Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Amortentia
Tenia el corazón palpitando con fuerza, cuando fue por la mañana a recoger su varita creia que en cualquier momento la señora Pince la gritaria porque se habia dado cuenta del libro que encontro. Con algo de cautela recogio la varita, sin embargo nada cambio en la expresión de la señora esa mañana, quiza su número de arrugas habia aumentado ligeramente, nada habia pasado.
McGonagall ese dia fue bastante dura, durante la clase doble lo pasaron verdaderamente mal, nadie conseguia realizar las transformaciones correctamente y eso desesperaba a la profesora haciendo que su humor no fuera el mejor y que los alumnos pagaran. Les quito 20 puntos por no mover correctamente la mano y otros 10 por copiar demasiado lento. Aquel dia lo único que querian todos era salir corriendo de alli, la mayoria preferian comer e ir a pociones que quedarse y soportar el mal genio de la profesora.
Mientras comian en el gran comedor Rominna comenzo a toser, al principio no le dio importancia pero cuando al cabo de unos segundos levanto la vista y vio que el tono de piel de su cara se volvia más rojo se preocupo. Comenzo a darle golpecitos y a darle un vaso de agua.
-Gra...gracias-dijo aún con la voz débil Rominna.
-No hay de que, no nos des estos sustos-contesto Sidney.
-Me he atragantado por tu culpa.
-¿Por mi culpa?-dijo extrañada ella.
-Si, acabo de recordar una cosa y he comido con rapidez para que no se me olvidara. Estuve averiguando en el camino hacia el desayuno y a la vuelta. Ya se como se llama tu chico misterioso-dijo guiñandola.
-No hace falta que me lo digas, se llama Barty.
-¡¿Cómo lo sabes?!
-Bueno, digamos que...he obtenido la información de primera mano.
-¿Habeis hablado?
-Si.
-¿Y no me lo has contado? Esto se merece que te excluya de las tardes de chicas-respondio Rominna fingiendo enfado.
Ambas comenzaron a reirse.
-Oh vamos cuentame entonces, ¿cómo es? ¿es divertido? ¿amable? ¿estúpido?
-Es...-hizo una pausa pensando en todo lo que habia ocurrido anoche, era demasiada información, ni siquiera ella misma sabia como recopirarla ¿qué le habia parecido a ella misma aquel chico tan misterioso?-Agradable.
-¿Agradable? Venga Sid, eso salta a la vista ¿desde cuando me dices cosas que yo puedo ver?
-Verás, es que es tal y como le ves, es simpático, agradable, elegante, muy guapo, caballeroso.
-Uhhhhh ¿percibo un interés más profundo quizá?-pregunto su amiga sonriendola.
-Bueno no empieces con tus dotes de adivina, solo hable con el y ya, ni que hubiesemos quedado o fueramos tan amigos.
-Ya, ya.
Terminaron de comer y caminaron hasta las mazmorras, la puerta estaba abierta como siempre y se sentaron en sus respectivos lugares. Oliver ya estaba esperandola, sonrio nada más verla.
-Hola Oliver.
-Hola Sid, te veo más contenta que en Transformaciones.
-Ni me lo menciones-comenzo a sacar los instrumentos y a preparar las cosas-¿Qué tal tu?
-Bueno, ¿evaporar el objeto cuenta como éxito?
Se comenzaron a reir.
-¡Sidney!
Ella se giro tratando de ver quien la llamaba y alli le encontro, al otro lado de su mesa sonriente y tan erguido como siempre.
-Hola Barty ¿qué tal?
-Bien ¿y tu?
-Bien ¿qué haces aqui?-dijo ella sorprendida de verle.
-Tengo que entregarle un pergamino al profesor Snape, vine directo al aula porque crei que estaria aqui.
-Supongo que estará al caer, es muy puntual-el asintio y ella aprovecho que el miraba hacia el resto de la clase para mirarle los ojos, cuando el desvio de nuevo su mirada y se encontro con la de ella sus mejillas se encendieron.
-¿Asi que das Pociones?
-Si ¿tu no?
-Si, tengo esas y...
Pero la conversación se corto en cuanto el portazo característico de el anunciaba su presencia.
