Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.
La misión
Su mandíbula se tenso y trato de serenarse. No pretendía que ella lo viera así, desde que esto comenzó el siempre le había prometido estar de su lado pero desde luego no era algo que esperase con ilusión, mucho menos tras el día tan horrible que había pasado y mucho menos en la intimidad de su habitación y metida en su cama.
Parpadeo lentamente y con la voz más tranquila que pudo le dijo:
-Así que…sois novios.
-Algo así.
Su ceja se alzo interrogante ante su respuesta.
-Me volvió a confesar sus sentimientos y…-ella hizo una pausa donde cerro sus ojos y dejo salir todo el aire de sus pulmones-Pensé que era la mejor manera. Hasta ahora solo he conseguido acercarme a el pero no lo suficiente como para que me revele cosas. Creo que con este avance estaré por fin dentro de su círculo y tendré su confianza absoluta. Si ellos hacen cualquier cosa, lo sabré.
-¿Lo pensaste antes o después de la conversación con Dumbledore?-soltó casi sin pensar Severus.
Sidney se incorporo y apoyo todo su peso en su codo mientras lo miraba sorprendida.
-¿Qué más da eso? ¿Acaso insinúas que estoy saliendo con el porqué su declaración me ha desarmado? Porque si es eso estas muy equivocado.
-Tan solo es una pregunta. Déjalo. Estoy demasiado cansado y no quiero discutir.
Era cierto, a pesar de que su mente tenia mil preguntas que hacerle estaba tan exhausto que sabía que lo mejor era descansar. De nada le servía ponerse a discutir por ello, al fin y al cabo era Dumbledore quien manejaba todas esas cosas y el no podía hacer más que callar y acatar las órdenes. Respiro profundo y se dio la vuelta dejándola a su espalda, temía ver su rostro, necesitaba tranquilidad.
Sin embargo sintió sus manos posarse en su espalda y sus brazos y pronto le siguieron sus piernas tratando de cambiar de posición y de no quedarse a la espalda de él. Ella fue entonces la que se acurruco en su hueco y puso su espalda contra su pecho y arrastro uno de sus brazos envolviéndola a ella. El se dejo hacer sin protestar.
-¿Seguirás ahí verdad? A mi lado-pregunto ella.
Le tomo unos segundos responder pero quiso convencerla e ella e incluso a el mismo, a partir de ahora, con las demostraciones de afecto en público, pasar más tiempo con él y no levantar sospechas, si que vendría lo peor.
-Si-contesto el firmemente mientras su brazo la apretó más contra él y dejo un suave beso en su cabeza.
Cerró los ojos y el sueño lo envolvió profundamente.
Casi habían hecho ya dos semanas desde que comenzara con él. Francamente debía reconocer que no había tenido que esforzarse demasiado. Barty le caía muy bien y él se mostraba siempre tan atento y amable con ella que se encontraba bien a su lado. Se maldecía internamente a veces cuando recordaba la razón de todo o cuando pensaba en Severus y el poco tiempo que pasaba con él, el cual se reducía aun más teniendo en cuenta que la mayor parte la dedicaban a su instrucción en Oclumancia.
Pero a pesar de todas las cosas marchaban bien. Miro a su alrededor y vio como los chicos reían de algo que no había escuchado. Estaban en Las tres escobas, ese fin de semana por fin habían tenido excursión a Hogsmeade y Barty por supuesto la había invitado a ir con ellos a tomar algo allí. Quedo en reunirse con él a la 1 y así pudo ir hasta allí acompañada de Romina y Helena. Su relación con ellas era ahora algo mejor, al menos con Romina habían charlado en más ocasiones y le ayudaba a desestresarse y soltar alguna carcajada. Visitaron Zonko y la tienda de túnicas. En cuanto vio que sería la 1 se despidió de ellas y se aproximo hasta las tres escobas donde Barty y los chicos la esperaban a la puerta. Habían entrado en el local, el cual estaba más vacio que otras veces, se sentaron en una mesa y comenzaron a conversar. Sidney se encontraba como siempre al lado derecho de Barty, frente a ella estaban Demian y Bill, los inseparables de él. Tomo la jarra de cerveza para darle un sorbo mientras ellos seguían riendo. Hasta ahora tan solo se habían limitado a hablar de Quidditch y de un incidente ocurrido en Transformaciones el pasado jueves.
