Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
¿Te gusta la vista?
Se encontraba cenando en el gran comedor, levanto la vista y pudo comprobar que en todas las mesas había varios asientos sin ocupar, probablemente de alumnos que no habían asistido a la cena por estar en la celebración. Estaba retrasando todo lo posible la visita a la fiesta, sabía que en parte tenía que ir, obligación de ser jefe de casa y debería asegurarse de que los alumnos de Slytherin que asistieran volvieran a su sala común. Pero sabía que por dentro había algo más que la obligación, un cabello rojizo le estaba llamando. No la había visto por los pasillos a pesar de percatarse de la ausencia de McGonagall al principio. Probablemente les llevo ya a la sala común.
Sin embargo se sentía tan nervioso de verla otra vez que estaba retrasando todo lo posible el encuentro a pesar de que lo deseaba con todas sus fuerzas. Cuando ya había acabado de cenar se dedico a hacer ronda por los pisos inferiores y comenzó lentamente el camino que le llevaba hacia la torre.
Cuando estaba en el 6º piso se encontró con unos Gryffindors que llevaban varias botellas, tras examinarlas y comprobar que eran whisky les quito 30 puntos a cada uno por tener bebidas alcohólicas siendo menores y otros 20 puntos por estar deambulando a esas horas. Camino tras ellos hasta la sala común. Menuda celebración pensó Severus, con razón me dijo que tras la cena la fiesta estaría más divertida.
Espero a que le dijeran la contraseña a la dama gorda y accedió tras ellos, nada más el retrato se había abierto la música ya se podía escuchar. Dio un repaso general a la sala cuando su atención se fijo en dos personas. Se acerco un poco más para cerciorarse y fue cuando su pecho se hincho de rabia. Ahí estaba ella, subida a la mesa junto con el pulgoso de Black, ambos muy cómodos y sonrientes, al parecer estaban disfrutando. La distancia entre ambos era nula, sus cuerpos se estaban tocando y las manos de cada uno al parecer querían agarrar aún más al otro hacia ellos. Pudo ver los ojos de Black, brillaban y demostraban algo más que deseo. Sintió unas ganas terribles de estrangularlo.
-¡Ey chico! Si tú, agarras a tu novia como si de una escoba se tratara. La tienes que agarrar así-decía Black hacia uno de los jóvenes.
Esas ganas no fueron nada en comparación a cuando vio como una de sus manos se deslizaba de su cadera hacia su pierna, a una altura demasiado intima.
-Así ¿ves?
-Si, lo estamos viendo todos perfectamente Black-le dijo Severus llamando su atención y la de muchos presentes.
El se giró contrariado y mostró una mueca de sorpresa que sustituyo por una falsa sonrisa.
-Vaya quejicus, ¿qué haces aquí? Esto es una fiesta, tus cacharritos de química están abajo.
-Se muy bien donde me encuentro Black, la cuestión es si lo sabes tú-respondió ácidamente el profesor.
-En una fiesta a la que no estás invitado y la cual estoy disfrutando mucho.
-Déjame decirte que si estoy invitado y que tanto tu como la señorita Potter tienen un concepto de diversión muy...físico.
-¿Quién te iba a invitar a ti? Si eres un amargado.
-La señorita Potter.
-¿Ella? Vamos quejicus no inventes, Sidney tiene buen criterio, sabe diferenciar entre gente y basura. Si te has colado admítelo de una vez.
En ese momento Sidney coloco uno de sus brazos en el abdomen de Sirius para retenerle puesto que quería evitar la pelea.
-Sirius para-dijo ella tranquilizándole-Es cierto, yo le invite.
El la miró sorprendido y sin encontrar palabras con las que fastidiar a Severus se calló.
-Vaya, veo que Black se ha quedado sin habla, ¿y tu Lupin? ¿También te has quedado sin habla para no decirles nada sobre el espectáculo que están dando o es que acaso te gusta mirar?
El comentario había sido de lo más venenoso para los tres y tanto Remus como Sirius se habían quedado callados avergonzados. Sin embargo había alguien más que estaba disfrutando con esta situación aparte de Severus.
-Es una fiesta profesor, estamos bailando y divirtiéndonos ¿estamos incumpliendo alguna regla acaso?-dijo ella situándose delante de Sirius y poniendo sus brazos en jarras frente a él.
