7. Disfraz al descubierto

Después de una buena ducha, Emy puso todo su empeño en estar lo más guapa posible. Utilizaría armas de mujer si era necesario. El plan que habían trazado los chicos y Sirius era bueno, ella no tenía un papel muy diferente al que realizaba cada mañana al ir allí, sólo tenía que presentar a sus nuevos amigos al doctor y terminar de sacarlo del despacho en medio de la sesión, los demás harían el resto. No sabía qué buscaban pero confiaba plenamente en ellos.

Se sentó en el asiento de delante, con la jaula de Crookshanks en su regazo, al lado de Sirius, mientras que los cuatro chicos iban en los asientos traseros. Emy juraría que, visto desde fuera, el coche era mucho más pequeño. A pesar de que todos iban callados y se les veía bastante nerviosos, optó por pedir a Sirius que pusiese música, a ella siempre le relajaba. Encontraron una emisora de canciones que habían pasado a la historia, algunas con muchos años y otras no tanto. Emy estaba confundida, conocía las letras y la música de la mayoría de ellas pero no se atrevió a cantarlas ¿Cómo es que recordaba esas canciones y otras cosas no? Volvía a entender a la perfección el francés y el inglés, incluso una preciosa canción italiana pero se limitó a estar callada y acariciar al gato.

Entraron en el hospital y comprobaron lo popular que era Emy, en cada pasillo saluda a alguien que le deseaba que tuviese un buen día o que quedaba en pasar por el bar a tomar algo con ella. Emy siempre era encantadora con todos ellos, sin preocuparse que, quizás, alguno no fuese quien aparentaba. Llegaron a la segunda planta y se dirigieron al pasillo de la izquierda, allí un letrero anunciaba departamento de psiquiatría. Pasaron por delante de unas cinco puertas y llegaron a una sala de espera en donde todos se sentaron.

- En breves saldrá el doctor para mandarme pasar, será cuando os presente – Dijo Emy en voz baja

No tuvieron que esperar ni cinco minutos cuando la segunda puerta de la pared de enfrente se abrió. Salió un hombre de estatura media, peinando ya algunas canas, con el rostro moreno y los ojos grises, vestido con una bata blanca y unos pantalones claros, se quedó en el quicio de la puerta con cara de verdadera sorpresa. Emy se levantó sonriente y fue hacia él.

- Buenos días, doctor Beltrán

- Buenos días, Emily

- Hoy no ha podido acompañarme Ángel, tenía unos problemas con el reparto de la semana, así que han venido unos amigos porque luego nos vamos de excursión

- Me parece muy bien, si consideras comen...

- Se los presentaré – Emy se giró un poco y señaló – Sirius, Harry, Ron, Hermione y Ginny

- Encantado – Dio la mano a Sirius y vio que éste apretaba fuerte pero no creyó ver en su mirada ninguna sospecha, luego se la dio a Harry "maldito niñato" y por último, al que se le ofrecía con más simpatía, Ron

- Admiro mucho su profesión – Dijo Ron sin soltarle la mano, mirándole fijamente a los ojos y sin dejar de sacudirle el brazo – No debe ser fácil estar con personas desorientadas, le costará a usted mantenerse cuerdo

- ¡Ron! – Exclamó Emy haciéndose la ofendida – Discúlpele doctor, ya se sabe que estos muchachos hacen comentarios indebidos promovidos por la curiosidad

- No se preocupe, Emily, no me ha ofendido

- Ni era mi intención doctor ¿Cuántos años tuvo que estudiar para ser médico?

