-Te odio- dijo Rachel mientras conducía.
-¿Y yo que he hecho ahora?- preguntó la latina.
-Si no te hubieras presentado antes no habría salido la conversación y me habría librado de esta cena- protesto Rachel.
-No se porque te quejas si Quinn va a venir- se defendió Santana.
-Quinn viene porque se sintió obligada no porque quiera y la verdad me hubiese gustado que mi primer encuentro con ella fuera de los estudios fuera sola- confeso la actriz.
-Piénsalo como una oportunidad para que Quinn se relaje un poco al estar todos y puedas estar después mejor- sugirió la latina.
-No estoy segura San- insistió Rachel- va a ser incómodo y estará Sam...
-¿Qué pasa con Sam?- la latina lo sabía pero le gustaba que Rachel admitiera las cosas.
-No quiero que Quinn sepa que nos hemos acostado durante tanto tiempo- admitió la morena- ya me odia bastante y tengo la sensación de que si lo sabe sólo me odiará más.
-Quizás deberías hablar con Sam y aclarar todo antes de que Quinn venga- le recomendó su representante.
-Quizás- repitió la morena.
-¿Con qué nos vas a a sorprender para la cena?- preguntó la latina cambiando de tema.
-Rectifica, ¿con qué vamos a sorprender? Tu de esta no te libras- le advirtió Rachel.
-Pero Britt esta aquí- protesto la latina.
-Tu me has metido en esto, tu te aguantas, mañana por la tarde en casa y me ayudas- dijo mientras paraba el coche frente a la casa de la latina- aprovecha hoy con Britt.
-Esta bien, iré- acepto la latina- mañana te escribo para la hora.
-Hasta mañana Santana.
Rachel volvió a arrancar el coche cuando la latina ya había entrado en su portal y condujo de regreso a su casa. En tan solo 24 horas tendría a Quinn Fabray en su casa cenando, algo que hace dos meses parecía completamente imposible.
No sabía que cocinar, no sabía que haría ni que diría a la rubia o con que actitud se presentaría la chica allí. Lo único que podía intentar era hacer las cosas lo mejor posible para conseguir que la rubia cediera un poco con ella.
Por casualidades del destino mientras Rachel esperaba que la puerta de su garaje se abriera para entrar apareció Sam en su coche junto a dos amigos más que la morena conocía de alguna que otra fiesta en casa del chico. El Rubio la saludo e hizo un gesto indicándole que le esperará un momento antes de entrar en casa y Rachel lo hizo. Metió su coche en el patio delantero y antes de que la puerta se cerrará Sam apareció allí.
-¿Cómo esta mi actriz favorita?- preguntó el chico alegre.
- Muy cansada- respondió Rachel sin terminar de acercarse a el.
-Los chicos van a tomarse algo en casa, ¿quieres venirte un rato?- le propuso
-Lo cierto es que no- negó Rachel.
-¿Pasa algo?- el Rubio dio un paso adelante para acercarse a el.
-Ya te dicho que estoy muy cansada- Rachel había contestado mientras caminaba a su puerta seguida de Sam.
-Últimamente siempre estas cansada Rachel- se quejó el modelo que había entrado tras ella.
-No estoy de vacaciones Sam, no es mi culpa- se defendió Rachel elevando el tono- vete con tus amigos, no dependas de mi.
-¿Se puede saber que te pasa?- preguntó Sam enfadado después de la última frase.
-Nada Sam, estoy cansada- volvió a negar por segunda vez aquella noche.
-No me vengas con esas Rachel- se quejó el chico- hace un mes pasábamos todo el día juntos y planeábamos ir a Hawai en Navidad y ahora me ignoras y casi ni me miras.
-Es solo que…- intentó decir pero no sabía que decir- nosotros somos amigos Sam.
-Y una mierda Rachel- dijo subiendo el tono de su voz- al menos dime el verdadero motivo por el que ahora estás así, los dos lo sabemos.
-Si lo sabes ¿para qué quieres que lo diga?- dijo Rachel conteniendo el tono.
-Porque quiero oírte decir que la aparición de Quinn te ha cambiado- la reto el Rubio.
