Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

Avertencia: Este es un capítulo doble que finaliza la primera mitad de la primera parte de esta historia. Contiene escenas sexuales leer bajo vuestra responsabilidad.


Trofeos y despedidas

Ni siquiera llego a su dormitorio, cuando se encontró a pocos metros de ese balcón donde hacía poco se había sincerado con Rominna fue directa hacia él. Necesitaba llorar, soledad, silencio y ahí lo tenía. Podía observar aunque sin ver realmente el exterior que rodeaba al castillo y el campo de quidditch al fondo por donde parecían venir estudiantes que a esa altura ella no lograba distinguir. El suave viento golpeaba contra su cara trayéndola a veces las risas de sus compañeros quienes celebraban la victoria y reían ajenos a lo que allí ocurría.

Sus manos estaban apoyadas en la piedra como si estuviera conectada al castillo, pero su mente estaba a kilómetros de allí, tratando de buscar cualquier explicación, por remota que fuese que ella hubiera actuado así.


Cuando la vio alejarse y entrar en el castillo su corazón quería ir tras ella pero su cuerpo no avanzaba, seguía contemplando la escena. Donde Black aún maldecía a la chica mientras Lupin trataba de razonar con él y limpiar los restos de sangre de su cara. No olvidaba tampoco a Crouch, estaba más cerca a él y podía ver que aún estaba procesando todo lo que había pasado. Sin duda ninguno de ellos y el se incluía, podía haber previsto lo que sucedería. A pesar de estar enfadado y tenía que reconocer que en gran parte celoso, sabía que ella no era culpable y que cuando reacciono lo hizo de la forma correcta, poniéndose en su sitio y parándoles los pies a ambos.

Se alejo de allí y puso rumbo a las mazmorras aunque realmente estaba buscando algo que hacer mientras su mente trabajaba a toda velocidad. En realidad pensaba Severus, a pesar de que ella y yo seamos algo así como amigos y nos hayamos acostado ella no es nada mío. No lo es. Me confesó sus sentimientos y sé que ella es sincera pero yo no lo he sido con ella. Aunque quizá tampoco lo he sido conmigo mismo. En ese instante se detuvo en mitad de ese pasillo ¿Acaso el estaba comenzando a sentir algo más por ella? No podía ser, seguía amando a Lily con todo su corazón pero tenía que reconocer que sentía algo como un pequeño sentimiento de posesión con esa chica. No soportaba verla con otros chicos, ni siquiera las miradas de estos en ella. Pero que iba a hacer el ¿ordenarla que se encerrara en una torre? ¿Que se pusiera una máscara? No, era absurdo, ella no lo hacía a mala intención. Podía ser presumida o vanidosa pero era algo innato en ella, se sabía la mejor porque simplemente lo era. Ordenándola algo o expresándole sus celos Severus estaba seguro que ella trataría de cambiar para satisfacerlo a el pero él sabía que estaría privando a una preciosa rosa de su libertad. El no quería ser un estúpido posesivo con ella, tenía que confiar en lo que le decía o apartarse de inmediato de ella.

Dio la vuelta y con grandes pasos se dirigió hacia la torre de Gryffindor buscándola.


Cuando llego hasta el retrato de la dama gorda tuvo la suerte de que este estaba abierto debido a que un grupo de chicas entraba a la sala común. Hechizo las escaleras y subió a grandes zancadas hasta su habitación. Llamo varias veces pero no obtuvo respuesta, abrió la puerta pero no había nadie en el interior. ¿Dónde estaría entonces? Confuso bajo las escaleras con gesto serio.

-Profesor-levanto la vista y pudo ver a una de las amigas de Sidney mirándole-¿Busca a alguien?

-Buscaba a la señorita Potter.

-¿No está en el dormitorio?-pregunto Rominna.

-Creo que mi vista funciona adecuadamente pero veo que la suya no, no ve que estoy bajando las escaleras ¿que le indica eso?

La chica se ruborizo y agacho la mirada, no quería ser cruel pero no podía evitar serlo con afirmaciones o preguntas sin sentido.

-¿Tiene usted idea de algún sitio donde este?-pregunto el tratando de sonar amable.

-Bueno...quizá, quizá sé donde está.


La chica le conto discretamente donde estaba el lugar donde suponía que estaba ella, Severus le agradeció con un seco cabeceo y se marcho de la torre rumbo al sitio que la chica le dijo. Suponía que los estudiantes tenían siempre algún lugar especial donde refugiarse, ese lugar donde trataban de esconderse de la realidad y sentir algo de paz y tranquilidad. El mismo había tenido ese lugar, compartido con Lily, e incluso de adulto le gustaba frecuentarlo. Supuso que debería haber ido con sus amigas a ese sitio y que allí tendrían sus charlas adolescentes, sonrió internamente por ello.