- Muchos, chaval, muchos

- Se le ve, sí, eso se nota a la legua pero dígame ¿Desde el primer momento estudió para loquero o fue una decisión posterior? – Ron sonreía ampliamente

- No le haga caso, doctor – Sirius se aproximó a él y sacó todo el control que pudo para no echarle las manos al cuello – Las vacaciones les sientan mal y ahora están en esa edad en que no saben qué hacer con su vida

- Lo entiendo, a veces, entre colegas, también nos llamamos loqueros, es más coloquial

- Quería preguntarle por los avances de Emy ¿Están yendo bien las sesiones? – Inquirió Sirius

- Bueno, como ella ya sabe, no hemos conseguido resultados aún de recuerdos pasados, quizás dentro de unos meses

- Entonces ¿En qué consiste la terapia? – Preguntó Hermione que permanecía un tanto alejada de él

- Ella me da percepciones sobre las cosas que ve por el pueblo, sobre la gente, sobre sus amigos...

- ¿Le hablas de nosotros? – Preguntó Harry a Emy con la mirada fija

- Lo justo, Harry, lo justo

- Si no les importa, tenemos que comenzar con la sesión, luego tengo más pacientes y sino, no nos da tiempo

- ¡Oh, claro! – Sirius sonrió a Emy y le guiñó un ojo – Te esperamos aquí

Para cuando cerraron la puerta, Crookshanks ya estaba dentro de la consulta con la misión de encontrar pistas sobre Wilcox. Ron confirmó, sin lugar a dudas, que era Wilcox. Había captado "algún día me daré el gustazo de matarte yo mismo" que seguramente era para Sirius. También "maldito niñato, él te dará el destino que mereces, mucho peor que la muerte". Harry se dio por aludido pero lo que más le asombró a Ron, fue el verdadero odio que tenía hacia Hermione y Ginny, "a vosotras sí que os iba a demostrar yo como se trata al sexo débil". Ahí tuvo que contenerse para no golpearlo pero dentro de poco se iban a enterar de qué perseguía Wilcox. En cinco minutos comenzaba el espectáculo.

- ¡Crookshanks!

- ¿Qué hace aquí un gato? ¡APÁRTATE DE AHÍ! ¡MALDITA BOLA DE PELO!

- ¿Se puede? – Ginny entró en acción – Como podrá ver, se nos ha escapado el gato y no nos hemos dado cuenta ¡Crookshanks! Ven, gatito, gatito

- ¡Lo siento en el alma! – Hermione entró acto seguido - ¡Este demonio de gato! Por eso le tenemos que llevar en la jaula ¡Oh, no hagas eso!

- Perdone, Doctor, siento este desastre provocado por los muchachos – Sirius entró para interpretar su papel mientras intentaba que no se le notara la rabia contenida – Vamos a perder más tiempo ¿Por qué no se trasladan a otro despacho mientras nosotros atrapamos al gato?

- Sí, doctor, será lo mejor, quería hablarle de la casa de mis sueños – Emy sonrió melosa

- ¡Ningún problema! – Wilcox salió de la habitación seguido de Emy y pasando por al lado de Ron y Harry, que estaban en la puerta mirándole fijamente – Vamos por aquí, Emily

Ambos se metieron dos despachos más alejados y cerraron la puerta de un portazo. Ron estaba blanco, acababa de descubrir lo que estaba buscando pero no era capaz ni de decirlo. Ginny se sentó en el butacón y tocó los papeles en los que escribía Wilcox. Lo vio de inmediato, todas las conversaciones trataban de un tema en particular, los lugares en que Emy había vivido, luego un rayo que le borraba el recuerdo y así una y otra vez, hasta que llegó a dos preguntas concretas: "¿Conoces a tu abuela? ¿Dónde vive?".

- ¡Quiere encontrar la casa! – Exclamó Ginny, después de estar en trance durante casi media hora

- Eso es exactamente lo que quiere, sabe que allí está la biblioteca, necesita encontrar un libro pero no sabe cuál es – Prosiguió Ron – Menos mal que aún no hemos ido

- No le será tan fácil entrar allí, a no ser que vaya con Emy – Comentó Sirius - ¡Emy!

Metieron a Crookshanks en la jaula, después de darle una suculenta galleta por su buen trabajo, y salieron de allí para escuchar lo que pasaba en el otro despacho.

