversación con los implicados, después pensare qué medidas tomar. Hasta entonces sugirió que el señor Craig pase todo el tiempo que no este en clase en su sala común.


Snape salió de la reunión más cabreado de lo que había entrado, ¡maldito viejo chiflado! ¿Cómo podía dudar sobre qué castigo imponer cuando un alumno había agredido a otro? El no pensaba dejar impune al maldito de Craig, la había herido, de no ser por la rapidez con la que actuó quien sabe que le pasaría en estos momentos. Se dirigió a su clase donde quería examinar el contenido del caldero que le había vertido la poción. Cuando llegó hasta él se aproximo con cuidado y extrajo una muestra para determinar que ingredientes llevaba.

Tras unos minutos de análisis pudo verificar que la poción era altamente peligrosa, era una variación de la que estaban realizando en clase y si esta ya de por sí era muy peligrosa, lo era aún más cuando su proceso de elaboración se alteraba. Además los ingredientes que había añadido hacían que el efecto fuera aún peor. Severus se mostraba preocupado y aliviado por lo que podía haber pasado.

Cuando la metió en la ducha sabía que era lo mejor para eliminar la mayor parte de la poción que estaba en contacto con su piel. Cuando pudo ver su piel sin duda se percato de que había producido heridas y que muchas ampollas y llagas se habían formado. No creía que fuese algo preocupante pero si que estaba algo asustado. Fue hasta su habitación, llamó a la puerta y la voz de Pomfrey le indico que pasara.

Miró hacia ambas mujeres, Pomfrey rodeaba la cama a tal velocidad para aplicar cremas que parecía que huía de un boggart. Ella se encontraba mirándose, tenía medio cuerpo envuelto en cremas. Los brazos, las piernas, parte del tórax, su cuello y la cara, todos estaban cubiertos por cremas y por vendas que la enfermera estaba terminando de aplicar. El sentía rabia y tristeza, verla así era algo que no le gustaba. Se había quedado paralizado en el umbral de la puerta y llevaba un buen rato viendo la escena hasta que Pomfrey se acerco a él.

-Está muy asustada Severus, no he traído nada para los nervios, si pudieras darle tú una poción...

-Claro, pero, bueno ¿ella, cómo esta?

-Las heridas desaparecerán en cuanto las cremas hagan su efecto y la piel las absorba. Quizá el color rojo no se le quite hasta dentro de uno o dos días pero por lo demás no hay nada.

-Gracias.

-Severus no hay de qué, pero si quiero hablar contigo de esta situación-dijo ella sorprendida por el agradecimiento de el, puesto que sabía que ese hombre no era amable.

La miró para que continuara.

-Aquí no, dale la poción y hablamos fuera.

El asintió dejando que ella se fuera y le esperara en el despacho, el se fue hasta su armario de pociones y cogió un frasco y vertió un poco del liquido en un vaso. Devolvió el frasco al armario y fue hasta la cama, se inclinó hacia ella.

-Estoy horrenda-dijo ella en voz baja, más hablando para sí que para él.

-No es cierto, ya has oído lo que ha dicho Madame Pomfrey, las heridas se irán y no tendrás ninguna marca.

Ella no contesto y solamente giró la cabeza en dirección opuesta a donde se encontraba el, trataba de que no la viera.

-Ten, por favor-pero ella no se giraba, así que el acerco su mano hasta un hueco que había entre las vendas y la crema en su cara para tocarla y girar delicadamente su cabeza-Bébela, te sentirás mejor y podrás descansar.

Ella lo miró pero seguía sin hacerle caso.

-Sidney, por favor-acerco el vaso a sus labios y ella aún indecisa los fue abriendo lentamente hasta que se irguió un poco y comenzó a beber. Él le sujetaba la cabeza mientras sostenía el vaso para que ella pudiera beber. Cuando terminó dejo el vaso en la mesa cercana a la cama y devolvió su cabeza a la almohada.

-Descansa, vengo ahora-y sin poder evitarlo acarició uno de sus mechones de pelo, apartándolo de la cara para que a ella no le molestara, la observo una última vez antes de irse y le dedico una media sonrisa. Ella no le correspondió.


Cerró la puerta y puso un hechizo silenciador para evitar que los oyeran.

-¿Qué quieres decirme?

-Severus, me ha sorprendido tu actitud hoy.

-¿A qué te refieres?-pregunto el profesor sin saber a qué se refería.

-Una alumna esta en tu cama, ¡con tu ropa! ¿Necesitas algo más?-dijo Pomfrey escandalizada.

-Ya te explique la situación antes, corría riesgo de que si tardaba en llegar hasta la enfermería la poción dañara su piel. Actué en base a lo mejor para que no sufriera ningún daño-dijo pausadamente aunque nervioso y enfadado por las suposiciones que podría estar haciendo esa mujer.

