Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


¿Aceptas?

Ahí estaba el, como un adolescente atendiendo a impulsos y no a razones, había terminado la cena y se dirigía a su encuentro en el lago. Estuvo pendiente de ella toda la cena, cada minuto se le hacia una eternidad, observaba como ella reía con sus amigas y conversaba animadamente, probablemente se olvide del paseo pensaba Severus, pero no fue así. Cuando estaba terminando el segundo plato ella había acabado el postre y se levanto de la mesa dejando a sus amigos en ella. Se despidió de ellos y la última mirada antes de salir del gran comedor fue para él. Fue cuando supo que el paseo seguía en pie, termino la cena lo más rápido que pudo pero sin levantar sospechas y salió por la puerta de profesores rumbo al lago.

No tardo mucho en encontrarla, se hallaba en la parte más alejada del castillo, sentada en una roca mirando el lago. Con esa luz se veía preciosa, parecía como un ángel, el cual si se enteraba de la presencia de alguien se desvanecería, por eso se acerco hasta ella con mucha cautela.

-Es una vista magnífica-comento él.

Ella se giro asustada y se llevo una mano a la cara.

-¡Me has asustado!

-Cuando dos personas quedan se supone que la que llega antes espera a la otra ¿acaso no esperabas que viniera?

-Claro que sabía que vendrías, es solo que no te escuche venir.

Ella seguía sentada y el de pie, incomoda por ello le dijo.

-Ven.

-¿Pretendes que me siente en el suelo? Sidney mi amistad tiene unos límites y la suciedad en mi túnica es uno de los cuales no estoy dispuesto a permitir.

-Oh vamos no seas gruñón-le dedico una mirada inocente pero el seguía en sus trece-Esta bien como quieras.

Se levanto de la roca y comenzaron a pasear cerca de la orilla. El silencio reinaba entre los dos, tan solo eran interrumpidos por los sonidos del bosque y por el ruido del agua chocando lentamente en la orilla. Paso un buen rato hasta que se decidieron a hablar.


-¿No me vas a decir quién es?-pregunto Sidney.

-¿Me has hecho venir para saberlo?

-No, en realidad solo quería pasar un rato agradable contigo, ya que tu fin de semana va a estar ocupado-dijo esta última frase con todo el cinismo del que fue capaz.

Tras unos minutos Severus decidió decirle algo para poder apartar el tema.

-Ya que tanto te interesa este fin de semana lo dedicaré a visitar a unos familiares que se van a pasar por aquí.

-¿En serio?

-Si, en serio ¿contenta?

-La verdad es que no, preferiría tenerte en el castillo-Severus sonrió ante esa afirmación-Quien sabe, quizá pueda raptarte.

Tras decir eso último tomo con ambas manos uno de los brazos de él y se agarro a ellos mientras seguían paseando.

-¿Qué planes tienes con ellos?

Mierda, no había pensado en que ella pudiera hacer más preguntas al respecto, rápidamente dijo.

-Visitaremos una casa y poco más, la mayor parte del tiempo estaremos hablando.

Siguieron caminando durante bastante rato hasta que se pararon cerca de uno de los extremos, cuando él iba a girar para dar media vuelta ella se lo impidió.

-Me gustaría enseñarte algo.


El asintió y se dejo llevar por ella, caminaron unos metros más, atravesando una orilla de rocas algo inestables y con musgo. Ella iba adelante y el atrás, cuando en una de las ocasiones ella estuvo a punto de resbalar el la cogió instantáneamente de la cintura y no la soltó, ella se agarro a sus brazos y continuo caminando. Llegaron a un sitio donde se elevaba una pequeña cima coronada por un árbol. Cuando estuvieron cerca de él ella se sentó en la hierba cerca del tronco y esperaba a que él se sentara pero no lo hizo. Entonces ella sin pensárselo dio un fuerte tirón a su túnica e hizo que cayera de espaldas.

-Serás...

-Lo siento pero era la única manera de que te sentaras, además ya estas sucio, ahora no pasa nada.


Iba a levantarse pero en el fondo tenía razón, a regañadientes se sentó junto a ella, la forma en que lo hizo fue de lo más cómica para ella. Mientras que Sidney estaba repantingada disfrutando, el se había sentado de lo más recto y erguido posible. Eso hizo que ella empezara a reírse y terminara en el suelo riendo a carcajadas. El la miraba sin entender de qué se estaba riendo.

-¿Se puede saber de qué te ríes?

