Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.


El incidente

Una vez de vuelta en el castillo, casi anocheciendo, en la comodidad de su habitación estuvo reflexionando sobre lo que debía hacer. Mejor dicho sobre lo que quería hacer. Estaba claro que debía comunicarle a Dumbledore la información que había logrado en Hogsmeade, no se había arriesgado para nada. Sin embargo algo dentro de ella la decía que quizá esa información le podía ser de utilidad. Sidney miraba hacia el lago y pensaba, estaba siendo una estúpida dejando que su orgullo la dominará. Al fin y al cabo se había arriesgado el cuello, el director le había pedido algo más y ella se había implicado para obtenerlo, quería demostrarle que era capaz y hábil. Quizá eso ultimo no a él, sino a Severus.

Con determinación escogió contárselo así que puso rumbo a su despacho dejando atrás el calor de su refugio y caminando entre las frías paredes del colegio. Sin embargo antes tenía que pasar por el despacho de Severus, quería que él le extrajera el recuerdo, no podía arriesgarse a ir y ella aún no era demasiado experta en extraer recuerdos. Camino hasta las mazmorras y toco la puerta de su despacho, espero pero no hubo respuesta. Fue hacia la clase por si se encontraba allí y tampoco hubo resultado, quizá se encontraba de ronda. Así que recorrió los principales pasillos para tratar de encontrarlo, lo hizo algo deprisa puesto que no quería que ningún Slytherin la encontrara merodeando por allí, pero no pudo evitar encontrarse con Demian al girar el ancho pasillo que llevaba hacia la sala común de las serpientes.

-¡Sidney! ¿Qué haces aquí?-dijo el chico ante ella con una mueca que pretendía ser una sonrisa.

-Demian, trataba de encontrar a Se…Snape-se corrigió inmediatamente.

-¿Hoy? ¿Un festivo?-la miró extrañado.

-McGonagall me ha utilizado de lechuza para mandarle un mensaje, al parecer el tiempo fuera del castillo debe ser tan frio que prefiere no salir a por una y utiliza a los alumnos para ello.

Ambos rieron ante su comentario y se relajaron. Meterse con su propia casa tenía que estar presente en alguna de las conversaciones que tenia con su grupo.

-¿Has mirado en…-empezó el a preguntar pero ella le corto.

-En clase y su despacho y ni rastro. Quizá este de ronda.

-O quizá esta en la sala común, últimamente hace muchas visitas, más que antes-comenzó a dirigirse hacia allí y espero para que le siguiera-Ven, te acompañaré y si esta dentro le diré que le esperas.

-La verdad Demian, prefiero no acercarme-dijo ella recelosa, a pesar de relacionarse con muchos de ellos aún no era bienvenida.

-¡Vamos! Estas a salvo, te protegeré, Barty me cortaría el cuello si no lo hiciera.

Lo siguió por los pasillos aunque miraba cautelosamente a cualquiera que fuera apareciendo, quería encontrar cuanto antes a Severus y marcharse de allí.

-Ha estado divertido-ella se quedo mirándole mientras caminaban-Lo de la taberna-comenzó a reír tímidamente-Jamás había visto a alguien desafiar de esa manera a Catellyn.

-Esta demasiado acostumbrada a que la laman el culo-ante su comentario no pudo evitar reírse.

-Cierto, pero…-se detuvo e hizo que ella también parara, con voz algo más baja dijo-Deberías tener cuidado, sé que sabes defenderte pero aún así…

Esbozo una sonrisa ante su advertencia, el menor de sus problemas ahora mismo no era esa chica. Le puso una mano en su brazo y con confianza le aseguro.

-Te agradezco tu advertencia pero se proteger mi espalda.

-No lo pongo en duda, pero te aconsejo que intentes no cabrear a la gente, los ánimos aquí abajo están algo caldeados.

Al instante percibió en sus ojos arrepentimiento, quizá Demian soltó más información de la que debería. La chispa de poder obtener algo más se encendió.

-Como en las demás casas Demian.

Este resoplo frente a ella y cerró los ojos, al abrirlos de nuevo se le notaba cansado.

-Tu no lo entenderías-comenzó a caminar de nuevo deshaciéndose de la mano en su brazo.

