Nada de lo que aparece aqui me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Advertencia: La letra en cursiva significa recuerdo o flashback.
¿Qué estas haciendo aquí?
Tenía sus cosas empaquetadas de nuevo, lo había hecho con extrema rapidez. La noche del 31 de Agosto regreso a casa muy tarde y también muy herido. Había tenido que encontrarse con el señor oscuro y recibir el mensaje que ya sabía de boca de Lucius. Greyback no había cumplido la misión asignada y ahora el Lord quería que fuera él quien la cumpliera.
-Serás tú el encargado Severus-susurraba con parsimonia esa voz-Quiero que te encargues de los hijos de Dolohov, muéstrale a nuestro querido Antonin lo que su estupidez causa.
-Mi señor-contesto el pidiéndole permiso-No sería más conveniente otra persona, ellos están en Hogwarts y...
-Silencio-dijo cortándole-Me irrita que los demás cuestionen mis decisiones.
Severus comenzó a notar como el brazo le ardía y a la vez tenía la sensación de humedad. Segundos más tarde vio como de la manga de su túnica manaba sangre, la suya, al frente vio como Voldemort seguía sosteniendo la varita apuntando a su brazo sin piedad. Haciendo el charco de sangre en el suelo más profundo.
-Espero no tener que desangrarte para que comprendas el mensaje, aunque sinceramente no me disgustaría. Después de ver como el hombre lobo aullaba de dolor mientras imploraba ya no confió en la fuerza de mis hombres.
-Mi señor, vos sabéis que lo haré-contesto Severus tratando de sonar firme aunque sintiendo como las cosas a su alrededor se movían, estaba mareado.
-Claro que lo sé, Lord Voldemort sabe lo que todos tenéis que hacer-se aproximo hasta el con sigilo, situándose a su espalda-Ambos sabemos lo que pasaría de lo contrario.
Miles de agujas atravesaban su espalda tratando de penetrar más profundo en la piel, sentía como atravesaban la carne y se adentraban en su cuerpo, como perforaban lentamente lo que encontraban a su paso. Músculo, tendones, órganos, todo quedaba agujereado y con la sensación de ardor característica de la magia oscura.
-Me gusta saber que no eres como el resto Severus, tú no imploras. No eres un cobarde.
El castigo ceso y a duras penas consiguió ponerse en pie a pesar de la pérdida de sangre y del desgarro en su espalda.
-¿Cuándo será mi señor?
-Espera a mi llamado, ahora retírate.
Cuando llego a casa lo hizo con una grave hemorragia en el brazo aumentada por la aparición, se arrastro como pudo hasta el armario de pociones y tomo toda la reserva que tenia de poción reconstituyente. Mareado y con nauseas se quedo inmóvil en el suelo hasta que comenzó a notar el efecto. Ahora lo que le preocupaba era la espalda y las heridas internas. Con suerte la poción habría conseguido reparar algo pero no todo, tuvo que tomar otras dos pociones más y esperar. Al alba fue cuando pudo pasar un hechizo sobre su cuerpo comprobando como estaba y tratando de reparar los órganos aún afectados. 15 minutos fue el tiempo de descanso que tuvo esa noche para poder dormir o intentarlo. Luego tuvo que levantarse para preparar el equipaje y volver a Hogwarts.
Volvía pronto por ella, podría haber descansado toda la mañana y aparecerse directamente un par de horas antes de la cena que sería cuando lo necesitarían. Pero no, hizo una promesa y el siempre las cumplía. Esos días en soledad para el habían sido angustiantes pero sabía que para ella tenían que haber sido peores, aislada, sola y sin ninguna comunicación. Desde luego no era la mejor manera de estar. Contuvo sus ganas de visitar el castillo sabiendo todo lo que eso podría generar. Ya tuvo bastante la mañana en que Dumbledore visito su casa para hablar con Sidney.
El sonido de la aparición tras él le saco de preparar el desayuno apuntando rápidamente a sus espaldas.
-¡Albus!-soltó su respiración contenida en esos segundos-Me has asustado.
-No era mi intención Severus-dijo seriamente el anciano.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Sucede algo malo?-pregunto preocupado.
