Nada de lo que aparece aquí me pertenece, salvo su protagonista, personajes, sitios, etc. son obra de JK. Rowling


Ayuda

-Señorita Potter, acompáñeme-dijo Severus en tono firme.

La había estado esperando tras no haber obtenido respuestas de Dumbledore, ya que no las supo de él tenía que conseguirlas por ella. Así que hizo ronda por los pasillos hasta que la encontró, acompañaba a un grupo de Gryffindors de primer año hasta la sala común.

-Profesor estoy llevándoles a la torre, si no le importa esperar-le contesto ella con voz amable.

Severus miro hacia todos lados tratando de encontrar algún Gryffindor a quien pudiera derivar la tarea pero se dio por vencido, tampoco quería esperar.

-Caminen-ordeno a los alumnos que si ya de por si estaban asustados con la prefecta, se pusieron aun más tensos con la presencia del temido profesor.

Él se puso al lado de ella aunque dejando que los alumnos caminaran a una distancia que permitiera que no les oyeran, sin embargo de nada sirvió puesto que había demasiado silencio. Tendría que esperar a llegar a la torre para estar a solas. Sin embargo por el camino ella aprovecho para dedicarle un par de sonrisas y algún que otro roce de manos, era un momento inadecuado para ello y tenía los nervios de punta. Así que se aparto un poco de ella para frenarla. Estas eran el tipo de cosas que debería haber tenido a los 15 años, no ahora. Algo amargo atravesó su estomago, estas eran el tipo de cosas que hubiera deseado tener con Lily pero nunca tuvo.

Se pararon frente al retrato de la dama gorda, entonces ella se separo de él para ponerse en primera fila, decir la contraseña y antes de que pasaran decirles:

-Espero poder confiar en que cada uno llegue sano y salvo al dormitorio y no aprovechéis mi ausencia para hacer algo indebido-abrió paso para dejarles entrar pero ninguno se atrevía a pasar-¡Vamos! No tengo toda la noche.

Uno a uno fueran entrando atropelladamente hasta que el último de ellos entró y ambos estuvieron a solas.

-¿No vas a entrar querida?-pregunto el retrato tras ella.

-No-se limito a contestar para volver a mirarle-¿Y bien?

Le hizo una seña para que lo siguiera y poder alejarse del retrato y caminar por los pasillos solitarios. Sin pensarlo demasiado, en cuanto llegaron pregunto en voz baja.

-¿Qué fue eso de la cena?-ella le miro sin entender y el añadió-Vi que uno de ellos te dijo algo, evidentemente sobre mí.

-¡Ah!-sonrió ella-Antes estuve buscándote por lo de…-lo miro y puso un dedo en su frente-Como no te encontraba pregunte, una cosa llevo a la otra, ya lo vistes, él fue el que me ayudo a buscarte. Cuando te vio pensó que aun no había hablado contigo así que le dije que ya lo había resuelto.

Con tranquilidad respiro y se paro en uno de los más altos ventanales, Sidney se puso a su lado mirándole.

-¿Algo más?-inquirió ella.

La miro directamente a los ojos y durante unos segundos solo se quedo callado admirándolos, eran preciosos y cada vez tenía menos tiempo de observarlos como a él le gustaba. Se quedo ensimismado hasta que percibió el rubor en sus mejillas y calmo sus emociones.

-¿Qué sucedió en el despacho?

Noto como su rostro se endureció y soltó un bufido de enfado. Las cosas no habían ido bien como el presentía.

-Sidney…-pidió con voz calmada.

-Le di el bote y lo vio, piensa que es peligroso y que probablemente hayan conseguido introducir el paquete.

-Esa es la versión reducida, ahora me gustaría saber la versión completa.

Ella lo miro con disgusto, mojo sus labios y hablo.

-Eso es lo más destacable-contesto con voz dura.

-¿Entonces por qué no me llamo a su despacho?-esa era la pregunta que Severus llevaba haciéndose horas.

-Quizá no lo considero importante, quizá se le olvido, quizá no necesita tu ayuda para ello…-hizo una pausa donde trato de alejarse de la ventana-No lo sé, no me pidas analizar la mente de un anciano.

Severus la sujeto de la muñeca acercándose a ella, no se tragaba esas mentiras.

