Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
La celebración
Severus cerró la puerta y caminó hacia el escritorio.
-¿Qué ocurre Albus?
-Sabes perfectamente lo que ocurre. Te advertí el último dia. Se perfectamente del carácter de la señorita Potter, se que puede ser tan dulce y adorable como Lily Evans y a la vez tan descarada y arrogante como James Potter. Es una mezcla de temperamentos muy inestable pero al fin y al cabo ella tiene justificación por ser aún una adolescente. ¿Pero tú? ¿Qué justificación tienes tu Severus?
-Director, no sé que le habrá contado pero le juro que...
-Nadie me ha contado nada. Te aseguro que no hacen falta palabras para saber que algo está pasando. Tu comportamiento de estos días lo ha dejado patente y el de hoy al entrar solo ha hecho aún más fuerte la teoría. No entres en su juego, te lo suplico. Puse mi confianza en ti, no hagas que me arrepienta de ello.
-No lo hare señor.
Tras la conversación el profesor abandono el despacho poniendo rumbo a las mazmorras pero nada más salir de la gárgola se encontró con ella, caminando deliberadamente despacio para que el la encontrara. En tan solo unos pasos el ya estaba a su altura, caminaba cerca de ella a su mismo ritmo.
-Espero que haya disfrutado, ha tenido su propio espectáculo.
. ¿Tan intrigante ha sido la espera profesor? ¿Acaso no había sido informado del motivo de la reunión?-ella sonrió como lo había hecho antes y eso le saco de sus casillas.
-Escúcheme bien no se que tiene pensado pero sus jueguecitos están de más conmigo, le aconsejo que se los ahorre y se evite problemas.
-¡Vaya, ahora vuelvo a ser señorita! Pensé que usted había dejado el trato formal en el despacho.
Snape no lo aguanto más y mirando hacia ambos lados del pasillo agarro del brazo a la joven y la metió en un aula cercana, se cercioro que estuvieran solos y cerró la puerta poniéndole también un hechizo silenciador.
-Eres una persona despreciable. No te importa jugar con los demás siempre y cuando obtengas beneficio a cambio. Las personas como tú solamente me inspiran asco y lastima. Si lo que quieres es vengarte, adelante, ¡corre a por Dumbledore!
-De modo que por eso estaba usted tan tenso señor. Usted creyó que mi venganza iba a ser eso, ¡que iluso! Soy rencorosa pero no estúpida. Y en cuanto a lo que le inspiro...verá a mi no tiene por que mentirme-dirigió su mirada hacia la entrepierna del profesor quien por precaución removió su capa tapándose-De todos modos me da exactamente igual, lo único que le pediría es que no me robe mi preciado tiempo.
Se encamino hacia la puerta eliminando los hechizos pero se volvió una vez más.
-¿Por qué tan tenso? Relájese profesor, esto no ha hecho más que empezar.
Los días pasaron y el ambiente en el castillo se estaba oscureciendo, al igual que estaba pasando fuera de el debido a la oleada de ataques de Voldemort. Sin embargo en la escuela el ambiente estaba así debido al estrés de las clases y la guerra abiertamente declarada entre Ravenclaw y Gryffindor. El castigo impuesto a los jóvenes no había gustado en absoluto a sus compañeros, quienes habían empezado a intentar culpar a alguien. De esta situación se aprovecho Slytherin puesto que se unieron a Ravenclaw, unos solo por ser amigos de Marcus y otros por machacar a Gryffindor. Hufflepuff se mantenía al margen aunque Sidney contaba con mucho apoyo entre ellos y sabía que podría contar con ellos si los necesitaba.
Los profesores no estaban nada contentos por la situación y trataban de evitar los conflictos al máximo pero el número de castigos y peleas no hacía más que aumentar.
Snape había notado esa rivalidad desde el castigo, 100 puntos menos para una casa habían dolido a los integrantes aunque él consideraba que era del todo justo. Había observado los comportamientos entre miembros de ambas casas, todos se comportaban igual excepto dos personas. Oliver y Sidney al parecer habían tomado la misma decisión, no darse por aludidos ante las miradas y habladurías de los demás, en las clases se comportaban como antes y no caían ante las provocaciones del resto. El creía que era lo mejor, aunque a decir verdad la actitud de ella no era la de antes. Si, se había fijado, ella no era la chica amable y simpática con él, ahora le mostraba una absoluta indiferencia, a excepción de cuando tenía que responder alguna pregunta directamente y lo único que hacía era contestarle con desdén sin ni siquiera mirarle. Ese rechazo le estaba molestando pero pensaba que era mejor eso a que ella se comportara como una cría.
