Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

Advertencia: En este capítulo aparece violencia verbal (palabrotas) leer bajo vuestra responsabilidad.


¡Yo no soy vuestra hija!

Miraba de reojo a Sidney mientras caminaban hacia su casa. Se la veía tan contenta que le alegraba, Severus había esperado que estuviera triste o que al verle no se pusiera tan feliz como lo hizo pero su rostro reflejaba la felicidad. Le gusto encontrarla y ser esa luz para ella, ser el causante de su alegría, porque en ese momento ella también lo era para él. Trataba de pensar positivamente en ello, dejando a un lado el hecho de que ella iba a conocer su hogar. El sitio donde se crio. Le avergonzaba pero sin embargo había accedido. En algunas conversaciones con ella le había hablado muy por encima de la casa de la hilandera. Le conto que era un sitio muy humilde donde había pasado y pasaba el tiempo que no estaba en Hogwarts.

Sabía que ella no pertenecía a una posición privilegiada pero si que vivía holgadamente, cuando estudio en Hogwarts se entero de que la familia de Potter era adinerada. Así que lo más probable era que su padre, James Potter, fuera el principal sustento de la familia y que pudiera disponer de dinero sin grandes esfuerzos. De hecho estaba seguro que Sidney podía disponer de una parte de dinero, con ello compraba todos esos vestidos, capas y accesorios que le había visto. Pero a pesar de que ella no fuera una persona que le diera importancia a esas diferencias económicas, sentía que estaba exponiéndose. Era como volver a la realidad, mostrar otra de las razones por las que su relación o aquello que tenían no podía ser posible. Ella tendría una casa digna y decente, amistades, era joven, guapa, inteligente, tenía todo lo que quería y podría luchar por su futuro, el que quisiera. Sin embargo a su lado se hallaba una persona mayor que ella, arisca, insoportable, sin propiedades que ofrecer, sin atractivo, de dudosa reputación ante la sociedad. La pareja ideal pensaba irónicamente Severus.

En realidad para el suponía enfrentarla a la verdad, que ella comprobara a lo que se exponía, pero sin embargo temía que ella saliera huyendo. Encontrar la felicidad y dejarla escapar era doloroso, y no quería que sucediera. Por eso estaba atento a sus reacciones a medida que se iba acercando, pero ella parecía no inmutarse, seguía firme y con esa sonrisa. Incluso cuando se internaron dentro del barrio de casas de ladrillo, todas iguales y muchas de ellas en ruinas esa sensación lúgubre no hacia mella en ella, quien solo miraba con interés y se aferro al brazo de Severus de una manera cómoda, ni siquiera con miedo. Cuando sintió su brazo aferrarse al suyo con naturalidad mientras seguía empujando el carro pensó por unos segundos en lo cotidiano y a la vez extraño de la escena. Severus Snape paseando del brazo de una joven hermosa mientras que llevan un bebe. Ni en sus sueños habría imaginado algo así. Jamás. Por eso al principio se sintió extraño y tenso, pero a medida que seguían paseando se relajo.


Cuando llego hasta el frente de su casa se quedo parado mientras la miraba fijamente. Ella solamente miraba la fachada y le devolvió la mirada.

-¿Hemos llegado?-pregunto inocente y despreocupadamente Sidney.

Severus asintió y ella solo sonrió.

-Será mejor entrar cuanto antes, está empezando a llover-dijo él.

Abrió la puerta y le dejo un hueco para que entrara, ella empujo el carro y se metió en el interior de esa casa.


Todo estaba oscuro, caminaba con lentitud, temerosa de encontrarse algún obstáculo que le impidiera el paso. A pesar de la oscuridad tenía la sensación de sentirse observada, como acechada. Escuchaba sus pasos y el ruido de las ruedas del carro resonando en ese pasillo, pero nada más. Al instante noto unas manos aferrándose a su cintura, se sobresalto pero se relajo sabiendo que eran de él. La estaba guiando por la casa cuando segundos después conjuro un Lumos y pudo ver hacia donde se dirigía.

Torció a la derecha cuando una puerta se abrió y sus manos la indicaron que entrara. En seguida las velas iluminaron esa instancia, era un salón pequeño, daba la sensación de que estaba repleto aunque lo único que tenía era una gran estantería llena de libros, unos sillones desvencijados, una mesa entre ambos y un cuadro. Nada más. Olía a ceniza, suponía que un su tiempo libre también seguía realizando pociones y que el sitio donde las elaboraba se encontraba cerca de ahí. Todo era como muy antiguo, pero no antiguo del tipo artístico, sino antiguo referido a que cualquier cosa daba el aspecto de no haber sido utilizada en años y que al mínimo roce se rompería. Con algo de decisión dejo el carro y cogió a Harry en brazos y se paseo frente a la estantería.