-Espera-dijo Sidney caminando tras él, logró interceptarlo y miró hacia ambos lados del pasillo, al ver que estaban solos se aproximo a él y le dijo-Demian, a pesar de que no sea de tu casa y de que no te conozco hace tanto como el resto de tus amigos, quiero que sepas que si quieres hablar de algo o desahogarte…

-Gracias-contesto cordial pero se deshizo como pudo de la situación-Sin embargo soy yo ahora el que te está ayudando a ti ¿recuerdas?

Volvieron a caminar pero esta vez en silencio, había tratado de crear buen ambiente con él para tratar de vigilar desde varios puntos el grupo y no solo a Barty, conseguir que confiaran en ella como para revelarle algo seria más complicado. Parecía que en grupo, o más bien en la presencia de Barty, sabían que debían y que no contar, pero sin el parecían inseguros. Temerosos de abrir la boca de mas, tal y como había hecho Demian. Apenas unos minutos después llegaron a la puerta que daba acceso a la sala común. Ella no podía pasar así que se quedo mirando a Demian.

-¿Te importa?-se excuso él para que ella no supiera la contraseña.

-Demian por favor, aunque supiera la contraseña tampoco podría entrar, soy Gryffindor-trato ella de convencerle con la mejor expresión de indiferencia que pudo.

Este respiro hondo tratando de meditar y después se aproximo a la piedra acariciándola en forma de una ese muy lentamente.

-Silencio del guerrero-susurro él.

La puerta se abrió y ella pudo ver tan sólo un poco de la amplia estancia de los Slytherins. A pesar del frio de las mazmorras, del interior salía un calor agradable y pudo escuchar el murmullo de los estudiantes que estaban refugiados dentro.

-Espérame aquí, tardaré muy poco.

Sidney asintió mientras el chico entro y la puerta se cerró tras él, esperaba que Severus estuviera dentro y así acabar cuanto antes o al menos que Demian saliera aprisa para poder continuar ella sola. Con curiosidad poso la mano por donde él la había colocado en la piedra, sintiendo la humedad y el frio que calaban sus huesos apenas tocarla. Unos segundos después la puerta se abrió y se apresuro a quitar la mano.

-Snape no está-le informo él.

-Pero estoy yo-agrego Barty mientras se apresuraba a adelantar a su amigo para tomar de las manos a Sidney y sonreírla y ella devolvió la sonrisa-¿Para qué lo buscas?

-Mensaje de McGonagall-respondió ella con voz hastiada.

-Deberíais hablar rápido, la cena es dentro de poco-dijo Demian mientras se metía de nuevo al interior y les dejaba solos.

Una vez la puerta se cerro Barty cerró la distancia entre ellos, la pego a su cuerpo y junto sus labios, al principio con delicadeza pero a medida que soltó sus manos las fue desplazando por dentro de la capa de ella. Consiguiendo colar una entre el jersey y su camisa en la parte baja de su espalda y la otra ascendía por sus brazos, acariciando su pelo y tomándola de la nuca.

Su contacto se sentía abrasador, con posesividad, sentía que la faltaba el aire y eso que apenas sus bocas estaban unidas. Ella al principio poso sus manos sobre su pecho pero luego las deslizo como pudo tras su cuello. Los dedos de él la aprisionaban con fuerza, soltó un quejido pero este se ahogo en la boca de el quien lo tomo por un gemido y le hizo curvar los labios. Finalmente se separaron un poco.

-Debería irme-se excuso para seguir buscándole.

Barty la atrajo de nuevo y entre besos la intento convencer.

-No seas la lechuza de nadie-tomo su cara con sus manos y fue dejando besos por su mandibula-Quedate.

Sonrió ante la propuesta mientras él la seguía besando, aparto sus manos del cuello y se retiro un poco para tomar espacio y alejarse.

-No puedo, a pesar de que me gustaría quedarme-le sonrió y ante la mueca molesta de él se aproximo para dejar un beso rápido-Te veré en la cena.

Cuando ya se iba a marchar el la sostuvo de la mano y la giro hacia él.

-¿Hoy haces ronda?

-Si pero pretendo irme rápido, Hogsmeade me canso mucho-dijo Sidney con aparente cansancio.

-Está bien-la sonrió y beso su mano-Hasta la cena.

Sonrió y dejo a Barty frente a la puerta de la sala común para irse a buscarle. No tenía ni remota idea de donde podía estar y debía darse prisa. Subió de nuevo hacia la puerta de entrada y encontró de espaldas a McGonagall hablando con dos estudiantes de primeros cursos. Opto por la opción más simple. Se acerco y espero a que terminara de hablar.

