Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


Decepción

No era posible. No, absolutamente no. Se negaba a unir esas dos informaciones y obtener ese resultado, simplemente tenía que tratarse de un error o una broma. Sí, eso era.


El director al ver que Severus no reaccionaba se preocupo, sin duda era algo que había pensado y en lo que había estado investigando desde que entrevistaron a Trelawney, el había hecho caso de esa profecía porque sin duda pensaba que era cierta. Aún así esperaba equivocarse pero continuo averiguando y en este momento sabia solo de dos personas que tendrían hijos a finales de julio. Dos familias de sangre mágica que el conocía, lo cual lo hacía mucho más duro. La cuestión ahora era averiguar cuál era el protagonista de la profecía. Saber quién sería el elegido.

-Severus-espero a que el reaccionara pero seguía teniendo la vista fija en algún punto, sin parpadear-Severus hijo, por favor.

Se levanto de la silla rodeando su escritorio y se puso al frente de el, lo cogió de los hombros y trato de trasmitirle apoyo.

-Severus, aún son hipótesis, no es algo de lo que tengamos que preocuparnos de inmediato, pero sin duda es un tema sumamente delicado.


Esas palabras lo sacaron de su trance, sus ojos se dirigieron a mirar glacialmente al hombre que tenía enfrente.

-¿Qué no es algo de lo que preocuparse?-dijo lentamente Severus conteniendo toda su rabia aunque cada palabra estaba llena de veneno.

-Hijo...

-Me está diciendo que ella, que ella...lleva en su vientre...

-No, te estoy diciendo que probablemente ella lleve en su vientre al único con poder de derrotar a Voldemort. Aún no estoy seguro de que sea ella.

-¿¡Y ME LO DICE ASÍ DE TRANQUILO?! ¿SABE LO QUE ESO SIGNIFICA?

-No, aún no lo sé. Pero si que me hago una idea de todo lo que conllevaría. Significaría una esperanza, un nuevo futuro.

-¡SIGNIFICARIA UNA CONDENA!-las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos-Una condena.


Albus no pudo contenerse al ver al profesor de pociones, tan temido siempre por todos y tan frio y correcto siempre, llorando y sin reprimirse delante suya. Sabia de los sentimientos tan profundos que el tenia hacia Lily, esa había sido en gran parte la causa de que el entrase a formar parte de la Orden del Fénix y que ahora fuese espía. Sin embargo no dejaba de asombrarle encontrar la esperanza en los lugares que parecían más recónditos, sin duda por situaciones como esta Dumbledore se mantenía firme en la creencia de que el amor es el arma más poderosa que uno puede tener.

Dejo a Severus desahogarse, eso era todo lo que podía hacer por ahora. Sin tener ninguna confirmación oficial de que Lily Potter fuese la madre del elegido y sin saber que podría hacer. Tan solo trataba de reconfortar a ese hombre que lloraba frente a él.


La mañana del domingo el cielo irradiaba sol, junio estaba siendo un mes de lo más caluroso y no había atisbo de nubes en el aire. Frente al ventanal del cuarto de las chicas Sidney se desperezo admirando las vistas y estirando sus brazos trataba de pensar en lo maravilloso que era ese día. Se había levantado de un humor excelente, quedaban pocos días para terminar las clases, hoy era el último partido de la temporada y estaba plenamente confiada en la victoria, lo que automáticamente les daría esa copa de la casa que ya tenían casi en sus manos. Si, ese era un gran día sin duda. Días antes había recibido una lechuza avisándola de que su padrino y Sirius vendrían a ver el partido, eso solo lograba alegrarla aún más. Echaba de menos a ambos aunque no quisiera reconocerlo, se habían convertido en un apoyo para ella.

Con la mente llena de buena energía se dirigió hacia las ducha donde se aseo y al finalizar se vistió con el uniforme del equipo y bajo canturreando hacia el gran comedor. Saludaba alegremente a la mayoría de personas que encontraba a su paso, ¡incluso le dedico una sonrisa a Filch! Al sentarse en la mesa de Gryffindor ese detalle no paso desapercibido para sus compañeros.

