Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Advertencia: Este capítulo contiene escenas subidas de tono, leer bajo vuestra responsabilidad.
Mirame
Tras su encuentro pasional en la biblioteca ambos salieron más contentos, Severus con la satisfacción de despejar las dudas que le rondaban en la cabeza y comprobar que ella solo tenia algo con el, y Sidney con la alegria de poder estar con el, saber que no se cansaba de ella, que sentia celos de otros chicos, eso significaba que el empezaba a sentir algo como lo que ella sentia por el.
Aprovecho un momento en el que el la recargo contra la estanteria mientras la besaba el cuello para coger su varita sin que se diera cuenta y esconder el libro de sitio. Despues de ponerlo a buen recaudo devolvio la varita a su sitio y volvio a entregarse a sus besos. Esa noche parecia más ansioso que otras.
Cuando regreso a su cuarto estuvo pensando qué hacer con Barty, no queria dejar de verse con el, sin duda era una oportunidad para aprender hechizos y magia que no enseñaban en las clases como el decia. Pero temia la reacción de Severus, quien no entenderia eso y solo pensaria que lo hacia para jugar con el. Durante horas penso que seria lo mejor, y aunque no le gustaba ocultarle algo a Severus sabia que lo mejor que podia hacer era quedar con Barty a escondidas. Y eso fue lo que hizo, tras el desayuno al dia siguiente encontro una oportunidad por los pasillos y cuando le vio le entrego un pergamino diciendo que encontrara un sitio solitario y que ella llevaria el libro.
Estuvo nerviosa en las clases por saber si el querria aceptar su propuesta pero en la comida sus dudas se despejaron.
-Sid, ten esto-Christinne le habia entregado un pergamino mientras se sentaba frente a ella.
-¿De quien es?-pregunto extrañada.
-Me lo ha dado Bane, al que se lo ha dado James, que a su vez se lo ha dado Sophie y...bueno no me pidas más, el caso es que es de Barty.
Lo abrio bajo la mesa y comenzo a leer.
"19:30 junto al tapiz del guerrero en el cuarto piso a la derecha"
Arrugo el pergamino y se lo metio al bolsillo, le busco con la mirada sin ser demasiado obvia para que nadie se diera cuenta, cuando lo encontro el la estaba mirando y ella asintio ligeramente, el le devolvio el gesto y siguieron comiendo.
Tras terminar la clase de ese dia fue directa al baño para arreglarse, se dejo el pelo suelto con unas ondas, coloreo un poco los labios y bajo a toda prisa hacia la biblioteca donde aún tenia que coger el libro e ir al punto de encuentro. Tuvo que esperar varios minutos en la biblioteca para que nadie a su alrededor la viera sacar el libro de donde lo escondio, cuando los chicos de Ravenclaw se marcharon de ese pasillo ella metio el brazo y lo extrajo. Desilusiono el libro y se lo metio debajo de la capa por si acaso, a paso firme se marcho de alli y comenzo a correr por las escaleras.
Cuando llego al cuarto piso torcio a la derecha y comenzo a buscar el tapiz, aunque no le hizo falta, Barty ya estaba esperandola al fondo, con una sonrisa en los labios llego hasta el.
-Hola-saludo ella.
El avanzo y dejandola sorprendida la dio un beso en la mejilla para después decirle junto a su mejilla un hola que la provoco un escalofrio. Después cogio su mano y la entrelazo llevandosela por el final del pasillo.
-¿Donde vamos?-preguntaba Sidney pero el no respondia y solo se giraba a mirarla y sonreirla.
Tras varios minutos llegaron a una puerta escondida tras un tapiz, el abrio la puerta y ella entro tras el, estaba a oscuras pero enseguida el ilumino el sitio. Era un aula en desuso.
-Solia utilizar este sitio en los primeros cursos para practicar encantamientos y pociones, eres la primera persona a la que se lo enseño.
-Vaya, gracias.
Seguia mirando el sitio, tenia sillas y mesas apiladas y una vieja pizarra llena de telarañas. Le extrañaba un sillón bastante nuevo en comparación con el resto de mobiliario.
-Con el paso de los años lo he ido acomodando, he realizado algunas mejoras y he traido cosas para hacerlo más confortable. La magia ha ayudado mucho también.
-He traido el libro.
-Tranquila, hoy comenzaré a enseñarte los hechizos de los que te hable, estoy seguro de que podrás aprender varios que te serán de utilidad.