-...Deberíais tener más cuidado, los materiales no son para fines lúdicos sino educativos. Me temo que esto le costara 10 puntos a cada una.

Las dos chicas agacharon la cabeza y se marcharon dejando a la profesora sola y con gesto severo.

-Profesora McGonagall-llamo ella suavemente.

Esta se giro y la sonrió.

-Dígame señorita Potter-contesto amable mientras sostenía en sus manos unos pergaminos.

-¿Por casualidad sabe donde está el profesor Snape?

-Se encuentra ocupado me temo ¿Qué necesitas querida?-le dijo la anciana con voz amable.

-Me había dicho que en cuanto regresara de Hogsmeade fuera directamente hacía el-se quedo asombrada por su facilidad para la mentira y tras ver el gesto de su profesora prosiguió-Confieso que me quede algo dormida tras llegar y ahora estaba buscando al profesor, espero que no esté demasiado enfadado, no quiero que quite muchos puntos a Gryffindor.

McGonagall la sonrió y se aproximo a ella.

-No debería decirte esto querida pero ha habido un incidente en Hogsmeade, encontraron a la señorita….. Desmayada en Las Tres Escobas. Al parecer ha sido atacada así que se encuentra con el profesor Snape en el despacho del profesor Dumbledore.

Maldición. Justo el sitio que no quería y en una situación que no quería.

-Vaya, no sabía nada-dijo Sidney tratando de fingir sorpresa.

-Así es, imagino que el profesor Snape estará tan ocupado que no se abra dado cuenta de tu ausencia.

-Eso espero-sonrió ella-Gracias profesora iré entonces a buscar a mis amigas para la cena.

Se marcho por el pasillo y una vez que estuvo a algunos metros giro su cabeza comprobando que la profesora no la viera y tomo rumbo hacia el despacho de Dumbledore. Decisiones, decisiones. ¿Entraba al despacho? ¿Se quedaba fuera? Sin duda quería acabar cuanto antes pero no era estúpida y difícilmente podría inventarse tantas excusas para sacar a Severus y luego explicar ir de nuevo a Dumbledore. Así que se quedo en el pasillo a unos metros de la gárgola que daba acceso al despacho del director, esperando a que saliera.


Debería llevar unos veinte minutos esperando cuando por fin vio que la gárgola se movía y que alguien iba a salir por ella, miró con cautela para ver si era sólo Severus o alguien más. Fue cuando pudo divisar primero a Catellyn y después a él. Ella llevaba la capucha puesta y con su mano trataba de tapar todo lo posible su cara. Sidney sonrió, estaba tratando que nadie viera su nariz rota y el moratón que seguramente se estaba formando en su cara. Algo la lleno de orgullo por dentro y a pesar de la imprudencia decidió hacer acto de presencia puesto que solo estaban ellos dos y no Dumbledore. Se acerco hasta ellos con el gesto más inocente que pudo.

-Profesor-Severus desvió su mirada fija en la muchacha para posarla en ella-Señor necesito unas palabras con usted.

-Ahora no puedo señorita Potter, tengo que acompañar a la señorita…..a la enfermería.

-¿Enfermería? ¿Qué te paso Catellyn?-dijo ella tratando de sonar inocente aunque su rostro no pudo dejar escapar una mueca.

Sin previo aviso la joven se lanzo hacia ella ante la incredulidad de Severus y la agarro del pelo.

-¡Asquerosa!-casi gritaba Catellyn mientras tiraba del pelo de Sidney con fuerza hacia los lados-Me las vas a pagar.

Sidney no saco su varita y uso la fuerza, trato de apartarla con las manos, pero no podía, toco su rostro hasta estar segura de dar con su nariz y hacer presión para hacerla daño. Esta grito y se echo unos segundos atrás que sirvieron para que Severus la cogiera e inmovilizara.

-¡Qué demonios es esto! ¿Acaso se creen que esto es una taberna?-espetaba furioso-No las tenía por vulgares hechiceras que se arrastran de los pelos.

-Pero profesor…

-Cállese señorita Potter-la miro directamente silenciándola por completo-30 puntos menos para Gryffindor por atacar a una compañera herida-la cara de perplejidad que mostro no tuvo precio y a pesar de sus ganas de recriminarle se contuvo-Acompañaré a la señorita…..a la enfermería y espero verla en mi despacho cuando salga. ¿Entendido?

