Nada de lo que aparece aquí me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

Advertencia: Contiene escenas sexuales leer bajo vuestra responsabilidad. La letra en cursiva es para indicar lo que pertenece al capítulo anterior para situar a los lectores.


En mejor lugar

Ella se acerco hasta sus labios y comenzó a besarle con ansia, sintió como sus manos se entrelazaban tras su nuca y como su lengua jugueteaba con sus labios. El comenzó a jugar con los suyos y unirse a ella a medida que profundizaban ese beso. Cada vez que la besaba era un momento único, no había dos besos iguales con ella, en cada uno le trasmitía emociones distintas. Ambos conocían lo que le gustaba a cada uno y Severus siempre sentía ese cosquilleo en su interior cuando ella unía sus lenguas o lamia sus labios. Pero sin duda lo mejor era cuando podía escuchar e incluso sentir sus gemidos de placer o de frustración. Le hacían sentir que no podía ser un hombre más afortunado de lo que estaba siendo.

Se separaron apenas unos centímetros mientras recuperaban el aliento, con sus frentes pegadas y haciéndole cosquillas por el contacto entre su fina nariz y la de él.

-Te quiero-su aliento chocaba contra su boca-Y no me importa las veces que tenga que repetirlo para que te quede claro.

Beso su nariz haciendo que ella sonriera y volvió a probar sus labios, ahora con algo más de ternura, parándose en cada centímetro de ellos, acariciándolos y recordando como son milímetro a milímetro.

Sus manos cobraron vida propia y una de ellas se coló por debajo de la camisa, acariciando su vientre, sintiendo el contraste entre la tibieza de su piel con el frio de sus dedos. Notaba como se estremecía ligeramente a medida que avanzaba y una sonrisa comenzó a formarse en sus labios.

No sabía si se debía a la brisa nocturna o eran sus caricias pero contemplaba como la piel se erizaba a su paso. A medida que abría más la camisa y dejaba su cuerpo a la luz de la luna sus dedos recorrían con suavidad cada centímetro de su piel, grabándolo a fuego en su tacto y su retina. Veía como su vientre subía y bajaba cada vez más deprisa debido a su respiración, la miró un instante a los ojos perdiéndose en la dulzura que derrochaban y desabrocho el botón que daba paso a su pecho. Al principio ascendió tal y como lo había hecho, rozando su piel con los dedos, acariciándola y haciéndola estremecer, dándola dulzura. Cuando llego hasta su cuello comenzó a descender con la misma suavidad, trazando líneas y marcando invisiblemente su cuerpo. Llego hasta su ombligo y apoyo su mano sobre la piel y esta vez cuando hizo el mismo recorrido se dedicaba a sentirla con mayor pasión. A notar la firmeza de su cuerpo, desde su vientre a sus senos, apresándolos, adentrándose debajo del sujetador. Lo había notado ya en verano cuando estuvo en su casa, su cuerpo había cambiado ligeramente pero él era muy observador y lo sabía, sabía que había pasado de ser una adolescente a una mujer. La última evolución en su cuerpo dejando un cuerpo algo más esbelto y aumentando un poco más su pecho indicaba ese cambio. Los sentía en su mano y le encantaban.

Continuo avanzando haciendo la misma presión por su piel hasta que llego a su cuello, se dirigió hasta su nuca y de un tirón la acerco hasta el, besándola con furia, deseaba adueñarse de todo lo que ella tenía, de todo lo que le daba. Ella era la que le hacía sentir así, como si su sangre quemara mientras recorría sus venas. Tocarla era encenderle, provocarle y que estuviera tan dispuesta a que fuera él quien lo hiciera reventaba absolutamente todo su cuerpo por culpa de ese maldito deseo. No importaba las veces que la sintiera, ni las que gritara o gimiera, siempre seguía teniendo necesidad de ella.

Su lengua se deslizaba en su interior uniéndose a la de ella, acariciándose y degustando su sabor, no le importaba que sus labios dolieran ligeramente, lo que le importaba era la urgencia de sentirla cada vez más. Una de sus manos seguía apresando su cuello acercándola más hasta el aunque eso fuera ya imposible y la otra recorría su costado, se perdía entre su espalda recorriendo su columna. Ella tenía ambas manos en su pelo, aferrándose a él con fuerza, haciéndole saber la necesidad que ella también tenia de sentirle. Severus dejo su espalda y apreso una de sus manos con suavidad pero firmeza, la llevo hasta el prominente bulto de su entrepierna y comenzó a guiarle para que fuera ella quien le tocara y aliviara en parte su excitación. En cuanto sintió su contacto un gemido profundo salió de su boca. Le encendía cómo estaban y jamás lo habría pensado pero era la verdad. La tensión del momento, saber que estaban en un sitio prohibido, sus roles, la pasión, todo era perfecto. Cuando dejo que la mano de Sidney fuera la que le acariciara él se dedico a poner la suya en su falda, apretando sus nalgas, descendiendo hasta sentir su piel y volver a subir para esta vez tocarlas sin prenda de por medio.

