Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

Advertencia: Contiene escenas subidas de tono, leer bajo vuestra responsabilidad.


Sabor

El caminaba tras ella a unos metros de distancia, pensaba y todo giraba en torno a ella. Esta noche ella se había comportado de un modo que había enfurecido al profesor. ¿Por qué diablos tenía que restregarse de esa manera con ese imbécil de Black? Estaba seguro de que habían estado todo el rato juntos y el había aprovechado para deleitarse a su gusto, y lo peor de eso es que ella se dejaba y hasta incluso disfrutaba. Se castigaba mentalmente por pensar ese tipo de cosas, al fin y al cabo ella no era de su propiedad y lo que hiciera con su cuerpo era problema suyo, pero sin duda Severus albergaba una rabia en su interior que parecía a punto de estallar en cualquier momento. Ese no era el único sentimiento que predominaba en el, por Merlín reconocía que era bellísima pero el deseo le embargo cuando la vio sobre el hombro de ese pulgoso. Su falda revelaba algo más que sus piernas y cuando su vista se deslizo hasta su trasero y vio aquella ropa interior roja y negra con algo de encaje creyó que no sería capaz de controlarse. Teniendo en cuenta todo esto parecía lógico que se hubiera olvidado de que había asistido a la fiesta por ver a la madre y había acabado al acecho de la hija.

Ahí estaba de nuevo sin darse cuenta con la vista fija donde estaba pensando, miraba el suave contoneo de sus caderas al caminar y se deleitaba cuando su falda revelaba el principio del color rojo cuando ella tenía que subir la cuesta. Imaginaba como seria la parte superior y su mente trabajaba aceleradamente en diversas opciones, cada una más atrevida que la anterior. Desde luego entre la visión que tenia y rememorar cuando ella cayó encima suyo suponía para el que ese pantalón le quedara cada vez más ajustado.


Como si estuviera leyendo su pensamiento, Sidney se afanaba en exhibirse cuanto podía, sabía que el incidente en la sala común y al salir del castillo habían prendido la mecha en el profesor. Ahora trataba de ofrecerle la mejor vista para torturarle, sabía que la estaba mirando y eso le gustaba. Cuando habían recorrido casi la mitad del camino ella se giró y descubrió su mirada en sus nalgas. Satisfecha le pregunto tal y como había hecho Sirius.

-¿Le gusta la vista profesor?

El despego su mirada y se centro en sus ojos, tenían un brillo de deseo y perversión que había hecho que la piel de Snape se electrizara.

Siguieron caminando y esta vez el se puso a una distancia más cercana a ella para evitar dirigir su mirada hacia otros sitios.

-Bonita chaqueta ¿es su nueva capa acaso?

-¿Le gusta? Es un regalo de Sirius-se fijo en la mueca de asco que él hacía y prosiguió-Quizás le guste más otra ropa ¿no es cierto?

El la observo y vio como ella le alzaba una ceja, la muy maldita sabia que el había mirado y ahora jugaba con ello.

-Le recomendaría que para otra ocasión en la que quiera exhibirse como hoy utilizará algo más recatado.

-Dígame, ¿qué es lo que le gusta?

Se paró en seco y la miro.

-Mis gustos sobre lencería femenina no le incumben señorita Potter.

-La verdad es que si-se fijo en cómo se encendían los ojos de él y como su mandíbula se tensaba-Me gustaría saber que usar para cuando me vaya a ver.

Se acerco hasta ella y la agarro del brazo hasta chocarla contra un árbol.

-Te lo he advertido y no quiero tener que volver a hacerlo, no te tomes esas confianzas conmigo porque no conseguirás nada.

-¿Usted cree? Porque por lo pronto he conseguido que no deje de pensar en otra cosa que en mi ropa interior y en saludar de nuevo a su amiguito en la sala común cuando caí encima suyo.

-Zorra, ahórrate esos trucos para gente como el desgraciado de Black.

Severus se alejo de ella unos pasos e iba a reemprender el camino cuando ella volvió a hablar.