-Si señor.

Ambos avanzaron por el pasillo dejándola sola y completamente rabiosa, había merecido la pena intervenir, al menos sabía que había despertado la furia de Catellyn. Sin embargo no le parecía justo que le quitaran puntos por ello. Aunque si lo pensaba bien, probablemente le habrían quitado más puntos por haberla agredido en cuanto ella confeso quien lo había hecho. Lo más seguro es que Severus la citara en su despacho para confirmarle su castigo, al menos ya no tenía que seguir buscándole y podía pedirle que le extrajera el recuerdo. Resignada se marcho lentamente hacia las mazmorras a esperarle, no quería encontrarse con mas Slytherins así que espero a que los grupos que estaban marchando hacia la sala común para cenar fueran pasando para descender. Una vez allí no tuvo que esperar demasiado porque una mano fuerte le apretó el brazo con fuerza arrastrándola hacia el interior del despacho.

No tuvo tiempo de reaccionar, tan solo cuando la puerta se hubo cerrado y la soltó se quejo y toco su brazo girándose hacia él.

-¡¿Cuál es tu problema?!-pregunto ella malhumorada mirándole a los ojos que se encontraban mirándola con furia.

-¿Qué cual es mi problema? ¡Tu eres mi problema!-se acerco a ella como si fuera una presa-¿Te das acaso cuenta de lo insensata que eres? ¿Te das cuenta de todo el problema en el que estas metida? ¿Pasa algo por esa cabeza tan inteligente?

-¡Basta!-grito ella-Tengo algo más importante que discutir contigo por una estúpida-trato de apartarse de el pero este se lo impedía-Necesito que me extraigas un recuerdo.

Severus cerró los ojos ante ella tratando de calmar su respiración, podía distinguir las venas en su cara y la mandíbula tensa.

-¿Qué es?-dijo el cortante abriendo lentamente los ojos aunque aun se mantenía serio.

-Algo que pude escuchar hoy en Hogsmeade, imagino que no te será difícil localizar, ocurrió hace poco, no tendrás que revisar demasiado.

Respiro un par de veces más y extrajo su varita.

-Concéntrate cuanto más puedas en ello-le dijo él.

Sidney cerró los ojos y lo hizo, el estaba entonces ya en su mente buceando en sus recuerdos, ahora no podía tener control sobre ellos y los veía como si de una película se tratara donde ella no podía poner pausa o rebobinar. Se vio a si misma minutos antes besando a Barty, repaso su conversación con Demian, la vuelta al castillo, la conversación por la que tanto se había arriesgado. Sin embargo no pudo parar a pesar de que estuvo segura de decirle que lo hiciera. Fue entonces cuando volvió a ver el incidente en la taberna con Catellyn, no pudo negar la satisfacción que la invadió volverlo a ver, entonces todo se detuvo.

-¡Lo sabia!-espeto un furioso Severus frente a ella-Sabia que habías sido tú, desde que estuve en el despacho de Dumbledore lo sabía. ¿Cómo te atreviste?

-¡Oh vamos! Sabes tan bien como yo que se lo merecía, no se me presento una oportunidad mejor y la aproveche-contesto ella tratando de sonar indiferente.

-¿Oportunidad mejor? ¿De verdad crees que abandonarla inconsciente en Hogsmeade es una oportunidad mejor?

Sidney no pudo reprimir una sonrisa aunque algo agridulce.

-Era eso o que la devorase el calamar gigante-ante la mirada de enfado de él se callo y tras unos segundos pregunto lo que estaba temiendo-¿Qué castigo me habéis puesto?

-Si de mí dependiera…-contesto Severus dejándola con la incógnita ante su mirada-Tienes suerte-ella lo miro sorprendida sin saber a qué se refería-Catellyn no te ha delatado, no ha revelado quien la ha agredido. No al menos ante Dumbledore pero te aseguro que si llega a estar presente en el pasillo hubiera sabido que eras tú.

Sorprendida porque las cosas hubieran salido bien se abalanzo hacia él y tiro de su túnica para atraer su boca a la de ella. A pesar de que al principio se resistía a corresponder su beso finalmente noto como brevemente el también la correspondió antes de alejarla y observarla.

-Puede entrar alguien-la amonesto.