-De tu forma de sentarte, parece que en cualquier momento vas a dar un examen.

-¿Ah sí? Pues yo no le veo la gracia a estar tirada en el césped como si de un animal se tratara.

Ella se levanto algo molesta por el comentario pero en vez de contestarle decidió hacerle probar. Se abalanzo sobre él y se tumbo encima de él.

-¿Que animal decías?

Trato de levantarse varias veces pero ella siempre se lo impedía, finalmente desistió y acabo acomodándose en el suelo junto a su cuerpo. Ella se había acurrucado en él y tenía su cabeza apoyada en uno de sus hombros. Miraban la oscuridad que reinaba en el cielo, solo alterada por las estrellas. La verdad era que ese lugar era muy tranquilo, y estar en su compañía le relajaba mucho más aún. Nadie sería capaz de adivinar que mañana a esas horas se hallaría con una máscara y el traje de mortifago puesto inmerso en un ataque contra un pueblo muggle.


Ambos habían estado ahí juntos, en silencio pero compartiendo muchas cosas a la vez. Solo cuando el frio comenzó a hacerse presente debido a la cercanía al lago y a que aún estaban a mediados de abril fue cuando se movieron y Severus decidió que debían regresar al castillo. Volvieron como lo habían hecho antes, juntos, solo rompieron su cercanía cuando se encontraban cerca del castillo. En ese momento el abrió las puertas y vigilo que no hubiera nadie para que ella pasara y volvió a cerrar de nuevo. La acompaño hasta la torre de Gryffindor, justo en el retrato de la dama gorda.

-Me lo he pasado muy bien-dijo ella.

El asintió con la cabeza y curvo sus labios en una sonrisa.

-Espero que te lo pases bien con tu familia, que tengas buen fin de semana-miro hacia su alrededor y comprobó que no había nadie y que los retratos estaban dormidos, se acerco y volvió a besarle donde horas antes lo había hecho.

El la miro frunciendo el ceño en desaprobación y ella le saco la lengua guiñándole un ojo, fue entonces cuando ella carraspeo para despertar a la señora gorda y pasar a la sala común.

-Oh querida, estas no son horas de andar merodeando por los pasillos-contesto el retrato de muy mal humor por haberla despertado-Menos mal que te trae de vuelta el profesor, que niñas más traviesas ¿La contraseña?

-Lilas en el bosque.

-Correcto, venga a la cama rápido.

Ella entro despidiéndose de él con la mano mientras él le dijo buen fin de semana y se alejaba de allí.


Apenas pudo dormir un par de horas, antes de que alguien estuviera despierto el ya había salido de los terrenos de Hogwarts y se estaba apareciendo en una casa donde solían reunirse los mortifagos. Todos esperaban la llegada del señor tenebroso, quien no tardo demasiado y comenzó a explicarles el plan.

Cerca del mediodía dos aldeas mágicas habían sido registradas y saqueadas, la gente se resistía pero no podían hacer mucho más a parte de tratar de defenderse o esconderse. Ese dia habían resultado heridos muchos magos, solo 5 murieron por orden de Voldemort, quería dejar claro un mensaje: unión o muerte.

Por la tarde atacaron el pueblo muggle que él les había dicho, a pesar de distanciarse de donde los demás los hacían para así evitar entrar en batalla, Severus finalmente tuvo que torturar a varios hombres y mujeres. Voldemort sonreía viéndolo.


El resto del fin de semana siguió en esa casa aguardando más órdenes pero estas no llegaron, el señor tenebroso se hallaba fuera y nadie sabía lo que estaba haciendo. El lunes antes de primera hora el ya había partido rumbo al castillo, cansado, sin dormir y sin probar bocado. La hora del desayuno fue para él un autentico suplicio, apenas aguantaba despierto y la comida no era degustada por su paladar, simplemente ingerida mecánicamente. Tras aguantar un rato se levanto y se marcho de allí para poder tomar en su despacho alguna poción para mantenerse despierto aquel dia.


Ese lunes resulto más duro de lo que ella pensaba, aunque sus profesores comprendían la situación por la que había pasado y trataron de animarla, eso no les hizo que no la mandaran los mismos deberes que al resto y que no tuvieran ningún gesto con ella a la hora de tomar apuntes como había pasado en pociones. Durante ese fin de semana trato de mantener el brazo en reposo y la verdad es que había mejorado bastante, solo le dolía un poco la muñeca pero por lo demás no le ocurría nada. Aun quedaba su hombro e iría esta tarde tras la comida a la enfermería a que Pomfrey lo revisara. Así que esa mañana tanto su clase de encantamientos como la de historia de la magia pasaron para ella demasiado lento. Una vez en la comida solo se centro en terminar cuanto antes y se marcho de allí junto a Christinne para ir a la enfermería.