- Creo que te dije que no era bueno que te liaras con nadie hasta ver si recuperabas la memoria

- Y no lo he hecho

- Pues parece que ese tal Sirius...

- Sólo me tira los tejos, yo controlo la situación, no es el único ¿sabe?

- Me lo puedo imaginar – La miraba de forma lujuriosa, aquella mañana estaba realmente deseable

- Doctor – Emy lo notó aún estando de espaldas - ¿Creo usted que soy atractiva? Aún no se me ha quitado la cicatriz del pecho y yo... bueno me siento como una muñeca de trapo echa harapos

- Querida, es normal pero lo más importante es que estés bien

- Sí, eso dicen todos pero no me sirve de mucho, me gustaría saber si soy una persona atractiva, como creo que lo fui anteriormente

- Por supuesto que lo eres, siempre lo has sido

- ¡Ah! ¿Me conocía de antes?

- No, no, es una forma de hablar – Wilcox cerró los ojos, casi mete la pata – Dime, Emily ¿no recuerdas nada más de tu casa del sueño?

- No, sólo que está en lo alto de una montaña, me costó mucho llegar, y que desde ella se puede ver la bahía y el mar, es realmente hermosa

- Hoy hemos tenido suficiente, además te están esperando...

- Sí, es mejor que lo dejemos

Nada más salir de la consulta, se topó de bruces con todos, en su cara se podía ver la preocupación y el triunfo, como diciendo "le tenemos, le tenemos". Pero allí no podían hablar, así que lo mejor era marcharse pitando y ver adónde había llevado aquel plan. Justo en la puerta de salida, se encontraron al Doctor Setién.

- ¿Adónde crees que vas?

- ¡Se me había olvidado!

- Venga para dentro – El médico miró al resto del grupo y sonrió - ¿Son ustedes amigos de Emily?

- Sí, yo soy Sirius

- ¡Ah, sí! Ángel me habló de usted – Le dio la mano – Encantado, soy el doctor Setién, neurólogo de Emily

- Encantado

- ¿Por qué no pasa con Emy a la consulta? Quizás usted pueda aclararnos algo sobre el resultado de una radiografía

- ¿Yo? Claro, ningún problema

Los chicos les esperarían en el coche y por orden explícita, no saldrían de allí. Los tres adultos se dirigieron hacia la consulta, el médico les propuso que se sentaran mientras él iba a buscar las radiografías y las pruebas de Emy. Se miraban sin decir nada, ella estaba nerviosa ¿Habrían visto algo malo? Él se limitaba a sonreírla mientras por dentro pensaba que no podía volver a perderla.

- Esto es una tontería. No nos ha dicho nada malo para que tengamos estas caras – Le dijo Sirius a Emy dándole un pequeño beso en la boca

- Es cierto, cualquiera diría que no estamos hechos para estar juntos

- ¿Por qué has dicho eso? – Sirius se quedó pasmado por semejante apreciación

- No sé, me ha salido solo – Emy se encogió de hombros y se quedó mirando el suelo

- Ya estoy aquí – El médico colgó las radiografías en el visor y encendió la luz – Bueno, estos son unas hermosas fotos de tu dura cabeza

- ¿Hay algo mal? – Preguntó ella

- No, más bien todo lo contrario – Señaló dos zonas en dos radiografías distintas – En las últimas pruebas del miércoles, el lóbulo izquierdo está perfectamente mientras que hace un mes estaba con un traumatismo que te impedía coordinar ciertos movimientos o lo que es peor, recordar tu vida pasada

- Sin embargo, dice que ahora eso ya está curado – Interrumpió Sirius

- Así es pero que yo sepa no he recibido ningún informe que diga que has recuperado tu memoria

- Es que no la he recuperado

- Entiéndeme, Emily, yo te hablo desde el punto de vista físico, ahí todo ha salido bien. Eres un caso extraordinario, ya que tu recuperación casi se puede denominar milagro pero con respecto al tema psíquico, yo no puedo dar un diagnóstico tan certero. Por mis largos años de experiencia, te puedo decir que, los casos en los que el cerebro no guarda secuela alguna, terminan por recuperar la memoria pero no quiere decir que vaya a ser ese tu caso, quizás no lo hagas nunca

- ¡Oh, sí, sí que lo haré! Recuperaré mi vida, mis recuerdos y a mi gente, sea doloroso o no lo sea pero lo haré

- Te veo decidida

- Lo estoy. Entonces ¿Qué era eso que no entendía en los resultados?