-Me da igual-contesto ella feliz-¡Hoy las cosas van de maravilla! Catellyn tiene su merecido, al fin tengo algo sustancial para llevarle a Dumbledore…-suspiro-Sólo me falta poder pasar algo de tiempo a tu lado.

De inmediato la gran mano de Severus se poso sobre su boca silenciándola, paso su varita por la estancia y supo que la había silenciado.

-Estas loca-dijo aun sin retirar su mano de su boca.

Ella tomo su mano entre las suyas y dejo un rastro de besos en ella, besando cada dureza o herida que tenia. La cogió suavemente y la puso sobre su mejilla mirándole.

-Tu me vuelves así-le sonrió y el rostro de él se suavizo un poco-¿Me vas a delatar?

-Sabes que no, pero aun así Dumbledore investigara más y no pienses que el asunto está zanjado. Has atacado de una manera sucia, ella no lo olvidara. Vas a tener que cubrir bien tus espaldas de ahora en adelante.

-Tranquilo, tengo amigos también-dijo Sidney confiada.

Severus retiro su mano de su cara y cruzo ambos brazos sobre su pecho mirándola con escepticismo.

-¿Crees que Barty te va a proteger?

-Bueno…eso espero.

El chasco la lengua con hastío, ella lo conocía y sabia que en el fondo se preocupaba por ella aunque la situación no le gustara en absoluto.

-Tendré que cortar el comienzo del recuerdo para que Dumbledore no sepa lo de la agresión, en cuanto lo haga llévaselo al despacho, probablemente me llamara, sin duda es una buena información.

-¿Es eso un halago?-pregunto divertida Sidney.


Severus se dispuso a extraer el recuerdo y prepararlo para que ella pudiera llevárselo al director. Aunque no se lo confesara abiertamente a ella, estaba orgulloso de que hubiera sido capaz de defenderse por sí misma, aunque no lo había hecho de la mejor manera, sobre todo porque había dejado demasiadas pistas y se había arriesgado demasiado. Si fuese por el…Si fuese por el probablemente le daría 50 puntos a Gryffindor, pero eso jamás se lo diría.

Ahora mismo lo que le preocupaba era lo que había visto en su mente. Donde diablos se estaban metiendo los Slytherins, si estaba en lo cierto era algo muy peligroso e involuntariamente la estaban poniendo a ella en una situación muy peligrosa también. Ojala se equivocara pero había algo en su interior que le decía que no.

Cuando termino le dio el frasco y acepto un beso rápido recordándole lo que le había enseñado de Oclumancia. No convenía que se enfrentara ella sola al director así que esperaba que una vez estuviera en su despacho este mandara sin demora un aviso para que acudiera. Rogaba a Merlín que ella no hiciera alguna estupidez.


Con el frasco en su poder subió los últimos peldaños de las escaleras hacia el despacho de Dumbledore, antes de que pudiera tocar la puerta se abrió dejándola sin tiempo para reaccionar. La gran barba blanca estaba frente a ella mirándola.

-Señorita Potter-dijo él.

-Director-contesto ella a modo de saludo.

-Me temo que ha venido en mal momento, justo me disponía a salir para la cena.

-Lo siento director, traigo algo importante-y a medida que lo decía saco de su bolsillo el frasco con el hilo plateado en su interior.

El anciano la miro a través de sus gafas de media luna y con una mueca seria se hizo hacia un lado indicándola que pasara. Cruzo el umbral y él lo hizo tras ella cerrándola puerta. Se dirigió hacia el pensadero y se situó frente a ella.

-Si es tan amable…-le pidió Dumbledore extendiendo la mano.

Sidney miro el bote unos segundos y con una sonrisa le entrego el bote, el se quedo mirándola durante un momento como si la estuviera analizando. Cavilando si tenía intenciones ocultas, ella ensancho más su sonrisa.

-Espero que esto sea a lo que se refería con arriesgarse…un poco más-dijo ella lentamente como escupiendo o recriminándole sus palabras.

-Veremos-contesto el tras una pausa en la que la seguía mirando fijamente.

Una vez que se introdujo en el pensadero ella sonrió, avanzo con cautela por su despacho tomando asiento en una silla, desde una posición elevada. Mirando como el anciano observaba lo sucedido. Repaso su mesa con curiosidad y se detuvo frente a un extraño artilugio de metal que oscilaba como si de un péndulo se tratara. Lo dejo en su sitio y volvió a mirarle. Oclumancia, eso era lo que tenía que poner ahora su atención. Severus la había advertido de ello y no le quería fallar. Respiro varias veces e hizo caso de todo lo que él la dijo. Cerró sus ojos y enterró en lo más profundo todo lo relacionado con el profesor, dejando en la superficie cualquier pensamiento que se le viniera a la mente. Era como ir formando un castillo mental. Concentración, volvió a respirar y abrió los ojos.

