Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Advertencia: este capítulo contiene escenas sexuales, leer bajo vuestra responsabilidad.
¿Tan difícil te resulta creer que una persona te pueda querer?
Miro su mano para ver que tenía y que necesitaba, fue directo a la estantería y extrajo de ella dos botes, también cogió una venda y se aproximo hacia ella. Abrió uno de los botes y se lo aplico con delicadeza en la mano.
-Antiinflamatoria-acerco el otro bote y en un vaso echo una pequeña cantidad, se lo acerco-Para el dolor.
Ella bebió, aún callada. Le devolvió el vaso.
-Gracias-dijo tímidamente.
Severus asintió y se dedico a envolver su mano con la venda, parecía que no quería mirarla y estaba más concentrado en observar cualquier cosa que a ella.
-Severus.
-¿Que quiere señorita Potter?-contesto fríamente el.
-Por favor, deja la formalidad a un lado. Solo vengo a explicarte todo.
-No tiene que explicarme nada, yo soy su profesor y usted mi alumna, lo que ocurra fuera del horario escolar en la vida de ambos no es de la incumbencia de ninguno.
Termino de vendarla y se giro para evitarla, como si ella le leyera la mente su mano le retuvo agarrándole el brazo.
-Por favor, tan solo escúchame. Después si quieres puedes gritarme, quitarme puntos o dejar de hablarme. Solo te pido que me escuches.
-No tengo nada que escuchar, ya oí suficiente en el despacho de McGonagall-dijo mientras se giro para enfrentarla.
-Era todo una mentira, sabes perfectamente que Barty no es nada mío-contesto ella desesperada.
-¿Seguro?-inquirió Severus alzando una ceja-Ya no se qué creer. A mí me dices una cosa y delante de otros afirmas la contraria ¿Con quién hablo ahora, con la que se revuelca con ese estúpido o con la que trata de meterse en mi cama?
Ante esto la embargo la rabia y su mano se alzo propinándole una fuerte bofetada. Le dolía tener que hacerlo pero más le había dolido escuchar esas palabras salir de su boca.
-Jamás vuelvas a decirme eso, ni te atrevas a pensar eso de mi-dijo ella señalándole amenazadoramente-¡No me trates de zorra cuando sabes a la perfección que no lo soy!-dijo casi gritando ella-Te he dicho una y mil veces lo que siento por ti y tu eres tan inútil que no crees en mis palabras, ¡ya no sé como decírtelo o que tengo que hacer para que me creas! ¿Tan difícil te resulta creer que una persona te pueda querer?
-¡Si!-espeto furioso Severus.
Se quedaron en silencio, la situación era demasiado tensa y ninguno de los dos quería ceder, parecía que ninguna de las palabras que se dijeran iban a ser suficientes para demostrarlo. Sidney miraba aún con rabia a Severus por pensar así de ella, pero sentía pena por el porque pensara eso de sí mismo.
-¿Acaso no te das cuenta de todo lo que vales?-le dijo ella entre indignada y conmovida.
Se acerco hasta quedar frente a él y cogió sus manos para ponerlas en su propia cara.
-Te lo dije la noche del baile, y te lo digo ahora, eres perfecto. Tan perfecto que a veces me asusta estar a tu lado, siento que no estoy a la altura de alguien que verdaderamente te puedas merecer. Sin embargo se la sinceridad de mis sentimientos-puso sus manos sobre su pecho-Aquí, en mi corazón. Solo estas tú.
Se separo de él y camino hasta la puerta, de espaldas a él con una mano en el picaporte le dijo.
-Barty y yo fuimos los responsables de lo que le paso a ese chico, tuvimos miedo y corrimos hasta escondernos en ese aula. Filch nos cazo y nos llevo hasta McGonagall, después aparecisteis y cuando yo iba a decir lo que paso Barty conto eso para protegernos a ambos de la expulsión-se giro para mirarle-Esa es la verdad, te doy las gracias a ti también por refutar la versión.
Volvió a girarse y abrió la puerta, pero no pudo salir porque Severus la había agarrado ambos brazos.
Como si de aire para una persona que lo necesita se tratara, la revelación de los hechos hizo que el interior de Severus se tranquilizara. Pero aún estaba enfadado y ahora ese sentimiento se mezclaba con la euforia al saber la verdad. Desesperado y sin saber qué hacer para demostrárselo la retuvo antes de que ella saliera del despacho. Cerró la puerta y con su varita bloqueo la salida e insonorizo el sitio. La giro bruscamente y contra la puerta del despacho comenzó a besarla con ansia. Sus latidos eran frenéticos, no sabía que podía llegar a sentirse así, le asustaba. Trataba de expresarle cuanto le importaba, aunque en ese momento no pensara con demasiada claridad.