-Sabes perfectamente que no te creo, no me hagas pasar por imbécil. Me pediste que estuviera ahí, a tu lado. Para ello necesito la verdad, no mentiras-le dijo esas palabras desde lo más profundo de su corazón, si era algo peligroso e inconscientemente la había metido en ello necesitaba protegerla, ser como un equipo.

Sídney lo miro con un destello de enfado, su cuerpo estaba tenso y su mandíbula apretada.

-Supongo que él y yo no tenemos el mismo concepto de valorar a las personas. Eso es todo. No me pidas que te explique mas Severus, realmente estoy agotada. Sí, he discutido con él, no quiero que esto termine también en una discusión contigo-miro hacia ambos lados del sitio y se próximo hacia el posando sus manos en sus mejillas para darle un beso, demasiado rápido y suave para su gusto, sin embargo no podía olvidarse que estaban en medio de un pasillo-Perdóname por no querer llenarte de preocupaciones y problemas. Tan solo intento resolverlos por mí misma.


Las semanas pasaron y el tiempo en el exterior era cada vez peor, aquello no era ni remotamente parecido a otoño, se asemejaba más a un duro invierno. Habían tenido que suspender los partidos de Quidditch de manera provisional tratando de garantizar la seguridad de sus alumnos. Los ánimos estaban caldeados por ello así que la fiesta de Halloween debía celebrarse para tratar de mejorarlos. Ese día el comedor se encontraba totalmente inhabilitado para poder adornarlo. Todos los profesores y algunos alumnos de último año se encontraban decorándolo mientras otros quedaban al cuidado de los pasillos y el resto de estudiantes.

En medio del pasillo y con gran número de estudiantes Sidney caminaba con Romina charlando animadamente, la relación entre ambas estaba mejor ahora. Básicamente ella había aceptado su relación con Barty y no había hecho más preguntas al respecto, salvo algunas ocasiones en la cena acudía a comer con su antiguo grupo en la mesa de Gryffindor. Allí pudo retomar un poco las relaciones. Eso había permitido que las amigas se pusieran al día y ahora estuvieran recogiendo los trajes que lucirían esa noche en la fiesta. Reían al haber visto algunos de los disfraces escogidos por unos Ravenclaw de tercer año, quienes querían vestir como uno de los grupos de música que más les gustaban. Ciertamente se veían horrorosos. Las risas hicieron que se despreocuparan de mirar y Romina acabo chocando contra alguien, cayendo al suelo y junto a ella su paquete. Sídney siguió riendo, esta vez por la caída, pero enseguida se apresuro a echar una mano a su amiga.

-¡Tranquila, tranquila! Estoy bien-dijo Romina con fingida indignación.

Sidney miró unos instantes contra quien había chocado y se encontró a Bill ayudándola a levantarse, le sonrió unos instantes hasta que la sonrisa quedo petrificada en su boca. En el suelo, junto al paquete de Romina se encontraba uno más pequeño, envuelto en la tela que había visto, era del mismo tamaño. El paquete de Hogsmeade. Su corazón se acelero y trago saliva, trato de recomponer la sonrisa. Mientras ellos estaban limpiándose las capas ella se arrodillo para recoger ambos paquetes, tomo con rapidez el de Romina y después el de Bill. Se levanto con ellos y trato de tocar todo lo disimuladamente que pudo el paquete para ver que podía ser. Era duro, con volumen pero a la vez hueco, ligero, no pesaba demasiado.

-Un momento ¿y mi paquete?-pregunto alarmado Bill mirando hacia el suelo por todas partes.

-Lo tengo yo-respondió Sidney mirándole con una sonrisa, él le devolvió la mirada algo alarmado pero enseguida le dio una sonrisa y extendió la mano-No quería que lo pisaran.

Lo retuvo entre su mano ante su mirada, le dio el paquete a Romina y antes de devolvérselo a Bill, paso su pulgar por la cubierta.

-Parece delicado.

-Lo es-contesto el tomándolo con las dos manos.

Ella lo soltó y le pareció distinguir como una nariz.

-¿Es tu disfraz?-pregunto.

-Algo así-contesto el tras una sonrisa que había hecho que sintiera algo extraño, inquietante-Nos vemos.

