Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Nunca te haría daño
-Severus, te has dignado a venir ante mí-dijo una voz susurrante.
-Mi señor yo...
-¡Crucio!
La cara del señor tenebroso contrastaba enormemente con la de Snape. Lord Voldemort se mostraba impasible, ajeno al dolor y el sufrimiento que estaba provocando al mortifago. No cedía ante los gritos que con mucho esfuerzo trataba de contener Snape. Los gritos aumentaban solamente su sed de castigo. De pie, junto al cuerpo del mortifago que estaba tirado en el suelo aguantando las maldiciones, Voldemort quería saber cuál era la causa de su retraso. Retiro su varita y aguardo unos segundos.
-Dime ¿por qué has osado llegar tarde ante el llamado?
Había recibido muchas veces ya las maldiciones pero aún así el dolor que estas provocaban no era algo a lo que uno pudiera acostumbrarse, con las pocas fuerzas que le quedaban trato de erguirse.
-Te he hecho una pregunta ¡Responde!
-Mi señor, Dumbledore podría sospechar por mi ausencia así que creí...
-¡Creíste! ¿Así que tu creíste?-alzo su varita elevándole en el aire dejándole a su misma altura sostenido por unas gruesas cuerdas-Déjame decirte algo, Lord Voldemort es aquí el único que cree.
Las cuerdas comenzaron a apretarle más fuerte impidiéndole apenas respirar, sus ojos imploraban clemencia ante el señor oscuro pero este no se detenía, disfrutaba del espectáculo. Con el poco aire que le quedaba trato de convencerle.
-Mi señor os lo suplico.
Tras unos instantes en los que los ojos de ambos se miraron, Voldemort aflojo las cuerdas y Snape cayó al suelo de rodillas. Exhausto y recuperando el aliento solo pudo decir.
-Gracias mi señor.
Voldemort caminaba dando vueltas a su alrededor, había visto algo en los ojos de él, conocía algo y no se lo había dicho, estaba intrigado y molesto por ver que le estaba ocultando.
-Severus, tienes información útil me imagino.
Snape se puso en pie con mucha dificultad.
-El anciano sospecha que los ataques de la semana pasada han sido provocados por nosotros, sin embargo no cree que ataquemos más próximamente.
-Maldito iluso, eso es exactamente lo que haremos.
-También considera que los poblados mágicos están protegidos ante posibles ataques por eso tanto el ministro como el no creen necesario que hagan falta más medidas de seguridad.
-Excelente información Severus, te felicito.
-Gracias mi señor-Snape inclino la cabeza y espero sus órdenes.
-Sin embargo, noto algo-se acerco hasta el-Creo que sabes algo más y no me lo estas contando.
-No tengo más información mi señor.
-¿Seguro?-los ojos de serpiente del señor oscuro se encontraron con los del profesor y pudo vislumbrar una reunión en un sitio oscuro, Dumbledore y una mujer estaban en ella-Porque tengo ojos en todos los lados y me han asegurado que te han visto en Hogsmeade, esta mañana.
Snape sabía que él lo había visto.
-¿Es esa quizá la reunión en la que estabas esta mañana?
-Si.
-¿Por qué no me has informado de ella entonces?
-No era una reunión de importancia mi señor, tan solo la contratación de una profesora.
-Si es una reunión sin importancia, supongo que me dejaras verla.
Eso no era una pregunta, sino una orden, sopesando las posibilidades que había en que la información dicha por esa mujer fuese cierta y sin ninguna orden de Dumbledore considero que no existiría peligro en mostrarla. Segundos después el señor oscuro ya estaba en su mente, viendo la reunión.
Había entrado en la mente del mortifago y había visto como se reunían con aquella extraña mujer, al parecer una adivina, solo se intereso un poco cuando supo que provenía de la famosa Casandra Trelawney. Cuando había visto lo suficiente para comprobar que no tenía nada de importante y estaba a punto de dejar su mente escucho esas palabras.
Esa mujer vaticinaba el nacimiento de una persona que sería el encargado de derrotarle, escucho atentamente todo lo que ella dijo y cuando la reunión termino el salió de la mente de Snape.
