Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

Advertencia: En este capítulo aparece contenido sexual, leer bajo vuestra responsabilidad.


Emplear bien el tiempo

Severus la guio por la casa y la llevo hasta la cocina, era de noche y quería preparar la cena. Sidney parecía algo más animada y eso le alegraba. Cuando llegaron la indico que se sentara mientras el preparaba algo.

-¿Te apetece algo en especial?-pregunto él.

-Mmm lo que tú quieras-respondió ella sentada y mirándole con una sonrisa-Solo quiero ver tus dotes de cocinero.

-¿Acaso no te fías de mi?-respondió el mientras estaba sacando ya los ingredientes.

-Supongo que ser experto en pociones te convierte en un cocinero aceptable como mínimo.

-Pues este cocinero aceptable-repitió el con sarcasmo-Va a prepararte la cena.

Había sido tan sigilosa que se sobresalto cuando ella le abrazo por la espalda entrelazando sus brazos en la cintura.

-Gracias-susurro contra su oreja y después dejo un beso en su cuello mientras se apoyaba en la encimera y estaba atenta a lo que él hacía.

Tras minutos de silencio, Severus levanto su cabeza y la miro.

-No es una clase de pociones ¿por qué estas tan atenta?

-¿Nervioso acaso? Ahora sabes lo que es tener un par de ojos acechándote ante cualquier mínima acción que hagas.

Curvo sus labios en una ligera sonrisa y siguió cocinando.


Cuando estaban cenando sentados uno frente a otro ambos se miraban, como si estuvieran teniendo una conversación sin palabras. Ella no podía evitar sonreír y a él le encantaba que ella sonriera.

-¿De qué te estás riendo?-termino por preguntar ella cuando vio que Severus rehuía su mirada y simplemente reía-Oye, Severus.

Pero el no contestaba y se estaba empezando a molestar un poco.

-Pues para que lo sepas tu plato tampoco es tan exquisito-dijo tratando de hacerle parar de reír.

Instantes después Severus logro controlarse un poco y dijo.

-Solamente me preguntaba si...irías con el mismo atuendo a cenar fuera.

Sidney bajo su vista y se dio cuenta de que no llevaba su ropa, hasta ahora no había reparado en ello. Llevaba una especie de pijama, negro por supuesto, con tela fina y de dos piezas.

-¡Qué horror! ¿Por qué no me avisaste antes? Y yo paseando tan tranquila con este saco puesto

Ahora que se había fijado no podía parar de mirarse todo el rato y sentía cierta vergüenza. Ella que siempre se encargaba de dar una imagen perfecta ahora estaba con algo parecido a un saco de patatas puesto. Severus volvió a reírse pero se controlo al ver su mirada fija y seria.

-No le veo la gracia. No entiendo cómo pudiste conjurar algo tan feo para mí.

-No estoy al tanto de lo que sueles llevar para dormir.

-Yo diría que si lo sabes-en seguido vio como las mejillas de Severus se tiñeron de un tono rosado mientras agachaba la cabeza volviendo a concentrar la vista en su plato-O de lo contrario también habría aceptado una camisa tuya.

Satisfecha sonrió sabiendo que había conseguido sonrojarle y siguió cenando.


Al terminar Severus la guio hasta el salón pero ella le dijo que no tardaría en ir, subió a la habitación a cambiarse ese horror de ropa y ponerse algo mejor. Cuando abrió el baúl no dudo en coger un vestido corto ligero, perfecto para estar en casa. Se puso unas zapatillas y bajo al salón. Severus la esperaba sentado, en cuanto entro por el marco de la puerta giro su cabeza y sin poder reprimirlo dio un repaso general al atuendo que traía ahora, ella se dio cuenta de ello y solo siguió andando.

Se sentó en el otro sillón y espero a que el hablara.

-Sidney yo...-respiro profundo tratando de ordenar lo que quería decir-El caso es...que, bueno.