-¿Celoso acaso?-le dijo mientras se apoyaba en el árbol mirándole y viendo como él le devolvía la mirada.

-Se que te ha molestado que me tocara, se que estas furioso porque el ha bailado conmigo, se que estas enfadado porque yo le he tocado, se que desearias ser tu quien recorriera mi cuerpo con tus manos como lo ha hecho el esta noche.


Los ojos de Severus se encendieron de furia como pocas veces lo habian hecho y esas palabras habian sido el detonante, admiraba y odiaba a esa chica por hacerlo sentir así, tal cual habia dicho ella en todas y cada una de esas palabras. En su interior la bestia bramaba por salir y el ya no tenia suficientes fuerzas para controlarla.

-La cuestión es ¿por qué no lo haces? Dime-sus manos se dirigieron hacia su camisa y desabrocharon varios botones superiores dejando a la vista su escote-¿no te gustaria comprobar el conjunto entero?

A unos pocos metros de el se hallaba ella, recostada en el arbol volviendo a insinuarsele, se encontraba demasiado atractiva con esa cazadora de cuero y el uniforme de la escuela, su pelo ligeramente alborotado y mostrandole lo que su camisa escondia. Pero sin duda lo peor era la forma en que lo miraba, jamas una mujer lo habia mirado así, esos ojos brillaban de deseo y excitación y lo hacian por el. Severus no soporto ni un segundo más la distancia que habia entre ambos y se acerco hasta ella como un loco.


Cuando ella noto la vacilación ante las palabras que habia dicho aún no estaba segura de si habia dado en el clavo pero cuando vio la mirada abrasadora posandose en su cuerpo y recorriendolo con hambre supo que habia ganado. Al principio se puso nerviosa por la forma en la que se acerco hasta ella, parecia poseido pero cuando se quedaron a escasos centimetros no lo dudo y le sonrio.


Fue el quien se abalanzo sobre su boca sin dudarlo, llevaba meses conteniendose a probar esos labios y ahora los exigia impacientemente con furia y rabia. El puso una mano en el cuello de ella y la otra en su espalda acercandola más a el, con ansia degustaba el sabor de ella hasta que profundizó aún más y su lengua se deslizó por sus labios pidiendole paso a su interior, el cual ella concedio. Sus manos se apretaban con fuerza en su cuerpo mientras se dedicaban a conocer ardientemente cualquier detalle de su piel. Ella inclinaba su cuerpo hacia el de el para sentirle aún más cerca si eso era posible en ese momento, sus dedos se deslizaban por su pelo y su nuca mientras la otra se dedicaba a vagar por la ancha espalda. Sus bocas parecian furiosas tratando de ganar una batalla, al igual que sus lenguas trataban de explorar todo cuanto podian del otro. Le gustaba esa sensación, saber que ella estaba respondiendo a ese beso con la misma pasión con la que lo hacia el, saber que esa furia iba en aumento y que la temperatura estaba subiendo cada vez más.


Cuando ella se aparto para respirar obtuvo el más preciado tesoro que podia imaginar, la cara de deseo y los ojos de Severus totalmente encendidos como jamas lo habia visto. Eso la animo a continuar y entrelazó sus piernas a las caderas de el sujetandose a su cuello. El la recargo entre el arból y sus propias piernas mientras su boca exploraba otros lugares igualmente deliciosos, su cuello sabia como el más exquisito manjar y el no se cansaba de degustarlo, bajaba por el cuando su vista se concentro en algo más apetitoso aún. Sus manos se posaron en la camisa de ella y sin pararse a pensarlo de un tiron rompio los botones que aún quedaban abrochados, dejando a la vista su pecho tras ese sujetador que combinaba con la parte que el ya habia visto. El parecia algo indeciso pero noto las manos de ella presionarle hacia el y no dudo en hacerlo, comenzó a besar su pecho y cada vez que lo hacia era más apasionada que la anterior. Ella era perfecta, mejor aún de lo que muchas noches habia imaginado. Se afanaba en recorrer con su boca y su lengua todo cuanto podia, queria conocer y degustar todo lo que ella le ofrecia.