-Eso mismo podría preguntarte yo a ti-reprendió Dumbledore con una mirada acusadora-¿Qué diablos haces con Sidney Potter en tu casa?
-¿De qué estás hablando?-todo se paralizo, sabía que no podía mentirle, aunque quisiera no serviría.
-Tu lechuza Severus, parece mentira que siendo espía hayas caído en un detalle tan simple.
Severus se quedo callado, no había pensado en eso.
-Albus yo...
-Nada, no quiero oír ninguna explicación. Desobedeciste lo que te dije, me siento decepcionado-la mirada del anciano se veía cada vez más enfadada-Nada excusa algo como esto.
-Solo trataba de ayudarla-trato de razonar.
-¿Y era necesario ocultarlo entonces?-le reprocho el anciano dejándolo sin habla mientras se sentaba.
La puerta se abrió interrumpiendo el silencio.
-Severus he estado pensando...-dijo ella al entrar.
No, no podía permitirse más errores. Pero es que era tan difícil cumplir su palabra y cada vez más. Tanto Dumbledore como Voldemort exigían cada vez más, de nuevo tendría sus obligaciones como profesor y el tener esa especie de relación con ella lo hacía todo más complicado. Quería estar con ella, protegerla, cuidarla y ser feliz a su lado, pero si lo hacia incumplía las ordenes de Dumbledore y a la vez la ponía en riesgo. Pero es que ni siquiera Severus Snape, ese ser insensible que habita en las mazmorras era inmune a lo que ella le inspiraba. Tras la conversación con Dumbledore tenía claro retomar su promesa y alejarla de su lado pero su reacción al aislarse le carcomía por dentro, sin saber lo que le pasaba ni lo que sentía. Luego estar presente en esa reunión con sus padres ¿De verdad era capaz de dejarla y abandonarla en un momento así? No, lo único de lo que era capaz era de estar a su lado y abrazarla hasta que de su boca solo salieran sonrisas.
Tendría que ser más cuidadoso, mucho más y esta vez de verdad. Si pretendía seguir a su lado nadie podría enterarse y no debía dar muestra alguna de sus sentimientos. Tenía que volver a ser insufrible, esa era la mejor máscara que tenía y a la que se había acostumbrado.
Cuando envió todo su equipaje a su cuarto en las mazmorras hecho una última mirada a esa casa, sin sentir lástima como otras veces. Al instante el tirón en el estomago fue lo único que sintió. Apareció ante las verjas del castillo.
-¡Vaya! Veo que no he sido la única en regresar pronto al castillo-dijo una voz a su espalda.
Se giro y pudo ver a esa mujer que había sido su profesora.
-Buenos días Minerva-saludo él.
-Buenos días Severus-la mujer tendió su mano y él le dio un breve apretón-¿Cómo ha ido el verano?
-Bien aunque breve.
-Oh, las épocas de descanso siempre son breves. Cuando tengamos que estar de nuevo al pie del cañón recordaremos con nostalgia esa época.
Si se caracterizaba por no ser un gran conversador en esos momentos de lo que menos ganas tenia era de aguantar el parloteo de McGonagall. Pero eso es lo que tendría que hacer. La mujer abrió la verja con su varita y ambos recorrieron juntos el camino que los separaba del castillo. Aunque los intentos de Severus por acelerar el paso no cesaron, no tuvieron efecto puesto que ella seguía hablando de sus vacaciones en Escocia. Al menos lo único bueno era que no le atosigaba a preguntas, el tan solo tenía que fingir atención y eso lo lograba alternando de vez en cuando miradas y algún que otro asentimiento de cabeza.
Al llegar al hall pudo deshacerse de ella con la excusa de colocar todo su equipaje y revisar el aula para comprobar que todo estuviera en orden. Sin embargo tras caminar por los pasillos se dio cuenta de que no sabía donde podría encontrarse, a esas horas no sabía si se había levantado a desayunar o seguiría durmiendo. Decidió optar por la opción más alejada y camino hasta la torre Gryffindor a grandes zancadas. Por los pasillos se encontraba con los retratos, algunos aún somnolientos y otros que se estaban despertando, volvía de nuevo a ver las estatuas, a oler ese aroma que solo encontraba en Hogwarts. Esta había sido su casa y cada vez que pisaba el castillo se sentía como un niño en su verdadero hogar.