-¿Severus?-la miro-¿Quieres que me marche? ¿Es eso no?

-No-se apresuro a decir el-No es eso. No quiero que vuelvas a esa casa quiero que eso te quede claro-ella asintió y le dejo continuar-Pero sin duda tenemos que poner al corriente a alguien.

-¿Por qué? Que importa, si a los que debería importarles estoy segura de que no les molesta.

-No digas eso. Aún así sigues siendo su hija y...

-Y soy mayor de edad, legalmente puedo abandonar mi casa y nadie puede impedirme volver.

-Lo sé-completo el-Pero eso no quita que ellos se preocupen y estén buscándote.

-Te aseguro que no.


Tras el silencio algo incomodo Severus se atrevió a continuar con aquello que había pensado.

-El caso es que pienso que deberías avisar a alguien, decirle que estas bien y que no se preocupen. Al menos así tranquilizarías el ambiente. Obviamente no querrás avisar directamente a tus padres pero si tienes a alguien en quien confíes y que creas que puede decirle el mensaje deberías hacerlo.

Ella se levanto del sillón y fue hasta las piernas de Severus donde se sentó mientras le tomaba dulcemente de la cara y repartía besos por ella.

-Por qué no mejor nos olvidamos de eso ¿Mmm?-susurro ella tratando de hacerle dejar el tema.

Severus tenía experiencia y sabía que ella estaba tratando de negarse y que él no hablara más de ello, pero él tampoco iba a rendirse tan fácilmente. A pesar de que sus manos estuvieran acariciando sus piernas llegando hasta el borde del vestido.

-Sidney-dijo sobre su mejilla-Solo eso.

En esa ocasión fue él quien utilizo su juego y comenzó a besarla empezando por su oreja y bajando lentamente por su cuello, ojala todas las torturas fueran así.

-Está bien-respondió entrecortadamente ella.

El no estaba seguro de que lo hubiera dicho en serio así que la miro a los ojos y pudo comprobar que detrás del rubor y excitación por lo que le había hecho se escondía la sinceridad.

-Mandaré un mensaje a mi padrino-dijo ella y antes de que pudiera responderle ella dijo-Pero, no ahora. Mañana cuando me levante, te lo prometo.

No tuvo más remedio que aceptar su trato, echaba tanto de menos sus labios, sus caricias y su cuerpo que no tenía la mente para negociar acuerdos, ¡al diablo con ellos! Esa piel era tan suave, Severus sabia ahora porque no le satisfacía acostarse con otras, ninguna tenía su piel, ni sus rasgos, ni su olor. Ninguna sabia como ella, ni era tan dulce y ansiosa. Ninguna se entregaba a él, salvo ella. Eso la hacía única, por eso le gustaba tanto.

Sus manos recorrían sus piernas y se adentraban por debajo del vestido acariciando sus muslos y rozando intencionadamente su ropa interior. Podía sentir como su temperatura ascendía a medida que subía, notaba la calidez entre ellas. Mientras se dedicaba a jugar con su cuello, pasando su lengua y sus dientes desde su delicada mandíbula hasta sus hombros. Bajo los suaves mordiscos volvía de nuevo a saber lo que era la garganta de Sidney respirando con dificultad, como le costaba cada vez más tragar saliva mientras el lamia su piel, Severus comprobaba como esa pasión que tenían ambos no se había apagado a pesar del paso del verano. Tanto él como ella seguían tan interesados el uno por el otro como lo estaban y el creía que podría ser capaz de mantener una relación así y que ella podría seguir interesada en él a largo plazo. Jamás había pensado en algo como eso, sin embargo ahora notaba que era posible y que no era difícil.