-¿Buen humor hoy?-dijo Christinne.

-El mejor-contesto ella con una sonrisa mientras tomaba una tostada-Casi puedo tocar esa copa.

-No bromees con ello-dijo Bane-Yo también estoy seguro del buen resultado pero no quiero confiarme en exceso.

-¡Oh vamos! Sois unos aguafiestas-contesto ella sacando la lengua-Estoy tan segura de que ganaremos el partido como de que Filch no se ha bañado en meses.

Todos sus compañeros rieron y siguieron desayunando mientras comentaban divertidos tratando de amenizar el ambiente. El desayuno termino pronto y en cuanto el equipo de Gryffindor se levanto recibió un gran aplauso que resonó en el gran comedor y que hizo que muchos de los jugadores saludaran, rieran y que incluso realizaran gestos teatrales de agradecimiento. Sidney alzo un par de veces la mano agradeciendo los gestos, dejo que sus compañeros disfrutaran unos minutos más hasta que se puso firme y dio media vuelta para encarar el camino hasta el campo seguida de sus jugadores.


Apenas llegaron al campo les estaban esperando ya muchas personas y antes de que pudiera meterse a la carpa donde solían reunirse antes de jugar Helena la engancho del brazo y ella ordeno al resto que se metiera dentro.

-¿Qué pasa?-pregunto Sidney.

-¡Ha venido el tío cañón! Debiste haberme avisado mala amiga-contesto ella haciendo un puchero.

-¿Tío cañón?

-Tu padrino y su amigo.

-¡Ah! Lo olvide, ¿dónde están?

-Los vi en el pasillo del castillo pero supongo que ahora estarán en la grada de Gryffindor.

Sin decir más Sidney salió disparada tratando de verles aunque fuera unos segundos antes del partido, corrió por los pasillos abarrotados de gente que la paraban a cada paso para fotografiarla, desearla ánimo o simplemente saludarla. Trataba de esquivar todo lo que podía, atravesaba obstáculos y seguía a la mayor velocidad que podía, cuando subió las escaleras choco contra alguien y estuvo a punto de maldecirlo por bloquearle el paso, hasta que levanto su mirada.

-Profesor-exclamo ella eufórica, de no ser por estar rodeada de un montón de gente hubiera pegado un salto para lanzarse a sus brazos.

-Señorita Potter-contesto el-¿No debería estar con el resto del equipo?

-Tenia que ver a alguien primero.

No se dio cuenta del carácter ambiguo de su frase o de cómo la podría interpretar el, Severus solamente alzo una ceja, cuando estuvo a punto de decir algo alguien hablo silenciándolo.

-Cariño ¿no te han dicho que juntarte con cuervos antes de los partidos trae mala suerte?

Se giro y les vio.

-¡Sirius! ¡Remus!-dio un par de pasos hasta ellos hasta que Sirius la cogió en volandas dándole un fuerte abrazo.

-Cielo esta ropa pesa mil demonios, no lo recordaba-comento alegremente Sirius haciendo reír a la chica.

-Brillante manera de decirle a una mujer algo sobre su peso. Por fin podemos descubrir las maravillosas y tan legendarias maneras de Black en su trato con las mujeres.

El comentario se escucho perfectamente a pesar del ruido del ambiente, esto hizo que el abrazo entre ambos se cortara y que Sirius la dejara en el suelo mientras le dedicaba la mejor mirada de odio de su repertorio al profesor de pociones.

-Cállate Quejicus, ni siquiera sé que haces en un sitio como este rodeado de gente. Dime ¿cuanto tiempo aguantas sin mojar los pantalones sabiendo que hay personas reales a tú alrededor y no tus adorados calderos?

-Sirius para-dijeron casi a la vez un molesto Remus y Sidney.

-No esperaba menos de alguien como tu Black. ¡Que pena das! siento lástima por ti, debe ser realmente terrible que lo más interesante que pueda ocurrir en tu vida sea venir a ver un estúpido partido de quidditch. Menudo modo de desperdiciar el tiempo-replico Severus dejando a una Sidney con la boca abierta mirándole.