Estuvieron entretenidos con ello hasta la hora de la cena, sin embargo Barty insistio en traer algo de comida de las cocinas y ella tuvo que aceptar. Pasaron la mayor parte practicando, lo cierto era que su temor inicial se habia borrado. Los hechizos que el le enseñaba eran muy útiles y tal y como habia dicho servian para defenderse. Eran cosas que no habian visto en Defensa contra las artes oscuras y que si tenian un gran valor. Estaba segura que emplearia varios de ellos. Cuando el llego con la comida la dejo sobre la mesa y ambos se sentaron en el sillón que el habia encantado para que fuera más grande y cabieran ambos.
Conversaban animados, el hablaba sobre sus gustos y la preguntaba a ella de igual modo, se interesaba mucho por sus historias, por conocerla más, debatian sobre los mejores grupos de música de magos, sobre quidditch, sobre lo ocurrido en los partidos.
-Te lo digo con toda sinceridad, eres la mejor jugadora que he visto en todos mis años en Hogwarts.
-En serio, para o harás que me sonroje-contestaba ella mientras comia un trozo de pastel.
-Es cierto, haces cosas increibles, el resto son mediocres. Solo se dedican a su función a duras penas, sin embargo tu eres excepcional. No te limitas a buscar la snitch, ofreces espectáculo, diversión, ayudas al resto, los diriges-comentaba el exaltado mientras un brillo crecia en sus ojos-En serio, eres la mejor. Me encanta el quidditch y reconozco que dentro de un equipo profesional destacarias.
-Vaya, eres peor que alguno de los fans que tengo-contesto ella bromeando.
-Si te interesa algún puesto en un equipo puedo hablar con mi padre, el conoce a los jefes de varios equipos de inglaterra, estoy seguro que podria concertar una reunión con ellos y al ver tu talento me lo agradecerian.
-Muchas gracias por la oferta, pero para mí el quidditch es un mero pasatiempo. Pero no hablemos más de mi, aún quiero saber el por qué siendo un Slytherin no eres un ogro.
Comenzaron a reirse ante el comentario y entre carcajadas el contesto.
-Cuando la persona merece la pena no soy un ogro. Tu lo vales.
Se quedo totalmente inmovil, esperaba que el no tuviera otras intenciones que las de una amistad. Cuando vio como la mano de Barty se acercaba hasta sus labios estuvo a punto de retroceder, entonces comprencio que el solo le estaba quitando una miga de pastel, pero lo siguiente que hizo si que la sonrojo. Entre sus dedos la habia atrapado y se la llevo a la boca mientras la miraba.
-Delicioso.
Tras el gesto estuvo algo incomoda pero ese chico parecia tener siempre la clave de todo porque cambio de tema y se mostro tan amable como antes haciendo que ella se relajara de nuevo. Estuvo tan entretenida que cuando miro la hora se espanto, habia pasado más de media hora desde que ella solia ir habitualmente a la biblioteca a comenzar el castigo. Se levanto de golpe, le explico la situación y el le dijo que se marchara, que no pasaba nada.
-Solo una cosa, ¿nos veremos aqui otras veces?-dijo reteniendola de la mano.
-Si, supongo que si, tendrá que ser a esa hora más o menos.
-Esta bien, que no te sea muy duro y descansa.
-Gracias.
El chico se volvio a inclinar hacia ella y a despedirse de la misma forma en que la habia saludado, ella creia que podria acostumbrarse a eso, aunque en el fondo algo en su interior le decia que no debia permitirlo.
Cuando llego a la biblioteca la señora Pince la esperaba con mal gesto en la cara y la regaño por hacerla perder su tiempo, ella acepto las críticas mientras por su mente pasaba la idea de practicar los nuevos hechizos que sabia. Al retirarse ella por fín pudo entrar en la biblioteca, ni siquiera tuvo tiempo de coger el paño y limpiar, unos brazos la agarraban con fuerza desde la espalda, cerró los ojos acomodandose a ellos.
-Severus, me asustastes.
-Te extrañe en la cena-respondio el a su oido-¿Donde estuviste?
-Estaba en la sala común, terminando un trabajo de alquimia. Estaba tan enfrascada que no me di cuenta que era hora de cenar.
-¿Asi que no has cenado nada? Te traere algo y...
-No, aqui no ¿Por que no mejor vamos a tu despacho y ceno algo allí mientras tomamos algo y conversamos?
Era un plan magnífico, dejo de abrazarla para hacer el trabajo por ella y llevarsela hasta el despacho, unas escaleras antes se detuvo.
-Ve directa al despacho, yo ire a las cocinas, vigila que nadie te vea.
-Vale.
