Que onda gente, aquí les traigo el ultimo capítulo, sin querer la hice de emoción, pero es que no tenía Internet hasta ayer vinieron a ponerla y soy muy feliz por ello.

Ojala disfruten de este capítulo tanto como yo disfrute escribiéndolo, si hay algún horror de ortografía pido disculpas por anticipado, este capítulo no pudo ser beteado, por las prisas así que espero sea de su agrado.

Nuevamente gracias a las personas que leyeron o que dejaron review.


Capítulo 5

"No me asustan los desvíos, los puentes, solo quiero seguir acercándome, acercándome…"

En camino, Soda Stereo.


Fue muy difícil hacer que Mio me contará lo que le había pasado, en cuanto lo supe busque la forma de vengarme del imbécil que había tratado de abusar de ella.

Solo tenía la dirección de donde la había recogido, intente persuadirla de decirme quien era pero se negó, argumentando que no quería saber más del asunto.

No me quería quedar con los brazos cruzados después de semejante cosa, así que fui a la agencia donde Mio trabajaba, hablé con el dueño respecto a lo que había pasado y no dudo en darme la dirección. Inclusive me ofreció "ayuda" en forma de unos tipos con aspecto de guardaespaldas.

Acepté, ya que si el tipo estaba acompañado yo sola no podría hacer nada.

Llegamos pronto a la dirección que me dio el encargado, sin ningún problema pasamos hasta dar con su puerta. Pregunté por el nombre que se me había dado, el tipo que abrió confirmo ser al que buscábamos.

No entraré en detalles, solo diré que recibió lo que se merecía.

Y mientras recordaba la forma en que se habían dado los hechos, tomé algo de mi café, con mi mano temblorosa, aún me dolía la mano de tanto golpearlo.

"¿Tienes mucho esperando?"

Reconocí la voz tras de mí, la había estado esperando.

"No demasiado"

Le hice una seña para que me acompañara y tomará asiento.

"Se supone que debes de decir: acabo de llegar"

"¿Que es esto, un manga shoujo?"

Nos reímos del chiste y comenzamos a platicar. Desde que fui por ella aquel día no habíamos vuelto a pelear. Ya no tenía sentido, yo quería estar a su lado y era todo lo que me importaba.

"Y, ¿todavía te duele tu mano? Oí que le rompiste la nariz."

"Si, me raspé los nudillos y aun… espera, ¿como lo sabes?"

Suspiro y me miró con ternura, como si le hablase a un niño.

"¿Creías que no me iba a dar cuenta como te tiembla la mano cada que levantas tu taza? ¿O que mi jefe no me contaría lo que hiciste?"

Desvié la mirada, yo no quería que se enterara, mucho menos de esa manera. Sabía que no le había gustado ni un poco lo que había hecho, solo tenía que escuchar el tono en que me hablaba.

"Sabías muy bien que no quería decirte nada por miedo a que reaccionaras de esta manera. ¿Que tal si hacías algo estúpido y te pasaba algo? ¿Que haría yo sin ti entonces, pensaste en eso?"

"Yo… no… lo siento Mio"

Cerró sus ojos un momento como pensando en que decir. Agradecí ese espacio, me sentía avergonzada de haber actuado a sus espaldas pero tenía que hacerlo. Claro no iba a rebatirle nada, no quería iniciar una pelea tonta.

"Me alegra que no te pasara nada"

Me miró aliviada, y le respondí sonriendo.

Pronto el momento se vio interrumpido por el mesero, pero ya estaba acostumbrada así que no me queje. Mientras compartiera estos momentos con Mio, no me quejaría, solo agradecería el tiempo que me permitiera pasar a su lado.

Me había convencido a mi misma, si lo que Mio necesitaba era tiempo, yo se lo daría, le permitiría convencerse, que era yo lo que ella tanto había buscado, lo que necesitaba.

Pronto el mesero volvió con nuestras órdenes, una vez que se retiró, reanudé la plática.

"Mio, hay algo que necesito decirte"

Aunque estaba bebiendo de su café pude ver que se sorprendió.

"No, no es nada de eso te lo juro"

Dije tratando de calmarla, en realidad esto no tenía nada que ver con mi fallida confesión. Actualmente era algo más importante.

"¿No se si ya has pensado que hacer con respecto a tu trabajo?"

Negó con la cabeza por lo que continúe hablando.

"Escucha, yo sé que puede ser difícil al principio y que no vas a ganar lo mismo pero…"

Su expresión cambio drásticamente, primero la sorpresa, después estaba escéptica, conforme me seguía escuchando veía asomarse una sonrisa.
Definitivamente había sido una tonta por no pensar en esto antes, bueno más vale tarde que nunca.


