Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Solo se llama justicia

Se miraban mientras caminaban tras la profesora, no sabían que decir, Sidney estaba casi temblando, la impresión que le había causado el realizar ese hechizo había sido muy fuerte, aún recordaba si cerraba los ojos como ese chico sufría. Barty la tomo de la mano y trataba de tranquilizarla, se fijo en el corte de su brazo y con su varita detuvo la sangre y reparo la túnica.

McGonagall dejo la puerta abierta y les indico que pasaran.

-Tomen asiento.

Ambos se sentaron frente al escritorio y esperaron a que ella comenzará.

-¿Qué estaban haciendo?

Ninguno respondía, ¿que podían decir? ¿Que huían tras aplicar un hechizo oscuro? No, eso sería peor. Como si de una escapatoria se tratara la puerta del despacho se abrió y apareció por ella Filch junto a Dumbledore y Snape. El primero entraba sonriente y los otros dos tenían una cara muy seria, sin duda sabían la verdad, los habían descubierto y serian expulsados de Hogwarts inmediatamente.

Se agarro con fuerza a los reposabrazos de la silla, sabía que este era su fin. Se maldijo a sí misma por haber llevado a cabo el plan, estaba claro que la venganza era muy cruel.

-Albus ¿qué ocurre?-pregunto Minerva sorprendida de la irrupción.

-Ocurre que hemos encontrado a un joven de Slytherin desmayado en las mazmorras provocado por un hechizo de magia oscura.

La profesora se tapo la boca sorprendida de ello, se levanto de inmediato de su silla.

-¿Está bien? ¿Cómo se encuentra?

-No lo sabemos, ha sido trasladado a la enfermería.

-¡Qué desgracia!-contesto la profesora.

Los tres hombres se introdujeron más en el aula y se pusieron frente a los dos jóvenes.

-Albus ¿que...

-Minerva, ¿me permites que tome tu lugar?-pregunto seriamente el anciano.

-Claro, pero ¿que ocurre?

-Argus dice que encontró al señor Crouch y a la señorita Potter en las mazmorras, escondidos en un aula-dijo Dumbledore.

-¿Y piensas que...

-Pienso-volvió a interrumpir el director-Que quizá estos jóvenes vieron algo.

-¡Ellos fueron quienes lo hicieron!-exclamo casi gritando el conserje-Estoy seguro.

-Argus, no tenemos pruebas de ello-contesto la profesora-Además ellos solo estaban en un aula.

-Pero el chico fue encontrado cerca de allí, ¡seguro que ellos estaban escapando!-añadió enfadado el conserje.

El director miro al conserje y este se calló enseguida, dirigió su vista a los chicos que seguían mirándose entre sí.

-Me permiten saber ¿por qué razón estaban en un aula en las mazmorras?-pregunto el director.

Sidney trago saliva dificultosamente, sabían que estaban contra la pared, no había nada que hacer, era hora de aceptar la culpabilidad y enfrentarse a las consecuencias, respiro hondo y tratando de no mirar a Severus comenzó a decir.

-Director, nosotros...

-Nosotros estamos juntos-dijo Barty-Somos novios desde hace poco tiempo y aprovechamos cada rato que tenemos libre para estar juntos-Poso su mano encima de la que ella tenía aún aferrada al reposabrazos-Tuvimos una discusión hace poco, los exámenes están haciendo que no nos veamos con la frecuencia que nos gustaría, así que tras una charla con mi novia decidí hacerla caso y salir con ella tras las clases-La miro y prosiguió con el relato-Me fue a buscar a la sala común y caminamos por los pasillos hasta que no pude controlar mis sentimientos hacia ella y nos metimos en el aula para poder besarla sin que nadie nos viera. Esa es la verdad.


Todos en la sala habían escuchado el relato con atención, absolutamente todos estaban sorprendidos. Dumbledore examinaba a los jóvenes mirándoles por encima de sus gafas de media luna, McGonagall tenía la boca abierta y no dejaba de tratar de articular palabra sin conseguirlo, Snape parecía impasible pero su rostro se había tornado más lívido de lo habitual y sus puños parecían temblar, Filch estaba furioso por no poder castigarlos como querría. Pero sin duda el rostro de ella era impagable, su mano comenzaba a temblar violentamente bajo el agarre de Barty, sus ojos estaban anegados en lágrimas y su piel estaba pálida.

