Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Advertencia: Cursiva para legeremancia
Dispuesta
Tras unos instantes de silencio donde ella admiraba su cuerpo y el la miraba a ella con bastante vergüenza por comprobar como ella le miraba, finalmente Sidney avanzó hacia él y comenzó a aplicarle la crema en las piernas. Lo hacía con delicadeza, cuidando su presión y sin hacer algo brusco que pudiera dañarle, se limitaba a mover sus manos suavemente por su piel sin ninguna dirección en concreto.
Ella a pesar de estar concentrada en la tarea que hacía no podía negar que disfrutaba con lo que estaba haciendo, tocaba su piel y lo hacía de la manera más profunda que podía hacerlo. Avanzaba lentamente por sus piernas y notaba como estas habían temblado en un par de ocasiones ante el roce de la joven en sus muslos. Sin duda este hombre no podía quejarse del físico que tenia, su cuerpo no tenía grandes músculos pero estaba en forma, y las cicatrices y los golpes solo reflejaban su dureza. Le gustaba lo que veía, le encantaba lo que tocaba, ojala el no estuviera herido y esa situación fuera otra.
Severus en ese momento solo tenía un pensamiento en mente, y no era el dolor, sino tratar de relajarse todo lo que pudiera para que en la situación en la que estaba su cuerpo no le traicionara, pero lo tenía muy difícil. Esa chica se iba acercando cada vez más a su zona intima, sus muslos estaban siendo acariciados con tal suavidad que su piel solo se erizaba ante su tacto y deseaba que pasara de nuevo por el rastro de fuego que sus manos habían dejado.
Ya había tocado los calzoncillos que él llevaba, pero no sabía si la crema debería aplicarse también ahí, estaba totalmente avergonzada, a pesar de haber tenido muchos novios y de haber tenido cierta intimidad con ellos ese tipo de contacto con él, era diferente. Se armo de valor y le pregunto.
-¿Quieres que...
-No, no hace falta-contesto rápidamente el-Continua por aquí.
Ella se levanto de donde estaba y se acerco más hasta su pecho, quedando sentada en un costado, se quito los zapatos tirándolos al suelo y se puso de rodillas en la cama comenzando a aplicarle la crema por todo el abdomen. Ese glorioso pecho que ella ya había descubierto semanas antes y que le había parecido perfecto seguía siéndolo a pesar del tono rojizo que tenia por las heridas. Trataba de alejar sus pensamientos sobre las caricias en el bosque y lo que estaba haciendo ahora, eso no resultaba beneficioso para ella. Se centraba en curarlo, pero ver como él la miraba mientras ella estaba casi sobre él con sus manos ascendiendo lentamente por su cuerpo no ayudaba a dejar esos pensamientos.
El estaba aguanto la situación casi peor que la tortura con Voldemort, Sidney resultaba muy hermosa ya de por sí, pero verla entregada a su cuerpo, acariciando cada centímetro de su piel sin ningún gesto de desprecio, más bien de estar disfrutándolo. Con su pelo suelto algo revuelto, sus mejillas encendidas y el sudor recorriendo su cuello hasta llegar a su pecho y perderse en el interior de la camisa mientras que su falda revelaba cada vez que se movía algo más. Eso solo podía definirse de una manera, ella era jodidamente atractiva. A la mierda las maldiciones y la tortura que había pasado, esto merecía la pena. No pudo evitar pensar en verla encima suyo, así, de ese mismo modo, con esa ropa, su pelo y ese sudor, solo que esta vez el sudor seria enteramente provocado por el. Su curiosidad en esos momentos sobrepasaba otras cosas y pensó en lo que estaría pensando ella. Aunque al principio no creía que fuera lo mejor finalmente no pudo resistirlo y la miro fijamente a los ojos, adentrándose en sus pensamientos.
Pudo verse a sí mismo, ellos estaban en el bosque, besándose y acariciándose, de repente el recuerdo dio paso a otro, esta vez ambos estaban en un aula y ella le estaba empujando y se ponía encima de él. Ella le besaba con pasión hasta que el finalmente le correspondía, la escena desaparecía y se volvía a formar otra, esta era desconocía ante él y se extraño. Seguían estando ambos, sin embargo el juraba no haber estado en una situación así con ella, se encontraban en clase y los compañeros desaparecían del aula por ordenes suyas, entonces el sujetándola con fuerza la subía hasta su mesa y la despojaba de la camisa mientras la besaba frenéticamente. Aturdido por ello y sin comprender salió de su mente, se encontró con su mirada, avergonzada y confusa.