Al llegar a ese balcón vio su silueta en contraste del sol que entraba por ahí. Sus codos estaban apoyados en la piedra y sus manos tapaban su cara. Se acerco hasta ella, comprobando antes que el sitio estaba completamente vacío.

-No tienes por qué llorar-dijo tranquilamente él.

Sidney levanto su cabeza rápidamente sobresaltándose por su presencia pero en seguida le dio la espalda mirando al horizonte mientras trataba de controlar sus lágrimas.

-¿Qué haces aquí?-pregunto ella con voz entrecortada.

-Te buscaba.

-¿Para decirme lo repugnante que soy? Gracias, ya lo sé.

-No seas tonta-contesto Severus, se puso tras ella y la tomó de un brazo delicadamente obligándola a darse la vuelta y enfrentarlo-No eres eso.

-¿No? ¿Y cómo calificarías a alguien que se deja besar por otra persona cuando se está enamorada de otra?

Sus ojos estaban rojos y no reflejaban para nada la alegría habitual en ellos, le dolía verla así, sabiendo que ella estaba sufriendo y pasándolo realmente mal por sentir que le estaba traicionando. Con su pulgar quito las lágrimas que caían por sus mejillas y trato de tranquilizarla.

-La llamaría adolescente-ella cerró los ojos molesta-Es lo que eres, y no tienes que sentirte mal por ello. Estas en una etapa difícil por la que todos hemos pasado. Te consideras adulta pero aún no lo eres, tus hormonas controlan más que tú parte racional.

-Por favor no me digas eso, me haces sentir peor.

-Sidney mirame-abrio los ojos y sostuvo su mirada con tristeza-No te sientas así, no has hecho nada malo.

-¿Por qué no estás molesto? No lo entiendo, se supone que deberías gritarme o insultarme y sin embargo te plantas frente a mí y tratas de que me sienta bien. ¿Te das cuenta de lo extraño de la situación?

-Si, créeme, me doy cuenta.

-Entonces ¿por qué lo haces?

-Ya te lo he dicho, tú no has hecho nada malo ¿acaso debo recordarte el puñetazo y la bofetada?

-Severus yo...tu sabes mis sentimientos por ti, no quería que Barty me besara.

-Pero lo hizo.

-Si-agacho su cabeza recordando el momento.

-Y tú solamente te dejaste llevar, eso es todo.

-¿Eso es todo?-le pregunto incrédula-¿Sabes lo mal que me siento por no haber parado ese beso a tiempo? ¿Por haberle respondido? ¿Por dejar que todo el mundo crea ahora que realmente estamos juntos? Joder Severus para mi es un infierno no poder salir al campo y gritar que estoy enamorada de ti y que ese beso ha sido un error.

-Niña irracional-contesto Severus con una sonrisa-Si salieras al campo a gritar eso probablemente creerían que te diste un golpe en el partido o que alguien te hecho una maldición.

-Eres bobo-dijo ella con una tímida sonrisa-Te hablo en serio, me encantaría poder hacerlo.

-Y yo también hablo en serio. Escúchame, sé lo que sientes y quiero que sepas que confió en ti y en lo que sientes. No dudes de ello. No me hace falta que salgas al campo a gritarlo, te creo.

-¿De verdad?

-Si.

-¿También me crees cuando te digo que lo siento profundamente y que me siento fatal?

-También.

La chica sin contenerlo se lanzo a sus brazos y le dio un gran abrazo que el respondió aunque estaba atento a que no hubiera nadie observándolos. Sentía la fuerza con la que ella le abrazaba, sabía que en esos momentos ella estaría temiendo separarse de él, que creería que si se separaban el se esfumaría, pero Severus quería hacerle ver que eso no pasaría.

-Me gustan tus muestras de afecto pero mis pulmones te agradecerían algo de espacio, te aseguro que si me sueltas no me marcharé.

Su risa le hizo cosquillas, le encantaba verla y escucharla reír, le hacía feliz. Saber que ella no estaría atormentándose con ello hacia que estuviese tranquilo.

-Gracias-le dijo ella y después le beso en la mejilla.

Ambos se separaron y se quedaron el uno frente al otro mirándose. Severus automáticamente alzo su mano para quitar los restos de lágrimas que aún se veían en sus mejillas.

-Felicidades-dijo él.

-Definitivamente hoy es tu mejor dia-sonrio e hizo que el también sonriera-Gracias, no ha sido un partido difícil.

El se limito a hacer una mueca ante la suficiencia de ella y Sidney volvió a reír, le encantaba escucharla así de alegre.

-¿Sabes? Podríamos celebrar la victoria.

-¿Ah sí?-contesto Severus alzando una ceja suponiendo a lo que ella se refería.

-Me refiero a que aún me debes una cena, no creas que me olvido, prometiste que cenaríamos en una de esas noches en el lago.

-Yo más bien diría que fuiste tu la que insististe en el plan pero yo no dije nada al respecto.