Lo que realmente le estaba causando gracia era la actitud de Hicks con ella, la esperaba siempre a la salida, se sentaba junto a ella siempre que podía, la traía los libros, estaba siempre mirándola como un imbécil, le regalaba algún detalle y le enviaba notas en las clases. En cierto modo no pudo evitar sentirse algo identificado con él, cuando él era joven y aun era amigo de Lily había hecho muchas de las cosas que ahora Hicks hacia con Sidney. La situación en el despacho con el castigo de Dumbledore viendo como ella le defendía le había recordado a Lily, en algunas ocasiones era idéntica a ella. Eso no era bueno para Severus porque no podía evitar sentir cosas a pesar que se había prometido y le había prometido al director mantener distancia. Pero se mantenía aliviado al ver que ella no le correspondía y trataba de no herirle o al menos eso es lo que le parecía.
La mañana del martes se había levantado como otro dia cualquiera, se había duchado y vestido y bajaba para desayunar. Tomo un par de tostadas y comenzó a beber su café. De repente escucho como el silencio habitual de las mañanas se vio interrumpido por un montón de aplausos y gritos. Levanto su mirada y puso ver como la mesa de Gryffindor estaba aplaudiendo. No sabía el motivo así que siguió observando.
-¡Siempre le hacen lo mismo! Es increíble-dijo Pomona sentada junto a él.
-¿Qué es increíble?-le respondió Severus tratando de saber a qué se refería.
-La celebración, todos los años le hacen lo mismo, hoy es el cumpleaños de Sidney Potter, 1 de abril y si no estoy equivocada cumple los 17. ¡Ay! quien pudiera volver a sus años.
El asintió y siguió desayunando mientras que pudo ver como estaba ella aún de pie recibiendo besos y abrazos. Estaba muy contenta y saludaba a todo el mundo alegremente mientras agradecía a todos el gesto.
-En serio, lleváis 6 años haciéndolo ¿por qué siempre me pasa que no me lo espero?-dijo ella mientras terminaba de abrazar a una compañera de 7º.
-¿Acaso siempre piensas que nos vamos a olvidar?-contesto Christinne animándola a sentarse.
Tomo asiento entre ella y Rominna y empezó a desayunar.
-No lo sé, quizás.
-¿Ya sabes lo que te espera esta noche no? Después de las clases directa a la sala común para la fiesta ¡y ves derechita, nada de rondas ni biblioteca! La cumpleañera no puede faltar, no podemos empezar la fiesta sin ti.
-¡Habla por ti guapa!-dijo Helena-Yo con un par de cervezas de mantequilla y buena música empiezo la fiesta.
Todas comenzaron a reír.
La mañana trascurrió en la clase doble de Trasformaciones junto con Hufflepuff. McGonagall ese dia fue bastante permisiva y estaba de mejor humor que otros días. Estuvieron aprendiendo unos hechizos de nivel avanzado pero pocos lograban realizarlos de un modo correcto. Al final tan solo diez personas lograron conseguirlo y estas fueron felicitadas por la profesora.
Durante la hora de la comida el ambiente en la mesa de Gryffindor era muy divertido, todos reían y conversaban alegremente y estaban deseando que llegara la fiesta de por la noche. Al terminar Sidney se levanto y fue hasta el pasillo por donde solían salir los profesores para esperar a la profesora McGonagall.
Esta salió pocos minutos después pero lo hizo acompañada del profesor Snape.
-Oh querida, no te lo dije antes pero ¡felicidades!
-Muchas gracias profesora-dijo ella sonriéndola.
Minerva se inclino para darle un abrazo que ella correspondió.
-Espero que no te importe, pero te he comprado un pequeño regalo.
-Profesora no hacía falta pero muchísimas gracias aún así.
-No es nada mujer, pero...intuyo que estas aquí por algo.
