Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Hogsmeade

Sus labios dolían por la fuerza y la pasión con las que él los besaba pero no estaba dispuesta a separarse por nada del mundo, sin embargo había algo que necesitaba, aire. Hacía tiempo que no respiraba y se estaba empezando a marear, o quizá fuera debido a las caricias que él le estaba dando y que hacían que su túnica y su uniforme fueran algo que estorbara en ese momento. Se separo solo unos centímetros mientras trataba de controlar su respiración.

-¿Esta va a ser tu manera de convencerme siempre?-le dijo Severus.

Ella sonrió mientras se perdía mirando esos ojos negros que le parecían cada vez más oscuros y preciosos.

-¿Aceptas o...

Snape enarco una ceja esperando para ver con que lo chantajearía aunque tenía una ligera idea de lo que podía ser.

Y así era, ella continuo besándole, esta vez algo más ardiente que la primera vez y con intenciones claramente sexuales, consiguió desabrocharle la túnica y como vio que no lo tendría fácil con la levita y su interminable hilera de botones, deslizo su varita de su bolsillo y conjuro el hechizo que abrió al completo la levita y su camisa sin necesidad de separarse de sus labios ya que había aprendido los hechizos no verbales en Defensa. Dejando a la luz de la luna su pecho, el cual contrastaba con la oscuridad de ese sitio y se veía pálido. Pero no fue eso lo que la sorprendió, sino las cicatrices que lo surcaban, sin embargo no se detuvo y bajo por su cuello dándole algún suave mordisco hasta que llego a su pecho y beso cada centímetro que pudo, incluidas las cicatrices. Le encantaba su torso, a pesar de ser delgado y que podría pasar por el de alguno de los alumnos de 7º se notaba que había sido trabajado, no tenía unos músculos muy definidos pero para ella era perfecto. Sus ojos y su boca aprendían y admiraban cada centímetro de él, llego hasta su ombligo y noto como su piel se erizaba y un ligero temblor lo recorría, pero no levanto su vista para mirarle. Sus manos estaban más ocupadas en desabrochar el cinturón.

Después volvió a realizar el mismo sendero de besos que había hecho y se deslizo hasta quedarse sentada sobre él.


Severus creía que en esos instantes el cielo era algo posible y que era donde en esos momentos se hallaba. Aunque se sentía un miserable por hacer lo que hacia los besos, las caricias y sobre todo las miradas que ella le dedicaba eran lo único que le hacía sentirse bien en ese momento y le hacían creer en la posibilidad de que alguien pudiera verle no como el estricto profesor o el asqueroso mortifago. Sino como un hombre normal. La había tenido en varias ocasiones así, pero esa noche ella estaba algo más dulce y persuasiva y él pensaba que por alguna razón sus manos tampoco querían detenerla. Solamente quería disfrutar de ese instante, aunque a pesar de la felicidad, el corazón de Severus seguía teniendo miedo.

-Sidney para, alguien podría vernos-dijo Severus tratando de sonar firme pero sin conseguirlo.

-Nadie nos está viendo-respondió ella mientras le besaba. Aún así ella con su capa tapo un poco la escena mientras continuaba acariciándole.

Aunque al principio mostró algo de resistencia, sus manos ahora estaban entregadas en su delicado cuerpo, volviendo a acariciar su espalda y perdiéndose entre sus piernas, acariciando sus muslos hasta lo que su falda revelaba.


Un crujido hizo que Severus abriera sus ojos y parara, ella le seguía besando pero él se aparto un poco tratando de buscar el origen de ese sonido. Estaba agudizando su oído y manteniendo la vista alerta pero era difícil concentrarse cuando una de las manos de ella se introducía en los pantalones y acariciaba su miembro por encima de su ropa interior. No pudo evitar soltar un gemido profundo lo que hizo que ella siguiera pero el sostuvo sus manos y la obligo a parar mientras continuaba observando a su alrededor.

-¿Qué pasa?-pregunto Sidney.

-Shh-respondió el, sin observar aún nada, entonces volvió a escuchar ruido y aparto a Sidney de encima suyo. Se puso en pie y avanzo unos pasos hasta uno de los árboles. Con la varita en alto y teniendo cuidado siguió avanzando, su cuerpo estaba en completa tensión, si habían sido descubiertos tenía un grave problema. Miro los arbustos y no había nadie, siguió avanzando y observo cómo tras un árbol algo se había movido. Se acerco con sigilo hasta él y lanzo un petrificus totallus. Cuando llego hasta allí lo único que vio fue como un cuervo estaba petrificado mientras estaba tratando de picotear una de las ramas que habían caído de ese árbol. Aliviado deshizo el hechizo y volvió hasta donde estaba.