-¡Sev...Profesor!-se corrigió casi de inmediato ella, en cierta manera ella pensaba que el quidditch podía ser estúpido pero le dolía el hecho de que el pensara que era una pérdida de tiempo o algo infantil, ella estaba dedicando tiempo a ello, a pesar de que lo considerase un pasatiempo. En cierto modo no solo se lo decía a Black, la estaba insultando a ella.

-Si me disculpan yo si tengo obligaciones y cosas que hacer-contesto el profesor marchándose de allí dejando a las tres personas algo confusas y de peor humor que antes, pero tras unos segundos de desconcierto lograron intercambiar unas palabras antes de que ella se marchara hacia la carpa.


Como era de esperar el partido fue excepcional y el resultado bastante aplastante, Gryffindor venció con una ventaja de más de 250 puntos. Sidney supo donde estaba la snitch desde el principio pero le parecía que atrapar la snitch a los 5 segundos sería una lástima, así que se dedico a ayudar a su equipo y a realizar alguna que otra acrobacia mientras el público vitoreaba y aplaudía. Paso varias veces por la grada de profesores donde pudo ver como McGonagall y Dumbledore estaban radiantes de alegría aplaudiéndola y también vio el gesto serio de Snape, quien no se inmutaba ante las piruetas que ella hacía o cuando lograba atrapar el quaffle. Quien si parecía estallar de alegría era Sirius, ni siquiera se sentaba, estaba eufórico gritándola, silbando y aplaudiendo. Su padrino tenía una gran sonrisa pero se contenía más. En la última jugada cuando ella se subió al palo atrapando la snitch casi saltando sobre ella las gradas rugieron en aplausos y ella con elegancia bajo de un salto alzando su brazo y mirando con orgullo como todos la miraban. El quidditch podía ser un deporte estúpido pero por Merlín que bien sentaba sentirse tan alabada.

Espero al resto de su equipo en el campo, el cual no tardo en unirse mucho y comenzaron a vitorearla y a celebrar la victoria. Cuando salieron de la carpa cientos de compañeros les esperaban junto a muchos profesores quienes trataban de poner orden a la situación.

-Por favor, por favor-gritaba inútilmente Minerva-Hagan espacio y colóquense en fila.

-Déjalos que celebren Minerva-le contesto el profesor Nolton.


Entre la marabunta de gente que les rodeaba y les abrazaba consiguieron hacerse hueco 4 personas, las cuales venían en direcciones distintas hacia donde estaba en el centro la joven aún sonriendo.

Por un lado venían Sirius y Remus tratando de felicitar a la muchacha, en otro lado estaba Snape quien a pesar de no gustarle el deporte y mucho menos los actos de superioridad reconocía que había sido un buen partido y venia a felicitarla. Sin embargo la cuarta persona llego antes que el resto e hizo algo que dejo a los otros tres con la boca abierta.

Sidney aún sonreía contenta por la victoria y por las muestras de afecto, había decenas de personas rodeándola, apenas distinguía caras, pero entre todas ellas comenzó a distinguir como se hacía paso Barty, tras esquivar a las dos personas de delante, se abalanzo contra ella, la cogió en volandas mientras sonreía y sin esperárselo apreso su boca dándole un beso tremendamente apasionado.

Ni siquiera pudo reaccionar cuando la lengua del chico estaba en el interior de su boca, ansiosa y desesperada por unirse junto a la suya, lo único que hizo fue cerrar los ojos y responderle, sus brazos estaban a sus costados, solamente era su boca, sus labios y su lengua la que le respondían aunque no con el mismo grado de pasión que el. Pero para Barty eso bastaba.

Esos instantes fueron como si la gente a su alrededor hubiera desaparecido, no escuchaba nada a su alrededor salvo el corazón desbocado tratando de salir por su garganta. No atendía ni a la necesidad de respirar y estaba casi segura de que si él hubiera querido continuar ella no habría dicho que no. En el momento en que se dio cuenta de la situación, de todo lo que les rodeaba, fue cuando la gente a su alrededor comenzó a silbar, comenzó a percibir algunas comentarios sueltos como "¡Así se hace Crouch!", "¡Qué bonito!" o "Woooo, eso sí es celebrar".

