Quinn Fabray era una chica de Lima, Ohio que se había marchado a Yale en cuanto terminó el instituto. Durante su época en Lima había sido la chica modelo de instituto, guapa, rubia, jefa de las animadoras y saliendo con el quaterback del equipo de fútbol hasta que dos grandes sucesos habían ocurrido en su vida: se había quedado embarazada y Rachel Berry había aparecido en su vida. Después de años en el Glee Club de amor odio entre las chicas habían conseguido llevarse bastante bien pero en cuanto se graduaron sus caminos se habían separado, ella se marchaba a Yale y la morena a NYADA en Nueva York.

El destino las reunió tiempo después de nuevo en Lima con noticias tristes, el Glee Club en el que se habían conocido se disolvía por diversos motivos. Inesperadamente Quinn había confesado en aquel encuentro que estaba enamorada de Rachel, que siempre lo había estado y le explicó mucha de la cosas de por qué se había comportado siempre como lo había hecho. El contacto entre las chicas había sido mayor desde ese momento, consiguiendo Quinn poco a poco conquistar a Rachel que cedió ante sus encantos enamorándose inesperadamente de ella.

Después de mucho tiempo de relación a distancia entre Nueva York y New Heaven cuando la rubia se iba a mudar a la gran ciudad con Rachel su relación se había roto. No había sido por falta de amor, sino por necesidad de querer algo mejor para las dos, Rachel se marchaba a Los Ángeles y ella no podía dar una vez más el capricho a su novia de marcharse con ella, habían sido demasiadas concesiones seguidas por parte de Quinn.

A pesar de su ruptura Quinn decidió quedarse a terminar sus estudios en la gran ciudad en la NYFA. Sam, Rachel y Santana se habían marchado juntos al otro lado del país y el resto se habían quedado en la ciudad con sus diferentes planes de futuro. Kurt le había ofrecido vivir con él y con Blaine cosa que la chica aceptó con la condición de que buscaran un nuevo apartamento, simplemente era demasiado duro no solo vivir en el mismo sitios donde había construido tantos recuerdos con Rachel sino en su misma habitación.

Supuestamente al romper habían prometido seguir en contacto e intentar ser amigas pero no había sido así, Rachel había desaparecido, no había ido a ninguna de las reuniones que habían organizado y que se había encargado personalmente de que la morena se enterara, parecía que Rachel ahora tenía una nueva vida que nos les incluía.

Cuando terminó los estudios comenzó con pequeños papeles en series y algunas películas que se grababan en la ciudad antes de decidir marcharse a probar un poco de suerte en LA aunque aún estaba viviendo entre ambas ciudades. Después de varios casting fallidos decidió presentarse a un casting para una película basada en una serie de libros que había tenido la suerte de leerse recientemente, lo que le otorgaba una ventaja sobre como tratar a su personaje. No había sido sencillo obtener aquel papel ya que había tenido que pasar como cinco castings diferentes y una larga semana se espera antes de que le comunicaran que el papel era suyo.

Era la mejor noticia que podía tener, iba a convertirse en una de las protagonistas de una trilogía de películas destinadas al éxito pero su noticia se vio alterada el primer día de trabajo. Una alterada Quinn debido a su tardanza por culpa del tráfico de LA, el cual odiaba, iba corriendo para llegar lo antes posible a la reunión del primer día. Entró casi sin fijarse en nada, lo único que vio fue una silla de ruedas y a Artie, no podía tener más suerte, era el director de la película. Después de un breve saludo fue cuando reparó en la presencia de alguien más allí, Rachel Berry era la otra protagonista de aquella película. No habló nada con ella, no quería hacerlo, no quería tener que estar en esa situación, Rachel no tenía porque irrumpir ahora en su vida y por ello la primera vez que la morena le habló de su boca solo pudieron salir palabras de reproche minutos antes de salir a dar una rueda de prensa donde tuvo que poner la mejor de sus sonrisas. Tras la entrevista fue directa a la casa en la que se estaba hospedando de alquiler con Emily, la directora de casting que después de conocerse mejor la había invitado a estar con ella hasta que encontrara una casa propia. Se metió en su habitación y descolgó el teléfono para llamar al que después de tantos años se había convertido en su mejor amigo: Kurt Hummel.

-Dime que has visto la televisión- dijo cuando supo que Kurt había descolgado.

