-Me alegra pasar un día tranquilo a solas contigo por fin-dijo Rachel mirando dulcemente a Quinn.
-A mí también- respondió la rubia.
-Te he echado de menos- dijo acercándose a la rubia poco a poco.
-Yo a ti no- dijo la rubia en tono burlón.
-No me mientas- Rachel la agarró por la cintura y la acercó.
-¿Cuánto me has echado de menos?- susurró en su oreja.
-Mucho- respondió infantilmente Rachel.
-¿Seguro?- preguntó de nuevo Quinn riendo.
-Muchísimo- dijo Rachel muy segura.
-Ven aquí- la rubia agarró sus mejillas y la besó tiernamente dándole el primer beso del día- ¿qué quieres hacer hoy?
-Lo que tú quieras- respondió Rachel cuando recuperó la respiración.
-No me apetece mucho salir, ¿nos quedamos aquí?- propuso la rubia.
-De acuerdo- aceptó la morena- ¿quieres que tomemos un poco el sol y nos bañemos en la piscina?
-Me parece perfecto- respondió emocionada Quinn- pero no he traído bikini.
-Eso lo hará más divertido- dijo una sonriente Rachel que la miraba pícaramente.
-Pervertida- bromeó la rubia.
-Por tu culpa- dijo Rachel riendo mientras tiraba de su mano hacia el jardín trasero.
-Voy a confesar algo- dijo Quinn cuando vio el jardín de día- el día aquel que vinimos a la cena, esta fue la parte de la casa que más me gusto.
-Eso es porque no has visto mi habitación- se burló la morena abrazándola por detrás en mitad del jardín, la rubia había abierto la caja de los mimos al darle el beso.
-Rachel- le regañó- es en serio.
-Perdón, ¿por qué te gusto tanto?- preguntó ya más seria.
-No sé, me pareció acogedor, útil y en parte me imaginé tomando el sol en una de esas tumbonas, relajada, tomándome una copa de vino- confesó la rubia.
-Hoy vas a cumplir tu deseo- dijo Rachel que depositó un beso en su cuello- túmbate, voy a por el vino.
-Vale- aceptó la rubia encantada.
Quinn se dirigió a una de las tumbonas mientras Rachel entraba de nuevo en la casa. La actriz subió a la planta de arriba para coger un bikini para ella y otro para Quinn y sorprender a la chica con su gesto. Pícaramente se aseguró de que el bikini para la rubia fuera el más pequeño de los que tenía. Después volvió a la cocina donde abrió una botella de vino y sirvió dos copas antes de salir de nuevo al exterior. No tardó en encontrar a Quinn tumbada boca arriba en una de las tumbonas desnuda excepto por el tanga que había decidido dejarse. Rachel la contempló durante un minuto sin que la rubia se percatara de su presencia. Cuando Quinn la miró sonriente vio a Rachel con la boca abierta que entonces reaccionó y dejó las copas en la mesita que separaba ambas tumbonas.
-Te había traído un bikini- dijo sentándose a su lado.
-Creía que querías diversión- se burló la rubia- así que nivelemos esto.
Quinn se incorporó y se acercó a Rachel pasando sus brazos por la espalda, asegurándose de dejar su rostro a escasos centímetros de la chica. Rachel inmovilizada por la presencia de Quinn se dejó desabrochar la parte superior del bikini, dejándola en igualdad de condiciones frente a la rubia. Quinn sonrió y dejó un rápido beso en sus labios antes de volver a su tumbona.
-Ahora estamos iguales- la rubia se colocó sus gafas de sol y cogió la copa de vino- está delicioso Rachel.
-Es uno de mis favoritos- dijo la morena aún embobada mirando el cuerpo de la chica.
-Disfrutemos del sol- Quinn se recostó en su tumbona.
Rachel se tumbó en la suya con su copa de vino y las gafas de sol al igual que había hecho la rubia. Intentó concentrarse en tomar el sol tranquilamente y no pensar nada más pero era imposible no girar su cabeza y contemplar a Quinn casi completamente desnuda a su lado. Le fascinaba como la rubia era capaz de estar completamente tumbada con los ojos cerrados pero ella no podía apartar sus ojos de encima. Le dio la sensación de que Quinn estaba dormida así que decidió meterse en la piscina con el agua para refrescarse e intentar borrar los pensamientos que estaba teniendo. Bajó las escaleras y sumergió por completo su cabeza cuando volvió a la superficie Quinn seguía sin moverse. Nadó un par de largos y se quedó apoyada en uno de los bordillos pensativa esta vez sin mirar a Quinn, si quería que se le pasara el calentón seguir observándola no ayudaba. No tardó en notar como unos brazos la rodeaban asustándola.