Se despidió de ambas y las dejo atrás caminando por los pasillos, Sidney inmediatamente se giro y fijo la vista en el. Parecía una broma, se suponía que era algo peligroso, que debería estar oculto. Sin embargo ahí estaba, en medio del pasillo como si nada.

-¡Acompáñame!-casi ordeno Sidney a Romina tirando de su brazo para ponerse a perseguir al chico.

-¿Qué? ¿Donde vamos?-pregunto extrañada su amiga sin entender nada y algo agobiada por el ajetreo que había en el pasillo.

En medio del bullicio trataban de esconderse, de aprovechar el movimiento para que él no se enterara que lo estaban siguiendo. Avanzaba por los pasillos con prisa, tratando de no perderle la pista. El caminaba a paso firme y erguido, no le importaba chocar contra algunos de otras casas que no eran la suya, saludo a algunos compañeros y siguió avanzando mientras ellas le seguían. Romina seguía tirando de su brazo haciéndole preguntas.

-¿Acaso no te fías de Barty? ¿Crees que te engaña?-preguntaba su amiga.

-No, no es eso-contestaba ella exasperada-No te puedo contar pero es importante.

-No entiendo nada-replico Romina con el tono que siempre utilizaba cuando la dejaban con la intriga.

Ella se giro un poco para mirarla y con gesto de esperanza le prometió:

-Algún día, te lo aseguro-apoyo con más firmeza su mano en su brazo para arrastrarla con ella-Pero ahora no, no es seguro.

Cuando la afluencia de gente por el pasillo no era tanta tuvieron que ser mas sigilosas, comenzaron a descender escaleras y a pesar de utilizar algunas que sabían que no se movían para no perderle la pista, en una ocasión tuvieron que emplear una que les llevaba por otro sitio distinto al que Bill había tomado. Sídney rogaba a Merlín que si su intuición era buena tenía toda la pinta de dirigirse hacia la sala común de los Slytherin. Esperaba que así fuera porque con esta ruta no le veían. Corrieron por uno de los tramos para luego meterse tras un tapiz que tenía unas escaleras que los llevaban junto a donde Bill tendría que haber salido. Con las respiraciones entrecortadas y el corazón palpitando a toda velocidad Sidney escucho unas pasos y tapo con una mano su boca y nariz para que el ruido no las delatara y con la otra la de su amiga. Los pasos empezaron a ser más cercanos y con una mirada a su amiga la insto a permanecer en silencio para que ella pudiera mover el tapiz y averiguar si era él. Con sigilo saco su mano para mover la tela lentamente y tras unos segundos vio la figura de Bill de espaldas caminando. Cuando estuvo alejado de ellas salieron poniéndose las capuchas. Sídney saco su varita y hechizo el paquete de Romina para que este fuera más pequeño y pudiera meterlo en el bolsillo. Siguieron caminando, esta vez a un paso más tranquilo aunque sin perderle de vista, giro por un pasillo, ellas continuaron, tomo una de las escaleras y tal y como suponía se dirigía a la sala común.

En esa zona había cada vez menos gente y no podían esconderse demasiado tiempo mas, permanecieron quietas en el comienzo de las escaleras y comenzaron tras unos segundos a bajar, Sídney iba delante y descendió haciendo el menos ruido posible. Al llegar al final se quedo parada, detuvo a su compañera haciéndole una seña para pedirle silencio y saco su cabeza un poco para asomarse y verle. Allí a pocos metros estaba el, caminando hacia la puerta que daba acceso a la sala común de las serpientes. Tal y como Demian ya le había enseñado, este se quedo parada frente a ella, deslizo su mano y tras decir la contraseña la puerta se abrió. El paquete estaba en la sala común.

Se dio la vuelta apoyando su cabeza en la fría piedra y cerró los ojos mientras soltaba un largo suspiro.

-Bien-se limito simplemente a decir.

-¿Bien? ¿Qué está bien?-pregunto con voz baja su amiga, Sidney abrió los ojos y la vio frente a ella preocupada.

-Digamos que la carrera ha servido para algo-contesto ella con una tímida sonrisa en su rostro lleno de cansancio.