Maldita muchacha, estaba delante de él mostrándose altiva y a la vez tan seductora, cuando se puso frente a el Severus pensó que sabía muy bien lo que hacía puesto que le estaba ofreciendo una vista de lo más perversa. Sus ojos estaban a la altura de donde su falda terminaba, y si, se había dado cuenta que ella la había acortado. Mostraba sus piernas firmes y sedosas mientras ella le sonreía seductoramente.
-Se me ocurren unas cuantas señorita Potter.
-¡Maldito quejicus! Te voy a...-estaba diciendo Sirius tras ella pero sin querer la golpeo, haciendo que esta cayera de la mesa.
Snape no tuvo tiempo de reaccionar y cuando se dio cuenta ella había caído sobre él y ambos estaban tumbados en el suelo, el golpe lo recibió su espalda y después notó como el peso de ella estaba sobre él. A pesar de estar dolorido no la aparto y se quedo mirándola a los ojos mientras ella aprovechaba para apegarse a él. Severus lo notó y comenzó a sonrojarse sabiendo lo que eso provocaría. Ella disimulaba tratando de parecer que se estaba levantando cuando desplego ambas piernas a cada lado de su cintura quedándose de rodillas sobre él. Comenzó a presionar contra la entrepierna de él y fingiendo para que los demás no lo notaran le preguntó.
-¿Está usted bien profesor?
Al principio la sorpresa le impidió contestar, trataba de controlarse ante lo que ella hacía.
-¿Profesor? ¿Me escucha?-y siguió presionando mientras veía como sus actos estaban dando resultado y ella fingía preocupación.
-Ss, si, si. Estoy bien-se dio cuenta de cómo ella sonreía y atisbo la perversidad en ella. Había conseguido lo que quería, la cuestión ahora para él era como levantar sin que los demás lo notaran.
En ese momento vio como Sirius Black bajaba de la mesa de un salto y agarraba de los brazos a Sidney para retirarla de encima suyo.
-Vamos cielo levanta de ahí, ¿estás bien?-ella asintió- Perdona no quise tirarte y mucho menos encima de este.
-No pasa nada Sirius-contesto ella.
-Probablemente haya sido la primera vez que hayas tenido a una mujer encima tuyo quejicus, que pena me da que haya tenido que ser ella.
Severus se levanto haciendo un movimiento con la capa para cubrirse, estaba tan furioso con ese saco de pulgas que no quería decirle nada más. Solo comenzó a gritar a sus estudiantes que se pusieran en grupo y se dirigieran a la salida. Tanto Sirius como ella miraban con una sonrisa algo perversa como el profesor se marchaba de la sala con sus alumnos dirigiendo antes de irse una mirada de lo más envenenada a la pareja.
A los pocos minutos aparecieron el resto de jefes de casa y el profesor Nolton quienes disfrutaron durante un rato de la fiesta antes de acompañar a sus alumnos a sus salas comunes. Algunas parejas continuaban bailando y otros simplemente conversaban animadamente, el nivel de diversión y de desmadre ya no era el mismo que antes. Sidney se encontraba en una conversación con la profesora Sprout y con McGonagall, ambas estaban rememorando cuando eran jóvenes y envidiaban y halagaban a la chica dándole algún que otro consejo. Ella sonreía amablemente pero su mente no estaba en ese momento en esa conversación. Agradeció a Merlín que Sirius interrumpiera la charla con las profesoras para llevársela a abrir los regalos.
Una gran torre de ellos se apilaba cerca de la chimenea, se puso eufórica a abrirlos y excepto algún regalo como el de una compañera de Gryffindor de 5º quien le había regalado un pack de pergaminos, y otro como el de un chico de Hufflepuff de 7º quien le regalo uno de los jerseys más horrendos que había visto en toda su vida, el resto de regalos le habían gustado mucho.
-Bueno, bueno, reconozco que fue todo muy bonito pero que te queda lo mejor-dijo Sirius alzando la voz para que todos le escucharan.
-¿A si?-contesto ella sorprendida aunque sabía que faltaban sus regalos.
-Lunático procede por favor-dijo Sirius mientras hacia un gesto muy teatral con la mano hacia su padrino.
Remus se levanto del sillón y le tendió un paquete envuelto en tonos rojos con un lazo azul marino.
-Ten, muchas felicidades y creo que te gustara-le tendió el paquete con una sonrisa.
Ella lo acepto y comenzó a desenvolverlo nerviosa, cuando vio lo que era se abalanzó hacia su padrino con una gran sonrisa.
-¿Cómo diablos lo has conseguido? ¡No puedo creérmelo!