-Si un comentario mío no tiene una respuesta mordaz de tu parte lo considero como una aprobación explícita-Sidney no iba a caer en sus trampas y ahora sonreía sabiendo que estaba en lo cierto.

Severus respiro hondo y aunque el plan no le parecía mala idea, sabía que desaparecer en medio de la cena tanto él como ella sería demasiado sospechoso. Parecía que ella leía su mente porque su boca se abrió para replicar.

-Y si ya sé todo lo que vas a decir, pero no me importa. No asistiré a celebrarlo poniendo la excusa de que me encuentro mal y tú irás a la cena pero no probarás mucho y tampoco estarás mucho tiempo. Mientras tanto yo estaré en las cocinas preparando la cena y la llevaré a tu despacho-poso sus manos en su pecho mientras se iban deslizando hasta llegar a su cuello y entrelazarse en su nuca-Cena tranquila, los dos juntos, quizá con vino...

-Sin duda deberías trabajar en el ministerio en el departamento de leyes de aplicación mágica, estoy seguro que convencerías a cualquiera a enfrentarse a una viruela de dragón.

-No exageres-contesto ella mientras chasqueaba la lengua-Enfrentarse a un dragón no tiene punto de comparación a hacerlo al temido profesor de pociones-se acerco hasta sus labios y rozándolos dijo-En una cena, a solas con él y con mi conjunto verde.

-¿Planeas ponértelo?-dijo en un susurro Severus.

Ella solamente asintió y el beso sus labios mientras una sonrisa se formaba en ellos. Segundos después se separaron y ambos fueron al comedor tomando direcciones distintas.


En la hora de la comida se pudo notar el ambiente festivo por parte de los alumnos y de los profesores, la mesa Gryffindor estaba contenta por el triunfo y eso se notaba en la cara de McGonagall e incluso en el propio Dumbledore. Todos comentaban entre ellos y sonreían. En varias ocasiones las miradas de ambos se cruzaron y ella agachaba la cabeza con timidez tras esbozar una cálida sonrisa que hacía que Severus estuviera de buen humor. Cuando llegaron a los postres el director se levanto de su silla y se dirigió hacia el atril, la gente se quedo en silencio aunque aún se notaba la alegría.

-Lamento la interrupción de tan maravillosa comida, pero solo quería dedicar unas palabras de felicitación a todos los alumnos pero en especial a nuestros jóvenes Gryffindor. Hoy han demostrado que el deporte puede unir a todas las personas, dejando las diferencias a un lado para unirse por una pasión. Pido un fuerte aplauso para el equipo de quidditch de Gryffindor.

No hizo falta que el director pidiera el aplauso porque algunos ya habían comenzado a aplaudir, el equipo se levanto para recibir los aplausos. Todos saludaban mientras sus compañeros seguían aplaudiéndoles. Minerva incluso estaba más emocionada que su casa.

-Sin embargo debo añadir, que para mantener un equipo así de unido y fuerte hace falta mucho liderazgo, fuerza y empeño. Es por eso que el premio anual de este año en Hogwarts ha sido concedido a esa persona-el director saco la reluciente placa que mostraba el premio-Me complace anunciar que el premio anual es para la capitana del equipo de Gryffindor.

¿Que que? pensó ella con los ojos aún abiertos en exceso, acababa de sentarse junto a sus compañeros cuando el anuncio llego hasta ella. No podía creérselo, sus amigas y los demás la animaban a levantarse y ella no reaccionaba.

-¡Vamos Sid!-la agarro Rominna haciendo que esta se levantara del banco.

Sin embargo parecía inmóvil, su amiga la tuvo que dar un empujón para que avanzara hacia el atril donde la esperaba el director con el premio. Tímidamente y entre vítores de sus compañeros avanzo hacia él. Cuando estuvo en las escaleras las subió despacio hasta quedar frente a él. Miro hacia los profesores y pudo ver el orgullo en sus caras y esa sensación se trasmitió a ella. Cogió el premio que le tendía Dumbledore y haciendo un gesto de saludo a él y luego otro a sus profesores se giro hacia sus compañeros y agradeció los aplausos.

-Querida habrá una réplica del premio en la sala de trofeos con tu nombre. Pero además-el director agito su varita y la copa de quidditch comenzó a materializarse frente a ella-La victoria de hoy culmina el trabajo excelente de todo un año, la copa de quidditch es concedida a Gryffindor.

Ya había tocado esa copa en varias ocasiones, la había ganado antes, pero jamás podría acostumbrarse o cansarse de tocarla. Con muchos nervios agarro el trofeo de quidditch, una sensación de felicidad la inundo por completo y miro a Dumbledore pidiéndole permiso para hablar.

-Solo me gustaría agradecer, en primer lugar a nuestro director por poner orden en nuestras vidas, por supuesto a los profesores-se giro para verles a todos aunque en especial su mirada se posaba en uno en concreto-por aguantarnos y ayudarnos, pero en especial a los compañeros, este trofeo es vuestro, sin vuestro apoyo nada sería igual.