Hacia frío, el viento gélido llegaba a mí, produciendo un inevitable escalofrío, había estado haciendo tiempo en la cafetería de la universidad, pero como todas las mesas del interior estaban ocupadas tuve que conformarme con una a la intemperie. Planeaba reunirme con Ritsu y las demás dentro de un rato. Pero como mis clases terminaron antes de lo esperado, el tiempo de espera se había hecho más largo.

Teníamos algunos meses ya de juntarnos a esta misma hora, se había convertido en un hábito, ahora el clima había cambiado, cuando empezamos esta costumbre aún hacia calor, el otoño se encontraba próximo pero el sol todavía lanzaba destellos de calor veraniego.

Recuerdo que por aquella época me encontraba deprimida, tenía poco de haber renunciado a mi trabajo y las inscripciones para el siguiente semestre estaban cada vez más cerca.

Como siempre Ritsu quiso sacarme a pasear, "para alegrarme el día" decía ella, como si necesitará otra cosa aparte de verla para alegrarme el día.

Ella me había citado antes para comentarme una idea suya, que aunque al principio pensé que sería ideal, con el tiempo le fui encontrando defectos.

De igual modo, me había parecido un hermoso gesto de parte Ritsu, el cual agradecí infinitamente.

Aún con todo y mi depresión decidí salir con Ritsu, aquella tarde hacía un calor infernal, lo único que quería era refugiarme en un algún lugar que tuviera clima…

el calor era insoportable, se habían registrado las temperaturas más altas en los últimos días, siempre verano traía consigo calores como estos, era como su regalo antes de dejar su lugar al fresco otoño.

Solo espero que adondequiera que vayamos tenga clima.

Para mi fortuna no tuve que esperar mucho a Ritsu, habíamos quedado de vernos en un parque que quedaba cerca del apartamento de Yui y Azusa, según ella solo haríamos una pequeña escala a la tienda de música, que para comprar unas nuevas baquetas o algo así.

"Hola, ¿esperaste mucho tiempo?"

No entendía por qué parecía agitada, como inquieta, que aunque era muy dada a ser enérgica, esta vez algo había de diferente.

"No, ¿podemos irnos ya?"

"Si claro, sígueme me estacione en la siguiente cuadra."

La seguí y prontamente llegamos a su carro, agradecí mentalmente ya que estaba segura que al menos en el viaje a la tienda no sentiría calor.

"Vaya que hace calor hoy ¿no lo crees?"

Otra vez sentía el nerviosismo emanar de sus palabras, ¿Qué te traes entre manos estas vez Tainaka Ritsu?

"Si, mucho"

Respondí sin mucho ánimo, todavía pensaba en las posibilidades, ¿será que me pedirá que sea su novia?, aunque teníamos un acuerdo mudo de no hablar de eso. Desde nuestra pelea, la que francamente preferiría no recordar, y el desagradable incidente después de esta, no habíamos hablado nada al respecto, yo la quería, y ella lo sabía, pero no estaba lista, aunque yo ya no trabajara de stripper, hay algo que me impide decirle que si. Soy una cobarde no lo voy a negar, tenía miedo, miedo de que sonara tan perfecto y estuviera tan a mi alcance. Las dudas me detenían, sabía que yo misma me estaba saboteando pero no podía evitarlo.

Decidí darle tiempo al tiempo, sabía que Ritsu me esperaría, aunque no me lo hubiera dicho, y cuando yo estuviera lista para afrontar mis miedos, correría a sus brazos, como la heroína que recibe a su príncipe después de la batalla contra la bruja.

Cargo: Fanática empedernida de los cuentos de hadas, Veredicto: Culpable.

No lo iba a negar, me encantaban esas historias.

Pero de vuelta a la realidad, el viaje en el carro fue silencioso, yo me había sumergido en mi cerebro tratando de buscar las razones detrás del nerviosismo de Ritsu, y ella aprovecho el tiempo para tranquilizarse.

"Llegamos"

La seguí, aun pensando en lo que me diría. Entramos en la tienda, y yo seguía distraída, viendo los instrumentos que decoraban el lugar.

No me di cuenta, pero para cuando acorde Ritsu no estaba a mi lado, se encontraba hablando con el encargado, probablemente pidiendo las baquetas que había venido a buscar.

