Nada de lo que aparece aquí me pertenece (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
Advertencia: letra en cursiva significa recuerdo o flash back.
Lo correcto
Despertó con los primeros rayos de luz entrando por la ventana. Algo desorientada y aún soñolienta se removió entre las sabanas tratando de cambiar de postura, sin embargo algo se lo impedía. Un brazo en torno a su cintura la mantenía quieta, abrió los ojos y reconoció en un instante donde estaba y con quien. Con suavidad poso su mano en su brazo que la apresaba con firmeza contra él, sentía su torso en su espalda, era una fuente de calidez. Acaricio su antebrazo lentamente. Recordaba con detalle cada momento de la pasada noche. El hombre que tenía a su lado no solo era increíble intelectualmente sino también sexualmente. Junto a él no tenía miedo ni dudas, había pensado muchas veces acerca de nuevas cosas para probar junto a el pero sentía un poco de vergüenza. Sin embargo el le demostraba con cada ocasión que no tenia porque tenerla. Estaba segura junto a él, en sus brazos. Inconscientemente sonreía, no se podía considerar más afortunada de lo que era. Le daba absolutamente igual todo lo que ocurriera fuera de esa habitación, todo lo que pasara con el resto del mundo, lo único que le importaba era ese hombre, el que comenzaba a despertarse a su espalda por las caricias que ella le daba en el brazo.
Escuchaba como Severus comenzó a removerse ligeramente y como gruñía, al principio con suavidad y ahora cada vez más alto. No pudo evitar que se escapara una risa de sus labios y el brazo en su cintura la estrecho más junto a él. Esta vez se hizo algo más nerviosa y se sonrojo al notar la erección contra sus piernas, sin duda le encantaban los despertares de ese hombre. Sintió la respiración profunda en su pelo.
-Severus-susurro ella tratando de despertarle-Severus cielo, tenemos que levantarnos.
Un gruñido como respuesta mientras su cabeza se hundía más entre su pelo y la respiración golpeando contra su cuello le causaba cosquillas.
-Amor, por favor, despierta. Tengo que ir hasta mi habitación antes de que se den cuenta.
-Mmm-respondió estrechándola más-Que se den cuenta, quédate aquí.
-No estás hablando en serio, aún estas dormido.
-Hablo en serio-respondió el-Vuelve a dormirte.
-¡Severus!-exclamo ella sorprendida.
El se separo de ella liberándola de su brazo y se irguió quedándose sentado en la cama. Con el gesto aún soñoliento pero con el ceño fruncido dijo.
-¿Acaso no te gusta estar así?
De inmediato se tumbo sobre el recostando su cabeza junto a su corazón.
-Sabes perfectamente que me encanta estar así, lo adoro, y si pudiera estaría así siempre. Pero tengo obligaciones que cumplir, ambos, tenemos obligaciones que cumplir. Y a no ser que quieras que me expulsen o que te despidan, por el momento tenemos que ceñirnos a nuestros horarios.
-A la mierda con los horarios, es la primera noche que duermo relajadamente-dijo Severus con cierto enfado.
Poso sus manos en su pecho y lo acaricio como si pudiera reconfortarle con ese simple gesto.
-Lo siento, siento mucho tener que irme pero sabes qué debo hacerlo.
Dejo un beso sobre su piel, justo al lado de una cicatriz y él le respondió con un suave beso en la cabeza, enterrado en su pelo, antes de dejarla marchar. Con gran pesar se levanto y comenzó a vestirse ante la mirada de Severus.
Iba de un lado para otro, mientras se vestía trataba de arreglarse mirándose al espejo, dedicaba fugaces miradas al hombre en la cama quien la miraba con una fina sonrisa en sus labios. Cuando estaba terminando de abrocharse la camisa y recogía su jersey junto a la túnica se acerco hasta la cama, se sentó en el borde y le observo.
-¿Por qué me miras así?-le pregunto el profundizando en sus ojos.
-Porque te ves contento, y eso me hace feliz-contesto ella con una sonrisa.
Se inclino hasta sus labios y le dio un beso muy corto en comparación al que realmente le habría gustado. A pesar de separarse siguió sentada mirándole, tratando de decirle lo que rondaba su mente. Sus miradas estaban fijas y supo que Severus iba a introducirse en su mente, antes de que lo hiciera tomo su mano para distraerle.
-Severus...con respecto a lo de anoche...
-¿Si?-contesto él.