-Te recuerdo que otro alumno ¡también ha sido alcanzado con la poción! ¡Y no está metido aquí! ¡Merlín bendito!

-No sé qué majaderías estas pensando pero tú misma has comprobado que todo lo que te he dicho es cierto. Ahora, si has terminado de curarla márchate-se adelanto para abrirle la puerta y observo como ella salía echa un basilisco.

El miedo y la preocupación le inundaban en aquel momento y no había tenido tiempo de pensar en lo sucedido, la verdad es que la forma de reaccionar que tuvo fue un impulso, no pensó en las consecuencias. No solo en las consecuencias que provocaría de cara al exterior, como la opinión de Madame Pomfrey o lo que probablemente llegaría a los oídos del director, sino también consecuencias interiores. ¡Se había metido en una ducha con una alumna! ¿En qué diablos estaba pensando? Además la había tenido tumbada sobre él con solo una toalla cubriéndola y la había visto medio desnuda cuando accedió a examinarla. ¡Estás loco Severus Snape!, no cesaba de repetirse una y otra vez. No podía explicar cómo un hombre caracterizado por su autocontrol, disciplina y rectitud había osado actuar como un inconsciente cometiendo tantas imprudencias en tan poco tiempo. Le daba vueltas a todo lo ocurrido, y la única explicación a la que llegaba para haber actuado de esa forma era una, pero no lo quería admitir. Había actuado así por ella, no le había importado el resto, solo que ella estuviera segura y no le ocurriera nada. Ni siquiera había pensado de una forma sexual cuando estuvo en el agua mojándose con ella, quitándole toda la poción. Solo pensaba en asegurarse que no le pasaba nada.

Admitió que le había costado mantenerse sereno cuando se resbalaron y la tuvo encima suyo, pero por sobre todas las cosas lo único en que pensaba era en ella, y no en satisfacer su apetito. Ahora recordaba cada curva de su cuerpo, cada poro de su piel, había grabado en su mente esa espalda y sus delicadas piernas pero lo único que le preocupaba era las lágrimas en sus ojos. Sintió algo muy pesado cuando ella se mostro tan débil y suplicante ante él. No podía verla así, no quería verla así. Cuando estaba recordando sus súplicas la puerta se abrió y apareció Dumbledore cerrando la puerta tras él, tomó asiento y espero.

-Madame Pomfrey ha venido a mi despacho

-No hace falta que me digas más Albus, no he actuado de...

-Severus, tienes que comprender su alarma. Siempre he considerado que eras una persona que actuaba siempre de un modo racional, pero hoy me he llevado una sorpresa. El modo en que actuaste no es el mejor, y debes reconocerlo-se levanto de la silla-Se que esto no se repetirá, ahora quiero ver a la señorita Potter.

Severus asintió y le dejo pasar hacia el dormitorio dejándoles a solas. La seriedad con la que le había hablado el director era algo a lo que no estaba acostumbrado, excepto cuando conversaban sobre Voldemort. Lo peor era que le estaba reprochando, él sabía que había actuado de una manera incorrecta pero que el propio Dumbledore se lo dijera le había dolido.


Mientras tanto en el interior del dormitorio Dumbledore se acercaba a uno de los bordes de la cama y se sentaba mientras la miraba.

-Buenas tardes señorita Potter.

-Lo serán para usted señor-dijo ella sin mirarle.

-Me temo que para usted también, me he enterado del accidente y he venido en cuanto he podido, ahora que la veo y se la opinión de Poppy considero que está usted bien.

Ella giró la cabeza hasta que le miro.

-Míreme bien, estoy envuelta en cremas, pociones y telas. No, no estoy bien.

-Sin duda eso es lo que opina ahora, pero en cuanto el efecto de las pociones se absorba verá que sigue tan bella como antes.

-Si eso ocurre deberé de darle las gracias al profesor Snape y a Madame Pomfrey-contesto ella con un deje de burla.

-Sin duda querida-sonrió-He hablado con Poppy, vendrá antes de la cena para llevarte a la enfermería y que sigas con el reposo allí.

-¡No! Director por favor-hizo el gesto de levantarse pero él se lo impidió-Se lo pido, no quiero salir de aquí, tan solo déjeme hasta que me quiten las pociones y las cremas. Nunca le he pedido nada, lo sabe. Tan solo esto.

En sus ojos vio una súplica sincera y solo pudo asentir.

-Por otra parte se que estará muy cansada y no es el momento para que reflexione sobre ello pero me gustaría informarle que el señor Craig aún no ha sido sancionado.

Sidney lo miro muy sorprendida.

-¿Por qué? ¿Acaso no ve lo que hizo?-dijo en un tono más alto que el anterior.