-Lo he visto, ¿Vas a hacer una película con Rachel?- preguntó el chico realmente sorprendido.

-No lo sabía, me he enterado hoy- le explicó la rubia.

-Vaya… ¿Como ha sido el encuentro?- Kurt aún no se creía aquella noticia.

-Extraño, no hemos hablado más de dos frases- respondió la chica.

-¿Estás bien?- Kurt sabía lo rara que podría ponerse aquella situación.

-No lo sé, ha sido realmente imprevisible Kurt, la tuve delante era ella y está realmente guapa- admitió la rubia.

-Quinn- le regañó Kurt.

-Lo sé, pero es cierto Kurt- admitió la rubia- no sé si esto de la película va a funcionar con nosotras así.

-¿No querrás dejarlo verdad?- preguntó el chico preocupado.

-No lo sé, ¿debería?- preguntó aún dudosa.

-Es tu decisión yo solo te voy a decir una cosa ¿A cuántas cosas renunció Rachel por ti?-el chico estaba siendo realmente duro.

Aquella pregunta fue lo que necesitó Quinn para darse cuenta de que no iba a renunciar a aquella oportunidad por la presencia de Rachel en la película. Era lógico que Kurt fuese crítico con ella, al fin y al cabo era su mejor amigo y Rachel había dejado de hablar con el sin motivo al igual que con el resto, podía entender que no fuera a NY para no ver a Quinn pero de ahí a aislarle no lo entendía. Kurt se había convertido en diseñador de moda, sus trabajos en Vogue le habían dio haciendo cada vez más famoso, comenzando a tener su propia línea de ropa en producción. El chico estaba prometido con Blaine que en ese momento se encontraba trabajando en Broadway en el musical de Peter Pan.

Quinn se mentalizó en que debía de ser profesional, iría a trabajar y trataría a Rachel como a cualquier desconocido pero no la dejaría entrar en su vida, no después de la forma en la que desapareció. El primer día de rodaje no habían cruzado ni una palabra que no estuviera en el guión, aunque a Quinn le había sorprendido que Rachel se quedara dos veces en blanco mientras grababan no le había dicho nada al respecto. Al día siguiente debían rodar una escena desayunando, Quinn que había llegado pronto había visto la cantidad de comida y había reparado en que todo era carne y si Rachel no había cambiado seguía siendo vegetariana. Cuando Artie bromeó sobre la cantidad de comida que debería comer rodando y a Rachel se le puso la cara blanca al comprobar que era carne Quinn no pudo evitar intervenir y decir que era vegetariana aunque le restó toda la importancia del mundo cuando eso provocó que la morena se dirigiera a ella dándole las gracias. Horas después de aquel incidente se había chocado con Rachel en su camino hacia el coche para marcharse, a pesar de que la chica se había disculpado un reproche había salido de su boca casi sin pensar 'Es lo que tiene ir distraída con el móvil sin mirar lo que hay a tu alrededor' aunque Rachel lo había ignorado y trató de darle conversación, por suerte para ella cuando Rachel intentó decirle algo más le había sonado el teléfono porque llegaba tarde a una cena con Kurt, el chico no había dudado en aprovechar sus días libres para ir a ver a Quinn y enterarse de que ocurría.

-¿Qué piensas de Rachel?- le preguntó el chico mientras cenaban.

-Que sigue siendo la estrella que era- respondió encogiéndose de hombros.

-¿Crees que es la misma?- volvió a preguntar el moreno.

-De momento no me ha demostrado lo contrario- respondió Quinn sencillamente- ya sabes, perfeccionista, centrada en su trabajo, con ego y orgullo.

-La Rachel de hace cinco años- dijo Kurt resoplando

-Exactamente- afirmó la rubia duramente.