-Cariño no te pongas así-dijo Barty tomándole de la barbilla mientras la miraba fijamente-Esa es la verdad, no hay de qué preocuparse.

Le dedico una sonrisa y ella trato de aparentar normalidad devolviéndosela, aunque sabía que sería una sonrisa tan forzada que parecería hipócrita.

-¿Es eso cierto señorita Potter? ¿Esta usted saliendo con el señor Crouch?-pregunto Minerva finalmente.

Aunque la respuesta que gritaba en su interior era un no rotundo y un estoy enamorada de Severus Snape, sabía que no podía exponerse de esa forma, ni a ella ni a él. Había arriesgado mucho por ayudarla y por salvarlos a ambos de una expulsión segura.

-Si-contesto en un susurro ella mientras sus lágrimas escapaban y corrían por sus mejillas.

Hubo un instante de silencio donde todos se miraron entre sí, parecían tratar de comprender toda la situación y valorar que hacer.

-Señor director, si me permite debo decir que es cierto-dijo de pronto la voz de Severus-Vi a la señorita Potter esperar al señor Crouch frente a la sala común de Slytherin, sin duda estaba esperando a que saliera.

Sidney había alzado su cabeza y su mirada por primera vez se poso en él, no la recibieron esos ojos que a ella tanto le gustaban, sino una oscura y fría mirada vacía. Mientras se enfurecía por dentro de no poder decir la verdad estaba siendo sujetada por la mano de Barty, esto era una broma muy cruel.

-Bueno, en ese caso pueden marcharse-dijo el director-No sin antes recordarles, que guarden sus muestras de afecto y que cumplan con las normas.

-Si señor director-contesto rápidamente el joven haciendo que ella también se levantara y asintiera.


Ambos salieron y cerraron la puerta tras de sí, cuando dieron unos pasos Barty se la llevo consigo. Caminaron hasta llegar a un tapiz por el cual él la introdujo y ella espero por él. Hechizo el lugar para que nadie les oyera y la abrazo. Inmóvil entre sus brazos y aún temblando estaba ella, dejándose abrazar.

-¡Lo conseguimos!-decía Barty alegre-Eres genial, en serio. Estuviste fantástica.

-¿De qué hablas?

-De todo, lo hiciste a la perfección, no te acobardaste y seguiste hacia delante. Te defendiste y plantaste cara, esos asquerosos no se atreverán de nuevo a molestarte, ni siquiera a mirarte.

-Barty...hechice a ese chico-dijo ella aún con miedo.

-Lo hiciste, y ¿sabes qué? Se lo merecía.

-Pe, pero...pero me refiero a que utilice el hechizo del...libro-hizo una pausa-No los que tú me enseñaste.

-¿Y qué?

-¡¿Como que y qué?!-respondió ella-Pude haberle hecho mucho daño.

-Cariño, ya le hiciste daño, te lo aseguro. Tendrías que haberte fijado en su cara, no hacía más que llorar.

-¡Barty! Ya lo hice. Le hice daño, estaba preparada para hechizarle con algunos de los que tú me enseñaste, no quería utilizar algo del libro.

-Pero lo hiciste, no puedes volver atrás y no tienes porque lamentarte-la tomo de la cara y la miro-No tienes por qué lamentarte-volvió a repetir de nuevo separando esta vez cada una de las palabras-Es un imbécil que te hizo mucho daño y ahora ha tenido su merecido, deberías estar orgullosa por haberte vengado y haberle enseñado quien manda. Le has plantado cara.

Trataba de refugiarse en cada una de las palabras que él decía, sabía que tenía razón, que lo merecía, que era un imbécil que la hizo daño, que ella se había defendido. Pero en el fondo su moral salía a flote y le rebatía las afirmaciones con otras igual de validas. Ella había atacado a traición, con ayuda de alguien más, le había hecho daño pero ella se había excedido desmedidamente.

-Mírame, todo está bien-poso su mano cerca de su pecho-¿Sientes esto? Es el corazón palpitando victorioso por haber vengado tu honor, enorgullécete de ello, no lo temas. Lo que has hecho solo se llama justicia.

