Pov.: Zoro
No puedo derrotarlo, esto es muy frustrante. Estoy parado delante de un enemigo sin saber que hacer por primera vez desde que me encontré con Mihawk. Bartholomew Kuma esta delante mía, a penas puedo sostenerme en pie y veo como esta decidido a llevarse la cabeza de mi capitán. No puedo hacer otra cosa, tengo que protegerlo, tengo que protegerlos a todos. Me tiro de rodillas al suelo y poso mis manos en los escombros que han quedado después de la batalla contra Moria y la explosión de Kuma. No hay otra salida, llego hasta aquí, pero al menos muero en lugar del próximo rey de los piratas y mi mejor amigo, mi familia. Reúno las fuerzas que me quedan para pronunciar las palabras que sentenciaran mi muerte. Al abrir la boca noto como mis músculos se contraen y se estiran en distintas partes de mi cuerpo. Me duelen todos y cada uno de los músculos del cuerpo.
-Llévate mi cabeza en vez de la suya. Te lo ruego.- Susurro ya que apenas tengo fuerzas para más.
-No, mejor la mía, al fin y al cabo seré el que mas problemas cause.- dice una voz detrás mía. Por un momento todo se para, no me puedo creer que el esté haciendo esto. Se acerca lentamente el cocinero de la tripulación con pesadez y posiblemente una pierna rota. Cuando se pone entre Kuma y yo, dándome la espalda, siento un gran dolor. No puedo dejar que muera delante de mi. Me niego. Una vez mas reúno todas mis fuerza y con un rápido movimiento le asesto un fuerte golpe en las costillas dejándolo inconsciente casi al instante, pero antes de que cayese al suelo sin conocimiento tenemos una ultima y corta conversación.
-Maldito marimo...- Susurra con sorpresa el cocinero mientras me agarra un hombro y lucha por no perder el conocimiento.
-Lo siento. Tened un buen viaje. Adiós, amigo...- Le susurro mientras veo como va cerrando los ojos, pero antes de que quede totalmente inconsciente veo un atisbo de curiosidad y tristeza, posiblemente no haya escuchado esa palabra... amigo. Me entristezco por un momento, a pesar de nuestras peleas el siempre ha sido mi nakama y a parte de eso es como un hermano para mi.
Cuando termina de caer echo un ultimo vistazo a todos mis amigos y siento nostalgia al recordar todas nuestras aventuras juntos. Recuerdo cuando Luffy y Coby me salvaron de la marina y me hice nakama de Luffy. Recuerdo cuando vi por primera vez a Nami, desprotegida ante unos rudos piratas que querían aplastarla mientras ella salvaba a Luffy, o cuando nos dieron el Going Merry en la isla en la que encontramos a Usopp. El Baratie y todo lo que conllevó, como el encuentro con Mihawk. Cuando Nami se enfermó en Little Garden y para curarla llegamos a la isla de Chopper. Cambien me acuerdo de Vivi y eso me lleva a Water 7, donde salvamos a Robin y reclutamos a Franky. Y aquí estamos, después de reclutar a un esqueleto parlante y perder nuestras sombras, luchando contra el segundo schibukai en menos de un día, a las puertas de la muerte y sin temor alguno me levanto del suelo mientras Kuma saca una gran bola roja translúcida de la espalda de Luffy. Al principio me asusto, pero me dice que si quiero tomar su lugar tendré que tomar todo su dolor y fatiga.
Para comprobarlo me lanza una minúscula parte de esa bola que se me introduce en el medio del pecho. De repente noto un gran dolor y siento como si me diesen millones de patadas y puñetazos por todo el cuerpo, es como si estuviese recibiendo todos los golpes de Luffy. Siento como algunos de mis órganos vitales se dañan peligrosamente y como la fatiga de Luffy cae sobre mi, haciéndome caer al suelo. Permanezco unos segundos recuperando el aliento e incorporándome.
Termino de pie delante de esa gran bola roja que supondrá mi muerte. Echo un ultimo vistazo a mis nakama, todos inconscientes y me despido de ellos mentalmente mientras introduzco mis brazos en la bola roja y me noto desfallecer, pero no llego a quedar inconsciente mientras recibo todo ese daño insufrible. Noto como muchos de mis músculos se desgarran violentamente mientras la bola se introduce en mi y disminuye su tamaño. Siento mi corazón palpitar mas rápido para luego bajar la intensidad y solo sentir unos débiles y escaso bombeos en mi pecho. Mis pulmones están encharcados de sangre y me cuesta respirar, toso y escupo una gran cantidad de sangre, me ahogo con mi propia sangre a la vez que mi piel se rompe en varios sitios, recreando las heridas de Luffy o creando nuevas debido a los bruscos golpes recibidos, salpicando sangre en un radio de dos metros a mi alrededor, tiñendo los escombros de un escarlata brillante. No siento algunas partes de mi cuerpo, lucho por permanecer despierto y de pie viendo como la gran bola se introduce completamente en mi y desaparece.
Mi vista se nubla y empiezo a pensar que este es el final, pero aun así no me daré por vencido. Me cruzo de brazos como puedo y aprieto los puños contra mis costados, haciendo que un punzante dolor me recorra y evite que me desmaye, pero no sirve y empiezo a verlo todo negro, a pensar en todo lo que no hice ni llegaré a hacer, pero el sonido de unas voces y pasos conocidos me llena de esperanza de poder hacer al menos una cosa mas antes de morir.