La rubia estuvo cenando con Kurt hasta tarde cuando reparó en la hora se fue corriendo a su casa ya que tocaba rodaje de nuevo a la mañana siguiente. Aquel día Rachel estaba especialmente extraña, había aparecido con mala cara y ojeras, incluso las chicas de maquillaje se lo habían dicho a primera hora. Quinn estaba sentada en su silla repasando el guión cuando Artie se acercó a Rachel para preguntarle que ocurría. Aunque la morena negó que le ocurriera nada Quinn la había visto jugar con sus dedos, no pudo evitar sonreír, Rachel seguía teniendo esa manía cuando me mentía. Fue inevitable que se preocupara sobre si le pasaba algo por lo que le preguntó. Sabía que se había dicho a si misma que no iba a dejar entrar a Rachel en su vida pero era humana y que se preocupara por ella, tanto como se podía preocupar por cualquier compañero, era inevitable así que cuando Rachel negó que le ocurriera algo le recordó sobre como había jugado con sus dedos mintiendo. La morena solo dijo que se encontraba mal porque no había dormido y se marchó a su caravana, Quinn sabía que ocurría algo más pero si Rachel no se lo iba a contar no iba a ser ella quien insistiera.

Por si todo aquello no estuviese siendo suficiente días después apareció en el estudio por sorpresa Santana. La latina había sido su mejor amiga hasta que decidió cambiarla por Rachel. Santana se había convertido en su representante y tan solo unos meses después de marcharse a LA con ella la chica había dejado de hablarle. Casi por orden de Artie fue a comer junto a él y las dos morenas, ahora mejores amigas, pasó media comida escuchando las diferentes historias hasta que ella contó la cantidad de casting que tuvo que pasar para llegar a ese momento y fue cuando vio la cara de culpabilidad de Rachel, probablemente por el hecho de que ella fue escogida casi directamente, como Quinn decía, con la facilidad que le caracterizaba cuando se trataba de trabajo.

Desde aquel día, Quinn no sabía que había ocurrido pero la Rachel que apareció en el estudio era otra. No borraba la sonrisa de la cara, era amable, hablaba entre las tomas y reía sin parar. La rubia se encontraba leyendo el periódico en su móvil cuando escuchó a Rachel hablarle, quería saber si iba a comer. Sorprendentemente la morena la invitó a comer junto a ella en uno de los sitios del estudio. La conversación la guió a descubrir como Rachel no solo hacía cinco años que no iba a NY sino que tampoco había ido en los últimos años a Lima, argumentando que siempre eran sus padres los que la visitaban. Justo cuando iban a marcharse, Rachel había intentado tener una conversación sería con ella, sobre ciertos asuntos pero Quinn se lo había impedido. La rubia no quería hablar de eso, y si alguna vez lo hablaban no iba a ser algo que se resolviera en diez minutos.

Su relación con Rachel mejoró notablemente, al menos ya no se huían ni se contestaban de mala manera. Un día debían de rodar en un exterior, algo de un tren que la compañía tenía siempre disponible. Rachel llegó alegre y bromista lo que se contagió a la rubia y la hizo reír mediante bromas tontas sobre el café que se estaba tomando. Los días de rodaje en la ciudad estaban llegando a su fin y parecía que las chicas se comportaban correctamente. Un día estaban grabando una escena en la que debían de hacer varias cosas complicadas, sobre todo Rachel que se negó al uso de un doble y le hizo perder el horario de aquel día de rodaje por su orgullo. Odiaba eso de Rachel, lo había odiado en el pasado y lo seguía haciendo, ¿tanto costaba reconocer que necesitaba ayuda? ¿Qué no podía hacerlo todo ella? La ignoró y siguió ensayando su parte hasta que Rachel estuvo preparada.

Uno de los últimos días en el estudio Santana volvió a presentarse por sorpresa allí, intentó invitarlos a todos a cenar pero ni la propia Rachel quería ir así que pudo esquivar esa bala. Sin embargo no pudo esquivar la siguiente, no sabía como pero había terminando aceptando una cena ese fin de semana en casa de Rachel, no era lo que tenía previsto.

Al llegar a casa esa noche deseó que Kurt estuviera en Los Ángeles y no en NY porque realmente necesitaba hablar con él así que le dejó un mensaje haciendole saber que debía de llamarla por la mañana. Dejó la cosas en su habitación y se bajó a ver la televisión con Emily. Emily había sido realmente amable, era simpática, divertida y entretenida, Quinn disfrutaba viviendo con ella, no había duda. Deseó poder contarle por qué estaba preocupada en ese momento pero no pudo, no le había contado a nadie que Rachel y ella se conocían antes de la película y no iba a hacerlo ahora.