-Bueno ¿has...ya sabes.
Sintió que sus mejillas se ponían de un color rojo y de inmediato vio la chispa en los ojos de él a modo de comprensión. Sin duda le seguía dando algo de vergüenza hablar de tomar precauciones para evitar sorpresas.
-Tranquila, estabas dormida y te traje aquí, te di una poción, preveía que esto podía pasar. Es más eficaz que el hechizo.
-Vale-dijo ella más tranquila-Gracias.
Beso su mejilla y se levanto de la cama.
-Te veré más tarde.
Dejo su habitación para dirigirse a toda prisa a la suya, donde tendría que darse toda la prisa del mundo para fingir haber dormido allí y despertarse y ducharse lo antes posible para quitar de su cuerpo ese aroma a sexo que tanto le gustaba pero que levantaría sospechas entre el resto.
Si fuera otra persona ahora mismo estaría caminando por el pasillo con una sonrisa en la cara, pero era Severus Snape. A pesar de tener una magnifica noche no podía revelar sus emociones, básicamente porque de cara al mundo la única emoción que tenia era el enfado o la seriedad constante. Cualquier cosa que se saliera de ellas era raro, muy raro.
Poco le importaba la conversación que Minerva le estaba dando en el desayuno y la que continuaba dándole ahora en la caminata junto a ella tras salir del desayuno para dirigirse a la sala de profesores. Sin embargo caminaba a su lado y lo hacía de una manera tranquila, sin gestos sarcásticos o interrupciones para terminar la conversación. Ella seguía hablando mientras el seguía caminando a su lado, de repente la bruja ralentizo el paso y eso le desconcertó. Se quedo junto a ella y siguió la dirección de su mirada. Estudiantes. Estudiantes de su casa además. ¿Por qué Minerva miraba de esa forma a los Slytherin? Era algo sabido la rivalidad entre Gryffindor y Slytherin, pero de ahí a que la propia jefa de casa les mirara en medio de un pasillo como si de bandas callejeras muggles se tratara había un enorme paso.
El también los miro pero seguía sin comprender nada.
-Minerva-la llamo suavemente.
-Si, si-respondió ella dejando de mirarlos y retomando el camino junto a él aunque sin evitar una última mirada hacia donde se encontraban.
Este hecho no paso desapercibido para Severus quien se quedo pensativo.
Habían pasado ya dos semanas de clases desde que llegaron. En otras condiciones el castillo aún estaría animado pero estas no eran las de siempre. Pocas personas rondaban por los pasillos y quienes lo hacían era en grupos. Sidney no había podido evitar fijarse en los mismos de siempre, esos que eran más mayores, siempre con ese aire de suficiencia ante los demás, siempre amenazando al resto. Parecían vivir en su propia burbuja, los alumnos jóvenes ni siquiera les miraban, los pequeños estaban atemorizados. Durante esas dos primeras semanas probablemente ejerció más de prefecta que durante todos esos años. Muchas eran las veces que tenía que acompañar a grupos de alumnos de primeros años hasta sus clases. A veces daba la sensación de que se metían tras su túnica y ella les protegía, porque eso era lo que buscaban los alumnos indefensos, protección.
En cierto modo sentía que estaba cumpliendo con su labor, pero no le gustaba tener que andar de protectora de nadie, mucho menos teniendo que perder una cantidad considerable de tiempo para andar haciendo de niñera. No lo hacía con su hermano, no lo tenía por qué hacer con desconocidos. Pero McGonagall si estaba muy pendiente de ello. Aún recordaba cuando fue hasta su despacho para hablar sobre el tema, y sobre todo lo que le dijo la profesora.
-Minerva me gusta ser prefecta pero comprenderás que hay cierto tipo de labores que no me competen.
-Querida-contesto la mujer-Se cuáles son tus labores a la perfección y aunque coincido en tu razonamiento, he de decirte que ante esta situación se os pide un esfuerzo extra.
-¿Esta situación me obliga a ser niñera?
-Situación extraordinaria, medidas extraordinarias-le contesto ella.
-Pero está afectando a mi rendimiento-trato de buscar Sidney como excusa-Si tengo que pasarme el día entero recorriendo la escuela de arriba a abajo acompañando personas jamás tendré tiempo para mí. En los últimos tres días han sido cuatro los profesores que se han quejado de mí, he asistido tarde a la mayoría de las clases, apenas puedo hacer los deberes y aún no he pensado en cuando reuniré el equipo de quidditch.