Se fue hacia las cocinas, cuando llego los elfos lo atendieron con la amabilidad de siempre, cogio un poco de todo y lo deposito en una bandeja, aplico un hechizo desilusionador y la cargo saliendo de alli. Avanzo con sigilo y deprisa hacia su despacho, nadie por los pasillos, perfecto. Cuando entro cerro la puerta y la hechizo para que nadie entrara ni oyera nada. Pero cuando se giro no la vio dentro, se pregunto si lo mismo la habian descubierto, pero se fijo en que la puerta de su habitación estaba abierta. Dejo la bandeja en su mesa y miro el interior, estaba de espaldas frente a la ventana, admirando el paisaje. Se giro en cuanto escucho sus pasos.
-Perdona, estaba viendo la vista, es preciosa-avanzo hacia el hasta quedarse pegada a su torso y abrazarle.
-No pasa nada, he traido la cena.
Ambos entraron al despacho y se sentaron juntos mientras ella cenaba de nuevo, trataba de comer y le ofrecia comida también a el, quien al principio la rechazaba pero cuando comenzo a insistir poniendo cara de inocente el la acepto. Pero sin duda lo que estaba aprovechando era para desinhibir un poco a Severus. Entre la conversación el se habia puesto un vaso de whisky de fuego que rapidamente comenzo a compartir con ella. Tras largo rato de conversación la botella estaba vacia y la comida olvidada a un lado.
Deslizo su pierna y la puso sobre la de Severus, a los segundos se unio la otra y comenzo a frotarlas sensualmente contra el. Su mirada era clara y la de el parecia más oscura que de costumbre, sus manos se habian deslizado del escritorio a sus rodillas. Lentamente ascendian y cuando llegaban al borde de su falda volvian a bajar.
Cansada de su inocencia se sento sobre el. Se mordia el labio nerviosa por el intento que iba a hacer, Severus habia sido claro al respecto pero ella no se rendiria tan facilmente. Sus manos se concentraron en desabrochar la hilera de botones. El solamente la miraba concentrado a sus ojos, eso la ponia más nerviosa, parecia que estuviera elaborando una complicada poción bajo la supervisión de el.
-Para de hacerlo-dijo ella.
-¿El que? Se supone que el que tendria que decir eso soy yo.
-Mirarme así, en estos momentos no estoy con el profesor Snape, sino con Severus. Deja de fulminarme con la mirada-su voz trataba de sonar seria pero sonaba a un arrebato infantil.
-¿No era eso lo que te excitaba?-contesto su voz profunda acercandose hasta sus labios-¿Mmm?
En cuanto lamio su cuello su piel se erizo, agarrandole con fuerza los hombros. Ese hombre la volvia loca. Agarro su nuca y lo atrajo hacia ella con algo de brusquedad, su boca estaba ansiosa de encontrarse con la suya, esta vez sus labios sabian a alcohol, pero no le importaba, ella misma sabia a eso. Mordio su labio pidiendole permiso para entrar y el abrio su boca para encontrarse con su lengua. Sabian lo que les gustaba a ambos, y en ese momento que el estaba con las defensas algo más bajas ella aprovecho para lanzarse un poco y experimentar algo más.
Desabotono su levita y la camisa y bajo por su pecho, su lengua acariciaba cada trozo de piel que se encontraba, sabia a gloria, le mordio varias veces y su cadera comenzo un vaiven para frotarse contra la entrepierna del hombre. En el momento en que sus manos iban a tocarla ella las apreso. Se levanto y con una sonrisa maliciosa camino hasta perderse dentro de la habitación.
¿Por qué cada vez los pantalones le molestaban más? Ella tenia la culpa, era tan jodidamente sensual y provocatica que le encendia en pocos segundos. Mientras ella se movia sobre el aparecio varias veces la idea de recostarla sobre su escritorio y hacerla suya de una vez por todas. Pero pese a que el alcohol habia logrado liberarle un poco más aún estaba en pleno uso de sus facultades y se resistia ante ello. Aunque sabia que como siguiera por ese camino tanto el como su sentido de la moral se irian al infierno. Iba a tocarla, ansiaba acariciar su piel pero no llego porque ella lo agarro y lo retuvo, su sonrisa expresaba sus intenciones y en cuanto camino y la vio llegar al interior de su cuarto supo que eso no traeria nada bueno.