Sus manos se perdían en su pelo, queriendo sentir la suavidad de sus ondas, se deslizaban por su cuello y se adentraban en su túnica hasta que se encontraban con la camisa, esa barrera antes de sentir el tacto de su piel.
Ella estaba sorprendida por la respuesta, pero en cuanto sintió la ansiedad de Severus por encontrarse con sus labios y en tocarla supo que la había creído. Aunque al principio se quedo estática luego reacciono y empezó a acariciar su pecho por encima de esa levita, atrayéndolo hacia ella, agarrando sus brazos y acariciando su nuca.
Entrelazo sus manos tras su cuello y subió sus piernas para engancharse a su cadera, su espalda quedo totalmente recostada entre la puerta del despacho y las manos de Severus que la agarraban para que no se cayera. Cuando sintió la dureza con la que la trataba, esa ansiedad, no le incomodo, le gustaba que expresara lo que sentía y sabía que en ese momento a pesar de creerla aún estaría furioso por Barty. Puede que la hubiera salvado de la expulsión, pero aún así a él no le gustaría la confianza que tenían.
Como si de una corriente eléctrica se tratara el impulso de avanzar llego a su cuerpo y se extendió rápidamente erizando su piel bajo su levita. La tenia agarrada y sin soltarla se encamino hacia su habitación, se golpeo con el escritorio pero no quitaba su atención de ella. Golpeo con el pie la puerta para abrirla y se introdujo en la habitación, no cesaban de besarse y ella jugaba con su pelo, acariciándolo de una forma tan sensual y posesiva que le encantaba.
Se quedo frente a la cama y la empujo para que cayera en ella. Lo miraba desconcertada, en el fondo él tampoco sabía que hacer pero sus manos ya había tomado una decisión. Estaba quitándose la túnica, dejándola caer al suelo, desabrochaba su levita con rapidez y se quedo con la camisa blanca.
Los ojos de Severus ardían a pesar de la oscuridad de la habitación, ella lo veía y lo sentía y estaba totalmente entregada a ellos. Observaba como se quitaba la ropa, no sabía hasta que punto llegarían las cosas esa noche, pero el hecho de que fuera él quien estuviera desnudándose le hacía sospechar que quizá hoy podrían atravesar esa barrera. Tumbada en su cama observaba como él se agachaba hasta ella poniéndose encima de él, acorralándola como si fuera una presa en las manos de un cazador. Seguían mirándose y ella cogió sus manos y las puso en su camisa, el no tardo en entender lo que quería decir. Rápidamente comenzó a desabrocharla mientras besaba su cuello y avanzaba por su piel a medida que abría cada botón.
Sus manos se concentraron en desabrochar su camisa y a medida que lo hacia volvía a ver de nuevo las cicatrices que ya conocía, sin embargo no le asustaba. Cuando llego al final saco su camisa y tiro de ella para quitársela.
Llevaba un sujetador blanco que resaltaba en la oscuridad de su habitación y hacia que su piel pareciera más apetecible. Retiro su camisa y con delicadeza aparto las tiras de él hasta dejar su pecho a la vista. Su cara se hundió entre ellos y su lengua empezó a explorar ese lugar que conocía pero que no se cansaba de admirar. Su lengua notaba la calidez de su piel y como esta se erizaba con su tacto. Ella arqueo su espalda y metió su mano para poder quitárselo, lo arrojo al suelo y cuando sus manos iban a desabrochar su falda él se lo impidió.
Quería hacerlo él, agarro sus manos y las alejo de ahí, comenzó a desabrochar la falda mientras se dedicaba a observarla. Sus manos desabrocharon el último cierre y la falda se unió al resto del uniforme en el suelo. Con parsimonia fue besando cada centímetro de sus piernas hasta quedar al borde de la cama retirándole las medias y los zapatos.
Veía como ella tenía una fina sonrisa y sus mejillas lucían algo sonrojadas, seguía estando desconcertada aunque entregada a él y a todo lo que hiciera. Cuando volvió a ponerse entre sus piernas y sus manos fueron al cinturón del pantalón se dio cuenta que su sonrisa se hizo aún mayor y que se mordía el labio nerviosa e impaciente por la decisión que Severus inconscientemente había tomado.
Cuando vio como el posaba sus manos en el cinturón y lo desabrochaba decidido supo que hoy habría algo más. Sonrió contenta por ello. Al fin Severus había entendido sus sentimientos, había decidido tener algo más con ella. Observaba como si de una escultura se tratase como desabrochaba su pantalón frente a ella, como este caía al suelo y él se quitaba los zapatos y los calcetines y se quedaba ante ella solamente con la ropa interior.