Ansiaba tanto tenerlo que creyó que cuando estuviera en sus brazos ella seria la que dominaría la situación, pero ahora estaba sorprendida. Severus siempre solía ser el que ponía los límites, el que decía que no era el momento, el que se resistía hasta que ella lograba traspasar. Pero ahora no, ahora era él quien parecía tan desesperado por tenerla que no se contentaba con un simple beso. Sus manos acariciando sus piernas y adentrándose centímetros más arriba eran un claro indicador, pero la insistencia con la que atacaba su cuello era lo que más la sorprendía. Se sentía tan bien sentirse así de deseada por el que olvidaba sus propias ganas de saborearle y de sentirle para perderse en esas sensaciones que él le daba. Sus ojos llevaban varios minutos cerrados mientras le permitía acceder a su cuello, inconscientemente su cabeza se inclinaba hacia atrás permitiéndole aún más el acceso hasta ella. Pero cuando sintió como su mano se posaba en su cuello sujetándola y la otra cesaba su contacto en su pierna se sintió desorientada, segundos después noto las frías yemas de sus dedos sobre su hombro, apenas rozándola. Retirando lentamente una de las tiras de su vestido y deslizando su borde hasta dejar un pecho al aire.

No le dio tiempo ni siquiera a abrir los ojos porque en ese momento su boca se había trasladado de sus hombros hasta el seno. Y ahora esa insistencia y pasión le importaban aún menos que antes. En cuanto sintió como sus labios la apresaban y jugaban con el pecho respirar parecía una tarea complicada. De sus labios brotaban suaves gemidos mientras sentía la lengua de el que parecía tan ansiosa lamiendo y chupando. Lo único que pudo hacer fue acariciar su cuello, tocar su pelo, atraerle hacia ella, demostrarle cuanto le gustaba lo que él le hacía y lo que era capaz de hacerla sentir.

Abrió sus ojos y disfruto con la visión que tenia ante ella, podía ser lo más erótico que había visto. En ese momento no tenia vergüenza ni dudas, dejo de apoyarse en su mano y se inclino hacia él, vio como él la miro sin entender lo que pretendía y decidió darle una pista. Bajo la otra tira del vestido y ella misma se encargo de bajárselo dejando el otro pecho al aire, Severus contemplaba la escena y Sidney cogió su otra mano y la guio por encima de su ropa hasta posarla sobre el seno, apretando sobre la suya, indicando lo que quería. No le hizo falta decir nada más porque el enseguida lo comprendió y siguió devorando con su boca mientras que la otra mano amasaba el otro.


Joder esa chica cada vez lo sorprendía más, estaba tan concentrado en lamer y jugar con su pecho que cuando la mano de ella cogió la suya y lo guio por su cuerpo se sintió sorprendido. No imaginaba que ella tuviera la confianza para indicarle lo que quería, sin embargo así fue, y le gustaba. Le gustaba saber lo que quería, lo que le excitaba y como se sentía. La sensación de tocarla mientras ella lo guiaba sobre su mano era fantástica.

Pero Severus no sabía que la cosa iba a quedar así, su mano pronto volvió a tomar la suya y la guio por su vestido lentamente hasta su final. Una vez en sus piernas la llevo hasta sus muslos, arriba y despacio, sintió como abría ligeramente sus piernas y supo a lo que quería llegar. Sintió su ropa interior y como ella le obligaba a frotarla. Durante unos instantes ni siquiera sabía quien estaba haciendo el que, lo único que supo fue que la tela se aparto y sus dedos y los de ella estaban acariciando su intimidad. Estaba tan húmeda cuando rozo sus yemas en el interior que hizo que su propia erección empapara un poco su ropa.

Se removió un poco del sillón tratando de acomodarse y llevo la otra mano que tenia libre hasta sus pantalones, frotando su miembro y tratando de darle espacio, de repente sentía un calor abrasador y no sabía qué hacer para apagarlo.

Tomo su mano y se le ocurrió una idea, comenzó el a guiarla, quería verla tocarse, dejo de lamer sus pechos y concentro su atención en sus labios. Ese no era un beso delicado, era tan apasionado que notaba sus hinchados labios contra los suyos moviendo sus lenguas para encontrarse. Había tanta humedad en ellas como la que sentía Severus en sus dedos, mientras sentía como ella accedía y se acariciaba el cogió sus dedos e hizo que ella misma se internara mientras el ponía el ritmo.