-¿Te gusta alguno?-pregunto Severus.

-En realidad no conozco ninguno y el hecho de que algunos estén en otras lenguas lo dificulta más. ¿Son de...

-Pociones si-completo el-La temática general es pociones aunque no solo se centran en la elaboración, muchos de ellos solo hablan de ingredientes y propiedades, otros tan solo de mitos y leyendas y otros son de investigaciones antiguas y recientes. Eso conforma la biblioteca.

-Imagino que habrá cosas ilegales.

Al no obtener respuesta se giro y vio como la miraba sin comprender.

-Me refiero a que me extraña que alguien experto en un área determinada y con tanta bibliografía a la que acudir no tenga algún volumen que se salga de lo legal.

Ella lo había dicho sin intención de enfadar, solo era mera curiosidad, pero al ver el ceño fruncido de él supo que había sido una mala idea.

-Lo siento-dijo Sidney tras unos segundos se silencio.

Ambos se miraban y ese tenso momento se olvido debido a los balbuceos del bebe, quien atrajo la atención de ambos.

-Puedes sentarte-le pidió el amablemente y ella hizo caso al instante.

Severus se sentó frente a ella en el otro sillón y la miraba.

-Supongo que imaginas-dijo ella.

-¿Qué imagino que ese es tu hermano? Si.

De nuevo el silencio mientras ella se dedicaba a entretenerle y el volvió a coger mechones de su pelo tirando de él y enredándolo sin querer en sus pequeñas manitas.

-¿Cómo fue?-pregunto de golpe él.

-¿El qué?-contesto ella sin saber a qué se refería específicamente.

-Me refiero a cómo lo has llevado, todo en general.

-Bueno, no te mentí cuando dije que Hogwarts es mi verdadero hogar. Las peleas han estado ahí, día a día, he tratado de llevarlo lo mejor posible pero...la verdad es que el nacimiento de Harry no ha ayudado mucho a la situación.

-¿Harry?

-Así le han llamado-contesto ella y prosiguió con cierta burla-Harry James Potter. No se puede tener peor gusto lo sé.

Tomo aire y prosiguió con el relato bajo la atenta mirada de Severus.

-El caso es que la casa se llena de visitas, todo se centra en el, soy como un perchero. Muchos ni reparan en mi presencia-giro la vista hacia otro sitio-Si antes mis padres no reparaban en mi y si hacia algo les molestaba ahora es peor aún. Mi padre ni confía en dejarme al niño porque teme que le hechice, y mi madre se la pasa tratándome de niñera-respiro hondo-No les interesa como estoy, ni lo que hago.

Se levanto del sillón y a paso lento se acerco hasta el carro dejando cuidadosamente al pequeño en el interior. Se volvió lentamente hasta quedarse frente a él.

-Ni un abrazo Severus, ni una muestra de afecto. Esos son mis padres. No pretendo culpar al bebe de la estupidez de ellos, pero sin duda no ha ayudado para que se den cuenta de lo que hacen.

Sin haberse dado cuenta se hallaba frente al sillón de Severus y descendió hasta quedarse sentada en uno de los reposabrazos, dejando sus piernas al otro lado.

-¿Por qué no me escribiste? ¿Por qué no me contaste toda esa situación?-pregunto en un tono de reproche.

-¿De qué hubiera servido Mmm? Además, tu tampoco me escribiste-contesto tomándole el mentón y alzando su cara.

-Eso es porque no tenía nada que contar.

-¿Ni siquiera que me echabas de menos? Reconozco que yo no te escribí porque no quería que pensaras que estaba desesperada, pero en el fondo lo estaba. Tu encuentro ha sido lo mejor del verano.

-¿Qué haces aquí? Aún no me has dicho nada.

-En realidad debería pasar el verano aquí, pero el hecho de cuidarle-dijo mientras miraba el carro-Ha hecho que me quede en casa. Hoy mi madre me propuso venir a ver a mis abuelos y acepte. Necesitaba distraerme y cambiar de aires así que vine. Llevábamos un rato en casa y me apetecía dar un paseo, así que le traje a uno de los lugares que frecuento siempre que vengo aquí.

-¿Siempre vienes a ese parque?

-Si, me traía mi madre cuando yo era pequeña. Con el tiempo dejo de traerme, pero yo seguía viniendo. Me gusta-se quedo callada recordando unos instantes-Pero dime ¿Y tú? ¿Qué has hecho el verano?