-Era un cuervo-aviso Severus a la joven.

Ella asintió mientras tenia la vista fija en su cuerpo y comenzaba a sonreír.

-¿De qué te ríes ahora? ¿Por qué siempre que estamos aquí te ríes de mí?

-Lo siento pero es que, te ves muy atractivo-el frunció el entrecejo sin entender y ella siguió para explicarle-Camisa desabrochada, pantalón desabrochado, tu amigo creciendo cada vez más...

Entonces se miro y avergonzado levanto su varita para vestirse en cuestión de instantes.

-¡Ey!-protesto ella-No habíamos terminado de negociar.

-Me parece que sí.

-No sé cuál es tu respuesta ante mi oferta.

-Creo que es bastante obvio que acepto.

Ella se levanto y fue a abrazarle contenta de poder pasar más tiempo con él.

-Aunque, con condiciones.

-¿Qué condiciones Severus?

-Te encargaras solo de los de los primeros cursos, sin favoritismos ni de casa ni de amistad, y si en algún momento afecta a tu rendimiento tendrás que decírmelo, si soy yo quien lo noto entonces dejaras de ayudarme.

-Está bien-respondió ella y sello el trato con un beso.


Así pasaron las semanas, al principio ella no bajaba todos los días a pesar de que se moría por verle pero ninguno de los dos quería que corrieran rumores, ella bajaba dos o tres días por semana. Siempre tras cenar, el terminaba antes y la esperaba impaciente en el aula hasta que ella minutos después llegaba. La mayoría de trabajos de los que se ocupaba eran de primero y segundo, Severus la examinaba estrictamente las primeras veces para ver que ella corrigiera de una manera similar a la de él. Con el paso de los días ya ni revisaba lo que ella corregía, confiaba en su criterio, además siempre que ella tenía alguna duda se lo entregaba directamente a él.

Los ratos que pasaban juntos habían conseguido afianzar más su amistad, ella le besaba a veces y Severus admitía para sí mismo que anhelaba sus besos y que cada vez que ocurrían le llenaban de una felicidad desconocida hasta hace poco, pero no habían vuelto a traspasar el límite como aquella noche en el bosque. Pero para el no hacía falta que ocurriera algo más. Sus conversaciones eran lo único que deseaba, y poder mirarla sin temor a que alguien le descubriera, con eso era más que suficiente para él.

Cuando terminaban de corregir solían quedarse charlando mientras bebían algo, después el la acompañaba hasta la torre o cerca de ella, porque la señora gorda y otros retratos los habían visto el suficiente número de veces juntos como para sospechar.

Todo iba bien para él, se sentía por primera vez tranquilo o por lo menos su cabeza no solía estar tan llena de preocupaciones como solía hacerlo, le gustaba esa sensación y sabía que era provocada por ella. Definitivamente esa chica tenía algo.

Pero la mañana del miércoles se despertó con el quemazón de la marca. Estaba sorprendido puesto que Voldemort no lo llamaba cuando el impartía clases, no quería que Dumbledore sospechara algo, así que se preocupo por ello. Sin saber que hacer solo tomo una decisión, ir al despacho del director y avisarle de la noticia.


Cuando entro al despacho encontró a Albus sumergido en la lectura de varios pergaminos, levanto la vista sorprendido por la temprana visita.

-Severus, vienes a verme muy temprano ¿qué ocurre?

-La marca ha comenzado a arder-con esa sola frase Dumbledore entendió todo.

Tras unos minutos de duda el anciano levanto la vista y hablo.

-Acude a su llamado, si te ha convocado es por algo urgente-Severus asintió-Sin embargo no tienes que acudir de inmediato, podría levantar sospechas. Lo mejor será que vayas en la hora de la comida, puedes decir perfectamente que estabas impartiendo clases y que no tuviste otra alternativa para que yo no sospeche. De este modo decirle que en el único rato libre acudiste a él.

-Está bien.

Albus asintió sabiendo lo que le esperaba al profesor por acudir tarde al llamado de Voldemort, tortura. Este se giro para marcharse a desayunar pero el anciano volvió a hablar.