-La aparición de Quinn no me ha cambiado solo me ha hecho ver lo que de verdad quiero- admitió la chica ya en un tono más bajo.
-Estar con ella- dijo Sam ya más calmada dejandose caer en el sofá con las manos en la cara.
-Sam… yo realmente te quiero pero como amigo como mi mejor amigo ahora mismo- Rachel se sentó frente a él y le retiró las manos de la cara- nunca he querido hacerte daño, no sabes lo que ha significado todo lo que has hecho estos años por mí.
-Yo…
-Lo siento Sam, no he hecho las cosas bien, tenía que haber frenado esto tiempo atrás- siguió disculpándose.
-Supongo que en el fondo lo sabía- admitió el rubio- nos seguimos comportando como siempre la única diferencia era que nos acostábamos a veces.
-Quiero que seas feliz Sam y yo no voy a a ser capaz de darte lo que realmente quieres- dijo la morena acariciando su cara- siento no haber sido sincera antes, tenía miedo de perderte si admitía la verdad.
-Todo este tiempo ha sido Quinn ¿verdad?- preguntó el chico.
-lo ha sido, sólo que me empeñe en negarlo y bloquearlo- admitió la morena.
-Debí saberlo- dijo Sam de repente.
-No lo sabía ni yo- dijo Rachel quitándole importancia.
-Este tiempo ha sido divertido Rachel- dijo San con una sonrisa en la cara.
-Lo ha sido, y eres un gran amigo pero sólo eso Sam- volvió a repetir Rachel.
-Tú lo has dicho antes Rachel, somos muy amigos desde hace años, no quiero perderte la verdad- dijo con una media sonrisa en la cara.
-¿Vamos a seguir siendo amigos verdad?- preguntó la morena algo triste.
-Ven aquí- Sam tiró de ella para tumbarla a su lado- solo si seguimos manteniendo la noche de las pizzas.
-Nunca renunciaría a la noche de las pizzas- respondió riendo.
Sam estuvo unos minutos más en casa de Rachel antes de regresar con sus amigos. La morena aprovecho el momento antes de marcharse para comentarle lo de la cena del día siguiente, Sam la acepto educadamente al fin y al cabo tenía ganas de ver a Artie y Britt, la presencia de Quinn era otra cosa. Llevaba sin hablar con la rubia el mismo tiempo que Rachel y no sólo eso, sino que acababa de enterarse de que su amiga seguía teniendo sentimientos por ella, sin duda iba a ser una cena extraña viendo a Quinn después de tanto y sabiendo la de veces que se había acostado con Rachel en el último año.
La morena se había quedado sola en casa por fin cuando puso una película en la televisión y pidió algo de comida para llevar, no le apetecía ponerse a cocinar en aquel momento si al día siguiente iba a tener que cocinar una gran cena para todos. Después de media hora cuando la comida llegó se dio cuenta de que no había prestado ni la más mínima atención a lo que estaban echando en la televisión y por eso se puso a pensar mientras cenaba que podría hacer para el día siguiente. Su primera decisión fue que cenaran en el jardín, quería aprovechar el buen tiempo que hacía y el hecho de estar en el exterior daba la posibilidad de pasear por el jardín o separarse en varios grupos si el ambiente se tensaba lo suficiente como para que se diera la situación. Su siguiente problema fue el menú, debería de cocinar para 6 pero que ella supiera la única vegetariana era ella así que podía servir varias cosas aunque ella no comiera de ellas. Cuando tuvo el menú más o menos decidido se marchó a su casa a dormir pero los nervios una vez más le iban a jugar una mala pasada y no pudo conciliar el sueño tan rápido como ella pensó.
Una vez consiguió dormirse lo hizo durante muchas horas, de hecho a la mañana siguiente no se despertó cuando el sol entro por la ventana directo a su cama, no cuando en la calle pasaron varios coches de policía con la sirena puesta, sólo lo hizo cuando su móvil comenzó a sonar sin parar durante diez minutos, y no paró de sonar hasta que lo descolgó, era su padre Leroy para ver como estaba.