-Nada especial.

Sidney alzo una ceja incrédula.

-Es cierto. He estado avanzando con unas investigaciones de nuevas fórmulas, nada más. Apenas he salido del laboratorio.

-Vaya ¿Y cómo te ha ido? ¿Has conseguido algún resultado?

-En realidad no, espero poder tener alguno para saber que no he desperdiciado el tiempo.

-¿Puedo ver?-pregunto ella levantándose del reposabrazos.


-¿Cómo?-Severus se tenso de inmediato, no esperaba que una mentira como esa despertara interés, sin embargo había obviado que se trataba de ella, y Sidney no dejaba escapar nada.

-Me refiero al laboratorio y las pociones, me gustaría saber que preparas.

Severus no sabía qué hacer, no tenía nada preparado y estaba seguro de que ella se daría cuenta de que estaba mintiendo.

-¿Por qué no mejor te sientas aquí mientras preparo un té y comemos algo?-trato de decirlo en un tono agradable y tuvo efecto, en seguida ella se sentó en el sitio que ahora el dejaba libre.

-¿Quieres que te ayude?-pregunto Sidney.

-No, no hace falta-contesto con una tímida sonrisa mientras se dirigía a la cocina.


Regreso tras unos minutos con te y sándwiches e hizo aparecer dos tazas en las que comenzó a servir la bebida.

-No sabía de qué te apetecería así que he hecho varios.

-No tenías por qué molestarte-contesto con una sonrisa.


Pasaron la tarde mientras comían y conversaban, ninguno de los dos se dio cuenta de que fuera había dejado de llover. Estaban contentos por poder pasar un rato juntos tras todo ese tiempo sin verse, ambos se quedaban inconscientemente mirándose como embobados. Sidney podía ver que el rostro de Severus lucia algo más cansado y que comenzaban a salir algunas finas arrugas en su frente, esbozo una sonrisa pensando en que seguro eran debidas a estar tan serio siempre. Severus por su parte no se perdía ningún detalle de la chica, por supuesto se veía hermosa como siempre pero su pelo ahora estaba más largo y el hecho de que estuviera algo más delgada había hecho que tanto los rasgos de su cara como su cuerpo estuvieran más acentuados. Ahora era unos centímetros más alta y podía fijarse en que sus piernas lucían más estilizadas. Es casi una mujer, y seguramente es la más guapa que hayas conocido nunca le repetía su mente.


Por supuesto tras la charla ella acabo acomodada sentada plácidamente sobre el regazo de él, mientras se dedicaba a redescubrir totalmente feliz porque estaba enamorada de ese hombre. Seguían conversando, él le estaba narrando algunas de las cosas que verían el próximo curso pero ella solamente se afanaba en oler su pelo, acariciar con sus dedos y sus labios su cuello y desabotonar la levita hasta introducir su mano acariciando su piel.

-Oye, eso no es tener interés en la materia-logro decir él cuando ella acababa de atrapar con sus labios su oreja.

-Mmm, si que lo es-dijo ella susurrando-Me intereso por conocerla en profundidad.

-Ya, claro.


En realidad no le molestaba lo que le estaba haciendo, disfrutaba mucho, eso era lo que había soñado todo el verano. Poder tenerla de nuevo, sin embargo aunque estaba totalmente entregado a sus caricias y se dejaba hacer no podía evitar fijar su mirada cada vez que abría los ojos en el carro frente a él. Se sentía nervioso, como si le estuvieran vigilando. No le gustaba.

-¿Severus? ¿Te encuentras bien?

-Si...si.

-¿Seguro?-dijo ella mientras le miraba a los ojos.

-Si ¿por qué?

-Porque a estas alturas ya me estarías besando apasionadamente, dime ¿que te pasa?

El no respondió pero sus ojos lo hicieron por él.

-¿Es por el bebe? ¿Te incomoda?

Solamente asintió.


Algo molesta pero comprendiendo la situación se levanto de su regazo y se puso en pie acomodándose la ropa.

-¿Dónde vas?-pregunto un desconcertado Severus.

-A casa, ha pasado ya mucho rato y probablemente me estén esperando.

-Perdona, no quería...bueno, incomodarte. Lo que pasa es...

-No tienes porque explicarte Severus, tranquilo.

Avanzo hasta el carro y comprobó que Harry estaba durmiendo en el interior, comenzó a empujarlo para salir de ahí.

Cuando llego hasta la puerta la abrió y pudo ver que el suelo estaba mojado por la lluvia pero que esta había cesado. Saco el carro y salió de esa casa, se giro para despedirse.