Cuando llegó a la torre se encontró con el retrato de la dama gorda que acababa de despertarse.
-Vaya, ¿que ven mis ojos? Tan temprano comienza a aparecer la gente-dijo el retrato.
-¿Sabe si la señorita Potter ha salido ya?-pregunto directamente Snape.
-¿Potter? Ella lleva horas fuera, como todos los días.
-¿Y a donde se dirige?
-No tengo la más remota idea profesor.
Severus se giro y se marcho de allí haciendo ondear su capa. Ahora sí que estaba confuso, si lleva horas fuera y es temprano ¿Donde podría estar? No tenía idea. Pero comenzaría a buscar por algún sitio.
Biblioteca, pasillos, el balcón donde la encontró una vez, patios, el lago, no había quedado sitio por revisar. No estaba, en ninguno. No lo comprendía, quizá la señora gorda le había tomado el pelo y ella estaba durmiendo en su habitación, aunque sabía que el retrato de la torre Gryffindor no se caracterizaba por mentir. Cansado y con hambre se retiraba ya hacia el castillo hasta que tras unos pasos agudizo el oído y escucho golpes. Al principio creyó que se trataba del eco o incluso del lago, quizá el calamar había salido a la superficie y había provocado esos ruidos. Pero tras escuchar atentamente comprobó que parecían sólidos, como de metal. Miro a su alrededor buscando el origen de ellos y ante el apareció la respuesta. El campo de quidditch. Camino en dirección a él y a medida que avanzaba podía escuchar mejor la fuente de los golpes. Comenzó a distinguir una figura en el aire, supo que era ella. Se adentro más y pudo ver como lanzaba el quaffle hacia los aros. Parecía estar practicando puntería. Cuando el quaffle los atravesaba ella se lanzaba en picado a recuperarlo, así una y otra vez. Subió hasta una de las gradas en la parte más alta y que más cerca quedaba de los aros. Quería darla una sorpresa. Seguía observándole mientras se sentaba a verla, ella no se había dado cuenta del espectador que tenia. Cuando lanzo el quaffle de nuevo contra el aro Severus levanto su varita y la bloqueo. Eso desconcertó a Sidney que casi estaba por lanzarse a recogerla cuando vio que no había entrado. Miro a su alrededor y fue cuando tras unos segundos de búsqueda ella pudo verlo.
El tan solo se quedo allí sentado, de brazos cruzados viendo como la escoba se acercaba a toda velocidad hacia él. Podía ver como su cara iba adoptando una expresión de sorpresa y alegría cada vez mayor y se alegro de haberla sorprendido. Sidney salto de la escoba hasta la grada, tiro la escoba al suelo y se abalanzo a sus brazos. Se alegraba de estar lejos del castillo, donde no podían verlos.
-¡Severus!-no hacía más que exclamar ella mientras seguía abrazándole.
Le dolía porque la herida de la espalda aún estaba muy reciente y porque algunos órganos aún no estaban curados por completo, pero no la alejo ni la aparto un centímetro de él. Saber cómo alguien se alegraba tanto de volver a verte era una experiencia tan nueva para el que quería disfrutarla.
-Solo han sido unos días, no puedo imaginar si hubieran sido meses-dijo sarcásticamente él.
Su comentario se gano un pellizco, el cual le hizo ver las estrellas, pero no se quejo. Se alegraba de estar junto a ella. Respondía su abrazo y se dejaba llevar por sus sentimientos. Sentía como esa presión que sintió durante esos días desaparecía, las preocupaciones se alejaban llenándolo de alegría. No la veía triste ni deprimida. Acarició su pelo disfrutando de la suavidad de sus ondas, olía de nuevo ese aroma a lavanda que siempre desprendía, una fina sonrisa se formo en sus labios cerrando sus ojos unos instantes.