Seguí vagando por la tienda, mire con melancolía los bajos, sobretodo los que eran para zurdos, Ritsu me había ofrecido ser parte de la banda y usarlo como trabajo de medio tiempo, esa era la genial idea, sino fuera por el pequeñísimo detalle de que yo no sabía como tocar un bajo y que no podía darme el lujo de comprarme uno.

Fue un sueño pasajero, una verdadera lástima por que me habría encantado ser parte de su banda.

Pase mi mirada a lo largo del estante, había instrumentos muy llamativos, pero solo uno me atrapo, era un hermoso bajo zurdo, en color blanco con negro, muy clásico.

Embobada lo vi durante un largo rato, era tan bonito…

"¿Te gusta?"

Me asuste un poco, no esperaba que Ritsu estuviera tan cerca, el bajo me había hipnotizado.

"Si, es perfecto"

Amaba esa sonrisa, era tan sincera, me hacía sentir feliz y segura, ojala me dedicara esa sonrisa más seguido.

"Pues si te gusta tanto, es tuyo"

"¿Perdón?"

"Dije, que es tuyo, te lo voy a regalar"

Me dedico unos segundo más la sonrisa que tanto me gustaba y después se dirigió con el empleado.

"Nos vamos a llevar este"

"Si, claro permítame"

Mientras el joven sacaba el bajo de su estante, la mire con reproche pero ella tenía esa expresión de satisfacción, que sabría no le podría quitar no importaba cuanto me quejara.

"Ritsu, no puedes hacer esto, regalarme un bajo es ¡demasiado!"

"Si, si, esta bien mamá"

"¡No me ignores!"

"Aunque actúes como novia loca, igual te lo voy a regalar, si te gusta bien y sino pues ni modo, así que ya shh"

¡No estaba actuando como novia loca!

Pero no dije nada, ya era suficiente que el muchacho que nos atendía se estuviera riendo de nuestra pequeña escena.

Total, Ritsu fue y pago el dichoso bajo, volvimos al auto, yo no sabía si sentirme ofendida o halagada, por como se dieron las cosas era más la primera.

"Todavía estas enojada, ¿solo porque te dije novia loca?"

Dijo mientras se colocaba el cinturón de seguridad.

"Si aun lo estoy, no debiste llamarme así ni comprarme el bajo"

Cruce mis brazos al terminar mi queja, por alguna extraña razón sentía que estaba haciendo un berrinche.

Voltee solo para ver la expresión divertida de su rostro, estaba disfrutando de esto, lo que le añadió leña al fuego.

"Mio"

Mire hacia el frente, tratando de evitar a toda costa que nuestras miradas se encontraran.

Si, definitivamente estaba haciendo un berrinche.

"Mio, mírame"

Me tomo por sorpresa cuando tomo mi cara con su mano y me obligo a mirarla, ya no sonreía, estaba seria, tragué saliva.

No que esperara que me besara, no claro que no.

"Te regale el bajo por que se lo que significara para ti, sin mencionar que tenerte en la banda será genial, este es mi regalo para que inicies una nueva vida. De ahora en adelante todo será diferente. Sé que antes no se te dio la oportunidad, pero yo quiero dártela, inicia esta nueva etapa de tu vida conmigo"

Apenas iba a abrir mi boca para protestar cuando su mano me detuvo.

"Pero también sé, que necesitas tiempo, y te lo voy a dar, todo lo que necesites, porque todo este tiempo te he estado buscado, y ahora, al fin nos encontramos.

Yo sé por tus marcas, cuanto has amado, cuanto te han lastimado, pero yo te ayudaré a olvidar, y cuando tus heridas hallan sanado, estaré ahí para ti.

Responderé cada vez me llames, que me necesites.

Iremos despacio hasta que llegue el momento, por que lo que siento por ti no cambiará, y quiero que lo sepas. Estaré esperando por ese día, Mio."

Me dedico una vez más su hermosa sonrisa, retiró su mano de mi boca y encendió el auto, no podía decir nada, mi cerebro estaba en blanco.

Solo podía sentir mi corazón batiendo contra mi pecho, como si se fuera a salir en cualquier momento…

Estúpida Ritsu.

Sentía como poco a poco mis mejillas iban tornándose rojas por el recuerdo. Como podía decir cosas así y ni siquiera sonrojarse o ponerse nerviosa, jamás lo entendería. Aquí estaba yo, recordando sus palabras, sonriendo como una idiota y sonrojándome.

"Ey, siento llegar tarde, las demás ya están en el salón de música, esperándonos… Mio, ¿te sientes bien?"

Podía ver como tomaba aire, sin duda alguna había corrido hasta aquí, sin darme cuenta el tiempo había volado y ya era hora de ensayar.