-¿Así que en la mesa?-dijo Severus sorprendido por el descubrimiento.
-¿Cómo dices?-dijo sorprendida Sidney.
-Me refiero a lo que acabo de ver.
-¿Has entrado en mi mente?-pregunto confundida.
-Si, no debí hacerlo, pero sentía curiosidad.
-¿Curiosidad? ¿Por qué?
-Por saber por qué haces esto, en que piensas mientras lo haces.
-¿Acaso crees que es desagradable para mí?
-Eso creía, pero-hizo una pausa y compuso una sonrisa-Al parecer no es desagradable, es más has soñado con ello.
Ella se puso algo más roja, no esperaba que el descubriera que ella fantaseaba con él y mucho menos que estaba pensando de una manera lujuriosa mientras le aplicaba la crema, sin embargo no se quedo atrás y le miro directamente a los ojos.
-Estoy segura que igual que tu conmigo. ¿O me equivoco?
El brillo que tenían sus ojos por haber descubierto que ella tenia fantasías con el se había perdido en el momento en que ella se adueño de la situación y fue él a quien se dirigían los comentarios. Por supuesto que había tenido sueños nada formales con ella y que estos eran muy frecuentes pero no pensaba revelarlo. En la mayoría de ellos ella se retorcía bajo su cuerpo, gimiendo y gritando su nombre mientras él la hacía suya. ¿Cómo revelar algo así? Sin embargo aunque el había descubierto que ella también soñaba sexualmente con él y al principio se había avergonzado, ahora estaba ahí frente a el admitiéndolo sin descaro. ¿Podía encontrarse en una situación menos tensa?
-Parece que por tu pausa he dado en el clavo ¿cierto profesor?-dijo ella dándole el mayor énfasis a llamarle profesor, haciendo que él se sintiera como un pervertido aunque ella hubiera reconocido hacer lo mismo.
Severus no contesto, pero sus mejillas si lo hicieron por él, Sidney sonreía para sí misma mientras seguía con la crema, llego hasta su cuello y vio varias marcas, no dijo nada pero se percato de ello, demasiadas cosas que investigar. Tratando de restar importancia le dijo.
-¿Sabes?-se acerco hasta su oído y con su cuerpo totalmente pegado a su pecho descubierto le susurro-Desearía que esta situación fuera otra, que tu no estuvieras herido, no sabes el esfuerzo que estoy haciendo para no lanzarme sobre ti.
Le dio un beso en la mejilla y se levanto dejando la crema en la mesita, Severus estaba tan confuso por la sensualidad de sus palabras y por haber sentido su cuerpo pegado al suyo que cuando vio como ella estaba quitándole la camisa de los brazos reacciono en el último instante, antes de que ella descubriera el brazo donde se encontraba la marca tenebrosa.
-No, déjalo, tranquila.
-Pero te sentirás mejor y más cómodo si...
-No en serio, insisto, tengo algo de frio, además aún me tienes que dar la poción.
Ella se giro para encender la chimenea y cogió el frasco con la poción.
-Levántame un poco la cabeza-dijo Severus.
Ella la cogió con una de sus manos y en la otra tenía el frasco, lo poso en sus labios y comenzó a beber.
Instantes después el termino y volvió a recostarlo en la almohada dejando el frasco en la mesita. Ella se dirigió al armario mientras él la observaba atentamente, saco de allí una manta fina para no agobiarle de calor, espero a que la crema se infiltrara en el cuerpo de él, un proceso que se había acelerado gracias a la poción, y entonces se la puso encima tapándole hasta el torso.
Se quedo mirándole, entonces pensó en algo.
-Debes de tener hambre, ¡un momento voy a por algo y vuelvo!
-¡Espera no!
A Severus no le dio tiempo a replicar, ella ya había salido como un rayo por la puerta, la verdad es que tenía hambre, ese dia solo había comido lo que tomo en el desayuno, se perdió la comida por su reunión y la cena por estar desmayado. Sin embargo no le apetecía que ella anduviera fuera para que alguien pudiera verla y castigarla. Se quedo ahí mirando el techo mientras trataba de recordar todo lo que había pasado.
Tras unos minutos llego corriendo de nuevo, volvía con las manos vacías, el no comprendía nada, pero probablemente pensaba en que la habían descubierto. Cuando la iba a preguntar un sonido de aparición le freno.
-Muchas gracias Finchy, has sido muy rápido-le dijo Sidney al elfo que había aparecido en el cuarto con una gran bandeja llena de cosas.