-Puedo verlo, y he visto también lo que le ha hecho al señor Hicks. Pero me gustaría hablar con los afectados para saber que opináis al respecto.

-Quiero a ese...ese, ser, fuera del colegio-dijo lentamente y con la mandíbula tensa ella.

-Entiendo que la rabia aún es grande en tu interior, pero me gustaría que lo pensarás serenamente y después lo habláramos.

Ella aún estaba aturdida y solo quería vengarse, así que lo siguiente que le dijo el director la pillo por sorpresa.

-Por otra parte querida, me gustaría que guardaras silencio con respecto a lo de hoy, no al incidente puesto que es conocido por todo el castillo a estas alturas. Sino a los hechos posteriores, lo mejor es que todo el mundo crea que estas en la enfermería.

Dicho esto se levanto y se dirigió hacia la puerta donde abrió un poco y se giró para despedirse.

-Director-le llamo ella-Gracias por permitir quedarme, pero en cuanto a lo otro, quien me la hace me la paga, y le aseguro que no descansare hasta que el este fuera de mi vista.

Dumbledore no sabía que decir, entendía el rencor de ella pero no quería enfrentarse.

-Descansa-salió y cerró la puerta.


Severus había escuchado la frase que ella le había dicho, no conocía ese lado tan vengativo de ella, sabía que era algo rencorosa pero no vengativa. Comenzó a preguntarse qué sería lo que ella haría y esperaba que no fuera algo peligroso aunque admitía que no le importaría que le sucediera algo a ese imbécil de Craig. Se levantó de la silla para hablar con el director.

-¿Que tal esta?-dijo tratando de mostrarse amable y no tan preocupado como realmente estaba.

-Bien, aunque no me preocupa como está ahora, sino como estará después. Severus espero que no te importe pero la he permitido quedarse por esta noche aquí, puedo ordenar a los elfos que preparen un cuarto para ti.

-No hace falta director, me quedare en el despacho, aún tengo cosas que hacer y aprovechare para ponerme al dia con las correcciones.

-Esta bien, pero si me permites solo te diré que lo más conveniente sería que fueras a cenar al gran comedor, quiero evitar que surjan rumores-el director le dedico una pequeña sonrisa aunque su mirada seria no la acompañaba, se dirigió hacia la puerta y se dio la vuelta-Una cosa más, vigílala, que no cometa ninguna tontería.

Severus asintió y despidió al profesor, sin duda le habían surgido miles de dudas.


Había salido del despacho para ir a cenar al gran comedor, entró a la habitación para avisarla pero se la encontró dormida y no quiso despertarla, así que le dejo una nota donde le decía que había bajado a cenar y que después le traería algo de cena. Se quedo varios minutos observándola antes de irse, parecía tan tranquila, sin querer la estaba mirando on una pequeña sonrisa, cuando se dio cuenta se marcho.

Una vez en el gran comedor cenó lo más rápido que pudo aunque sin levantar sospechas y se marchó hacia las cocinas, los elfos le sirvieron una bandeja donde había un poco de todo puesto que no sabía que le gustaría a ella. Se marcho de allí y se fue con la comida hacia su habitación. Trato de entrar despacio por si ella aún estaba dormida pero se la encontró de pie frente al espejo quitándose algunas de las telas que tenía puestas.

Dejo la bandeja en la mesa cercana a la cama y se fue directo hacia ella.

-¡Para! Tienes que dejar que las cremas y las pociones hagan efecto, sino no servirá de nada.

-Quiero verme, no soporto estar envuelta sin saber qué aspecto tengo.

Continuaba desenrollándose telas y quitando cremas para verse hasta que el la agarro de las manos para que parase.

-Estate quieta y hazme caso. Quedaras bien pero tienes que confiar en mí, deja que las cosas hagan efecto. ¿Estarás quieta?

Ella asintió pero él no estaba muy convencido.

-¿Seguro?-pregunto alzando una ceja.

-Si, te lo prometo.

La soltó y se fue hacia la cama donde ella se sentó cabizbaja.

-Ahora tendré que ponerte algo de crema en esos brazos, has quitado gran parte de ella. Te he traído la cena, podrías ir cenando mientras yo busco las cremas y vengo con ellas.

Se alejo hasta el despacho donde estuvo varios minutos buscando las cremas que necesitaba, estas estaban en los lugares más altos y tuvo que comprobar que aun fueran efectivas. Volvió a la habitación con ellas y Sidney se encontraba comiendo un trozo de empanada. Se sentó en una silla cercana y espero a que ella terminara de cenar. Mientras tanto la estaba observando. Ella se percato de eso.

-¿Tan monstruo parezco?-dijo irónicamente ella.

-¿Por qué lo dices?

-No dejas de mirarme y eso me pone nerviosa.