Barty se giro hacia ella y poso una de sus manos en su muslo, bajo la mesa, sin que sus amigos le vieran.
-Sid cielo ¿estás segura que no quieres unirte a nosotros y dejar de beber eso?-le pregunto él con una sonrisa.
Ellos habían pedido vino de elfo y aunque todos allí eran mayores Rosmerta los miro con un poco de desaprobación al servirles.
Dejo su jarra en la mesa y puso su mano sobre la de él.
-Solo si me convences-le contesto ella mientras acariciaba su mano.
Un brillo pasó por los ojos de él y ella pudo vislumbrarlo. Vio como alcanzaba su copa y la tomaba con delicadeza entre sus dedos, aproximo su cuerpo hacia ella y puso la copa sobre sus labios mientras la miraba. La inclino ligeramente y ella abrió suavemente su boca para dejar pasar el vino.
-Siente la calidez, como te embriaga. ¿Notas su dulzura?-le susurraba el casi como si en ese local solo estuvieran ambos-Saboréalo con tu lengua, trata de distinguir cada esencia. Resulta…como…una poción.
Poción. Una sonrisa curvo sus labios, pero no era por el vino sino por la asociación a esa exquisita palabra.
-En serio Barty a veces me asustas-dijo Bill-En cualquier momento saldrán corazones de tu cabeza. Parad ya.
Barty se giro entonces hacia ellos y se rio, desprendió la copa de sus labios para posarlos en los suyos y beber de donde ella había bebido.
-Sabes que es imposible que de él salga algo así-le contesto ella-En todo caso saldrían no sé…serpientes o miles de ideas.
-Eso ha tenido gracia-contesto Demian-La mente de Barty es un enigma hasta para su propia novia.
Sonrió ante el comentario y la verdad es que era cierto. Aunque sentía que le conocía otra parte de ella no podía descifrar lo que pasaba por su mente. Era un enigma.
Dejo su copa en la mesa y la miro fijamente, paso su lengua por su labio inferior con parsimonia y mientras la miraba a los ojos y alternativamente a la boca le dijo:
-Eso no es cierto cielo, sabes que a cada minuto tú centras mis pensamientos.
Se inclino hacia ella y la beso con suavidad mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.
-Vaya, vaya. Pero que estampa tan tierna Barty-ambos se separaron ante el comentario y vieron a la persona que estaba frente a ellos-Aun no te he felicitado por tu… ¿noviazgo?
-Así es Catellyn. Gracias. ¿Vienes por algo más?-contesto secamente él.
-Permitidme acompañaros y así puedo invitaros a algo. Tendremos que celebrarlo-y mostro su sonrisa, aquella que Sidney tanto odiaba puesto que era una sonrisa que demostraba toda su hipocresía y falsedad y aún así tenían que ser cordiales.
Barty la miro interrogante durante unos segundos hasta que ella inclino la cabeza y permitió que ella se sentara. Esta tomo una silla y se sentó a la izquierda de el mientras que le dijo a Rosmerta que trajera mas vino.
-Bueno y ¿desde cuándo ha comenzado oficialmente? Ya sabéis que los rumores apuntaban desde hace tanto tiempo.
Barty le sirvió una copa elegantemente y ella la agradeció.
-Hace ya dos semanas.
-¿Seguro?-dijo ella con sorpresa.
-Creo que somos conscientes de cuando comenzamos a salir-contesto finalmente Sidney tras todo ese rato callada.
Bill y Demian sabían de la mala relación entre ambas y ambos se miraron y devolvieron la mirada hacia ella expectantes. Sin duda estaba claro que jamás habían visto una pelea verbal de chicas por muchos duelos que hubiesen presenciado.
-Tranquila querida, tan solo me sorprendía, esperaba que vuestro romance tuviera algo de misterio ya que tanto se ha hablado de el-dijo ella mientras sonreía.
-Quizás eso es lo que pasa cuando los rumores salen de un nido de víboras, los alimentáis demasiado para entreteneros y luego os lleváis una decepción. ¿Me equivoco?-respondió ella del mismo tono firme y con una ligera sonrisa.
Catellyn la miraba con firmeza aunque pudo notar como los rasgos afilados de su cara se marcaron algo más tras su comentario.
-No suelo mezclarme en los nidos, pero si recorro los pasillos y están repletos de cuchicheos.