-Finchy solo quiere servirla lo más rápido posible Señorita Potter-contesto el elfo embobado sonriéndola mientras sus brazos temblaban del peso que sostenía en la bandeja.
-Trae Finchy, me ocupo yo-ella le retiro la bandeja y la dejo junto a la cama-Has sido muy amable.
-De nada señorita Potter ¿Finchy puede ayudarle en algo más?-le dijo el elfo expectante a otra orden.
-Por el momento nada más, muchas gracias-acarició su cabeza-Puedes retirarte.
El elfo sonrió una última vez hacia la joven y desapareció.
Ella estaba ahora arreglando la mesita desocupándola para poder dejar ahí la bandeja, se dirigió hacia el armario a dejar los frascos y cogió uno nuevo ocultándolo en su mano, poción para el dolor, estaba segura de que el tenia dolor pero era tan cabezota que no lo admitiría. Así que se dio la vuelta y comenzó a preparar la comida para dársela.
-No has debido de correr tal riesgo, no merece la pena-le dijo Severus.
-No he corrido ningún riesgo.
-Ese elfo puede hablar y...
-Conozco a Finchy desde que llegue, es un elfo muy fiel, no me traicionaría.
-¿Así que te ha ayudado más veces?-trato de indagar Severus.
Ella seguía preparando la comida, en un momento en que le dio la espalda aprovecho para poner un poco de la poción en el zumo que llevaba, se metió el frasco en el bolsillo.
Se giro dedicándole una sonrisa, se sentó a su lado y arreglo las almohadas para que el pudiera comer sin estar totalmente tumbado.
-No me has contestado.
-Abre la boca-dijo ella mientras tenía en sus manos un tenedor con un trozo de carne.
Sin poder hacer nada más Severus abrió la boca y ella comenzó a darle de comer, a pesar de las insistencias de él en que no quería más, ella había conseguido que el comiera todo el plato de carne, unas patatas y un poco de chocolate, mientras poco a poco le daba el zumo de calabaza.
-¿Crees que soy un niño para darme zumo?-decía el tratando de evitarlo.
-Déjame pensarlo, estas en la cama, te estoy dando de comer, abre la boca.
Resignado dejaba que ella siguiera.
Cuando termino el zumo, sus parpados le pesaban y solo quería descansar.
-Deberías irte ya, has hecho mucho ya por mi hoy.
-Ni lo sueñes Severus, me quedaré aquí-contesto ella tajantemente.
-Oye no quiero que te pase algo, yo estaré bien.
Ella lo volvió a mirar y el entendió que ella no se movería de ahí, realmente se estaba preocupando por él, y eso era la primera vez que le ocurría, que alguien se preocupara por él.
Se levanto para revisarle las heridas y volvió a taparle, le dio un beso en la mejilla.
-Debes descansar, duerme, yo estaré en el despacho arreglando el desastre que hay.
El asintió y ella salió hacia el despacho dejándole que se durmiera.
Despertó por el crepitar de las llamas, su cuerpo aún estaba dolorido pero estaba mucho mejor que ayer, trato de incorporarse y vio como ella estaba dormida en el sofá, acurrucada bajo su túnica. Sonrió levemente y se levanto sin hacer ruido, fue hacia la ventana y observo que era muy temprano, cerca de las 6, la hora a la que el solía despertarse. Se dirigió al baño y en el espejo observo su cuerpo, más cicatrices adornaban su abdomen, por lo demás estaba como siempre, flaco, pálido y desagradable. Pensó que ella aún tardaría en despertar así que tomo una ducha.
El sonido del agua golpear contra el suelo la saco de su sueño, apenas había dormido un par de horas, se mantuvo toda la noche despierta por si el necesitaba algo, pero estaba profundamente dormido. Cuando miro a la cama y vio que estaba vacía supuso que el habría ido a tomar un ducha, se levanto y frente a un espejo comenzó a acomodarse, sin duda su pelo necesitaba un arreglo. Fue hacia el despacho de Severus y busco en las estanterías una poción que le ayudaría a encontrarse mejor tras lo ocurrido. Cogió el frasco y de repente la puerta del despacho se abrió. Del susto casi se cae de la escalera donde estaba subida.
-Cuidado señorita Potter.
-Di, director-consiguió decir ella cuando se agarro con fuerza a la escalera y comenzó a descender con el frasco.
Una vez en el suelo y sin saber que hacer no podía evitar dirigir su mirada hacia el director y a la puerta que comunicaba con la habitación del profesor.