-Soy yo- susurró Quinn en su oreja.
-No te había oído- dijo la morena intentado girarse para mirarla pero Quinn la tenía aprisionada.
-Quería asustarte- se burló la rubia- por venir a bañarte sin mí.
-Necesitaba refrescarme, tenía… calor- admitió Rachel sonrojada, agradeció que Quinn no le estuviera viendo la cara- y parecías dormida.
-¿Tanto calor tenías como para abandonarme?- insistió Quinn aguantando su risa aún a su espalda.
-Puede que tú fueras el problema de tanto calor- confesó Rachel aún más roja.
-Me gusta eso- susurró en su oído pegando su cuerpo al de Rachel.
Quinn que había apretado su cuerpo contra el de Rachel asegurándose de que sus pechos quedaran aplastados por la espalda de la morena notó como esta se estremecía. La rubia subió una de las manos que tenía en el abdomen de Rachel hacia uno de sus pechos y la morena ahogó un sonido.
-Quinn…- pidió la morena.
La rubia en un hábil movimiento giró a Rachel, dejándola por primera vez frente a ella viendo en sus ojos un fuego ardiente. La encerró contra una de las paredes de la piscina y la besó con fuerza.
-Espero que tu jardín sea lo suficiente privado- dijo la rubia cuando se separaron.
-Lo es- aseguró la morena- y me alegro porque no puedo esperar a hacer esto.
Rachel que tenía su espalda apoyada en la pared aprovechó para apretar a Quinn contra ella agarrándola por el trasero antes de besarla. Las manos de la rubia jugaban con el pelo de la morena y se las apañó para rodearla por la cintura con sus piernas, lo que las dejaba sin un solo centímetro entre sus cuerpos. Rachel se deshizo de lo que quedaba de los bikinis de ambas y los arrojó de forma que quedaron flotando a su alrededor. Ahora nada impedía el contacto total entre ellas. Rachel que sostenía a Quinn la desplazó de forma que su pierna tocara el centro íntimo de la rubia y viceversa. Si no hubiese sido por el agua habrían notado lo húmedas que estaban por las ganas que se tenían. Quinn pasó sus brazos alrededor del cuello de Rachel y comenzó a moverse de arriba a abajo provocando que Rachel tuviera que ahogar sus gemidos mediante besos y mordiscos en su oreja. Rachel notaba como se iba acercando poco a poco el orgasmo y quería que Quinn llegara al mismo tiempo así que aprovechó su posición para bajar la mano a su centro y jugar con el además del movimiento con sus piernas. Quinn se tensó inmediatamente al notar el contacto pero Rachel logró su objetivo, a rubia sintió la necesidad de ahogar su último grito en su boca al igual que estaba haciendo ella.
Pasaron un rato más en la piscina jugueteando antes de recoger sus bikinis y volver a la tumbona. Rachel fue a rellenar las copas de vino una vez más y a la vuelta se sentó a horcajadas sobre el culo de Quinn que estaba tumbada boca abajo. Antes de que la rubia pudiese preguntar que ocurría Rachel movió sus manos para darle un masaje en la espalda.
-Oh dios Rach- dijo la rubia después de un rato- esto es genial.
-Me alegra que disfrutes- dijo sonriente.
Cuando Rachel terminó su masaje dejo un beso en la cabeza de Quinn antes de volver a su tumbona. La visión de la espalda de la rubia desnuda a su lado era algo inimaginable para ella. Cuando el sol comenzó a aflojar y la sombra invadía casi todo el jardín trasero decidió proponer un nuevo plan para ellas.
-Tengo una idea- propuso Rachel girándose para mirar a Quinn.
-¿Qué se te ha ocurrido?- preguntó la rubia.
-Que te parece una ducha, pijama, comida rápida, sofá y una película- propuso la morena.
-Me parece un gran plan para llevar a cabo- respondió sonriente la rubia.
-Pues vamos- Rachel se levantó y tendió su mano a Quinn.
-¿A la ducha?- preguntó la rubia y Rachel asintió sonriendo- parece que la cosa hoy va relacionada con el agua.
