Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Promesas y sus implicaciones

Severus Snape venia del gran comedor caminando junto a Minerva y a Albus, estaban debatiendo la fecha sobre la próxima visita a Hogsmeade y quienes se harían cargo de ella. Cuando giraron por un pasillo se encontraron con Pomfrey, la cual venia cargada con unos frascos.

-Madame Pomfrey buenos días-saludo el director cortésmente.

-Oh director, buenos días, buenos días a ustedes también profesores. No les había visto.

-No pasa nada querida-contesto Minerva.

-En realidad me alegra haberte encontrado Minerva, quería avisarte de que la señorita Potter saldrá hoy de la enfermería.

-¿Le has dado ya el alta? ¿No es aún pronto?-Pregunto la profesora algo sorprendida.

-Si, le voy a dar el alta aunque no estoy muy de acuerdo.

-Entonces ¿por qué se la das?

-Insiste en que se encuentra bien, dice que el fin de semana lo tomara de reposo en el cuarto pero que quiere salir ya de la enfermería. Hemos discutido un buen rato pero finalmente tendré que ceder.

-La juventud y su fuerza para sobreponerse a los golpes, sin duda es una maravillosa noticia Poppy, eso muestra que la joven esta recuperada.

-Si Albus, esta recuperada pero no del todo, cuando está en pie sigue teniendo desmayos y se marea. Solo les pediría a los profesores que lo tengan en cuenta para que estén alerta por si notan algo para que me pongan al corriente.

-Por supuesto-dijo Minerva.

-Claro-contesto Severus.

-Bien, me voy tengo que terminar de preparar unas cosas. Que pasen un buen dia.

La enfermera se despidió y retomaron el rumbo.

Cuando llego a las mazmorras tras conversar con ambos se encontraba alegre porque ella saliera ya, por su cabeza rondaba la idea de pasarse por la enfermería para ayudarla a salir de allí y acomodarla de nuevo en su habitación, pero sabía que sería una mala idea. Probablemente sus amigas estuvieran allí y serian ellas las encargadas de ello, ¿qué pintaba el allí? Nada. Desistió y se puso a preparar el aula para la siguiente clase que tendría en menos de media hora.


Aún estaba tumbada en la cama, con ese pijama puesto y esperando a que viniera Pomfrey a revisarla por última vez. Por fin se libraría de la dichosa enfermería, estaba de mal humor, esa mañana junto al desayuno le llego una carta de sus padres, diciéndole que se habían enterado de que ella había despertado pero que no podían ir. Su madre se encontraba sin fuerzas y su padre se excusaba diciendo que no podía dejarla sola. Le dedicaban sus mejores deseos y esperaban verla pronto. ¡Qué cínicos! Arrugo la carta y la tiro hacia la mesa, justo donde estaba esa flor. Cansada de esperar comenzó a levantarse y a pasear por la enfermería. Cuando al rato escucho pasos y vio como se abría la puerta. Por ella entraba su padrino junto con la enfermera. En su cara se dibujo una gran sonrisa y se adelanto para abrazarle pero no pudo porque su vista se nublo. El la cogió en sus brazos.

-Ey pequeña ¿te encuentras bien?

-Si, si, es solo que se me ha nublado un poco la vista.

Caminaron hasta su cama y ella se sentó mientras el ocupaba la silla.

-¿Qué haces aquí?-pregunto ella sorprendida mientras la enfermera la revisaba el hombro y la cabeza.

-Bueno estuve aquí con tu padre pero aún estabas inconsciente, luego no pude venir por cuestiones personales pero cuando las he solucionado y supe que aún seguías aquí me decidí a venir.

-Gracias padrino.

-De nada. ¿Como estas tu?

-Bien, aunque me tienen aquí encerrada-comento sarcásticamente mirando a la enfermera.

Se empezaron a reír y Pomfrey se marcho.


Ella comenzó a relatarle lo sucedido desde distintas versiones, mientras él le hacía preguntas tratando de averiguar todo. Después de saber lo que ocurrió en verdad se mostro muy enfadado por la actitud que ambos equipos habían tomado, la reprendió por mostrarse agresiva y por haber colaborado en la pelea.

-Pero Remus...