-Lamento haberte molestado-dijo ella con tristeza.

-No, es solo...

-Espero que disfrutes del resto de vacaciones, te veré en Hogwarts-agrego ella en un tono más alto acallando a Severus.

En cuanto dijo eso avanzo por las calles dejando atrás a Severus y su casa, no volteo para verle. Lo único que quería era salir de ahí y llegar a su casa.


Regreso al parque donde había estado y desde ahí se dirigió hasta la casa de su abuela, por el camino solo podía pensar en cómo se habían torcido las cosas con Severus. No estaba segura de si había sido solo por el bebe o si había influido el tiempo que llevaban sin verse. Joder, ¿y si el había encontrado a otra? Ella tan solo le había molestado, o esa era la impresión que tenia. Tuvo que auto invitarse porque él no lo hizo, la mayor parte de la conversación recayó en ella, ni siquiera te mostro la casa y no parecía del todo cómodo. Sus nervios estaban a flor de piel y solo daba vueltas, llegando cada vez a conclusiones más descabelladas.

-¿Dónde estabas?

Levanto la vista y se dio cuenta de que tanto su abuela como su madre estaban cruzando el jardín de la casa a toda velocidad llegando hasta donde estaba ella.

Su madre le quito de inmediato el carro viendo antes como estaba Harry y se giro para mirarla.

-¿Dónde estabas?-acaricio su cara-Me tenias preocupada, bueno, nos tenias preocupadas. Pensamos que te había pasado algo, tardabas mucho.

-Lo siento, es solo, que no me encontraba bien.

-Salí a buscarte, estaba lloviendo, pero...vosotros parecéis secos.

-Si...nos, nos metimos en un sitio a refugiarnos.

Sidney esquivo el resto de preguntas alejándose de ellas y se dio cuenta de que ambas mujeres se despidieron, avanzo para despedirse de su abuela y con desgana agarro a su madre para desaparecerse.


Una semana había pasado ya de la visita a casa de su abuela, el ambiente ahora era peor. Pocas veces salía de su cuarto, solo bajaba para las comidas, el resto estaba encerrada en su cuarto, aislada por esas paredes, tumbada en su cama mirando al techo aunque sin fijarse en el. Su mente volaba fuera de esas paredes. Las cartas se apilaban en la mesa, no las abría ¿que iba a decirles a sus amigos? ¿Que estaba bien? No, no lo estaba.

Pero todo estallo la noche del lunes. Había bajado a cenar, su madre aún estaba terminando de hacer la cena, James aún no llegaba del trabajo. Así que mientras ella terminaba le pidió a su hermana que cuidara de Harry. En realidad no debió ni de ser consciente de que respondió un si automático y que lo dejo en el sofá donde ella estaba sentada a su lado. Desde la visita a su abuela ella no quería hacerse cargo del bebe, era como si lo alejara de ella. En ese momento ella estaba más centrada pensando o incluso con la mente puesta en alguna otra cosa que en su hermano. Su vista estaba fija en una foto del salón, en ella estaban sus padres y ella cuando era pequeña. Veía como se movía y como todos eran felices, o al menos daba esa impresión.

-¡¿POR MERLÍN Y MORGANA?!-grito una voz.

Se sobresalto de tal modo que giro bruscamente mirando quien había gritado así. Encontró a su padre con el bebe entre los brazos acunándole, tratando de calmarle mientras lloraba.

-¿Se puede saber qué diantres tienes en tu cabeza niña?-le espeto mirándola fríamente.

-¿Cómo?-dijo ella sin entender.

-Tu hermano estaba a punto de caerse del sofá y tú estabas tan tranquila mirando a la pared. ¿En qué piensas?

Sidney no se había dado cuenta, en absoluto, estaba tan absorta mirando la foto y recordando que no se percato de ello.

-Yo...yo, yo solo...

-YO, YO, YO Y MÁS YO ¿PUEDES HACER EL FAVOR DE PENSAR POR UNA PUÑETERA VEZ EN ALGUIEN MÁS APARTE DE TI?

Comenzó a sentir esa sensación de picor en la nariz, la que se siente cuando estas a punto de llorar profundamente, sin embargo se reprimió y agacho la cabeza aguantando estoicamente el sermón de su padre sobre su irresponsabilidad y su falta de madurez.