Tras una larga conversación en la que su padre decidió preguntar todos lo detalles del rodaje de la película la morena decidió levantarse. Se hizo un café bien cargado y se tumbó de nuevo al sol en una tumbona para disfrutarlo, sino fuera por la cena que le esperaba esa noche habría sido el día más relajado en las últimas semanas.
No fue hasta después de comer cuando la morena decidió ponerse manos a la obra, lo primero era comprobar que tenía en su despensa para saber que debía de ir a comprar al supermercado y fue cuando se ido cuenta de que realmente necesitaba ir a hacer la compra porque su cocina y sobre todo la nevera estaba muy vacía. Apunto en una lista todos los ingredientes necesarios para las ideas que tenía y cogió su coche para ir al súper mientras aprovechaba el camino para llamar a Santana.
-Dime Rachel- dijo cuando descolgó la latina.
-Voy al súper a comprar, te recojo a la vuelta y vamos juntas a casa- informo la morena.
-Ni de broma, no estoy lista en tan poco tiempo- se quejó la chica.
-Coge la ropa y te duchas en mi casa después de cocinar- Rachel sabía que Santana intentaría poner alguna escusa.
-Pero Rachel...- intentó protestar la latina.
-Nada de peros Santana, te recojo cuando termine- afirmo la actriz antes de colgar su teléfono.
Como le había dicho a su amiga y representando se dirigió al supermercado que más conocía y donde solía hacer la compra habitualmente para hacerse con todo lo necesario, que incluía unas cuantas botellas de vino, si había algo que ayudara a relajar una cena era el vino. Cargó su coche al completo y se montó para ir al apartamento de Santana, la llamó de camino para hacerle saber que ya iba a recogerla, como no fue raro la latina intentó de nuevo escabullirse de tener que ayudar a hacer la cena pero Rachel fue lo suficientemente seria para no ceder en el asunto.
A la llegada a casa decidieron escribir a todos la hora y dirección a la que se verían en casa de Rachel para la cena, Britt y Sam fueron los más fáciles, por suerte para ellos Sam tenía el número de Artie y se encargó de avisarlo, el problema vino porque ninguno tenía el número de Quinn y no sabían como avisarla. Por un momento Rachel pensó que era una señal del destino para que la rubia no fuera a aquella cena pero solo le hicieron falta cinco minutos sentada sola en la cama para darse cuenta de que realmente la quería allí, quería verla fuera del estudio, quería que se relajara y la dejara entrar. La solución fue finalmente más fácil de lo pensado, Artie si que tenía el número de teléfono de la rubia actriz así que el fue quien la puso al día de la hora y el sitio.
Rachel le explicó a Santana que quería hacer varias cosas para la cena, la primera de ellas era una ensalada de queso de cabra y cebolla caramelizada, seguida de una lasaña de verduras y salmón y de postre un tiramisú, sin duda tenían unas cuantas horas de trabajo por delante. Rachel mandaba hacer tareas a Santana como cortar las verduras o batir los huevos que le iban haciendo falta y mientras aprovechaban para hablar de sus cosas. Cocinar era una de las cosas que a Rachel le encantaba pero que debido a su apretada agenda normalmente no lo hacía. Cuando todo estuvo preparado exceptuado las cosas que debían de hacer justo antes de servir subieron a la planta de arriba para ducharse y cambiarse antes de que los chicos llegaran.
La primera en meterse a ducharse a pesar de las protestas de Santana fue Rachel porque según ella tardaba más en estar lista. Fue lógico que tardara más teniendo en cuenta de que cuando la latina salió de la ducha Rachel seguía sentada en la cama intentado decidir que se ponía.
-¿Aún estás así?- preguntó la latina al verla.
-No sé que ponerme- respondió Rachel.
-Tienes tres armarios de ropa llena, algo tendrás- dijo Santana.
-Tengo muchas cosas pero no sé que es adecuado- protestó la morena.
-Ahora lo entiendo, quieres impresionar a Quinn- se burló la chica.
-No te burles- dijo infantilmente la actriz.
-Ponte algo para dejarla sin respiración, mira este vestido- dijo sacando un corto vestido negro del armario.
-Es demasiado atrevido para una cena en casa San y muy corto- aclaró la morena.