Sabía que Severus se habría escapado en cuanto pudiera de adornar el gran comedor por eso tras dejar a Romina en la sala común de Gryffindor bajo corriendo hasta los pasillos para buscarle. Seguramente no perdería oportunidad de descontar puntos con el jaleo de los pasillos. No se equivoco. Lo encontró amonestando a unos Hufflepuff que llevaban probablemente todo el papel higiénico del castillo puesto encima. Tras dejarles ir haciendo desaparecer todo el papel de un solo movimiento de varita se acerco a él quedándose a sus espaldas pero suficientemente cerca para que la oyera.

-Necesito entrar en la sala común.

Snape se giro mirándola con cara exceptiva y en voz similar a la de ella dijo:

-Si necesita entrar en su sala busque a McGonagall, no a mí.

Ella lo miro rodando los ojos.

-A la tuya.

Con un movimiento de cabeza la indico que le siguiera, se alejaron del centro para estar en una esquina.

-¿Por qué?

-Sé que lo que busco está ahí, necesito la contraseña.

Con voz autoritaria y sigilosamente baja le respondió:

-Sabes que sin permiso del director está terminantemente prohibido el acceso a las salas comunes ajenas.

-Del director o de los jefes de casa…-lo miro tratando de poner la mejor mirada que asegurara un si-Por favor, déjame entrar.

Severus se quedo callado ante ella unos minutos que le parecieron eternos, miraba a los alumnos que pasaban con gesto serio, ella le imito, cansada de no recibir respuesta. Sabía que estaba cavilando las opciones.

-¿Cuándo entrarías?-pregunto el finalmente.

-Esta noche, en la fiesta-la miro pidiendo más datos-Aprovecharé algún momento excusándome para ir al baño y entraré, todo el colegio estará en la fiesta.

-Sabes que siempre hay gente en los pasillos, ojos que acechan.

-Déjame correr con el riesgo. Nada saldrá mal, te lo aseguro casi al 100%

Se marchó tras unos segundos sin decirle nada, ella se quedo perpleja viendo como su larga capa se deslizaba por el pasillo con elegancia. No tenía ni idea de si aquello significa que se olvidase por completo de entrar o que lo pensaría. De todos modos tenía entonces que buscar otro plan alternativo, si Severus no la ayudaba a entrar a la sala, tendría que entrar de otra manera.


Se encontraban bailando en el gran comedor, el techo era realmente terrorífico con todos los truenos y relámpagos. El resto de la decoración era menos aterradora. No faltaban las velas, telas de araña, calabazas flotantes y los fantasmas que rondaban asustando a los alumnos. Las mesas se habían desplazado un poco para dejar mas sitio y permitir que todos los alumnos se pudieran mezclar. Era de las pocas ocasiones en este año donde el ambiente en el castillo era algo más alegre. Estaba disfrazada de vampira, no había requerido mucho la verdad, tan solo una capa negra de terciopelo con capucha, un vestido victoriano que había comprado en la tienda de Madame Malkin y un conjuro para alargar sus dientes. Era algo incomodo para comer eso es cierto, pero a excepción de eso le gustaba. Barty había renegado de disfrazarse al principio pero por su petición finalmente acepto y se disfrazo el también de vampiro. Se puso un traje oscuro, peino su pelo de un modo elegante y también alargo sus dientes. Bailaban juntos mientras se reían de algunos de los disfraces que veían. También disfrutaron asustando realmente a los alumnos más jóvenes amenazándoles con morderles realmente.

-¡Vistes su cara!-dijo mientras reia-Crei que se iba a hacer pis encima.

-Querida no te burles-contesto Barty sonriéndola ampliamente-Has hecho desaparecer mi cena-se acerco más a ella pegando su torso-Ahora…-susurro-Te tendré que hincar el diente.

Tras ello se deslizo hasta su cuello y dejo un beso en el, Sidney permanecía riéndose a carcajadas mientras lentamente se alejaba un poco de él.

-No soy suficiente alimento para ti, creo que mejor deberías cenar un poco de Bill, mírale, que apetitoso.

Ambos miraron hacia donde se encontraba Bill bailando con una chica y Demian mirándole con gesto aburrido. Bill iba disfrazado de hombre lobo con una careta.

-Creo que para cuando haya terminado de quitarle todos los pelos me habré quedado sin apetito-contesto Barty.

Rieron y después el la beso. La incomodidad de los dientes alargados en ambos hacia que los besos fueran algo más simples. Barty bufaba en descontento.