Cuando las cosas consiguieron calmarse un poco todos se sentaron en la mesa, ella no tenía ganas de comer, pero sentía que como hiciera otra cosa todo estallaría por los aires. Así que se sentó y trato de comer algún bocado mientras en la mesa solo se escuchaba el ruido de los tenedores chocando contra el plato y había un duelo de miradas entre James y Lily, esta estaba tratando de controlarle pero James miraba fijamente a su hija, esperando a que hiciera lo mínimo para volver a gritarla. Ella parecía ser consciente de eso porque no levantaba su vista del plato, tratando de esquivar su mirada y así evitar más pelea. Pero ninguno de ellos contaba con Lily.

-Cariño ¿te encuentras bien? No has comido nada-pregunto Lily mirando a su hija dulcemente.

Sidney no respondía, se centraba en remover la comida de un lado para otro.

-Tu madre te ha hecho una pregunta-dijo amenazadoramente su padre.

Pero ella seguía en su plato, sin levantar la vista.

-¡Responde! ¿O acaso estas sorda?-James bramo tan fuerte que golpeo la mesa con el puño.

Entonces sí que reacciono y levanto la cabeza para fijar su mirada en el estúpido de su padre, le miro unos segundos, parecía que iba a explotar porque sus venas estaban totalmente marcadas en su rostro. Rodo los ojos con asco volviendo la vista a su madre.

-No, no estoy bien.

-¿Qué es lo que te pasa? Cariño por favor, dímelo. ¿Te sientes enferma?

-Si, si que estoy enferma. Enferma de aguantar este ambiente día tras día, enferma de escuchar las tonterías que dicen, enferma de una casa donde soy la última persona con la que se cuenta, enferma...de tener que soportar verle la cara a ustedes.

Se levanto de la mesa tan fuerte y rápida que su silla cayó al suelo provocando un estruendo. Salió de la cocina a paso firme tratando de subir a su habitación, pero no, eso no se iba a quedar ahí. Un brazo la arrastro con fuerza hacia atrás impidiéndole avanzar y haciendo que esta cayera al suelo.

-¿Sabes? Yo si que estoy enfermo-espeto James-Harto de soportar a una niña estúpida, insolente, desagradecida, que solo contraviene lo que le decimos para hacer lo que le viene en gana. No nos respetas, ni nos quieres...

-James por favor-suplicaba Lily para que él se callara.

-¡No Lily! Es la puta verdad, no soporto saber que esa cría que tenemos en frente nuestra insultándonos día tras día se pueda considerar nuestra hija.

-¡Yo no soy vuestra hija!-chillo tratando de levantarse Sidney desde el suelo.

-ESO ES LO QUE DESEARIA, ¡QUE NO LO FUERAS!

-Por favor cállate James, eso no es cierto-repetía su madre.

-Cada día que estas frente a mi me das más asco y repugnancia, que lleves el apellido de la familia me parece una deshonra. Lo único que haces es preocuparte de tus puñeteros caprichos, gastar, y burlarte de nosotros ¿te crees que somos imbéciles? No llegarás a nada en tu jodida vida por qué no sirves para nada, no tienes talento ni inteligencia.

Lily agarraba del brazo a su marido tratando de alejarle de su hija que estaba de pie frente a él roja de ira.

-Yo soy la que se avergüenza de tener que llevar un apellido tan sucio como ese, no sabes la vergüenza y el asco que paso cada vez que alguien dice mi apellido y me tienen que relacionar con esta familia de mierda. Ojala no perteneciera a esto. ¡Me encantaría no estar aquí y soportaros! ¡Tú eres tan estúpido e imbécil que lo único para lo que sirves es para un puto puesto de mierda en el ministerio donde probablemente eres el último mono y no cuentan una mierda contigo! Por eso cada vez que llegas a casa tienes que pagar tu puta ira conmigo porque no puedes hacerlo con alguno de tus compañeros. ¡APRENDE A METERTE CON UN IGUAL! Eres tan patético que lo único que podría hacer es lamentarme de que seas mi padre y créeme que eso lo hago cada día.

Empujo a su padre para poder salir del salón y subir las escaleras corriendo casi hasta su cuarto. Estaba cegada por la ira y la casa era un autentico caos, los gritos de ambos y los lloros de Lily y el bebe no ayudaban en nada a relajar el ambiente. No había conseguido llegar hasta arriba, estaba a la mitad de las escaleras cuando recibió el impacto de un hechizo que la hizo caer hacia atrás. Rodo escaleras abajo ante los gritos de su madre que se abalanzo hacia ella.


Buenas! Aqui estoy de nuevo, lamento tardar pero ya me han mandado trabajos en la facultad y he estado liada con ellos. Gracias a Alexza por sus ánimos ;D

Gracias por la lectura como siempre!

Un saludo!