La sentía en todo su cuerpo, tenía su sabor en su boca, su piel en sus manos y su olor a cada centímetro. Estaba tan cegado por el momento que no se dio cuenta de en qué momento ella había abierto su pantalón y retirado sus boxer, lo que si sintió fue cuando su piel se mezclaba con la suya propia. Cuando ella comenzó a acariciarlo, parándose en cada detalle de su miembro, dedicándole toda la atención. Cuando comenzó ese movimiento el ya estaba más que predispuesto e incluso sus caderas se dirigían hacia ella tratando de que lo hiciera. Se sentía en la gloria y en ese mismo momento daba igual quien se apareciera, Severus Snape le lanzaría un Avada sin dudar por osar interrumpir esa escena. Su respiración golpeaba la piel de ella, cada vez más profunda ante el toque de su mano. Cada momento que ella acariciaba las zonas más sensibles el no podía evitar gemir. Al sentir como le apresaba con firmeza mientras que su pulgar se dedicaba a acariciar con suavidad su mandíbula se tenso y gimió directamente en su boca.

-No hagas eso-dijo el casi como si fuera una orden.

Sidney dejo sus labios para seguir con su mandíbula y llegar hasta su oreja, allí se detuvo lamiéndola y haciendo que el escuchara su aliento.

-¿Por qué?-pregunto malvadamente sabiendo la respuesta- ¿Acaso no te gusta?-y lo volvió a hacer.

Y volvió a gemir, y de el comenzó a salir un poco de liquido por su excitación y ella lo sintió impregnarse un poco en sus dedos. Dejo su oreja y su agarre, se alejo un poco de él, lo suficiente como para que la viera. Severus no entendía nada, no hasta que vio como se llevaba sus dedos a su boca y los lamia frente a él.

-¡Joder!-dijo el exhalando.

Retiro sus dedos y fue el mismo quien los apreso y comenzó a lamerlos arrancándola un gemido. Trato de concentrase lo máximo posible e hizo desaparecer su ropa interior. Ella ahogo un gesto de asombro y le miro.

-Magia sin varita, vaya...me pregunto que más cosas sabes hacer.

Aquella mirada, por Merlín, Morgana y todos los magos, jamás nadie le había mirado así, solo ella.

-Comprobémoslo-contesto él.

La sentó encima suya y lentamente se introdujo en ella, parándose a disfrutar cada momento, haciéndola disfrutar ante la fricción que provocaban. Esa chica, la que tenia justo encima de el, era perfecta. Como si fueran dos piezas, encajaban a la perfección. En su interior Severus se sentía como en casa, era una sensación tan placentera, como si lo acogiera con una bienvenida. Conocía su cuerpo, admiraba sus reacciones y se fascinaba con cada nuevo gesto, pero seguía sorprendiéndose de la facilidad con que ambos se entendían. Parecía como si no fueran Severus y Sidney teniendo sexo, sino como si sus cuerpos se reencontraran y se dedicaran a reconfortarse tras su ausencia. Mientras que tomaba su cintura y embestía suavemente ella le agarro con delicadeza el rostro, parándose a acariciar sus mejillas con los pulgares. No decían nada, tan solo se miraban, sintiendo como la unión se hacía más fuerte, como el ardor en sus ojos abrasaba. Contemplo como sus ojos miel tan profundos como siempre tenían ahora las pupilas más dilatadas, enfocadas en el, tan solo en el. Se sentía poderoso, saber que alguien como ella estaba así por él era un sentimiento muy valioso.

Sidney había movido sus manos desde el rostro hasta su pecho, acariciándole por encima de la levita, haciendo presión en el al igual que el la había hecho en ella. Se pego un poco hacia el sin cambiar de postura y las manos de Severus se dirigieron camino arriba por su espalda, recostando su cabeza contra sus pechos, ascendiendo mientras la acariciaba y sentía su cuerpo moverse contra el suyo. Ella se dejo abrazar y comenzó a acariciarle el pelo, adentrando sus dedos, provocándole escalofríos que se sentían débilmente en comparación al vaivén que ella estaba haciendo.

Sin despegarse de ella sus manos recorrieron la espalda de nuevo hasta llegar a sus nalgas, comenzó a tocarlas con suavidad, como si fuera un suave algodón y luego empezó a apretarla hacia él, sintiéndola más profunda y pegada a su cuerpo. En ese momento no le molestaban ni las piedras ni las ramitas sobre las que ambos estaban, la ligereza de sus movimientos y el modo en que ella se lo daba le dejaba totalmente enfocado en ella. En ella y en su pelo moviéndose al compás, en ella y en su boca entreabierta mientras suspiraba gemidos, en ella y en su cuerpo bailando sobre el suyo en una danza erótica, en ella y en la fuerza que estaban haciendo los músculos de las piernas arriba y abajo una y otra vez. Se quedaba hipnotizado viéndola, como si fuera una escultura, solo que ella se movía, y muy bien, demasiado bien. Apoyo sus manos en sus piernas sintiendo el movimiento, acariciándola.