Erguido frente a la cama y mirándola fijamente con una mirada con la que cualquier otra persona temblaría ella solamente le devolvía la mirada con una sonrisa en sus labios. Se acerco hasta ella situándose encima, ella podía sentir la dureza de su miembro rozándole sus piernas.
-Aún estas a tiempo de recapacitar-dijo Severus mirándola con cierta tristeza.
-Esto es lo que quiero-coloco sus manos en su espalda apretándola junto a ella-Te quiero a ti.
Sus manos descendieron hasta el elástico del calzoncillo y lo bajaron hasta quitárselo y tirarlo a un lado de la cama.
Severus la beso apasionadamente mientras sus manos se ocupaban de retirar la última prenda que los separaba de unirse completamente. Aún no habían empezado a hacer nada y ya notaba como sus cuerpos habían aumentado la temperatura, no había siquiera rozado el placer cuando no podía pensar claramente. Se situó entre sus piernas, acariciándolas delicadamente, las yemas de los dedos rozaban su piel hasta llegar a su intimidad. En el momento en que empezó a jugar con ella un gemido quedo ahogado en su hombro.
Sidney solo se dedicaba a acariciar su espalda, besar su piel y las cicatrices que tenia. Se dejaba llevar por lo que él la estaba haciendo. Ese fuego que el encendía se había extendido por todo su cuerpo, pero su vientre sentía unas cosquillas esperando por más. Su mano viajo por su torso hasta llegar a su objetivo. En el momento en que su mano lo acaricio y apreso ligeramente Severus se estremeció y ella pudo sentirlo en su propio cuerpo. Mordió su labio pasando su lengua por él, haciéndole notar lo ansiosa que estaba.
El retiro sus dedos y cogió con sus manos las piernas de la joven, las acomodo y guiando su miembro hacia la entrada la beso delicadamente mientras apretaba su mandíbula ante el contacto tan excitante que sentía.
Ella retenía la respiración mientras sentía como lentamente él iba entrando en ella, notaba sus labios besándola con ternura pero ella estaba concentrada en el dolor que estaba sintiendo, se sentía incomoda y no pudo evitar soltar un quejido.
Al momento el se detuvo y la miro preocupado.
-¿Estas bien?-pregunto Severus ante el quejido.
-Si-logro decir ella débilmente.
Apretó con más fuerza sus manos en su espalda mientras el seguía. Notaba la barrera de su virginidad y con una embestida consiguió introducirse por completo en la joven. Ella había soltado un grito en cuanto el lo hizo, la miro de nuevo con un nudo en su garganta, no sabía si debía parar por estar haciéndola daño. Notaba la fuerza de su agarre en la espalda, sin embargo ella enrosco sus piernas en su cadera y se presiono contra él.
Empezó a moverse suavemente en ella, cogiendo un ritmo, haciendo que ella se habituara a él, pasados unos minutos los quejidos y la molestia de ella fueron reemplazados por besos y suaves gemidos en su oreja.
Estaba comenzando a disfrutar de ello, aún se sentía algo extraña pero ese vaivén y las caricias y besos que él le daba estaban haciendo que ella se olvidara de esa sensación y gozara. Notaba como sus cuerpos estaban unidos, sus vientres pegados sintiendo la respiración de cada uno. En esa habitación solo se escuchaba el vaivén de sus cuerpos y las respiraciones entrecortadas de ambos. Sabía que Severus se estaba conteniendo, que estaba siendo cuidadoso con ella y que trataba de reprimir los gemidos, podía sentirlos en su garganta, su mandíbula tensa lo delataba.
Reemplazo una de sus manos en su espalda y la puso en su mejilla haciendo que la mirase, con delicadeza acariciaba su rostro, sus dedos tocaban sus labios, su mandíbula.
-Severus-dijo entrecortadamente ella-No te contengas.
Dejo que su mano siguiera su recorrido por su cuello y volvió a tocar su torso hasta volver a su espalda. Notaba como se iban formando gotas de sudor en ella.
Aunque trataba de reprimirse el hecho de que ella le pidiera que no lo hiciera le había excitado más, no quería centrarse en satisfacerse a el mismo, esta era su primera vez, lo único que deseaba era que ella fuese la que disfrutara. Por eso reprimía cosas que le gustaría hacer, decir o simplemente gemir o gritar. Seguía tratando de mantenerse, había sentido como ella al principio se había dejado guiar por el pero ahora estaba respondiéndole apasionadamente, lo que le hizo bajar la defensa fue que ella descendiera su mano por su espalda, cuando llego hasta su trasero lo apretó con fuerza hacia ella. Agarrando aún más con cada embestida que el daba y comenzando a gemir casi escandalosamente.