- ¡Ah, sí! Esto – Sacó otra radiografía y la puso en el visor – Tienes una cicatriz en forma de rayo en tu frente, que no es visible ¿No crees que es muy curioso?

A Emy casi se le salen los ojos de las cuencas y Sirius no sabía dónde mirar o qué hacer. Allí estaba, la misma marca, con la misma forma y en el mismo sitio en donde Harry tenía la suya ¿Qué significaba aquello?

- ¿Y bien? ¿No me decís nada?

- No recuerdo haberme hecho ninguna señal en la frente y menos con esa forma – Respondió Emy mientras se pasaba la mano por la zona

- Creo que... sólo sé... bueno, supongo que se cayó en algún sitio cuando era pequeña... quizás la marcó una piedra o algo así

- Por su forma pensé que sería alguna secuela por su trabajo... es que la policía me dijo que les mantuviera informado, ya sabes, por si tu trabajo tuvo que ver con tu agresión

- ¿Qué trabajo? – Preguntó Emy

- Pensé que te habían pasado el informe policial, al fin y al cabo es tu vida lo que está escrito allí

- ¿La policía tiene un informe sobre mí? ¿Por qué?

- Principalmente por tu espectacular aparición de la nada y medio muerta, supongo que siguen con las investigaciones, a pesar de que no haya denuncia, por tu trabajo

- ¿Pero qué trabajo?

- Según tengo entendido pertenecías al cuerpo de inteligencia del gobierno, eso sí, no sé si de secretaria o de espía – El doctor Setién soltó una carcajada pero al ver que no era acompañada se calló – Bueno, yo sólo quería mostrarte una más de tus cualidades tan particulares ¿Tienes dolores de cabeza?

- No – Un sentimiento nuevo, acompañado de un repentino calor, comenzaba a subirle de los pies a la cabeza

- ¿Bajadas de tensión?

- NO – Cuando llegó a la altura del pecho ya sabía que era ira contenida

- ¿Te encuentras mareada en algún momento del día?

- NO – Pero a medida que seguía subiendo, lo único que quería hacer era gritar

- Bueno, eso es una buena noticia, me han dicho en trauma que estás perfectamente, incluso elevas la pierna más que las enfermeras

- Sí, voy muy bien – Tenía que medir las palabras para que no fuesen auténtico chillidos pero lo único que conseguía era respuestas cortantes

- Pues entonces, eso es todo

- ¿Puedo llevarme las radiografías?

- Por supuesto, te veré en un mes ¿vale?

- Vale, hasta luego

- Adiós doctor y gracias por todo – Sirius se despidió del médico dándole la mano

- Hasta luego

Emy no dijo nada en todo el camino hacia el coche, ni siquiera miró a Sirius a pesar de la insistencia de esté en que le dijese algo. Se metió en el coche y cerró dando un portazo, Sirius entró más sutilmente.

- Emy... tenemos que hablar

- Arranca el coche y vámonos de aquí

- Pero Emy...

- ¡Arranca!

Los chicos se miraban sin decir nada, estaba claro que había pasado algo muy gordo para que ella tuviese ese cabreo. Emy ya no pidió a Sirius que pusiese música, lo hizo ella misma y subió el volumen para decir sutilmente que no quería hablar. Bajó el parasol, siempre le había molestado en los ojos la excesiva luz directa. Se miró en el pequeño espejo y entonces lo oyó. Al principio era un susurro casi imperceptible pero luego fue subiendo de volumen hasta que oía nítidamente cada palabra.