Dumbledore ya se encontraba mirándola, lo cual la sobresalto un poco.

-¿Algo interesante?-pregunto ella sabiendo que si lo había.

-Oh si, sin duda-el anciano se acerco hasta donde estaba ella aunque mostrando cierta cautela-¿Vistes el paquete cuando estabas de vuelta?

-No, era pequeño y con las capas está claro que era fácil de esconder en ellas.

-¿Estas segura que no notaste nada raro en alguno de ellos a la vuelta al castillo?

Sidney chasco la lengua y trato de responder serenamente.

-Vine apegada al señor Crouch, que yo sepa el venia limpio, ninguno de los otros parecía estar portando algo, tras el disturbio es posible…

-Que no les entregaran el paquete-completo el director asintiendo-Podría ser, pero lo veo improbable. Si se han arriesgado tanto es de suponer que lo habrán traído.

Ella suspiro, no iba a meterse a divagar sobre lo que era posible o no.

-¿Sabes a que se refieren cuando hablan de sangresucia verdad?-le pregunto.

-Si-contesto ella secamente.

-No pretendo ser grosero pero…en vista a los acontecimientos-se aproximo hasta la silla quedando tan alto mirándole que parecía amenazante-Parece que el grupo con el que te rodeas no opina muy bien de…

-Gente como yo-se levanto lentamente, aquello no le había gustado en absoluto-Profesor, le agradezco su…interés. Pero le recuerdo yo también algo, mis dos progenitores son magos, por tanto yo no soy una sangresucia. Aunque a mi madre pudieran calificarla así.

-No la califico de nada señorita Potter-había dejado de tutearla ante la seriedad del asunto-Tan solo me limito a clarificar su situación.

-Nadie mejor que yo conoce sus orígenes y su situación-replico ella enfadada.

-Entonces también sabrá de la larga tradición de sangre limpia que corre por las venas de los Slytherin con que se rodea y sabrá que la suya no está a las expectativas de lo que a ellos les gusta.

Apretó los puños a los lados tratando de contenerse mirándole fijamente.

-¡Y usted que sabrá de lo que les gusta!-le recrimino con desprecio.

-Hasta ahora parezco ser el único en esta sala que puede ver que esos señores están involucrados en algo turbio, usted es la única que los está protegiendo a pesar de la ideología que le estoy tratando de explicar y usted parece no querer ver.

La silla en la que había estado sentada hasta hace poco salió disparada hacia el muro, el impulso de su magia era tan fuerte que no había sido capaz de controlarla. Retrocedió y con rabia bajo las escaleras tratando de salir de ahí lo más rápido posible, sin embargo en un arrebato antes de salir se giro hacia donde el anciano se encontraba.

-¿Sabe director? Quizá es usted quien se equivoca y no ellos, Hogwarts no prepara mentes bien formadas como siempre usted proclama, Hogwarts está lleno de ineptos, quizás la genética tengo algo que ver en ello y por eso dos de las casas con mejor linaje son mejores que las otras. Probablemente debería escoger mejor a sus alumnos y no dejar pasar tanta…escoria.

Con rabia abrió la puerta y salió del despacho tratando de alejarse de él lo más rápido posible dejando a un Dumbledore totalmente confundido y apenado.


Severus se extraño cuando pasada media hora desde que ella se había marchado de su despacho no había recibido ningún aviso de Dumbledore para que acudiera. Solo había dos posibilidades: o bien aun no había visto el recuerdo, o tal y como sospechaba Sidney había conseguido provocar el enfado del director. Reviso de nuevo el reloj, la hora de la cena. Camino por su despacho como un león enjaulado, no quería ser imprudente pero temía dejarla a solas con él, sabía que el anciano a veces era insoportable pero es como si a ella le costara horrores controlarse ante su presencia y no había rastro de la Sidney calmada y reflexiva. Sino de una chica desafiante y soberbia. Gen de los Potter, seguro. Bufo y trato de serenarse. Probablemente lo mejor, pensó para sus adentros, es que actuara con normalidad y se dirigiera al gran comedor y allí se enteraría. Compuso su máscara de frialdad y salió del despacho con un portazo tomando el rumbo al salón.