El impacto de otro Crucio le dio de lleno en el pecho, el señor tenebroso estaba enfadado por no haberle enseñado eso y también por la información que había descubierto.
-¿No te parecía importante eso acaso? ¡Responde!
El rostro de Severus estaba ensangrentado por el golpe que acababa de recibir, aguanto el dolor respondió como mejor pudo.
-Mi señor, esa señora es una farsante, incluso Dumbledore desconfía de ella, usted no tiene porque preocuparse...
-¡Silencio!
Tras unos minutos donde Voldemort procesaba la información que tenia y Snape esperaba temiendo recibir más tortura, finalmente el hablo.
-Estoy muy decepcionado contigo Severus, creí que eras inteligente y fiel, pero aún así Lord Voldemort es compasivo, perdono tu error por toda la información útil que me has traído.
-Mi señor gracias.
-No quiero más errores te lo advierto.
-Por supuesto señor.
-Ahora, quiero que averigües si Dumbledore realmente confía en las palabras de esa mujer y que estés atento por si ella dice algo más cuando vaya al castillo. Desaparece.
-Si mi señor.
Apareció a unos metros de la verja que separaba los terrenos de Hogwarts con el exterior, estaba muy débil, se tomo varios minutos para poder levantarse debido al gran esfuerzo que había hecho tras aparecerse. Ante la verja movió su varita y esta se abrió dejándolo pasar, volvió a cerrar y comenzó a andar hasta el castillo. El recorrido no hacía más que provocarle dolor en el abdomen y su vista se nublaba más a cada paso que daba, trataba de parar para recuperar aliento. El camino se estaba haciendo muy pesado y no podía avisar a nadie para que lo ayudara, tendría que arreglárselas solo.
Estuvo parado un buen rato recuperándose hasta que retomo el camino, seguía costándole caminar, el dolor de las maldiciones era algo que dejaba huella. Tras varios minutos consiguió llegar hasta el castillo, antes de entrar trato de quitar la mayor cantidad de sangre de su cara que pudo, no tenía fuerzas ni para conjurar un hechizo para limpiarse. Miro el interior del hall y al verlo vacio entro, con todas las fuerzas que aún tenía apresuro todo lo que pudo el paso para llegar pronto a su despacho. Sin reparar en que varios muchachos de 5º curso y algunos de 3º se fijaron en él y en el aspecto que traía.
Acababa de aparecer ante ellos una bandeja de patatas asadas con distintas salsas y costillas adobadas al estilo Hogsmeade. Su estomago rugió ante tal visión y comenzó a coger varias costillas mientras escuchaba la conversación de sus amigas.
-Te digo que la traducción es correcta Christinne, si no pregúntaselo a Sid ¿verdad?
La aludida levanto la cabeza al oír su nombre sin saber sobre que hablaban.
-¿Qué?-dijo ella.
-Decía que Christinne cree que la traducción que le dije esta mañana de la frase que me dio sobre un libro escrito en runas no es la correcta ¿Cómo puedes dudar?
-Rominna, dudo porque ninguna de nosotras a excepción de Sid vamos a runas, así que creo que tu nivel es el mismo que el mío.
-Eso es cierto-agrego Helena.
-Pero si yo te dije eso fue porque Sid me enseño algunas cosas, no traduciría algo que no se.
-¿Y como estas segura de que la traducción es buena?-pregunto Sidney.
-Bueno ya, si van a estar criticando ¡para una vez que hago una acción desinteresada!
-No es eso cielo, solo te digo que yo llevo años cursando esa asignatura y aún así no estoy segura por completo de las traducciones que hago, es una disciplina muy compleja que requiere de mucha dedicación y estudio. Que yo sepa solo te enseñe un par de cosas elementales, y créeme en los libros pocas son las frases que emplean cosas elementales.