Sin darse cuenta, los chicos comenzaron a hablar mentalmente, por supuesto Sirius les oía y contestaba a lo que podía y como podía, hasta que no le quedó más remedio que contarles lo que había pasado en la consulta del neurólogo.

- "No le pasa nada" – Dijo Sirius con voz cansina

- "¿Entonces por qué está así de cabreada?" – Preguntó Harry

- "No le hace ninguna gracia que todo el mundo sepa de su vida menos ella"

- "¿Qué tiene que ver eso con que esté enfadada?" – Ginny no entendía a qué venía esa respuesta

- "Ha visto una clara señal de que Harry y ella están relacionados" – Se notaba nerviosismo en la contestación de Sirius

- "¿Qué? ¿Pero cómo? ¿Es que ya recuerda algo de nosotros?" – Harry se mostró inquieto en su asiento inclinándose hacia delante como si llevara una conversación que pudieran oír todos

- "No"

- "Sirius, no me hace mucha gracia que tengamos que sacarte las palabras con sacacorchos" – Ahora ya se empezaba a cabrear él

- "Bueno... ella ha visto... el médico nos enseñó una radiografía"

- "Has dicho que ella está bien" – Exclamó Hermione

- "En la radiografía se veía la cicatriz en forma de rayo que ambos tenéis en la frente"

- "¡No puede ser!" – Harry abrió los ojos como platos

- "¡Ay va, mi madre!" – Ron estaba atónito

- "Pues eso. Lo he visto con mis propios ojos, no sabía ni qué decir"

- "Ahora estará preguntándose un millón de cosas" – Se compadeció Hermione

- "Esta situación la tiene perturbada desde hace tiempo, por lo menos es lo que yo le noto" – Dijo Ginny

- "No la podemos explicar cómo llegó esa cicatriz a su frente, ella no sabe nada de la magia, ni se imagina que es una bruja y menos La Unión de las Cuatro Sangres" – Comentó Harry

- "Pues por eso no sabía qué decir"

- "Está claro que dentro de poco tendremos que darla explicaciones, así que ya podemos ver qué le contamos" – Ron miraba de reojo a Emy, que a su vez le miraba a él por el espejo

- Tuerce en ese cruce a la izquierda, luego sube la cuesta que tienes de frente hasta llegar al cementerio, allí giras a la derecha y luego a la izquierda hasta el final de la carretera – Ordenó Emy con voz seca y cortante

- ¿Adónde vamos? – Preguntó Sirius

- A tomar aire fresco

- "Lo extraño es que no haya manifestado ningún hechizo desde que estamos aquí – Hermione exponía algo que estaba en la mente de todos - ¿Acaso ya no tendrá magia?"

- "No, recuerda que su pelo crece con mucha rapidez y que sus huesos soldaron como si les hubiese curado Poppy" – Contestó Sirius

- "Aún así es extraño – Harry siguió la conversación – Ella nunca ha necesitado de una varita para realizar un hechizo, con un simple movimiento de su mano o dedo índice lo hacía, cualquier emoción pudo desatar un ápice de magia incontrolada"

- "¿Recordáis como paraba los hechizos y luego los hacía desaparecer oliendo a lavanda? – Ginny le sonreía desde atrás cuando se dio cuenta que la miraba – ¿Nos estará escuchando? Por la cara que tiene parece que pueda oír cada palabra que estamos pensando"

- "Se habría asustado, no lo creo, limítate a sonreírla"

- Creo que hemos llegado ¿Es aquí donde querías ir?