Abrió sus ojos pero parecía que sus labios tenían vida propia y no querían despegarse de los suyos. De reojo observaba como la gente a su alrededor los miraba demasiado atenta con sonrisas.

-¡Sidney!-exclamo una voz que logro sacarla del trance.

Por fin el resto de personas que trataban de abrirse paso entre la multitud habían llegado, y las tres la miraban. Fue en ese instante en que se dio cuenta de lo que había pasado.

Sirius Black estaba frente a ella pálido, su padrino tenía un gesto de desaprobación mirándola pero nada de eso le importaba en comparación con los ojos oscuros que la observaban con...decepción, si eso era, decepción. Estaba tan perdida mirándole, tratando de suplicarle mentalmente que no escuchaba lo que Sirius le decía hasta que la zarandeo.

-¿Me estás oyendo jovencita?-repetía Sirius de nuevo.

-Si...si.

-Y tu largo de mi vista, ¡no te atrevas a volver a ponerle un dedo encima porque juro que te echo una maldición con solo mirarla!-le gritaba furioso Sirius a Barty.

La agarro del brazo y se la llevo a rastras de todo ese tumulto, ella era incapaz de reaccionar, tan solo se dejaba guiar y solamente volteo la cabeza para tratar de encontrar su mirada de nuevo, pero solo obtuvo la vista de su capa ondear con furia mientras se perdía entre la marea de estudiantes.


-¿En qué diablos estabas pensando?-decía Sirius mientras seguía llevándola hacia el castillo-No me lo puedo creer, en serio, delante de toda esa gente.

Sidney estaba totalmente confusa, lo suficiente como para solo pensar en lo que había hecho y en quien la había visto. ¿Por qué no paro? Ella sabía que su corazón pertenecía a otra persona entonces por qué rayos no detuvo a Barty. En todo ese camino de regreso al castillo se cruzaban con algunas personas pero estas salían despavoridas al ver el semblante de Sirius quien seguía maldiciendo al chico y replicando. No fue hasta que llegaron cerca del castillo cuando ella se dio cuenta de lo que estaba pasando.

-Sirius para-dijo molesta tras escuchar durante más de 15 minutos como él la estaba llamando poco menos que fresca.

-¿Que pare?-contesto él con una sonrisa mientras se giraba y la miraba con enfado aún sosteniéndola del brazo-Eso deberías haber hecho tu antes de dejar que esa babosa te absorbiera los morros y al parecer el cerebro.

-¡Suéltame!-tiro de su brazo varias veces pero el parecía decidido a no soltarla-¿He de recordarte de que procede tu fama? Eres conocido por conocer las camas de un montón de brujas y esa fama no la lograste de adulto precisamente.


-Lo que yo hiciera no es asunto tuyo-replico el visiblemente enfadado.

-¡Lo mismo te digo entonces! Te recuerdo que no soy una cría, soy una adulta capaz de tomar decisiones y responsabilizarme de ellas. No juego a las muñecas Sirius y si los hombres se fijan en mi no es mi culpa-termino gritando Sidney.

-Una cosa es ser hermosa y que se fijen en ti, otra muy distinta es dar pie a que traten como a una cualquiera-dijo Sirius casi escupiendo las palabras.

-¿Que te molesta más Sirius, que los hombres se fijen en mi o que no me fije en ti como te gustaría?-termino diciéndole ella alzando una ceja.

Sirius había perdido el control por completo y cuando estaba a punto de sacar su varita para hechizarla una voz le detuvo haciéndole rabiar aún más.

-Más vale que ni pienses en coger la varita para hechizar a una alumna Black, te recuerdo que estas en Hogwarts, delante de un montón de personas y que cualquier acto que realices tiene consecuencias.

-¿Por qué diablos no te callas Quejicus? ¿Acaso utilizas tu gran nariz para seguirnos siempre que aparezco o es que extrañas que te aplique un Fregotego?

-Suéltala-contesto fríamente el.

-¿Y a ti que te importa?

-Es mi alumna, suéltala, no lo repetiré.