Caminaba más deprisa de lo habitual, lo cierto es que tras pasar el fin de semana sin hablar con ella y solo habiendola visto el lunes en el gran comedor tenia ganas de verla, aunque solo fuera preparando la poción. Entro al aula y cerro la puerta, camino hasta su mesa para poner en la pizarra la poción que harian hoy. Se giro para ver el aula y fue cuando la vio, o mejor dicho, les vio. Ella sentada en su sitio y ese chico de su casa a su lado mirandola. Estaba seguro que estaban conversando y al parecer ambos se lo estaban pasando bien. Por primera vez Severus Snape quiso bajarle todos los puntos inimaginables a alguien de su propia casa.
-Señor Crouch, no recuerdo que usted sea de sexto curso-dijo Severus con su habitual tono mordaz.
El joven se acerco hasta el.
-Lo siento profesor, vengo a traerle esto-le extendio un pergamino que desconfiadamente el tomo-Es de parte del profesor Flitwick.
Seguia mirandole, tratando de descubrir si decia la verdad, aunque en el fondo lo único que hacia era analizarle, ver que tenia ese joven. Asintio ante su respuesta y se giro hacia el escritorio para dejarlo sobre la mesa.
Sidney veia la escena y sabia que se palpaba tensión y no sabia la razón. Barty era de la casa de Severus, y ella y todo el mundo sabia a la perfección que se caracterizaba por ser sumamente generoso con los suyos. ¿Por qué parecia ahora incomodarle alguien de Slytherin? Seguia mirando la escena pero cuando vio como Barty se acercaba hasta su mesa se centro en el. El se agacho hacia ella y le susurro.
-Te vere esta noche donde el otro dia.
Su tono de voz tan susurrante y lleno de seguridad hizo que su piel se erizara y que inconscientemente cerrara los ojos. Sabia que el le estaba diciendo que iria pero que a la vez le estaba preguntando. Cuando el se incorporo y se quedo mirandola ella asintio y el la sonrio.
Se giro al no escuchar que la puerta se abriera para que el saliese y le vio inclinado sobre ella, estaba con los ojos cerrados mientras el le decia algo. ¿Qué diablos le esta diciendo? pensaba Severus, pero la pregunta no quedo ahi, cuando el chico de Slytherin se levanto de nuevo la miro y ella asintio y el le empezo a sonreir. En ese momento penso que era una total estupidez que el ministerio de magia no permitiera el veritaserum o las maldiciones en alumnos. Ese se lo merecia.
-Señor Crouch, ¿se le ha perdido algo o considera que su nivel en pociones es lo suficientemente deplorable como para regresar a sexto?-sin duda esa frase era mejor que la que Severus tenia en mente como si gritara "Largate de aqui ímbecil"
-Lo siento profesor-el chico se alejo y salio del aula. Al fin penso el. Su vista se fijo irremediablemente en ella quien le devolvio la mirada con la sonrisa de siempre, sin embargo tras haberle sonreido a ese chico el no estaba tan alegre con ello.
-Silencio, hoy elaboraremos un tipo de pociones que aunque no tengan una gran utilidad sus efectos pueden crear serios inconvenientes. ¿Alguien puede decirme la diferencia entre la poción de amor y la amortentia?
Levanto su mano impulsada no solo porque conocia la respuesta sino porque le gustaba hablar de un tema como ese con el, sabiendo que mantenian algo en privado, seria una situación incomoda pero que le gustaba.
-¿Si señorita Potter?
-La poción o filtro de amor genera un encaprichamiento en la persona que toma la poción por aquella que se la haya dado. La amortentia es la versión de la poción o filtro de amor más poderosa que existe, sin embargo no crea amor sino una obsesión.
-Correcto, ambas pociones no generan amor y aunque puedan parecer iguales la amortentia es la poción más potente. Su uso, debo aclarar de ante mano, esta totalmente prohibido en Hogwarts. Hoy elaboraremos una primera versión de la amortentia que deberian ser capaces de elaborar correctamente el próximo curso. Esta versión no sera tan fuerte como lo es la amortentia en si pero tendrá algunas de sus caracteristicas. Las instrucciones las tienen en la pizarra, ingredientes en armario, tienen hora y cuarto.