Sidney se acerco hasta su oído y le dijo.
-Más...
La miro a los ojos y vio como tras el rastro de algunas lágrimas del principio ahora refulgían ardientes mirándole con la boca entreabierta. No soporto más ese estúpido autocontrol y bajo hasta su cuello absorbiendo con fuerza su piel, casi devorándola. Notaba como el aire pasaba por su garganta, descendió la vista y se encontró con el pecho de la joven rebotando por el ritmo. Beso de nuevo su cuello y llego hasta su oreja, mordía endiabladamente su lóbulo. Dejando escapar un gran gemido.
-Eres jodidamente bella-dijo con su voz grave dejando que su lengua rozara su oreja mientras lo decía-Te deseo tanto...no sabes cuánto he imaginado...esto. La de noches...que he soñado-dejo escapar un gemido profundo-que nos acostabamos. Hacerte mia-su lengua saboreo su oreja estremeciendola de placer-Solo mia.
Sus palabras y ese aliento caliente chocando contra su oreja era una perdición, creía que de no ser por la cama ya habría desfallecido porque sus piernas no tendrían fuerzas necesarias para sostenerla. Agarro su nuca y le obligo a mirarla.
-Soy toda tuya-mordió su mentón-Haz...conmigo lo que quieras.
Mientras una mano agarraba con fuerza la almohada la otra estaba entretenida en masajear su seno, la veía bajo el retorciéndose, con los ojos cerrados, completamente entregada. Se agacho y su boca se dedico a chupar el otro pecho. Ambos estaban empapados en sudor, veía como se había formado un pequeño charco en su ombligo y por donde bajaban las gotas a través de su vientre. Llevo sus manos hasta las suyas y entrelazo sus manos dejándolas por encima de ella, embistiendo cada vez con más fuerza y dejando que los gemidos salieran.
-Ohh, si.
-¿Te gusta?-pregunto ella haciendo un esfuerzo por abrir sus ojos y mirarle.
Sus ojos eran la respuesta, sin embargo quería escucharla de sus labios.
-Joder-contesto el cada vez con más fuerza-Siiii.
Ella tembló al escuchar esa voz, le encantaba lo varonil que era pero sin duda en ese momento parecía salida del mismísimo infierno por su profundidad. Sintió más calor aún y apretó con fuerza las manos de Severus. Sintió como todo el calor se centraba en una sola zona y al momento estallo.
-Ahhhhhhhhh-grito al llegar al orgasmo.
Sentir como sus paredes vibraban alrededor de su miembro mientras ella llegaba al orgasmo y la forma en que había gritado había hecho que el pecho de Severus se inflara de placer al saber que había conseguido lo que se había propuesto. Ella había disfrutado, más relajado por esa parte aumento el ritmo haciendo que su propia cama golpeara con fuerza la pared, algo de lo que ni siquiera se dieron cuenta por el ruido que ya de por sí hacían ambos.
-Siii-gimio el en su boca besando con violencia sus labios mientras explotaba en su interior.
Se quedo inmóvil dentro de ella, continuaba besándola mientras ambos se iban tranquilizando. Sin deshacer el agarre de sus manos se quedo sobre ella mirándola, recuperando el aliento. Cerró los ojos tratando de volver a la normalidad. Cuando los abrió y comenzó a ver la sonrisa profunda que ella le dedicaba le dio un tierno beso y se quito de encima suyo, rodando hasta quedarse tumbado. Ella se aproximo hacia él y retiro el pelo que Severus tenía pegado a la cara, apartando sus mechones y limpiando con el dorso de su mano el sudor que emanaba.
Paso su mano por su cara descendiendo hasta que llego a su pecho, junto a una cicatriz de las más grandes que tenia, se acomodo a él y se tumbo a su lado enroscando una pierna sobre las suyas y dejando su mano en el pecho. Sentía los latidos desenfrenados del corazón de Severus, con una sonrisa le miro por última vez antes de caer rendida al sueño.
Su brazo aferro su cintura delicadamente abrazándola y su mano la puso junto a la que ella había dejado en su pecho, beso su cabeza y cerró los ojos. Por primera vez en mucho tiempo se sentía en paz.