-Severus, antes de que te marches me gustaría que me hicieras un favor. Como sabes la asignatura de adivinación va a quedar vacante este año, estoy revisando varias opciones para renovar la plaza y he encontrado dos candidatos. A uno de ellos le entreviste hace dos días, no cumple...-se quedo pensando la palabra adecuada-las expectativas por así decirlo. El otro candidato, o mejor dicho candidata la entrevistaré hoy, en Hogsmeade. ¿Me harías el favor de acompañarme? Es en menos de media hora. Tranquilo, tu clase de primera hora la puede dar el señor Nolton.

Snape asintió y salió rápido hacia el gran comedor donde apenas le dio tiempo a tomar un café y unas tostadas, después volvió al despacho del director, quien ya le estaba esperando con la túnica puesta.

-Frente al Cabeza de Puerco-señalo Albus al profesor y ambos desaparecieron.


-¿Desde cuando el Cabeza de Puerco es lugar para una entrevista de trabajo?-dijo Severus tras aparecerse a su lado.

-La candidata vive aquí, en una de las habitaciones que se alquilan.

Avanzaron hacia el interior, oscuro y solitario como solía ser esa taberna, tan solo estaba el encargado limpiando unas mesas con el sonido de la radio mágica de fondo. El encargado se giro y les vio a ambos.

-¿Van a tomar algo?

-Venimos a ver a la huésped, aunque ¿Severus tu...?

-Un vino de elfo-respondió el profesor.

Se sentaron en una mesa mientras esperaban, al poco tiempo vino el con la bebida y por las escaleras se escucharon pasos.

-¡Oh director Dumbledore!-dijo una mujer estrafalaria cubierta de chales y con unas gafas que tapaban casi toda su cara-Llega usted puntual y...-reparo en el-Por lo que veo acompañado.

-¿No debería ser un misterio para ti, no es así Sybill?-pregunto el director sospechando de las dotes de adivinación de la candidata.

-Por supuesto, yo ya lo sabía, pero este don es tan complejo que me resulta más fácil para mí y las personas que me rodean actuar como si no supiera nada-se atuso un chal y se sentó quedándose en silencio mirando a ambos hombres.

-Bueno Sybill ¿quieres tomar algo y comenzamos la entrevista?-pregunto el anciano.

-Si, una copita de Jerez ayudaría.

Dumbledore pidió la copa y cuando se la trajeron volvieron a quedarse en silencio.

-Cuéntame ¿Has heredado todas las habilidades de Cassandra Trelawney?

-Bueno, mi tátara tátara abuela poseía el don inmenso de la adivinación, era capaz de predecir cualquier cosa, podía ver lo que ocurriría incluso en años o a personas que desconocía. Ese poder era grandioso, yo he sido la única en mi familia que ha vuelto a poseerlo y me siento muy orgullosa de ello. Estoy segura de que sin duda mi tátara tátara abuela quiso que así fuera, vio como seria yo y me escogió para ser la siguiente en poseerlo.


Ante tales palabras Severus solo pudo atinar a mantener la compostura y no soltar una carcajada y acusarla de impostora o por lo menos de excéntrica. Seguía bebiendo su copa de vino mientras escuchaba.

-Pero tengo entendido que ella tenía dominio de varias ramas de la adivinación ¿ese don que te traspaso según dices también alcanzó otros niveles?-preguntaba algo escéptico Albus.

-Por supuesto-dijo indignada ella ante tal duda-Domino el arte de la adivinación en todas sus ramas, esto no se trata de la simple bola de cristal Dumbledore, se trata de un conocimiento más profundo de las cosas. De poder ver en cualquier medio.

-Entiendo-tras una pausa en la que meditaba-¿y por qué quieres el puesto en Hogwarts?

-Verá-se calló unos segundos mirando hacia el profesor y luego miró al director-No me siento cómoda exponiéndole mis razones.


Dumbledore comprendió que necesitaba intimidad y le hizo un gesto a Severus, este se levanto con su copa y se fue hacia la barra, alejado de la conversación entre ellos, aunque agudizando el oído podía escuchar absolutamente todo lo que decían.

-Necesito el puesto Dumbledore, en el mundo mágico hay mucha competencia, muchos farsantes se han introducido en la adivinación y la gente ya no se fía de cualquiera a pesar de la familia de donde procedo. Además, usted bien sabe que las cosas se están complicando y que todo se está volviendo más tenebroso.