-Como siempre tan inteligente profesora-sonrió- Verá mis amigos quieren organizar una pequeña fiesta en la sala común esta noche para celebrarlo. El caso es que quería pedirle permiso para que pudiesen entrar algunas personas de otras casas a nuestra sala y para que fuese algo flexible con la hora.
-Sidney, soy permisiva pero no sé si hasta tal extremo. Me estas pidiendo mucho, y si, conozco a la perfección lo que significan las pequeñas reuniones en cuanto a celebrar tu cumpleaños se refiere.
-Minerva te prometo que no habrá ningún incidente y el número de personas no será tan grande como otros años. Oh vamos, los 17 solo se cumplen una vez.
Se miraron unos instantes y al final la profesora cedió.
-Está bien, pueden pasar algunos alumnos pero en cuanto a la hora mi tope son las 12. Por favor que no se armen problemas.
-Por supuesto, muchas gracias. Por cierto si alguno de los profesores quiere pasarse a la fiesta están invitados.
-Gracias querida.
Ella se marcho y ambos se dirigieron a la sala de profesores.
-Que encanto de chica ¿no crees Severus?
-Si, todo un encanto.
-La he visto crecer y ahora se convierte en una mujer ante mis ojos. Aún recuerdo cuando su madre caminaba por estos pasillos y ahora... ¡Que mayor me estoy volviendo!-dio un suspiro-Severus teniendo en cuenta la situación espero que no te importa acudir esta noche para recoger a los alumnos de tu casa que acudan a la fiesta.
-En absoluto.
-Lo último que quiero es que se queden fuera de lo permitido, tendré que hablar con los otros jefes. Oh y encima preparar la sorpresa, ¡sin duda hoy hay mucho que hacer!
-¿A qué te refieres Minerva? ¿Qué sorpresa?-dijo intrigado Snape.
-Bueno no lo dije delante de ella por ser sorpresa pero va a venir su familia, Lily me escribió pidiéndome permiso para visitarla junto con su padrino y Sirius Black. Ella no lo sabe, estoy segura que le hará ilusión. Por eso he de encargarme de recibirlos y de llevarlos hasta la torre.
Snape volvió hacia las mazmorras tras salir de la sala de profesores, tenia clase con sexto y lo cierto es que no le apetecía tener que estar viéndola. Su mente ahora solo pensaba en Lily, la vería esta tarde y estaba deseando que las horas pasaran para aunque solo fuera verla unos segundos. Entró al aula y toda la clase le estaba esperando dentro, les dio las instrucciones y comenzaron a elaborar la poción.
En la clase solo se escuchaba el burbujeo de los calderos y los golpes de los cuchillos contra la madera al cortar los ingredientes. Levanto su vista en varias ocasiones hacia ella y en ninguna ocasión se encontró con su mirada. Continúo revisando pergaminos hasta que faltaban cinco minutos para terminar y comenzó a avisarles para que embotellaran una muestra.
Vio como Helena retuvo a Sidney unos momentos probablemente para que revisara su poción puesto que ella estaba inspeccionando el caldero y susurrándole algo. Esto hizo que ella fuera de las ultimas en entregarle el frasco y cuando lo fue a hacer el aprovecho para molestarla.
-Hábil estrategia señorita Potter.
-Disculpe profesor Snape ¿de qué está hablando?
-Invitar a McGonagall a su fiesta, imagino que es una de sus maneras de ganarse el afecto ¿no?
-Creía que su nivel de audición era tan óptimo como el de su sarcasmo señor, yo no invite a la profesora McGonagall, invite a todos los profesores.
-¿Acaso me invita a mi también?
-Por supuesto señor-sonrió- Es una ocasión muy especial, celebro mi mayoría de edad.
-Tenga cuidado con ella entonces, a partir de ahora los actos que haga puede...que...estén, castigados con, mayor rigidez.
Se inclino hasta quedar más cerca de él para que nadie pudiera escucharlos.
-Ahora puedo hacer lo que me plazca, con quien me plazca-alzo una ceja-¿Verdad señor?
Le dejo el frasco y se fue a recoger sus cosas no sin antes decir en voz suficientemente alta para que la escuchara.
-Pásese tras la cena, imagino que el ambiente será más divertido.