El equipo de Gryffindor se levanto y corrieron hacia donde estaba ella quien tras levantar el trofeo lo dejo en manos del resto para que pudieran disfrutar de él tanto como lo había hecho ella, hasta que regreso a las manos del director.

-Esta copa será expuesta en la sala de trofeos también, enhorabuena a todos y ahora ¡a disfrutar del postre!


Todos terminaron de comer con muy buen ambiente, esa pequeña realidad del castillo eran tan preciosa que Dumbledore no quería que desapareciera informándoles a todos de las oscuras novedades en el mundo mágico y muggle. ¿Para qué preocuparles con asesinatos, torturas y robos? Si podían estar unidos aunque solo fuera unos momentos podrían asumir mejor todo lo que les esperaba fuera, donde el mundo no se detenía a celebrar la copa de quidditch o un premio anual.


Tras la comida todas las chicas se fueron con un grupo de Ravenclaw y con algunos del equipo de quidditch hacia el exterior del castillo donde se sentaron alejados de otros junto al lago. Pasaron las horas contando anécdotas, disfrutando del tiempo que hacía, narrando sus planes de verano y recordando con nostalgia lo que habían hecho en ese año. Sidney se hallaba tumbada en la hierba miraba el cielo y solo podía pensar en que a pesar de todo ese había sido un año extraordinario, una sonrisa se formo en su rostro y cuando menos se lo espero Rominna estaba sobre ella haciéndola cosquillas en los costados y susurrando en su oído lo suficientemente bajo para que otros no escucharan que ella sabía por qué o mejor dicho por quién estaba así.


Antes de que se dieran cuenta estaba anocheciendo y comenzaron a regresar con pocas ganas al castillo. Aprovecho que venían solas y alejadas del resto.

-Romi-dijo Sidney-¿Si te usara de escudo o de lechuza te molestaría mucho?

-¿Escudo o lechuza?-contesto su amiga sin saber a qué se estaba refiriendo.

-Verás digamos que a una pareja le gustaría cenar a solas pero como no queremos que levanten sospechas necesito que cubras mi ausencia.

-Ya ya, ya veo lo que me quieres-contesto rodando los ojos Rominna.

-Romiiiii-dijo Sidney haciendo pucheros-Por favor, ten piedad.

-Piedad tuve esta mañana cuando me enfrente a tu querido murciélago y sobreviví para contarlo.

-¿Y eso?

-Te busco tras el incidente con Barty en tu habitación pero no estabas.

-¿Así que fuiste tú quién le conto mi escondite?

-Pues sí, era eso o enfrentarme a que me echara una maldición, además, estoy segura que no te molesto para nada que se lo dijera-guiño un ojo y su amiga comenzó a reír.

-Te agradezco que se lo dijeras.

-¿Y bien? Piensas contarme ese plan romántico o tendré que torturarme toda la cena pensando posibilidades.

-Solo es una cena.

-Ya, claro, ¿con posibilidades de no volver hasta el desayuno quizá?

-¡Rominna!-pero ambas comenzaron a reírse.

-No sé lo que le harás esta noche pero espero que al menos este de mejor humor para la clase de mañana.

Sin contenerse más comenzaron a reír a carcajadas mientras se dirigían hacia la habitación, donde una de ellas se preparaba meticulosamente para esa noche.


Tras aplicar el segundo hechizo alisador a su pelo y terminar de ponerse el uniforme Sidney cogió su capa y se la puso sobre ella.

-¿Y cuál se supone que es la excusa por la que faltas?-le pregunto Rominna.

-Estoy con un dolor de cabeza debido a la celebración y el ajetreo de todo el día-contesto Sidney dramáticamente fingiendo tocarse la frente-No tan terrible como para ir a la enfermería pero si lo suficiente como para no asistir y para evitar que venga gente a mi cuarto a preguntar por mi estado.

-Entendido. Nadie sabrá de ti hasta mañana-ante la mirada de su amiga y ella solo contesto-¿Qué? No me mires así, si yo fuera él y te viera con ese conjunto tan sexy tampoco te dejaría salir de mi cama hasta disfrutar un poco.

Sidney solo saco la lengua y guiño a su amiga en complicidad, se miro al espejo una última vez y fue hacia las cocinas rogando a que no se manchara mucho, no quería acudir a la cena con una pinta desastrosa después de todo el tiempo que estuvo en el baño arreglándose.