Sidney reconocía que se había tocado varias veces, sobre todo desde que descubrió lo maravilloso del sexo junto a Severus. No había alcanzado tanto placer como el que él le daba pero se sentía satisfecha. Sus fantasías y los recuerdos la habían ayudado este tiempo de ausencia a satisfacerse a sí misma, sin embargo no había disfrutado tanto como ahora. Lo estaba haciendo ella pero sin embargo era mucho mejor. No sabía si por el hecho de estar tan excitada, porque estaba con él o porque era él quien la estaba guiando e indicando que hacer. No hacía falta palabras, sus manos eran suficientes, sentía lo que quería y el sentía lo que ella quería y lo hacía. Sus dedos estaban sobre su mano, empujándola, ayudándola a sentir aún más. Era tan extraordinario que sus piernas se abrían más inconscientemente.

Sus dientes jugaban con sus labios y su lengua jugaba con la de él, enredándose y frotándose ansiosas, deseando sentir más el uno del otro.


Toc, toc, toc.


Severus sintió unos golpes, pero estaba tan concentrado que ni siquiera les dio importancia, no sabía si eran reales o imaginarios, y tampoco le importaba. Pero a los pocos segundos una nueva tanda de ellos le hizo abrir los ojos. ¡Joder! ¿No había otro momento para llamar? Los golpes no eran imaginarios y alguien estaba llamando a su puerta. No podía arriesgarse a no contestar ¿y si aparecían en su salón? Estaba claro que no quería arriesgarse a ello así que haciendo uso de todo el autocontrol que pudo paro de besarla y de acariciarla. Cuando ella abrió los ojos ambos se quedaron en silencio y los golpes volvieron a sonar, esta vez ella también los escucho y en seguida sus ojos pasaron de la excitación y el deseo a la sorpresa y la duda.

-¿Esperas a alguien?-le pregunto en voz baja.

-No, pero será mejor que abra-contesto Severus en el mismo tono.

Sidney se levanto de sus piernas y se puso en pie, acomodo de nuevo su vestido tapándose y Severus se levanto dirigiéndose hacia la puerta, antes de salir del salón la hizo una seña para que se quedase quieta y en silencio.

Fue hacia la puerta y abrió con cautela.

-¿Acaso esta es tu forma de recibir invitados?-dijo una voz tras abrir la puerta con la varita apuntando hacia la persona.

-No esperaba recibir visitas-contesto Severus tras abrir un poco más, la persona lo miro como esperando por algo y Severus no tuvo otra que decirle-Pasa Lucius.

Abrió la puerta un poco más y el mago entro. Se puso rápidamente delante de él para impedirle el paso y llevarle hacia la cocina.

-¿Ahora recibes a tus invitados en la cocina Severus? ¿Desde cuándo han decaído tus modales?-pregunto el rubio con sorna.

-Donde recibo a mis invitados es cosa mía Lucius, además estos para serlo deberían anunciar su presencia con antelación.

Ambos hombres estaban parados en medio del pasillo, Lucius escrutaba a Severus tratando de encontrar el porqué de su conducta. Severus trataba de evitar que el descubriera a la chica. Se miraron unos instantes y finalmente Severus dijo.

-Está bien, vayamos hacia el salón si tanto lo deseas-lo dijo en un tono ligeramente más alto, trataba de avisar a Sidney para que esta se escondiera o saliera de allí a toda prisa.

No sabía si habría entendido al mensaje pero rogaba por ello, no quería que Lucius la viera ni que ella viera al mago. En ambos casos tendría mucho que explicar y trataba de evitarlo. Camino guiando al otro mago, cuando entró al salón se quedo mirando unos microsegundos y vio como ella estaba tras la puerta. Se puso delante de ella ocultándola lo mejor que podía y espero a que el rubio entrara, este lo hizo segundos después y fue directo hacia el interior. Severus aprovecho el instante para apartarse y que ella saliera rápidamente, y eso fue lo que paso.