Rachel rió por la broma de Quinn y esperó a que la rubia agarrara su mano antes de tirar de ella hacia el interior de la casa. La ducha duró casi una hora, era comprensible si tenían en cuenta el tiempo que habían pasado besándose casi sin parar. Rachel fue la primera en salir de la ducha para buscarle un pijama a Quinn, la rubia no tenía ninguna internación de quedarse allí esa noche pero tal y como estaba siendo el día no quería volver a casa de Emily ya que aún no tenía su sitio propio, cosa que Rachel no tardó en sacar a la luz.
-Aquí tienes- dijo cuando le dio el pijama a una Quinn envuelta en la toalla.
-Gracias Rach- dijo sonriente la rubia.
-Si aceptas ese pijama es una promesa de que vas a quedarte esta noche aquí- dijo Rachel acercándose a ella.
-Es la guinda perfecta para el día- respondió Quin dándole un dulce beso.
-Podrías… no sé… dejar algo de ropa aquí si quieres para estas cosas- propuso algo nerviosa la morena- o ya sabes… quedarte… hasta que tengas tu propio piso.
-Frena ahí Rachel- dijo Quinn seriamente separándose de ella- no voy a venirme a vivir contigo.
-Pero…
-Ni siquiera hemos vuelto a hablar de nosotras- le recordó la rubia.
-Era solo una idea- dijo una triste Rachel sentándose en su cama.
-No quiero acelerar nada ¿de acuerdo?- dijo Quinn arrodillándose frente a ella- vamos a ir poco a poco y hablando a cada paso, aún tenemos algunos obstáculos.
-De acuerdo- aceptó la morena aún con la cabeza agachada.
-Mírame- le pidió Quinn antes de subirse un poco y besarla, una sonrisa se dibujó en la cara de Rachel- esa cara ya me gusta más.
-¿Podemos olvidar que he dicho nada de eso?- pidió la morena.
-No tienes que avergonzarte por decir lo que quieres Rach- esta vez Quinn se sentó sobre sus rodillas- prefiero hablar las cosas así que terminar peleando por no ser sinceras, ¿lo entiendes?- Rachel asintió con la cabeza tímidamente- ¿algo más que añadir?
-Es solo que…
-Dilo- le pidió la rubia.
-No me gusta que sigas viviendo con Emily después de lo que tuvisteis- confesó la morena.
-Estás celosa- se burló Quinn.
-No es gracioso- dijo Rachel seriamente mirando hacia otro lado enfadada.
-Rach…- la llamó Quinn pero como la mirada agarró su cara con las manos- Llevo una semana en Nueva York, he llegado hoy y he venido directa aquí, no he pasado por casa lo que implica que tampoco he tenido tiempo de buscar una casa nueva.
-¿En serio?- preguntó con voz de pena.
-En serio- dijo dulcemente Quinn.
-¿Vas a buscar tu propia casa?- preguntó más alegre Rachel.
-Si- dijo segura- si voy a pasar más tiempo en LA, quiero tener mi propio lugar.
-Sabes que eso me hace feliz ¿Verdad?- preguntó inocentemente.
-Lo sé- respondió Quinn- tienes una sonrisa adorable.
-Vamos al sofá- sugirió Rachel- elegimos una película y algo de comida.
-Me parece bien- Quinn dio un último rápido beso antes de levantarse para vestirse.
Como Rachel había propuesto buscaron entre los panfletos de comida rápida y se decidieron por comida tailandesa. Cuando la comida estuvo encargada Rachel cogió una película y puso el dvd antes de volver al sofá junto a Quinn. La rubia la esperaba sonriente acurrucada a en el sofá. Rachel no esperó permiso de la rubia antes de introducirse en el hueco que Quinn había dejado para rodearla con los brazos. Quinn no pudo evitar sonreír por el gesto de la chica y se dejó querer. Siempre le habían dicho que en todas las relaciones siempre uno de la pareja da y quiere más que el otro. Por una vez Quinn estaba comprobando lo que era ser la persona querida y mimada en lugar de la que mima y da todo en la relación. Media hora después la película era puesta en pause cuando el timbre sonó, la comida estaba allí. Comieron en el sofá mientras mantenían la película en pause y Quinn le contaba a Rachel su semana en Nueva York. Cuando terminaron su cena Rachel recogió todas las cosas y volvió a su hueco en el sofá, rodeando a Quinn entre sus piernas y volvió a poner la película. Continuaron viéndola durante largo rato en el que la rubia había dejado caer su cabeza sobre el pecho de Rachel mientras esta le acariciaba el pelo. Su tranquilidad se vio interrumpida por el timbre de la puerta de nuevo. Quinn miró a Rachel confusa pero la morena hizo un gesto para que lo ignorara. La insistencia del sonido provocó que finalmente Rachel se levantara a abrir la puerta. Una malhumorada Rachel por la interrupción abrió la puerta y lo que se encontró no fue bonito.