Emily era la jefa de casting de la película que ahora en el rodaje se encargaba del contacto con los actores y de que todo funcionara bien. Se habían llevado bien casi de inmediato y después de un día tomando café la morena al enterarse de que Quinn seguía malviviendo en un hotel le había ofrecido quedarse en casa unos días. Lo cierto era que a veces sentía que la chica flirteaba con ella, Emily era alta, muy morena de piel y pelo largo ondulado negro. Vestía bastante casual la mayoría de las veces y siempre regalaba una sonrisa para animarte. Quinn lo reconocía era realmente guapa.

En esos cinco años desde que lo dejó con Rachel, la rubia no había tenido una relación seria pero no era por culpa de la morena sino por el hecho de que el ritmo de vida que había llevado tampoco se lo había permitido y porque había volcado todo su amor en otra pequeña persona: Beth. Era cierto que los dos primeros años parecieron imposibles sin Rachel pero como todo, se había acostumbrado a ello y a pensar que la morena no era el gran amor de su vida a pesar de lo que siempre había creído. Shelby se había mudado a Nueva York casi al mismo tiempo que la rubia lo que le permitía después de una larga conversación con la mujer volver a ver a su pequeña hija casi a diario si ella quería. Quinn había curado sus heridas gracias a la pequeña de ojos azules que adoraba tener en sus brazos y poco a poco su relación con Shelby había mejorado mucho, lo que era irónico si tenía en cuenta que era la madre de Rachel. Desde el primer día Quinn le había contado su historia con la ahora actriz a Shelby para dejar las cosas claras y que supiera que cuanto menos la mencionara mejor.

Después su ritmo de audiciones, la pequeña, trabajos, viajes a LA solo le habían dejado tener algún que otro rollo de una noche con varias chicas después de haber salido de fiesta. La rubia lo tenía claro, era momento de centrarse en su carrera y en Beth y hacerla despegar, después ya tendría tiempo del resto pero no iba a dejar de triunfar por nadie.

Con Emily fue diferente, era atractiva y podía ser un gran entrenamiento en aquella ciudad en la que ahora estaba sola la mayoría de los días aunque al principio pensó que sería raro por el hecho de vivir y trabajar juntas, no quería momentos incómodos a todas horas. Eso y que había días en que Rachel se las apañaba para colarse en sus pensamiento cuando llegaba a casa. Sin embargo el roce de tanto tiempo juntas, la simpatía y persuasión de Emily y la a veces, baja autoestima de Quinn las había llevado a la cama después de una cena y algo más de vino de la cuenta frente al televisor una noche cualquiera. Hecho que se repitió varias veces más entre ellas, Quinn se sentía agusto y valorada y le gustaba esa sensación.

A la mañana siguiente recibió la llamada de Kurt bastante temprano, era consecuencia de la diferencia horaria. Le contó a su amigo la cena a la que había sido invitada y tras un largo silencio había insistido en que debía ir, no solo porque ya había dicho que sí, sino porque iban Artie y Britt que si habían mantenido el contacto con ella aquellos años.

Se sentó delante de su armario que no era muy grande porque la mayoría de su ropa estaba en NY aún y pensó en que ponerse, no quería ir demasiado arreglada ni que Rachel pensara algo que no era así que se decidió por un sencillo vestido rojo de lunares blancos. Emily que salía a cenar se ofreció a llevarla en coche, después de repetirle varias veces lo realmente guapa que estaba, lo que facilitaba para Quinn poder beber en la cena al no conducir. Llegó tarde por culpa del tráfico y porque se perdieron en el camino pero cuando vio a Rachel le costó disculparse, la chica estaba realmente guapa en aquel vestido negro, los años y la madurez le habían sentado bien. La cena estuvo bien, Rachel había presumido de cocinarlo todo y tenía motivos para ello, la comida estaba realmente buena y sabrosa. Le había encantado ponerse al día con Britt ya que llevan sin hablar con ella casi un mes y casi ignoró la presencia de Santana y Sam exceptuando cuando estaban todos a la mesa juntos.

La casa de Rachel era sencilla y bonita, sin duda lo que más le gustó fue el patio trasero privado con aquella piscina y el jardín bien cuidado. Se imaginó que en la parte de arriba de la casa estaría su habitación. Estaba examinando los diferentes cuadros que había en la pared cuando regresaba del baño y vio a Rachel en la cocina preparando el poste. Ofreció su ayuda pero la morena afirmó tenerlo todo controlado e intentó establecer una desenfadada conversación con ella. El momento clave fue cuando Rachel aprovechó para decirle a Quinn que había cambiado mucho y que debía creerla pero la rubia había sido clara, si de verdad había cambiado que lo demostrara. No pudieron terminar su conversación porque Santana, tan oportuna como siempre, había aparecido interrumpiendolas.