-¿De verdad tengo que permanecer disfrazado toda la noche?-ella asintió inocentemente-Es un fastidio-ella sonrió.

-Piénsalo, al menos no estás asándote como Bill-se alejo un poco de el-¿Me esperas? Le prometí a Romina un baile, no tardaré.

Barty besó su mano delicadamente, mirándola fijamente como si fuera a devorarla.

-Estaré esperándote toda la eternidad-dijo él como si fuera una sentencia, ella le contesto con una sonrisa para luego darse la vuelta y caminar entre la multitud.

Cuando estuvo lo suficientemente alejada de los chicos empezó a dirigirse hacia la salida, permanecía atenta para que nadie la viera marchándose de allí pero de repente choco con alguien. Al alzar la mirada le vio con la mirada fija en ella:

-Disculpe profesor-trato de moverse pero él lo hizo también, desconcertada se quedo mirándole.

-Bonito disfraz, que pena que no haya traído una cruz.

-Si me permite tengo que ir a las catacumbas para buscar mi ataúd-esperaba que el entendiera la metáfora que le estaba diciendo, si no estaba dispuesto a ayudarla al menos le avisaría.

-Pues cuando la encuentre dígale que tiene acceso a ella y que el dragón duerme.

Sorprendida siguió observándole, temiendo haber oído mal.

-¿Perdón?-trato de asegurarse de haber oído lo correcto.

-Creí que los vampiros tenían buen oído, parece que no…que decepción.

Tan pronto dijo eso se marcho dejándola sola en medio de la gente. Sídney comenzó a sonreír. Bingo.

Volvió a caminar hasta llegar a la salida, una vez fuera empezó a correr en dirección a la sala de los Slytherin, a medida que bajaba se puso la capucha que tenia. Evitando los pasillos principales aunque como había previsto muy poca gente quedaba fuera del gran comedor. Malditos colmillos pensaba una y otra vez, cada vez que pisaba se clavaban en su piel. Esperaba no terminar con heridas. Al llegar allí se quedo esperando unos segundos, cuando estuvo segura de estar sola avanzo hasta la puerta. Deslizo la mano y dijo "El dragón duerme" tal y como Severus le había dicho. La puerta ante ella se abrió, de reojo observo el interior y vio la sala vacía, entro. Había oído hablar de ella muchas veces pero ahora se encontraba por fin ahí, era muy elegante a decir verdad. Pero trasmitía mucha frialdad, las piedras la rodeaban como si fuera una cueva haciendo que la estancia pareciera un poco terrorífica. Avanzo por ella y encontró dos pasillos, uno era largo y otro llevaba a unas escaleras, Barty siempre había hablado de que estaban abajo. Tomo ese camino y bajo las escaleras de caracol. Allí abajo la sensación era aun peor, tenía frio a pesar de los fuegos, quizá por los nervios. Cuando termino de pisar el ultimo escalón saco su varita y con un simple hechizo supo donde se encontraba el cuarto de Bill.

Caminó mientras dejaba atrás puertas a sus costados hasta que la bolita de luz blanca que había salido de su varita se detuvo en una de las puertas más alejadas. La verdad era que tenia mas pinta de una celda o mazmorra que de una habitación, empujo la puerta y esta no se abría por lo que utilizo un Alohomora y se abrió. El cuarto era tan grande como el suyo, solo que estaba decorado en verde y plata. Las camas con doseles parecían algo más oscuras pero la única diferencia era que no tenían ventanas. De nuevo empleo otra vez el hechizo para saber su cama y armario, una vez que los tuvo identificados empezó a registrar, primero bajo la cama, en la mesilla, alrededor. Al no encontrar nada empezó a mirar en el armario, solo encontró ropa. Ningún paquete.

-¡Mierda!-con rabia pego una patada al armario haciendo que este se cerrara.

Reviso los alrededores por si acaso no lo estaba guardando él y era Demian, así que empezó a mirar en el resto de armarios, mesillas, estantes. Nada. Allí no había ni rastro. Estaba hecha una furia. ¿Dónde diantres estaba el dichoso paquete? Ella había visto como lo habían metido a la sala, de eso hacía muy poco, debía estar aquí. Pero no estaba. Se sentó en una de las camas y trato de pensar que podía hacer. Habían pasado alrededor de unos quince o veinte minutos. No podía tardar mucho mas, debía regresar. La cuestión ahora era que hacer.