-¿Tu? ¿Diciendo que no estás segura de algo? ¿He oído bien? Por favor habéis oído ¿no?-dijo sarcásticamente Rominna a sus amigas quienes reían-Cariño, este es un momento histórico, ¿me permitirías que fuera a por pergamino y tinta? Quiero tener constancia de la vez en que dijiste que a pesar de tus notas y empeño no estás segura de algo.
Sidney rodo los ojos, sin duda sus compañeras tenían una imagen de ella demasiado perfecta.
-Ja, ja, graciosísimo, pero es cierto. Incluso en la mejor de las materias tengo mis dudas, eso nos pasa a todos.
-¿Quién eres tú y que llevan esas costillas?-dijo en broma Rominna refiriéndose a su amiga, el resto reían a carcajadas.
Siguió comiendo una porción de patatas hasta que Helena hablo.
-Chicas por cierto no sé si os habréis enterado pero es probable que el viernes no tengamos clase de pociones, así que podríamos planear una tarde de chicas, ¡hace tanto que no la tenemos!
-¿Cómo que el viernes no tenemos clase? ¿Y eso?-pregunto Sidney sin entender.
-Bueno, al parecer Snape hoy no ha asistido a dar clases, de todas las que tenía que dar solo dio una, el resto lo sustituyo tu profesor de alquimia Sidney-contesto Helena.
-¿Y eso quien te lo ha dicho?
-Me lo conto Oliver, espera-se volteo llamando al chico, quien estaba dos asientos más allá, se giro y le hizo una señal para que viniera, el chico se levanto.
-¿Que pasa chicas?
-Les estaba contando lo de...
-¿Es cierto eso de Snape?-se apresuro a decir Sidney.
-Bueno, solo se por varios chicos que hoy no dio clases excepto a un grupo. Además...
-¿Además qué?-pregunto algo preocupada ella.
-Bueno, no debería decirlo pero-se acerco hasta ellas para evitar que otros escucharan-Veréis, dos amigos me han contado que le vieron entrar al castillo con una pinta extraña.
-¡Snape es extraño!, eso no es una noticia-contesto Christinne.
Sidney clavo la mirada en su amiga y Rominna se dio cuenta de ello en cuanto sus miradas se cruzaron, ella trato de relajarse y de disimular.
-¿Pero a que te refieres con eso?-pregunto Rominna haciéndole un favor a su amiga.
-Pues, no sé si es cierto pero me han dicho que venía hecho un desastre, su ropa venia sucia, la cara ensangrentada y al parecer no caminaba normal. Eso es lo que me han dicho, no sé si es cierto pero mis amigos no tendrían porque mentirme.
-¿Sabes a qué hora lo vieron?-pregunto Sidney alarmada.
-No lo sé, solo me dijeron que por la tarde. Es muy extraño, si os fijáis ni siquiera ha venido a cenar ni a comer.
-Gracias Oliver.
-De nada Helena.
El chico volvió a su asiento y la conversación entre las chicas se retomo donde la habían dejado, solo que esta vez Sidney no participaba en ella, su cabeza estaba más ocupada en esa información estaba preocupada por lo que le había podido pasar.
Rominna se había dado cuenta de la preocupación de su amiga, no habían vuelto a hablar sobre ese tema desde la enfermería, no quería presionarla para que le contara aunque tenía ganas de saber que ocurría. Desde que hablo con ella se fijaba más en cualquier cosa que tuviera que ver con Snape y en cómo reaccionaba su amiga, y desde luego cuando se entero de lo que conto Oliver la reacción no había sido inesperada para ella. Trato de ayudarla para que nadie notara su excesiva preocupación, así que por eso hizo ella las preguntas y trato de que su amiga se calmara, al parecer dio resultado aunque sabía que ahora ella estaría pensando en el.
Veía como ella no dejaba de mirar hacia el asiento que debería estar ocupado por el profesor o hacia su postre con la mirada perdida en el sin apenas probar bocado. Sentada a su lado la tomo de la mano por debajo de la mesa y le susurro.
-No te preocupes, seguro que está bien, es muy duro.
Amago una sonrisa para su amiga y esta la devolvió.