Era ahora o nunca.

"¿Mio?"

Me pare, decidida a olvidar mis miedos y dudas, me miro con sorpresa, aproveche el momento, tome con ambas manos su rostro y la bese.

No respondió en ningún momento, me separe de ella para ver su expresión y si hubiese podido abrir más los ojos lo hubiera hecho. Estaba muy sorprendida.

"Wow"

Le oí decir en voz muy baja, me reí de la situación y cambie mi táctica.

Esta vez puse mis manos sobre sus hombros, y me acerque tanto que podía sentir su calor, estuve a centímetros de besarla nuevamente, pero me quede ahí, esperando que ella fuera quien acortara la distancia.

Enseguida capto el mensaje y sentí como me envolvía en su abrazo, cerrando la distancia que nos separaba.

El beso termino y nos separamos solo lo suficiente para vernos a los ojos.

"¿Esto significa que es el momento?"

"Estoy lista"

Nos volvimos a besar, y no podía estar más feliz por ello, ¿cuanto tiempo había perdido en la decidía? , ya no importaba, ahora el futuro sería la prioridad.

"No sabes cuanto he deseado este momento, desde que bailaste para mi aquel día"

Al igual que ella, había deseado besarla desde el momento en que me acerque peligrosamente y removí su banda por primera vez. En ese entonces éramos unas desconocidas, sin pensarlo me fui enamorando de esta extraña que llegó sin previo aviso a mi vida.

"Yo también, Ritsu"

"Hablando de bailes, creo que deberíamos repetirlo, ya sabes para recordar viejos tiempos"

Sonrío con esa pícara sonrisa tan característica suya. Sencillamente no había forma que me resistiera a ella.

"Solo si esta vez estamos tu y yo solas"

Dije provocativamente, rozando mis labios en su oreja.

Pude ver como el rojo adornaba sus mejillas, era difícil de creer que alguien como Ritsu se sonrojara pero hasta ella tenía sus excepciones.

Reí disimuladamente mientras ella trataba de ocultar su reacción con una "repentina" tos. Cuando el insospechado ataque de tos paró, cambió el tema.

"Sabes, hay algo que tengo que decirte, era una sorpresa pero no puedo esperar más"

Esto pico mi curiosidad, su cara había vuelto a la normalidad, el tímido sonrojo había sido remplazado por una sonrisa radiante.

"¿De que se trata Ritsu?"

"No lo vas a creer, pero hable con Nodoka, una amiga de Yui que esta muy involucrada en políticas escolares, le comente de tu situación, y va hablar con los directivos para que te permitan tener beca por estar en la banda, ¡es genial! Yo sé que vivir de la banda no ha sido fácil pero con esta beca vas a poder pagar la escuela, sin preocuparte nunca más de que tu sueldo sea suficiente."

"Pero…pero la banda, ¿pertenece a un club que pueda ser becado? Pensé que solo los deportivos podían…"

"Si al club de música ligera, se nos dará beca a todas por participar en los eventos escolares, y cosas así."

No podía asimilarlo, por fin dejaría de depender de la caridad de Ritsu y de vivir al día, casi sentí las lágrimas asomarse por mis ojos pero las contuve, no quería arruinar el momento.

"¿No crees que merezco una recompensa por mi esfuerzo, eh?"

La miré escéptica, mientras ella hacía ademan de que la besara.

"Lo tomaré en cuenta"

"Awww Mio-chan por que eres tan cruel"

Me reí de su berrinche y tomé su mano.

"Deja de quejarte y mejor vámonos, que llegaremos tarde"

Sonrío ampliamente, apretó mi mano un momento y me guio al salón de música.

"¡Ritsu no corras!"

Grité aun sabiendo que no se detendría, en realidad yo también sentía el impulso de correr, de saltar, sabía que esta felicidad no se iría.

Se quedaría conmigo.

Por mucho, mucho tiempo.

FIN


Nota aburrida y melancólica de la autora: Y así termina mi aventura en las historias multichapter, fue una experiencia divertida ojala hubiese durado más, últimamente me he animado a seguir escribiendo pero solo el tiempo lo dirá, si la tesis me deja y me inspiro tal vez vuelvan a leer algo mío.

Gracias a todos los lectores por su apoyo, me impulsaron a seguir escribiendo.

Y aunque había planeado que esta historia fuera algo diferente cuando comencé a escribirla el rumbo fue cambiando, me agrado mucho como terminó espero que no sea a la única a la que le gusto jajajajaa

Ya fue mucha cháchara, gracias de nuez y nos leeremos algún día espero pronto.