Inmediatamente se levanto y con nerviosismo entro en su habitación, ella estaba esperandolo de espaldas a la cama con la camisa abierta y la falda a medio caer. Camino hasta ella y sin resistirlo la empujo contra la cama, erguido a sus pies se inclino para quitar lenta y tortuosamente esa falda que lo enloquecia. A ella se unieron sus zapatos y las medias, avanzo hasta ponerse encima de ella con una pierna a cada lado de su cuerpo, como si la retuviera. Sus manos comenzaron a acariciarla desde su cadera hasta la altura del sujetador, alli se detuvo y con algo más de firmeza comenzo a acariciarlos.
Ella lo aferro por sus antebrazos y lo empujo hacia ella, se deshizo del agarre de sus piernas y las enredo entre su cintura.
-Me vuelves loco-murmuro el en su cuello.
Sidney deslizo su mano por su torso, desabrochando el cinturon y consiguiendo meterla por el pantalón hasta encontrar su objetivo, pero en el momento en que lo hizo el la agarro haciendo que sacara su mano, la junto con la otra y las puso sobre su cabeza. El seguia jugando con ella como le apetecia mientras ella estaba sin poder moverse ni tocarle como deseaba.
Cogio su varita y murmuro algo que hizo que las manos de ella quedaran atadas sobre su cabeza, así el podria utilizar ambas manos acariciandola. Esa visión de ella tan indefensa debajo suya pero sabiendo perfectamente que ella lo deseaba lo excitaba hasta limites insospechados.
-¿Es así como me vas a castigar profesor?-dijo ella sensualmente, el la miro y creyo en esos momentos que podria arrancar su ropa si quisiera. Se acero hasta su boca y rozando sus labios dijo.
-Si, lamento que no sea como tus fantasias, pero estoy seguro que será mejor.
El descendio y llego hasta el sujetador liberando sus senos por encima de el, su lengua se reencontro con ellos. Los besaba con delicadeza aunque también con ansia, se notaba esa pasión contenida. El rastro de saliva bajo por su vientre haciendola cosquillas no solo a ella sino a el, en sus labios y en su parte más baja. Cuando llego a su ombligo se dedico a besarlo. Ese cuerpo era tan perfecto que asustaba. Aun recordaba el cuerpo de algunas de las mujeres de los burdeles que frecuentaban, estaban tan demacrados que sentia lástima por ellas. Sin embargo este era como un templo, saber que era virgen no le garantizaba que otros no hubieran jugado con el, pero estaba seguro de que ninguno habia llegado tan lejos con ella. Sentia como su respiración habia aumentado, alzo su cabeza y vio como ella le miraba queriendo saber que seria lo siguiente que haria. La mirada de Severus Snape por primera vez reflejo euforia, totalmente decidido coloco ambas manos sobre las braguitas que ella llevaba y con parsimonia las bajo hasta quitarselas y dejarlas a un lado de la cama.
No le dijo que era la primera vez que lo haria, estaba seguro y decidido a hacerlo, queria que ella disfrutara al igual que el lo habia hecho cuando estuvieron en el lago. Pero estaba nervioso porque no sabia si lo conseguiria, decidio dejarse llevar y guiarse por lo que ella sintiera. Se situo entre sus piernas, acariciandolas y poniendolas entre su cuerpo. Esta vez si sentia lo excitada que ella estaba, cuando sus dedos comenzaron a acariciarla lo noto. Con facilidad comenzo a jugar mientras la miraba, ella estaba más relajada que la primera vez y eso le dio ventaja. Lentamente introdujo su dedo y empezo a darle todo el placer que deseaba.
Sentia como ella vibraba y sus piernas se tensaban, con la mano libre acaricio su muslo relajandola. Habia escuchado su gemido en cuanto entro en ella. Siguio acariciandola, acostumbrandola al ritmo y a la sensación. Sus labios comenzaron a besar el interior de sus piernas. Su mano vagaba ahora por su cadera y su vientre, dandole caricias y sujetandola mientras se removia. Su cabeza estaba ya situada ante ella, saco su dedo y reemplazo este por su boca. Al instante noto como ella gemia fuertemente.
No sabia que la noche iba a ser tan buena, la verdad es que esperaba que el no accediera a que ocurriera algo más. Asi que el que estuviera en esos momentos entre sus piernas dandole uno de los mayores placeres de su vida habia sido todo un logro. El alcohol o la confianza habian hecho que esta vez ella se relajara cuando sintio que Severus introdujo su dedo. Se centro en el placer que estaba sintiendo y sobre todo en el hombre que se lo estaba dando, estaba siendo tan cuidadoso que el detalle de que ella permaneciera atada se podia olvidar. Sentia miles de cosas, una oleada de fuego interno abrasandola pidiendole por más, no creia que eso pudiera mejorarse pero cuando elevo su cabeza y vio como esta vez fue la boca de el la encargada, solo pudo gemir.