Minerva la observo profundamente y se levanto de su silla para rodear el escritorio y apoyarse frente a la mesa mirándola, apoyo una mano en su hombro y le dijo.
-Se que es mucha carga en una misma persona, pero créeme cuando te digo que si lo hago es porque confió en que eres la persona adecuada para ello. Sé que puedes lidiar con todo, confió en ti.
-¿Significa eso que tengo que seguir haciéndolo?-pregunto Sidney con un tono de derrota.
-Si.
Nada, absolutamente nada es lo que había conseguido. Seguía con un montón de responsabilidades que atender y sin tiempo para cumplirlas. Bravo, eso solo eran las dos primeras semanas, no se podía imaginar como estaría dentro de dos meses. Sin duda creía que este era el tipo de cosas sobre las que Dumbledore debería hablar en su discurso de inicio de curso, de la imposibilidad de tener una vida social, cumplir con obligaciones, rendir adecuadamente y encima tener tiempo. Ese era el discurso, no el de que estaba prohibido acercarse al bosque o pasear por el tercer piso.
Se sentía muy frustrada, como si en cualquier momento fuera a estallar. Tanto Helena como Romina trataban de ayudarla en cuanto podían pero ellas también estaban ocupadas con sus cosas, ni siquiera habían tenido una tarde de chicas. Lo de Severus era ya caso aparte, solo tenían tiempo para un beso fugaz cada vez que ella se iba de clase, y a veces ni eso. Tenía la sensación de andar corriendo de un lado para otro y que aún así tenia cosas sin resolver, era asfixiante. Al cuerno McGonagall y su fe en ella, necesitaba poder hablar con las chicas, pasearse libremente por el jardín, perder tiempo mientras hablaba con los demás o simplemente bajar hasta las mazmorras y sentir las manos de él en su cuerpo. No pedía demasiado.
Una vez más salía corriendo del gran comedor tras el desayuno, caminaba a gran velocidad junto a Bane y su cabeza era un hervidero de ideas.
-Pero Sidney comprenderás la situación del resto-decía el.
-Lo entiendo, créeme que lo entiendo, pero no puedo hacer nada, no está en mi mano.
El chico soltó un bufido por respuesta.
-En serio, esta situación la tenias que haber resuelto en verano, nos faltan dos jugadores ¡dos! En Octubre tenemos el primer partido ¿me quieres decir como resolvemos eso?
Miro hacia ambos lados del pasillo y le dio completamente igual que estuviera con gente, exploto. Se paro frente a él con actitud agresiva y le espeto furiosa.
-¡Gracias por recordarme cuando tenemos la temporada! Soy la capitana pero había olvidado ese detalle-dijo ella sarcásticamente-Por supuesto que se que nos faltan dos jugadores y mi intención es hacer las pruebas en cuanto pueda, pero estoy hasta arriba de todo ¡Hasta arriba!-grito-Lamento que tu verano haya sido tan vacio como para que puedas pensar en dirigir el de los otros, a diferencia de ti el resto tenemos miles de problemas a los que enfrentarnos y estos no se reducen al número de jugadores con que afrento un partido.
A esas alturas no quedaba persona que no les estuviera mirando, furiosa y con esa sensación de estar a punto de desbordarse corriendo por sus venas miro a su alrededor y tan solo esa mirada provoco que los demás dejaran de mirarlos y apresuraran el paso alejándose de allí.
El profesor Flitwick, Trelawney y Nolton habían observado la escena y ni siquiera habían intervenido, bastaba ver la expresión amenazante en cómo se dirigía ella hacia ese chico, mucho más corpulento que ella, para quedarse en un discreto segundo plano y ser solo un observador.
-Ahora si me disculpas tengo más cosas que hacer-respondió Sidney con una falsa sonrisa.
Retomo su camino con prisa y justo cuando iba a doblar para meterse por el pasillo de la derecha choco contra alguien y su mochila junto con los libros y pergaminos cayó al suelo.
-¡Estúpido! ¿No miras por dónde vas?-se sentía terriblemente enfadada, tanto que ni siquiera sabía quién era la persona con la que se había chocado.
-Perdona, deja que te ayude-respondió el otro.
Ella estaba tan exaltada que no había reparado en la voz y dejo que la persona la ayudase, ambos recogían a toda prisa las pertenencias de Sidney y por fin cuando ambos estaban de pie, uno frente al otro, y el tendió los pergaminos hacia ella, le vio la cara.