-Obvio. Las mazmorras tienen una acústica perfecta para escucharlos.
La mano de Barty en esos instantes la apretó con algo más de firmeza, entendía eso como una señal para que se detuviera.
-Cariño creo que deberíais ir al lavabo a retocaros-dijo casi susurrando él.
Lo miro sorprendida. ¿De verdad la estaba apartando de allí? Eso era de la edad media no de ahora.
-Estoy perfectamente.
-Insisto.
Su ceño se frunció mientras le seguía mirando.
-No quiero ver caras largas, sino me da la sensación que he traído un funeral a la mesa. Brindemos. Por vosotros-entonces Catellyn alzo su copa y la siguieron ambos chicos.
Barty también tomo la suya y Sidney aun se debatía entre preguntarle por lo que acababa de hacer o salir de allí.
-Vamos querida, toma la tuya-la insto ella mientras acercaba su copa para brindar. Con parsimonia la tomo y la miro directamente a los ojos-Así es. Felicitaciones.
Ambas sonrieron aunque a ella le costó horrores sacar la sonrisa, bebió un sorbo y dejo la copa en la mesa.
-Si me disculpáis un segundo-se levanto y cruzo el bar hasta llegar al lavabo.
Cerró la puerta y abrió el grifo, tomo un poco de agua y se refresco la cara. Tenía las mejillas sonrojadas, sin duda efecto del vino y el calor de la taberna. Respiro profundamente y entonces se abrió la puerta y por ella apareció la persona que menos quería ver en ese instante de rabia.
-¿Te inoportuno?-dijo falsamente ella.
-Siempre lo haces pero adelante.
-Eres buena manteniendo la compostura aunque aun…hay algo que te delata. Es una pena, no estás a la altura y jamás lo estarás para llegar a relacionarte con nuestra casa.
Sidney se giro hacia ella y cruzo sus brazos.
-Déjame adivinar. ¿De verdad te he puesto tan nerviosa como para que tengas que venir tu personalmente y no tus amigas víboras? Que poder tengo-dijo ella sonriendo-Me alegra saber que esta vez eres tú quien viene a hacer el trabajo sucio y no las hechiceras de tres al cuarto. Créeme, en Cabeza de puerco encontraras a mejores secuaces que a ellas.
Catellyn rio ante ello.
-No sé que me estas queriendo decir.
Sidney camino unos escasos pasos hasta estar frente a ella, a pesar de tener la misma edad ella era algo más alta que Catellyn y su posición intimidante la refreno en la puerta pegando su espalda en esta.
-¿Me consideras imbécil?-le pregunto Sidney aunque sonaba mas a una amenaza.
-¿Tengo que responder?-dijo maliciosamente ella.
Entonces Sidney pego su antebrazo a su cuello apretándola contra la puerta asfixiándola mientras con la otra mano la desarmaba.
-Shhhhh-susurro Sidney-Por si nadie te lo había dicho callada resalta menos tu rostro afilado y no pareces un cuervo.
-¡Suéltame!-trato de gritar con voz estrangulada y retorciéndose bajo su brazo.
-No, no lo hare. Al igual que tus amiguitas y tú no lo hicisteis cuando me mandasteis a la serpiente.
-No…se, lo que…hablas-respondió ella entrecortadamente.
-Si que lo sabes, al igual que yo lo sé. No soy una imbécil, pero tu sí. Y ya te dije que tus amigas son tan estúpidas que no sirven para acatar una orden. ¿Sabes? Cuando quieras hacer un buen trabajo no lo delegues, hazlo personalmente-Destapo como pudo su antebrazo dejando a la vista la señal de la mordedura, aunque no era muy visible para ella cualquier marca que se saliera de la normalidad de su piel era algo ajeno a ella-¿Ves esto?
Catellyn solo se retorcía buscando aire.
-¡He dicho que si ves esto!-volvió a repetir Sidney en voz baja pero demandante.
-Si-dijo ella.
-Pagaras por ella, tarde o temprano. Pero te aseguro que probare tu sangre-dijo a escasos centímetros de su cara mientras hincaba su varita en su mejilla.
-¿Vas...a…, a ta, atacarme?-solto un poco su presión contra el cuello permitiéndola respirar-Eso ha haras.