Al llegar a la cocina encontró a varios elfos trabajando, ella pregunto por Finchy quien se encontraba limpiando la cocina y vino enseguida acompañado de varios elfos y la ayudo a preparar la cena. Ella quería prepararlo pero los pequeños elfos no la dejaban y Finchy insistía en que no quería que ella se manchara. A pesar de la ayuda consiguió hacer el postre y parte del primer plato. Lo coloco en una bandeja que le dieron y les pregunto si tenían alguna bebida especial. Instantes después apareció un elfo con una botella de vino con un ligero toque a frambuesa y lo deposito en la bandeja junto al resto. Mando a Finchy a que se apareciera directamente en el despacho de Severus para asegurarse de si estaba solo en el despacho. El elfo acepto el encargo y tras unos segundos volvió a aparecer diciéndole a la chica que no estaba en el despacho, ella aprovecho para que el elfo llevara la bandeja y después volviera a la cocina para aparecerse con ella en el despacho y así evitar el camino por los pasillos.


Cuando llego al despacho comprobó que lo que le dijo Finchy era cierto, aprovecho para ambientarlo, ordenar las cosas y hacer hueco en la mesa. Coloco la comida y abrió el vino sirviendo una cantidad en las copas. Esperaba impaciente sentada, pasaban los minutos y sus dedos tamborileaban en la mesa con la vista fija en la puerta. No tuvo que esperar mucho más hasta que la puerta se abrió y por ella entro él, una sonrisa apareció en su cara.

-Llegas tarde-dijo Sidney entrecerrando los ojos, con fingida molestia.

Severus estaba avanzando hacia el escritorio mientras observaba los cambios que ella había hecho, cuando llego hasta ella beso su frente y rodeo el escritorio hasta sentarse en su silla.

-Lo siento, al parecer hoy es el día Gryffindor y Dumbledore no hace más que alabaros. Te estuvo llamando varias veces hasta que tu amiga dijo que estabas indispuesta-alzo su ceja interrogante-¿Algo que deba saber?

-Nada, tan solo que estuve en la cocina, preparando para ti esta magnífica cena de la cual aún no has dicho ni una sola palabra.

-Tiene una excelente pinta-comento Severus mirando todo lo que había en la bandeja-¿Has conseguido vino?

-Si, una tiene sus recursos.


Comenzaron a cenar en silencio, ella observaba sus reacciones cuando probaba bocado y Severus parecía concentrado en cenar, apenas alzo su mirada un par de veces.

-¿Te pasa algo?-logro decir Sidney cuando estaba a medias del segundo plato y no había pronunciado palabra-No has dicho absolutamente nada.

-No es nada.

-Algo es, confía en mí, desahógate-coloco su mano sobre la de Severus que descansaba en la mesa.


¿Cómo decir todo lo que tu cabeza tiene en mente y no parecer un desquiciado? Difícil pregunta. Ahora mismo la Orden absorbía demasiado sus pensamientos y la situación fuera de Hogwarts era cada vez peor, en menos de una semana tendría que enfrentarse de nuevo a todo, sin la excusa del castillo y su trabajo. Las reuniones con Voldemort serian más continuas y tendría que afrontar misiones. Su trabajo como cruel mortifago seria su principal ocupación. En medio de todo ese caos estaba ella, feliz por todo lo que había conseguido ese año, queriéndolo y preocupándose por él. Preparándole una cena y observándole. Ella era la balsa en medio de ese océano peligroso. Por fin alguien se preocupaba por él, de lo que necesitara, de lo que sentía. Podía ser egoísta pero creía que ya había actuado noblemente lo suficiente como para no poder preocuparse de pasar una velada agradable.

-Es...bueno, son muchas cosas-comenzó el a sincerarse vagamente.

-¿Te preocupa algo en especial?-le animo ella a continuar.

-Si, me preocupan muchas cosas.

-Estoy segura de que tienen solución, una mente tan brillante como la tuya es capaz de resolver cualquier cosa.

Severus curvo sus labios ante el halago y ella sonrió tímidamente en respuesta.

-¿Puedo ayudarte en algo? Me refiero a las cosas que te preocupan.

-Gracias, pero no. Es algo que debo hacer yo personalmente.

-Está bien, de todos modos si me necesitas aunque sea para darte apoyo sabes que cuentas conmigo-se estiro de la silla y tomo su barbilla alzando su cara-¿Lo sabes verdad?

El asintió y ella volvió a sentarse y a comer de nuevo.

-Y dime tu ¿qué planes para el verano?

-Huir de mis padres, ahora también de Black, probablemente encerrarme en mi cuarto a estudiar, lo típico. Si alguien de Hogwarts me viera ni se lo creería.

-No tienes por qué avergonzarte, yo también pasaba mis veranos encerrado estudiando.

-Mi madre me dijo que salíais-Severus la miro, sorprendido de que Lily hablara de él con ella-Bueno, es decir cuando me contaba que pasaba sus veranos en casa me decía que salía con un amigo del vecindario, que pasaban las tardes cerca de un parque, hablando de magia.

Ruborizado y bastante impactado porque Lily recordara todo aquello tal y como lo hacia el fijo su vista en su plato, carraspeo y volvió a hablar de nuevo.

-Bueno, algunas tarde si, pero el resto estaba en casa, leía los libros del curso siguiente y repasaba los anteriores. También leía algunos que me parecían interesantes.