No encontraba palabras para decir, se sentía como una estúpida, durante todo aquel tiempo había conseguido ignorarle pero ahora aparecía frente a ella y no tenía algo que decir. El enfado aún permanecía en su interior pero sabía que ella había actuado mal gritándole tras chocar, se debatía entre gritarle o darle las gracias.
Ambos se miraban y los segundos corrían sin que ninguno de los dos actuara, cuando ella se dio cuenta de que los labios de Barty se abrían para decir algo fue como si la sacaran del trance e inmediatamente agarro con fuerza sus cosas y le esquivo para continuar su camino.
-Sidney, ¡Sidney!-escuchaba a sus espaldas, a su voz se unieron los pasos tras ella.
Trato de aligerar el paso corriendo casi hacia su clase pero el consiguió detenerla, la tomo de un brazo con suavidad pero consiguió frenarla. Con nerviosismo ella se detuvo y solo le dijo lo más absurdo que se le paso por su mente.
-¿Qué quieres?
Ante la brusca pregunta ella pudo ver como el rostro del joven se tensaba pero luego dio paso a una sonrisa.
-Tan solo hablar-ella iba a retirarse pero el volvió a insistir-Por favor ¡solo eso! Permíteme disculparme, no he tenido la oportunidad de hacerlo.
-Ya te has disculpado, acepto tus disculpas, ahora si me permites...
-¡No! Por favor, en serio. Estoy muy arrepentido de lo que hice-la miro con un brillo expectante en sus ojos-Por favor, valoraba mucho nuestra amistad, si tan solo me concedieras la oportunidad de que hablemos. Me gustaría volver a poder ser amigos, me harías muy feliz con ello.
Sidney pudo percibir un brillo en sus ojos, eran tan bonitas, parecía que estaba a punto de ponerse a llorar y eso para ella era increíble, jamás había visto a ningún Slytherin así. No sabía si él estaba siendo sincero, pero de todos modos aunque lo fuera no había nada que hacer. ¿Para qué iba a exponerse a recuperar su amistad y crear más problemas? Ya tenía suficientes, gracias.
-Barty, lo siento, pero no tenemos nada de qué hablar. Te lo repito, acepto tus disculpas pero no pretendas nada más. No puedo volver a tener amistad contigo.
-¿Por qué? Por favor Sidney, explícamelo ¿Ves?-dijo con un tono esperanzado-Tenemos cosas de que hablar, concédeme esa oportunidad, solo una conversación, donde tú quieras, cuando quieras. No te pido nada más.
Sin duda el rasgo manipulador para lograr sus objetivos que tenían todos los Slytherin se notaba en él, no se iba a dar por vencido tan fácilmente, trataría de lograr algo para que ella finalmente aceptara.
-No, lo siento-en el instante en que pronuncio esas palabras vio como en sus ojos algo se oscurecía, sintió pena pero no podía hacer nada más, o mejor dicho, no debía hacer nada más, ese no era asunto suyo.
Frente a ella tenía a un Barty bastante tocado, con la mirada de quien acaba de perder una oportunidad cuando ya la tenía tan cerca, mostrando todo el valor Gryffindor que tenia para no derrumbarse y sucumbir ante su petición, se alejo de allí dejándole solo, perdido, mirando al suelo. No puedo evitar sentir un poco de culpa pero esta se desvaneció en cuanto pensó en Severus. No, había hecho lo correcto.
Mientras tanto Flitwick, Trelawney y Nolton entraban a la sala de profesores aún conversando sobre lo que habían visto.
-No tiene la culpa, es solo la presión, es normal-comento el profesor de Alquimia.
-La semana pasada la pille en mi clase haciendo trabajos de Defensa, ni siquiera respondió a las preguntas que le hice-dijo Flitwick mientras se sentaba en la silla donde estaban otros profesores-No tuve más remedio que quitarle puntos.
-Es muy buena alumna pero la sobrepasa todo lo que tiene que hacer-respondió Nolton.
-Oh Minerva-exclamo Flitwick llamándola-Precisamente a ti te quería ver.
-¿Qué ocurre?-respondió la mujer algo desorientada.
-¿Qué opinas de la situación de la señorita Potter este curso?
En cuanto pronuncio ese apellido un hombre que estaba terminando de anotar en un pergamino las calificaciones se detuvo y comenzó a prestar atención.