-Nada de peros, estoy seguro que aunque tú fuiste la accidentada también causaste daños. Tus padres y yo siempre te hemos dicho que esas cosas se evitan hablando.

-¡Como si en medio de un partido de quidditch pudiera parar para tomar el te!

El la miro arqueando una ceja desaprobando las bromas con respecto a ese tema. Después de un rato continuaron hablando sobre lo que ocurría hasta ahora, como se encontraban sus padres, que tal estaba él y Sirius y ella le pregunto por la situación que había fuera de Hogwarts. El la informo sobre algunos ataques pero tampoco quiso alarmarla puesto que no veía necesidad de hacerlo, pero si que le comento que no corrían buenos tiempos. Eso intranquilizo a la joven. Pudieron hablar unos minutos más hasta que llego de nuevo la enfermera diciéndole que se fuera arreglando para darle el alta, en ese momento Remus se despidió de ella diciéndole que pronto se verían y que se alegraba de verla bien. Sidney comenzó a vestirse y arreglarse aunque lo tuvo que hacer lentamente puesto que su hombro no permitía la rapidez.


Sus amigas la estaban esperando fuera junto a Oliver el cual esperaba impaciente que ella saliera. Tras unos minutos ella ya estaba completamente vestida y recibió la última inspección de Pomfrey quien dio el visto bueno, abrió las puertas y se encontró a sus amigas esperándolas con una sonrisa. La abrazo como pudo y también saludo a Oliver. Se dirigió con ellos hacia la sala común, donde muchos amigos la estaban esperando para recibirla de nuevo.


Finalmente se había decidido, como un adolescente estaba lleno de nervios y alegría por ir a verla. Había cedido ante sus sentimientos y aparcado su razón. Se hallaba tan solo a unos metros cuando escucho su risa, acelero el paso y fue cuando vio como ella estaba fuera de la enfermería junto a sus amigas y junto a Oliver. Ese muchacho también tenía que estar de por medio, se escondió tras una columna y pudo ver como ella las abrazaba y saludaba al chico. Tras unos instantes caminaron alejándose de la enfermería. Había llegado demasiado tarde, y aunque hubiera llegado pronto tampoco podría haber hecho nada. Estaba fuera de lugar. Espero unos instantes hasta que se alejaron y fue hacia la enfermería.

-Profesor Snape-lo saludo Pomfrey al entrar.

-Pomfrey-saludo el también-Venia a ver si tenías suficiente poción reparadora y calmante, estoy haciendo una tanda de ella y quería ver si necesitabas.

-Ah, un momento, tengo que mirar en mi despacho pero juraría que me hace falta una poca de calmante.

Entro en su despacho dejándole solo, el se acerco hasta la cama donde había reposado ella, ahora vacía. Se percato de que en la mesa había una rosa y dos trozos de pergamino, abrió el más pequeño y leyó el contenido. Sin duda debe de ser de alguno de los chicos que la rodean. El otro pergamino estaba hecho una bola, lo desplego y reconoció al instante la caligrafía. Introdujo ambos trozos en su bolsillo y salió Pomfrey.

-Ah sí, la señorita Potter ya se ha ido, iba a colocar ahora su cama-con su varita hizo un movimiento y la cama estaba hecha en unos segundos-Necesito un poco de poción calmante.

-Está bien.

-Muchas gracias profesor.

El asintió y se fue.


Sabía que no le pertenecía, que estaba metiéndose en su privacidad, pero no lo pudo resistir. Desplego el pergamino de nuevo y leyó el contenido de la carta. Lily le decía a su hija que le gustaría estar a su lado pero que no podía porque se encontraba débil. Hablaba de su embarazo y de lo feliz que estaba. En esos momentos de los ojos de Severus comenzaron a brotar lágrimas silenciosas que caían sobre la carta. Cuando termino de leerla estrecho la carta sobre él.


Pasaron las horas y estaba preparando su mochila con el libro de pociones, había faltado al resto de clases pero pensaba acudir a esta. Helena llevaba su mochila y acudía junto a ella ayudándola, cuando llegaron al aula la encontraron abierta y se dirigieron a sentarse, Sidney retomo su asiento habitual en primera fila y Helena dejo la mochila junto a ella.

-¿Te importa que...