Le había regalado uno de los libros favoritos de ella, pero no era un libro cualquiera sino que se trataba de la primera edición de ese ejemplar, un libro sobre leyendas antiguas y relatos, una compilación de historias escritas por varios magos aventureros. La encuadernación era tan antigua que tenía miedo de abrirlo.
-Fue muy difícil lo reconozco, pero me alegro que te guste.
-¿Gustarme? Me encanta, es genial, muchísimas gracias padrino.
-De nada pequeña-sonrió Remus.
-Ejem, ejem-tosio Sirius haciendo a un lado a su amigo-Una vez pasados los regalos prehistoricos abrimos los modernos.
Le extendió un gran bulto y ella temerosa lo cogió. Sabía que el siempre se excedía en los regalos así que no sabía que podía ser aquello. Fue desenvolviendo el lazo dorado y rasgo el papel. Dentro se encontraba una prenda y un paquete más pequeño, extendió la prenda y vio una chaqueta de cuero negro.
-Pensé que te haría falta para la moto-contesto Sirius guiñándole un ojo.
-Oh es preciosa y sabes cuánto me gustan estas chaquetas-se la puso y se fue hacia él para abrazarle.
-Esto es para mi chica rebelde-dijo Sirius señalando la chaqueta-Y esto para mi chica elegante-esta vez señalaba el paquete más pequeño.
Ella se inclino para cogerlo y comenzó a desenvolverlo. Era una caja negra, la abrió y sus ojos saltaron de la sorpresa. Le miro y este comenzó a reírse, ella sin creérselo volvió a mirar el interior y temerosa acerco su mano para acariciarlo. La caja albergaba un colgante de piedras preciosas, un regalo costoso.
-¿Son lo que yo creo que son?-consiguió decir ella.
-No son escorbutos explosivos si eso es lo que crees-se reía a carcajadas-¡Oh vamos! tan solo es un collar.
-¿Tan solo un collar?-respondió ella impresionada-¡Uno que tiene amatistas!
-Amatistas, granate y ónix para ser más exactos-completo el.
-Sirius es...demasiado, no, no puedo aceptarlo.
-No seas tonta.
Se dirigió hacia ella y tomo el collar de la caja, aparto su pelo hacia un lado y colocó el collar en su cuello, lo abrocho y se la llevó hacia un espejo. Se puso detrás de ella y la miro por el reflejo.
-Luces hermosa-susurro en su oído.
Ella se miro y sonrió, el tenia razón, acarició el collar y se giró para sonreírle y abrazarle.
Las chicas se acercaron rápidamente a admirar el collar y después a mirar a la persona que se lo había regalado, todas le sonreían y el pícaramente les devolvía la sonrisa, estaba encantado.
La profesora McGonagall elevó el tono y comenzó a pedir a los demás que fueran marchándose. Antes de irse de la sala común se acerco hasta ella, aunque Sidney sabía que era para hablar noto la mirada de la profesora en el collar y un suspiro.
-Querida siento terminar con la fiesta pero mañana hay clases, espero que lo comprendas.
-Si profesora, ningún problema, gracias por todo de verdad.
Ella asintió y comenzó a hablar a los dos hombres.
-Señores les acompañaré hasta la salida.
-Un momento Minerva-dijo Remus- Toma Sidney, este es de tus padres.
Le tendió un paquete mediano, no lo dudo y se giró hacia Helena para dárselo.
-Helena por favor llévalo hasta mi cama y cuidado con que se abra misteriosamente por el camino-se burlo ella guiñándole.
-Descuida cariño.
Se volvió hacia los hombres y la profesora y comenzó a mirarla inocentemente.
-Minerva, por favor...
-No, hoy he cedido bastante y lo sabes.
-Tan solo hasta el hall-comenzó a hacer pucheros.
-Venga Minerva-se unió a ella Sirius.
Frunció el ceño y exhalo.
-Está bien, está bien. Si ya es difícil lidiar con uno con los dos es imposible-acepto la profesora.
Sidney se señalo la garganta con la varita y aplicó un hechizo altavoz.
-Bueno, está bien, chicos, chicas, se acabo la fiesta, me lo he pasado muy bien y agradezco que hayan venido y sus regalos. Ahora lo siento pero nos tenemos que ir. Mañana será otro dia.