Todo el mundo estaba removiendo los calderos, muchos de ellos habian sido vaciados por Snape ya que no estaban realizados correctamente y se habian convertido en pociones de odio. Los que quedaban trabajando a pesar de las miradas del profesor seguian con los pasos.
-A estas alturas deberian ser capaces de percibir algun ligero aroma de sus preferencias personales-dijo el profesor con esa voz que la estremecia.
Naturalmente todos metieron su cabeza en el vapor, aunque muchos la sacaron rapidamente porque no percibian nada y se estaban axfisiando. Sin embargo ella permanecio alli, y una sonrisa comenzo a formarse en sus labios. Le olia a el.
-Menta y hierbabuena-dijo ella casi en un susurro, cuando abrio los ojos vio que el estaba frente a ella mirandola.
Su cara, ya de por si sonrojada por el calor del caldero y por el resultado de la poción se altero aún más al verle sabiendo que el era la fuente de esas fragancias. Como si el hubiera notado eso se puso tenso y se giro hacia otro caldero.
-Traigan sus muestras ya.
Los que aún faltaban por entregarla se apresuraron a ir, ella aún la tenia entre las manos queriendo perder tiempo a proposito, estaba meditando que excusa ponerles a sus amigas pero cuando se giro para decirla su amiga Rominna ya se estaba llevando a Oliver de alli y al resto. Se giro y la guiño un ojo, ella no pudo hacer otra cosa que reirse. Definitivamente ese chica la conocia demasiado bien. Con pereza guardo sus cosas antes de entregar la muestra, cuando el último alumno que quedaba salio del aula ella misma fue la que se encargo de cerrar la puerta. Con una gran sonrisa camino hasta su escritorio y se sento en la mesa, el no parecia ni inmutarse. A pesar de seguir esperando una reacción de el esta no llegaba y harta se levanto y se puso tras el, sus manos automaticamente se aferraron a su pecho, inclinandose hasta estar cerca de su cuello, jugando con su nariz acariciandole.
-¿Esa es tu manera de entregar la muestra?-le dijo el.
-Hoy alguien esta más gruñón que de costumbre-dijo mientras seguia besando su cuello y avanzaba por su mandibula.
-No te pases-contesto solamente el.
Dejo de estar atrás para rodear la silla y sentarse entre sus piernas. No lo aguanto más y le beso, sin poder esperar por su respuesta ella ya estaba tratando de profundizar.
Severus se separo de sus labios y le dijo.
-Te recuerdo que ambos tenemos clase, marchate antes de que llegues tarde y de que vengan mis alumnos.
Pero para ella no era suficiente y volvio a sus labios, habia pasado demasiado tiempo sin besarlos y no queria desperdiciar la ocasión. Sus manos se dedicaban a acariciar sus mejillas hasta que se deslizaron por su cuello y descansaron en su pecho. Tras varios segundos el reacciono y correspondio aunque en menor medida la pasión. Sus manos estaban en su espalda acariciando su piel.
Comenzaron a escuchar ruidos y voces y sabian que era los alumnos de la siguiente clase, con pesar ella se levanto acomodo su ropa y le dejo la muestra en la mano. Cogio su mochila y antes de abrir la puerta se giro y le dijo.
-Huele a ti-sonrio mientras el la miraba sorprendido y abrio la puerta dejando a un Severus perplejo por esa declaración.
-Oh vamos Sidney ¿no me digas que nunca has probado? ¿ni siquiera has tenido tentación?
-¡Barty!-exclamo ella fingiendo indignación aunque riendose-Esta claro que bueno, coges la varita y murmuras el hechizo pero nunca crees que vaya a salir, de ser así jamas lo pronunciaria.
-¿Pero imaginate que saliera?
Se encontraban en la biblioteca, sentados en las sillas. Barty habia aparecido solo diez minutos después de que la señora Pince se marchara dejandola con el castigo. Ella habia cogido el trapo pensando que el vendria más tarde pero aparecio pronto y de inmediato el conjuro el hechizo para que no tuviera que limpiar y ambos se sentaron con el libro en la mesa, mirando cada página y discutiendo sobre lo que veian. Habian llegado a las maldiciones imperdonables y llevaban un rato hablando sobre si alguna vez lo habian tratado de conjurar por mera curiosidad.