Ella no se pudo contener y solto un gemido y a pesar de estar centrada en cumplir su venganza disfrutaba enloquecidamente de lo que el le hacia. Miraba como la besaba y como sus ojos recorrian cada centimetro de su piel, al igual que sus manos, las cuales apretaban sus piernas y su trasero con ansia. Eso solo tenía un nombre y ella lo sabia, deseo. El la deseaba, de la misma manera que ella a el. Eso la complacia, estaba en lo cierto. A pesar de las dudas iniciales y el rechazo hay estaba el como un loco besandola.


Severus estaba extasiado, degustar ese cuerpo, saber que ella correspondia con la misma pasión que lo hacia el, escuchar su respiración agitada y el gemido, todo era como una música celestial para el y ejercia del mejor de los afrodisiacos puesto que su miembro estaba más que dispuesto a cooperar y queria liberarse de la presión de su ropa.


Sidney ya lo habia notado y sabia lo excitado que se encontraba en ese momento, apostaria su cabeza a que seria capaz de tomarla alli mismo contra el árbol salvajemente y ganaria la apuesta. Lo más duro era que ella deseaba con todas sus fuerzas continuar, seria capaz de entregarse a el, lo disfrutaria y seria feliz, sin embargo algo era más grande que su deseo por el, su ego. Queria disfrutar de ver cumplida parte de su venganza y esa recompensa era más grande y satisfactoria, o al menos eso creia ella. Necesito de todo el autocontrol del que tenia para separar sus piernas de la cintura de Severus y apoyarlas en el suelo, después coloco sus manos en el pecho de el y lo separo bruscamente. Este gesto provoco que el cayera al suelo, desconcertado la miraba mientras ella estaba de pie frente a el sonriendole.

Se dio cuenta de que el nose levantaba y supo que el estaria pensando que ella queria continuar en el suelo asi que disfruto viendole mientras comenzó a abrocharse la camisa y sin ni siquiera mirarle se dio la vuelta y dijo.

-Fin del juego.

Se encamino a paso rápido hacia el castillo, no queria que el la siguiera, queria que se quedara tal cual como ella se habia encontrado muchas veces con los rechazos que el la dio. La venganza se sirve en plato frio y ella la estaba comenzando a saborear como el más delicioso de los manjares, la ambrosia la embargaba y se encontraba contenta. No miro hacia atras y cuando se encontró con las puertas del castillo aún abiertas entró y corrió hacia el séptimo piso.

En la sala común no habia ya nadie y no quedaba ningún resto de la fiesta, la oscuridad se veia tan solo interrumpida por la luz de las brasas en la chimenea. Camino hacia el dormitorio, las chicas estaban profundamente dormidas asi que se empezó a cambiar de ropa para ponerse el camisón y se adentró en la cama. Hoy habia sido un dia perfecto, habia tenido diversión, personas que la querian rodeandola, habia bailado, habia reido y si, habia tenido algo más que palabras con el. Sonrió y cerró los párpados, el sueño la embargo y fue una de las pocas noches en que durmio relajadamente y sin preocupaciones.


Sin embargo el no estaba para nada contento. Cuando ella lo empujo y cayo hacia el suelo estaba molesto por el golpe pero creia que ella queria continuar con algo más y por ello le habia tumbado. La observo erguida ante el como una perfecta escultura, era la belleza personificada y esa sonrisa conseguia derretir a cualquiera, pero sin duda era su mirada la que destacaba. Sus ojos refulgian pasión y deseo, y lo que le hacia enloquecer aún más era que si ella estaba así era por el. Era la primera vez que una mujer le miraba así, era la primera vez que una mujer era la que tomaba las riendas y se mostraba dominante, era la primera vez que una mujer queria acostarse con el por decisión propia. Si, reconocia haberse acostado con varias mujeres, cuando entras a formar parte de los mortifagos tienes que participar no solo en torturas sino en otras vejaciones y los burdeles figuraban entre los pasatiempos de los seguidores de Voldemort. Pero esas mujeres se acostaban con el por dinero y por miedo, ninguna por gusto. Por eso ver que una mujer, y que esta además fuera tan bella y joven quisiera acostarse con el le trasmitia nervios y le hacia sentirse por primera vez en su vida deseado.