Poppy se alegro de verla y de que hubiera cumplido el reposo.

-Me parece que este brazo esta estupendamente querida, me alegro mucho. Veamos ahora el hombro.

Ella se quito la túnica y desabrocho un poco su camisa, la enfermera reviso y con unos toques de su varita las vendas desaparecieron, aún tenía un color verde.

-La inflamación ha bajado y se ha soldado perfectamente, el color se quitara en unos días. Bueno me alegra ver que oficialmente ya estas recuperada.

La chica se vistió de nuevo y salió junto a su amiga muy feliz de no llevar por fin el vendaje.

-¿De veras no quieres que te acompañe hasta tu clase?-pregunto Christinne.

-No, en serio, es más te acompañare yo a la tuya para que el profesor compruebe que llegas tarde por mi culpa.

Caminaron por los pasillos hasta llegar a la clase donde impartían Aritmancia, su amiga entro y el profesor tras la explicación saludo a la joven y Sidney se despidió de su amiga. Fue hasta su clase de Runas y siguió con la tarea de añadir más y más deberes a su larga lista.


Tras salir de la clase con una expresión en su cara que lo decía todo, camino junto a un compañero de Ravenclaw quien también acudía como ella a la clase de alquimia. Conversaron sobre lo que explico el profesor en clase hasta que al final del pasillo pudo ver una figura conocida para ella. Se despidió de su compañero diciéndole que le vería en clase y corrió para saludarle.

-¡Buenas tardes profesor!-dijo ella entusiasmada de verle.

Snape, quien se encontraba caminando hacia una de las aulas del 5º piso se detuvo al oír que le saludaban.

-Buenas tardes señorita Potter, ¿no se supone que debería estar de camino a clase?

-Y lo estaba señor.

-¿Entonces que hace aquí? ¿A que espera?-contesto sin tan siquiera mirarla y reanudando el paso.

Molesta por el rechazo, sabiendo que el seguiría aparentando su actitud en público pero no creía que fuera necesario que llegara a ese rechazo. Miro hacia ambos lados y como vio que no había nadie le pregunto.

-No hace falta que seas así de cortante, una cosa es la formalidad y otra es la borderia.

El seguía haciendo oídos sordos y caminaba sin detenerse, así que entonces ella le corto el paso.

-¡Ey! ¿Qué te pasa?-le agarro de un brazo para que se detuviera y lo logro-¿Que tal estos días?

-No son de su incumbencia señorita Potter, ahora si me permite.

Trato de deshacerse del agarre y continuar con su camino.

-¿Puede hacer el favor de soltarme o acaso se pierde si no hay alguien a su lado?

Ella soltó el brazo y cuando el había caminado unos metros dijo en voz alta.

-¡¿Quien te entiende?! Tan solo eres un, un-se paró a pensarlo y soltó lo único que se le ocurría-Un murciélago gigante.

Resoplo cabreada y volvió a dirigirse hacia su clase, para un detalle amable que quería tener le había salido todo mal. Será estúpido pensaba.


No le vio durante la cena y al dia siguiente en el desayuno le ignoro completamente, sabía que estaba en la mesa pero ni le dedico una mirada. Esa actitud arrogante e indiferente le había molestado y pensaba ignorarla también en la clase que tenía hoy con él. Y así fue, cuando el preguntaba sobre el contenido de la poción, sus efectos y los riesgos ella no levanto la mano para responder, tampoco lo hizo cuando le pregunto directamente sobre las leyes que regulaban la utilización de esa poción. A pesar de que le había quitado puntos le daba igual, seguía en sus trece. Cuando se paso por su mesa para revisar el contenido ni siquiera se miraron. Al terminar ella fue de las más rápidas en entregar su muestra e irse.


Pasaron los días y a pesar de que se habían encontrado alguna que otra vez en los pasillos seguían sin hablarse, no fue hasta la clase del viernes cuando él le dirigió la palabra. Entendía que ella estuviera molesta, al fin y al cabo el fue bastante grosero con ella cuando lo único que había hecho era saludarle y preguntarle sobre su fin de semana. Ella no tenía la culpa de que ese dia el tuviera una horrible jaqueca y tuviera que seguir trabajando, sin dormir y de mal humor. Mucho menos aún de que él se estuviera sintiendo como un miserable por las torturas y los ataques que había tenido que aplicar. Así que al ver que la situación no mejoraba decidió ceder y dar el primer paso.