La tensión en el ambiente podía cortarse, las miradas entre ambos hombres parecían ser capaces de derretir a quien pasase por delante. Ambos parecían echar un duelo solamente mirándose, sin embargo el brazo de Sidney estaba comenzando a notar el dolor por la presión que Sirius hacia sin que este se diera cuenta. Estaba tan enfadado que no sabía lo que hacía. Cuando noto la mano de Remus apoyarse en su hombro pareció ir volviendo poco a poco a la realidad y sin despegar su vista de la de Severus fue alzando una ceja mientras reducía el agarre de la chica hasta que la soltó finalmente.

Lo que no estaba preparado era para el puñetazo en su nariz que recibiría instantes después de soltarla.


-¡Imbécil!-dijo inmediatamente ella tras impactar su puño en la nariz casi tapando el sonido del tabique rompiéndose y de la sangre salir instantes después-Ni se te ocurra volver a tocarme o tratarme así ¿me oyes? Tengo suficiente con el bastardo de James, no permitiré que su estúpido amigo quiera desquitarse conmigo.

Sirius estaba en el suelo tratando en vano de contener la sangre saliendo de su nariz en gran cantidad mientras emitía quejidos y maldiciones.

-¡Estúpida niña!-dijo Sirius cuando logro levantarse con ayuda de Remus.

-Me parece que te hace falta lavar esa boca. Fregotego-dijo ella dejando al hombre tratando de quitar toda la espuma que salía de su boca y la sangre que salía de la nariz.

Ni siquiera tenía ganas de reírse a pesar de que se estaba desquitando y de lo cómico de la situación. Pero reconocía que se sentía más aliviada al haberlo hecho, iba a mirar a Severus cuando una persona la llamo.

-Sidney-dijo tímidamente Barty.

Se giro lentamente hasta que le pudo ver a un escaso metro de ella, estaba solo y parecía muy avergonzado, ella ni le contesto, solo se limito a observarle fijamente durante unos segundos en los que solo se escuchaba el efecto de las burbujas que salían de la boca de Sirius.

-Yo...lo siento, estoy muy arrepentido. Sé que no debí haberlo hecho pero yo...no puedo controlar esto.

¿Que no puede controlar esto? Pensó Sidney, por su culpa estoy ahora en esta situación cuando llevaba ya varios días feliz y tranquila. Por su cabeza solo se paso equilibrar la balanza de nuevo, establecer orden en medio de ese caos que se había formado por la acción de ese chico que tenia frente a ella. Avanzo unos pasos hacia él, sin decir nada, le miro unos segundos y le abofeteo.

Barty se llevo la mano hacia el lado abofeteado sin decir nada más, ella le miro pero no le dijo nada. Se sentía decepcionada, no solo con él o con Sirius, sino consigo misma, esa bofetada le había dolido más a ella que a él, era una bofetada directa a su cerebro y a su corazón por haber dejado que eso sucediera. No miro a Severus, no soportaría ver su mirada decepcionada una vez más. Miro al horizonte y retomo el camino al castillo, sin mirar atrás, solo quería quitarse ese dichoso traje y tumbarse a llorar. Sola.


Hola! Se que no tengo perdón ni excusas para actualizar tan tarde =( Lo único en lo que me puedo refugiar es en que tras escribir el capítulo anterior mi cerebro solo tenia ideas para cosas que sucederan en esta historia mucho más adelante y me limite a escribirlas. Sin embargo para lo que sucederia ahora no se me ocurria como progresar, muy frustrante la verdad.

Gracias a Alexza por sus ánimos para que me recuperase ^_^ , como siempre a todos por la lectura y por comentarios.

Un saludo y esta vez si, prometo actualizar antes.

P.D. : Si conoceis fics interesantes, que os hayan gustado mucho, que os hayais reido o que hayais sufrido os agradeceria que me pasarais links o el titulo (preferiblemente si son de Severus/Hermione o Severus/Lily) la verdad es que creo que ya he leido todo en español y me estoy aventurando ahora a leer fics largos en inglés. Podeis dejar review o por PM. Gracias!