La gente comenzó a dispersarse con pereza, unos se dirigían a la puerta para buscar a su jefe de casa y los Gryffindor remoloneaban en la sala común. Tanto Sirius como Remus y Sidney salieron tras el retrato de la dama gorda y esperaron a Minerva fuera. A los pocos minutos salió ella y comenzó a guiarles hacia el hall.
Por el camino Remus iba concentrado mirando el castillo como si fuera la primera vez que lo había visto, la profesora se dio cuenta y aminoro su paso para conversar con él. Mientras tanto más atrás caminaban Sirius y ella, al principio iban distanciados el uno del otro, bromeando y molestándose entre ellos. A medida que seguían caminando la distancia se acorto y ahora el brazo de él se encontraba arropándola a ella mientras reían. No se dieron cuenta de que cada vez la distancia con la profesora y con Remus era mayor, estaban a gusto divirtiéndose.
Severus acababa de dejar a los alumnos en su sala común y cuando regresaba para hacer su ronda se encontró con el director quien le animo a dar un paseo junto a él. Paseaban mientras Dumbledore hablaba sobre recientes descubrimientos que había realizado sobre una sustancia. Snape no prestaba mucha atención y solamente asentía y se dedicaba a pensar. Cuando llegaron al primer piso se encontraron con McGonagall y con Lupin, ambos venían conversando.
-Minerva, Remus, que agradable sorpresa-comento jovialmente el director.
-¡Oh director! No pensaba encontrarle rondando por el castillo, estaba acompañando a Remus y a Sirius hacia la salida para permitir que se vayan tras la fiesta.
-Comprendo, aunque solo veo a Remus ¿y Sirius?
McGonagall se giró y no les vio.
-Han debido retrasarse, seguro que ya están llegando-se excuso Lupin.
El director asintió.
-Minerva si no te importa tengo que conversar contigo, ha llegado una carta del ministerio y necesito informarte sobre ella.
-¿Tiene que ser ahora?
-Lamentablemente sí, no te preocupes estoy seguro de que Hagrid estará encantado en acompañarles.
-Si Minerva, tranquila-contesto Remus.
Ella accedió y se dirigió hacia Albus quien se despidió de ambos y se marcharon hacia el despacho del director.
Los dos hombres se quedaron en la estancia en penumbra a una gran distancia mientras se miraban.
-Absolutamente magnífico-dijo de repente Snape.
-¿Qué es absolutamente magnífico?
-El espectáculo que ha dado tu amiguito hoy, sigue sin madurar, que pena...
Las palabras de Snape quedaron ahogadas por las risas que procedían de las escaleras, ambos miraron y vieron como la pareja venia riéndose, cuando vieron al profesor trataron de mantener la compostura aunque sin éxito.
-Vaya, el murciélago esta suelto dando una vuelta-soltó Sirius haciendo que ella le diera un codazo.
-Vamos Sirius tenemos que irnos-dijo Remus tratando de controlar a su amigo.
-Menudo espectáculo tan bochornoso Black, estoy deseando que te largues del castillo lo más rápido posible.
-Tranquilo quejicus yo tampoco quiero estar bajo el mismo techo que tu, no quiero que se me pegue la tontería.
Comenzaron a descender las escaleras cuando Snape volvió a hablar.
-Señorita Potter, que yo recuerde quienes se van son ellos, no usted.
-Oh lo siento profesor pero la profesora McGonagall me ha dado permiso para acompañarles, si me disculpa.
Volvió a descender y vio como Snape les seguía, satisfecha seguía sonriendo y apegándose más a Sirius. Esta era una buena noche para la venganza. Comenzó a jugar aún más con él y Sirius respondía ante las provocaciones que ella le daba, ya ni siquiera se contenía ante las miradas de su amigo. Caminaban despacio mientras conversaban.
-Divertido, atento, algo atractivo, regalas cosas preciosas... ¿algún defecto tendrás que tener no?-le preguntaba ella irónicamente sabiendo que el se molestaría.
-¿Algo atractivo? ¿Sólo algo atractivo?-enarco una ceja-Te voy a dar a ti algo atractivo.
En ese momento Sirius la soltó de su brazo y comenzó a hacerle cosquillas en los costados mientras ella reía y trataba de librarse de sus manos. Con los movimientos y algo de ayuda picara de él la camisa de ella acabo algo desabrochada por la parte de abajo y las manos de Sirius no dudaron en colarse por su vientre para continuar torturándola.
-No...Pa, para-continuaba riendo-Sirius, en serio, no puedo más.
-Reconoce que soy atractivo y te dejare.
-Nunca.