-¿Qué haces aquí tan pronto? ¿Has venido por mi?-comenzó a preguntarle ella.
-Sigues siendo tan arrogante como siempre-contesto Severus mientras dejaba de abrazarla y la miraba alzando una ceja-No cambias-ella sonrió y agacho su mirada, el levanto su cara suavemente-Y eso me gusta.
Como si de el primer beso se tratara se acerco tímidamente hasta el, sonrojándose y nerviosa, le dio un beso en su mejilla antes de darle otro en los labios. Era un beso muy tierno, alejado de todos aquellos que solían dedicarse donde lo que predominaba era la pasión y el deseo. Este era dulce y delicado, como si cualquier cosa pudiera romperlo, con las yemas de sus dedos rozaba sus mejillas aún rojas. Se veía tan adorable.
Cuando ella se separo lo dejo confuso, con los ojos cerrados y aún esperando por más, como alguien a quien le han quitado algo que estaba disfrutando, no pudo evitar sonreír y abrir los ojos.
-Te he echado de menos, en serio, muchísimo.
-Y yo a ti-contesto Severus.
Tomo asiento en las gradas y ella se sentó junto a él, todo se veía tan pacífico que aterrorizaba, Sidney se agarro a su brazo mientras recostaba su cabeza en su hombro. Severus no podía evitar pensar en lo diminuto de ese gesto tan bonito en comparación a todo el horror que se vivía fuera, tras esos terrenos. El silencio les envolvía mientras miraban al horizonte y las nubes se iban haciendo cada vez más oscuras a medida que avanzaba el tiempo.
-¿Cómo has estado?-pregunto de pronto Severus rompiendo el silencio.
-Muy aburrida, pero bien-apretó más su brazo acomodándose a él-¿Y tú?
-Podría haber estado mejor.
-Gracias.
Severus giro su cabeza y la miro, durante unos segundos se perdió en la intensidad del color miel en su mirada, seguía asombrándole cada detalle de ella. Salió del trance y frunció el ceño en señal de desconcierto.
-Por el mensaje, lo encontré al despertarme-contesto ella.
-No hay de que, lamento no haber estado más tiempo pero tenía que irme.
-No pasa nada, tranquilo-agarro su mano sintiendo al momento la calidez de las suyas-Ahora estas aquí.
Tras el encuentro en el campo de quidditch ambos se dirigieron al salón a comer, entraron por separado y se encontraron con que la mayoría de los profesores ya estaban allí. Muchos se estaban saludando entre ellos y contando anécdotas de las vacaciones mientras que otros solo hablaban de las últimas novedades de El Profeta.
Severus tuvo que saludar a los profesores y tratar de esquivar las preguntas que le hacían con contestaciones frías y cortas. Aún así muchos insistían y ahora se hallaba en un grupo formado por la profesora Sprout, el profesor Flitwick, el profesor Nolton y la recién incorporada Sybill Trelawney. Todos conversaban sobre el verano relatando los sucesos que habían visto y comparándolos entre sí. La voz de Dumbledore los saco de la conversación anunciándoles la comida, todos se situaron en la mesa de profesores ocupando sus puestos habituales. Tan solo una persona quedaba frente a ellos en la mesa de Gryffindor, sola.
-Señorita Potter-dijo el director captando la atención de la chica-No tiene porque sentarse ahí, si lo desea puede hacerlo con nosotros.
-Gracias director, pero no quiero molestar.
-¡Tonterías!-contesto McGonagall-Ven, siéntate a mi lado querida.
Sidney avanzo hasta la mesa rodeándola y pasando por la parte de atrás hasta situarse al lado de Minerva, la cual conjuro una silla más entre ella y la profesora de Herbologia, tan solo les separaba la profesora Sprout, estaban tan cerca. La comida apareció y todos comenzaron a comer mientras se iban retomando algunas conversaciones.
El ambiente no era tan bullicioso como lo sería en la cena pero sí que había cierto jaleo. Cuando llegaron a los postres estaba deseando irse de ahí, si había algo que no soportaba era escuchar decenas de conversaciones a la vez, le producía jaqueca. El ruido seco de la silla a su lado moviéndose le hizo enervar.