Se despertó unas horas después, la habitación aún estaba a oscuras pero las ventanas dejaban ver el tímido amanecer de ese nuevo dia. Sentía un peso encima suyo, parpadeo varias veces para enfocar su vista y fue cuando vio el brazo de ella sobre su torso. Apenas había cambiado de posición desde que se quedo dormido, sonrió tímidamente. La vista era inmejorable, ambos cubiertos solo con la sabana aunque no completamente. El estaba destapado de cintura para arriba y ella había conseguido hacer con sus piernas un revuelto que dejaba al descubierto la pierna que estaba sobre las de Severus.
Como si fuera un impulso llevo una de sus manos hacia ese muslo, rozándolo con cuidado con sus dedos. Parecía irreal, todo. Sabía que había cometido un gran error, se prometió no traspasar los límites con ella y sin embargo el arrebato de anoche y los recién descubiertos celos se apoderaron de el dejando suelta a la bestia y a sus más primitivos instintos. Cerro sus ojos, repaso rápidamente todo lo ocurrido. Había faltado a su promesa de no hacer nada más con ella, había faltado a su palabra con Dumbledore. Sin duda un error, pero un error delicioso. La primera vez que se despertaba junto a una mujer tras haberlo hecho con ella, no huía, no la dejaba tras acabar, solamente quería pasar más rato junto a ella, sintiendo su aroma y su abrazo. Su aroma. Pensó en cómo le enloquecía, giro su cabeza y busco la fuente de él, su cara se vio enterrada en ese aroma que embriagaba la estancia. Por unos segundos estuvo simplemente inhalando tranquilo, una tímida sonrisa se formaba en sus finos labios. Abrió sus ojos y automáticamente su rostro cambio.
¡Eso no podía ser cierto! Debía estar aún dormido, todo había sido una pesadilla o estaba tan borracho que no sabía lo que veía. Si, debía ser eso, ¡tenia que ser eso! Trago saliva sin apartar sus ojos de ella, su mano froto los ojos con fuerza, tratando de borrar lo que había visto. Asustado centro su vista en su mano tras abrir los ojos, el estaba viendo correctamente, estaba en las mazmorras, en su cama, anoche hizo el amor con Sidney, y ahora...
Giro su cabeza buscando la fuente de la alucinación que había visto antes y volvió a verlo.
-No puede ser-susurro más para sí mismo y convencerse que otra cosa.
Con la mano temblorosa la acerco hasta su pelo, a pesar de esa oscuridad reconocería ese color en cualquier situación. Rojo oscuro. El mismo color, no había ninguna variación. Ese era el pelo de ella. Sus ojos comenzaron a brillar conteniendo las lágrimas que estaban formándose. Sus dedos apartaron los mechones que cubrían la cara de la chica, aún estaba dormida pero arrugaba su ceño ligeramente, algo inquieta. El aún estaba sorprendido por ello, solo atinaba a admirar su pelo y rozar con sus dedos algunos mechones. Durante años había fantaseado miles de noches con hundir sus manos en ese pelo, jugar con él, aspirar su aroma, quedarse absorto admirándolo, y resulta que ahora lo podía hacer, de hecho lo estaba haciendo. Solo que el había soñado con Lily y no con ella.
Su mente le jugaba una mala pasada y hacia que inconscientemente le pusiera el rostro de Lily al de ella, miraba embelesadamente su figura tumbada en la cama adivinándose tras esa sabana, su pelo esparcido por la almohada. Sin quererlo sus labios soltaron un suspiro mientras decía su nombre.
-Lily.
Una voz se metió en su sueño, la verdad es que no sabía si era un sueño o si solamente había rememorado la noche anterior. Tras cerrar los ojos se quedo profundamente dormida y su mente se dedicaba a formar diferentes sueños en los que estaban ambos, felices, entregándose a la pasión. Se besaban con anhelo, su ropa se deslizaba por sus cuerpos dándoles ese contacto que necesitaban, se entregaban a ellos una y otra vez. Era feliz con cada imagen, hasta que en su sueño Severus mientras hacía el amor con ella susurraba ese nombre. ¿Lily? ¿Que tenía que ver ahí su madre? Comenzó a inquietarse y esto hizo que se despertara.
Buenas! Perdón por la tardanza, hoy terminé los examenes =) y como dije en el capítulo anterior la paciencia tiene recompensa ;D
Muchas estareis diciendo "Hasta que se han acostado!", y teneis razón, pero aunque me encantan los one-shoot M, reconozco que al Severus del libro le pega más algo que le lleve tiempo, o por lo menos así me lo imagino yo. Es la primera vez que escribo algo tan sexual, asi que disculpar mis fallos o mi castidad =) me interesaria conocer vuestra opinión para saber qué hacer en próximos capítulos ^_^
Un saludo y como siempre gracias por la lectura y los reviews.