Su mente estaba ocupada tratando de saber que le había pasado, no entendía que le podría haber hecho llegar en el estado que le dijo Oliver. Probablemente los chicos exageraron y la situación no haya sido tan mala. Eso era lo que quería creer y trataba de repetirse una y otra vez mientras miraba su postre, aún intacto. Sabiendo que no se quedaría tranquila hasta que lo viera con sus propios ojos dejo el postre y a sus amigas excusándose en un dolor de cabeza y avanzo hacia las mazmorras lo más rápido que pudo.
Llamo a la puerta de su despacho pero no recibía ninguna respuesta.
-Profesor abra la puerta por favor-seguía llamando pero no se oía respuesta.
Trato de abrir la puerta pero estaba cerrada, saco su varita para conjurar un alohomora y no funciono. Desesperada por no saber nada lo primero que se le vino a la mente fue acceder al despacho por la puerta del aula de pociones. Esta vez el aula si que se abrió con un alohomora, avanzo rápido por la clase y cuando llego a la puerta que comunicaba con su despacho pudo abrirla. Algo más aliviada se introdujo y vio desorden en el interior. Eso no era común, Severus se caracterizaba por ser extremadamente perfeccionista y ordenado. Se acerco hasta la puerta que permitía el acceso a su habitación, temerosa de lo que se pudiera encontrar empujo la puerta con la varita alzada.
En la habitación reinaba la oscuridad, ni siquiera entraba luz por la ventana, las cortinas estarían echadas. Tanteando a oscuras con sigilo por si había alguien extraño trataba de agudizar el oído y la vista. Entonces fue cuando escucho unos débiles gemidos. Trato de averiguar de dónde procedían, dio un par de pasos más y parecía acercarse. ¿Y si había alguien peligroso en la habitación? ¿Y si esa persona había atacado a Severus? Su corazón latía con fuerza imaginándose todo eso y a medida que se acercaba a esos ruidos sentía los latidos en su garganta y como su mano aferraba con tanta fuerza la varita que parecía que en cualquier momento esta se rompería.
De repente su paso había sido entorpecido, había algo en el suelo que no la dejaba avanzar, se agacho y cuando lo toco supo que era una persona, al instante conjuro Lumos. Sus ojos casi se salían de las órbitas, su cuerpo se había quedado paralizado y comenzaba a temblar. Severus Snape estaba tendido en el suelo del baño.
Al principio dudo sobre qué hacer, no sabía si acudir corriendo a buscar ayuda o ayudarle ella misma. Su estado de nervios la impedía pensar con claridad, solo trato de hacerle reaccionar. Con su varita encendió las velas del baño y de la habitación, luego la dejo sobre el suelo, se acerco hasta su cara y comprobó que respiraba y que él era la fuente de esos ruidos que había oído. Su boca se abría a veces soltando sollozos de dolor, trato de inspeccionar donde podía estar herido. Por donde tenía colocadas las manos parecía que el abdomen.
-Severus-llamaba ella al hombre tocándole para que reaccionara-¡Severus por favor!
No recibía respuesta, el estaba inconsciente o al menos no entendía lo que ella debía decirle porque solo gemía. Trato de serenarse y pensar que hacer, se levanto y conjuro un hechizo que le traslado a la cama, ella le seguía de cerca. Se acerco hasta su armario personal donde guardaba las pociones, trato de encontrar alguna que fuera útil. Encontró un pequeño frasco con un líquido morado, ya lo había visto en clase, poción reanimadora. Sacaba de la inconsciencia con tan solo unas gotas, se acerco corriendo hasta la cama y abrió su boca para derramar una pequeña cantidad en su interior. Dejo el frasco en la mesita y espero a que reaccionara, el hombre comenzó a moverse lentamente en la cama, pero al moverse sentía más dolor y volvía a sollozar. Quería saber si tenía alguna herida así que le quito la túnica y la levita para que estuviera más cómodo y abrió su camisa. Unos grandes cardenales adornaban su pecho junto a las cicatrices que ella ya conocía, aunque ahora veía algunas nuevas. Eso la estaba asustando. ¿Quien le había hecho algo así? Pensaba que las cicatrices las tenia de batallas cuando era más joven, pero ¿y las de ahora?