Dicho esto salió del aula dejando a un Severus pensativo quien empezaba a contemplar la posibilidad de ir a la fiesta, pero no por verla a ella, sino por ver a Lily.
Tras la clase de Runas, que probablemente fue una de las que más largas se le hizo a Sidney se dirigió a toda prisa hacia su habitación, quería darse una ducha y arreglarse un poco. Tras bañarse empezó a maquillarse y a arreglarse el pelo, en el hizo ondas y lo dejo suelto luciendo un brillo inusual lo que lo hacía más bonito. Se volvió a poner el uniforme aunque solo se puso la camisa, que dejo sin abrochar varios botones, y la falda, la cual acorto visiblemente unos centímetros.
Se dirigió hacia la sala común donde la estaban esperando ya muchas personas. Cuando bajo el último tramo de escaleras todos gritaron un felicidades y comenzaron a poner algo de música.
Sus amigas no paraban de reír junto a ella, todo el mundo estaba conversando alegremente y algunos se estaban animando a bailar. Tras un rato de fiesta apareció la profesora McGonagall que suspiraba aliviada y ella pensó que sería por no encontrase ningún alboroto.
-¡Bienvenida profesora! La verdad es que no la esperaba tan pronto-saludo Sidney sorprendida de la temprana aparición de ella.
-Oh querida, en realidad vengo a traerte mi regalo y una sorpresa.
Le extendió el paquete y ella lo abrió, era una bonita túnica morada con detalles negros, era fina y la podría utilizar para cuando la primavera estuviera algo más cálida.
-Muchísimas gracias profesora-sonrió y la dio un abrazo-Me encanta, es preciosa.
Ella asintió e hizo un gesto hacia el retrato permitiendo la entrada.
-¡Remus! ¡Sirius!-corrió hasta abalanzarse sobre ellos, primero abrazo a su padrino el cual no la soltaba de su abrazo y después abrazó a Sirius quien comenzó a hacerle cosquillas y a hacerla reír.
-Veo que te ha gustado la sorpresa-dijo la profesora- En un rato volveré, he mandado a algunos elfos para que os traigan algo de cenar, así que disfrutad.
-Muchas gracias-volvió a decir ella.
La profesora salió y al poco tiempo comenzaron a llegar cuatro elfos con la cena. La depositaron en varias mesas y la gente comenzó a cenar mientras disfrutaba de la fiesta.
-¿Cómo la habéis convencido para venir?-preguntaba la joven a su padrino.
-Bueno ya sabes que es algo estricta pero tu madre le escribió una carta y ella accedió.
-¿Y ella?
-Bueno, es una pena y ella estaba realmente apenada por no poder venir pero esta con molestias, ya sabes.
-Si, lo sé-el fantasma del problema que casi había olvidado estaba de nuevo acechándola.
-Pero bueno, espero que aunque no estemos todos seamos los suficientes-contesto su padrino sonriéndola.
-¡Los merodeadores somos más que suficientes!-dijo Sirius alzando la cabeza mientras hacia reír a la chica.
Continuaron cenado mientras hablaban de las novedades en Hogwarts y en el mundo mágico, Remus la hablaba de los ataques que estaban ocurriendo y ella intrigada quería saber más sobre el asunto. Al terminar la cena eran los únicos que estaban sentados hablando ya que el resto de la gente estaba de pie o charlando o bailando. Sirius trato de mediar viendo la situación.
-Lunático amigo, creo que te estás haciendo mayor. ¡Esto es una fiesta! Deja a la chica disfrutar.
-Estoy disfrutando Sirius-contesto ella algo molesta.
-No lo estas mientras que no bailes conmigo-le guiño un ojo tendiéndole una mano y ella acepto mirando a Remus para excusarse, este le sonrió y se limito a mirar como ambos se iban.
Ambos se fueron hacia el centro de la sala común, donde se estaban arremolinando las parejas para bailar. La música era muy movida y aunque no era para tener un contacto continuo veían como muchos bailaban muy juntos.
Sirius sonreía mientras la seguía al ritmo de las canciones, ambos estaban riendo sin parar, ella veía como el bailaba y a pesar de que no lo hacía mal notaba como algunos de los pasos no eran para nada modernos. El vio como ella se reía y la agarro de la cintura atrayéndola hacia sí.