-No pasa nada, tranquila, ve con Christinne.

-¿Seguro?

-Si.

Su amiga se marcho a la mesa de atrás dejándola sola en primera fila, pero no duro mucho, Oliver se sentó junto a ella.

-¡No esperaba verte!-dijo sorprendido.

-Bueno, en algún momento tendría que reaparecer.

-No te he preguntado pero ¿no te importa verdad?-señalo su asiento y la miro.

-No, tranquilo.

Iba a sacar sus cosas de la mochila pero él se apresuro a ayudarla, entonces escucharon el portazo y los pasos del profesor.

-Silencio. Hoy les enseñare...-la vio y se quedo mudo, ella en respuesta sonrió-hoy veremos una muestra de antídotos de distintos venenos. Por supuesto no podremos trabajarlos todos así que les sugirió que estén muy atentos a la explicación.

Así fue como comenzó a relatar los distintos venenos que había, las leyes que se aplicaban para su reconocimiento y catalogación y los distintos antídotos existentes. Durante la hora de explicación teórica todos estuvieron copiando apuntes como locos, lo hacían a mucha velocidad. Al darse cuenta de que ella no podía escribir ni la tercera parte de lo que el decía, se acerco disimuladamente hasta ella y sin ser visto por el resto hechizo su pluma para que copiara directamente lo que el decía sin que ella tuviera que forzar su mano. Mientras el seguía hablando ella gesticulo un gracias y una sonrisa, el asintió mientras continuaba la explicación.


Pero los problemas de verdad llegaron en la parte práctica de la clase. Ella se caracterizaba por trabajar con extremo cuidado y delicadeza con los ingredientes, algo que no había pasado desapercibido para su profesor, pero en estas condiciones solo podía hacer movimientos torpes y lentos. En esta ocasión no existía un hechizo para ayudarla. Aunque había visto que Oliver le ofrecía su ayuda el intervino.

-Señorita Potter, debido a su incapacidad física no quiero arriesgarme a que vuele por los aires las mazmorras en la elaboración de esta poción. A pesar del ofrecimiento de su compañero veo más oportuno que realice usted esta poción más adelante, mientras tanto puede ser útil colocando alfabéticamente los pergaminos de mi mesa.

Aunque le molesto que la tratara así sabia que en el fondo la estaba ayudando, así que sin rechistar se dispuso a cumplir con la tarea que él le había dado.


El comenzó a revisar lo que hacían los alumnos mientras ella aún comenzaba a esparcir por la mesa los pergaminos y colocaba algunos. La mayoría ya habían empezado a cortar ingredientes y estaban concentrados en el proceso así que el se dirigió hacia su mesa, se sentó e hizo un hueco para ponerse a trabajar. Tras unos minutos vio como ella estaba moviendo las piernas como si estuviera marcando el paso de alguna canción, nervioso por el movimiento y por la distracción le dijo.

-Siéntese señorita Potter, no quiero que se desmaye y tenga que cargar con usted.


Así que de nuevo empezamos con las bromas pensó Sidney, muy bien, se fijo en sus compañeros y en donde tenía ella la varita, encima de la mesa junto a Oliver. No se lo pensó y se sentó sobre una de las piernas del profesor mientras continuaba con su tarea.


Sorprendido por lo que había hecho y tratando de disimular para que ninguno de sus alumnos se diera cuenta le susurro al oído.

-¿Acaso no sabes conjurar una silla?

-No tengo mi varita a mano, además, prefiero esto.

Dos manchas de color comenzaron a formarse en sus mejillas, lo estaba volviendo a hacer, le había prometido un trato normal, nada de volver a las andadas.

-Esto, no es lo que hacen los amigos.

Ella alzo de nuevo la vista y sin peligro se acerco hasta su oreja y susurro.

-He prometido ser tu amiga, pero no he prometido nada de no tratar de conquistarte-dicho esto beso su cara y siguió con su trabajo.


Paso un rato donde ella tenía colocados la mitad de los pergaminos, se había relajado tanto que había comenzado a jugar de nuevo con sus piernas como había hecho antes, solo que esta vez no sabía que Severus se estaba desconcentrando.