- Sí, aparca lo más cerca del chiringuito, aún es demasiado pronto para que haya mucha gente, Ángel me dijo que esta playa se ponía hasta los topes

- ¿Playa? – Preguntó Hermione – No sabía que veníamos a la playa, no hemos traído los trajes de baño

- Sólo daremos un paseo, os enseñaré este lugar, aquí venía con Ángel y Lola antes de que llegarais pero nunca nos quedábamos demasiado tiempo para abrir el restaurante a su hora

Salieron del coche, era un lugar bonito pero demasiado urbanizado. Más que un chiringuito de playa, aquello era un restaurante en toda regla, luego el aparcamiento era enorme, con sus plazas bien limitadas, también había varios puestos de ventas de helados, que Ron no dudó en pedir antes de comenzar el paseo. Emy les llevó por un puente que daba paso a lo que ella denominó un islote. Allí había una pequeña ermita que al parecer pertenecía a la virgen del mar, patrona de la comarca. Fueron bordeando la isla por un sendero medio borrado y ascendiendo hasta que llegaron a un acantilado, la caminata había merecido la pena, la vista era realmente preciosa y se intensificaba con un olor a mar muy fuerte, debido al continuo choque de las olas contra las rocas.

El viento agitaba la cara de Emy, estaba de pie al borde mismo del acantilado, abrió los brazos y dejó que la brisa le acariciara cada rincón de su cuerpo, respiraba hondo, necesitaba asimilar todo lo que había oído. Notaba como los demás inspeccionaban el lugar mientras que Sirius permanecía detrás, con la mirada clavada en su espalda. "Soy una bruja y al parecer poderosa, eso es lo que dijo Wilcox, a alguien le tenía desconcertado por mi poder, seguro que a ese tal Voldemort. Por eso cuando recuerdo a Dani sé que siempre le ocultaba algo, quizás fuese eso, que yo era una bruja ¿Hechizos con mis manos? ¿Será verdad que puedo hacerlos? ¿Qué haría? ¿Mi familia será como yo? Mi familia ¿Por qué no la recuerdo? ¿Dónde están? ¿Por qué no han venido a buscarme? ¿Y mi madre y mi padre? ¿Mis abuelos? ¿Tendré hermanos? Quizás ella, si al menos pudiese recordar su nombre... Sirius lo sabrá ¿Por qué no me ha hablado de ellos? Seguro que el hombre que se interpuso era mi padre ¡Sí, seguro! Un padre daría la vida por su hija ¿Estará muerto? Yo sé que no es una simple pesadilla, tiene que ser un recuerdo, entonces el que la salvó a ella era un mago. Se me hacía tan familiar, se parece a... Harry ¡Sí! Se parece a él pero sin sus ojos, esos ojos son los míos pero yo no soy su madre, su madre tiene que ser ella, tiene mis ojos y los de Harry..."

- Emy, tenemos que hablar – Sirius interrumpió sus pensamientos

- Sí, tenemos que hablar y será mejor que no te inventes cuentos absurdos

- Por supuesto que no

- ¿Contestarás a todas mis preguntas?

- Sabes que eso podría perjudicarte

- ¿Más de lo que estoy? – Emy vio como los demás se acercaron a ellos dos – No sabéis por lo que estoy pasando

- Dínoslo – Dijo Harry con tono desafiante

- Para empezar, he tenido que hacer algo realmente malo para que me odies tanto – Emy se sentó en una roca – No hace falta tener memoria para verlo en tus ojos

- Yo no te odio

- Pues lo disimulas muy bien – Emy le miraba inquietante – Si tu aversión hacia mí te lo permite, respóndeme a dos preguntas ¿Por qué tengo tu marca en mi frente? ¿Qué significa eso?

- Es complicado de explicar

- Entiendo – Emy sonrió ante la evasiva del muchacho, no estaba siendo tan altanero ahora - Debéis saber que ahora ya todo me da igual. Estoy aquí con unos completos desconocidos, de echo todo el mundo lo es menos Dani pero él está muerto... asesinado ¿Por quién? ¿Por qué? ¿Qué hizo para que le fuesen a buscar para matarlo? Sé que tenéis todas las respuestas a mis preguntas... Yo no soy desconocida para vosotros... Me siento en desventaja, es así como me estáis tratando, como una minusválida, una pobre loca que necesita la piedad de los demás ¡PUES ESTOY HARTA!