Su mente no podía responder a todo adecuadamente así que se dedico a atenderle, ya pensaría sobre todo ello más tarde. Volvió a acercarse al armario y extrajo la crema que el mismo le aplico cuando ella estuvo en su cuarto. Con mucho cuidado le aplico una poca por su torso mientras el seguía bufando y alguna que otra vez soltaba un quejido, aún sin abrir los ojos. Dejo el tarro en la mesita y limpio sus manos dedicándose ahora a su cabeza, tenía sangre, fue hacia el baño y cogió varias toallas junto con un cuenco lleno de agua. Lo llevo a la habitación y comenzó a limpiarle, se removía inquieto mientras ella le tranquilizaba.
-Shh, tranquilo Severus, soy yo, Sidney-trataba de reprimir las lagrimas-Nada malo te va a pasar, te lo prometo, estoy aquí curándote, solo tienes que despertar y decirme quien te ha hecho esto.
Estaba rota viendo como él estaba sufriendo, mientras limpiaba su rostro le daba caricias o tenía gestos tiernos retirando los mechones de su pelo que se afanaban en tapar su cara. El reaccionaba ante los gestos quedándose más tranquilo, en el momento en que ella retiraba su mano el volvía a adoptar la expresión de dolor.
Estuvo comprobando un buen rato de donde procedía la sangre y encontró un buen corte que procedía de su cabello, de nuevo se dirigió al armario, pero esta vez no encontró ninguna poción, así que pensando que probablemente tendría en otro armario corrió hacia su despacho y reviso los estantes con miles de pociones. Snape era un hombre ordenado, no le costaría mucho encontrarla, pero en esas estanterías repletas de pociones y en su estado de nervios no se centraba. Respiro hondo, esto no lo estaba haciendo por ella, sino por él, para curarle, debía tranquilizarse. Miro los estantes y cuando encontró el modo en que los organizaba le fue fácil localizar donde estaría. La esencia de díctamo estaba en uno de los estantes superiores, conjuro una escalera y subió por ella hasta que cogió el frasco, bajo de un salto haciéndose daño en un tobillo pero no le importo. Corrió de nuevo hacia la habitación y aplico unas gotas en la herida. El abrió los ojos de inmediato y comenzó a gritar.
-Shhhhh, shhh, por favor-le decía ella mientras le cogía de las manos para tranquilizarle-Se que duele pero es por tu bien.
El pareció entender eso y ella continuo curándole aunque notaba como la mano de Severus se aferraba con más fuerza a la suya. Sabiendo que le estaba haciendo daño ella se sentía culpable pero no podía dejarlo así, tenía que curarle.
-Solo un poco más, te lo juro, no te haré más daño, te lo prometo, nunca te haría daño.
Termino de aplicar el díctamo y con lágrimas resbalando por su cara se acerco hasta él quien seguía sosteniendo su mano con fuerza aunque sin mirarla.
-Severus, mírame, por favor-el la miro confundido-¿sabes donde estas?
No contestaba y eso la alarmo.
-¿Sabes donde estas? ¿Sabes quién soy yo?-nada, ninguna respuesta, la miraba fijamente pero no hacía nada más-¡Por Merlín Severus! ¡Contéstame!
Su cara se apoyo contra su pecho y contra el caían todas las lágrimas que ella derramaba. Aún así ella seguía hablándole.
-Severus, contéstame por favor, no soporto verte así.
-No hace falta montar un drama-dijo el hombre en una voz mucho más baja y entrecortada, le costaba mucho pronunciar.
Levanto su cabeza del pecho del hombre y le miro aliviada y emocionada, sus lagrimas seguían brotando pero esta vez de alegría.
-Oh Severus-sin tener en cuenta el gesto se apoyo en su pecho y se acerco para darle un beso en la mejilla-¡Me has asustado tanto!
-No...No, puedo...-trataba de decir Severus.