El no podía parar de fijarse en sus piernas, veía como ella las movía siguiendo el ritmo y como sus dedos tamborileaban a veces en su mesa. Eso le distraía, no había conseguido corregir ni la mitad de los trabajos. Así que una de sus manos fue hasta la pierna de ella donde la poso y paro el movimiento.


Aunque la había sorprendido el contacto no dudo en aprovecharlo a su favor, así que con la excusa de no poder mover bien el brazo poso su mano sobre la suya, manteniéndola en su pierna y dándole suaves caricias con sus dedos. De este modo tanto ella estaba trabajando con su mano libre colocando los pergaminos, como él estaba corrigiendo con una sola mano.


No le molestaba el contacto que ella le daba, a pesar de ser una situación incómoda donde cualquiera podía descubrirlos le gustaba eso, demasiado. Cuando vio que ella estaba colocando una pila delante suya con ambas manos fue cuando se dio cuenta de que la mano posada en su pierna estaba ahí sin que ella le impidiera quitarse.


Al fijarse en la pausa que el había hecho le miro y fue cuando vio que el se había dado cuenta de que aún tenía la mano en la pierna y que su mano ya no estaba sobre la suya. Sonrió para sí misma y siguió con lo suyo. El seguía sin despegar su mano, entonces fue cuando ella aprovecho para levantarse y alcanzar los pergaminos que estaban en el borde, con picardía logro inclinarse como si no fuera capaz de llegar, tardo varios segundos, los cuales sirvieron para mostrarle a Severus suficiente.


El se quedo hipnotizado unos segundo mirándola, o mejor dicho mirando lo que ella tan sutilmente le estaba mostrando. No había cambiado, a pesar de la promesa ella seguiría provocándolo, y eso le volvía loco. Aún con su mano en la pierna la atrajo de nuevo hasta sentarla otra vez en su pierna, no quería seguir perdiéndose en sus piernas. Ambos siguieron con la tarea hasta que la pila de pergaminos de ella estuvo completa, entonces fue cuando se la acerco y la dejo delante de lo que él estaba haciendo. El la miro y ella aún quieta pero jugueteando con las piernas le dijo.

-¿Algo más profesor?-pregunto mordiéndose el labio.

Se perdió unos instantes mirando sus labios cuando la volvió a mirar.

-Nada más señorita Potter, puede volver a su asiento.


Ella se levanto y fue hasta su mesa, donde Oliver tenía problemas para terminar su poción. Por una parte quería ayudarle pero por otra no quería que Severus se burlara o se molestara, así que simplemente se dedico a leer los apuntes de la clase.


Cuando la clase finalizo ella aún seguía sentada con todo sobre la mesa, Oliver se quedo ayudándola a recoger mientras Snape miraba la escena fastidiado. El chico cogió su mochila cargándosela al hombro y esperando a que ella se levantara.

-¿Sabes que Oliver? Mejor deja la mochila, tengo que hablar con el profesor para ver la manera de ponerme al dia.

Ella fue a cogerla pero él se lo impidió.

-No pasa nada, te esperare fuera.

-No tranquilo, no sé cuánto tiempo tardare, además luego quiero averiguar unas cosas.

-En ese caso tranquila, la llevare a la sala común y se la daré a tus amigas para que la dejen en tu habitación.

-No es necesario que te tomes tantas molestias Oliver, en serio, puedo con ella.

-Está bien, te veré luego-dijo Oliver algo molesto.

-Hasta luego-contesto ella.

La puerta se cerró y se quedaron solos. Se acerco hasta la mesa de él y se sentó en ella. El saco su varita y una silla apareció a su lado.

-Para la próxima vez asegúrate de tener tu varita cerca.

-Me gusta más así ¿a ti no?

La mirada que le dedico Snape hubiera silenciado a cualquiera pero a estas alturas para ella solo era un gesto que le causaba gracia.

-Estaba pensando en las clases que he perdido, y sin ánimo de hacerte la pelota u otra doble intención que creas que pueda tener, me gustaría que pudieras ponerme al dia.

-Tampoco ha sido para tanto, solo has faltado a una de mis clases.

-Lo sé, pero aún así no me gusta eso de no saber algo.

-Está bien, puedo hacer una excepción y enseñarte la clase que te perdiste.