Quinn recibió una llamada de Emily, la chica se volvía a casa y no le importaba pasar a recoger a la rubia para que no tuviera que volverse en taxi. A Quinn le pareció adorable aquella ofrenda así que se disculpó por marcharse y Rachel insistió en acompañarla a la puerta lo que le pareció un gesto bonito a la rubia. No supo como pero Rachel había terminado preguntándole si estaba con alguien a lo que inmediatamente Quinn se había negado a responder, para más tarde agregar la frase que no tenía por qué darle explicaciones de su vida antes de marcharse en el coche que ya la esperaba en la puerta con Emily allí.

-Estás realmente guapa esta noche- dijo Emily al verla de nuevo.

-Creo que me lo has dicho como diez veces ya- dijo sonrojada Quinn mientras reía.

-Me gusta repetir las cosas que me gustan- se burló la chica.

-Conduce a casa, estoy realmente cansada- dijo quitándole importancia.

-¿Cómo de cansada?- preguntó pícaramente mientras conducía y Quinn sonrió sabiendo perfectamente a que se refería la morena.

El lunes debía ir de nuevo al estudio a rodar las últimas escenas antes de marcharse a los diferentes escenarios. El día fue rápido y tan solo tuvo que compartir con Rachel las escenas de la tarde. Cuando se iba a marchar vio a la morena andando hacia su coche por lo que se acercó a ella a darle las gracias por la invitación del sábado. A pesar de lo que pensaba en su momento había sido una noche agradable. Ese día su coche estaba en la revisión por lo que no se lo había podido llevar al estudio, detalle en que Rachel había reparado y se ofreció a llevarla a casa. Tuvieron una agradable conversación en el coche, con algunas bromas e incluso con la confesión de Quinn de que vivía con Emily durante unos meses hasta que tuviera su propia casa. No fue hasta que las bromas llevaron a que a Quinn se le escapara una alusión a su pasado cuando se volvió incómodo y la rubia se marchó, se verían al día siguiente en el avión.

Quinn debía de reconocer que por cosas como era volvía a pensar en Rachel, cuando era divertida, despreocupada y atenta era imposible no pensar en que de verdad había cambiado. Rachel estaba intentando tener detalles con Quinn casi a diario y la rubia los estaba notando, se había tomado al pie de la letra lo de demostrar que había cambiado. Se preguntaba por qué haría eso, ¿quería que fueran amigas? ¿Quería algo más? No, no podía querer que volvieran juntas, habían pasado cinco años y no se había molestado en escribir ni una vez, si de verdad la quisiera no habría dejado que eso ocurriera. La rubia entró en la solitaria casa, Emily debería estar aún en el estudio si no estaba allí, y subió a su habitación para hacer la maleta, esperaba no tardar tanto como Rachel le había dicho.

Al día siguiente se levantó pronto para ir al aeropuerto junto a Emily, la chica había llamado a un taxi que las llevaría a ambas. A pesar de que ella se había levantado con tiempo, la morena se había quedado dormida y provocó que fueran las últimas en llegar al vuelo. Embarcó y buscó su asiento, no se sorprendió al encontrarlo junto a Rachel, era lo normal en aquella película al fin y al cabo. La morena que no había quitado su sonrisa de la cara desde que la había visto aparecer le estaba dando conversación, Quinn agradecía su buen humor un poco contagioso a esas horas, aunque prefirió dormir cuando Rachel comenzó a hablar sobre lo interesantes que iban a ser las siguientes semanas. Quinn se colocó sus gafas de sol para que no le molestara mientras intentaba dormir y se recostó un poco en el asiento. No se despertó hasta casi el aterrizaje del avión. Antes de abrir los ojos se encontró en una posición muy cómoda y cuando los abrió fue cuando descubrió que estaba sobre Rachel. Se disculpó educadamente por si había molestado a la chica pero una vez más apareció el bueno humor de la morena acompañado de una sonrisa.