-No eres ningún monstruo y si te pone nerviosa que te miren entonces tendrás que echar a medio colegio de aquí.

-¿Es eso un halago o un insulto?-pregunto ella girándose para verle y viendo como las mejillas del profesor se encendían a un tono carmesí.

Mierda Severus ¡por qué eres tan obvio!

-Es una mera observación, veo que muchos te miran y no te pones nerviosa, nada más que eso-aparto su vista de ella posándola en la ventana.

-La razón es que ellos no son tú.

Volvió a mirarla y se quedaron callados durante varios segundos. ¿Cómo diablos salgo de esta situación?

-Deberías terminar de cenar.

-En realidad no tengo más apetito-aparto la bandeja y se sentó sobre la cama, casi en medio.

El se levanto y fue hacia ella para aplicarle las cremas, viendo donde estaba no le quedo más remedio que sentarse junto a ella. Sidney aprovecho y se acerco hasta el, quedando a escasos centímetros suyos. Se arremango la camisa y le extendió el brazo.

El comenzó a aplicarle la poción y después la crema, lo hacía son suavidad y parsimonia.

-Aún no te he dado las gracias el suficiente número de veces por todo lo que has hecho por mí.

-No son necesarias, actué como lo habría hecho cualquiera en mi lugar.

Cambio de brazo y siguió aplicándole ambas.

Ella con la mano que tenia libre le levanto el mentón con suavidad y le miro a los ojos, acto seguido se inclino hacia el lentamente y poso sus labios en su mejilla dándole un suave beso que hizo que la piel de ambos se electrizara al momento.

El paro en seco de aplicarle la crema, no reacciono durante unos instantes y después la miró.

-¿A qué estás jugando?

-A nada.

La tensión entre ambos era muy evidente, a pesar de que en ese momento era lo que menos deseaba, Severus se levanto y se fue hacia el despacho para pasar el resto de la noche. Antes de salir le dijo:

-Será mejor que descanses y que no toques ninguna parte que tenga crema. Buenas noches.


Ella se tumbo, cansada de que no surgiera nada más. Sabía que estaba a punto pero el siempre se iba, siempre la abandonaba y eso la estaba comenzando a molestar. Aunque si se paraba a pensar bien la situación había conseguido muchas cosas, solo que no las suficientes como ella quería. Al fin y al cabo no estaba acostumbrada a perseguir lo que le gustaba.


Pasó una parte de la noche en el despacho adelantando trabajo tal como le había dicho a Dumbledore pero cuando terminó no sabía qué hacer. No tenia sueño y mucho menos iba a dormirse en la incómoda silla del despacho, trato de revisar pociones, colocar estantes y ordenar cajones. Todo lo que hacía lo terminaba rápidamente y ya no encontraba más cosas que hacer para mantenerse entretenido. Se acerco a la puerta del dormitorio e inclinó su cabeza para comprobar que no había ruido y que ella estuviese durmiendo. Comenzó a abrir lentamente la puerta y entro cerrándola tras él. Se quedo parado en el marco y no vio ningún movimiento, así que se acerco sigilosamente hasta un lado de la cama y observo como dormía plácidamente. Algo parecido a una sonrisa se estaba formando en la cara de Severus, con todo el cuidado del mundo se sentó en el borde y con algo de temor dirigió su mano hacia su cara, donde tenía un mechón de pelo sobre su rostro y amenazaba con pringarse de la crema que ella tenía. Con mucho cuidado lo retiro y se quedo mirándola unos instantes. Apoyó su espalda contra el cabecero cuando el sueño comenzó a inundarle y sus parpados se hacían cada vez más pesados.


No sabía qué hora era, el cuarto estaba oscuro y solo se distinguían las cosas por la luz que daba el fuego de la chimenea. Su cabeza se giro a ambos lados encontrándose algo desorientada pero a los pocos segundos reconoció donde estaba. Volvió a tumbarse pero cuando lo hizo noto que había algo sobre la cama, una mano, recorrió con la mirada el brazo y pudo comprobar de quien era. El profesor se había quedado dormido a su lado, estaba apoyado en la cabecera pero su cabeza se hallaba reposando en la piedra y su brazo había caído hasta la cama. Sonrió agradecida de la preocupación que tenía el por ella y en silencio se acerco hasta el.


Lo sé, lo sé! Ahora mismo me acabo de refugiar tras una columna para evitar que me de un Crucio de lleno! He dejado ahi la escena a punto de caramelo pero... os aseguro que en el próximo capítulo disfrutareis...o no, quién sabe ^_^

Me lo estoy pasando genial escribiendo y una vez más os doy las gracias por la lectura! Agradezco los reviews =D una tiene su corazoncito y saber que lo que escribo gusta a la gente es algo genial!

Un saludo! Buen comienzo de semana!