Pero no contaron con que el rubio los vio.


Lucius Malfoy se percato en cuanto Severus abrió la puerta de su extraño comportamiento. Snape era extraño sí, pero ese día estaba siendo demasiado frio y distante, como si quisiera evitarlo a toda costa. Cuando no le permitió el paso al salón se quedo totalmente extrañado y supo que tenía razones para pensar en lo raro de su comportamiento ese día. Por eso insistió, quería ver lo que ocultaba, porque eso tenía que ser, estaba ocultando algo. ¿Por qué sino negarle el paso? Cuando lo miro desafiante y logro que este aceptara sonrió cuando se dio la vuelta para guiarle. Noto como le estaba bloqueando el paso, Lucius no era tonto, por eso mismo fue despacio, tratando de descubrir que pasaba. Segundos después de que el entrara al salón lo hizo él y tras revisar su salón de una pasada y ver que no había nada se relajo y camino hacia el interior. Sin embargo no se fue a sentar, se giro rápidamente y fue cuando lo vio.

Una chica, eso era lo que estaba escondiendo el desgraciado de Severus. ¡¿Quien lo diría?! No escondía algo, sino a alguien. Pudo ver que se trataba de alguien joven y por su físico muy bonita. Solo alcanzo a verla de espaldas pero fue suficiente, desvió su mirada tratando de no mostrar ningún gesto y se centro en la estantería. Quería descubrir que se traía Severus y quien era esa chica.


-¿A qué has venido Lucius?-pregunto Severus tras cerrar la puerta y girarse, viendo como Lucius examinaba sus libros.

-Buenas noches a ti también querido amigo.

Lucius se giro y Snape quedo tan impasible como pudo esperando su respuesta.

-Es cortesía atender a los invitados ofreciéndoles algo de beber-dijo el rubio con una sonrisa irónica.

Severus supo que lo estaba haciendo aposta, sin embargo no quería perder más tiempo.

-¿Por qué no mejor dices lo que tengas que decir y te marchas?

-Menudo carácter, solo he venido a avisarte de que Greyback ha fracasado en su misión así que el señor delegará la tarea en ti.

-Muy bien-contesto secamente él.

-Sin embargo...esto no quiere decir nada. No creas que esto significa que confía en ti, tendrás que demostrarle algo más.

-Lo que signifique o no me trae sin cuidado, al único al que debo lealtad es a él, no a ti. Quizá quien debería estar preocupado eres tú.

-¿Yo?-sonrió Lucius mientras juagaba con su bastón-Para nada, el señor oscuro sabe bien en quien confiar. Las...pruebas de, lealtad...las pone a aquellos que considera ¿cómo decirlo? Prescindibles.

Durante unos segundos Severus se trago toda su rabia y trato de calmarse, de nada servía pagarlo con él.

-¿Algo más?

-No, solo vine a advertirte, nada más.

-Bien, ahora si me disculpas...-Severus se apresuro en abrir la puerta y mostrarle la salida.

-Uh ¡Cuanta prisa! ¿Me pregunto por qué?-dijo irónicamente Lucius avanzando hacia él hasta quedar frente a frente.

-No tengo prisa pero me gusta emplear mi tiempo en algo valioso no en conversaciones inútiles.

-Estoy seguro de ello Severus-ladeo su cabeza mirándole fijamente-Por cierto, la próxima vez que estés ocupado con una chica solamente tienes que decírmelo, no hace falta que la ocultes.

Maldito imbécil, lo sabía, sabía que había alguien con él, lo había visto. ¿Cómo salir ahora de esa situación?

-No te preocupes-continuo Lucius-Si yo estuviera con una puta tan bonita también me gustaría emplear bien mi tiempo. Severus-dijo el rubio a modo de despedida y salió del salón avanzando por el pasillo y abandonando la casa.