Después del aterrizaje fueron cada uno a buscar su respectiva maleta y salieron hacia la puerta donde una serie de coches ya les esperaba para llevarles directos al hotel. La rubia decidió quedarse en la habitación viendo una película, hacía algo de calor y estaba cansada, aunque hubiese dormido en el avión los viajes siempre la dejaban así. Unas horas después escuchó a alguien llamando a la puerta y sonrió al ver que se trataba de Emily, la chica también estaba aburrida en el hotel y quería un poco de compañía. No tardó en proponerle a la actriz que salieran a cenar por la ciudad para despejarse por lo que la rubia aceptó y se metió en la ducha para prepararse. Escuchó que llamaban a la puerta mientras estaba terminando de secarse el cuerpo por lo que pidió a Emily que fuera ella la encargada de abrir y salió unos minutos más tarde para ver quién era. Se sorprendió al encontrarse allí a Rachel. La sorpresa solo le duró un minuto porque entonces lo supo. Quinn la conocía, aquello no había sido casualidad, Rachel no habría ido a buscarla así como así sino supiera que se iba a llevar algo positivo de aquello, aún no estaban en ese punto de llevarse bien en el que podían aparecer en la habitación de la otra cuando quisieran. Sin duda Rachel sabia que Emily estaba allí y había decidido aparecer. La chica la había invitado a acompañarlas en la cena y Rachel había aceptado por lo que Quinn no tuvo más remedio que vestirse e ir con ambas a cenar.

Rachel insistió en llevarlas a un restaurante que había visto aquella tarde, un italiano, pequeño, acogedor, esa clase de restaurantes que la rubia adoraba aún. La dejaron sentaba en el centro y se sintió un poco extraña. Por un lado estaba Rachel que estaba con su sonrisa permanente, siendo simpática y graciosa hasta extremos que resultaba extraño y por otro estaba Emily que si bien había flirteado con ella en otras ocasiones y que en parte era lógico que lo hiciera teniendo en cuenta que se había acostado varias veces, parecía haber decidido que esa noche lo haría más que nunca. Quinn pudo notar como Rachel intervenía cada vez que Emily intentaba algún tipo de tonteo con ella, vio su mirada y le pareció notar varias veces que los celos invadían a la actriz si ella se mostraba algo más cariñosa con Emily que con la morena. Todo esto provocó que la cena fuera algo extraña por lo que se alegró cuando Emily dijo que irían a tomar algo con los chicos, lo tenía todo pensado, Emily había aceptado por lo que ella decía que no iría y Rachel se iría con Emily para no levantar sospechas pero su plan no salió así. Rachel también se había negado a salir y la compararía de regreso al hotel.

La despedida de Emily fue excesivamente cariñosa, dejando incluso un beso demasiado cerca de sus labios, Quinn sintió un escalofrío y no supo si fue por el beso, por la brisa o por la mirada que le echó Rachel cuando se separaron. Caminó junto a Rachel deseando que esta no hablara pero era inevitable que lo hiciera. En cuanto la morena insinuó algo sobre Emily y ella la corto rápidamente No era el momento de tener aquella conversación y no iba a consentir que Rachel cotilleara de esa manera en su vida. Rachel se estaba comportando raro, supuestamente quería que se llevaran bien pero a veces veía la forma en la que la miraba y sabía que eso no era lo único que quería. Era esa mirada llena de fuego capaz de derretirte y desarmarte por igual. Quinn no quería hablar con Rachel sobre muchas cosas pero sobre todo de ellas, no iba a permitir dejarse derribar por ella. Ahora era una cambiada Quinn Fabray que podía sobrevivir a las miradas y caprichos de Rachel Berry, su exnovia, sin problemas.


Aquí les dejo una nueva actualización! Siento la tardanza pero estaba de viaje =(

Como ya les dije este capítulo sería un poco resumen de lo que ocurrió hasta ahora visto desde el punto de vista de Quinn! Ya saben algo más de su vida, Beth está muy presente en ella por lo que más adelante deberá aparecer :P también saben ya que a pesar de no tener pareja tiene o ha tenido algo con Emily y Rachel lo sospecha...

Solo les adelanto que en el capítulo siguiente la historia sigue normalmente y las chicas por fin hablarán de su pasado y muchas cosas mas :D

Espero sus comentarios con ganas! Les adoro!