-Ey, ¿!de que te ríes señorita! Acaso no te gusta como bailo.
-Lo siento-seguía riéndose-Es que se nota que estas algo anticuado.
-¿Anticuado? ¿Yo? Te voy a enseñar lo anticuado que estoy.
Siguieron bailando y esta vez lo hacían semejante a como muchas parejas de su alrededor, notaban algunas de las miradas del resto pero no les importaba, ellos estaban disfrutando de lo lindo. Ella necesitaba disfrutar después de todo lo que había pasado y el necesitaba una noche así tras todos los acontecimientos que se estaban viviendo fuera.
A medida que la noche pasaba la fiesta comenzaba a animarse realmente, varios chicos de 7º habían logrado infiltrar varias botellas de whisky de fuego y muchos eran los que estaban notando ya los efectos. A pesar del rechazo inicial por parte de su padrino, quien desaprobaba que ella bebiera tan pronto, Sirius fue quien la animo y Remus finalmente cedió. De eso habían pasado algunas horas y ahora el alcohol comenzaba a notarse entre ellos. Sirius siempre se las ingeniaba para que ambos estuvieran rozándose y para estar en continuo contacto con alguna parte de su cuerpo. Ella había notado como él se estaba desinhibiendo y le permitía el contacto mientras que aprovechaba para devolvérselo gustosamente.
Sidney había notado las miradas reprobatorias que les estaba dedicando Remus pero prefería ignorarlas tal y como hacia Sirius, el cual cuando se daba cuenta de ello solo reía y le decía a su amigo que disfrutara.
El se reía de la timidez de otras parejas y mientras que aprovechaba para darle algún que otro consejo a los chicos seguía bailando con ella.
-¿Sabes lo que pienso?
-¿Qué?
-Que es hora de mostrarles a tus compañeros como se baila de verdad.
Sidney no entendía el significado de lo que le había dicho hasta que noto como los brazos de el la elevaban y la subían hasta una de las mesas donde anteriormente habían estado cenando. Sorprendida y sin tener ni idea de que hacer quería bajar a pesar de estar riéndose por el nerviosismo. El se subió también y la agarró de la cintura impidiéndola bajar.
-No, no, no señorita, usted de aquí no se baja.
Empezó a moverse y en cuanto la agarró la vergüenza y el nerviosismo desaparecieron y salió la parte salvaje y alocada de ambos.
Bailaban juntos y tocándose todo el rato, alguna de sus manos siempre permanecía en la cintura de ella. Las manos de Sidney estaban siempre ocupadas sobre su pecho o el abdomen o arrastrando las caderas de el hacia las de ella. Se miraban todo el tiempo y el brillo de algo más aparecía en sus miradas.
Remus quien no estaba de acuerdo con la conducta que estaban teniendo ambos pero confiaba más en el criterio de su ahijada que en el de su amigo, solo se dedicaba a mirarles para que parasen pero cuando les vio subidos en la mesa y demasiado juntos se levanto y fue hacia ellos.
Sirius noto como alguien le tocaba la pierna y cuando miro vio a su amigo allí.
-Lunático, ¿qué pasa? ¿Quieres unirte?
Sidney comenzó a reírse mientras su padrino le miraba severamente.
-Sirius estas delante de un montón de gente y con una adolescente, compórtate.
-¡Pero si solo estoy bailando con ella!-exclamo Sirius con algo de picardía.
-No te lo repetiré más veces.
Mientras que Remus permanecía al lado de la mesa mirándoles, Sirius se dio cuenta que algunas parejas les estaban mirando y eso no hacía otra cosa que divertirle más.
-¡Ey chico! Si tú, agarras a tu novia como si de una escoba se tratara. La tienes que agarrar así.
Entonces ella sintió la mano de él en su pierna, muy cercana a donde terminaba su falda y empezaban sus nalgas. La apretaba con suavidad mientras se acercaba aún más a ella y movía sus caderas sensualmente.
-Así ¿ves?
-Si, lo estamos viendo todos perfectamente Black.
Sabia de quien era esa voz, inconfundible su gravedad.
Buenas! perdón por la tardanza pero he estado liada con esto del estreno de Batman viendome las dos anteriores para rememorar xD
Espero que os guste y que comenteis!
Un saludo!