-Mírame-demando Sidney, presiono de nuevo contra la puerta mientras sujetaba su cara con toda la fuerza que era capaz-No será hoy. Pero tampoco te diré cuando será. No soy tan imbécil como para atacarte en Hogsmeade.
La soltó y Catellyn se inclino mientras se tocaba la garganta, trataba de respirar y daba grandes bocanadas en búsqueda de aire. Sidney se iba a ir pero se detuvo un instante observando su varita y la de su enemiga en sus manos.
-Pensándolo mejor…-susurro con una ligera mueca en sus labios.
Se dio la vuelta y agarro del pelo a Catellyn mientras tomo su cabeza con todas sus fuerzas y le propino un golpe seco contra la pared. Al instante se escucho el crujido y supo que había sido el hueso de la nariz. Inconsciente por el golpe cayó contra el suelo y Sidney no hizo el mínimo esfuerzo por recogerla. La observo y a sus pies y sangrando parecía tan patética. Guardo esa imagen en su memoria como oro en paño, la necesitaría para reírse de ella de ahora en adelante. No quería ensuciarse las manos con esto así que pensó que lo mejor era tal y como le había recomendado unos minutos antes hacerlo ella misma. Guardo ambas varitas y la cogió por los pies arrastrándola por el lavabo hasta el cubículo donde estaba el servicio. Pesaba pero pudo con ella. La metió al interior y saco su varita del bolsillo. La situó entre el suelo y su pie y la partió en dos. Un chispazo como si fuera de electricidad salió de ella al romperla, tomo ambos pedazos y los tiro al retrete. Esta si era la estampa que quería. Catellyn inconsciente, con su cara ensangrentada y tirada en el lavabo mientras en el retrete se mojaba su varita rota.
-Así es como me gusta verte querida-escupió esa última palabra como si fuera veneno y rio por ello.
Cerró la puerta y se miro al espejo, lucia mejor que nunca, arreglo su ropa y salió de allí como si nada hubiera pasado.
Se dirigió hasta la mesa donde estaban sentados y volvió a ocupar su sitio. Tomo la copa y bebió.
-¿Dónde está Catellyn?-pregunto a los chicos como si realmente se sorprendiera de su ausencia.
-¿No estaba contigo en el lavabo?-pregunto Demian.
-¿Conmigo? No, no me la he cruzado-respondió desinteresadamente-Imagino que se habrá cansado y se habrá marchado.
-Tardaste un poco cielo-le dijo Barty.
Se giro hacia él y le sonrió.
-Como tú me dijiste tenía que retocarme-dijo dulcemente ella y el la beso.
-Os parece si me acerco a pagar y nos vamos-propuso Bill-Me gustaría pasarme antes por Cabeza de puerco a por una cosa.
-Claro-dijo Barty, quien se levanto y comenzó a ponerse el abrigo largo que traía.
Sidney recogió su abrigo también y espero junto a Demian y Barty en la salida. Se puso la capucha al ver el frio que hacía en el exterior.
-No hay más que críos en el pueblo-dijo Demian mientras miraba como la calle estaba transitada por los alumnos del colegio, pocas personas del pueblo paseaban, no era como otras veces.
-Quizás el tiempo no invite a pasear y solo hay gente porque nosotros hemos salido del castillo, de lo contrario estaría solitario-le respondió ella.
La puerta se abrió y salió Bill quien se unió a ellos.
-Chicos os veo en el centro del pueblo en media hora-propuso Barty mientras tomaba del brazo a Sidney y se alejaba un poco de ellos.
-Pero Barty tienes que ir…-le dijo Bill mientras lo miraba tratando que entendiera algo que a ella se le escapaba.
A pesar del aire ella pudo escuchar la respiración de él quien parecía meditar que hacer, se giro hasta tenerla frente a él.
-Cielo ¿puedes esperarnos? Te aseguro que no tardaremos mucho.
-Pero puedo acompañaros al Cabeza de Puerco-dijo ella sin entender-Te aseguro que ya he ido otras veces y aunque no es lo mejor para frecuentar no me voy a escandalizar.
-No es eso, es que… es algo personal.
Ella le miro y supo que esa podía ser una información valiosa.
-Está bien, tranquilo. Respeto tu intimidad, iré a la tienda de túnicas. Te veré allí.
Se acerco a sus labios y antes de besarla le dio las gracias. Se unió a sus amigos y comenzaron a caminar aprisa.