-¡Perdón!-dejo de apoyarse en su pecho y volvió a sentarse junto a él, aún sosteniendo su mano-¿Sabes donde estas? ¿Quién soy yo?
-No me hagas perder el tiempo-contesto muy cansado él.
-Aunque sepa que tu carácter sigue intacto necesito saber si te encuentras bien y si no has recibido heridas profundas.
-Estoy en mi habitación, en Hogwarts, y tú eres la joven más sentimental que he conocido.
Ella rodo los ojos, al menos estaba consciente y sabia donde estaba.
-Severus, solo te he hecho algunos cuidados básicos, he curado la herida en la cabeza y los golpes del abdomen, pero no sé si tienes algo más ¿recuerdas algo? ¿Te duele alguna parte más en concreto?
-No, estoy bien-contesto el tratando de fingir.
-Oye, si no me lo dices a mí tendré que avisar a Pomfrey para que ella venga, si estas más cómodo con ella yo...
-¡No!-miro a la joven algo nervioso-No, tranquila no hace falta avisarla.
-Pues entonces tendrás que cooperar y decirme-el nerviosismo en el no le había pasado desapercibido.
Pensando que podría decirle y que no y evaluando su deplorable estado acabo por decidir que ella podía aplicarle las curas que necesitaba y que no estaba en condiciones de poder aplicarse a sí mismo.
-Ve al armario de aquí, hay una crema infiltradora en un tarro verde en el segundo estante.
Ella se había levantado y se dirigió a cogerla, se la enseño y el asintió.
-También verás en el estante de abajo un frasco rojo de tamaño mediano.
-¿Algo más?
-No-contesto él.
Ella se acerco con ambas cosas hasta la cama.
-¿Y ahora...?
-Déjamelos cerca, puedo hacerlo yo.
-Severus Snape, estoy aquí ayudándote y me has dado un susto de muerte ¿De verdad crees que voy a dejarte con esto e irme?-contesto ella muy enfadada.
-Pero...
-Pero nada, dime que tengo que hacer.
Severus se encontraba algo confundido, a pesar de haberla visto llorar y curándole no creía que ella se quisiera quedar cuidándole. Sabía que lo que tenía que hacer iba a ser algo incomodo pero viendo la insistencia de ella y su preocupación, espero que ella no se echara atrás.
-Tienes que-incluso en una situación así le estaba costando hablar-Desabrochar el pantalón y...
-¿Quitártelo?
El solo asintió muerto de vergüenza. Pero ella no parecía rehusar lo que él le había dicho, Severus trataba de no mirar para no ponerse más nervioso pero le fue imposible cuando vio la delicadeza y decisión con la que ella le trataba.
Desabrocho su cinturón y el botón de sus pantalones, bajo su cremallera y coloco sus manos en las caderas de él para bajarlo lentamente ya que el no podía moverse para ayudarla. Después bajo despacio sus pantalones hasta que quedaron en sus tobillos, ahí paro y se levanto para ir hacia el borde de la cama y quitarle los zapatos y los calcetines. Saco su pantalón despacio por ambas piernas y lo doblo dejándolo en una silla junto a los zapatos y los calcetines.
Se quedo frente a él esperando para ver que tenía que hacer.
-Ahora coge la crema pero antes tienes que aplicarte un hechizo protector a tus manos para que esta no tenga efecto sobre ti.
Sidney hizo el hechizo ante la mirada de Severus y cogió la crema de nuevo.
-Coge una poca y aplícala en el cuerpo.
Ella asintió y comenzó a coger una poca, se quedo quieta ante la visión del cuerpo casi desnudo de él en la cama, a pesar de que estuviera herido ella seguía mirándole, y le gustaba lo que veía, demasiado.
¡¿Y a quién no le gustaria verle a así?! Jajaja Buenas! Perdón por la tardanza (algún dia de estos vuestros crucios me llegarán de verdad xD) Termine el capítulo anoche pero estaba tan cansada que me fui a dormir, no sin antes empezar con el capítulo 23 para no perder el hilo.
Un saludo y espero poder acabar el capítulo hoy para actualizar mañana!