-¿No querías impresionarla?- volvió a burlarse- yo iría detrás tuya si te viera así.
-Tú vete con Britt y déjame- le advirtió Rachel riendo.
-Yo me voy con ella pero tu impresiona a la rubia para que caiga- rió la latina.
-Lo voy a intentar pero no creo que me gane a Quinn por un vestido bonito y una cena- admitió con un tono de pena en su voz.
-No empieces a ser una pena, que pase lo que tenga que pasar- le dijo Santana para relajarla mientras terminaban de arreglarse.
La elección final de Rachel fue un vestido negro de tirantes con un poco de vuelo y por la rodilla, se recogió el pelo en una coleta y se dejó el flequillo hacia un lado y lo acompañó de una maquillaje suave con los ojos un poco negros, un look elegante y simple pero que le hacía realmente guapa. La morena estaba impaciente dando vueltas por toda la casa esperando la llegada de los chicos por lo que Santana decidió servirle la primera copa de vino de la noche. La primera en aparecer antes de la hora fue Britt, Rachel se alegraba de que la chica estuviera de vuelta en la ciudad por un tiempo, Santana siempre estaba mucho más centrada y alegre cuando la bailarina estaba allí.
Santana y Britt habían empezado su historia de amor en el instituto, la rubia había tenido claro desde el primer momento que quería a su compañera de las animadoras pero a Santana le costó mucho más admitir aquello por su miedo al que dirán y a las humillaciones que podían sufrir en su instituto. Estuvieron juntas hasta que Santana se había marchado a Nueva York y la rubia se quedó en Lima donde se dieron cuenta de que una relación a distancia no era lo suyo. Sin embargo un año habían durado separadas antes de que sus idas y venidas volvieran y habían continuado todo este tiempo cada vez con más seriedad. Era cierto que Britt pasaba mucho tiempo fuera con la compañía de baile de la que era una de las principales coreógrafos pero todo tiempo libre que tenía lo pasaba en LA con la latina, donde vivían juntas. Rachel pensaba que era hora de que se comprometieran oficialmente e incluso se casaran dado la de años que llevaban juntos pero la morena sabía que Santana seguía odiando la idea de comprometerse de por vida aunque estuviera enamorada locamente de su chica.
El siguiente en llegar fue Sam, Rachel había aprovechado la tarde para contarle a Santana su conversación con el chico la noche anterior. Después de el muchacho rubio no tardó en aparecer Artie, puntual como siempre y todo parecía ir bien de momento aunque Rachel seguía nerviosa. Britt había seguido en contacto con todos sus amigos después de la ruptura de Quinn y Rachel, Sam y Santana habían tenido relación con Artie durante los años, no como amigos íntimos pero si contactos. El problema llegaría en breve, Quinn se hablaba con Artie y Britt sin problema porque habían seguido siendo amigos pero Santana, Sam y Rachel eran los que se habían desconectado del mundo, eso sin contar que el rubio y Rachel habían tenido algo.
Conforme pasaban los minutos Rachel se impacientaba más hasta que por fin el timbre de su casa sonó, miró a Santana, respiró profundo y fue a abrir. Rachel se había vestido en parte para impresionar a Quinn pero fue la rubia la que sin quererlo una vez más impresionó a Rachel. Quinn llevaba un bonito vestido rojo de lunares y el pelo suelto que consiguió que Rachel abriera la puerta y simplemente se quedara mirándola fijamente sin reaccionar.
-Perdón, me he perdido- se disculpó la rubia haciendo reaccionar a Rachel.
-No te preocupes, no pasa nada- dijo nerviosa y volvió a quedarse mirándola.
-¿Soy la última?- preguntó Quinn intentado que Rachel hiciera algo.
-Si, ya estamos todos, pasa- Rachel se hizo a un lado para dejarla pasar.
-Gracias- agradeció la rubia al pasar a su lado.