No solo ese estúpido se atrevía a venir a su casa como le viniera en gana, a exigirle un trato cortes y a venir a advertirle, sino que llamaba puta a una chica que ni siquiera conocía. ¡Esto era el colmo! De muy mala gana Severus se dirigió hacia el piso de arriba asegurando de nuevo la casa para que no hubiera más interrupciones. Cuando subió las escaleras y llego hasta el piso de arriba vio como la puerta de la habitación de sus padres estaba cerrada, no sabía si entrar o no, cerró los ojos y se quedo con la mano en la puerta, al abrirlos de nuevo la retiro y se fue hasta su habitación. Otra noche más de tortura.


Tras salir corriendo del salón Sidney se interno en su habitación y no se movió de ella, trato de escuchar la conversación pero no se escuchaba nada. Espero pacientemente y tras un rato escucho como se cerraba una puerta, luego escucho pasos y estos de detuvieron frente a su puerta. Esperaba que fuera Severus y que abriera la puerta, sin embargo no lo hizo. Escucho los pasos alejarse y el sonido de una puerta cerrarse.

Estaba molesta ¿Cómo Severus podía pasar de ser tan agresivo y pasional a un tempano de hielo e ignorarla? Acaso solo había estado excitada ella, no, no lo creía. Se tumbo en la cama y pensó en ello tratando de reprimir las ganas de gritar que tenia. No quería darle el gusto, no quería ser ella la que se arrastrara. Frustrada se dirigió hasta su baúl y se puso el camisón que llevaba para dormir, de mala gana se fue a la cama.


Pasaban las horas y no pegaba ojo, no había conseguido relajarse ni un segundo. Daba vueltas y vueltas y a su mente venia su imagen. Bastardo. ¿Por qué no puedo sacarte de mi mente como tú lo haces conmigo? Se preguntaba mentalmente Sidney. Estaba arropada y le molestaba, retiro las mantas y aun así seguía molesta. Bufo y se incorporo, no encontraba otra solución. Se levanto de la cama y fue hasta la puerta, la abrió con sigilo y salió al pasillo caminando cuidadosamente para no hacer ruido. La casa estaba en completo silencio, siguió avanzando y llego hasta la puerta de su habitación. Se quedo frente a ella y espero mientras escuchaba si había algún ruido del interior. Ninguno, perfecto. Giro el pomo muy despacio y consiguió abrir la puerta sin hacer ningún ruido. La habitación estaba en penumbra, solo se distinguía por la luz que entraba de la ventana. Podía distinguir la cama y un bulto en ella, entro y empujo la puerta aunque sin cerrarla. Se acerco hasta la cama y pudo ver como Severus estaba arropado en un revoltijo de sabanas dejando partes de su cuerpo desnudo a la vista. Sonrió, el mal genio se le había pasado al momento.


Buenas! Maldita interrupción no? jajajaja, vamos soy yo y creo que le tiro algo a la cabeza para que dejen de llamar a la puerta! xd.

Como siempre gracias a todos por la lectura y por sus comentarios! ^_^

Alexza me alegro que se captara la furia que tenia la pobre contenida y quien mejor para cuidarla que Sev =P

Sevsnap me alegro que leas la historia, que te este gustando y que te hayas decidido a comentar, gracias =) solo puedo decir que esto de que a Sidney le oculten las cosas no va a traer nada bueno.

A esa persona (creo que de Brasil?) me alegro que estes enganchada y que te este gustando =)

P.D. = He subido de nuevo el anterior capítulo porque se me olvido curarle las manos a nuestra Sidney xd, perdón por el despiste, tan solo son unas lineas más pero para quien quiera pues ahi lo tiene,, nuestro Sev curándola.

Estoy ahora mismo escribiendo la continuación, paciencia!, por cierto voy a escribir otro fic para un reto os iré comentando por si quereis echarle un vistazo! Saludos! ^_^