-Que chico tan aplicado eras.

-Si, claro.

Tras esa afirmación se escondía un deje de tristeza, si ella supiera que me refugiaba en los libros y en las salidas con Lily para evitar las peleas en casa y los golpes de mi padre. Para tratar de olvidarme de los gritos de mi madre cuando ese asqueroso bastardo volvía borracho a casa y se divertía pegándola. Los libros eran una vía de escape a esa cruel realidad, aunque a veces no eran lo suficiente para evitar oír esos gritos.


Notaba la mirada triste de Severus, desde fuera todo el mundo sería incapaz de creerla pero tras entablar amistad con él y llegar a conocerle había logrado captar sus sentimientos en la mirada. Esos ojos que todos calificaban de vacios guardaban un gran enigma y ella había sido lo suficientemente paciente como para resolverlo. Ahora podía notar en ellos la tristeza y eso la apenaba. Sabía que esa noche el estaba en otra parte y al parecer remover el pasado no ayudaba a que se animara. Se levanto de la silla y rodeo el escritorio hasta llegar donde estaba el. Se sentó sobre sus piernas y le abrazo.

-Lo siento, es nuestro último fin de semana en el castillo y lo estoy estropeando haciendo que estés triste y poniéndome triste a mí.

-No es tu culpa, creo que ese maldito chiflado que tenemos por Director es el que tiene la culpa, con sus discursos tan melancólicos y demás parafernalia.

No pudo evitar sonreír, le encantaba verle molesto y desquitándose contra Dumbledore. Acerco la copa de vino y la poso sobre los labios de Severus dándole a probar un poco, la dejo de nuevo en el escritorio y cogió un trozo del postre que ella había hecho.

-No soy un niño pequeño para que me des de comer.

-Deja de ser gruñon-fingio un puchero hasta que finalmente logro que el abriera la boca y probo el pastel de chocolate que había hecho.

Un suave gemido de escapo de su boca y ella sonrió.

-Eso dice todo el mundo que lo prueba-contesto ella.

-Esta delicioso ¿seguro que lo has hecho tú?

-Por supuesto, pero si eso te parece delicioso...conozco una manera mejor.

Cogió otro trozo pero esta vez no lo puso en los labios de el sino en los suyos y se acerco hasta él para dárselo de su propia boca. Severus en pequeños mordiscos trago ese trozo deseando llegar a lo que verdaderamente le interesaba, sus labios.


Esa mezcla de frambuesa del vino, el chocolate y el sabor tan especial que tenían sus labios le embriagaba. Era magnifico. Degustaba con su lengua el calor y la suavidad que desprendían y a los pocos segundos ya se encontraba en el interior de ella, aspirando ese aliento a menta. Sin pensarlo la estrecho más contra sí y hundió una mano entre su pelo, que hoy lucia totalmente liso y como siempre sedoso. Ambos se separaron para respirar pero sus frentes seguían unidas, su mirada se fijo en una pequeña mancha que aún quedaba de chocolate en su labio inferior y deslizo su lengua hasta quitársela dándole un ligero mordisco tirando de su labio hacia él.

-Auchh-solto ella haciéndole reír-Eres un sádico.

-Eso dicen.

Pero ella sonrió y se dedico a devolverle el beso mientras una mano se dedicaba a desabrochar botones de la levita y la camisa hasta llegar su pecho y acariciarlo. El no entendía que atractivo podía tener su pecho lleno de cicatrices para alguien como ella, pero si le gustaba no le iba a decir nada. Podía sentir la calidez de su mano en contraste de su piel fría, a pesar de toda la ropa que llevaba y de que era junio las mazmorras seguían siendo un lugar frio.

-No me vas a dejar comer el resto del postre ¿Mmm?-susurro contra su cuello sintiendo como ella se estremecía.

-Tengo algo mejor para ti.

Se separo unos centímetros de el, y comenzó a desabrochar su túnica tirándola al suelo al terminar, le miro a los ojos y con una sonrisa de lado empezó a desabrochar su camisa mientras la vista de Severus bajaba por instinto a cada botón que ella abría. Si esto no era una recompensa entonces es que a él le habían enseñado un mal sentido de la palabra. Aún conservaba el recorte que ella le dio con el conjunto pero cuando vio ese verde en contraste de su piel bronceada creyó derretirse.

-Veo que se ha quedado sin palabras profesor-remarco ella disfrutando de la escena y sobre todo de la cara de él.

Sus manos se dirigieron a amasarlos y su boca a cubrirlos de besos, le encantaba lo firmes y turgentes que se veían, sin esperar más retiro la tela dejándolos al aire y comenzó a saborearlos paseando su lengua y disfrutando de succionarlos. No cesaban sus atenciones puesto que si su boca se dedicaba a uno su mano estaba en el otro.