-Por fin abres- la voz de Santana fue la primera que se escuchó.
-¿Qué haces en pijama? -preguntó Sam- es sábado.
-Vístete Rachel, nos vamos de fiesta- ahora fue Britt la que intervino.
-Pero no habíamos quedado- dijo Rachel bloqueando la puerta para que no entraran.
-¿Cuándo ha sido eso un problema?- dijo la latina.
-Chicos… no tengo muchas ganas, ya otro día- intentó decir pero Sam se las apañó para entrar.
-Rach, ¿quién era?- se escuchó a Quinn que apareció allí preocupada por la tardanza de la chica- oh… hola.
-Quinn- dijo Britt corriendo a abrazarla.
-Hola Britt- saludó tímidamente tapandose un poco por lo corto que era el pijama que llevaba.
-Ahora sabemos porque tardabas tanto en abrir- se burló Sam- bueno pues ya podéis subir a vestiros.
-Chicos ya os he dicho que no…- repitió la morena.
-Venga no seas agua fiestas Rachel- protestó Sam- hace mucho que no salimos todos, tú también vienes Quinn.
-No sé si es buena idea- dijo la morena mirando a Quinn y a Santana que estaba callada desde la aparición de la rubia.
-Fiesta- gritó la bailarina.
-No tengo nada de ropa aquí Britt- intervino Quinn intentando librarse de aquello.
-Que te deje algo Rachel, tiene un gran armario- sugirió la chica.
-Eso es cierto- se burló Sam.
-Venga, por favor, no nos abandonéis- pidió Brittany.
-Dejadla chicos, la actriz tiene otras prioridades- atacó Santana.
-Santana- le regañó Rachel.
-Será divertido- repitió Sam.
-Yo…- Rachel miró a Quinn que se encogió de hombros y le dio una medio sonrisa- está bien, iremos- aceptó finalmente- vamos a cambiarnos, quedados aquí.
Rachel les dejó en el salón y subió a la habitación seguida de Quinn. La morena abrió su gran armario que podría considerarse otra habitación adyacente y la rubia se sentó en la cama a esperar que le diera algo de ropa sin decir palabra.
-Quinn no tenemos que salir si no quieres- dijo la morena cuando vio su cara.
-¿Tú quieres salir? ¿O te has negado por mi?- preguntó Quinn.
-Yo…
-Se sincera- le pidió la rubia- ya sabes lo que te he dicho esta tarde.
-Me apetece salir con ellos, les he echado mucho de menos pero no quiero ponerte en ninguna situación incómoda a ti- confesó Rachel.
-Saldremos- dijo Quinn después de un largo silencio.
-¿Estás segura? -preguntó de nuevo Rachel.
-No- admitió Quinn- no me hablo con Santana y ella tampoco está de muy buen humor conmigo y Sam… es Sam, a él no le odio tanto pero tampoco voy a volver a hablarle y ser amigos como si nada.
-Entiendo- dijo la actriz.
-Pero son tus amigos- continuó hablando- el simple hecho de que hayas dicho que no solo por mí y por como me pudiera sentir me parece adorable pero no quiero que los pierdas por mí, así que pondré mi mejor cara y saldré feliz porque voy contigo y…
-Es imposible no quererte- interrumpió Rachel que se abalanzó sobre ella y la besó dulcemente- eres increíble.
-Ve a elegir algo de ropa para las dos antes de que nos peguen- dijo Quinn riendo cuando se separaron.
Rachel volvió al armario de donde salió con dos vestidos en las manos: uno rojo para ella y uno negro para Quinn, el de Rachel más pegado y el de Quinn con algo de vuelo como le gustaban a ella. Se maquillaron un poco y se peinaron antes de volver a bajar. Quinn ya iba a salir de la habitación cuando Rachel tiró de su brazo y la besó contra la pared hasta dejarla sin respiración.
-¿Y eso?- preguntó Quinn cuando se separaron.
-Gracias por hacer esto por mí- dijo Rachel apartando un pelo de su cara.
-De nada, ya te tocará a ti lidiar con Kurt, Blaine y Mercedes cuando venga a verme- le recordó Quinn.