Que estuviera tan decidida y entregada le gustaba y era el principal motivo por el cual el no habia parado. Esos ojos miel tenian una tonalidad más brillante y a la luz de la luna se veian realmente preciosos. Estaba fascinado con ellos hasta que noto un cambio. Tan concentrado estaba mirandola fijamente que no se dio cuenta que ella estaba abrochandose la camisa. Estaba contrariado, ella se dio la vuelta y escucho tres palabras que le dolieron más que un crucio. "Fin del juego" habia dicho ella.

Que ingenuo habia sido, habia caido por completo en la trampa. Se habia entregado por completo a ella y ahora era ella quien lo rechazaba. Tardo varios segundos en procesar toda la información y en aclarar sus ideas, cuando lo hizo se levanto del suelo y acomodo sus ropas. Estaba furioso, con ella y consigo mismo. Severus Snape, el más desconfiado, el espia, el perfeccionista, era el mismo que habia entrado al trapo en juegos con una chica de 17 años que habia demostrado ser más inteligente que el. Se sentia humillado, era una broma tan cruel como las que le habia realizado su padre, que coincidencias tan crueles tiene la vida. En un arrebato de furia golpeo con su puño el tronco del arbol donde habian estado y de su boca broto un gruñido que habia asustado incluso a las criaturas más salvajes del bosque.

Ahora mismo solo tenia dos cosas en mente, cobrarle a la muchacha por lo que le habia hecho y conseguir relajar aquello que ella misma habia provocado. Enfadado se dirigió hacia el castillo a grandes zancadas mientras meditaba sobre todo lo ocurrido mientras inconscientemete su mano herida por el golpe palpaba sus labios donde aún podia notar el sabor y la saliva de ella en ellos mientras lentamente la sangre de su herida se mezclaba con el sabor.


La mañana habia amanecido nublada, probablemente un presagio de lo que ocurriria. El ambiente en el castillo no era felicidad, los estudiantes no tenian ganas de acudir a clases y eso se podia ver en sus caras. La atmósfera que se respiraba en los pasillos no era buena como en otras ocasiones. Los estudiantes que acudieron por la noche a la fiesta en la sala común de Gryffindor estaban de mejor humor que los demas pero se habian levantado algo más tarde que el resto. Helena esperaba cansada junto al retrato de la dama gorda a que bajara su amiga. Ella estaba mirando el marco con las fotos que sus padres le habían enviado de regalo, estaba hechizado para que salieran varias fotos en orden cronológico, de este modo veía fotos desde su nacimiento hasta hace poco. Le emocionaba especialmente una, donde iba agarrada de la mano de su madre, tenía 11 años y la había tomado su padre la mañana de llevarla al tren que la llevaría por primera vez a Hogwarts, se veían tan felices que no se explicaba como habían llegado a esa situación. Cuando escucho de nuevo los gritos de su amiga llamándola guardo el marco en el fondo del baúl y salió.

-Sid! Como no bajes ya te juro que me pondre a cantar durante todas las clases cuando estes a mi lado, y te aseguro que mi canto es lo más alejado a el canto de las sirenas.

Corrio el último tramo de escaleras con la mochila colgada sobre su hombro y salto los escalones finales.

-Voy, voy. No quiero sufrir, a veces me pregunto ¿por qué eres tan cruel?

-No soy cruel, simplemente tengo mucha hambre.