Hubo un momento incómodo en el que Rachel al ver pasar a Quinn a su lado fue a saludarla pero no supo como hacerlo y terminó por darle la mano lo que provocó una mirada de confusión de la rubia. Sin duda Quinn no pretendía causar eso aquella noche en Rachel pero no pudo evitar sentir un orgullo dentro de ver a la morena actuando de esa manera a su alrededor, por fin comenzaba a comprender lo que ella había pasado. Al primero al que se acercó fue a Artie seguido de Britt a la que dio un profundo abrazo y al separarse fue cuando vino una vez más el momento extraño en el que Quinn miró a Santana y a Sam intentando averiguar a quien saludar pero por suerte para ella la inocencia de Britt evitó el momento dándole una copa de vino y proponiendo un brindis por el encuentro.
Todo esto sucedió en el salón de Rachel que propuso salir al jardín para estar más agusto y sin tanto calor. Quinn no pudo evitar observar la casa de la chica de arriba a abajo, debía de reconocer que estaba decorada con mucho gusto aunque lo que más le gustó fue el jardín trasero. Salieron todos al jardín donde se terminaron la copa de pie mientras hablaban, sin duda la más callada era Quinn que reía las bromas y hacía algún que otro comentario pero era la que peor se sentía en aquel ambiente. Rachel les dijo a los chicos que se sentaran en la gran mesa que había preparado porque iba a traer el primer plato para que fueran picando algo. Santana estando hábil había cogido de la mano a Britt para apartarla de la silla que iba a coger de forma que Quinn y Rachel quedaban sentadas una al lado de la otra.
Siguieron bebiendo vino y comiendo las diferentes variedades que Rachel había cocinado aquella tarde y todos le reconocieron que cocinaba realmente bien, la lasaña había sido espectacular. Era difícil mantener una conversación constante entre todos sin ningún silencio extraño ya que estaban obviando cualquier tema o anécdota que hiciera alusión a la época en Nueva York, por suerte para ellos tener a Britt era genial, su alegría y su inocencia hacía que las risas fueran continuas.
Rachel se levantó para ir a buscar el postre y terminar de prepararlo a la cocina, cuando la chica compró la casa le hizo una pequeña reforma de modo que la cocina no fuera una habitación cerrada sino que estuviese más integrada en la distribución y se viera desde todos los sitios. Quinn preguntó en la mesa si alguien sabía donde estaba el baño y Britt fue la encargada de darle las indicaciones por lo que la rubia se levantó y fue al interior buscando el baño. La distribución de la casa y el hecho de que Rachel estaba terminando el postre las hizo encontrarse cuando la rubia regresaba del baño.
-¿Te gusta el tiramisú?- preguntó cuando la vio pasar.
-Si, claro- respondió Quinn parándose en la cocina- ¿necesitas ayuda?
-Oh no te preocupes, lo tengo todo controlado- le respondió Rachel sonriente y Quinn se giró para seguir su camino- espera Quinn.
-¿Si?- dijo la rubia girándose a mirarla.
-¿Te…te ha gustado la cena?- preguntó Rachel tímida, no era eso lo que quería decirle pero fue lo primero que le salió.
-Estaba todo muy bueno Rachel- respondió educadamente.
-He mejorado mucho en cocina ¿Verdad?- preguntó pero Quinn solo asintió con la cabeza- he mejorado mucho en otras cosas también Quinn.
-Me alegro por ti Rachel- la rubia intentó volver a marcharse antes de que Rachel siguiera.
-Quinn espera- le pidió de nuevo- quiero hacer que esto funcione, que nos llevemos bien, he cambiado mucho desde entonces.
-Las cosas no se piden Rachel, se demuestran- la afirmación de Quinn fue fuera y clara.
-¿Por qué has venido si no pensaras que podemos llevarnos bien?- preguntó Rachel acercándose a ella más.
-Porque Artie me lo pidió y quería ver a Britt también- respondió muy segura aguantando la mirada de Rachel y el poco espacio que las separaba.
-¿Y Sam? ¿Y Santana? ¿Y yo?- preguntó la morena con voz temblorosa demasiado cerca de la rubia.
-Los tres desaparecisteis de mi vida, tú por lo menos avisaste, ellos ni eso, ¿esperabas que volviera como si nada hubiera ocurrido?- le dijo desafiante Quinn.
-¿Qué tengo que hacer para que podamos llevarnos bien?- Rachel decidió obviar a Sam y a Santana.