Ella arqueaba su espalda ante el contacto de la cálida lengua sobre sus pechos, pero siendo consciente de su posición le obligo a mantenerse firme en su silla mientras ella seguía deshaciendo todos los botones de sus ropas y pudo llegar hasta su cinturón.

-Estas siendo muy descarada-susurro Severus-Y no sabes el efecto que eso puede tener.

No tenía nada que hacer contra la fuerza de ese hombre que agarro sus muñecas con una sola mano apresándolas tras la espalda y continuo lamiendo lo que se le antojaba haciendo un camino desde su boca hasta sus pechos recorriendo su cuello y mordiéndolo en alguna que otra ocasión. Sidney solo se podía limitar a observar o a corresponder cuando él la besaba se sentía tan ansiosa que inconscientemente comenzó a frotarse contra la entrepierna de él.

-¿Quieres enseñarme acaso el resto del conjunto?-dijo el mirándola al notar su vaivén-Veamos que escondes tras esa falda.

Y tras decirlo la mano que tenía libre Severus levanto la falda dejándole a la vista la otra parte del conjunto, pero no se detuvo mucho a admirarlo porque ella pudo ver como su mano apartaba la tela para comenzar a frotar su zona intima que ya de por si estaba bastante excitada. Cuando sus dedos comenzaron a vagar ella se limito a gemir y a besarle con furia, con toda esa pasión que contenía desde su último encuentro. Sus caderas seguían el vaivén de las caricias que él le daba y en cuanto estuvo dentro de ella solo se dedico a dejarle hacer lo que quisiera.


-Eres una Gryffindor muy escandalosa ¿sabias?-comento Severus tratando de acallarla con sus besos.

En realidad le encantaba saber que él era quien la hacía sentir así pero dudaba que incluso sus hechizos insonorizadores pudieran ser capaces de resistir si ella seguía gimiendo así. Retiro sus dedos y fue hasta su pantalón, desabrocho el botón y bajo la cremallera revelando la palpitante entrepierna que escondían sus ropas.

Cuando sintió el mordisco en su lóbulo y después la cálida y húmeda lengua deslizarse por su oreja tuvo que reprimir un grito.

-¿Vamos a hacerlo aquí profesor?-pregunto llena de deseo ella.

-Me temo que tu castigo no puede esperar-contesto el liberando su miembro de la ropa interior, finalmente soltó las manos de la chica para poder sujetar su cintura y colocarla sobre él.

De una rápida embestida Severus se había introducido en el cuerpo de la chica haciendo que esta gritara. No se movió, se quedo en su interior mirándola y su mano tapando su boca.

-Vas a estar de lo más calladita-ella asintió-A pesar de lo que te haga-de nuevo asintió pero esta vez la lengua de la chica se deslizaba por su mano provocando una sensación desconocida para él.

Se quedo mirando lo que ella hacía y sintió como su boca atrapaba uno de sus dedos chupándolo con suavidad y su lengua recorría cada centímetro acariciándolo y humedeciéndolo. No podía apartar la mirada de ello y sintió que incluso dentro de ella su miembro se había hinchado aún más. Cuando creyó que no podía estar más encendido la chica comenzó a moverse de arriba a abajo dominando la situación, mientras él estaba apoyado en el respaldo dejándose hacer y disfrutando como nunca. Ella estuvo varios minutos sobre el moviéndose, le encantaba el ritmo que había impuesto y como conseguía excitarlo sobremanera la visión de ella rebotando sobre él. Pero no iba a cederle todo el dominio.

Tras un rato Severus comenzó a moverse mientras sujetaba sus nalgas haciendo que el ritmo fuera algo más rápido y profundizando más en ella. Sentía como se contraía y como se cerraba, se dedico a enterrar su cabeza en sus senos y a disfrutar lamiéndolos mientras sus manos trataban de separar más sus piernas. El roce con sus braguitas no era muy cómodo así que concentrándose logro sacar su varita y posarla sobre ellas para hacer que estas desaparecieran, ni siquiera se percato de que tras ello su varita cayó al suelo.

Ese cuerpo moviéndose así era hipnótico pero pedía a gritos más, paro de golpe y sin ser cuidadoso la dejo sobre su mesa obligándola a recostarse en ella aunque antes tuvo que retirar todo de golpe provocando que se escuchara un gran estruendo de platos romperse contra el suelo. No le importaba, ahora solo estaba centrado en ese cuerpo semidesnudo que descansaba sobre el escritorio.

-Severus...-susurro impaciente ella por volver a sentirlo dentro.

-Te dije...-volvió a embestirla-que en...silencio.

Cómo si eso fuera capaz con las fuertes embestidas que él estaba haciendo, coloco sus piernas sobre sus hombros y sujeto su cuerpo para que pudiera llegar hasta el fondo. Cuando lo sintió fue como tocar el cielo, ahora el que gritaba era él y sabría que no podría contenerlo mucho más. Siguió penetrándola con rudeza mientras ella gemía y gritaba su nombre. Cuando sintió como su interior se contraía y apretaba con fuerza su entrepierna supo que ella había llegado, se recostó en parte sobre ella y dejo que su cadera embistiera con fiereza.