-Probablemente me asustaria muchisimo.
El sonrio en respuesta y siguio avanzando las páginas.
-Fijate en este hechizo-dijo emocionado el chico-Es parecido a lo que yo te quiero enseñar para que te defiendas.
-¿De veras?-ella miraba la ilustración y veia como la persona perdia el color su piel, estaba asustada, no queria emplear algo así.
-Si, pero tranquila el mio es menos peligroso-se giro y comenzo a explicarselo-Se basa en quitarle el aire a la persona, el hechizo provoca que el aire a su alrededor desaparezca, por lo tanto el que el expulsa también y eso hace que se quede solo con el suyo hasta que no tiene nada.
-Por eso su piel comienza a cambiar, por la falta de respiración.
-Exacto-sonreia Barty.
-¿Pero, bueno, se puede parar no?
-Claro, no te preocupes. Cuando el rojo de su cara te guste puedes parar.
Ella comenzo a reir y el se unio a ella.
Habia salido de las mazmorras, sabia donde la encontraria y tras estar varios dias sin visitarla tenia ganas de pasar un rato con ella. Sabia que su enfado de ese dia habia sido una completa tonteria, ese chico era un amigo más, no sabia porque tenia que ponerse así. Ni que volviera a ser un adolescente de nuevo, tienes que controlar tus impulsos se repetia mentalmente.
La verdad es que el hecho de que ella revelara que su amortentia olia a el habia ayudado a disminuir su enfado, su cara sonriente y esa extraña felicidad que irradiaba mientras la hacia y cuando la olio se debia a el. Una mueca parecida a una sonrisa curvo sus labios sintiendose alegre.
Ese noche la ayudaria a limpiar para que ella terminase antes y pudieran ir al lago, hacia mucho que no iba y le apetecia pasar esa noche a su lado. Seguro que a ella también le gustaria. Contento con su idea caminaba por el pasillo que daba acceso a la biblioteca. Cuando llego a la puerta redujo su paso y escucho las voces que parecian proceder de dentro. ¿Acaso ella se sentia tan sola que habia empezado a hablar en voz alta? Extrañado se quedo parado escuchando. No, no estaba sola, habia una voz de hombre que también percibia. Sorprendido camino con sigilo hasta una estanteria en la que se escondio y pudo asomarse para ver quien era. Cuando su mirada se dirigio hacia las mesas los vio de nuevo.
Su pecho se hincho de rabia y se puso más livido de lo habitual. Ahora lo entendia todo. Delante de sus propias narices habian quedado para verse, recordaba como el se acercaba a decirle algo y ella asentia. Esa chica habia tenido la desfachatez de aceptar verse con otro en su propia cara y el como un estúpido creyendo que su plan la gustaria. Al parecer ya estaba muy contenta con el que tenia ahora, podia escuchar sus risas y como ambos estaban sentados cerca. Podia ver la mirada de ese chico, parecia un depredador rondandola y ella se dejaba hacer. Su mandibula se habia tensado tanto que le comenzaba a doler. No sabia que hacer, si marcharse de alli y no demostrar que su orgullo habia sido machacado o enfrentarse ante ellos demostrando que lo sabia.
Se decidio a hacer con lo que mejor se sentiria y camino a paso lento hasta la mesa.
-Que yo sepa la única persona que tiene que cumplir castigo es la señorita Potter ¿me permite saber señor Crouch que hace aqui? ¿O es que acaso quiere hacer compañia a la señorita y esta deseando que le impongan un castigo?
Ante las primeras palabras los dos se giraron y se miraron entre si viendole, ambos se levantaron y se quedaron frente a la mesa.
-Disculpe profesor, no era mi intención.
-¿Se puede saber que hace merodeando por el castillo fuera de su sala común?
El chico no respondia, solo miraba a Sidney, eso le enfurecia más, sabia que ambos habian quedado para verse y queria que alguno de ellos lo revelara.