-Muy bien.
Sirius dejo de hacerle cosquillas y ella confusa esperaba a ver que haría cuando no dudo en cogerla con sus fuertes brazos y cargarla sobre un hombro como si de un saco se tratara.
-Sirius! Estás loco, ¡bájame!-decía ella aún riendo.
-No, te llevare conmigo o te tirare al lago negro hasta que no lo reconozcas.
Trataba de librarse pero le era imposible, además sabia que todo lo que estaban haciendo lo estaba viendo el sin ninguna duda.
Cuando llegaron a las puertas para salir del castillo ella aún seguía sobre el hombro del hombre.
-Vaya ahora tendremos que avisar al viejo Filch-exclamo Sirius.
-No hará falta Black-contesto Severus que estaba tras ellos y realizó un movimiento con su varita permitiendo la apertura.
-¡Pero si Quejicus nos estaba siguiendo! Ni me había dado cuenta.
-Estabas muy...entretenido-dijo el profesor mirándola.
Sirius se había girado para enfrentársele y no se dio cuenta hasta que vio donde se posaba la mirada de Snape de lo que estaba enseñando. Sabía que Sidney llevaba la falda más corta que otras compañeras, era un hombre y estaba claro que se fijaba en esas cosas que hacían las mujeres pero cuando la cargo sobre su hombro no reparo en que alguien pudiera verla puesto que Remus se encontraba más adelante. Ahora que veía la mirada de Snape en el trasero de ella reparo en que lo más seguro es que la ropa interior de chica estaría expuesta.
Los dos hombres se miraron unos segundos, Snape con algo de vergüenza y Sirius habiéndole descubierto.
-¿Te gusta la vista acaso?-pregunto irónicamente mirando al profesor quien tensó la mandíbula como respuesta-Vamos cariño- le palmeo una nalga provocando aún más a Snape-Fin del viaje.
La puso sobre el suelo y recibió un golpe en el brazo que ella le acababa de propinar.
-Maldito, ahora estoy mareada por tu culpa.
-No te enfades pequeña-le sonrió inocentemente.
Salieron hacia el exterior y ella se coló para acompañarles. Algo en lo que no estuvo muy de acuerdo su padrino pero finalmente cedió.
-Tener que perder mi tiempo en acompañar a estos...-chasco la lengua molesto.
-Quejicus nadie te ha pedido que lo hagas, eres tu quien se pega a nosotros.
-Claro Black-soltó Snape ácidamente-Y dejo que una alumna venga sola por los terrenos a medianoche, ¡brillante! Además no soy yo quien se pega a las cosas sino tú, o las cosas se pegan a ti.
La miró descaradamente y ella le sonrió aunque seguía agarrada a él.
Caminaron durante varios minutos en silencio hasta que llegaron a las verjas que separaban los terrenos de Hogwarts con el exterior, allí Severus volvió a pasar su varita para abrir mientras esperaba a unos metros para que se despidieran sin evitar mirarles.
Sidney se acercó hasta su padrino y le dio un fuerte abrazo.
-Muchas gracias, de verdad.
-De nada, pórtate bien por favor.
-Lo intentaré.
Ambos se soltaron y Sirius la envolvió en un fuerte abrazo levantándola del suelo incluso.
-Pequeña espero que te lo hayas pasado muy bien.
-Claro que sí, ya os echaba de menos.
-Diviértete-se acerco a su oreja y le susurro-Se algo rebelde ¿si?
Ella comenzó a reírse mientras este besaba su mejilla.
-Como tenga que aguantar un minuto más de sentimentalismo adolescente vomitare.
Snape interrumpía la despedida sin soportar más la escena, lo que hizo que ambos se separaran y los dos hombres se dirigieran hacia el exterior mientras ella agitaba su mano despidiéndoles. Una vez que ambos desaparecieron en la oscuridad de la noche ella se giró de vuelta hacia el castillo mirando a Severus y dedicándole una sonrisa mientras pasaba a su lado y comenzaba a caminar.
Hola! Gracias por los reviews! Espero que la situación este a la altura :D
Un pequeño adelanto y sugerencia que os hago: Yo de ustedes estaria atenta al siguiente capítulo porque el viaje de regreso al castillo trae algo más que eso... (ahi lo dejo :P) No tardaré mucho en subirlo pero estoy en plena crisis con el capítulo 15 y estoy de los nervios.
Un saludo! Y se agradecen los comentarios para saber que tal va la historia y si os gusta o no.