-Tendríamos mucho que hablar y además…Ya te he dicho que la cosas que se demuestran, no fuerces la situación y enséñame que de vedad has cambiado- le repitió la rubia.
-Está bien, pero Quinn..- la morena quiso seguir hablando pero la presencia de Santana las interrumpió.
-Creía que el postre te había tragado- dijo la latina que vio a una chica frente a otra- vamos fuera.
Rachel cogió el postre y lo sacó a la terraza acompañada de Quinn y Santana y todos volvieron a sentarse en la mesa a terminar. Las conversaciones siguieron sucediendo entre risas, nadie notó que Quinn y Rachel acaban de tener una conversación tensa porque cuando estaban con más gente nunca tenían problema en cruzar palabras, el problema venían cuando se quedaban solas. Permanecieron bajo el cielo estrellado del jardín largo rato después de la cena hasta que se terminó la última botella de vino, por suerte todos habían bebido lo suficiente como para que la tensión que había horas antes fuera inexistente. Estaba siendo el mejor momento de la noche cuando a Quinn le sonó el teléfono y se levantó a responder.
-Chicos me tengo que ir ya- dijo la rubia cuando regresó con su teléfono en mano.
-¿Ya?- la pregunta salió de la boca de Rachel casi sin pensarlo.
-Eh… si- afirmó Quinn- es tarde y… tengo que irme.
-Promete que te veremos cuando volváis de grabar- le pidió Britt.
-Lo prometo- dijo Quinn después de recorrer con la mirada a todos los presentes- nos vemos chicos.
-Espera, te acompaño a la puerta- ofreció Rachel levantándose para guiarla.
-Gracias- dijo la rubia mientras caminaba a su lado.
-Quinn has bebido mucho si no quieres conducir puedo llamar a un taxi- ofreció la morena intentando ser amable.
-No te preocupes Rachel, vienen a recogerme- respondió la rubia.
-Ah, pensaba que viniste en coche- dijo confusa, ¿quién iba a recogerla a esa hora?
-Me trajeron- respondió sin mirarla.
-Yo… Tú… No sabía que estabas con…- Rachel no fue capaz de terminar la frase.
-Tengo que irme- dijo la rubia abriendo la puerta de la casa.
-Quinn- la frenó Rachel- ¿estás con...?
-Rachel, tengo que irme- respondió Quinn seriamente-y además, no tengo que darte explicaciones de mi vida Rachel.
-Lo sé, no tienes por qué- aceptó Rachel dejando que la rubia se marchara en un coche ajeno al suyo.
La respuesta de Quinn no había sido nada simpática y la morena se había quedado algo tocada por lo que había oído, esa incertidumbre sobre el estado sentimental de Quinn no le agradaba. ¿Por qué la rubia no le había dicho si estaba con alguien? ¿Estaría aún soltera y por eso no se lo quería decir? Aunque era lógico pensar que después de tantos años podía tener un lío con alguien y no podía culparla al fin y al cabo ella había tenido un lío con Sam hasta el día anterior. Lo único que tenía ahora en claro era que si la rubia quería que le demostrara que había cambiado podía hacerlo.
Nueva actualización! ¿Les gustó? =)
Voy a aprovechar para responder a algunos de sus reviews ^^
Alex: Creo que en este capítulo queda claro que la rubia tiene algo por ahí ¿no crees? :P Se acabó el Samchel amoroso en este fic espero q seas feliz!
AleDeCriss: tendrás tu premio, Rachel se va a volver coqueta en los siguiente capítulos :)
drk sin: Rachel va ir ganando puntos poco a poco, se lo tiene q trabajar.
evelyn: te aseguro que aún le quedan capítulos siendo duros a la rubia ;)
Dudas en común: Santana no lo va a tener nada fácil con Quinn, es probable que lo tengo incluso peor que con Rachel! Samchel se terminó al menos amorosamente hablando, pretendo que sigan siendo amigos! Y... tranquilos Quinn averiguará en el momento adecuado lo que ocurrió entre ellos y reaccionará...!
Hasta pronto! recuerden dejar sus opiniones y comentarios! Les adoro!