Un momento. Abrió los ojos y sonrió. Barty era prefecto como ella ¿y si el paquete no se encontraba aquí y estaba en su cuarto? Se levanto y tras un vistazo al cuarto para asegurarse de haber dejado todo donde estaba salió de allí sin hacer ruido. Saco la varita y de nuevo utilizo el hechizo solo que esta vez para identificar el cuarto de Barty. La bolita de luz se detuvo a tan solo unos pasos frente a una puerta oscura. Empujo y no se abrió.

-Alohomora-pero esta vez al tratar de entrar la puerta no se abrió como había hecho antes con la anterior.

Con el ceño fruncido volvió a emplear el conjuro pero siguió sin abrirse. Bufo enfadada, tratando de encontrar alguna manera de entrar. Probó distintos hechizos pero ninguno hacia efecto. Desesperada pateo la puerta, cuando se estaba planteando utilizar un bombarda escucho unas risas acercándose, debía irse. Avanzo de nuevo y abrió otra vez el cuarto de Bill rápidamente, cerró la puerta y espero. Escuchaba como las personas se acercaban y de repente no escucho nada. Se habrían metido en sus cuartos, o eso esperaba. Dejo pasar unos minutos y salió, avanzo con rapidez por el pasillo para salir de allí. Subió las escaleras y cuando llego a la sala común vio que había dos personas en los sofás. Trato de cubrir su cara lo mejor posible con la capucha y aligero el paso hasta llegar a la puerta y salir.

Al llegar al gran comedor se quito la capucha y se mezclo con la multitud, avanzo pero no encontraba a los chicos. Se puso de puntillas buscándoles, siguió avanzando hasta donde los había dejado pero no estaban allí, dio media vuelta y se topo de frente con su amiga.

-Romina-saludo Sidney.

-Sid, Barty te estaba buscando, me pregunto por ti pero no sabía que decirle así que le dije que estabas en el baño.

Abrazo a su amiga y le susurro un gracias.

-¿Por qué no vamos a tomar algo?-sugirió ella, así podemos hablar un rato tranquilas.

Camino junto a ella hacia donde estaban las bebidas y se sentó en la mesa con ella, aunque conversaba con ella en su cabeza estaba pensando que hacer con la situación. Necesitaba entrar en el cuarto, pero o utilizaba la ayuda de Severus para saber cómo entrar o se las ingeniaba de alguna manera. Casi sorprendida su amiga chasco los dedos frente a ella sacándola de sus pensamientos.

-¿Qué?-dijo Sidney.

-Se está acercando hacia aquí, detrás tuyo-miro a donde se dirigía la vista de su amiga y se dio la vuelta viendo como Barty avanzaba elegantemente entre la multitud mirándola.

Cuando estuvo cerca se planto tras ella y sorprendido le dijo:

-¿Dónde estabas?-se agacho para estar a su altura y tomo sus manos.

-Fui al baño, no te puedes imaginar la de jaleo que había, tuve que separar a unas chiquillas-sonrió mientras añadía mentira tras mentira.

-Fui a buscarte pero no te vi-beso su mano-Me habías asustado.

Sídney se acerco y le besó tomando su rostro con sus manos, aunque sus labios cooperasen, sus ojos buscaban entre la multitud a Severus. Necesitaba ayuda.


A/N:

Lo sé, no tengo vergüenza ninguna xD han pasado tantos milenios desde que actualicé por última vez que ya ni recordaba como era.

Para aquellas personas interesadas en saber mi ausencia es tan simple como la falta de inspiración y el estar totalmente en el fandom de X-Men, jamas renunciaré a Harry Potter pero creo que esta es una etapa donde estoy más inclinada a los mutantes.

Sinceramente sabía que tenía algo escrito desde hace meses pero cuando me he puesto a revisarlo vi que estaba el capítulo entero y me decidí a subirlo. En parte para obligarme a continuar con esta historia, ver si a alguien le sigue interesando (me sigue sorprendiendo tener visitas tras meses de no actualización! XD) y ponerle final.

Un saludo a todas las personas que siguen leyendo, ya saben déjenme sus opiniones, sugerencias, etc. También por PM :)