Ella comenzó a andar como si fuera a la tienda de túnicas pero una vez estuvo segura que no la veían tomo un callejón y dio medio vuelta en dirección al Cabeza de puerco. Si había un sitio que conocía muy bien era Hogsmeade y sus pasadizos y callejones no eran problema para ella, al contrario la daban ventaja para seguirles sin ser vista. Tuvo que atravesar eso si todos los desperdicios que se acumulaban en los escondites, al costado de unas casas había desechos de comida y tuvo que saltar para no resbalarse con el liquido. Corrió tratando de no dejarles atrás y atravesó un callejón que solían utilizar para dejar las garrafas. Tenía que desviarse a la izquierda y tomar de nuevo la calle principal, miro hacia donde ellos debían dirigirse y al verles ir sin mirar hacia atrás corrió con sigilo hasta volver a tomar de nuevo el callejón de la derecha. Avanzo varias casas hasta que estuvo al costado de Cabeza de puerco, saco un poco la cabeza esperando a verles y tras unos segundos les vio pasar. Escucho la puerta de la entrada como se abría y se volvió a cerrar. Le quedaban dos opciones, entrar o esperar. Sin duda de nada servía esperar, recorrió la taberna por el exterior hasta llegar a la puerta que el tabernero empleaba para sacar los desperdicios. Vio que estaba abierta y entro por ella. Esta daba a una estancia inferior a la taberna, tan solo había una mesa y unas garrafas donde guardaban la bebida. A su derecha e izquierda habían dos cuadros, tan solo uno de ellos se encontraba ocupado por una joven que observaba callada la estancia.
Miro a su alrededor esperando estar sola allí y avanzo hasta encontrar una puerta, la entreabrió ligeramente y vio que esta daba a una escalera, se aventuro a subir por ella y a oscuras subió. Cuando llevaba un par de peldaños empleo un Lumos muy ligero para que la guiara hasta estar arriba. Trataba de hacer el menos ruido posible a pesar de que la madera crujía y que el sitio estaba hecho un asco. Cuando llego a la puerta de arriba se detuvo y escucho tras ella, sin duda esta debía dar a la taberna, tenía que tener mucho cuidado, la abrió solo un poco para ver hacia donde daba y pudo ver tan solo el interior de la barra. Si salía no la verían, excepto el tabernero, miro un poco más y vio como este no se encontraba allí, se pregunto si lo mejor era salir o quedarse. Pero ya que había entrado tenía que enterarse de algo al menos. Como pudo se deslizo por el suelo tras la barra y giro hacia la derecha, donde había unas cajas que la taparían de la vista. Fue deprisa pero tratando de hacer poco ruido. En la taberna se escuchaban conversaciones distintas. Una vez tras las cajas saco un poco su cabeza y miro hacia la zona de mesas, solo había tres grupos de personas. Las primeras se encontraban frente a la chimenea, el otro grupo estaba en la esquina más alejada y por último y el que más le interesaba estaba a unas dos mesas de allí. Aprovecho para realizar un encantamiento que había aprendido y ahora podía escucharles mejor.
-Te digo que es muy peligroso-identifico esa voz a las primeras palabras, se trataba de Barty.
-Sólo si no lo sabéis esconder, mi señor confía en que seáis capaces de ello, de lo contrario…quizá no merecéis el honor.
¿De quién era voz? Necesitaba averiguarlo, al igual que quien era esa persona. Saco ligeramente la cabeza y tan solo vio a un hombre con una capucha, sólo podía verle la cara de refilón. Maldición.
-Seremos capaces-ese supo que era Bill-Dánoslo y te demostraremos lo que estamos dispuestos a hacer.
-No tan deprisa-dijo pausadamente de nuevo esa voz-Antes tengo que preveniros.
-¿Prevenirnos?-Pregunto Demian.
-En caso de que fracaséis debéis eliminar el rastro, borrar todo aquello que sea una prueba, por supuesto…se supone que ni siquiera hemos mantenido contacto.
-No tenemos por qué tener esta conversación, te aseguro que lo haremos. Quedareis muy satisfechos-dijo Barty y ella reconoció que cuando empleaba ese tono de voz utilizaba su mirada más confiada.
-Veremos vuestro potencial-volvió a contestar esa persona-Ahora bien…la misión de reclutar…
-Seguimos en ello-le respondió Demian-Es solo que resulta duro elegir bien a los miembros, hay demasiados ineptos en el colegio.