Al llegar entro como solía hacer la mayoría de las veces, por la puerta de profesores, reviso rápidamente y encontró la silla del director ya ocupada, tomo asiento y miro con discreción hacia la mesa Gryffindor. No había ni rastro de ella. Apareció la comida y comenzó a servirse mientras alternaba miradas hacia la mesa de su casa. No le hizo falta mirar demasiado para encontrarla allí, junto a ellos. Una leve mueca de disgusto surco sus labios y lo disimulo tomando un bocado de pescado. A pesar de no querer mirar demasiado, si que pudo percibir como uno de ellos le hizo una seña a ella y después señalo en dirección a la mesa, como si lo estuvieran apuntando a él. No entendía nada, ella sonrió brevemente y pudo leer en sus labios algo así como "Ya lo he resuelto". No comprendía a que se estaba refiriendo. Dejo pasar un tiempo prudencial antes de volver a mirar y esta vez su vista se dirigió hacia el director. Este parecía algo más serio que de costumbre, por el contrario ella sin embargo parecía normal, incluso alegre. Sin duda habían discutido. Por eso el anciano no le había llamado.

No la miro de nuevo hasta que estaba con el postre, un pedazo de tarta de arándanos con queso, cuando levanto su vista vio como estaban riendo despreocupadamente. También pudo ver con claridad como el joven Crouch acariciaba su espalda lentamente mientras la miraba embelesado mientras ella estaba contando algo al resto y los demás reían. Se centro en su mano, que parecía hacer una especie de círculo para ir descendiendo hasta enroscarse a su cintura y apretarla junto a él. Ella lo miro y entonces él la beso. Aparto la vista, hundiendo su mirada en el plato. Todo era parte del juego se decía. Metió el tenedor con algo más de fuerza de la necesaria y tomo un último bocado de la tarta para dejar el resto allí, no tenia más apetito. Salió sin dar explicaciones a los demás profesores e hizo ronda a la espera de que el director saliera y pudiera tantear el terreno para saber a ciencia cierta lo que había ocurrido.

Alrededor de quince minutos después comenzó a ver salir a algunos profesores charlando entre ellos, casi de los últimos en salir fue el director quien le deseo buenas noches a un par de profesores y tomo rumbo al pasillo que conducía a la gárgola de piedra. Severus se adelanto y se puso a caminar junto a él.

-Buenas noches Severus-este asintió brevemente en respuesta-Esta noche te has marchado antes ¿Problemas?-le pregunto el anciano.

-No director, solamente no tenía más apetito.

Dumbledore asintió y siguieron caminando. Al ver que esta noche el director no tenía muchas ganas de conversar tuvo que ingeniárselas él para poder hacerlo.

-Director…estuve pensando en lo ocurrido hoy con la señorita Catellyn-le miro y vio que podía continuar-Creo que lo mejor sería dejarlo pasar.

El hombre se detuvo mirándole severamente.

-Severus, siempre te he tomado por un hombre disciplinado y leal a tu casa. Me sorprende que dejes pasar un ataque a un alumno de la misma.

-Pero…-trato el de argumentar siendo interrumpido secamente por el director.

-Lo cual, déjame decirte, me hace sospechar que…conoces algo que obviamente yo no.

Aparto su mirada de el unos instantes para volver a fijarla algo más sereno.

-Le aseguro que desconozco al autor, si lo supiera hubiera tomado las medidas oportunas inmediatamente.

-Que curioso-Dumbledore avanzo dejándole atrás-Hace un rato has quitado a Gryffindor 30 puntos. Esas son quizá ¿tus medidas oportunas?

Camino firme hasta donde él estaba y moderando su voz le contesto.

-Eso se ha debido a una infracción, no está relacionado con el incidente.

-Incidente-repitió el director con un chasquido sabiendo al instante que esa no era la palabra adecuada para lo que había ocurrido-Quiero que mañana estés en mi despacho a primera hora. Buenas noches Severus.

Sin poder hacer más dejo que el mayor se fuera plantándole en mitad del pasillo sin nada más que pudiera hacer.


Ah ah ah ah stayin alive stayin alive XDDD Yes, sigo viva por si alguien se lo preguntaba

Estoy de beta y metida en algun reto asi que se agradecen comentarios y lectura. Saludos!