Ella volvió a tocarle el pelo, enredando sus dedos en el, tirando ligeramente de ellos, Severus dejo sus manos allí y su boca se dirigió a lamer la piel que el sujetador dejaba expuesta. Enterró su cara entre ellos y se dedico a besarlos, lamerlos y sentir su respiración, cada vez más agitaba al igual que la suya. Comenzaban a formarse las primeras gotas de sudor y su lengua fue la encargada de darles la bienvenida. Tenían un sabor salado pero no le importaba, el dulce de su cuerpo lo contrarrestaba a la perfección, un pequeño detalle como ese no iba a cambiar la satisfacción del momento. Justo con la nariz apoyada entre ambos degustaba en su canalillo las que comenzaban a venir a ritmo lento. Notando como ella se estremecía cada vez que sentía una pasada en su piel. Mirándole con deseo, ni siquiera hacía falta levantar la vista, la forma en que se aferraba a él y le atraía lo era todo.

Estuvo varios minutos así hasta que decidió cambiar de postura, así tal y como estaba ella con las rodillas hincadas en el suelo deslizo sus piernas saliendo de entre las suyas y salió de ella, con una erección totalmente en su punto álgido, se arrodillo frente a ella y paso un brazo tras su espalda comenzando a inclinarse hacia ella mientras que quedaba recostada aunque con la columna totalmente a varios centímetros del suelo. Su otra mano la coloco en su miembro dirigiéndole hacia ella y volvió a tomarla. Vio como su espalda, totalmente arqueada luchaba contra esa posición y con ese contacto tan placentero. El la retenía y ofrecía su brazo de apoyo, pero este no era suficiente, ella trataba de buscar algún punto para apoyarse.

-Shhh-le dijo el-Tranquila, no te va a pasar nada, te lo aseguro.

Algo más confiada pudo ver como ella dejaba de buscar desesperadamente algún sitio donde agarrarse y apoyo sus manos en sus hombros. El era ahora el que se movía lentamente hacia ella, como si no quisiera terminar esa sensación, como si no quisiera despegarse de ese cuerpo y su calidez nunca. Las capas de ropa le impedían sentir su vientre contra el suyo pero su cerebro, que ya había grabado a la perfección como era ahora se encargaba de rememorarlo contra el suyo. Acordándose del calor y de sus gotas de sudor entremezclándose. Sabía que su ropa iba a estar impregnada a sexo, a su dulce olor a lavanda entremezclado con el suyo propio y con el de este encuentro pasional entre ambos. Lo mejor era que no le importaba, nada en absoluto, que su ropa oliera a ambos le parecía algo excitante, la mejor muestra del deseo que se tenían. De las necesidades, de sus instintos. En cualquier otra situación Severus Snape habría puesto el grito en el cielo ante una sola gota de líquido contra su ropa, pero este no era el caso.

Se fijo en sus ojos y en la expectación en ellos, como si supiera que estaba llegando al borde y que dentro de poco viniera la espectacular caída. No pudo evitar posar uno de sus dedos en su labio inferior y ella lo beso, tomo su mano y beso con delicadeza cada palmo de ella. Paso la punta de su lengua por la palma y el volvió a tocar su pelo y a buscar sus labios. Bajo su mano por su cuerpo, enviando descargas no solo al cuerpo de ella sino al suyo propio, llego hasta su entrepierna, tan húmeda y acogedora y se dedico a acariciarla haciendo todo lo que sabía para complacerla, quería oírla gemir hasta que gritara. Que gritara su nombre, el de nadie más. No tuvo que esperar mucho tiempo para ello, entre su vaivén y las atenciones que le dedicaban sus hábiles dedos ella cerró los ojos y dejo que brotaran de sus labios todo tipo de incoherencias. A cada gemido el la tocaba con más pasión, deseando que lo siguiente que saliera fuera su nombre.

Sus caderas golpeaban cada vez con más intensidad sobre el cuerpo de ella, cada movimiento le provocaba una gran oleada de energía, estaba alcanzando ese lugar tan especial que solo alcanzaba con ella. Devoraba su boca mientras a cada embestida ambos gemían en los labios del otro. Esto no era solo sexo, Severus sabía que era algo más profundo, se reencontraba con algo en su interior que solo esa chica conseguía sacar a la luz.

Sentía la humedad en sus dedos y los ligeros espasmos en su cuerpo. Sin abandonar la dulzura de sus labios le dijo.