-Definitivamente tenemos muchos obstáculos- recordó Rachel haciendo referencia a la conversación de la tarde.
Finalmente bajaron al salón donde les esperaban los tres chicos. Se marcharon en el coche de Sam a un local del centro que estaba de moda, era tranquilo pero animado a la vez. Tenía música, zona de sofás, mesas y todo tipo de bebidas alcohólicas. Sam se pidió una cerveza y Rachel le regañó por beber y conducir pero el chico se justificó diciendo que si bebían mucho se volverían en taxi. La risa entre ellos y su complicidad se hizo notar como siempre. Se habían puesto en la zona de los sofás y Rachel se había sentado junto a Quinn, asegurándose de que Santana quedaba lejos de ella, no quería problemas esa noche, solo quería de completar el que estaba siendo un buen día junto a Quinn. Llevaban un rato hablando mientras se bebían las cerveza cuando Britt propuso un juego para entretenerse.
-Vamos a jugar a verdad o reto- propuso Brittany.
-Britt ¿no crees que somos ya mayores para jugar a esas cosas?- pregunto Sam.
-Venga será divertido- protesto la rubia.
-Podemos ponerlo más interesante- propuso Santana que llevaba rato callada- quien no responda o falle se bebe un chupito de tequila.
-Esto puede ser muy divertido- acepto el rubio riendo.
-No se San- protesto Rachel mirando a Quinn que no parecía querer comentar.
-Venga no seas agua fiestas- protesto la latina.
-¿Te importa?- pregunto Rachel girando se para que sólo Quinn la oyera.
-Da igual, juguemos Rach, no quiero que todos nos miren mal por mi culpa- respondió la rubia con una medio sonrisa.
-Esta bien, juguemos- dijo Rachel cuando volvió a mirar a todos.
-Esperar- dijo Sam que fue a la barra y volvió con una bandeja llena de chupitos de tequila- ya podemos empezar.
-Empiezo yo- pidió Britt dulcemente- Santana reto o verdad.
-Reto-
-Consigue que el número de ese camarero-retó la rubia.
-Esta bien- Santana se alejó y después de cinco minuto volvió con un papel en la mano y el número- conseguido, es mi turno. Sam, reto o verdad.
-Verdad
-¿Con cuantas fotógrafas te has acostado para conseguir trabajos?- la pregunta de la latina fue a mala intención.
-Bebo- el chico cogió uno de los chupitos y se lo bebió de un sorbo- me toca Quinn, verdad o reto.
-Reto- acepto la rubia siguiendo el juego.
-Dile al dj que cambie la canción y baila sobre la tarima- dijo Sam pícaramente.
-No hace falta que lo hagas, puedes beber- intervino Rachel.
-Venga Quinn, ánimo- la retó Santana.
-Creo que bebo- dijo finalmente la rubia.
-La Quinn salvaje ya no existe- se burlo Santana.
-Algunos maduramos Santana- dijo Quinn después además beberse su chupito- me toca, Britt.
-Verdad- dijo rápidamente la bailarina.
-Último orgasmo que fingiste- si todos estaban en plan atrevido ella no iba a ser menos.
-Conmigo no le hace falta fingir rubita- intervino Santana.
-No te enfades San- la frenó Britt- pero lo cierto que hubo una vez que si…- todos vieron como cambiaba la cara de Santana al instante- hace mucho San, meses.
-Esto es lo que me faltaba oír- dijo dolida la latina.
-Parece que no eres tan buena como creías Santana- se burló Quinn devolviéndole el golpe previo.
-Me toca- intervino Britt- Rachel a ti nadie te ha dicho nada aún.
-Reto- pidió Rachel.
-Besa a Quinn- dijo sonriente la chica.
-De acuerdo- aceptó la morena que sin esperar se giró cogió a Quinn por las mejillas y la besó dulcemente en los labios y dejándola sonrojada- Sam.
-Reto- aceptó el chico también.
-Pregunta a esa chica de ahí si es virgen- dijo Rachel.
-Espera- el chico se marchó a hablar con la madura mujer y minutos después recibió una torta en la cara por su pregunta- esta me las pagas Rachel- dijo al volver- Santana.
-Verdad- dijo la latina.
-¿Cuándo te masturbaste por última vez? - preguntó el modelo.
-Cuando Britt estaba de viaje- respondió rápidamente quitándole importancia- Quinn.