Cerró sus ojos y trato de creer con todas sus fuerzas en sus palabras, intentaba que el sentimiento de culpa se alejara y que saliera el de alegría por haberse vengado.


Se dirigió con pocas ganas a cenar al gran comedor, ella no quería ir pero Barty insistió, le dijo que si no asistía levantaría sospechas y eso era lo que menos podían hacer en ese momento. Tenían que hacer ver a todos que todo está normal, que la culpa recayera en otros o que simplemente las cosas quedaran como estaban y que poco a poco se fuera olvidando el ataque. No le gustaba la idea de que culpasen a otros, pero obviamente echar a perder todo lo que ella había logrado tampoco era una opción. Como si de un niño se tratara aferrándose a la verdad que quería oír aunque esta fuera diminuta ella se aferraba a las palabras de Barty.

Durante la cena le busco con la mirada y no le devolvió la mirada ni una sola vez, estaba sumamente enfadado, lo sabía y lo sentía. Había llegado a conocer un poco a Severus y en cuanto vio su reacción en el despacho supo que no era para nada de su agrado. Sin embargo estaba sorprendida por su declaración, el aseguro verlos ¿seria cierto? Esa sensación de haber sido vigilada mientras esperaba ¿era real? En el caso de que fuera cierto ¿lo había dicho para protegerla de una expulsión o para herirla haciéndole saber que los había visto?

Su corazón no hacía más que palpitar violentamente, sentía una opresión muy fuerte y sabia que no podría descansar sin hablar antes con él y solucionar las cosas. Ya había visto como reacciono cuando los encontró en la biblioteca y su molestia cuando los vio en clase. No podía imaginarse el punto de enfado que tendría tras haber escuchado lo que Barty dijo, y sobre todo por oír las palabras de ella.

Apenas toco la comida, solo bebía mientras le seguía buscando con la mirada, su amiga se dio cuenta de la situación y tras dejar a medio terminar el postre la cogió del brazo.

-Vamos, necesitamos un paseo-dijo Rominna.


Se levanto, mirándola extrañada, aunque sabía que su amiga sospecharía que sucede algo no esperaba que actuara. ¿Por qué la había sacado del comedor? La siguió para ver de lo que se trataba. Su amiga y ella caminaron en silencio hasta que llegaron a uno de los balcones del tercer piso, solían visitar este lugar siempre que tenían problemas. Había sido su refugio durante años, que con el paso a la madurez habían dejado olvidado.

Rominna tomo asiento en el suelo y espero a que ella hiciera lo mismo, cuando la tuvo en frente saco su varita e insonorizo el lugar para que nadie escuchara la conversación.

-Sidney-comenzó Rominna a hablar en tono comprensivo-Me considero tu más fiel amiga, lo mismo que tu para mí. Llevamos años de amistad y jamás te he traicionado, lo sabes muy bien. Hemos pasado por mucho, bueno y malo y aquí estamos. He sido paciente, he tratado de dejarte espacio para que reflexiones y seas tú la que confíes en mí, pero mi paciencia tiene un límite.

-¿A qué te refieres?-contesto Sidney tratando de esquivar la conversación.

-¡Por Merlín y Morgana!-exclamo exasperada-Déjate de rodeos. ¿Qué diablos ocurre en tu vida?

Ambas se miraron y supieron al instante que tenían que ser sinceras y dejarse de excusas.

-Rominna, te pido disculpas-respiro hondo tratando de saber por dónde empezar-Se que este curso no estoy siendo la misma que otros años. Me he distanciado de vosotras a pesar de que os sigo queriendo y sois para mí como hermanas.

-Sabes que para mí también lo eres, pero me molesta que no confíes en mí.

-No es cuestión de confianza-dijo rápidamente Sidney-Es...bueno, no sé cómo definirlo.

Tras unos minutos en los que ambas estuvieron calladas tratando de asimilar todo y escoger las mejores palabras, Rominna rompió el silencio.

-¿Hay algo que quieras contarme?

Sidney se quedo mirándola y asintió.

-Tengo, tengo algo con...-un nudo atravesó su garganta impidiéndole decir más.

-¿Snape?-susurro su amiga.