-Bueno...creo que es la misma de siempre, quizá algo más atareada.
-Precisamente eso es lo que veníamos hablando, estaba pensando en la posibilidad de que delegarás algunas de sus tareas en otros.
-Filius, todos sabemos la situación en la que nos encontramos, en la que se encuentra el mundo mágico ahora-respondió ella con algo de temor-Todos tenemos que hacer un esfuerzo extra. La señorita Potter es una de mis mejores alumnas, por no decir la mejor, si pongo esas responsabilidades en ella es porque estoy absolutamente segura de que es capaz de llevarlas a cabo.
-¿Pero a qué precio Minerva?-le pregunto Nolton.
La sala de profesores se quedo en silencio durante varios segundos, todos parecían estar de acuerdo con lo que había dicho Minerva y a la vez con lo que dijo Nolton, podía hacerlo, pero eso no significaba que fuera fácil. El silencio fue roto por las palabras de una persona que hasta ahora se había mantenido callada.
-Yo lo sabía, no quería jactarme de ello pero lo sabía. Desde que la vi y sentí que su aurea estaba llena de inestabilidad-dijo con voz mística Trelawney-En cuanto leí su mano lo supe con certeza-chasco la lengua mientras movía la cabeza en señal de pena-Pobre chica.
Todos se miraron entre sí, nadie solía hacer caso a las palabras de Sybill así que decidieron pasar por alto su comentario.
-Filius lo siento pero es mi decisión, la señorita Potter seguirá con los cargos que tiene y cumplirá sus obligaciones.
Bastante molesto por las palabras de Minerva lo único que podía hacer Severus mientras estaba sentado en esa mesa era dedicarse a seguir corrigiendo. Llevaba acumulando ese enfado desde que los primeros días, sabía que ella no tenía la culpa pero no podía evitar que la situación en que se encontraba no le gustara. Ahora que estaba totalmente contento a su lado resulta que se la arrebatan para que ande por el castillo atendiendo a mil cosas menos a lo que de verdad quería. Se había conformado hasta ahora con esos besos y no le había respondido cada vez que ella con tristeza se despedía apresuradamente de sus clases, pidiéndole que la perdonara, que supiera esperar, que en algún momento encontraría un hueco e iría a visitarla, que ansiaba estar junto a él, de nuevo en sus brazos. Lo único que hallaba noche tras noche era la soledad de su cama.
Por eso esperaba que Minerva en algún momento se diera cuenta de la saturación que tenía y que la ayudara, pero eso no pasó, las palabras de Filius tampoco habían conseguido nada. Eso solo significaba que le quedaba por delante una larga espera hasta que ella consiguiera desocuparse de sus labores.
-No olviden la reunión de esta noche, tras la cena, todos los profesores deberán acudir a esta sala. Los jefes de casa daremos una ronda por el castillo y tras ello debemos venir hasta aquí. Filch se encargara de la vigilancia-dijo en voz alta Minerva.
Oh si, la reunión, al menos habría algo que lo distraería de no estar pensando en ella mientras estaba en su despacho encerrado corrigiendo trabajos. Lo que Severus no sabía es que esa reunión iba a depararle una sorpresa desagradable y que hubiera preferido quedarse en su despacho poniendo T a todos los pergaminos que acudir a ella.
Buenas! Nuevo capítulo, esta vez he actualizado antes porque por fín he tenido algo de tiempo para escribir ^_^
Como siempre gracias por la lectura y por los comentarios, animan un monton.
Antes de nada pedir perdón a mi comentarista de Brasil que en el anterior capítulo se me olvido mencionarla y desde entonces llevo toda la semana con ello en mente! Asi que gracias por su review! =)
Alexza muchas gracias por tus palabras! Ya estoy mejor del resfriado ^_^ jajaja yo también notaba que hacia un poquito de falta un capítulo así =P aunque solo sea para dar rienda suelta a nuestras mentes xD jajaja
Sevsnap puede ser amor? mmm puede o puede que no jajaja. Me encanta que alguien se haya fijado en ese detalle, precisamente en ESE detalle. Porque nuestra chica ya lo ha visto hace tiempo, sin embargo lo ha dejado pasar. ESE detalle va a ser de especial importancia en futuros capítulos, no puedo decir más xD Pero me encanta que te hayas fijado =)
Un besito a todas! espero que tengais una semana estupenda y espero poder actualizar antes de que termine la semana ;D