-Gracias-contesto con una sincera sonrisa.


Fue suficiente con ello y con verla en clase sin poder hacer la poción para que aquello que había pensado Severus durante todos esos días saliera a la luz.

-Se que no debería ser yo quien te dijera esto, y que debería ser el capitán pero me gustaría disculparme por lo ocurrido en el partido.


Fue escueto y sencillo pero le basto para saber que era sincero y que probablemente le habría costado horrores tanto pensarlo, como aceptarlo y más aún decirlo, así que con toda la sinceridad que pudo le respondió.

-Te lo agradezco, de veras, pero como tú mismo has dicho, no eres tu el que me las debe pedir. Tú no fuiste el responsable de que yo me cayera de la escoba.


Él lo sabía, pero aún así se sentía mal porque de alguna manera esa situación llego hasta ese punto porque el había concedido el permiso para entrenar sabiendo que el campo estaría ocupado por ellos y que lo más seguro es que se desatara una guerra entre ambos.

Tras unos minutos donde el seguía ocupado con las muestras de las pociones y ella seguía sentada viendo el alzo la cabeza.

-¿No tienes nada que hacer?

-No, bueno en realidad sí, pero aunque quisiera hacerlo no podría.

-La excusa del brazo no te durara para siempre.

-Ja, ja muy gracioso. ¿Podrías quedar este fin de semana?

La miro sin comprender y ella trato de excusarse.

-Para ponerme al dia me refiero.

-Ah, si, creo que podré.

-¿Solo crees? ¿Y eso?

-Bueno, tengo cosas que hacer-trato de excusarse Severus.

-¿Qué tipo de cosas?

-¿Esto es un interrogatorio?-dijo haciendo una mueca.

-¿Por qué respondes a mis preguntas con más preguntas?-silencio, el no respondía-¿Has quedado con alguien acaso?

¿Cómo evades contestar a algo así? O mejor aún, ¿Por qué antes era tan fácil evadir ese tipo de preguntas y ahora que te las hace ella eres incapaz de inventarte una sencilla mentira para que no sepa que realmente a quien vas a ver es a Voldemort? Trato de responder de una manera que contestaría a dos preguntas.

-Puede ¿acaso no puedo? Tú haces lo mismo con Hicks ¿o me equivoco?

Bravo Severus, con esta respuesta logras desviar la conversación hacia otro tema dejando de insistir en con quien has quedado y por otro lado averiguas de una vez por todas lo que tiene ella con Hicks.


Esa respuesta no había sido lo que quería oír, preferiría oír cualquier otra cosa a que el quedara con una mujer y que además pensara que ella estaba con Oliver.

-Con Oliver no tengo nada, estoy cansada de que la gente crea lo que no es. La cuestión que importa es ¿con quién has quedado?

-Eso no te incumbe señorita.

-Oh vamos Severus, somos amigos, creí que me tendrías confianza.

-Que te haya prometido que seamos amigos no implica que no pueda seguir haciendo mi vida.

-Uhhh juego sucio, veo que aprendes rápido de mi.

Salto de la mesa, se acomodo la ropa y se inclino hacia donde estaba el.

-Me gusta.

Le dio un corto beso cerca de la comisura de sus labios y fue hasta su mesa a coger su mochila e irse. Antes de abrir la puerta para irse se volteo y le dijo.

-Esta noche tras la cena hare una escapada por los terrenos junto al lago para dar un paseo, me apetece un poco de aire fresco, he pensado que podrías acompañarme si te apetece-hizo una pausa donde con una sonrisa sarcástica agrego-Y si tus planes no te lo impiden claro.

-No deberías contarme esas cosas, sigo siendo tu profesor.

-Y mi amigo.

Cerro la puerta y se marcho. Definitivamente esa chica le volvía loco y hacia que se comportara como un adolescente, pero la sensación en su cuerpo era incomparable.


Buenas! ¿Que tal el fin de semana? Espero que la esten pasando genial =) Aqui os dejo otro capítulo, espero que os guste (estoy en estos momentos escribiendo el capítulo 22 y me estoy emocionando =( ayyyyssssssssssss que se acerca el final de curso!)

Un saludo a todos! Y en especial a mi fiel comentarista ;D