-Demasiada escoria querrás decir-le dijo Bill-Cuesta encontrar a gente que realmente merezca el privilegio de unirse a nosotros. Hogwarts está lleno de sangresucias asquerosos, hay muy pocos que pertenezcan a un linaje puro.
-Afinar mejor vuestra búsqueda, necesitamos a sangre fresca y verdaderamente útil.
-Así será-sentencio Barty.
-Bien-respondió el-Os entregaré esto.
Sidney necesitaba ver que era, arriesgo un poco más y volvió a sacar su cabeza entre las cajas, tan solo veía un paquete pequeño envuelto en una especie de tela negra, necesitaba ver si lo abrían para comprobar que era.
-¿Una vez dentro imagino que el procedimiento es el de siempre verdad?-pregunto Bill.
-Exacto, solo que nosotros sabremos si está o no desde mucho antes, aún así comunicaos con nosotros para saber donde lo escondéis.
El hombre seguía hablándoles sobre el paquete mientras ella trato de obtener una mejor visión y para ello se puso la capucha y asomo su cabeza por el otro lado de las cajas, creyó que se podía apoyar en ellas pero cometió un fallo y su mano fue la culpable de que estas empezaran a tambalearse. ¡Rápido tenía que hacer algo! No quería ser descubierta allí por ellos. Se agacho a toda velocidad mientras el sonido de las primeras cajas chocando contra el suelo y rompiendo lo que contenían se escuchaba en el bar, se metió deprisa hacia la barra y escucho el sonido de las sillas siendo arrastradas. Un segundo después vio como un hechizo explotaba donde antes ella había estado. Necesitaba huir ya. Agachada y tan rápido como podía trato de alcanzar la puerta mientras las cajas seguían cayendo y distinguía de refilón más hechizos impactando y haciendo que muchas de las botellas que tenían colocadas se rompieran y los cristales y el líquido se vertieran sobre ella. Abrió la puerta por donde había entrado y tal y como estaba solo consiguió poner el pie en el primer escalón para levantarse de nuevo, sacar la varita del abrigo y cerrar con todas sus fuerzas la puerta. La bloqueo temiendo que fueran tras ella, por la rendija de podía distinguir aun la luz de los hechizos impactando y entraba el licor que se había derramado. Bajo las escaleras corriendo y choco contra la otra puerta que daba salida hacia el exterior. Pudo escuchar los golpes tras ella y supo que pronto esa puerta seria derribada. Trato de abrirla pero estaba bloqueada ¡Merlín!
-¡Alohomora!-alcanzo a decir mientras su varita apuntaba a la puerta y esta se abrió.
Salió como un rayo al exterior, avanzando y arrollando a su paso todos los cubos y corrió sin mirar atrás. El corazón le latía tan rápido que podía oírlo en su boca, siguió corriendo tan rápido como fue capaz hasta desviarse a un callejón. Una vez ahí considero salir a la calle principal, se fue acercando hasta revisar que ninguno de ellos estuviera ahí, se bajo la capucha y tan rápido como pudo se metió en la primera tienda que vio. Por fin respiro dentro, su garganta quemaba, un montón de críos la rodeaban, estaba en Honeydukes. Paso por la multitud tratando de alejarse de la puerta principal, fue caminando hasta llegar a una vitrina que conjuro para que fuera un espejo y miro su aspecto. La delataba y necesitaba cambiarse. Estaba llena de cristales y su abrigo tenía muchas manchas que además olían a licor. Mierda, ella no era capaz de inhibir olores así que aunque quitase las manchas el olor la delataría. Decisiones, decisiones.
Rápido pensó ella, tengo que hacer algo. Se quito el abrigo y lo visualizo perfectamente, se volvió hacia ella tratando de buscar un trozo de tela, un chiquillo de Ravenclaw tenía la bufanda a medio caer, con un suave tirón la tomo y se aparto de la multitud para crear una réplica de su abrigo. La bufanda comenzó a cambiar y se torno en su abrigo, solo que este estaba limpio y sin olor a bebida. Vacio los bolsillos del autentico y lo metió en el nuevo, se lo puso y se miro al espejo. Necesitaba hacer unos retoques, no podía dejar que la descubrieran. Así que añadió algún bordado, alguna aplicación en la espalda y cambio un poco el corte. Volvió a mirarse al espejo y se quedo más satisfecha. Con pena pero alivio tomo su antiguo abrigo y lo tiro en una caja, la volvió a cerrar y la dejo allí.