Ella solamente asintió mientras unas lágrimas surcaban su rostro. Rominna no lo reprimió y le dio un abrazo mientras acariciaba su cabeza con una mano.

-Shh ¿no se supone que deberías estar feliz? ¿O acaso es algo obligado?-dijo su amiga mientras seguía acariciándola y ella se desahogaba.

-No, no-se deshizo del abrazo y limpio sus lágrimas a pesar de que estas seguían saliendo-Estoy feliz, es solo que es complicado.

-¿Y por qué no me lo cuentas?


Así fue como Sidney comenzó a contarle a su amiga todo lo que había ocurrido en estos meses, desde su "relación" con Severus, la presión que notaba con Oliver, hasta su nueva amistad con Barty. No le conto nada de los planes de venganza ni nada que tuviera que ver con lo que Barty le había enseñado o lo que habían visto en el libro. Solo le dijo que Barty le enseñaba hechizos de séptimo muy útiles. Pensaba que ese secreto era algo que cuanta menos gente supiera mejor, y no quería involucrar a su amiga en algo así.


Rominna simplemente asentía tratando de asimilar todas las dudas que tenia. Sospechaba lo que ocurría, pero tener la confirmación había sido una gran sorpresa. No juzgaba a su amiga, era humana y podía cometer errores, lo único que le preocupaba era que sufriera. Que jugaran con ella. La conocía muy bien y sabía que tras ese muro de piedra los cimientos eran débiles. Lo que más la sorprendió era que lo que ella sentía por el profesor parecía ser muy profundo, no era tal y como ella había supuesto.


-Dime ¿qué opinas?, estas muy callada ¿piensas lo peor de mi?-dijo Sidney tras terminar de contarle todo, le incomodaba el silencio de su amiga.

-No, solo estaba digiriendo todo lo que me has dicho. Como comprenderás son meses de cosas que no has contado y en un rato soltarlas de golpe ha sido mucho. Pero te agradezco que lo hayas hecho. ¿Sabes? No te diré nada para desanimarte, al contrario, me gusta verte feliz, soy tu amiga. Lo único que te diría, y sé que esto va a sonar más a algo que podría decirte Helena que yo, pero ten cuidado.

-Ya lo tengo.

-Me refiero a todo. Snape es mayor que tú, por todo lo que me has dicho, bueno, no quiero que suene a mal pero tampoco hay algo que confirme que te corresponda. Hechízame si quieres pero... ¿sabes acaso si tiene a alguna por ahí? ¿Te ha hablado de establecer algo serio?

-¡Por Merlín Rominna! Tengo 17, no me planteo casarme.

-Lo sé, pero tampoco creo que quieras convertirte en el segundo plato de alguien que ya tiene un primero.

Sidney reflexiono sobre esa frase, era cierto, había hablado con él sobre amor, sobre lo que pensaban de él cuando comenzaron a conocerse. Pero no habían hablado sobre lo que tenían en profundidad, ella se había declarado, le había dicho lo que sentía por él. Severus no le había dicho claramente que pensaba el al respecto, sabía que mostraba reservas por la edad y porque ella fuera su estudiante, pero no había aclarado ese punto. Que ella lo hubiera visto celoso o preocupado era una visión subjetiva, incluso aunque fuera objetiva eso no significaba que el sintiera algo como lo que sentía ella.

-Se que tienes razón-termino contestando ella-Puede que me este lanzando de cabeza a algo que no sé que es.

-No pretendo que estés triste, te lo juro, nada me haría más feliz que verte contenta. Pero entiende la situación, creo que es algo que debéis hablar.

-Si, pero tal y como están las cosas con Barty...dudo que quiera hablar-Sidney había tenido que omitir la parte del despacho, por lo tanto su amiga no estaba al corriente de la gravedad-Supongo que en estos momentos debe estar pensando cualquier cosa de mi.

-Mira, si esta celoso de Barty es una señal, yo misma lo he visto fusilar con la mirada a Oliver. Que sienta celos de verte con otros chicos es algo que indica que le importas, pero debes hablar con él. Quizá estamos haciendo una bola de un grano de arena, quizá a él le gustes y no se atreva a decírtelo, quizá le gustes pero no lo suficiente para algo más, ¡quien sabe! Solo lo sabrás cuando habléis y pongáis las cosas claras. Y cuanto antes mejor.