Escuchaba la madera de su escritorio crujir pero poco le importaba, cuando sintió que explotaba en su interior incluso su vista se nublo y permaneció sobre ella unos minutos hasta que pudo recuperar el aliento y sentir como la sangre volvía de nuevo a todo su cuerpo y permitía que sus piernas lo sostuvieran por sí mismo.


Aquella noche tras reponerse de su encuentro en el escritorio se dirigieron hacia la habitación de él y volvieron a hacerlo, esta vez de una forma más lenta y disfrutando más de cada sensación. Ambos sabían que era la despedida, tras esa noche no podrían verse hasta el próximo curso y trataron de aprovechar cada segundo.


La semana paso prácticamente volando para todos, aunque Severus no quería reconocerlo supo que echaría de menos a esa chica e incluso estaba preocupado por lo que haría ella en verano y por la situación con sus padres. Estaba seguro que tendría que soportar peleas y esperaba que ella volviera al castillo el próximo curso con su alegría de siempre.

Por su parte Sidney dedicaba cada momento que tenía en el castillo para pasarlo junto a él, pero no era suficiente y lo sabía. Deseaba poder estar junto a él y ahora un largo verano los separaba, sentía muchas dudas, aún no sabía a ciencia cierta lo que eran y la inseguridad y los celos de que él pudiera encontrar a otra persona durante todo ese tiempo la carcomían. No estaba dispuesta a desvelárselo pero sabía que él no estaba siendo del todo sincero cuando a planes de vacaciones se trataba.

La última reunión con Minerva fue lo único que logro alegrarla un poco, sabía que sus resultados estaban siendo buenos y cuando ella le certifico que podría continuar con sus estudios de EXTASIS el siguiente curso se alegro mucho. Sin duda podría dedicar parte del verano a estudiar para seguir con ese nivel.


Tras almorzar y despedirse de muchos amigos, algunos que dejaban la escuela por ser su último año y otros que vería tras el verano, Sidney se dedico a dejar su equipaje en el hall donde muchos alumnos aprovechaban los últimos minutos en el castillo. Ella no pudo aguantar las ganas de mirar a su alrededor en busca de una persona. Para su sorpresa allí estaba, junto a Dumbledore.

-Cuídame esto ¿quieres?-le dijo a Rominna mientras corría por el hall hasta llegar a las escaleras por las que ambos estaban.

Aminoro su paso y se situó frente a ellos con una gran sonrisa.

-Señorita Potter, imagino que estará contenta-le dijo el director.

-Lo estoy, pero a la vez triste, nunca me gusta dejar Hogwarts...y esta vez menos.

-Estoy seguro que encontrara entretenimiento este verano. Espero que pase unas felices vacaciones.

-Igualmente director-sonrió escasos segundos para fijar su vista donde realmente le interesaba-Felices vacaciones profesor Snape.

-Igualmente señorita Potter-pudo ver una ligera sonrisa en su rostro y se conformo con ello.

Cuando iba a darse la vuelta el director dijo.

-Dele saludos a sus padres y espero que el bebe nazca sano y fuerte.

-Lo haré director-contesto ella y se dio la vuelta mirando por última vez a Severus.


Ese sábado el ambiente en el castillo era de tristeza y alegría, ninguno sabía muy bien a lo que se enfrentaban fuera y estaban ajenos a que muchos de ellos no volverían al castillo. La felicidad de Hogwarts no se compartía fuera y eso era algo que descubrirían tras llegar a King´s Cross.


Hola! Madre mia ¿quién me iba a decir a mi que tras años de darle vueltas a esta idea iba a publicarlo y a haber llegado hasta aqui? En serio, estoy super contenta de finalizar esta primera mitad de toda la idea que tengo en mente. Quiero que sepais que es gracias a vosotras, todas las que habeis leido la historia, habeis esperado cada actualización, comentandola, enviando mensajes de apoyo o de crítica. Gracias! Os daria unos bombones a cada una para agradeceroslo ^_^

Os habreis dado cuenta que este capítulo es más largo que otros (casi son dos capítulos xD) soy un poco supersticiosa y no me gustan los números impares, asi que decidí finalizar con este capítulo en vez de subir otro. De ante mano perdón a quién le haya parecido extremadamente largo.

Paso a explicar la continuación del fic: No quiero revelar mucho pero se supone que esto originariamente seria la primera de tres partes. Sin embargo he decidido que finalmente sea la primera mitad de la primera parte. Esto quiere decir que continuare con la segunda mitad de la primera parte en este mismo enlace.

Como siempre os digo gracias mil por la lectura, por comentarios, favoritos y alertas =D quien quiera comentar, criticar, dar sugerencias que deje review o PM, estaré encantada de leerlo y de aclarar cosas por si hay dudas.

Un saludo!