Albus sopesaba cada palabra de las que ella decía, no estaba convencido de que ella tuviera las dotes de su antepasada.

-Ya que sabe el futuro imagino que sabrá cómo terminará todo ¿no?-comento sonriendo sin querer burlarse.

-Puedo predecir pero la catástrofe y la oscuridad que veo me dejan tan impactada que no se si el futuro puede ser ese.

Sin duda esa mujer lo único que hacía era dar respuestas ambiguas que dejaban al oyente, si este era algo escéptico tal cual como estaba.

-¿Y no me podría predecir algo? ¿Qué tal si le prestó mi mano y me dice que ve en ella?-le tendió su mano derecha y ella temerosa la cogió.

Tras unos segundos de inspección bajo la tenue luz del local ella comenzó a hablar.

-Veo que es usted un hombre muy bondadoso y de gran corazón e inteligencia. Se enfrenta ante problemas graves, oh ya lo creo, recibe constantes presiones de gente que espera mucho de usted pero...-se calló y examino en profundidad la palma acercándose demasiado-Siempre tiene la solución a sus problemas. Los tiempos que le tocara vivir serán difíciles, todo es muy cambiante y confuso, con toda seguridad usted tendrá que realizar un viaje muy lejano para terminar un asunto.

El había escuchado todas y cada una de sus palabras y se mantenía en la misma postura inicial, aquella mujer no tenía ni una de las dotes de su antepasada, algo decepcionado por las expectativas que se había generado retiro su mano.

-Está bien, creo que con todo lo que me ha contado puedo hacerme una idea de...

-¡No!-ella lo tomo de la mano de nuevo viendo que él no creía en sus palabras-Dumbledore, se lo suplico, digo la verdad, tiene que creerme.

La bruja comenzó a llorar y el director sintiendo lastima de ella la tomo de las manos mientras la consolaba.

-No pasa nada Sybill, tranquila.

Sin embargo detuvo sus palabras cuando se dio cuenta que la bruja comenzaba a convulsionar y agarraba con más fuerza sus manos. Tras unos segundos vio como ella levantaba la cabeza. El se fijo en sus ojos, su mirada no era como la de antes, estaba atenta a algo más, era como si pudiera ver más allá.

-¿Sybill? ¿Querida, se encuentra bien?

Ella no contestaba ni le miraba, seguía perdida, cuando el ya iba a llamar a Severus para que le ayudase, ella empezó a hablar.

-"Se aproxima la única persona que podrá derrotar al señor de las tinieblas…de los que tres veces lo han enfrentado procede, y nacerá cuando el séptimo mes muere...proclamado como igual por el señor de las tinieblas, con un poder contará que el señor de las tinieblas no posee... a manos del otro uno deberá morir, ninguno podrá vivir mientras el otro viva."

Su voz había sonado diferente, más profunda y segura, pero ahora había cesado y su mirada perdida volvía a ser la de antes. Dumbledore no daba crédito a lo que había escuchado, no sabía si era cierto pero tampoco desconfiaba. Tras unos segundos en silencio donde ella parecía reponerse el termino diciéndole.

-El puesto de adivinación será tuyo, empiezas el uno de septiembre pero ven al castillo dentro de una semana para aclarar los términos del contrato.

Se levanto de la silla recibiendo una y otra vez las gracias que ella le estaba dando.

-Severus-llamo el director al profesor, este término la copa y se dirigió hacia él.

Dumbledore deposito en la barra el dinero para pagar ambas cosas.

-Adiós Sybill.

-Adiós Dumbledore-se dirigió hacia él con una gran sonrisa y un seco cabeceo hacia el profesor despidiéndose de ambos.


Salieron de la taberna y se aparecieron en los terrenos del castillo. Comenzaron a andar en silencio, ambos pensaban sobre lo mismo, las palabras que ella había pronunciado, ninguno sabía si era realmente una profecía. De todos modos Albus las estaba analizando con cautela mientras Severus las había tomado más en tono jocoso, dudaba de las capacidades adivinatorias de esa señora tan estrafalaria.

Llegaron hacia el hall principal y allí fue cuando el director se dirigió de nuevo a él.

-Gracias por acompañarme Severus, no olvides lo que hablamos en mi despacho y acude en la comida.

-De acuerdo director.