-Ahhhhhhhh.
Su espalda se arqueo, ese suave contacto habia prendido toda su piel. En ese instante sentia que ella no era dueña de si misma, que ese hombre era parte de su ser. Que la conocia a la perfección y que sabia donde tocar para que se retorciera de satisfacción.
Esa boca hacia maravillas, cerro con fuerza sus ojos, recordaba a la perfección todos y cada uno de los besos que se habian dado y sentia que eran igual de apasionados que lo que Severus le estaba haciendo ahora mismo. Sus manos solo querian liberarse para poder acariciar la cabeza de ese hombre que la estaba llevando al infierno. Desesperada tiraba de ellas sin ningun resultado.
-Se, sev...severus...ah...desat, desatame.
Alzo su mirada y la vio, eso fue lo mejor que pudo hacer, estaba totalmente entregada a el, y la visión de ese cuerpo retorciendose y gimiendo su nombre hacia que su erección doliera, pero le daba igual satisfacerse el mismo. En esos momentos solo queria que ella disfrutara. Siguio con sus caricias, aceleraba su ritmo y se dedicaba a saborearla como lo que era, una exquisitez.
Sus manos aferraban su cuerpo cada vez con más fuerza, por los espasmos que ella daba y sus gemidos sabia que estaba a punto de llegar, queria ver su cara, su expresión, saber que el habia sido el primero en proporcionarle un placer así. Siguio con ansias hasta que noto como ella llegaba, su mirada estaba fija en ella. Solo se separo un segundo para decirle.
-Mirame.
Su aliento y su respiración aun la daban escalofrios, sin embargo alzo su cabeza y le miro, en ese instante sus miradas conectaron y ella solo pudo relajarse y soltar todo el aire que habia contenido.
-Severus-gimio suavemente.
Su primer orgasmo habia sido enteramente provocado por el, se encontraba en las nubes. Jamás hubiese pensado que algo como lo que acababan de hacer diera tanto placer. Instantes después noto como sus manos descansaban ya libres en la cama y lo único que hizo fue retirarse todo el pelo y el sudor de su cara. Aún estaba en una especie de estado de relajación que le hacia creer que flotaba, se incorporo un poco y tiro de el para que descansara junto a ella y poder besarle.
El avanzo despacio y se situo a su lado de costado mirandola mientras sus manos aun recorrian su vientre y trazaban lineas en su piel. Su contacto la encendia y le hacia tener ganas de más. Estaba fascinado admirandola, una muchacha tan hermosa descansaba a su lado en su cama después de haberla hecho llegar al paraiso. Sus mejillas encendidas, su respiración aún sin control, su pelo revuelto y el sudor que recorria su piel eran pruebas de ello.
Ella se giro mirandole con una sonrisa en sus labios, su mano se acerco hasta la mejilla de el y beso con ternura sus labios. No se concentraba en otra cosa más y dijo lo que en ese momento estaba pensando.
-Quedate aqui.
Ella solo asintio y su cara irradiaba felicidad, Severus se levanto.
-Vuelvo en unos minutos.
Se metio al baño con una última visión de la joven que descansaba sobre su cama y se metio en la ducha a relajar la tensión y la excitación que acumulaba.
Cuando salio de la ducha se seco, se puso la ropa interior y el pantalon de pijama y volvio a la cama, donde ella le estaba esperando dentro de las sabanas. Se metio y ella se acerco hasta el, tenia puesta de nuevo la ropa interior lo que tranquilizo un poco a Severus. Ella subio su pierna apoyandola en las suyas y su brazo rodeo su torso. Sus cuerpos estaban pegados y podia sentir la calidez de ambos. Penso que podia acostumbrarse a eso facilmente, se sentia en el cielo junto a un angel.
Un angel que le acariciaba como si fuera el más preciado tesoro y depositaba besos en su mejilla.
-Estoy enamorada de ti Severus, completamente-dijo ella mientras sus labios se posaron en su piel.
Gracias por sus reviews ^_^ como siempre lo mejor de fanfic.
Bueno vuelvo a pedir perdón de nuevo por la tardanza, la buena noticia es que estoy en el viaje de regreso, de hecho estoy actualizando aqui en pleno viaje asi que aprovecho para pedir perdón por si hay algún error, esto del sol, curvas, frenazos, etc. pues como que no ayuda mucho. (aclaro que voy de copiloto xD)
De aqui en adelante las cosas se van a poner muy rated M, aviso! =P
Un gan saludo a todas!