-Si me disculpáis yo me retiro-anuncio Sprout-Tengo que revisar los invernaderos antes de la cena. Nos veremos luego.
-Hasta luego Pomona-se despidió de ella Minerva.
El hueco era ahora visible y ambos miraron tímidamente hacia ellos, solo les separaba esa silla y estaba seguro de que ambos estaban deseando quitarla de en medio y acortar la distancia.
-¡Sybill!-comenzó a llamar McGonagall-Sybill, venga aquí, ¡qué hace tan alejada! Siéntese aquí.
La bruja de grandes gafas miro desconfiadamente hacia todos lados antes de enfocar su vista en el sitio que le ofrecía Minerva, después a paso lento y temeroso se fue acercando hasta aceptar la invitación.
-Oh querida, es el primer año que da clase, no se aleje tanto, no es necesario.
-Gracias-respondió escuetamente la bruja.
-¿Le apetece una copa de jerez?
-Si, gracias.
Minerva le tendió un vaso con un poco de jerez y se lo ofreció a la bruja.
-Espero que empiece con buen pie-le deseo McGonagall antes de brindar.
-Disculpen-interrumpió esa voz ya tan conocida para el-Profesora McGonagall ¿ella va a ser profesora?
A Severus le hizo gracia la pregunta, sabía que Sidney la estaba haciendo sin maldad pero era justo lo que él deseaba decir. Esa persona tan extraña en Hogwarts y dando clase ¿De verdad era profesora?
-Si señorita Potter, ella es la profesora Trelawney, es la nueva profesora de adivinación.
-Oh, mucho gusto-se giro de inmediato tendiéndole la mano a modo de saludo.
-Gracias-contesto la profesora mirando con recelo su mano pero aceptándola de inmediato.
-Bienvenida y espero que...
-Shhh-la callo de repente Trelawney.
Severus estaba intrigado por ello así que dejo el postre a un lado y se inclino para ver mejor la escena. Vio como la profesora no soltaba la mano de Sidney y como está la miraba confusa y algo asustada. Lentamente comenzó a girar su mano y abrió la de la chica extendiendo su palma y dando horrorizada un grito soltándola de inmediato.
-¡Qué pasa!-dijo ella asustada mientras se miraba su propia mano.
-Mi pobre niña-dijo la adivina mirándola con tristeza.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Ha visto algo?-pregunto Sidney preocupada.
La profesora se fue acercando y le cogió las manos como si la estuviera consolando.
-Cielo ¿eres alumna de adivinación?-dijo tiernamente ella.
-¿No se supone que eso debería saberlo usted?-comento Sidney escépticamente.
-No tengas miedo muchacha, la adivinación es un fino arte trasmitido solo a unos pocos. La ignorancia a veces es la mejor cura contra los males, y déjame decirte que en tu casa son demasiados.
-¿Males? ¿De qué rayos está hablando?-pregunto la chica con preocupación y algo de enfado.
-Tu futuro es poco próspero querida-volvió a coger su mano y le indico-Aquí lo dice, está marcado. Tu destino es muy infeliz y muy corto.
-¡Corto!
-Si, mira-volvió a indicar otro lugar en su palma-Está muy claro. Lamento tener que decirte algo así querida, pero el destino está escrito.
Sidney se levanto de la silla y se marcho de allí casi corriendo. La verdad era que el que te notifiquen que tu destino iba a ser infeliz y cortó no tenía que sentarle a nadie bien.
-¿Qué le ha pasado a la señorita Potter?-pregunto Minerva girándose hacia ellos.
-Nada-contesto Trelawney.
-La profesora Trelawney acaba de notificarle su próxima muerte. Como ve algo normal-dijo Severus con el tono más sarcástico que pudo.
Minerva se escandalizo de inmediato y reprendió las maneras de la adivina, la cual estaba más interesada en su copa de jerez que en las cosas que le decía Minerva.