-¿No responde?-dijo arqueando la ceja-20 puntos menos para Slytherin y ahora a su sala común. Usted señorita Potter creo que aumentara su castigo y se encargara de la limpieza de más aulas junto con 30 puntos menos para su casa. Ambos aprenderan a dejar sus...encuentros, sentimentales.
Espero para que ambos se marcharan pero el chico seguia mirandola y mirando tras ella. Escondian algo y el lo sabia.
-Señor Crouch, he dicho ahora.
El chico se separo de ella y paso a su lado para salir de la biblioteca rapidamente. Se acerco hasta ella para ver que era lo que ocultaban y ella interpuso su cuerpo. La miro y ella seguia manteniendose firme. Se aseguro de que el ya no estaba, queria explotar y decirle a la cara como podia haber sido tan descarada, reclarmarle por sus actos. Sin embargo aunque su corazón latia con furia no lo hizo.
-Severus que...
-Callate.
Se giro, no queria verla, estaba muy decepcionado y enfadado, se sentia como un ímbecil. Entonces noto sus brazos agarrandole con ternura como ella solia hacerlo, pero el se mantenia en su posición, tenso e intranquilo.
-Severus ¿lo de los encuentros sentimentales lo decias en serio?-dijo ella casi en un susurro.
El solamente asintio. Ella le rodeo y se puso frente a el, cogiendole las manos mientras el trataba de no enfrentarse a su mirada.
-Mirame, por favor-el seguia sin hacerlo-Severus.
Alzo su cara y se encontro con sus ojos miel, reflejaban tristeza.
-Jamás te traicionaria con otra persona, te lo he dicho ya muchas veces pero todas son verdad, nunca te lastimaria. No se como puedes ser capaz de pensar que te traicionaria. Ese chico solo es un compañero, nada más. Te lo juro-acerco sus manos hasta su cara y poso sus labios en ellas, su roce era tan suave como el de siempre-No se exactamente que es lo que somos o cuales son nuestros límites, pero si hay algo que tengo claro es que esto que siento por ti no lo he sentido, ni lo siento por otra persona. No buscaria a otros teniendote a ti.
Suspiro soltando todo el aire que llevaba conteniendo, en el solto toda la frustración y dudas que tenia. Ella decia palabras tan hermosas, palabras que jamás nadie le habia dedicado, sin embargo verla así con otros le enervaba de una manera semejante a cuando veia a Lily acompañada de ese estupido de Potter.
-Lo siento-se atrevio a decir-Me resulta dificil verte feliz con otros, saber que puedes tener con otros lo que tienes conmigo y que ellos además son jovenes.
-Puede que sean jovenes pero ¿sabes que? No son tu, no son Severus Snape.
Se acerco hasta sus labios y la beso, deseaba con todas sus fuerzas escuchar que ella le pertenecia a el, cada dia que pasaba su necesidad de saber que ella solo le correspondia a el aumentaba y escucharla así le tranquilizaba y hacia que su corazón se inflara y bombeara con violencia.
Se giro para sentarla sobre la mesa y alli fue cuando vio un libro sobre ella, probablemente eso era lo que escondian, paro de besarla y trato de deshacerse de su agarre para coger el libro. Pero ella se lo impidio y con fuerza lo arrastro hasta la estanteria. El se dejo llevar por ella aunque su mirada seguia fija en ese libro sin titulo encima de la mesa.
Sabiendo que habia visto el libro y que no se quedaria tranquilo hasta que viera de que era se tuvo que centrar en distraerle, con fuerza le agarro y lo arrastro hasta uno de los pasillos entre las estanterias. El parecia seguir mirando el libro asi que fue directa a su boca y comenzo a jugar con ella mientras sus manos deshacian los botones de la camisa, deslizandose por sus hombros y acabando en el suelo. Obtuvo lo que queria, su atención.
Perdón, perdón, perdón y mil veces perdón! Mi intención no era actualizar tan tarde pero estoy en un sitio con poca cobertura y apenas logro conectarme para leer los fics a los que estoy enganchada :(
Perdón de nuevo por las faltas de ortografia.
Tengo 4 capítulos escritos, tratare de subirlos en cuanto tenga señal.
Un saludo!