Salieron de la sala común y bajaron las escaleras en dirección hacia el gran comedor, durante el camino estuvieron comentando uno por uno los detalles de la fiesta de anoche. Estaba asombrada de la cantidad de cosas que se habia perdido, pero cuando segundos después recordaba en qué y con quienes se habia entretenido no se arrepentia ni por un instante.


-No me lo puedo creer.

-Pues vete haciendolo porque es cierto. Nuestra amiga Rominna tenía su lengua en la garganta de Nicolas.

-Es que no lo entiendo, se lo lanzada que es pero sabiendo que habria profesores y tanta gente esperaba que se controlara un poco más.

-Bueno...Si hablamos de control hay alguien que se lleva la palma-alzó una ceja- No me digas que no te lo pasaste bien por que no te creere.

-Bueno, si, claro que me lo pase bien.

Helena la miró sabiendo que escondia algo más y cruzaba sus brazos esperando respuestas.

-¿Solo bien?-alzo una ceja mirandola-Vamos, estabas tremendamente entretenida y agusto y no te juzgo, ese tio estaba para comerselo.

-¡Helena! Y pensar que la más lanzada es Rominna, pero veo que ahora estas escalando posiciones.

-Vamos, sabes que digo la verdad, media sala estaba babeando ayer viendole y la otra media viendote a ti. La verdad es que disteis mucho que hablar.

-No será para tanto-dijo Sidney tratando de quitarle importancia.

-¿Que no es para tanto? ¡Si toda la sala os miraba! De no ser por la interrupción de Snape creo que hubiera surgido algo mas ¿me equivoco?

Sidney agacho la mirada algo avergonzada.

-¿No me digas que hubo algo más cuando os fuisteis?-dijo Helena agarrandola por los brazos.

-¡No!

-Ah vale, bueno de todos modos espero que haya una fiesta pronto para que lo invites y nos podamos alegrar la vista un poco.

-¡Helena!

Entre grandes risas llegaron al comedor donde se encontraban sus otras dos amigas quienes habian empezado a desayunar hacia un rato.


Durante la mañana tuvo tiempo para poder pensar en todo lo ocurrido, la verdad es que empezar los 17 con clase a primera hora de Historia de la magia y Encantamientos era un aburrimiento pero permitia tener la cabeza en otras cosas. Disfrutaba recordando cada detalle, cada caricia, cada beso. Aun podia sentirlo y su boca anhelaba más. Sin embargo no queria cederle el control tan facilmente y no podia permitir que su venganza se viera culminada tan pronto. Tenia que pensar con claridad y dejar de actuar por impulsos, aunque con la pasión que trasmitia ese hombre era muy dificil controlarse.


Mientras tanto en el aula de pociones Snape se hallaba en su escritorio mientras los alumnos estaban elaborando la poción curaforúnculos, se hallaban entretenidos y asi el podia pensar aunque su mente le traicionaba dirigiendo sus pensamientos hacia esa chica en vez de mantenerse ocupado en la correción de ensayos. Esa noche habia vuelto a soñar con ella, ¿cómo no hacerlo? Ahora sabia con más exactitud cómo era su cuerpo, y sobre todo como sabia. Habia rememorado cada momento de la noche en el bosque, solo que en el sueño si que pudo terminar lo que empezaron. Se desperto furioso pero a la vez excitado, le gustaba pero detestaba que le gustase, ella estaba teniendo el control y eso no lo soportaba, ni siquiera cuando la que ocupaba sus pensamientos era Lily le gustaba esa sensación.

La vio en el desayuno, tan tranquila como otro dia cualquiera, ni una mirada. Nada. No podia creerlo, no sabia qué hacer. Solo sabia que cada vez que pensaba en ella le dolia más y su mente se enloquecia tratando de apartarla.


Tatatatatatatachan! El esperado beso, nada de romanticismo, pasión pura :P ¿Qué os ha parecido? ¿Cruel? ¿Justo? He subido el capítulo pronto en honor a mi comentarista más fiel Alexza Snape espero que le guste y que os guste al resto también obviamente!

Un saludo!