No volvió a verla hasta la cena, la busco tras terminar de comer pero no la encontró así que se marcho a las mazmorras para acomodar su equipaje e instalarse. Hizo recuento de ingredientes y mando una lechuza con las cosas que necesitaba para comenzar mañana sus clases. Tras ello tomo una ducha y se vistió, pudo comenzar una nueva lectura y cuando se aproximaba la hora de la cena partió hacia el gran comedor. Una vez dentro la vio sentada en la mesa, pocos minutos después comenzaron a entrar más alumnos y el gran comedor se fue llenando. Algunos de sus amigos habituales la estaban rodeando y ella estaba entretenida hablando con ellos y riendo. Se sintió algo mejor y dejo las ganas de conversar para luego.
Tras salir del gran comedor se dirigió hacia su habitación, lo que le había dicho esa mujer la había puesto los pelos de punta, pero sobre todo la forma de decírselo. Era una mezcla de lástima con prepotencia, eso la molestaba muchísimo. Trato de despejarse y relajarse, lo consiguió un poco leyendo un libro y acomodando la habitación para cuando llegaran esa noche sus compañeras. Se quedo dormida un rato sabiendo que esa noche ellas se quedarían despiertas hablando de las anécdotas del verano.
Cuando despertó se fue al baño para darse una ducha y ponerse de nuevo el uniforme del colegio. Al mirarse al espejo se dio cuenta del cambio en su cuerpo, el uniforme siempre ocultaba los cuerpos y ciertamente no era la prenda más favorecedora que se podía poner. La falda, el jersey y la camisa escondían cualquier parte haciendo que hasta la persona más bella pudiera verse insignificante con esto puesto. Sin embargo había siempre una notable diferencia entre los alumnos y aquellos que estaban por terminar Hogwarts. Los últimos eran ya adultos, todos tenían la mayoría de edad. Sus cuerpos se habían desarrollado casi por completo. El uniforme les quedaba casi como un disfraz, a veces parecían ridículos llevándolos. Veía como la persona del espejo era más alta y más delgada, sus caderas habían ensanchado ligeramente al igual que sus pechos. Lo que ese uniforme se empeñaba en ocultar ahora lo único que conseguía es que se hiciera más visible. Ninguna falda, por muy horrenda que esta fuera podría disimular que sus piernas eran ahora algo más largas y que el bajo de esta ya no quedaba en sus rodillas, sino varios centímetros más arriba de estas. Parecía mentira como en un colegio de magia podían olvidarse de algo tan humano como el crecimiento de sus alumnos.
Bajo al gran comedor, tenia muchísimas ganas de reencontrarse con sus amigas, de poder volver a la normalidad y sentirse en casa. Porque esto era lo que representaba el castillo para ella. Tomo asiento en la mesa y espero a que se abrieran las puertas, comenzaba a girar su cabeza cada vez que entraba gente al gran comedor. Estaba impaciente por encontrarse con sus amigas. Distinguió a varios chicos de Hufflepuff a los que saludo, otras chicas de Ravenclaw de tercer año, un grupito de Slytherin al que también saludo. Las mesas se iban llenando poco a poco pero aún no aparecían sus amigas. Cuando logro ver a parte de su equipo de quidditch se levanto para saludarles. Aún así seguía impaciente por ver a sus amigas y no podía evitar mirar hacia las puertas a pesar de conversar con el equipo. Cuando logro ver a Helena junto con Rominna su corazón dio un vuelco y sonrió, se levanto de la mesa haciéndolas una seña y ellas avanzaron rápido hasta ella en cuanto la vieron. Las tres se fundieron en un abrazo en cuanto estuvieron juntas y se pusieron a reír, algunas lágrimas escapan por sus ojos de la emoción. Cuando se soltaron se quedaron mirándose entre ellas.
-¡Te estuvimos buscando en el tren!-reclamaron ambas chicas.
-Lo siento, lo siento, me adelante y ya estaba aquí.
-Tenias que habernos avisado-dijeron ambas.
-¡Chicas os he echado muchísimo de menos!-dijo Sidney sonriendo.
-Y yo, esto de estar recluida en casa no es divertido, añoraba pasar tiempo con vosotras-contesto Helena haciendo pucheros.
Se rieron del comentario pero Sidney no pudo evitar fijarse en una ausencia.