No quería hacerlo de una manera obvia, así que se encargo de que la poción que preparaban ese dia fuera lo bastante lenta y compleja como para que ella tuviera que quedarse y él pudiera deshacerse del resto de la clase. Tras más de la mitad de la clase el aula estaba casi vacía, solo seguían 4 alumnos, el resto o había desistido por la complejidad o los había echado el del aula por peligrosidad. El se acercaba a los calderos revisándolos y hacia que su pasividad pusiera nerviosos a los alumnos que no sabían si el contenido era correcto o no. La única que fingía indiferencia ante su observación era ella, parecía no inmutarse de sus ojos fijos en ella y en cada movimiento que hacía.

-Veo que aún sigue un poco lenta, su brazo no trabaja como es debido-dijo mientras había pensado la excusa perfecta para acercarse.

-Está en perfectas condiciones-respondió secamente ella mientras seguía cortando aquellas hojas.

-Como siga cortando esas hojas así el caldero explotara-se acerco hasta ella y puso sus manos encima de las suyas que sujetaban una daga y las hojas. Comenzó a guiarla cortando mientras en susurros se dirigía hacia ella.

-Lamento el comportamiento del otro dia.

Ella seguía sin hablar, solamente se dejaba guiar por él.

-No voy a ponerme de rodillas a disculparme si eso es lo que piensas, solo tenía un mal dia y sé que lo pague contigo.

Silencio, eso fue lo único que había. La contemplo y ella seguía con la vista fija en las hojas.

-Oh vamos no te comportes así, ya te he dicho que lo siento, de veras. No debí comportarme de ese modo. No te lo merecías.

Entonces ella lo miro.

-Gracias, pero sigo enfadada que conste-dijo ella frunciendo el ceño.

-¿Qué puedo hacer para que me perdones?-dijo inocentemente Severus.


Ella miro hacia el fondo del aula, donde estaban situados sus otros tres compañeros, tan metidos en la poción que estaban ajenos al resto. Ella aprovecho y beso la mandíbula del hombre para luego seguir hasta cerca de sus labios, allí paro.

-Yo me refería a otras cosas-le dijo él.

-¿A si?-sonrió pícaramente-¿A qué?

El frunció los labios y rodo los ojos.

-No es eso, me refería a cumplir mi palabra y darte la clase de pociones, si aún sigues queriendo claro.

-Por supuesto ¿cuando?

-Había pensado que mañana tras el desayuno.

-Es sábado, tengo entrenamiento de quidditch, ¿podría ser tras la comida?

-¿No me digas que tras una semana ya estas pensando en volver a montarte en una escoba?

-Soy la capitana, tengo que asistir, al menos para poner orden.

Severus bufo en gesto de desaprobación pero termino aceptando que quedaran mañana tras la comida.

-Y ya que estas tan amable hoy y aceptas todo tipo de planes ¿te veré esta noche junto al lago?

En ese momento el se separo de ella, sabiendo que había estado a su lado más tiempo del debido, ella seguía mirándole tratando de encontrar la respuesta a su pregunta en su cara pero él se negaba a contestar.

Cuando la clase termino recogió las muestras y salió con prisa del aula para no tener que responderla.


A pesar de la enorme pila de pergaminos que se agolpaban en su mesa esperando a ser corregidos, el había decidido ir al lago y pasear junto a ella. Era lo único en esos momentos que podía hacer para liberar su mente de toda la sobrecarga que tenía en esos momentos. No quería excusarse pero lo necesitaba, o más bien la necesitaba. Cuando estuvo cerca de la roca donde ella se había sentado la vez pasada no la vio, se extraño porque la vio salir del gran comedor y estaba seguro que había venido hacia aquí, miro a su alrededor pero no vio nada. Cuando iba a girar para caminar un poco y ver si la encontraba alguien le tomo del brazo mientras decía.

-¡Me hiciste esperar!

El sonrió aliviado.

-Tenía cosas que hacer.

-Solo tenías que terminarte tu trozo de carne y el bombón con nata, tal como hice yo.

Empezaron a reírse y a bordear el lago en dirección al sitio que ambos sabían.


Estaban en silencio, mirando el cielo, Severus estaba apoyando su espalda contra el tronco del árbol mientras ella estaba tumbada con su cabeza sobre las piernas de él.