Paso por la multitud y antes de salir de la tienda miro por el cristal para asegurarse de ver si alguno de los chicos estaba en la calle, al no verles se atrevió a abrir la puerta y comenzó a salir. Miro hacia ambos lados y no les vio, ahora solo podía dirigirse a la tienda de túnicas y hacer como si hubiera estado allí todo el rato. Camino aprisa aunque sin llamar la atención mientras buscaba entre las caras de los estudiantes a alguno de los chicos. Sin embargo no los encontró, avanzo los últimos metros y cuando fue a abrir la puerta esta se abrió y frente a ella estaba aquellos a quienes buscaba.
-Sidney-exclamo sorprendido Barty-¿Dónde estabas?
-Acababa de salir, estaba camino a la tienda de quidditch cuando me acordé de que no les había dejado para cuando quiero lo que compré.
La mentira salió más rápido de su boca que de su cerebro, se sorprendió a si misma de su capacidad de improvisación. Trato de mantener la serenidad a pesar de que tenía el corazón en su garganta.
-¿Ah sí? ¿Y qué compraste?-le pregunto mientras la miraba intensamente.
-Un vestido, pero…no quiero que lo veas-dijo esto último tratando de ser lo más coqueta posible.
Barty sonrió de lado y la tomo de la mejilla.
-¿Y eso porque?-dijo mientras la acariciaba.
-Sorpresa-contesto Sidney y le devolvió la sonrisa, tras ello se acerco lentamente y dejo un beso en sus labios.
Al separarse ella iba a dar media vuelta pero el la sujeto.
-Cielo, se te olvida entrar.
-Es verdad-casi mete la pata-¿Por qué no me esperáis fuera mientras yo entro?
-Te acompañamos-dijo él.
-No, no, no-le empujo suavemente hacia fuera-No quiero que veas nada, compláceme.
La miro y sonrió, entonces hizo una seña y los tres salieron. Ella entro y cuando se aseguro que la puerta estaba cerrada se dirigió al mostrador.
-Señorita Potter ¡que alegría verla de nuevo por aquí!-la saludo la vendedora.
-Madame Saviano, necesito un catalogo con todos los vestidos disponibles que tenga.
-¿Ahora mismo o quiere que se lo envié por lechuza?
-Ahora-respondió ella.
La dueña se inclino y rebusco en su mesa, al levantarse saco su catalogo y lo puso en la mesa. Antes que ella dijera nada Sidney ya estaba pasando paginas rebuscando en el.
-Hemos traído algunas novedades, si quiere algunos diseños parecidos a los que habitualmente usa le recomendaría…
-¡Este!-señalo ella hacia un vestido negro con algunos detalles en plata, bastante sensual pero sin ser demasiado.
-Vaya, es la primera vez que escoge así de rápido-respondió sorprendida la dueña.
-Bueno, me ha cautivado-dijo ella con una sonrisa-Madame Saviano tiene mis medidas, necesito este vestido para dentro de unas dos semanas.
-Como desee-respondió amable con una sonrisa.
-Tengo que excusarme, esta vez no podré pagarlo de antemano pero en cuanto llegue al castillo le reenviare una lechuza con ello.
-Por favor señorita Potter, la conozco de sobra y confió en usted. Tranquila.
-Muchas gracias, he de irme, la felicito por los nuevos diseños-dijo Sidney mientras caminaba hacia la salida.
-Gracias a usted, un placer tenerla aquí.
Abrió la puerta y por fin salió. Se aproximo hacia ellos.
-¿Nos vamos?-pregunto ella alegre.
-Habéis tardado mucho para solo decirle la fecha-dijo Bill mirándola con el ceño fruncido.
-Relájate Bill y aprende, las mujeres y sus cosas siempre llevan tiempo-contesto Demian.
-¡Hombres! Tan simples como una servilleta. Nosotras no nos conformamos con lo primero que nos dan y tenemos que quedar totalmente satisfechas con lo que compramos.
-Por eso me elegiste a mi-dijo Barty antes de besarla.
Los cuatro se encaminaron hacia el punto de encuentro de todos los estudiantes para regresar de nuevo al castillo.
Gracias a todos.