-¿Y Christinne?-pregunto mientras miraba detrás de ellas por si se había retrasado.
Tanto Helena como Rominna se miraron entre sí y sus caras de felicidad cesaron, Sidney no paso desapercibido ese gesto y se puso seria al momento.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Dónde está?
-Verás, ella...bueno-empezó Helena.
-No me asustes ¿le ha pasado algo malo?-pregunto Sidney preocupada.
-La verdad es que si-dijo Rominna-Sus padres han sido atacados este verano, no salió en El Profeta pero fue muy grave, ellos están en San Mungo.
Sidney horrorizada se tapo la boca.
-Ella vendrá de nuevo a Hogwarts pero aún no sabe cuándo.
Las tres amigas se sentaron en el banco mientras Rominna trataba de alegrar el ambiente y le prometía a Sidney que luego hablarían en el cuarto. Ella asintió aunque seguía preocupada, ahora entendía la falta de comunicación con su amiga durante el verano. Pobrecilla, debía estar pasándolo realmente mal.
Las cosas se animaron un poco cuando se sentó junto a ellas Oliver, todas exclamaron sorprendidas por su cambio físico, el chico parecía ahora más fuerte y sin duda la barba comenzaba a poblar su cara dándole un aire desenfadado que le quedaba bastante bien. A pesar de las alabanzas de sus amigas Sidney no dejaba de notar como los ojos de Oliver se dirigían siempre hacia la misma dirección, a la persona que estaba sentada frente a él, ella. La incomodaba un poco pero trataba de ser amable, el chico la preguntaba sobre las vacaciones y le contaba lo que había hecho el. Ella escuchaba lo que él le contaba mientras su mirada se dirigía discretamente hacia los demás. Observaba caras conocidas hablando entre ellas, muchos sonreían, otros estaban más serios, pero entre todas esas caras se fijo en una en particular que resaltaba entre todas. El chico le devolvía la mirada y sonreía tímidamente.
Incrédula y sin saber muy bien si lo que veía era cierto desvió su mirada unos instantes y al volver a fijarla volvió a encontrarse con esa mirada. No estaba viendo mal, el estaba ahí. Como si las mesas y la distancia entre ellos no existiera ella simplemente dijo.
-Barty ¿qué estás haciendo aquí?
Buenas! Un nuevo capítulo =D las cosas se ponen más interesantes con todas las novedades que ha traido el regreso a Hogwarts.
Como siempre gracias por la lectura, por la gente que ha puesto la historia entre sus favoritas, por las alertas, etc. Animan mucho ^_^
Y como no, gracias mil a los reviews!
Sevsnap, me alegro que te hayan gustado ambos capítulos ^_^ lo cierto es que llevas mucha razón, cuando a una persona no le dan ese cariño que necesita luego no puedes pretender que te trate con cariño y respeto. Las personas recogen lo que siembran como dice un refrán.
Comentarista de Brasil (xd) pues solo decirte que gracias! espero que te siga gustando y tranquila que se resolverá lo de la caida ;D Cuidado con tus uñas! xd
Alexza, ante todo tu tranquila, por mí como si quieres dejar un review de una página de largo xd jajaja, me gusta que la gente ponga lo que piensa y si para ello necesita espacio, adelante. La verdad es que tu comentario me hizo reflexionar mucho en serio, yo tenia en mente otras razones pero lo cierto es que la mayoria de cosas que dijiste son ciertas. Así que probablemente las voy a incluir dentro de todo ese dossier que tengo =)
Comentario en general, se que el punto en común es el tema de la caida. Lo resolveré, pero todo a su tiempo, como la buena comida esto lleva tiempo y preparación, si revelo el porque rapidamente la historia haria pluff. Os pido paciencia (y os doy las gracias por tenerla ^_^) Mientras tanto solo puedo deciros que le deis la explicación que vosotros querais, cuando se resuelva podreis ver si estabais equivocadas o si estabais por buen camino.
Un saludo y que tengais una buena semana!
P.D. Saludo especial a las personas que me sorprendieron ayer comentando mi historia.