-Tienes toda la razón.

-Solo te diré una cosa más-la miro fijamente y dijo-Lo mismo que no quiero que jueguen contigo espero que tu tengas las cosas claras. Me importa tres lechuzas que Snape o Barty sufran, a pesar de que probablemente Snape vendría mucho más borde a clase. El caso es que sepas cuáles son tus sentimientos hacia ambos.

-Rominna-dijo sorprendida su amiga-Se muy bien a quien quiero. Barty es solo un amigo.

-Una persona que ha entrado a formar parte de tu círculo intimo muy pronto, y que ha causado problemas entre ustedes. Piensa en lo que podría acarrear si vuestra amistad continua. Ojo-continuo su amiga-No estoy a favor de que tengas que limitar tus amistades, solo digo que ese chico se ha ganado tu confianza en muy poco tiempo, eso querrá decir algo para ti ¿no?

-En serio, te aseguro que lo único que sintió por Barty es amistad, me agrada su compañía, lo paso bien con él, me enseña cosas pero ya está.


Continuaron hablando un rato más hasta que Sidney vio la hora que era y tuvo que marcharse para ir a cumplir el castigo. Contárselo a su amiga la verdad es que la había ayudado, la había quitado un peso de encima y la ayudo a aclarar las cosas y pensar con más claridad. Pero también sirvió para sembrar la duda en ella. Antes quería hablar con Severus para pedirle perdón por la situación y aclarar el malentendido, ahora quería hablar con él para definir su situación ¿eran pareja? ¿Eran amigos? ¿Tenia el pareja? y lo más importante ¿que sentía el por ella?

Tras librarse de Pince y esperar un rato en la biblioteca para que nadie la viera por los pasillos y para poner en orden lo que quería decir, se dirigió hacia su despacho. Cuando llego se quedo parada unos segundos frente a la puerta, con la mano a punto de llamar pero sin atreverse, cerró los ojos y en el momento en que iba a llamar una voz la detuvo.

-Señorita Potter ¿admira usted la puerta de mi despacho?

Abrió los ojos y la puerta seguía cerrada, se giro y le vio a unos metros de ella, mirándola fríamente.

-¿Y bien?-dijo de nuevo el.

-Profesor...-miro hacia ambos lados del pasillo asegurándose que estaban solos-Yo...venía a hablar con usted.

Camino hacia su puerta ignorándola por completo y rehusando a siquiera rozarla.

-No tengo nada que hablar con usted señorita Potter, ahora márchese a su sala común, a cumplir el castigo o a desfogarse en compañía de su novio.

Abrió la puerta y entro por ella, tras haber dicho esas palabras ella deseaba aún más aclarar lo sucedido así que antes de que cerrara la puerta trato de detenerla pero no fue tan rápida como él. Su mano acabo golpeada por la puerta al tratar Severus de cerrarla. Inmediatamente la quito, aferrándose a ella por el dolor del golpe. Solo había soltado el quejido cuando recibió el golpe, ahora trataba de no quejarse, no quería formar un escándalo. Tenía bastante con lo de hace un par de horas.


Severus no quería hablar con ella, estaba demasiado enfadado y no quería explotar así que entro a su despacho y cerró la puerta. Lo que no esperaba era que ella tratara de impedírselo, cuando se dio cuenta de lo ocurrido abrió la puerta y la vio sostenerse la mano herida. Sin pensárselo dos veces salió y agarrándola de la cintura la introdujo en el despacho.


Buenas! Lamento dejar la escena ahi pero la paciencia tiene su recompensa ;D

Agradezco como siempre la lectura y por supuesto los reviews, vais a conseguir que mi cara parezca un weasly xD

Mención especial a Alexza por haberme descubierto ese escuadron, puff sin palabras en serio, mil gracias.

Estoy en plena fase de dudas, desde ya digo que habrá continuación de este fic pero no sé si incluir el séptimo año en este mismo o abrir un nuevo fic, os avisaré con lo que decida (y por supuesto si alguién quiere dar su opinión ya sabeis, todo oidos)

Un saludo!