Los dos tomaron rumbos distintos, sin saber que ese hecho, el no haber hablado de lo que habían presenciado en la taberna, marcaria un rumbo distinto a la vida de ambos, y probablemente de toda la comunidad mágica.


Severus había escuchado perfectamente toda la conversación que mantuvieron ambos, la radio de la taberna apenas sonaba alto como para interferir y el tono que empleaba aquella señora era tan alto que se podía escuchar todo lo que decía. Trataba de concentrarse en pensar otras cosas para no intervenir en la conversación y mofarse de ella y su "don extraordinario". Desde luego él no estaba para nada de acuerdo con que la tátara no se qué de ella le hubiera otorgado algo, como mucho el apellido.

Continuo atento a lo que ambos decían, el no conocía demasiado a Dumbledore, pero sabía lo suficiente de él como para saber que no estaba muy convencido con ella. Satisfecho puesto que creía que no la contrataría y no tendría que soportarla como compañera en el castillo bebía hasta que escucho como el director la preguntaba si estaba bien. No quiso mirar directamente la escena pero si escucho como ella vaticinaba con voz profunda como nacería alguien que estaba destinado a derrotar a Voldemort. Nervioso dejo su copa y escucho atentamente todos los detalles que ella daba sobre esa persona.

¿Seria eso cierto? ¿Habría lanzado esa mujer una profecía? ¿Habría algo de verdad en esa profecía? Quizás era un último intento de sorprender al director y que este la admitiera al castillo, no sabía muy bien que pensar. Trataba de conectar ideas con la información que había escuchado pero no comprendía absolutamente nada. Sus pensamientos cesaron cuando escucho como el director le había dado el puesto y estaba citándola la semana que viene para cerrar el contrato. ¿Creía Dumbledore entonces en la palabra de esa mujer o solo la estaba admitiendo por lástima? Surgieron múltiples respuestas ante sus preguntas y él no sabía hacia que opción inclinarse.

-Severus-lo llamo el director, el se giro, bebiendo lo que quedaba de su copa y fue hasta el.

Tras despedirse de esa mujer y salir hacia la calle de Hogsmeade desaparecieron y llegaron a los terrenos del castillo. El director abrió la verja y ambos entraron, ninguno de ellos había hablado a pesar de las ganas que tenía el de preguntarle al director por todo lo que había escuchado. Saber si era cierto lo que esa mujer había dicho y saber hasta qué punto creía el director en sus palabras. Pero no hubo conversación alguna entre ellos, solo hablaron cuando llegaron al hall y el anciano le recordó que fuese a reunirse con el señor tenebroso en la hora de la comida. Ambos se marcharon y el se dirigió rumbo hacia las mazmorras, donde a juzgar por la hora que era la primera clase de la mañana debería estar terminando y pronto comenzaría la segunda.


Buenas! Gracias por la lectura y por los comentarios =D Ahora las aclaraciones:

-El capítulo en realidad lo queria haber llamado "La profecia" o "Entrevista de trabajo" pero en el último momento lo cambie y se quedo con Hogsmeade, creo que así queda más general y al entrar a leerlo no os esperais lo que va a pasar =P

-Bueno, se que la parte entrecomillada y en cursiva que corresponde a la profecia no es literalmente lo que viene en el libro, como no sabia si era legal poner un parrafo del libro por eso de que esta prohibido la reproducción total o parcial y demás pues decidi cambiarlo y ponerlo de esa manera.

-Soy Bellatrix Lestrange, jajaja que no! Alexza Snape se que piensa eso de mi por dejar los capítulos siempre así xD Por lo pronto en lo que queda de curso no va a haber más distanciamientos, alguna peleilla puede que sí, pero con un caracter como el de nuestro Sev es normal =) aunque se le perdona todo.

-Mama Shmi creo que tu comentario ha llegado justo en el momento indicado, puro azar la verdad, porque tenia ya el capítulo escrito y esperaba que con el la linea cronológica quedara más clara, asi que espero haberte situado ^^ aunque trataré de situar más en próximos capítulos.

Bueno aviso que probablemente mi ritmo de escritura se ralentizará debido a que hoy he comprado la quinta temporada de mi serie favorita, Buffy cazavampiros y también Orgullo y Prejuicio, asi que estaré de nuevo viendo ambas cosas una y otra vez, pero prometo escribir.

Un saludo y a las que esten de vacaciones que se lo esten pasando bien (y las que no también)!