-Dilo-con voz profunda y ronca totalmente dominada por la pasión-Di mi nombre.

Su lengua rozaba sus labios y sus dientes tiraban débilmente de ellos dándole suaves mordiscos mientras esperaba por su respuesta. Sabía que estaba tan entregada a el que lo diría pero sabía lo difícil que era comprender algo en esos momentos y mucho más que tu cerebro obedeciera cuando lo único que te pide tu cuerpo en ese momento es llegar a lo más profundo, rendirte al placer. La miraba expectante sin reprimir sus roncos gemidos y la fuerza de su cuerpo contra el suyo. Volvió a posar sus labios en su piel y su nariz jugó con la suya mientras olía su rostro.

-Se...-respondió ella débilmente, calmo un poco el ritmo para oirla-Seve...Severus.

En cuanto lo escucho no pudo reprimirse y volvió con fuerza haciendo que ella gritara, que sus dedos se volvieran más ansiosos y que tan solo segundos después sintiera como ella se contraía contra su miembro y su espalda se arqueara en un ángulo totalmente innatural. Solo su cuerpo era el que la retenía, el que seguía con el ritmo, el que no podía evitar sentir ese momento como la llegada de algo inevitable. Sin separarse un segundo de su cuerpo, sintiendo cada centímetro de ella y haciéndola sentir todo su cuerpo como el suyo se movía sobre ella. Retiro su mano de su entrepierna y la enredo en su pelo, que ahora parecía un desastre con toda esa tierra y las hojas envueltas en el, pero que a Severus le parecía el pelo más sensual que había visto. Adentrándose en esas sensaciones se dejo vencer y con su cuerpo totalmente cubriendo el suyo exploto en su interior con un gemido profundo surgido directamente de lo más oscuro de su interior. Todo su cuerpo estaba inmóvil, al igual que el de ella, reteniendo al máximo el momento, acariciando cada segundo de placer, esa paz que lo envolvía todo, donde no es escuchaba nada, donde todo quedaba en un segundo plano, solo él y ella. Un hombre y una mujer que se habían entregado a sus deseos y habían expresado sus sentimientos.

A cada segundo que pasaba comenzaban a recobrar la conciencia poco a poco, comenzaba a escucharse a el mismo, su respiración y sus latidos descontrolados, fue capaz de percibir su propio temblor y comenzó a escuchar la respiración de ella y a sentir su cuerpo bajo el suyo. No se separo de ella, quería quedarse así para siempre, permaneció unos minutos más unido a Sidney escuchando como sus corazones se calmaban. Con delicadeza fue levantándose sabiendo que no era su columna la que se hallaba en esa postura y que ella debería estar dolorida. La ayudo a levantarse y paso su mano como si de una poción se tratara por toda su espalda, calor contra calor. Ambos de rodillas frente al otro, se miraron y no tenían absolutamente nada que decirse. Cuando los actos lo dicen todo las palabras no tienen cabida. Se acerco hasta sus labios y la beso con infinita ternura, temiendo romperla, como si fuera de cristal, incluso sus dedos temblaban ligeramente al tomar su rostro. Separo sus labios y una sincera sonrisa se formo en ellos, ambos sonreían, como si fueran dos adolescentes enamorados. La estrecho entre sus brazos y se tumbo poco a poco sobre el suelo tendiéndola sobre él, dejando que recostara su cuerpo sobre el suyo y que su cabeza descansara en su pecho. Quería que ella fuera ahora la que escuchara sus latidos. Con amor, porque eso es lo que era, cerró sus brazos en torno a su espalda y miro el cielo. No se podía encontrar en mejor lugar.


Buenas! En primer lugar pido perdón por la tardanza :( solo puedo decir que mi intención era actualizar más pronto pero he tenido dos semanas intensas con miles de trabajos en la facultad y encima estoy resfriada :((((

Os agradezco la lectura como siempre y estoy muy contenta con todos los reviews recibidos en el último capítulo, sois los que me animáis en esos momentos en que estoy super desanimada =)

Sevsnap me encanto tu comentario ^_^ la verdad es que cuando quiere puede ser un osito, solo hay que saber sacar su lado tierno.

Alexza muchas gracias como siempre por tus palabras =) creo que tendré que ir mirando precios de tila y el envio para ir enviandote xD jajaja, espero que este capítulo compense haberlo cortado justo en lo más interesante =P Yo también quiero estar entre sus brazos! ^_^ jajaja

Sexychica1502 perdón! aqui esta la parte buena, lamento haber tardado en ponerla :)

Agnes Snape muchas gracias por tu comentario =) me alegra que te este gustando y espero que continúes leyéndola, las cosas se van a ir poniendo más interesantes cada vez.

Besos a todas y gracias por sus palabras! ^_^