-¿Qué hace usted aquí tan temprano?-pregunto Albus.
-Yo, yo...bueno, vera-su cerebro trabajaba a toda velocidad para decir una excusa-Lo que pasa, es...
-¿Si?
-Me cole en el despacho para robar unas pociones.
Era lo único que podía decir que podía ser creíble y no afectaría a Severus aunque ella sí que se vería afectada.
-¿En serio?-pregunto el director asombrado, ella asintió mirando al suelo avergonzada-¡Vaya! Debo decir que no era algo que me esperaba de alguien como usted.
-Lo siento director, estoy realmente avergonzada.
Dumbledore avanzo unos pasos hacia ella.
-Me permite saber ¿por qué pociones se ha arriesgado usted tanto?-le extendió el brazo y ella no tuvo otro remedio que entregarle el frasco.
-Poción reconstituyente ¿acaso necesita usted una poca? ¿Se encuentra mal?
-Si director.
-¿Por qué no fue a la enfermería en ese caso?
Dumbledore había dado en el clavo, no pensó en algo como eso, creía que el director se escandalizaría tanto que no haría más preguntas y directamente la castigaría.
-No quería molestar tan temprano a Madame Pomfrey.
-¿Y por algo así se expone a convertirse en una delincuente?
Sabía que ella estaba mintiendo y que cada nueva respuesta que daba era otra mentira más que junto a las anteriores tapaban a una mentira mucho mayor. En esos momentos no quería acusarla directamente de mentirosa, pero trataba de tantear para que ella dijera la verdad, pero parecía que no iba a ocurrir. Estaba realmente decepcionado con Severus por haber permitido que el contacto con ella hubiera seguido y avanzado hasta no sabía qué punto pero podía darse una idea.
Ella seguía mirando al suelo, quiso terminar con esa farsa.
-Lo lamento mucho de veras director.
-Entiendo, permítame que aclaremos este asunto con la víctima del robo entonces-avanzo hasta la puerta que daba acceso al dormitorio del profesor pero ella le bloqueo el acceso poniéndose en medio-Señorita Potter ¿que hace?
Estaba realmente asustada, anoche Severus no quiso que ella avisara a nadie así que suponía que Dumbledore tampoco entraba dentro de ello. No quería que él le viera con ese aspecto malherido, ni siquiera ella sabia como o quien se lo había hecho e imaginaba que estaría en serios problemas si el director llegara a enterarse. Con toda la valentía que tenía en ese momento solo decidió hacer una cosa, impedirle que lo viera, era algo infantil y se estaría jugando un gran castigo, pero era la única opción que tenia. Se coloco delante de la puerta y bloqueo el paso al director.
-Lo siento director pero, usted sabe como es el profesor Snape, sabe el genio que tiene, no quiero que me grite ni me humille. Por favor, se lo pido, no le diga nada, cumpliré el castigo que a usted le parezca pero que no se entere.
-Señorita Potter, por favor, este es un asunto que le concierne, mi deber es informarle de lo que ha pasado.
Ella se arrodillo y comenzó a implorarle.
-Por favor director se lo pido-se estaba comenzando a meter tanto en el papel que comenzaron a brotar unas lagrimas, aunque a la vista de Dumbledore serian de terror, en realidad eran de temor, pero temor a que no le descubrieran-Se lo ruego, no le diga nada.
-Levántate querida-la ayudo a levantarse-No diré nada, pero no quedaras sin sanción, dirígete ahora mismo a mi despacho y espera frente a la puerta.
-Gracias señor-aún así ella no quedaba tranquila, si él se quedaba eso significaría que lo vería, así que para alertar a Severus comenzó a hablar en un tono más fuerte-Muchas gracias director, es usted tan generoso. Gracias, en serio.
La puerta del dormitorio se abrió por completo y de ella salió un Severus Snape totalmente recuperado, sin ninguna muestra física de que le hubiera podido ocurrir algo. Tan erguido e impasible como siempre, cualquiera podría calificar de mentira que ella le encontró ayer tirado en el suelo desmayado y lleno de sangre. Observo un momento la escena.
-Director-dijo a modo de saludo-¿Señorita Potter? ¿Qué hace usted aquí?
Cuando iba a abrir la boca para hablar el director la silencio hablando él.
-Me estaba acompañando, a veces no recuerdo lo grande que es este castillo-se volvió hacia ella-Ya puede marcharse señorita, la veré luego, gracias.