- Nosotros te queremos mucho, Emy

- Lo sé, Ginny, me siento querida por casi todos, sé verlo en los ojos que me miran y lo veo en Sirius, lo cual hace que a veces me dé igual conocer mi pasado, o saber quién soy o lo que puedo llegar a ser mañana. Pero he de reconocer que, lo que me asusta de mi situación, es vivir sin futuro por no tener un ayer

- No digas eso, nuestro futuro pasa por estar juntos

- Claro que sí, mi amor – Emy sonrió con tristeza, su ira no podía aplacarla con ellos, no sería justo – Te daré mi vida si es necesario pero me siento tan perdida entre dos mundos, haciendo equilibrios en el borde que los separa, que tengo miedo de ir hacia un lado o hacia otro, porque no sé si quiero saber qué clase de persona fui

- Fuiste y eres una persona maravillosa – Harry la miraba fijamente intentando no abalanzarse sobre ella para decirle cuánto lo sentía, su maldito orgullo se lo impedía

- ¿Tú lo dices?

- Sí, yo lo digo. Has sido para mí la madre que nunca conocí

- ¿Tu madre… era mi hermana?

- Sí

- ¿Ella está muerta?

- Sí

- Entiendo – El corazón se le encogió, no podría abrazarla y sentir esa sensación que le perseguía en los sueños - Tus ojos...

- Son iguales a los tuyos

- No, son iguales a los de ella

- ¿Recuerdas a Lily? – Preguntó Sirius

- ¡Lily! – Emy no pudo más y se echó a llorar - ¡Lily! No podía oír su nombre en mis sueños

- No sigas, Emy, esto no es bueno para ti

- ¿Y qué es bueno? ¿Permanecer toda mi vida entre sombras?

- Debes enterarte poco a poco, es lo mejor – Hermione se sentó a su lado y la abrazó

- Sólo una pregunta más – Emy se limpió las lágrimas de su cara y respiró profundamente - El que la salvó, un hombre que aparece en mis sueños y que se parece tanto a ti ¿Es tu padre?

- Sí, él es James Potter, mi padre

- Él también está muerto...

- Sí

- Los mató el que viene a por mí ¿no es cierto?

- Sí – Sirius cogió a Emy y la levantó – Es mejor que regresemos, ya has tenido suficiente por hoy

Volvieron al restaurante sin decir ni una sola palabra, ni siquiera mentalmente. Emy contemplaba pasar el paisaje de la carretera comarcal despacio ante sus ojos. Había muchas urbanizaciones por aquellas zonas, quizás la mayoría de turistas o de gente que se alejaba un poco de la ciudad, al fin y al cabo estaban cerca pero lo suficientemente lejos para realizar una vida de pueblo, tranquila y sin grandes agobios, así se lo había explicado Ángel en uno de sus viajes en coche hasta el hospital. Les agradecía todo lo que habían hecho por ella pero no podía permitirse el lujo de vivir de caridad el resto de sus días. Eso le hizo pensar de nuevo en lo que había sido su trabajo. "Agente del servicio de inteligencia". Sonaba a película de buenos y malos. Comenzaba a dolerle la cabeza tanto, que ya estaba segura de que era por pensar demasiado. Intentó dejar la mente en blanco pero era imposible. Cerró los ojos y la imagen de Harry se instaló en el centro de su cabeza. Él era su familia, su sobrino, sonrió ante la idea de que ella había sido la madre que él no conoció pero, a su vez, su cara se tornó en pena, eso significaba que su hermana había muerto hacía mucho tiempo. Sentía que le invadía la tristeza, aunque no se acordaba de ella exactamente, la echaba mucho de menos.

Después de comer, donde la conversación se veía forzada a hacer reír a Emy, ésta pidió que la dejasen estar sola en su cuarto, intentaría echarse la siesta para descansar algo. Quería dormirse pero quería hacerlo para soñar con todos ellos y poder descubrir algo más por sí misma.