-Podríamos vernos estos días-dijo ella.

-Mañana nos vamos a ver.

-Lo sé, pero me refiero a quedar por la noche, hacer algo.

-¿Hacer qué?-pregunto Severus mientras la miraba.

-Cenar quizá-movió su cabeza y se puso a mirarle-Los amigos cenan, hacen cosas juntos, no sé se divierten.

Al ver el gesto que había hecho el con su cara comprendió que había malinterpretado sus palabras y trato de arreglarlo.

-No me entiendas mal, me lo pasó muy bien así contigo, pero me refería a que podemos hacer más cosas.

-Soy un hombre de escasas diversiones, y por lo general estas suelen ser sencillas.

Sidney se giro y quedo con la cabeza apoyada sobre su pecho mientras trazaba líneas en su pierna.

-¿Como pasear tranquilamente o leer un buen libro?

-Exacto.


Tras unos minutos donde el disfrutaba de las líneas que trazaba ella en su pierna y del escalofrió que le provocaban ella volvió a hablar.

-Cenar también puede ser tranquilo, te lo aseguro. Puedo traer algo de las cocinas o cocinarlo yo misma, después tan solo nos haría falta un sitio y ya. ¿Qué me dices?

A pesar de que la idea le gustaba sabía que no podía dejar a un lado sus obligaciones.

-Tengo mucho trabajo que hacer, quizá más adelante cuando todo...

-¡Oh venga! Eso solo son excusas.

-No lo son, en serio, tengo muchos trabajos que corregir y cada dia que pasan aumentan.

-Así que...cuando disfrutas de tus paseos estas incumpliendo tus obligaciones-dijo Sidney afirmativamente alegrándose de que en parte el prefiriese estar con ella que corrigiendo.

Una vez más había abierto la boca demasiado, Severus aún no se acostumbraba a ser tan descuidado, sin medir sus palabras y lo que estas pudieran generar, además cuando eso sucedía en raras ocasiones las personas con las que hablaba ni se paraban a investigar lo que estas querían decir. Sin embargo a esa chica no se le escapa un detalle, menos aún si tenía que ver con ella.

-Te podría ayudar si quieres-se levanto de la posición donde estaba y se sentó junto a el mirandole-Podria ayudarte a corregir trabajos.

-Gracias pero...

-Severus, no seas tan cerrado. No te hablo de corregir trabajos de mi nivel, te hablo de trabajos de primeros años. Me considero lo suficientemente inteligente para saber corregir trabajos de primero ¿sabes? Sé que no es mucho pero al menos te quitaría algo de carga ¿no?

El se quedo pensando la propuesta, la verdad es que aunque ella solo corrigiera los trabajos de primero eso ya seria mucha ayuda, estaba saturado.

-Tienes cosas que hacer, eres prefecta, capitana y estudiante, debes cumplir con tus obligaciones y no quiero quitarte tiempo de hacerlas.

-Sabes que puedo ocuparme perfectamente de eso-alzó una ceja y se quedo mirándole con expresión inocente-Además así podríamos pasar tiempo juntos, podría ir un rato por las noches y algún dia de los fines de semana. ¿Aceptas?

Snape aún pensaba la posibilidad pero le daba miedo que ella pudiera rebajar el nivel en sus calificaciones o no rendir como solía hacerlo.


Ella se acerco hasta su cara y empezó a besarle, comenzando por las mejillas, haciendo un recorrido lento y tortuoso por su mandíbula, su mentón, las comisuras de sus labios, mientras le decía entre beso y beso "Acepta". El seguía sin responder y ello decidió probar su mejor baza. Junto sus labios con los suyos y le beso tiernamente, añoraba su sabor. Se dedico a conocer sus labios mientras sus dientes y su lengua jugaban con ellos, al notar como él no se resistía decidió profundizar. Se sentía en una nube, en ese lugar tan hermoso y sin nada que la molestara, solo con él y disfrutando del beso. Noto como una de las manos de Severus se colocaba en su nuca atrayéndola hacia él con algo más de fuerza y como la otra se había introducido en su túnica y ahora lo estaba haciendo por la parte de atrás de su camisa acariciando su espalda.


Buenas! perdón por la tardanza en subirlo pero he estado liada xD (no me mateis por dejarlo ahi! jajaja) (Perdón por que hay dos situaciones que no estan separadas con barritas, espero que no os confundais, pero la página no me deja ponerlas =( )

Gracias por la lectura =)

Un saludo!