Ella se giro y salió del despacho, más aliviada, Severus estaba bien, el director no había descubierto nada y estaba segura de que estaría castigada. Genial, demasiadas emociones para un comienzo de dia, y ni siquiera había tenido clases. Se dirigió hacia el despacho del director pensando en todo lo ocurrido.
El despacho estaba tan silencioso como el castillo, a pesar de la gran tensión que había, esos dos hombres se miraban pero no decían nada. Dumbledore fue quien hablo primero.
-Severus, estoy sumamente decepcionado contigo, esta situación no hace más que consternarme. No entiendo como desobedeces una orden como la que te di, ¡ella no es más que una cría!-dijo exasperado el director.
-Se equivoca.
-¿Cómo has dicho?-el director le miraba atónito.
-Digo que se equivoca totalmente, si me permite le explicaré todo lo ocurrido.
Ambos tomaron asiento y Snape comenzó a narrarle todo lo ocurrido desde su encuentro ayer con Voldemort, lo que le había dicho, las torturas y luego su incapacidad para llegar hasta el castillo. Entonces le conto que se desmayo, pero obvio que había sido en el interior de su habitación para que el director no siguiera manteniendo sospechas de su relación con la joven, y que en mitad del pasillo ella fue quien lo encontró y le ayudo a recobrar el conocimiento. Le curó y tan solo estuvo cuidando de él durante la noche.
Dumbledore escuchaba cada una de las palabras con atención, sin duda esa joven había ayudado a Severus, no solo curando las heridas sino soportando la humillación de lo ocurrido en el despacho y su castigo, sin contar la charla que la esperaría en el despacho.
-Debo reconocer que estoy sorprendido. Te pido disculpas por mis palabras.
Severus asintió aceptando las palabras.
-He de reconocer que esa joven es muy leal, sabía que era muy valiente y que defiende a sus amigos. Pero la actitud que ha tenido hoy enfrentándose a mí por creer salvarte es algo admirable.
Severus no comprendía nada, desde que escucho como ella hablaba con alguien cuando el acababa de vestirse tras salir del baño sabia que algo estaba pasando. Cuando el abrió la puerta y se encontró al director y a ella supo que debía reaccionar siguiéndole la corriente.
-¿A qué se refiere?
-Sin duda ella pensó que yo no debería ver el aspecto con el que te encontrabas-sonrió-Mi sorpresa al verla en el despacho al entrar hizo que ella se pusiera alerta, la pregunte que hacia aquí y ella para protegerte dijo que estaba robando frascos con pociones-entonces el director le enseño el frasco que ella le había dado y lo dejo sobre la mesa.
-Fue muy imprudente haciendo algo así.
-Los adolescentes son imprudentes Severus. Pero he de reconocer que su actitud me ha dejado fascinado-el profesor seguía sin entender-Verás, ella como te he dicho alguna vez es muy orgullosa, no reconocería un error aunque lo supiera, además siempre actúa en beneficio propio, pocas veces la he visto involucrarse en algo si ella no obtenía algo a cambio. Que haya expuesto de ese modo su imagen, lo cual para ella es una de las cosas más importantes, por otra persona...-entrelazo sus dedos y comenzó a pensar.
-No creo que el gesto...
-No lo entiendes Severus, ella ha creado una imagen suya perfecta durante todo este tiempo en Hogwarts, y por creer que te evitaba un problema se ha acusado a sí misma de robo, mentir y se ha rebajado a implorarme.
-¿Implorarle?-el profesor arqueo una ceja sin comprender.
-Cuando iba a acceder a tu habitación ella se interpuso en el camino para que yo no te pudiera ver, comenzó a implorarme para que yo no te avisara, le prometí que no lo haría, al saber que ella tendría que irse comenzó a hablar más alto para alertarte a ti.
Severus reflexionaba toda la información que él le estaba dando, aunque no quería admitir delante de Dumbledore para no levantar sospechas, sabía que lo que ella había hecho era admirable. Había arriesgado mucho por él, sin saber el motivo de nada, solo confió en el. Alguien confiaba en el, sin explicaciones o por obligación.
-Estaba dispuesta a arruinar su imagen por ti-dijo el director como si le hubiera leído el pensamiento.
Buenas! Recien sacado de la revisión de faltas en Word xD. Lo primero de todo, creo que más de una (y yo me incluyo la primera) estariamos dispuestas a darle la crema a Sev =P
Me queda muy poquito para terminar, espero que hayais estado atent s a cualquier cabo que haya podido dejar suelto porque obviamente tiene su razón xD
Que continueis pasando un buen fin de semana! Un saludo!