-Reto-
-Besa a Sam- retó con mala intención la latina.
-Lo siento rubio- dijo Quinn antes de beberse un chupito indicando así que pasaba de la prueba- Santana.
-Verdad-
-¿Has sido infiel alguna vez a Britt?- aquella pregunta fue a doler pero la rubia estaba ya cansada de aguantar el comportamiento de Santana y sabía gracias a su amistad con la bailarina durante tantos años las cosas que había hecho la latina.
-Quinn- le regañó Rachel sabiendo donde se metía.
-Esas cosas son privadas- dijo seriamente latina bebiendo un chupito de tequila- vamos a mejorar esto, Quinn.
-Verdad-
-¿Con cuántos tíos te has liado? Nombre incluido y orden- pidió la latina.
-Fácil- dijo Quinn- Finn, Noah y Sam.
-Que curioso- intervino Santana.
-Mi turno- recordó Quinn- Santana- repitió de nuevo.
-Verdad
-¿A quién consideras tu mejor amiga?- aquella pregunta iba directa a doler.
-A mi amor Britt- respondió esquivando la pregunta y viendo la mala cara que ponía Rachel- esta va para ti Rachel.
-Verdad
-¿Con cuánta gente aquí presente te has acostado?- sin duda Santana iba a pagar el odio que le estaba cogiendo a Quinn contra ella.
-Yo…- Rachel la miró con todo el odio del mundo casi sin reaccionar por lo que acaba de preguntarle- bebo.
-¿Bebes?- preguntó Quinn girándose hacia ella.
-¿Sabes qué Quinn?- intervino entonces Santana poniéndose de pie- hay algo muy curioso entre Rachel y tú.
-Santana- advirtió la morena sabiendo por donde iban los tiros.
-Al decir con quien te habías liado has confirmado una teoría muy divertida- siguió hablando la chica.
-Santana creo que has bebido mucho- dijo Sam agarrándola del brazo.
-Déjame- dijo deshaciendo de él- Rachel y tú os habéis liado exactamente con los mismo tíos y ahora estáis juntas, va a ser que si son cosas del destino.
-¿De qué estás hablando?- dijo Quinn mirándola sin comprender nada.
-Te liaste con Finn, Noah y Sam, en ese orden- dijo la latina- hasta Rachel lo ha hecho en el mismo.
-Espera, ¿qué estás diciendo?- Quinn se volvió y vio la cara de Rachel y de Sam.
-Tu querida chica y ese modelo de ahí han estado enrollados- tal y como lo dijo una tremenda bofetada llegó a su cara y Britt la agarró para que no echara encima de Quinn.
-Quinn no es lo que crees- intervino rápidamente Rachel.
-No fue nada serio- ahora fue Sam quien intentó arreglar aquello.
-Para no ser serio durasteis casi año y medio- gritó la latina desde lejos.
-¿Año y medio? Espera esto no puede ser- Quinn no se creía lo que oía.
-¿Sam también tiene que pedirte perdón? ¿O es solo culpa de Rachel?- la retó la latina.
-Eres imbécil Santana- se volvió a la latina para gritarle- eres una imbécil egoísta que solo piensa en sí misma y que no ha sido capaz ni de estar cinco minutos callada para que su mejor amiga sea feliz.
-Y tú eres una creída que se cree que los demás deben arrastrarse para merecer tu amistad- se defendió la latina.
-Se acabó nos vamos de aquí- Rachel tiró de la mano de Quinn y Britt de Santana en direcciones diferentes.
-Déjame- dijo la rubia cuando salieron del bar.
-Quinn, espera- intentó frenarla de nuevo Rachel- déjame explicártelo.
-No Rachel, no puedo escuchar más excusas, ni mentiras ahora- atacó la rubia dándole un empujón a Rachel para alejarla.
-No son excusas- se defendió Rachel siguiéndola.
-Quédate aquí, que Sam te lleve a casa, imagino que lo habrá hecho muchas veces- dijo de mala gana antes de darse la vuelta y dejarla allí sola.
Rachel se había quedado allí petrificada por la rabia que había salido de la voz de Quinn, en ese momento la morena lo supo, acababa de desperdiciar su oportunidad con ella.
Con lo bien que había empezado el capítulo... Sé que la mayoría están felices de que el Samchel haya salido a la luz... habrá que ver como evoluciona esto... ¿tendrá alguna solución? ¿vidas diferentes?
Muchas gracias a todos por sus comentarios =) les adoooooro!
